Traigo nuevo capítulo, espero les guste mucho y si quieren dejar un review, ya saben que es gratis y es genial leerlos.
Sin más, disfruten.
Date A Prince
Parte 4: El entrenamiento
Llegó un nuevo día después de largas explicaciones sobre Ratatoskr y los espíritus, además de dar su consentimiento en ciertos formularios que no se molestó en leer en los que con una firma, era oficialmente la nueva agente de la paz, y la única, para enamorar a los espíritus.
En la noche no pudo conciliar el sueño, habían pasado muchas cosas y todavía tuvo que cocinarle algo delicioso a su hermanito, aunque agradecía que al cambiarse sus brazaletes de tela al color blanco, regresó a ser su hermanito, y eso fue suficiente para perdonarle todo el maltrato.
En la escuela, su rendimiento estaba seriamente bajo, no era solo por la regla, el estrés y no dormir, sino porque hoy empezaba el entrenamiento que tanto mencionaba su hermano, cuando ni había tenido descanso en la noche.
Sin embargo, no suficiente con esos problemas, tan solo ver a Origami Tobiichi a su lado, con un vendaje pegado a su mejilla, recordó que lo había visto pelear contra el espíritu.
Por todos los medios se dedicó a no mirarlo y a tratar de mantenerse despierta, esto solo aumentó su estrés, pero gracias a las pastillas, los cólicos no estarían presentes con tanta fuerza.
De todas formas, cuando sonó la campana de la hora del almuerzo, Shiori se giró a la derecha para encontrar con sus ojos a su amiga Hiroko, lamentablemente ahí solo se encontró con una pared, bueno, al alejarse un poco y alzar la mirada, se dio cuenta que se trataba del chico de cabello blanco.
«No, no ahora, ¿se habrá dado cuenta que lo estuve evitando todo este tiempo? Tal vez debería disculparme, decir que todo está bien, que no diré nada». Ella se puso de pie y se alejó un poco de él, estaba empezando a sudar un poco ante la mirada fría del muchacho.
—¿Necesitas algo, Origami? —preguntó ella con una voz nerviosa.
—Sí, a ti —dijo firmemente y ella abrió los ojos más de lo normal.
Lo peor es que casi todos seguían en clase, así que las chicas se formaron para ser espectadoras de este encuentro, Shiori no pudo evitar sonrojarse.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando?
—Necesito hablarte.
—¿¡Ah?!
Fue inevitable no sorprenderse, sobre todo cuando el chico más popular de la clase te toma repentinamente del brazo mientras varias chicas observan fijamente, además de sentir sus miradas llenas de odio, celos, envidia y muerte.
—Pero no aquí.
Y sin más le obligó a dejar el salón mientras ella se sonrojaba un poco más, hasta que llegaron a las puertas de la azotea.
—¿Hasta dónde vas a llevarme? —preguntó la chica un poco adolorida de la muñeca, él se dio cuenta, así que la soltó, ella se sobó la muñeca—. ¿Qué es lo que te pasa? No tenías por qué sacarme de esa forma del salón, ahora todos pensaran cosas raras de nosotros…
—Eso no me importa, lo que me importa eres tú.
—¿Eh? —preguntó un poco más roja y abrió grandemente los ojos.
—Ayer, ¿qué hacías ahí? Fue muy peligroso, pudo haberte matado… Él.
—Ah, eso… —dijo un poco decepcionada, pero aliviada de que fuera este el tema de conversación, aunque no entendía por qué esta mezcla de sentimientos—. Sí, yo estaba buscando a mi hermanito, estaba afuera después de que la alarma sonó… No podía dejarlo ahí.
—Entiendo, ¿y lo encontraste? —Shiori asintió con la cabeza y él sonrió levemente—. Eso es grandioso.
—Origami, ayer tú estabas peleando contra…
—Sí, lo estaba —dijo al mirarla fijamente con sus ojos azules—. No digas nada a nadie, o vamos a tener un problema.
Shiori cerró la boca, eso sonó como una amenaza, además de que no conocía mucho al chico, todo lo que salía de su boca podría ser tomado en serio por su tono y su rostro de acero.
—¿Ese chico era malo, Origami? —preguntó un poco tímida.
—Es un espíritu, yo me encargo de eliminarlos —respondió fríamente y de alguna forma, ella pudo ver tristeza en sus ojos—. Mis padres murieron hace cinco años, por culpa de un espíritu.
Esto desequilibró a la chica de sobremanera, sobre todo porque lo decía de esa forma tan fría, incluso si cinco años habían pasado desde entonces, de seguro era algo traumático que nunca podría olvidar.
Y Shiori guardaba experiencias parecidas que nunca podría olvidar, sin embargo, de fuentes diferentes. Ella nunca conoció a sus verdaderos padres, hubiera sido lindo ser como todos los demás, ser como su hermanito, pero no podía, el destino los quitó de su vida.
Pero a Origami se los había arrebatado y tenía a alguien a quien culpar: un espíritu.
—Lo siento mucho, Origami
Sus palabras estaban cargadas de pesar y de tristeza, sin embargo, ella alzó la cabeza con una pequeña sonrisa cálida, Origami parpadeó un par de veces por ese cambio.
Había decidido ayudar a los espíritus a no causar problemas, a no destruir más, realmente quería que fuera tan fácil, pero era obvio que no, era obvio que estos seres habían destruido más que solo hogares y áreas de la ciudad, habían acabado con familias y personas amadas.
¿Estaba bien ayudarlos?
No lo sabía, pero quería evitar que la muerte se siguiera propagando a causa de sus manos.
—Estoy segura que lo has oído varias veces, no puedo decir que lo entiendo del todo, pero sé lo que se siente, así que… Puedes confiar en mí, Origami, mantendré tu secreto a salvo, no se lo diré a nadie, te lo prometo —dijo con una sonrisa de confianza y una voz amable, el chico abrió levemente los ojos—. Pero… No te lastimes mucho, por favor.
—Shiori…
—¿Sí?
—No, nada —dijo con una pequeña sonrisa—. Gracias por todo.
Ahora que lo pensaba, esa fue la sonrisa más amplia que le ha visto hacer, parece que había logrado mejorar su ánimo, eso también le hizo feliz y lo observó retirarse, para quedarse pensando en si estaba haciendo lo correcto o no.
Bueno, ya hasta había firmado papeles y prometido a su hermano ayudar a los espíritus, no podía echarse para atrás simplemente así.
«¡El entrenamiento!»
De repente, recordó lo más importante en su agenda de hoy, Iori había mencionado que lo buscaría, pero al bajar por las escaleras rápidamente para buscarlo, se encontró con el tropiezo magistral de un hombre de cabello grisáceo y ojeras marcadas.
Después de ayudarlo a levantarse y preguntar por su hermana, ellos se dirigieron al salón de física que había sido remodelado ingeniosamente para ser una perfecta base secreta dentro de la escuela.
Ahí también se encontraba Iori y tenía puesta su uniforme escolar y en sus muñecas, el color negro dominaba sus accesorios.
—Solo espero que vuelvas a la escuela después de esta visita, Iori.
—¿Tomaste las pastillas?
—Sí, gracias, me siento mucho mejor.
—Entonces, cierra la boca y pon atención.
Shiori tuvo ganas de gritarle, pero se puso más triste que de costumbre y se sentó en la silla, justo al lado de Rinne, quien parpadeaba más lento que un humano normal.
—Bueno, ¿qué es lo que pasa?
—Es aquí donde empieza tu programa de entrenamiento, Shidomi…
—¿Ya te olvidaste de mi nombre? —preguntó con tristeza, no se recuperaba del maltrato de su hermanito y sus cambios de humor no lo curaba la pastilla.
—Ah, lo siento… Me acordaré, de verdad, tu nombre es… Shi… ¿Algo con "Shi"? —preguntó con una mano en su barbilla, Shiori le quedó viendo con la boca abierta.
—Tú también eres malo… —susurró con desgano total.
—No sabía que podías ser tan llorona, Shiori —comentó su hermanito al negar con la cabeza, ella se giró para mirarlo con molestia—. Bueno, vamos al entrenamiento. Rinne.
—Entendido —dijo con los ojos cerrados y pulsó un botón para accionar la computadora, donde iluminó los rostros de todos por lo colorido de la pantalla de inicio.
—¿Esto es en serio? —preguntó Shiori decepcionada al leer la portada del videojuego, Iori sonreía alegremente—. Estoy segura que Tonomachi juega estas cosas…
—Es un simulador de citas, a falta de hombres en tu vida, Shiori, tenemos que recurrir a lo virtual, además fue hecho y diseñado para tratar con los espíritus.
—¿En serio? —preguntó con una ceja levantada y una gotita en la cabeza—. Estoy segura que esto es un juego Otome, ¡no un programa de entrenamiento! Además, ¿qué tiene de malo que… no tenga chicos en mi vida?
—¡Los espíritus te comerán viva! —gritó Iori—. ¿Cómo puedes ser tan estúpida? Además, tienes que coquetear, ser linda, amable y hacer que caigan ante tus encantos, si es que posees alguno…
—¿¡Qué?! —Shiori apretó los puños y una venita se resaltó en su frente—. Admito que no coqueteo, ¡pero qué pasa con lo demás! Además… ¡Sí poseo encantos!
Agitó sus brazos arriba y hacia abajo en protesta, esto fue realmente gracioso para su hermanito, el hombre con bata blanca dio un gran bostezo y se recargó en su silla, disfrutando de este momento a su manera.
—Iori… Yo… Cierto, voy a tener que salir con ellos, hablar y todo eso…
—¿Recién te das cuenta? Pero qué tan estúpida puedes ser… Jajaja.
Pero tuvo que detenerse cuando se dio cuenta que su hermana lo tomó suavemente de los hombros, para mirarle con los ojos llorosos.
«Esto de la regla es desesperante, ¿ahora qué le pasa?»
—Iori, dime la verdad, yo… ¿Te parezco atractiva?
—¿Q-Qué? —preguntó sonrojado de inmediato—. ¿A qué viene eso?
—Bueno, voy a tener que salir con ellos y e-enamorarlos, pero… ¿Y si yo no les gusto? Hay muchas chicas, ¿puedo ser solo su amiga? Realmente creo que no estoy preparada para esto, yo no soy tan… Tan… —dijo nerviosa y mirando a otro lado con un sonrojo de vergüenza, Iori estaba muy sonrojado sin saberlo, estaba con las manos detrás de su espalda, pellizcándose para mantener el control—. Hay chicas más atractivas que yo…
—Maldita sea… —susurró Iori, no podía decirle lo linda que se veía ahora y lo mucho que lo estaba disfrutando, pero agitó la cabeza—. No puede ser… ¡Maldición!
—¿¡Eh?! —Shiori le quedó viendo con mucha impresión por su grito, entonces se dio cuenta que se quitó los accesorios oscuros.
—¡Onee-chan es la más linda! —dijo con su voz naturalmente infantil y la abrazó con fuerza—. Eres muy bonita, Onee-chan, también eres muy amable, soy feliz de tenerte todos los días, así que no pienses esas cosas de ti, ¡eres la mejor!
La chica de cabello azul sonrió ligeramente y abrazó a su hermanito.
—¿De verdad? —preguntó con más ilusiones—. ¿Y si empieza a ver otras chicas? Tal vez eso esté bien.
—No —dijo al ponerse sus accesorios oscuros de nuevo y su voz se transformó, así como su mirada fue seria—. Tienes que ser tú, nadie podría tener las consideraciones necesarias con ellos como tú, Shiori. Además, no tengo que recordarte lo que firmaste anoche, ¿verdad?
—No. Tienes razón, pero… ¿Estás seguro que este juego va a ayudarme? —preguntó con desconfianza y se sentó de nuevo en la silla para empezar.
—Sí, fue hecho por profesionales para que se desarrollen tramas realistas y estés lista para cualquier cosa. —Iori miró entonces con frialdad a Rinne, quien solo parpadeó un par de veces ante su mirada—. Tú no viste nada de esto, Rinne, esto no pasó.
—No vi nada, me perdí de todo en estos cinco minutos, no vi nada… —respondió sin ganas y volvió a bostezar.
—Rinne, ¿hace cuantos que no duermes? ¿Estás bien?
—Como unos treinta años, no lo sé, ya no lo recuerdo… —contestó como si nada, nuevas gotas de sudor aparecieron en la frente de la chica.
—¿En serio? —Miró a su hermanito—. ¿Es en serio?
—Lo es —dijeron los dos al mismo tiempo.
—No te preocupes, estoy bien, una taza de café lo arreglará.
—¿Qué? ¡Pero eso es para que no duermas, necesitas dormir!
—Y necesitaré mucha azúcar… ¿Tienen cafetera en esta escuela? —preguntó al ponerse de pie, Shiori fue ignorada olímpicamente y con facilidad—. No tardaré mucho, Iori.
—Sí, hay una en la sala de profesores…
—Genial, Buena suerte, Shi. —Y se retiró por su café.
«Bien, olvidaré lo del nombre por ahora». Negó con la cabeza y regresó la vista a la pantalla de juego. «Fall In Love My Little Shiori».
Shiori empezó con el juego de citas, y la primera escena empezó con su hermanito menor, quien tenía una mirada bastante linda y adorable, aunque pensó que no tanto como Iori, pero dejó eso de lado para leer el dialogo en esa tranquila mañana, aunque claramente estaba parado encima de ella.
"¡Buenos días, Onee-chan! ¡Hoy es otro gran día!"
Seguidamente aparecieron opciones en la pantalla y Iori le señaló que tenía tiempo límite, así que leyó rápidamente:
"Buenos días. Te quiero, hermanito". Abraza cariñosamente a su hermano menor.
«Esa parece normal, pero me está pisando las costillas de seguro, que hermanito tan fastidioso».
"Estoy despierta. Me has despertado por completo". Arrastra a su hermana a la cama.
«No me gusta como se ve esta».
"¡Te atrapé, idiota!" Agarra su pierna cercana y realiza un candado al tobillo.
—Vamos, tienes que elegir antes de que se termine el tiempo.
—Esto le pasa por ser cruel, ¡como ciertas personas! —dijo al mirarle con molestia y eligió la opción tres.
Al hacerlo, su hermanito se molesta por su rudeza y se le ve con los ojitos llorosos.
"¡Eso me dolió! Eres mala, Onee-chan".
Luego de eso perdió cincuenta puntos en los niveles emocionales de cariño, Iori terminó riéndose.
—¡Pero si él vino a molestar! Iori, ¿qué pasa con este juego?
—¡Se supone que tienes que ser amable! Te lo acabo de explicar, en realidad sí eres una tonta, ¿verdad?
—¡No soy una tonta! Pero él se lo merecía.
—Es solo un juego, no tienes por qué verlo tan real, diablos, de verdad necesitas un hombre en tu vida. —Shiori se sonrojó de vergüenza y le miró con el ceño fruncido.
—¡No es cierto! Cállate, ¡cállate! —Shiori tomó el control del juego de nuevo y reinició la partida—. ¡Voy a ganar!
Shiori perdió. Incluso usando las dos opciones restantes.
—¡Maldita sea! ¿¡Qué pasa con este mocoso?! —gritó furiosa mientras su hermanito se mataba de la risa—. ¡Iori!
—No sabía que perderías tantas veces, ¡sí que eres una tonta!
—¡Hazlo tú, vamos, hazlo! —Le dio el control y Iori asintió con la cabeza, esperó que terminara el tiempo de elección y algo normal apareció. Sin pérdida de puntos, aunque también no ganó nada—. ¡Esto no es justo!
—Piensa con el cerebro, si es que lo tienes…
—¡Cállate! —dijo más molesta, pero luego se le bajó todo eso al vientre—. ¡T-Tengo que irme!
—¡Aún no terminamos, tienes que ganar el juego!
Sin embargo, Shiori corrió al baño cercano para limpiarse la sangre una vez estuvo sentada, después de eso, pudo orinar en paz, aunque igualmente se sentía incómoda.
Al regresar, se encontró con que Rinne tenía una taza de café llena de cubos de azúcar, eso le dejó paralizada.
—Rinne… Eso no es nada saludable, es demasiada azúcar, ¿no lo crees?
—La necesito —respondió rápidamente y bebió bastante, al terminar sonrió—. Ahh… Justo lo que necesitaba.
«¡Está loco!» Shiori negó con la cabeza varias veces, pero al ver que su hermanito estaba molesto, mejor se volvió a sentar para jugar. «La azúcar es mala, pero si dice que la necesita… Bien, mañana le compraré un jugo, es más saludable que el café».
Shiori sonrió un poco por su plan y siguió jugando. A cada error, su hermanito se burlaba en su cara y hacía bromas crueles, así que se enojaba más y fallaba más seguido, sin embargo, no se dio por vencida.
Ese día fue terrible, ni jugando asi toda la noche pudo obtener algún final bueno. Al día siguiente volvió a intentarlo a la hora del almuerzo, pero antes de irse a encerrar para jugar, compró un jugo para el desvelado maestro de física, encubierto por supuesto.
—Oh, trajiste tu almuerzo, Shi.
—Sí, Rinne. ¿Tú traes algo mientras observas mi entrenamiento? —preguntó de buen humor, era más bien un espectador de su sufrimiento, pero realmente no quería pensarlo de esa forma.
—No, realmente, pero espero puedas hacerlo bien hoy.
—También yo. Ah, traje algo para ti.
—¿Hmm? —Parpadeó un par de veces cuando ella le extendió un juego de naranja con una sonrisa.
—También tiene azúcar, pero es más nutritivo que un café. Y supuse que estarías… Alejado de todos los maestros por ser nuevo y estar aquí por obligación. —Retiró la manta y ahí habían dos trastes de comida, se lo dio al hombre, quien lo quedó mirando con sorpresa—. La comida es mejor cuando está en compañía.
Una pequeña sonrisa se formó en el hombre mientras sostenía el traste en sus manos, luego miró a Shiori, quien ya estaba comiendo su almuerzo con una sonrisa, el hombre entonces regresó la mirada al traste y luego al jugo.
La sonrisa se extendió un poco más de lo normal.
—No te preocupes, soy muy buena cocinando, nada de esa comida podrá resultarte dañina. —Dejó su traste en el escritorio y tomó el del hombre para destaparlo, Rinne tragó saliva—. ¡Casi todo es con verduras!
—Oh, ya veo…
—Sí, tienes que alimentarte bien, no es bueno que no duermas, pero si no comes bien, es peor. También le digo esto a Iori, aunque odia las verduras… —comentó un poco molesta.
—Gracias por preocuparte —dijo en voz baja con una sonrisa, se quitó los lentes y tomó el traste de nuevo para empezar a comer, estaba delicioso y tragó rápidamente para verla a los ojos—. Eres buena persona.
—Gracias, y no es nada. ¿Está bueno?
—Sí, bastante.
Shiori logró el final feliz después de tres días, se lo tomó personal después de perder tanto, además de que la situación de su regla la tenía un poco loca. Sin embargo, no sintió gran alivio al terminar el juego esa noche.
«¿En verdad voy a salir con él?» Pensó al recordar al chico de la gran espada y armadura morada. «Nunca he salido con un chico, Iori no cuenta, él es mi hermanito. ¿Y si me equivoco? De alguna forma debe enamorarse de mí, aunque no sepa bien por qué… ¿Y si se fija en alguien más? De nada servirá todo este entrenamiento, pero tampoco quiero… Yo no lo quiero, ¡ni siquiera lo conozco!»
Suspiró en la oscuridad de la noche y apagó la computadora, dejando el control en el escritorio. Luego se acostó en su cama.
«¿No puedo ser solo su amiga?»
Después de pensarlo un poco, sus inseguridades regresaron, problemas que toda chica tiene cuando va a tener una cita, nunca le había tomado tanta importancia a su apariencia hasta ahora.
«Tal vez…» Se levantó para encender la luz y revisar la ropa en su armario, no tenía algo realmente fuera de serie, para ocasiones especiales. Tampoco estaba acostumbrada a salir, excepto con Hiroko y su hermanito. Era una chica bastante sencilla. Luego miró a donde estaba su cepillo para el cabello, muy poco maquillaje había ahí. «No sé cuándo vuelva a verlo, pero tengo que estar preparada, tengo que…»
Recordó a Origami cuando le contó sobre sus padres asesinados.
«No sé qué espíritu haya hecho eso, pero este chico no se convertirá en un asesino».
Shiori pensó con firmeza, se sentía un poco más segura después de terminar el entrenamiento, pero con su aspecto tenía que hacer algo, por lo menos, vestir de forma linda durante la cita, hacerlo especial, así tal vez él se sentiría especial también.
