¡Cuarto capítulo de este fic especial! ¿Por qué especial? ¿Qué no lo sabes? Es para una linda lectora, tú sabes quién eres, y hago esto porque me agrada pensar que te sonrojas querida.
Atento todo el mundo: Happy Tree Friends es una web serie perteneciente a Mondo Media Minishows, creador principal: Kenn Navarro.
Universo alternativo en el que son humanos y otros detalles.
Toothy dormía tranquilamente en su cama hasta que escuchó una armónica, un acordeón y un pez de madera, lo primero que hizo fue buscar su celular encima de la mesita de noche a tientas y cuando lo encontró lo miró para apagar la alarma. Pero no era ninguna alarma, el sonido venía de la cubierta y era bastante fuerte, algo cansado entendió qué sucedía y se decidió por subir a ver sin bañarse.
Como se lo pudo imaginar, arriba estaban Sniffles, Lumpy, Mime y Russell, el primero solo veía la función mañanera mientras los otros tres tocaban el pez, el acordeón y la armónica respectivamente. Apenas y el sol se asomaba por lo que el ambiente aún estaba algo oscuro.
— ¡Buenos días!— Gritó un poco para que los cuatro lo escucharan y fue medio respondido con un gesto de parte de los que tocaban, Sniffles en cambió si le devolvió con palabras en saludo.
Se acercó al genio que se apoyaba un poco en el barandal, quería escuchar por un rato más la música antes de tener que ducharse para el desayuno.
— ¡¿Por qué tocan tan temprano?! — Los músicos se detuvieron abruptamente, no tanto por el grito sino por la visión, Mime no perdió tiempo y sacó su celular para tomar una foto porque ver a Giggles desarreglada no era cosa de todos los días.
—Música en vivo gratis Giggles, hay que aprovechar— Le dijo Toothy que era el menos afectado por su apariencia de recién despertada.
—El problema no es que toquen, es más, me gusta esa música— Decía acercándose a los hombres —El problema es la hora—
—Hay que despertar temprano para hacer todo lo posible en el día— Se defendió Russell en su iniciativa de tocar por la mañana.
—Sí Giggles, debemos de aprovechar el tiempo y dormir hasta tarde no es precisamente divertido— Apoyó Lumpy tocando levemente el pez.
Mime hizo sonar unas cuantas notas del acordeón apoyando a los otros dos.
— ¿Por qué dejaron de tocar? Sonaba bien— Hizo presencia Cuddles con pantuflas de conejo y todo.
—Porque despertaron a Giggles muy temprano— Respondieron Toothy y Sniffles echándole una gran culpa a la chica.
—Bueno, sí es un poco temprano, pero solo falta una ducha fría— Se fijó bien en su novia pues segundos antes apenas y reparó en el hecho de que estaba ahí, no por ignorarla sino porque estaba medio dormido, fue cuando soltó una pequeña risa al verla a la cara.
— ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? — Preguntó curiosa.
—Marca de almohada— Y ella suspiró cansada.
—Me voy a arreglar— Dijo antes de caminar a los dormitorios.
Apenas ella entró los tres volvieron a tocar un rato, asegurándose de que el resto despertara.
Sniffles, Toothy y Cuddles escuchaban perfectamente el ritmo alegre de la música, veían como el mimo se emocionaba y comenzaba a acompañar su instrumento con unos pasos de baile, la energía se les subía al igual que el sol aclarando todo alrededor mostrando un bonito día para ellos, un buen comienzo y seguramente un buen final.
En un momento Mime se detuvo, sus acompañantes también, fue cuando haciendo un solo con mucho ánimo terminó alejándose para comenzar a cocinar algo de desayuno por lo que el pirata y el sin cerebro se quedaron tocando algo más lento para pasar el tiempo, los dos grandes amigos bajaron para asearse y Sniffles primero fue a la cabina para revisar el tiempo, la señal estaba algo distorsionada y eso lo molestó, estuvo revisando los instrumentos varias veces antes de partir para que cosas así no pasaran, luchó con su propia tecnología varios minutos hasta resignarse y bajar hasta donde estaban los mayores en el barco.
— ¿Qué ocurrió? — Le preguntó Lumpy al verlo algo fastidiado.
—No puedo ver el clima en la pantalla— Respondió y ante eso Russell alargó una risa.
— ¿Bromeas? Mira por el horizonte, atento al viento, a las nubes, al agua, amigo, puedes saber el clima de otras formas, ¿Sabes qué? Yo te daré un pronóstico: Día soleado con pocas nubes y muchas probabilidades de que Cuddles lance a Giggles por la borda— Dijo muy divertido.
—Tienes razón, hay muchas formas de saber el clima a corto plazo al menos— Dijo ignorando lo último.
Los dos volvieron a tocar algo lento y el genio decidió ir a popa para ver a lo lejos el horizonte, en eso nota que el agua que los rodeaba.
—Ya no está roja— Se dijo a sí mismo al ver ya más claramente el agua gracias a la luz del sol —Esto le gustará a Flaky— Se sintió feliz de poder calmar esa angustia de la chica y con eso dicho se fue a buscarla a su cuarto.
Estaba a punto de abrir la puerta que llevaba a la escalera cuando se abrió por obra de la chica de cabello rosa ya lista para el día.
— ¿A que estoy mucho mejor? — Preguntó sonriente.
—Claro— La vio asentir antes de ir a esperar la comida, bajó unos cuantos escalones cuando Petunia apareció.
—Buenos días— Saludó la chica.
—Buenos días, ¿Cómo te sientes? —
—Hoy estoy mejor, mucho mejor, dormir lejos del ruido de mi vecino es relajante— Respondió subiendo los escalones.
Sniffles feliz por ella siguió bajando hasta llegar al final, ahí Cuddles y Toothy lo saludaron de camino y pudo tocar la puerta de la pelirroja.
— ¡Flaky! ¿Estás despierta? — No recibió respuesta.
Podía ser que seguía durmiendo, aunque era poco probable por la música de la mañana, aparte de que ella se fue a dormir antes que cualquiera por lo que no debería tener sueño, lo otro era que aún podía estar bañándose, probablemente luchando con su cabellera que era todo un lío.
—Sí, puede ser eso— Se dijo un poco desconcertado por no poder decirle, en eso se puso a pensar que tal vez ella ya había visto el mar desde su ventana sintiéndose inútil.
—Buenos días— Le saludó Lammy casi sin ánimos al verlo.
Lo sacó de sus pensamientos con eso.
—Buenos días— La miró para devolverle el saludo notándola cansada — ¿Noche difícil? —
—Pesadillas, muchas pesadillas, en donde yo moría una y otra vez— Iba subiendo los escalones con mucha lentitud.
El chico la vio preocupado, Lammy necesitaba que la hicieran sentir mejor, en un momento pensó en que Flaky pudo haber tenido pesadillas toda la noche despertando constantemente y que por esa razón estaría durmiendo, las dos habían estado en el mar pero Flaky cayó presa del miedo, algo muy traumático, tocó la puerta de la pelirroja un par de veces más queriendo escucharla, pero nada, luego de varios intentos se rindió, decidió subir para ver si hacía sentir mejor a la otra antes de comer.
La vio frente a los dos que tocaban, perdiéndose un poco en la música pero no quitaba su falta de ánimo, se acercó a hacerle compañía incluso cuando ellos se despidieron para ver si la comida estaba lista.
— ¿Algo que ver con las alucinaciones de ayer? — Preguntó cuando estuvieron solos.
—Sí— Respiró profundo queriendo quitarse algo de sueño que ni el agua fría logró desaparecer —No solo Flaky muerta— Sniffles la miró atento a lo que iba a decir —Todos aquí—
—Una pesadilla muy fuerte— Ella asintió —Pero no creo que vayas a matarnos, ya hace tiempo que no haces algo así—
—Es que no era yo— Al chico le pareció extraño, luego se pensó en una posible respuesta que no le gustaría.
"Por favor que no diga Pickels, por favor que no diga Pickels, hace tan solo dos meses que no ve a Pickels por ningún lado, no puede ser que haya soñado con él"
— Mas bien el barco se hundió y fuimos atacados uno por uno por muchas criaturas marinas—
No sabía si eso era mejor o peor que Pickels.
—Suena feo, pero quédate tranquila que ya estás despierta y nada de eso pasará, vamos a desayunar ahora para que tengas fuerzas y energías que hoy parece ser un lindo día— Quería distraer sus pensamientos negativos a algo más común.
—Ve tu primero, en un rato voy, quiero ver el cielo— Por el momento Sniffles la dejó sola pensando en que si demoraba más de cinco minutos iría a buscarla.
Ya estaban los nueve en el comedor desayunando huevos con unas tostadas y jugo de naranja, parecería algo sencillo si no fuera porque cada uno tenía los huevos hechos de forma distinta.
Porque de repente Petunia pidió muy amable huevos fritos, luego Cuddles los quería revueltos, enseguida Giggles los pidió con leche de una forma tan educada, Toothy preguntó si era mucha molestia que se los hiciera con tomate, entró Russell pidiendo por favor los suyos en omelette seguido de Lumpy que los quiso cortados, Sniffles en su momento los pidió cocidos y por último Lammy, Mime a ese punto estuvo a punto de lanzarle una negativa a la chica -Y la sartén para dejar en claro que estaba arto de todos- hasta que la vio decaída y bueno, solo se resignó a hacérselos a ella a la copa y los propios como salieran del cascaron.
Estaba pensando en que la única persona que no lo molestó con eso fue Flaky y la buscó con la mirada notando su ausencia, extrañado le tocó el hombro a Russell quien estaba a su derecha y le señaló el puesto vacío.
—Falta alguien— Dijo el pirata llamando la atención de todos —A ver, somos diez, estoy yo, Lumpy, Sniffles, Mime, Cuddles, Toothy—
—Falta Flaky— Lo detuvo en su conteo el chico de lentes que estaba al lado de Lammy.
— ¿Alguien sabe de ella? — Todos negaron.
—Solo sé que anoche se durmió temprano—
—Iré a buscarla— Lumpy se levantó de su silla dispuesto a traer a la chica.
—Te acompaño— Dijo Russell y ambos dejaron el desayuno a medio comer, algo que enojó un poco al mimo pues se había esmerado en hacerlo.
— ¿Flaky? ¿Aún duermes? — Tocaba la puerta Lumpy con bastante insistencia.
— ¡Pelirroja! ¡Despierta dormilona! — Su acompañante fue algo más rudo en lo de "tocar" la puerta —Quizás esté en la ducha, con ese matorral que tiene en la cabeza debe demorarse mucho— Razonó aún golpeando la puerta con su mano.
—Si fuera así creo que nos gritaría que está ocupada— Se puso a mirar la puerta y una idea estaba llegando a su mente.
— ¿Qué planeas? —
—Abramos la puerta a ver qué pasa—
— ¡Ja! Yo te diré qué pasará, a la pobre le dará un pre-infarto y luego va a gritar como siempre y nos lanzará todo lo que tenga a mano— Al terminar de hablar pateó la madera con una de sus patas de palo cansado de que la chica no respondiera a los llamados —No planeo perder el otro ojo—
— ¿Hay un hacha por aquí? — Se puso a mirar alrededor buscando el objeto.
—Conque no quieres cambiar de idea ¿Eh? Pues entrarás tú a arriesgar tu pellejo y lo harás con una llave que tallar estas puertas me costó mucho para que vengas y le des un hachazo— Le decía en pos subía las escaleras para ir a la sala de control en donde estaban las llaves de todas las puertas del barco colgadas.
—Todas las llaves están aquí—
—Exacto—
— ¿También la de mi cuarto? —
—Obvio— Dijo tomando la que abría la habitación de la tripulante faltante.
— ¿Cuál es la tuya? — Preguntó con una gran sonrisa.
—Buen intento, pero yo no duermo en una habitación, prefiero otras partes del barco— Salió del lugar victorioso y el otro hombre lo siguió al rato.
Ya estando frente a la dichosa puerta Russell le dio las llaves a Lumpy para que entrara, no sin antes insistirle un poco sobre lo molesta que Flaky estaría cuando lo viera. Pero no desistió y abrió la puerta. Flaky estaba ahí, sentada en el suelo, apoyada en la cama cerca de la mesita de noche, con los ojos cerrados, la cabeza un poco inclinada y una gran caja de cartón a su lado. El hombre entró lentamente pues tenía una mala sensación, se fue acercando hasta la pelirroja notando que la caja estaba llena de frascos y cajitas de pastillas totalmente vacías, entonces su acompañante lo nombró desde la puerta con curiosidad pues no escuchó ruidos, notó a la chica en el lugar e igualmente una mala sensación le inundó en pocos segundos, Lumpy decidió moverla un poco sintiendo todo de ella bastante frio, hasta la ropa, no hubo respuesta de la chica y optó por tomarle la mano helada para tratar de sentir algún pulso para confirmarse la leve sospecha que tenía.
El pirata por fin se acercó, se arrodilló frente a ella y queriendo comprobarlo por si mismo puso el dorso de su mano frente a la nariz queriendo sentir alguna respiración, nada, eso fue suficiente para él y miró la caja.
—El mar fue mucho para ti ¿Cierto niña? — Estaba algo triste, no era la idea que algo así pasara, pasó la mano suave por el cabello notándolo algo mojado, extrañado tocó la mejilla y luego el cuello sintiendo el frio y pequeñas gotas por cada zona, entonces se dio cuenta del olor a sal marina que desprendía el cuerpo.
—Al resto no le gustará esto— Dijo Lumpy queriendo romper el silencio que lo deprimía a cada segundo.
—Menos a Sniffles— El chico se lamentaría y se enojaría consigo mismo por eso, le importaba mucho lo que le sucediera a las tres chicas que ayudaba.
Era triste y era raro, Flaky no era de esas personas que veían el suicidio como una opción frecuente, a ella no le gustaba, Russell se preguntaba si las pastillas la envenenaron, sabía de medicamentos que en altas dosis podían provocar la muerte pero no estaba seguro de si pastillas para evitar vomitar igual podían hacer eso, aparte estaba la duda de si Flaky sabía que podía morir por consumir tantas o si no lo pensó y todo terminó en un "suicidio accidental", pero estaba lo del frio, las gotas y el olor a sal, era como si antes de morir se hubiera dado un buen chapuzón en el mar pero era impensable que ella por voluntad se haya lanzado.
—Voy por él— Dijo Lumpy refiriéndose al joven de lentes.
—Yo los espero aquí—
Era triste pensar que murió, aunque fuera a revivir al día siguiente, lo primero que pensaban al ver a alguien morir no era precisamente "Todo está bien, mañana estará sonriendo y yo igual" no, claro que no, lo primero que pensaban era en llorar, algunos con más fuerza que otros y dependiendo de cierta cosas solían derramar lágrimas, luego se preguntaba muchas veces el por qué, ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que morir? ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?, y es que detestaban la muerte, no les gustaba dejar de vivir ni que alguien querido lo hiciera -dependiendo, a esos gemelos ladrones les daba igual- cuando se trataba de sufrir solían tener mucha empatía porque también han sufrido, sufren al estar rodeados de oscuridad y que un sonido de algo moviéndose en el aire los acompañara, sufren no sintiendo nada de su cuerpo y que a la vez se sienten amarrados con fuerza, luego de horas dependiendo de cuando murieron venían las pesadillas, grandes pesadillas que los torturaban hasta que despertaban en su cama vivitos y respirando con dificultad, con algo de dolor dependiendo de la muerte y con ganas de llorar.
— ¿Y Flaky? — Preguntó Sniffles al ver a Lumpy entrar a la cocina-comedor cuando ya todos estaban votando para que alguien lavara los platos y que no se repitiera.
—Ven un momento— Fue todo lo que le dijo y eso no le gustó a nadie, igual obedeció yendo a las habitaciones.
— ¿Qué le ocurrió? — Preguntó preocupado, si resultaba que ella necesitaba atención medica por el frio del mar se sentiría muy mal por no atenderla antes.
Lumpy se lo pensó aún bajando pero no fue necesaria su respuesta pues llegaron al cuarto de la pelirroja y el chico pudo verla.
— ¡Flaky! — Gritó y se acercó, Russell estaba sentado al lado del cadáver y vio como el joven hacía al menos cinco métodos para saber si alguien estaba vivo.
No se lo podía creer, solo era el segundo día en el barco y ya tenían una muerte, Sniffles al igual que el pirata notó la caja, notó el frio, las gotas y el olor a sal, pero lo que más le dolió fue ver la caja vacía.
Si tan solo se la hubiera quitado antes a la chica, si las hubiera tirado al agua cuando estaban en el muelle, si le hubiera insistido en que debía dárselas en cuanto supo que consumía más de lo debido. No estaba seguro de si las pastillas eran ciento por ciento responsables, pero algo le decía que sí, con eso estaba la culpa de él, debió decirle a Flaky que se quedara en su cuarto descansando por el movimiento de las olas, quizás hubiera estado más segura ahí que afuera, aún con los muebles que podían hacerle daño ella estaría dentro y no se hubiera caído al agua, algo que seguramente tuvo mucho que ver.
—Perdón— Era inútil y lo sabía, la chica no lo escuchaba ni sentía el abrazo que le estaba dando pero era humano, a los humanos les gusta hacer cosas por los muertos, decir y hacer para aquellos que no pueden ver, ni sentir, ni escuchar.
Ella estaría bien, cuando volvieran ella estaría en su casa, pero con más temor al mar y desconfianza a su persona, Sniffles se sentía mal por la pérdida, se suponía que las llevó a las tres para que disfrutaran, no para que murieran, aún con la posibilidad de que el barco explotara al partir estaba decidido a que todo saliera bien y que ellas al bajar sintieran que todo valió la pena.
Y perdió a una.
Estuvieron unos minutos los tres ahí hasta que Sniffles luego de llorar un poco y secar sus lentes decidió que era momento de decirle a los demás pues no podrían ocultarlo por mucho tiempo, tarde o temprano preguntarían por la de ojos rojos y era mejor que lo supieran.
Pensarlo en ese momento no fue tan malo, pero luego de reunirlos en la cubierta y explicarles que Flaky estaba muerta se arrepintió, el resto se puso mal, comenzaron a llorar, hicieron muchas preguntas y ante la respuesta hacían más preguntas, pensar que la chica más miedosa se había suicidado era una locura, pensar que fue accidental no los calmaba lo suficiente y finalmente saber que ella ya no los acompañaría era doloroso, triste, algo que absorbía las ganas de divertirse, se podría decir que todos se pusieron en "modo luto" por la noticia.
Caminaban por ahí sin hacer nada realmente, solo se lamentaban por no haber estado para ella, por no hablarle lo suficiente, por no tranquilizarla bien cuando se alarmó por el agua roja y atenderla más luego de que cayera.
Lammy recordando el hecho entre lágrimas miró el mar notando que ya no era rojo, pero no era del color normal, estaba segura de que el color era algo anormal en ese momento.
—Sniffles— Le nombró desde la puerta de la cabina en donde estaba el genio —El mar es de color morado— Dijo con miedo en su voz.
