Guía para conversaciones:
-Conversación normal-
-Conversación mental-
-"hechizo"-
(A/N)= nota autora
-Es un placer para todo el Valle de Palancar anunciar el compromiso de mi sobrino, lord Roran, con lady Katrina-dijo Brom a todos los invitados a la fiesta de esa noche. Todos aplaudieron y esperaron a que la pareja entrara por la puerta.
De repente, un rugido llenó el aire y todos se volvieron a los ventanales que daban al jardín. Del cielo descendió una forma alada de color azul con mil destellos. Lanzó una llamarada y las escamas brillaron, revelando un dragón de veinte metros de largo con unas alas de diez metros cada una.
En su espalda, sentados en la silla, estaba la pareja prometida.
El dragón aterrizó con tres aletazos y plegó las alas a los lados. Dobló el cuello en un porte orgulloso y miró a la pareja descender.
Roran se acercó a la cabeza.
-Gracias, Saphira.
La dragona pestañeó y volvió a levantar la cabeza. Eragon se acercó a su primo y le abrazó.
-Enhorabuena por el compromiso.
-Gracias, primo.
Eragon rió y se acercó a la dragona que le lanzó una nube de humo. El chico tosió y sacudió la cabeza riendo.
Los elfos miraron a la dragona con admiración. Su raza siempre había admirado a los dragones. Evandar tenía una túnica morada con pantalones blancos y una coraza de metal. Islanzadí un vestido suelto de color naranja y el pelo negro recogido en una cola alta. Arya llevaba un vestido verde ajustado, que revelaba sus curvas y ondeaba al andar.
-No pareces sorprendida, hija-dijo Evandar.
-Ya sabía que Eragon era un Jinete. Me lo dijo esta tarde.
-Entonces los rumores de los sirvientes que os vieron besaros en el jardín son ciertos.
Las orejas puntiagudas de Arya se volvieron rojas y miró a sus padres sorprendida.
-¿Cómo...? No había nadie a nuestro alrededor.
-Os vimos nosotros desde nuestra habitación-contestó Islanzadí con una sonrisa.
-Bueno...
-Tranquila. Lo aceptamos.
-Gracias.
Eragon se fijó en ellos y les hizo señas para que se acercaran. Ellos así lo hicieron y se detuvieron junto a la dragona.
-Es un placer conocerte, gran dragona-saludó Evandar.
-Dice que el placer es suyo-Saphira no quería hablar directamente con los elfos, algo normal para ellos.
-¿Cómo llegaste a ser Jinete?-preguntó Islanzadí.
-Estaba escondido en las Vertebradas, intentando escapar de mi madre que quería que me probase ropa para un baile, cuando sentí un viento frío. Me giré y ví un destello azul en un arbusto. Descubrí un huevo azul y me lo llevé conmigo. Al día siguiente ya era un Jinete.
-Es raro encontrar un huevo en mitad de la nada.
-No tanto. Leí que los Jinetes escondieron tres huevos en las Vertebradas, en lugares donde solo los destinados a ellos podían llegar. Al parecer yo era uno de ellos.
-¿Y los otros huevos?
-Al ser Jinete sé exactamente donde están, para mantenerlos vigilados, pero no puedo cogerlos. Solo el jinete destinado puede hacerlo.
-¿Y sabes quiénes son?
-Por supuesto. Aunque tienen que descubrirlo ellos mismos.
-Entonces no molestaremos. Pasarlo bien.
Los reyes se fueron dejando al Jinete y la elfa con la dragona. Esta bajó la cabeza hasta el nivel de Arya.
-Es un placer conocer a la elfa que ocupa los pensamientos de mi Jinete-dijo en la mente de Arya.
-¡Saphira!
Arya rió.
-Es un placer que la dragona más hermosa de todas acceda a hablar conmigo.
Saphira movió la cola ante el alago.
-¿Te gustaría volar?
-¿En serio?
Saphira sintió con la cabeza.
-Me encantaría.
-Entonces mañana, una hora antes del amanecer. Tengo que calentar las alas antes del vuelo a Narda.
-Gracias, gran dragona Saphira.
-¿Y tú pequeño? ¿Te unirás a nosotras?
-Eso ni lo dudes.
Los dos se separaron de la dragona y se internaron en la multitud. Justo entonces empezó una canción y varias parejas se pusieron a bailar un baile típico del valle.
Eragon extendió la mano.
-¿Bailas?
-No śe cómo.
-Yo te enseño. Vamos.
Arya aceptó la mano y se internaron en la pista. Se pusieron uno frente al otro y se cogieron las manos. Eragon puso la otra mano en la cintura de Arya y ella en el hombro de él.
Empezaron a moverse de un lado a otro, muy rápido. Empezaron a girar al mismo tiempo. Arya rió con alegría, nunca antes se había divertido tanto.
El baile terminó y aplaudieron al resto de parejas.
-¡Eragon!-la voz chillona perforó los oídos de todos. Se volvieron y vieron a una mujer de pelo negro y ojos oscuros con mucho maquillaje y un vestido bastante revelador de color rojo pasión.
-Oh, no-se lamentó Eragon.
-¿Quién es?
Antes de que el Jinete pudiera contestar, la mujer ya estaba delante mirando arrogante a Arya.
-¿Y quién es esta, Eragon?-preguntó-Da igual. Solo quería ver a mi novio antes de que se fuera.
-No somos novios, Trianna.
-Claro que sí. Es tradición que el líder de los magos del Valle de Palancar se case con el príncipe. Y he tenido suerte, porque tu padre...
-¡Basta!-la música se detuvo y todos se volvieron a mirar a Eragon- Nadie puede insultar a mi padre delante de mí. Y menos tú, la zorra del pueblo, como te llaman. Te haces llamar maga, pero no mantienes una mísera piedra flotando a cinco centímetros del suelo. Un mago de un nivel inferior al tuyo es capaz de levantar una roca de media tonelada a casi tres metros. Lo único que se te da bien es intentar llegar a la cama de alguien con dinero y ahora lo intentas conmigo inventándo una estúpida tradición. Eres insoportable, como mujer y como maga. Como príncipe del Valle de Palancar y Jinete de la dragona Saphira, quedas eliminada del liderazgo de los magos que seguramente ganaste acostándote con un líder anterior. Irás a una escuela de magia hasta que alcances un nivel mínimo y puedas ingresar en la orden. Ahora márchate de esta fiesta y ve a buscar a alguien más tonto que yo para que puedas calentar su cama.
Los invitados rieron y Trianna se fue furiosa. Antes de llegar a la puerta de detuvo.
-¡Escúchame, Eragon! ¡Encontraré uno de los dos huevos que quedan! ¡"Kebaistr"!
Eragon movió la mano y la rama que crecía hasta él se detuvo.
-Muy débil. "Kebaistr".
La rama empezó a crecer hacia arriba y floreció en mitad del salón. Las flores empezaron a caer como una nevada.
-"Vindr"-dijo también Arya y las flores empezaron a flotar por toda la sala.
-"Brisingr"-añadió Eragon y una pequeña llama azul se inició en el corazón de cada flor.
Todos empezaron a aplaudir y Trianna salió del castillo muy furiosa.
*Kebaistr: rama.
*Vindr: viento.
*Brisingr: fuego. (A/N: Creo que innecesario)
