Advertencias: Muerte de personajes.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solo a su respectivo creador: Hiro Mashima. La historia es totalmente creada de mi imaginación; sin fines de lucros, de fan para fans.


Capítulo III Burn honey

"Mis sentimientos son puros duela a quien le duela"-Ada Wong.

-La criatura cayó al suelo al recibir una bala de la pistola de Natsu, pero aunque pudo retrasarla no pareció dolerle en lo absoluto, es más pareció darle cosquillas y causo que le prestara atención al peli rosa; Lucy sabía que no era buena idea dispararle al azar sin un plan pero no era como si pudiesen detener a una criatura de doble tamaño, las balas tal vez no servirían de nada y no tenía un lanzacohetes o una granada como en las películas para destruirlo con facilidad. Lucy tenía un plan pero eso podría costarle la vida.

—Natsu, tengo un plan y sé que no te va a gustar mucho-le dijo y el intento esquivar un ataque de la criatura para luego prestarle atención a lo que iba a decir su compañera.

—En este momento cualquier forma de matar a esta cosa es bienvenido-le disparo en la cabeza y este al parecer le causo un poco de daño por el gran gruñido que hizo.

—Necesito que te vayas-dijo rápidamente. —Y sin preguntar.

— ¿Espera? ¿Qué?-le grito estupefacto. —No voy a dejarte aquí Lucy.

—No creas que me quedare tonto-dijo intentando no sonreír por lo que había dicho. —Es más fácil que tu vayas a traer algo para acabarlo, si estamos ambos aquí no tenemos mucha oportunidad.

—Ni pienses que te voy a dejar aunque sea por unos segundos aquí sola.

—Tus balas no son infinitas Natsu-le miro sonriendo y con tristeza porque sabía que no podría prometerle volver con vida. Pareció pensarlo por unos bastante largos segundos pero al final no muy contento pareció aceptar su plan.

— ¿Estas segura?-pregunto por una última vez.

—Confía en mí.

— ¿Qué necesitamos para acabar con esta cosa?-le pregunto disparando por cuarta vez a la criatura.

—Fuego-dijo Lucy buscando en la mochila- — Y solo necesito gasolina para que sea mucho más efectivo. Lucy golpeo con su bate a la criatura para que esta le prestara atención, Natsu aprovecho la oportunidad para poder irse escaleras abajo, no sin antes verla de reojo antes de darle la espalda.

Cuando llego a la entrada Wendy corrió hacia él, le explico el plan y ella le ayudo a buscar lo que Lucy necesitaba. Revisaron el garaje de la casa de Lucy y afortunadamente encontraron un envase con gasolina por la mitad, era poco pero funcionaria. Natsu rápidamente lo cogía y se adentró rápidamente en la mansión. Por otro lado, Lucy intento correr, esquivar y mantener entretenida a la criatura pero eso no funcionaba del todo bien, ella ya estaba llegando a su límite y a la cosa parecía ya comenzar a molestarse bastante. Rogaba que Natsu se apresurará para poder irse lo más pronto posible.

Kamisama pareció escuchar sus deseos por que en poco tiempo Natsu llego con el envase que tanto esperaba. Él se lo lanzo en una esquina de la habitación para que ella pudiera cogerlo, se quedó allí esperando sus siguientes indicaciones pero ella no hizo más que rociar la habitación y a la bestia con el líquido separándolos nuevamente.

— ¿Qué estás haciendo Lushi?-pregunto confundido por las acciones de la rubia.

—Natsu, es el momento en que necesito en que confíes en mí, baja ahora.

— ¡No Lushi!-grito. — ¡No voy a dejarte aquí otra vez!

—Confía en mí por favor, no queda tiempo, ve abajo con Wendy. Lucy tomo de su mochila un cigarrillo, era el último de la caja y tenía la suerte de tenerlo, era gracioso por que hace unos cuantos días Lucy reprochaba a su padre por sus hábitos de fumar, ella odiaba que lo hiciera, odiaba que lo hiciera cualquier persona pero no era como si importa demasiado ya, y si no fuera por ello no hubieran llegado demasiado lejos. Lo encendió y se lo llevo a la boca, era la primera vez que fumaba y se sentía extraña, era algo diferente que jamás había probado, pero la hizo sentir viva por unos segundos, inhalo una dos veces más y lo lanzo para que este cayera en el rio de gasolina. En poco tiempo comenzó a arder, nunca en su vida vio llamas tan ardientes.

—Lushi, vámonos se hace tarde.

—Adelántate, necesito quedarme unos segundos más. Lo necesitaba

—Pero, Lucy…-insistió.

— ¡Ahora!-le grito molesta. El peli rosa le hizo caso y llego hasta donde su hermana se encontraban, ambos esperaron a la rubia pero esta no salía, no debió dejarla sola y lo sabía.

Para Lucy es lugar era especial, no era como si pudiera explicarlo, pero allí vivió y creció toda su vida, le encantaba vivir ahí, estar ahí a pesar de que casi siempre estaba sola, era su hogar. Verlo arder la hizo perder gran parte de su vida. Debía irse o si no el fuego se expandiría más y sería difícil. Atravesó la habitación pero al estar cerca de la puerta el fuego decidió interponerse en su camino, la única salida era retroceder o morir rostizada. Era su culpa por querer quedarse un rato antes de que su hogar se fuera para siempre.

Llego hacia la ventana, ya que era la única forma de escapar aunque sabía que le dolería, lanzo el bolso y Natsu al verlo caer salió corriendo debajo de la ventana junto con su hermana. Al ver la cara de confusión de ambos decidió explicar la razón de su siguiente movimiento.

—Usare la ventana-explico. —Estoy rodeada.

—Te lastimaras Lucy.

—Lo sé, pero no tengo opción-rio y luego salto.

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-Estaba agotada, las gotas de sudar bajaban por su nuca y recorrían por su espalda; llevaba varias horas recorriendo las desiertas calles con un niño en brazos, evitando a todos los caminantes que se encontraba, y tratando de encontrar ayuda. Sabía que sería casi imposible encontrar a alguien que los ayudase, la mayoría se encontraban muertas y el resto no arriesgaría la vida por ellos, aunque sonase egoísta era la verdad.

No estaba completamente segura si debía buscar refugio, entrar en una casa que estuviese invadida por Zombies y que estos fueran demasiados no sería de mucha ayuda, ella no podría combatirlos a todos mano a mano y sus municiones se acababan.

No solía actuar sin un plan, ya que no era tan buena improvisando; para ella una misión sin un plan traería consecuencias, y su necedad por hacer lo mejor lo antes posible la había hecho imprudente. Se detuvo a descansar un rato en una tienda, incluso lo revisaría para saber si incluso podrían pasar la noche allí, el cielo oscurecía rápido.

Reviso la tienda de arriba abajo e incluso los vestidores, podrían quedarse allí e incluso podría agarrar cambio de ropa. Escogió unos pantalones negros y una camisa blanca encima de ello se colocó su equipo de chaleco antibalas y demas accesorios. Estaba preocupada por el niño llamado Romeo, el aun no despertaba y eso retrasaba más su viaje por la ciudad haciéndolo más difícil. Cogió algunas camisas enormes e hizo una improvisación de almohada cogiendo un pantalón y rellenándolo con mucha más ropa para poder recortarle allí y cubrirle del frio, cuando termino tomo una mochila y comenzó a guardar cualquier cosa que pudiera servirle en el futuro, luego se recostó junto con el niño tratando de no pensar en el hambre que tenía.

Estaba tan cansada que decidió dormir aunque sea un rato, pero cuando estaba a punto de quedarse dormida un teléfono comenzó a sonar. Se despertó sobresaltada y revolvió la tienda buscando el teléfono antes de que este atrajera a los caminantes, luego de unos segundos por fin lo encontró y contesto rápidamente.

— ¿Alo?-dijo, pero no se escuchó nada desde el otro lado de la línea, sabía que estaba allí porque podía escucharle respirar. — ¿Quién es?

—No tengo mucho tiempo-suspiro. — No me conoces pero yo a ti si puedo salvarte la vida a ti y al niño que llevas contigo-explico, Erza instintivamente miro hacia la puerta de la tienda y comenzó a ver a todas las direcciones.

— ¿Cómo sé que puedo confiar en ti?-dudo, cualquier persona podría engañarla y sobre todos en los momentos en los que se encontraba todo.

—Hydra sabe que te has llevado a su experimento, estuvieron rastreándote durante horas, he logrado interceptar la línea y llevarla lo más alejado posible de tu ubicación, creo que es suficiente razón para confiar en mí. Erza se removió incomoda, no le daba buena espina que estuviera bajo vigilancia de personas desconocidas.

— ¿Y todo tiene un precio no?-pregunto dando vueltas por la tienda. — ¿Qué beneficio te podría traer salvarme la vida?

—A ti.

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-Cuando Lucy salto, sintió que la caída fue demasiado lenta, a pesar de que la ventana no tenía más de tres metros de altura. Impacto en la tierra y sintió que su pierna derecha se quebraba, la cabeza, por suerte, no golpeo contra el pavimento, en cambio la pierna y parte del costado se había llevado todo el impacto. Se incorporó sentándose y apoyándose de la pared, le costó moverse y sostenerse sí que lograra dolerle, al poco tiempo Natsu llego junto con Wendy para auxiliarla justo cuando la casa comenzaba a estallar en llamas. Natsu la tomo en brazos y se alejó algunos centímetros de la fachada para admirar la en medio del incendio. Lucy le miro de reojo y volvió su vista a su antiguo hogar, lo extrañaría.

—Si serás terca Luce-susurro Natsu. —Debemos irnos-comento el peli rosa a su hermana. —El ruido y las llamas atraerán más caminantes. Wendy asintió y Lucy cerró los ojos y se acomodó en el pecho del muchacho, era cálido y le entraban ganas de dormir.

Caminaron hacia el oeste perdiéndose en la oscuridad siendo asechados por las criaturas que habitaban en ellas.

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— ¿Qué podrías hacer conmigo?-pregunto cada vez más molesta. —No soy un experimento de laboratorio, gracias.

—No, Erza claro que no-sonrió. —Solo quiero tus habilidades, no cualquiera es tan precavida ni tan profesional como tú, no te mortifiques te conozco desde antes de que entraras a la unidad de protección.

La vigilaban desde hace mucho, antes de que si quiera pensaban en crear el virus.

Desde pequeña Erza era muy buena en las peleas físicas o todo lo relacionado con el cuerpo, era una de las niñas más sobresalientes en educación física, la mejor en artes marciales y su entrenamiento la llevo a querer ser policía o jefe de seguridad. Erza no tenía padres, ni siquiera sabía quiénes eran, desde que tenía memoria había crecido en un orfanato junto con otros niños con lo que se había hecho muy unida, pero luego de que cerraron su hogar por falta de capital fue cuando todos desaparecieron y no volvió a encontrarse con nadie de nuevo. Había conocido a una niña muy dulce y alegre llamada Milliana con quien se la pasaba la mayor parte del tiempo, a Kagura quiera fue una niña muy competitiva y con quien siempre superaba nuevos retos, Simon que era el hermano mayor de Kagura y su mejor amigo, un niño leal y muy fuerte y por ultimo Jellal que era un chico mayor que todos ellos y que transmitía confianza hacia todos los demas, todos confiaban en él; sobretodo ella.

Luego del cierre, todos tomaron caminos muy diferentes separándose; a veces se preguntaba donde estarían y que estarían haciendo sus antiguos amigos, muchas veces los extrañaba pero no había tenido forma de contactar con ellos de nuevo. Habían sido amigos desde los diez años hasta que ella tenía dieciséis, luego de ello Erza intento conseguir por todos los medios conseguir un trabajo que le permitiera un techo decente y comida; trabajo en una pizzería hasta que se hizo mayor y decidió trabajar para el gobierno consiguiendo su actual puesto, aunque eso ya no importaba para nada.

— ¿Dónde nos encontramos y como te haces llamar? –dijo aun insegura, pero era su única opción si quería seguir viva. El que estaba al otro lado de línea sonrió.

—Tranquila, te lo hare saber muy pronto

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-Caminaron durante un rato buscando un nuevo refugio aunque fuese por esa noche, Wendy se encargaba de vigilar a sus alrededores por si acaso mientras que a Natsu aun llevaba el cuerpo de Lucy en brazos quien se durmió poco después de salir de su antiguo hogar. Llegaron al centro de la ciudad en poco tiempo en donde había muchas tiendas y Natsu pensó que sería buena idea pasar la noche en alguna y curar la herida de la rubia. Encontraron una tienda de ropa que al parecer se encontraba sola, pero que estaba muy oscura, dejo a Lucy recostada del suelo y busco en su mochila una linterna para encenderla y cuando ya la había encontrado sintió una presión en su cuello y un duro y frio metal en la sien.

— ¿Quién eres y que estás haciendo aquí?-le pregunto una voz de mujer que supuso que sería quien le sostenía, intento ver a su alrededor para observar si habían más personas con ella. Le dio un golpe en el estómago con su codo y se alejó unos centímetros de él, quedaron frente a frente apuntándose uno al otro con la pistola solo esperando a cualquier movimiento y apretar el gatillo.

— ¿Te hice una pregunta?-comento la mujer que no parecía querer bajar el arma por ninguna razón que le diera.

—Mi amiga está herida y solo queríamos encontrar refugio durante la noche-explico. —Ya sabes los malditos no nos dejan opción-bromeo con una sonrisa pero a ella no le causo gracia su chiste. — ¿Cuál es tu nombre? Te prometo que no haremos anda solo queremos pasar la noche aquí. Por suerte para él, ella comenzó a bajar el arma de forma lenta y el la siguió luego de que estuviera completamente abajo.

—Mi nombre es Erza Scarlet-se presentó. —Compartiremos la tienda si no intentas nada contra mí.

— ¿Natsu-Nii?-pregunto Wendy encendiendo la luz, Erza rápidamente apunto su arma.

— ¡Hey tranquila!-se interpuso Natsu. —Es solo mi hermana menor.

—Lo siento-comento avergonzada, estaba tan nerviosa de que la encontraran que se estaba colocando a la defensiva con gente inocente que no tenían nada que ver.

—No se preocupe Erza-san-le dijo la pequeña Wendy intentando calmarla; ilumino la tienda para ver a su alrededor y observo un cuerpo pequeño acostado en el piso, se preguntó quién era esa persona.

—Hey Wendy apunta la linterna hacia aquí-le indico Natsu desde el otro lado. Se acercó rápidamente ayudado a su hermano a recostar a Lucy y revisar su herida. Le levanto levemente la camisa y vio que se le estaba formando un enorme moretón en la espalda.

—Puedo…Ayudarlos-dijo la pelirroja nerviosa intento hacer algo por ellos. —Se sobre primeros auxilios.

Natsu no quiso pero Wendy le obligo a aceptar ya que no confiaba mucho en la pelirroja, Erza se acercó a la rubia y le toco el brazo que descubrió que estaba roto, en general estaba bien excepto por la fractura y que de seguro al día siguiente amanecería con moretones en la cadera. La recostaron de forma más cómoda y decidieron vendarle el brazo con ropa para que no lo moviera demasiado.

Wendy por otro lado se quedó mirando el otro cuerpo que estaba recostado del suelo también, por alguna extraña razón le parecía reconocida la persona pero no podía recordar de donde o quien podía ser.

— ¿Esta bien?-le pregunto la peli azul a Erza señalando al cuerpo. Erza se tensó.

—Eso creo-contesto un poco más relajada, solo era una niña preguntando ya que tenía curiosidad.

—Es que siento que le conozco-dijo apoyando el mentón sobre su mano.

— ¿Le conoces Wendy?-pregunto su hermano.

—Siento que le he visto en otro lado-comento confusa. —Solo que no sé de dónde.

—Parece un niño-dijo Natsu acercándose hasta él y examinándolo con la mirada. — ¿No le conocerás de tu escuela?

— ¡Es cierto!-exclamo Wendy acercándose también. — ¿Romeo? ¡Es Romeo-kun! Pero, ¿por qué esta aquí? ¿Dónde está su padre? Ambos miraron a Erza esperando una respuesta, pero Erza no sabía que responder, no parecían ser parte de Hydra, tal vez solo eran personas comunes.

—Es una larga historia-se limitó a decir.

— ¡Tenemos toda la noche!-exclamo Natsu curioso.

— ¡Natsu-Nii! No molestes a Erza-san.

— ¡Pero yo quiero saber!-dijo desanimado. Wendy iba a regañar a su hermano de nuevo pero todos callaron por un gemido proveniente de la rubia. Había despertado.

— ¿Cómo te sientes Lucy-san?-pregunto la peli azul acercándose y ayudándola a sentarse cómodamente.

—Como el demonio-dijo haciendo una mueca.

—Es mejor que descanses-agrego Erza, Lucy se quedó mirándola un buen rato.

— ¿Quién eres?-pregunto al no reconocerla.

—Es Erza-san-le dijo Wendy. —No la hemos encontrado en la tienda y nos ha dado un lugar.

—Te lo agradezco-le dijo Lucy a Erza sonriendo, Erza abrió los ojos sorprendida y asintió, casi nadie nunca le agradecía; ya casi olvidaba cual era la última vez que alguien lo hizo.

—No hay de que-pensó y sonrió pero ya nadie la estaba viendo, fue más para sí misma que para ellos.

— ¡Hey Erza!-le llamo Lucy. — ¿A dónde te diriges?

—No hay un lugar específico-respondió insegura y pensó en la llamada que tuvo no hace mucho, era mejor no comentar eso con desconocidos.

—Si no tienes lugar en donde ir-sonrió. —Ven con nosotros.

— ¿Luce?-pregunto Natsu algo preocupado.

—No te preocupes le calmo. —Nos ha dado refugio y no parece mala persona. Miraron a Erza esperando una respuesta. A la pelirroja tampoco le parecían malas personas, pero ya tenía un lugar al que ir.

—La verdad es que si hay un lugar-comento apartando la mirada.

— ¿Dónde?-pregunto la oji marrón.

—Es algo personal-explico. —No quisiera meterlos en ello.

— ¡No tienes por qué preocuparte Erza-san!-dijo Wendy. —No es como si tengamos un plan de todas formas.

—Es verdad-dijo Lucy dándole la razón. —Además no es bueno viajar sola, es mejor cuando estamos todos juntos ¿No?

Erza sonrió pero no comento nada. ¿Desde hace cuánto que no tenía amigos?

—Creo que eso es un si-sonrió Natsu.

— ¡Es mejor que vayamos a dormir!-dijo Wendy.

Todos estuvieron de acuerdo y cada uno ocupo un lugar en el suelo, no era la mejor cama pero era mucho mejor que dormir con las criaturas de afuera. Todos quedaron dormidos al instante, todos menos Erza. Se sentó cerca del vitral de exhibición y observo hacia el cielo. Tenía tantas ganas de descansar pero le era imposible de todas formas. Observo a sus acompañantes y sonrió de forma triste, eran buenas personas y quería ir con ellos, pero no podía, si iba Hydra la encontraría muy rápido y talvez los lastimarían.

Espero hasta que amaneciera, hasta que el sol comenzara salir desde el horizonte dejando la noche atrás. Se preparó y antes de salir dejo una nota en el recibidor.

—"Lamento irme sin avisar pero es mejor que no los acompañe en su viaje. Si la vida me da otra oportunidad los acompañare sin pensarlo dos veces. Creo que Romeo va a estar mejor si se queda con vosotros, ya que ustedes lo conocen mejor que yo. Gracias por hacerme saber que aún queda personas buenas en lo que queda del mundo; espero volverles a ver"-Erza.

Miro por última vez la tienda para luego seguir su camino y ya para cuando ellos despertaran ya Erza se había ido dejándoles atrás.