Capitulo 3

Conociéndose

Ari se había quedado dormida en brazos de Hagrid luego de haber llorado durante algún rato, olvidando completamente que no estaba a solas con el semigigante.

Ron y Hermione habían salido silenciosamente del carruaje para regresar al castillo. Harry, en cambio, permaneció allí, esperando que Hagrid regresara de la habitación en donde había llevado a Ari.

Una vez que Hagrid regreso a la sala, Harry le dijo:

- ¿Por qué nunca me dijiste que tenía más familia aparte de los Dursley? ¿Por qué no me dijiste que Ari era mi prima?

Hagrid lo miró sorprendido, ruborizándose.

-¿Ella te lo dijo? – preguntó el semigigante.

-¡¡Sí!! Dime ¡por qué nunca me lo dijeron! ¡Por qué ocultarlo! – Harry cada vez levantaba más la voz.

- Harry, yo… debí imaginar que ella te lo diría ahora que Dumbledore… El fue quien… Dumbledore tenía sus motivos para hacerlo.

Hagrid estaba muy turbado y no sabía como explicarse, porque no sabía bien que es lo que debía explicar.

- ¡¡Pero que motivos podía tener para ocultarme algo como eso!! – casi gritó Harry.

- ¡Harry, por favor, despertaras a Ari! Mira, yo no se cuales eran esos motivos, créeme, pero debían ser motivos muy poderosos.

- ¡El que hayan sido motivos poderosos no quiere decir que haya estado bien el que me ocultaran algo como esto!

- Lo siento Harry, pero Dumbledore me hizo prometer…

- ¿Quién más lo sabe? ¿Sirius lo sabía?

- Eeeh, bueno…, si, él lo sabía. Y supongo que Dumbledore le pidió que no te dijera nada. La profesora McGonagall también lo sabía, y Remus Lupin. En realidad varios de los que sabían que Ari era nieta del director. Lo siento Harry, discúlpame.

Harry estaba más tranquilo, pero seguía confundido. Se sentó en uno de los sillones y dijo:

- Siempre creí que los Dursley eran la única familia que tenía, y ahora me entero que tengo una prima de mi edad. ¿Qué hago? ¿Que le digo?

Lo último lo dijo más para él, que para Hagrid.

- En este momento más que nunca Ari te necesita, Harry. Además ella te quiere mucho.

- ¡Cómo va a quererme si no me conoce!

- Harry, cuando Ari cumplió 11 años estaba muy emocionada porque pronto te conocería. Porque ambos estudiarían juntos en Hogwarts.

- ¿Porque soy el famoso Harry Potter?

- ¡¡Claro que no!! Porque eras su familia Harry. Quizás tú lo pasaste muy mal con los Dursley, pero ella también sufrió. No tenía a sus padres, y el tiempo que Dumbledore podía dedicarle era muy escaso. Siempre fue una niña muy alegre y sensible. El día que yo fui a buscarte a esa cabaña en medio de la nada, ella quería ir conmigo, quería conocerte, quería que supieras que tenías alguien de tu familia que si te quería. Ese día fue cuando Dumbledore le dijo que no iría a Hogwarts y que no podría conocerte. Ella estuvo muy triste, y estuvo mucho rato acurrucada en mis brazos, a pesar que no le gusta que la vean llorar, siempre se ocultaba para hacerlo… - Hagrid se enjugó una lágrima – Luego yo tuve que ir a buscarte. Ella me había ayudado a prepararte el pastel de cumpleaños, y cuando le pedí que me sugiriera un regalo para ti, ella me dijo que te diera lo mismo que le había regalado a ella cuando había cumplido los once años, solo un mes antes… entonces te regalé a Hedwig. El día que ella cumplió los once años lo pasó conmigo. Dumbledore estaba aquí, en Hogwarts, y yo no podía dejar que ella pasara todo ese día sola, casi siempre la acompañaba el día que cumplía años, por lo menos hasta los once. Y fuimos junto al callejón Diagon a escoger su regalo.

Hagrid se sentó junto a Harry y apoyando una de sus grandes manos en el hombro de este, provocando que se hundiera más en el sillón, le dijo:

- Harry, no la dejes sola. Tu, mas que nadie debe entender lo que se siente el estar alejado tanto tiempo de las personas que te quieren, y tu, mas que nadie sabe lo que significa perder a la familia.

Hagrid se pudo de pie y se acercó a la puerta.

- Iré a buscar a Olympe, lo más probable es que este con la profesora McGonagall en el castillo.

Y salió del carruaje dejando a Harry solo.

El joven mago estuvo a punto de salir tras Hagrid, pero antes quiso asomarse a la habitación donde dormía Ari, y así lo hizo.

Harry abrió la puerta de la habitación en la que estaba la joven, y la vio allí, sobre la cama, durmiendo apaciblemente. Iba a cerrar la puerta, pero el fuerte ulular de una lechuza llamó su atención y despertó a Ari.

Una lechuza blanca, muy similar a Hedwig, estaba parada sobre un perchero.

- ¿Qué ocurre Gwendol? – preguntó Ari sentándose en la cama, pero entonces vio a Harry, y no necesitó respuesta.

- Siento haberte despertado - dijo Harry.

- No te preocupes, ya dormiré en la noche - dijo Ari.

Harry notó que los bellos ojos de la joven estaban hinchados, y su pelo un poco despeinado.

- Cantas muy bien – dijo Harry, por decir algo, recordando la canción que la joven había entonado en el funeral de su abuelo.

- Gracias. A mi abuelo le gustaba mucho la música. A veces me pedía que cantara para él.

Al mencionar a Dumbledore se hizo el silencio entre ellos otra vez. A ambos les dolía recordarlo. A ella porque ya no estaba, y a Harry por todos los secretos que le ocultó.

- Ari… - dijo Harry al fin.

- Harry, siento mucho que te hayan ocultado todo esto. A mi me hubiese gustado conocerte antes.

- Lo sé. Hablé con Hagrid.

- Espero que no le hayas reclamado demasiado.

- Mmmm… solo lo suficiente.

Ari sonrió y le pidió a Harry que se acercara. Este lo hizo y se sentó en la cama junto a la joven.

Ella le tendió la mano y le dijo:

- Es un placer conocerte.

- El placer es todo mío – dijo Harry dándole la mano, y sonriendo.

- Gracias – dijo ella abrazándolo.

Harry se sintió un poco extraño ante esta demostración de cariño, pero luego pensó que no recordaba que algún miembro de su familia lo hubiese abrazado alguna vez. Sus padres debieron haberlo hecho, pero él no podía recordarlo. Se sentía bien ser apreciado por alguien que llevaba tu propia sangre.

- ¿Hay algo más que deba saber? – preguntó Harry luego que se separaron.

Ari se levantó de la cama y fue hasta el baúl que estaba a los pies de ésta. Lo abrió y de su interior sacó una fotografía. Luego se sentó junto a Harry y se la entregó.

En la fotografía aparecía una pareja que él ya conocía bien, eran sus padres, sosteniendo un bebe en brazos, pero no era él, porque junto a ellos a su izquierda estaba Sirius Black con el bebe Harry Potter en brazos. A la derecha de los padres de Harry había otra pareja. Harry supuso que serían los padres de Ari.

- Esta fotografía la tomaron poco antes de la muerte de mis padres – dijo la joven.

Todos los adultos de la fotografía saludaban con la mano y sonreían.

- Cuando eran felices – dijo Harry.

Ari suspiró. Ambos pensaban lo mismo. Que todas las personas que sonreían en esa fotografía ahora estaban muertas. Ya no verían más momentos felices.

- Ahora tú eres la única familia que me queda – dijo Ari. Harry la miró sin saber que decir, y ella continuó - ¿Sabes Harry? Tus padres eran mis padrinos.

- ¿En serio? Yo… hay tantas cosas que quisiera saber – el joven mago no sabía muy bien por donde comenzar – Dumbledore y su carta. Habló de recuerdos ¿Ya los viste?

- No, aun no. Quería que lo hiciéramos juntos… Si tú quieres, claro.

- ¡Por supuesto!

- ¿Ahora?

Harry se imaginó entrando en los recuerdos de Dumbledore y a Madame Maxime apareciendo y sacándolo de allí.

- Esta noche ¿quieres? En el castillo – dijo Harry.

-Pero…

- Yo se de un lugar donde podemos estar tranquilos. Vendré a buscarte con mi capa invisible y luego iremos al castillo.

- Mejor juntémonos en el vestíbulo del castillo. Yo también tengo una capa invisible. – Y ante la mirada de sorpresa de Harry, ella explicó – Mi abuelo me la regaló hace un año.

- Bien, entonces hoy a las nueve en el vestíbulo. Yo te estaré esperando allí y luego te llevaré a un lugar donde estaremos tranquilos.

Diez minutos antes de las nueve, y luego de haberse asegurado con el mapa del merodeador que no había nadie en los alrededores del vestíbulo, y estando Filch, y la señora Norris en distantes pasillos de Hogwarts, Harry se encontraba esperando a Ari en el lugar que habían acordado.

La puerta del vestíbulo se abrió lentamente, luego, con la misma lentitud se cerró.

Harry espero hasta que sintió la voz de Ari que le susurraba al oído:

- Hola, ya llegué.

- ¿Trajiste todo? – preguntó él.

- Si, ¿vamos?

- Sígueme.

Harry condujo a Ari al pasillo del séptimo piso donde se encontraba el cuadro de Barnabás enseñando a los trolls a bailar ballet. Luego de caminar tres veces pensando en un lugar tranquilo para revisar los recuerdos de Dumbledore, en la pared del pasillo apareció una puerta.

Harry revisó el mapa nuevamente para asegurarse que no vendría nadie y luego hizo entrar a Ari a la sala multipropósito, quien se quito la capa una vez estuvo dentro.

La habitación a la que entraron se veía perfecta para sus necesidades. En el centro de ésta había un pedestal, y junto a él una pequeña mesa. En uno de los extremos de la habitación había unos cómodos sillones tapizados de rojo y oro.

Ari puso el pensadero que llevaba en las manos sobre el pedestal. Luego sacó de su túnica una botellitas que contenían un líquido plateado y las puso sobre la mesa junto al pedestal.

- ¿Ese es el pensadero de Dumbledore? – preguntó Harry, quien había estado siguiendo muy atento todos los movimientos de Ari.

- Si, así es, me lo entregó tía Minerva el día que llegué a Hogwarts. Todo lo que era de mi abuelo ahora me pertenece… ¿Quieres que comencemos?

- Sí. ¿Cuál primero?

- Están enumerados, así que comenzaremos por el número uno.

Ari vació el contenido de la primera botella en el pensadero, el líquido plateado se arremolinó en el fondo.

- Tu primero - dijo Ari.

Harry se inclinó sobre la substancia del pensadero hasta que su nariz la toco. Luego sintió como se precipitaba al fondo de una habitación cálidamente amoblada, con cuadros en las paredes, y fotografías en movimiento sobre unos muebles. Le llamó la atención una fotografía que había sobre la chimenea en un extremo de la habitación. Allí había una pareja de recién casados, eran los padres de Ari. Junto a ella otra fotografía de un bebé.

Harry se dio vuelta y vio a Ari de pie junto a él.

En la habitación entró Dumbledore, seguido de Alice, la madre de Ari. Era un Dumbledore dieciséis años más joven. Alice era una mujer muy hermosa, tenía el mismo cabello negro azabache de su hija, y sus facciones eran también muy similares a las de Ari. A Harry los ojos de la mujer le recordaban a los de James, su padre.

- No sabes como me alegra verte, Albus - dijo Alice.

- A mi también, lamentablemente mi visita se debe a motivos no muy agradables - dijo Dumbledore.

Por la puerta del otro extremo de la habitación entró Wulfric, con un bebé en brazos.

Wulfric tenía el cabello castaño, largo y atado con una cinta. Sus ojos eran muy azules.

- Hola papá – saludo Wulfric, y moviendo la mano de la bebé Ari agregó – saluda al abuelo.

Dumbledore se acercó a su hijo y le quitó a Ari de los brazos. Luego se sentó en uno de los sillones de la sala a contemplar a su nieta.

- Esta muy hermosa – dijo Dumbledore.

- Siempre dicen lo mismo de todos los bebés - comentó la Ari que estaba junto a Harry.

- Y será muy inteligente, miren esos ojos curiosos - agregó Dumbledore.

Una de las manitos de la bebé tomó la barba de Dumbledore y tiró de ella.

- Ja, ja, ¡pero que haces! – dijo el anciano riendo.

- Dámela, yo la tomo en brazos - dijo Alice.

- No te preocupes, aquí está bien.

Ari tiró de la barba aun más fuerte.

- Bueno, creo que en realidad quiere ir con su mamá - dijo Dumbledore dándole la bebé a su madre.

Harry y Ari contemplaban la escena sonriendo, esta última algo emocionada.

Wulfric tomó asiento en uno de los sillones, y Alice tomó asiento junto a él.

- ¿Ocurre algo? - preguntó Alice.

- Se trata de la profecía – dijo Dumbledore –. Creo que sería una buena idea que ustedes se ocultaran.

- ¿Lo dices por Ari? ¿Crees que sea el bebe de la profecía? - preguntó Wulfric –. Pero Ari nació a fines de junio, no julio.

- No, no se trata de eso. Me refiero a tu trabajo - dijo Dumbledore -. Eres un inefable, trabajas para el departamento de misterios, y Voldemort quiere apoderarse de la profecía.

- ¿Por qué crees que vendría tras de mi?

- Porque tú eres una de las pocas personas que conoce la profecía completa. Fue tu trabajo el almacenarla, y él lo sabe.

- Eso no es motivo suficiente para ocultarnos, papá, tenemos mucho trabajo. Además si el sabe quien soy dudo mucho que se presente aquí. Voldemort siempre te ha temido, no creo que se atreva a lastimar a tu hijo. Temería tus represalias.

Wulfric sonrió un tanto irónico.

- Exactamente, él sabe que eres mi hijo - dijo Dumbledore, serio - y sabe también que sería un duro golpe para mí si te sucediera algo a ti, a Alice, o Ari.

- Albus, - dijo Alice – no creo que en este momento sea conveniente ocultarnos. Ahora más que nunca se necesita gente para que luche contra Voldemort. Además ahora me preocupan más James, Lily y su bebé. El nació a fines de julio ¿no?

- Si, y tengo información de que Voldemort podría ir tras ellos - dijo Dumbledore.

Una sombra de miedo cruzó el rostro de Alice, pero se repuso.

- Pero no te preocupes Alice, tu hermano y su familia estarán bien – agregó el anciano –. En cuanto resuelvan algunas cosas haremos el encantamiento fidelio, y estarán seguros. Yo les recomiendo que hagan lo mismo. Me ofrezco a ser su guardián secreto.

- No lo sé, papá. Tengo trabajo en el Ministerio - dijo Wulfric.

- Al menos piénsenlo, si no por ustedes, por Arianna.

El recuerdo terminó allí, Harry y su prima se elevaron y nuevamente estaban en la sala multipropósito frente al pensadero.

- Mi abuelo nunca me dijo el motivo real por el que Voldemort asesinó a mis padres – dijo Ari -. Solo dijo que había sido por su trabajo para la Orden.

- Pero en realidad fue porque él conocía toda la profecía y quería oírla completa para encontrar al bebé verdadero y no equivocarse - dijo Harry.

- Pero nunca se enteró de la profecía completa. Entonces, si los mató, que paso…

Ambos pensaron lo mismo. Cruciatus, hasta la muerte.

Se miraron, y Ari se estremeció. Sus ojos se nublaron por un instante, y luego dijo:

- ¿Quieres continuar con la segunda?

- Solo si tú quieres.

Ari hizo un movimiento con su varita y la sustancia que había en el pensadero regresó a la botellita que tenía el número uno. Luego destapo la segunda botella y vació el recuerdo.

- ¿Listo? - preguntó Ari.

Harry asintió con la cabeza y otra vez se precipitaron sobre los recuerdos de Albus Dumbledore.

Habían aparecido en la sala de otra casa, Albus estaba junto a ellos, con un bebe dormido en brazos. Lily y James Potter también estaban allí. La madre de Harry lloraba silenciosamente, mientras el rostro de James expresaba el más profundo dolor.

Dumbledore, por otro lado, parecía haber envejecido varios años en relación al recuerdo anterior, a pesar que por el tamaño de Ari solo parecían haber pasado un par de meses.

- ¿Sabes como pasó? - preguntó James al fin.

Dumbledore se quedó en silencio unos segundos y luego dijo:

- No creo que sea necesario saber como pasó.

- ¿Y Ari? ¿Cómo se salvó? – preguntó James.

- Cuando llegué a la casa de Wulfric oí a un bebé llorar en uno de los armarios, solo puedo suponer que la escondieron allí cuando se dieron cuenta que Voldemort había llegado.

- ¿Y como él no la encontró? – preguntó Lily.

- Quizás le hicieron un hechizo para dormir, o para que no llorara – contestó Dumbledore, con los ojos brillantes de una ira que pronto se desvaneció.

- Si Voldemort quería respuestas acerca de la profecía lo más probable es los haya torturado para obtenerlas, no creo que su muerte haya sido rápida - dijo James.

- Ari ¿nos quedaremos con ella? – preguntó Lily, cambiando el tema, parecía no querer ahondar en el tema de la forma en que habían muerto los padres de Ari. – Nosotros somos sus padrinos y tutores ahora.

- Creo que será lo mejor – dijo Dumbledore.

- Crecerá junto a Harry y será feliz – dijo James tomando a Ari de los brazos de su abuelo.

- Pero… - dijo Ari confundida.

Harry también la miraba interrogante.

- Aquí estará segura. ¿Ya decidieron quien será su guardián secreto? – pregunto Dumbledore.

- Será Sirius, el es como mi hermano, mi vida y la de mi familia estará segura en sus manos.

El recuerdo terminó y los jóvenes estaban otra vez en la sala frente al pensadero.

- ¡Luego de la muerte de tus padres fuiste a vivir con nosotros! – dijo Harry - ¡Eso quiere decir que tu…!

- Estaba allí cuando murieron tus padres - terminó Ari.

- ¿No lo sabías?

Ari movió la cabeza negativamente.

- No entiendo por qué no me lo dijo. ¡Por qué tantos secretos! – dijo la joven - Cada vez entiendo menos. Debió tener sus motivos, pero no alcanzo a verlos.

- Quizás no estabas con nosotros cuando ataco Voldemort – dijo Harry - Quizás Dumbledore te llevó con él antes.

Ari miraba el vacío, pensando, intentando comprender.

- Revisemos la última – dijo la joven al fin.

Por tercera vez se sumergieron en recuerdos que no les pertenecían.

Dumbledore estaba con Hagrid en una habitación muy amplia. En uno de los extremos había un estante lleno de libros, que ocupaba toda la pared. Junto a la ventana había un hermoso escritorio de caoba frente a una cómoda silla.

En uno de los rincones de la habitación había una mesa redonda, no muy grande, y sobre ella un ajedrez mágico. Había dos sillas alrededor de la mesa. Y dos sofás ubicados cerca del escritorio. Algunos cuadros colgaban de las paredes.

Una bebé de casi un año y medio caminaba de forma insegura por la habitación.

- Gracias por traerla, Hagrid – dijo Dumbledore.

- Puede contar conmigo para lo que sea profesor Dumbledore, usted lo sabe – dijo el semigigante - es una lástima que no haya podido quedarse con Harry también.

- El estará mejor con su familia.

Harry lanzó un bufido de incredulidad.

- Cuéntame con más detalles Hagrid, como los encontraste.

- Bueno, ya le dije profesor, llegué a la casa de Lily y James y encontré al pobrecito Harry entre los escombros, con esa fea herida en la cabeza. En cambio a Ari me costó encontrarla, y cuando al fin la hallé me asusté mucho, no se movía, ni nada, por un momento pensé… pensé lo peor. Pero luego me di cuenta que respiraba, levemente, pero respiraba, estaba inconsciente – (una sombra cruzó el rostro de Dumbledore) - , porque si hubiese estado dormida solamente, se habría despertado con los llantos de Harry. Luego me encontré con Sirius, como ya le mencioné y me prestó su moto, con ella dejé a Ari donde Bathilda Bagshot, como usted me había pedido. Luego fui a dejar a Harry… y eso es todo.

Al parecer Dumbledore esperaba algo más de la narración de Hagrid, otros detalles, porque parecía algo decepcionado. Miró a su nieta, que a veces se caía y volvía a ponerse de pie.

- Pobrecita - dijo Hagrid, mirando a la pequeña Ari -. Es como si hubiese perdido dos veces a su familia.

El recuerdo terminó allí.

Harry y Ari regresaron a la sala multipropósito y se miraron.

- Yo estaba allí – dijo Ari, más para si misma que para Harry, y luego ya agotada de todas las emociones del día, que le había parecido más largo que cualquier otro, agregó -. Estoy cansada, hablemos de esto mañana camino a Londres en el expreso de Hogwarts ¿te parece?

- ¿Viajarás con nosotros en el expreso?

- Si, desde allí iré al valle de Godric. Hay cosa que debo hacer en mi casa. Debo poner todo en orden antes de comenzar con la búsqueda de los horcrux. Además no puedo usar la magia sin consecuencias hasta que cumpla los diecisiete años, y para eso faltan varios días.

- ¿Dijiste en el valle de Godric? ¿Allí vivían Dumbledore y tú?

- Si, allí esta mi hogar.