De Nienna y Olórin
Un fragmento del mito de los Istari
Escrito por Nuria Abajo Gamarra –Iluvendure (edición anotada)
El universo, y gran parte de los personajes y nombres pertenecen a J.R.R. Tolkien © 1937
Capítulo Tercero 1.
Entonces llegó el viento del inclemente invierno a la Tierra Inmortal, donde siempre es verano, y con ese soplo viajaron cánticos horrendos y augurios malignos, envueltos en luna roja cual sangre y fresco hedor a orcos. Porque el Mal del Este crecía sin demora, y las amplias llanuras de la Tierra Media se veían desoladamente solitarias ante el peligro renaciente.
Ocurrió de tal manera porque la infamia llegaba de Sauron, al que llamaban Gorthaur, el Mal de hombres y elfos; gran heredero del deshonroso Morgoth, puesto que ocupó todos los horrendos quehaceres que su amo dejo atrás. Y su dominio era tan violento como astuto, digno plan del instruido y depravado nigromante que era. Muy inteligentemente ocultó su efigie a los ojos de los Hijos del Eru, para que no supieran predecir sus movimientos y no alcanzaran verle tejer redes negras sobre ellos. Y Sauron nada temía; ni de los bellos Quendi, ni de los bravos Atani; porque no gozaban de guía alguna que los advirtieran de las tinieblas, y, si alguna vez lo descubrían antes de lo pronosticado, nada harían contra él porque poco conocían de su raza maia o de cómo enfrentarse a los oscuros poderes. Junto a él y furtivos, nueve había, los Úlairi, decían así las voces lejanas del mar; que acrecentaban su sombra y su voluntad acataban como fieles siervos del más allá, puesto que espectros eran todos y señores antiguos en vida ya olvidada.
Pero los Ainur no toleraban esta viciada usurpación; ya que amaban Arda al saber lo hermosa que era, y lo hermosa que habría sido sí nunca Morgoth o Sauron hubieran aparecido. Y en las manos del Mal no la abandonarían jamás, porque no habían luchado y vertido lágrimas con el único propósito de olvidar y ser olvidos. Sin demora actuarían, antes de que fuera demasiado tarde; y se dirigieron al Montículo Verde, el Anillo del Juicio. Allí se sentaron los unos junto a los otros: Valar, Maiar y los espíritus inferiores.
Conocido fue este templado concilio de esperanza, narrado en canciones y poemas venideros; y allí Manwë, el portador del cetro azul y voz del cielo, habló para todos los presentes. Y rogó por la llegada de jornadas claras para los pueblos subyugados; y por llamas que fortalecieran los corazones de los hombres, para hacerlos dueños de su destino y así encumbrarlos ante Sauron. Pero esta expectación no prosperaría si los Valar los abandonaban. Mas, Los Señores de Oeste procederían en secreto y con artes sencillas, furtivos a los ojos del mal; puesto que el destino de los Ainur es fracasar allí donde emplean todo su poder, o no obrar adecuadamente en lo que atañe a los Hijos de Eru.
Tres Maiar consignarían al mundo, bajo un humilde aspecto mortal que no provocara temor en los hombres. Ellos guiarían a las naciones hacia la victoria, aconsejando a los grandes reyes y destramando el tapiz de mentiras. Pero jamás directamente desafiarían a Sauron, puesto que tal labor correspondería a la gente de los Pueblos Libres. 2.
La mañana se tiñó con la luminiscencia y el regocijo reinó entre los Ainur, porque las palabras de Manwë estaban llenas de razón y esperanza, lo más necesario en estos instantes ensombrecidos; y entonces los murmullos viles, venidos del Este, parecieron posibles de acallar. Y dos Maiar se ofrecieron para la gesta: Kurumo, el alquimista de sutil lenguaje; y Alatar del largo brazo. Y de ambos Kurumo era el más admirado, puesto que Aulë Talkamarda "El Herrero del Mundo" había guiado sus miembros y su mente, conociendo los secretos del metal y la fragua tanto como el mismo Sauron. Por ello fue elegido jefe de la futura orden, Heren Istarion "la Orden de los Sabios", porque como Istari fueron bautizados.
Mas la blanca Varda Gilthoniel no dijo nada, acallando sus temores internos. Un nudo en la garganta se le creaba, ciertamente, puesto que Varda distinguía más allá de cualquier corazón y no pecaba de ignorancia al pensar que dentro de Kurumo centelleaba la flama de la ambición, como centelleaba del mismo modo en Sauron. Porque el Enemigo también fue siervo de Aulë, antes que Kurumo, y bien podría el Istar seguidle en sus pasos. 3.
Entonces apareció Olórin e interrumpió la reunión. Era el ultimo en llegar puesto que sus quehaceres lo habían retenido más de lo previsto, y se sintió profundamente descorazonado porque Nienna no le dirigió la mirada, yéndose finalmente a la más apartada esquina del Anillo del Juicio. Pero la Plañidera, sentada entre Irmo y Námo, tampoco prestaba atención a nadie más. Estrechamente ahondada en opacidades y pensamientos estaba; tanto como si el Vacío Intemporal la hubiese arrastrado lejos de Valinor, o una gran muralla se hubiera erguido entre todos los presentes y ella. Porque a Fui Nienna el Mal del Este le afectó, más que a cualquier otro Valar, al estar muy unida a los Hijos del Eru. Ahora su mayor miedo era no saber si alcanzaría a ayudarlos en el infortunio futuro, o si lograría trasformar su desesperación en esperanza.
Ahora bien, Manwë observó detenidamente a Olórin porque estaba al corriente de muchas cosas; y bien lo conocía, pues había sido un siervo de la morada elevada en otros tiempos: Sabía que la enseñanza de la Plañidera debía haber influenciado en su persona y ahora, si había sido un verdadero alumno, Olórin habría adquirido una mayor comprensión en temas de clemencia y justicia (más que Kurumo y Alatar). De igual forma, aunque el Maia siempre fue conocido por su buen juicio, también se había ganado fama de amar profundamente a los elfos y a los hombres. Conjuntamente el tener a un siervo de los Fëanturi podría corresponderse a la victoria sobre Sauron; porque éste, a pesar de valerse de la oscuridad, conocía ligeramente el verdadero poder residente en la noche benévola.
Pero especialmente Manwë recordaba los días jóvenes del Maia, antes de las Edades del Sol y de la llegada de los hombres, días llenos de timidez y modestia, pero no faltos de nobles y bellas obras. Pues Olórin, reservado en sus actos como fiel admirador de los trabajos del gran Señor Irmo, había visitado a los Elfos de Endorë moviéndose solamente en sus visiones, como un sueño sin forma, con la intención de dar consejos o alimentar la conciencia de quienes lograron vislumbrarlo. Y, aunque su fama nunca fue equiparable a la de Melyanna , nadie podía negar el bien aportado. 4.
Así el Elevado de los Valar ofreció a Olórin ser el tercero de los Istari. Tal decisión agrado por igual a Yavanna, la Matrona de la Tierra; como a la sin par Varda, quién vaticinó que Olórin sería el más grande de los tres. Y la Reina de Mandos, Vairë, dio la razón a Varda mostrando el Tapiz que prescribía el futuro de Maia; aunque contó que una negra sombra volaba sobre él, sumiéndole en una oscuridad misteriosa, pero lo suficientemente profunda para cegar su visión de adivina. Mas Olórin se negó:
"No me enfrentaré al Abominable. No soy digno de los elogios que me procesáis, porque temo su fuerza para sumirme en la penumbra eterna".
Y sin dejar a nadie detenerlo, se alejó del Anillo del Juicio.
Sus palabras acongojaron a muchos, sobretodo a Irmo y Estë, pues estaban orgullosos de sus buenas labores y maneras. Y Alatar el osado, el recién nombrado Istar, también le apenó tal decisión creyéndola cobarde; porque estimaba a Olórin y pensaba que era, entre los Maiar, el más sabio y digno para la misión. Pero Kurumo se alegró mucho (no obstante se mostró dolorido), porque sentía el cariño de los Ainur hacia Olórin como un insulto a su ego; reputando que la gloria sólo debía ser suya. Gran envidia sintió desde entonces Kurumo por Olórin, tanta que, avivado por los años, ese sentimiento inicuo lo ayudó en su futura traición, pero de ello aquí nada se menciona… Dos Istari más fueron elegidos antes de concluir la reunión, Aiwendil, el guardián de los bosques, y el nocturno Pallando.
Pero miedo no existía en el decreto de Olórin, a pesar de expresarlo; sino incontable modestia y honestidad. Porque Olórin era demasiado sencillo para concebirse mejor que nadie. Como también era prudente, y su juicio no estaba desencaminado cuando pensaba que Sauron era un terrible rival. Por eso volvió a los jardines de Irmo, dispuesto a olvidar el asunto aunque no lo consiguiese, puesto que su corazón estaba con los que sufrían y en garras malignas no los deseaba ver.
Allí, entre los placidos pastos de la roja amapola, lo encontró Fui Nienna. Y a su lado iba Tyelperinwë, la bestia plateada de la frente astada. Bien conocido es que Olórin pensó que la perfección de Nienna se había acrecentado, pues la distinguió alta y oscura, bañada por la luz y la sombra de los árboles índigos. Y ¿O tal vez fue sólo un vacío sueño?, ella parecía dudar al verle, azorada cual doncella y soñadora como niña; pero, como una rauda brisa, desapareció lo visto y la certidumbre volvió a Nienna, que habló así:
"Deseo que partas al Oriente"
"No iré"
Entonces ella le miró y no encontró palabra alguna, sumiéndose en un perdido silencio; como si hubiera descubierto una extraña verdad que jamás sospechó y que la aterraba. En ese momento Tyenperinwë pastaba junto a un claro de flores, representando que sus pezuñas hendidas flotaban sobre la hierva; y las luciérnagas se enamoraron de su perfección argentina mientras revoloteaban ociosas a su alrededor, agrandando tanto su encanto, con la luz, que fue entonces más hermoso que la propia hermosura. 5. Mas Olórin y Nienna no vieron nada de esto, porque el mundo de contuvo para ellos por un sandio instante que se creyó eternidad:
"No iré. Jamás. Ni podréis obligarme intentando menguar mi espíritu. No marcharé, ni aunque la furia valariana me magullará con el fuego saetado de Ilmarë, la doncella guerrera. No transitaré la Tierra Media, aunque me golpearais hasta que, en mi cuerpo inmortal y sin venas, aparecieran llagas rojas y marcas de acero. No partiré, aunque la tenebrosidad imperecedera llegue abatirse contra el débil Este; y muchos males crecieran a partir de entonces, tantos que devorarían finalmente a la luna y al sol… Concurrirá de tal manera porque Sauron es poderoso y los hombres lo escucharan, dejando de lado mi consejo endeble como junco".
"¿Crees verdaderamente que todo será así, Olórin?"
"No" dijo al fin él, cuando el silencio perduró tanto que el anochecer coloreó de morado los bosques; y los dos abandonaron Lórien, seguidos de cerca por del dócil trote de Tyelperinwë y sus luciérnagas. Mientras, las hojas se movían al compás de música invisible, casi secreta, porque pertenecía a la lira de las hadas "No lo creo… Aunque significará tener que dejar atrás todo aquello que tanto amo. Bien lo sabe mi señora: Nunca podría abandonar a los hijos de Eru en las horas funestas de su linaje. Tal vez en otro tiempo hubiera sido distinto, pero hoy, tras mi aprendizaje, no puedo relegar a un lado ese sufrimiento que me rebasa más allá de las aguas. La Sombra no menguará si de brazos cruzados continuamos en el presente. A pesar de todo, intuyó que la decisión de los Valar llega excesivamente tarde. Aun así partiré como Istar y seré mensajero de Occidente, jurando que siempre neutralizare al Señor Oscuro por grande que sea su poder. Puesto que, si ha de acontecerse, lo último en extinguirse será la esperanza".
"Y a pesar de todo tienes miedo. ¿De qué?"
De nuevo él lo sintió, como en la Casa de Mandos: Una gruesa cerrazón se formaba entre los dos, separándolos más allá del infinito. Pero ella estaba todavía allí, a pesar de tales augurios melancólicos, y compartieron la mirada muy unidos el uno al otro.
"Si he de temer, sobre la tierra de las estaciones continuas, sólo será al Don de los Hombres: Puesto que bajo carnal forma viajaré y, aunque la vejez no conoceré, la espada y el fuego podrán quebrar mi cuerpo. Y doliente será mi final, como el del noble sabueso Húan; porque anidaré en Hanstovánen cual espectro, sin evocación o memoria, a la espera de la embarcación que me transportará a mi postremo éxodo a Mandos… Siento expresarme con tan taciturnos sentimientos ante mi señora, la que quiso instruirme en la bendición de la Muerte; mas pésimo alumno soy porque veo todavía a Morgoth, y no a Fui Nienna, en esas tinieblas finales"
"Nunca. Jamás morirás de forma funesta mientras yo guardé a la Muerte" Y la voz de ella fue mitad suplica mitad exigencia, quebrada y afligida más que el mismo dolor; y tan dulce como para enternecer al corazón crecidamente negro. Entonces el maia Olórin encontró consuelo donde sólo veía amargura y el terror de Sauron le fue ahora lejano, como las montañas. Porque entre ellos sólo acaecía la paz; y la oscuridad maligna, por grande que fuera, no logró mellarlos de ningún modo "Hoy conozco parte de tu hado que, fortuitamente, se ocultaba a mi visión: Y hay Muerte, indudablemente, pero asimismo Resurrección… En estos años, lloraré y rogaré por los que sufrirán la cólera del Oscuro; cuando la locura venza al ánimo en las contiendas futuras y en las heroicidades pendientes. Otorgaré fuerzas a los reyes y valor a los deleznables; porque mi voz no podrá ser acallada con los tambores enemigos, aunque esta florezca remotamente más allá de las aguas occidentales. Mas, aún así, mi corazón estará contigo, sólo contigo, y velará tus pasos en los peregrinajes oscuros o en las pruebas finales. No sabría expresarte si los eventos de tu misión serán exitosos; incluso si yo lo deseé más que nada al saber que no buscas poder en tus actos. Pero si veo que luengos años serán, llenando de distracción y olvido la inmensidad del tiempo. Entonces, cuando esos instantes importunen tanto que hieran, pronuncia mi nombre bendito dentro de ti "Fëantári Ilúvendurë"6., y el crepúsculo ennegrecido no pertenecerá ya al Enemigo, sino que tornará a correspondernos y la aprensión se eclipsará para siempre… Por ello, no temas al abismal destino que a las sombras te arrastra, ya que yo soy la Señora de la Muerte, la que vela por los fallecidos, y jamás te abandonaré".
En aquel momento, con la estrella Eärendil como testigo, el beso se originó: Un beso insondable, místico (porque los Ainur besan el alma, no la carne) y rebosante de promesas que bien poco sabían de castas o linajes antiguos. Pero fue más que eso, porque la Plañidera tiene el don de trasmitir valor o bendición donde sólo hay miedo; e iluminar el corazón para que éste vea al recóndito, el Enemigo que trasmite la turbación, puesto que se oculta por igual fuera del mundo como dentro del alma temerosa. Y abrazados continuaron hasta que ella volvió a hablar:
"Terribles son la furia y la deflagración de los súbditos de Sauron, mucho más de lo que entonan las canciones antiguas. No obstante desafíalos sin recelo: Si desaparecieras, por su pécora acción, a mí comparecerás si cruzas el camino recto al puerto negro; donde velaré a tu alma fantasmal como al mayor de los tesoros conocidos.Y no renunciaré a tu causa de ningún modo, ni a merced del Juicio de Mandos, ni al olvido sin gloria; porque yo estaré contigo hasta que los "Poderes" me permitan devolverte al mundo, retoñado de las cenizas. Aquí lo juró y una promesa de la Plañidera debería ser algo tan imperecedero como la propia bendita Aman. Sobretodo una promesa implorada por amor. Si, amor, Olórin; pues te amó entre todos los Ainur, como una mujer se apega a un hombre y cambia las obligaciones según su voluntad por culpa de sus propias pasiones. Renacerás de esa supuesta Penumbra Terminante; mas la muerte no es el fin por mucho que el Enemigo lo ambicione, porque tanto esperanzas como evocaciones concurren al cruzar sus fronteras. Enséñales esta verdad, que la Muerte Natural es valiosa para la vida y mil rondas la componen; y la Innatural, la irascible creación de Morgoth, no debe ser ya temida al estar compuesta y alimentada solamente de Ignorancia. 7. No has de temer a ningún mal; ya que, por ti, estoy dispuesta a deshilar el orden oriundo del mundo… Parte pronto y vuelve victorioso a tu pueblo, Olórin. Fui Nienna será tuya como tú ya eres suyo".
Más no se escribe sobre esta historia; pero el Libro Rojo recoge extensamente los bravos hechos acontecidos contra la Sombra y el Anillo: Sus páginas narran la leyenda de Olórin en la Tierra Media; todas sus grandes labores, las estratagemas que cambiaron la balanza desigual y los peligros que soportó. La lobreguez y la llama lo hundieron en Moria, y extrañamente crueles parecerían ser los futuros días. Si bien retornó de parajes nocturnos y secretos, los parajes de la muerte; y cumplió su misión al ser uno de entre los grandes destinados a someter a Sauron, el Aborrecido. Tiempo después, dice el Libro Rojo, partió de los Puertos Grises hacía Aman, la tierra de su linaje sagrado; y hay quien canta que vio las playas blancas de los elfos. Pero más allá, hacia el oeste del Oeste, distinguió unas haciendas oscuras como la Noche Eterna; donde un diminuto fulgor pálido brillaba cual farolillo guía. Entonces, sin demora, fue hacia allí…8.
IOIOIOIOIOIOI IOIOIOIOIOIOI
FIN
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NOTAS DEL TERCER CAPITULO:
1. Este es mí capitulo favorito: me gusta mucho la estructura, aunque la primera parte sea un resumen de acontecimientos. No quise narrar en exceso todo lo acontecido de quien es Sauron y el mal que en el futuro provocaría, o quienes eran sus aliados…. Todo eso ya esta contado en los tres volúmenes de The Lord of the Rings, y en otros muchos libros de Tolkien. Hago un resumen, pero creo que esta narrado con bastante belleza.
Este capitulo tiene ciertos cambios en la estructura de las frases, ahora creo que se entiende todo mucho mejor.
2. He narrado los acontecimientos del Concilio de los Ainur en el Anillo del Juicio: Es un momento importante, pero no el verdadero motor de la narración. El relato narra lo que tiene que narrar, la historia entre Nienna y Olórin, y en ello yo he profundizado sin irme por las ramas. A pesar de todo, he dado muchos detalles que espero gusten al lector, y creo que cuentan lo necesario. Existen muchos fics que narran esta reunión con muchos más detalles y diálogos, y algunos están perfectamente escritos y son muy buenos. Es divertido ver la diferencia en el enfoque de cada autor. Me he tomado ciertas libertades (hay cosas que no ocurrieron así, yo debo decirlo), mas pienso que he sido bastante fiel a lo narrado por Tolkien.
3. Me ha gustado el poder narrar ligeramente a los Istari, pero no he querido decir mucho más de lo que Tolkien dijo: Hablar sobre Saruman fue genial, aunque de él cuento lo conocido, con otras palabras y alguna nueva variación. Y a pesar de todo, me gusto hacerlo, como remarcar que él ya tenía esa naturaleza envidiosa que acarrearía su caída. Le llamo Kurumo.
4. Este es un párrafo completamente añadido sobre el pasado de Olórin: En el texto original obvié toda esta información y luego me entristeció. Fue un error garrafal; porque era una aportación bastante importante sobre el pasado del personaje, y remarcaba su forma de ser. Olórin nunca busca, ni buscará, la fama por sus actos. Y este párrafo es un claro ejemplo. Aún me pregunto porque no lo escribí en el original. Por cierto, la información esta tomada de The Silmarillion.
Aunque posiblemente Olórin pertenece al pueblo de los Feänturi (al pueblo de Irmo, pues claramente sus habilidades tienen relación con las visiones), es muy posible que en otro tiempo fuera un maia al servicio de Varda y Manwë (Olórin tiene cierta relación con la llama, con la luz). Salmar es otro buen ejemplo de siervo para otros: Él es un maia de las aguas, en consonancia con Ulmo, pero también vivió un tiempo con Aulë y aprendió mucho de él. Es muy posible que algunos maiar quieran cambiar de señores y aprender otras formas o habilidades, superar los conocimientos que ya de por si tenían y adquirir nuevos. Por eso creo que la naturaleza de los Maiar es algo más dúctil que la naturaleza de los grandes "Poderes".
5. Una vez me preguntaron: ¿Quién es Tyelperinwë? ¿Y por qué vive con Fui Nienna? Bueno, "él" y su pueblo son personajes originales de mi cosecha y protagonistas de otro de mis fanfics sobre el Mundo de Tolkien. Yo Creo que dejo bastantes pistas de cómo es (o de lo que es) este tal Tyelperinwë "Ser Plateado". Por eso me sorprendió esta pregunta. Espero algún día contar sus venturas pero no será ahora. En esta descripción de Tyelperinwë, se aprecia un claro homenaje al escritor Peter S. Beagle. Y ya he dicho demasiado, vamos… ¡Lo he dicho todo!
6. Una invención para la historia: Elbereth Gilthoniel es una mención especial que los elfos utilizan para referirse a Varda, un nombre bendito para atraer la consagración de la gran dama del cielo. Fëantári Ilúvendurë es el nombre bendito para Nienna, algo muy semejante a Elbereth Gilthoniel. "Fëantári" significa Reina de los Espíritus, y "Ilúvendurë" es Servidora del Universo. Para crear estos nombre me serví de un diccionario de quenya, sin embargo no soy ninguna experta y he debido cometer fallos, perdonarme. El nombre de Ilúvendurë me gusto tanto que yo suelo utilizarlo como nick en Deviant, y en casi todos los foros en los que participo.
7. Aquí los diálogos de Nienna son muy interesantes. He procurado que sean inteligentes y hagan recapacitar al Lector. Otra cosa es haberlo conseguido (esto es un fic, y no un gran obra literaria, es difícil escribir diálogos profundos cuando el escritor no lo es). Son diálogos algo rebuscados, me esforcé mucho en ellos, y a veces creo que se podrían pulir hasta alcanzar el mejor de los resultados.
Hablar de la muerte es complicado, pero he intentado dar la visión que Tolkien parece trasmitir en sus escritos (o lo que yo creo que trasmiten): La Muerte es un sendero que nos espera a todos, no es algo "malvado", es algo que debemos esperar aunque pueda parecernos una prueba demasiado dura. Pero desde luego, lo que allí nos espera no es algo cruel y malintencionado, en absoluto, aunque muchas mentiras y demonios interiores están entretejidos sobre esta rara materia tan desconocida para el hombre. Nos afecta cuando perdemos a alguien importante en nuestra vida, el amor es el amor, pero la Muerte sólo duele a los vivos, ellos son los que tienen que soportar la carga de continuar con la existencia sin un algo que había formado parte de ella.
Matar a una persona es algo terrible, es romper el círculo de la vida. Es algo fuera de natura y por eso estoy segura que es otra de las creaciones de Melkor, otro de sus múltiples logros para corromper la obra de Eru. Muchos personajes Tolkianos matan, hasta los hobbits se ven obligados a ello, pero es una Gran Guerra la que se libra, es el impulso por sobrevivir y por proteger todo lo que amamos. Pero arrebatar la vida es una carga muy pesada, algo que la conciencia no siempre puede soportar. La gente vuelve cambiada de las guerras y, aunque la causa sea buena, ellos no siempre logran perdonarse por lo sucedido. Lo olvidamos, pero no deberíamos, nunca: Una existencia sencilla y en paz es algo que debemos atesorar, no tiene precio. Muchos poderosos deberían plantearse lo que hacen cada vez que dictan una guerra.
8. Si tenemos en cuenta la leyenda de Morgoth y su violación a la maia Arien, vemos que el enemigo intenta tornar el sol en algo perverso, intenta corromperlo y someterlo. El amor Nienna no está sometiendo a Olórin (aunque ella hable con él de una forma algo distante). Presumiblemente ella está volviéndolo más fuerte en ciertos aspectos, trasformándolo. Nienna además está siendo un poco dura consigo misma, talvez porque siente cierta culpabilidad por amar a alguien a expensas de sus obligaciones (y sin embargo yo no creo que las anteponga).
Y si uno lo piensas bien, el destino de Olórin puede verse como algo turbio: Es un maia, no es un igual y, aunque tenga el corazón de Nienna y ella pueda verlo como un "esposo", él no lo es. Olórin es el "querido" de Nienna; como esa posible Ulbandi es la amante de Melkor. O por lo menos yo lo veo así: Como ya he dicho, Tolkien nunca ha escrito que Nienna y Melkor fueran pareja, es una invención para esta historia. Mas, si ellos lo fueran, seguirían formando una especie de simbiosis, complementando sus "poderes" (Mal-Dolor-Muerte-Sufrimiento) como un "matrimonio" de espíritu. Los Ainur se perfeccionan los unos a los otros, el "marido" es un igual. Pero un Maia y un Vala no son iguales; el primero sólo puede servirle y proporcionar un complemento.
Sin embargo hay Maiar que tienen un gran poder, casi equiparable al de sus Señores, como Ossë, Sauron y Eonwë: Olórin no tiene que envidiar a estos tres, es posiblemente uno de los Maiar más experimentados y con más capacidad para obrar entre los suyos, y más aun tras la experiencia de la Guerra del Anillo. No es un cualquiera; nunca será un Valar, pero sus méritos lo ensalzan entre los Ainur... No voy a decir mucho más, cada uno puede tener sacar sus conclusiones. Para mi gusto éste es un destino algo turbio, pero para nada un mal destino.
Muchas gracias por vuestro tiempo.
J.R.R. Tolkien © 1937
A Tolkien´s Silmarillion fanfic by Nuria Abajo Gamarra –Iluvendure ©
