Buenas a todos los que leen este fic, espero que hayan tenido una hermosa navidad y que hayan recibido mucho amor en estas fiestas, crean o no en ellas.
Les agradezco nuevamente a todos los que han comentado y a los que están siguiendo la historia. Los dejo con el siguiente capítulo, esta vez enfocado más en la misión.
Dos pequeñas aclaraciones: Alguien me preguntó por ahí sí habría lemon, pues les digo que la clasificación es M por algo jijij se viene pronto pronto *-*. La otra tiene relación con respecto a la edad de los protagonistas, hasta ahora solo una persona se ha fijado en eso, traté de ser lo menos especifica posible para evitar herir la sensibilidad de algunos, pero la verdad en mi cabeza al menos, ellos son muy jóvenes (el prólogo lo dice un poco); cuando dejan de estar juntos es durante la adolescencia (de Hinata al menos): media o tardía ustedes son libres de decidirlo; la misión y el resto de este fic presenta a Hinata como una adulta joven. Itachi es mayor que ella en canon por unos 5 años, nuevamente dejo a ustedes decidir si mantienen esa brecha o la hacen más corta, de todas formas, él es mayor que ella. Cualquier comentario con respecto a esto soy toda oídos ¿ojos? Como sea, ¡adelante con la historia!
Hinata sabía que sería difícil, la última vez que habían conversado fue hace unos meses, si es que a eso se le podía llamar conversación.
Ella había sido restituida oficialmente como heredera de su clan, y se encontraron en una de las reuniones. La verdad era que no esperaba verlo, sabía, por medio de su hermana, que él casi nunca se presentaba pues estaba constantemente fuera de la aldea en misiones.
Pero él apareció junto a su padre. Un breve saludo y unas felicitaciones por ser nuevamente la sucesora fue todo lo que recibió de su parte. Por más que ella trató de conversar con él, como viejos amigos, no lo logró. Cada tema que tocaba sonaba superficial y moría frente a los silencios y escuetas respuestas de Itachi. Al poco tiempo Hinata se rindió, suspirando aliviada una vez que la reunión dio inicio.
¿De qué le servía pensar en esas cosas? Estaban en una misión, y no sería ella quien la arruinara.
‒ Te extrañé querido ‒ Dijo representando su papel como esposa que no ve hace un tiempo a su marido. Él la miró unos segundos, analizándola.
‒ No sabes cuánto te extrañé yo a ti ‒ dijo él, asumiendo también su papel, mientras con su mano tomaba un mechón de su cabello.
Aliviada al ver que podrían comunicarse para el éxito de la misión, Hinata comenzó a familiarizarlo con sus descubrimientos, por supuesto todo con sutileza.
‒ Al menos tuve tiempo para visitar y recorrer distintos lugares, esta isla es realmente hermosa. Creo que sé lo suficiente como para ser tu guía turística privada ¿No te emociona querido?
‒ Por supuesto, ¿Hay algún lugar en especial que quieras recomendarme?
- ¡Claro! ‒ Dijo ella sonriendo ‒ Hay un restaurant muy interesante, tiene vista directa a la playa. Dicen que la atención y la comida es tan buena que siempre vuelves por más, ¿No te apetecería ir? Sabía que, si iba sola, luego tú te sentirías mal, así que decidí esperarte.
‒ Gracias, soy afortunado de tener una esposa que piensa tanto en mí.
La conversación siguió así por un buen rato. Para cualquier posible oyente, ellos no eran más que una mujer contándole su impresión de la isla a su marido, dándole datos de los lugares que más le gustaban o atraían y que él debía visitar. Pero no era así, en aquella plática, Hinata entregó los datos de todos los lugares donde que servían como proveedores de droga y alguna de sus impresiones con respecto a la dificultad para enfrentarlos.
‒ Creo que con tanto que recorrer en tan poco tiempo, lo mejor será que nos dividamos, ¿no lo crees querida? ‒ preguntó él, dejando el pago por la comida mientras se levantaba de la mesa, dispuesto a comenzar con su deber.
‒ Como siempre, tienes razón ‒ aceptó ella, mientras se levantaba junto con él, y lo tomaba de la mano y apegaba su cuerpo al del pelinegro ‒ pero primero, hay algo que debemos hacer en nuestro cuarto ¿no crees?
Ante tal comentario, algunas risas se escucharon en el pequeño café. Tal como lo habían pensado, más de alguien había escuchado su conversación.
Hinata llevó a Itachi a su habitación, sus cuerpos aún muy apegados. Una vez dentro, no se relajó y siguió con su rol, hasta asegurarse que era seguro hablar. Con un rápido signo de manos, estableció una barrera de silencio, al mismo tiempo vio a Itachi activar su sharingan y hacer a su vez unos signos.
‒ ¿Qué hiciste? ‒ le preguntó ella mientras se separaba de él y se dirigía al centro del cuarto donde escondía un cuaderno con algunas anotaciones.
‒ Acabo de crear un genjutsu sobre tu barrera de sonido, creo que será raro que no puedan escuchar nada, sobre todo con la manera en que me trajiste al cuarto.
‒ Oh ‒ no se le había pasado eso por la mente ‒ ¿Y qué precisamente van a escuchar? ‒ preguntó curiosa. Itachi le sonrió de forma cómplice.
‒ Lo que cualquiera espera escuchar de un cuarto de hotel, donde una pareja de jóvenes casados se reencuentra después de un tiempo, para cualquier efecto, estás siendo muy complacida ‒ Hinata desvió la mirada, fingiendo revisar algunas notas, ocultando así el sonrojo que sus palabras habían producido en ella.
Luego se lo entregó y comenzó a explicarles los detalles que no había podido darle en el café debido a que habían sentido que alguien los escuchaba. Después de todo, eran ninjas en una misión y ella no estaba dispuesta a fallar.
Tras la reunión estratégica en la habitación, las cosas habían salido bastante bien. Itachi salía por las noches a los lugares que Hinata le había indicado que eran proveedores y se encargaba de detener a los involucrados, en el más absoluto anonimato. Por las mañanas ambos salían y hacían reconocimiento de la situación mientras fingían como turistas.
Hinata no podía evitar sonrojarse ante las miradas cómplices que le dedicaban algunos miembros del staff del hotel, el maldito de Itachi había tomado la costumbre de realizar su pervertido genjutsu cada vez que salía del cuarto en las noches para que nadie sospechara su ausencia. Seguramente todos en aquel lugar pensaban que ella era una pervertida.
Así pasaron varios días, fingiendo ser una pareja, deteniendo a los proveedores de droga y conversando meramente para intercambiar información de la misión.
A veces el hecho de tener que actuar generaba cierta confusión en Hinata, el volver a estar cerca de él la hacía dudar, sentirse tensa, y aunque jamás lo admitiría, excitarse por momentos, en especial en aquellos en que el pelinegro tenia gestos como los de antes, cuando su mano jugueteaba con sus cabellos azulados, cuando estando en público él hacía alguna acotación sobre la misión en forma de un íntimo susurro en su oído, incluso cuando él activaba su depravado genjutsu y le sonreía con esa sonrisa un tanto torcida, seductora, sabionda e irremediablemente encantadora … pero para bien o para mal, habían decidido parar de jugar, regresando cada uno a donde pertenecía, y allí debían quedarse.
A pesar de las cavilaciones de la ojiperla, todo iba acorde al plan, solo quedaban tres lugares que investigar y desmantelar, además de encontrar el evasivo infiltrado criminal, por lo que decidieron separarse para investigar dos locaciones sospechosas: Itachi iría a un bar que posiblemente funcionaba como pantalla para la producción de drogas, Hinata a un spa desde donde habían desaparecido varias personas.
Al inicio todo iba bien para la peliazul, por más que intentaba ver algo extraño no lo logró. El spa se veía como cualquier otro: buena decoración e iluminación, inciensos aromáticos y gente del staff que atendía a las distintas personas, la mayoría mujeres mayores.
Hinata se cambió a una bata y continuó con su investigación. ¿Serían sus datos incorrectos? En estado de alerta, ingresó al cuarto donde le harían un masaje, el olor del incienso y las hierbas era muy pesado.
Tras la realización del tratamiento, su masajista salió del cuarto mientras una de las muchachas del staff le ofrecía una clase de té de hierbas.
‒ Ya verá lo relajante que es señora‒ le dijo la joven. Pero a Hinata le daba mala espina, no solo porque la muchacha estaba anormalmente nerviosa, sino por los temblores de sus manos al servirle. Sabía que si tomaba el té algo malo pasaría, por lo que en cuanto la joven se lo entregó, fingió torpemente darlo vuelta sobre sí misma.
‒ ¡Oh Dios! ¡qué torpe soy! ‒ Dijo ‒ lo siento querida, pero ¿puedes traerme más de ese té mientras me voy a asear? ‒ La joven un tanto confundida, la miró un momento, como si no supiera que hacer, pero finalmente asintió con la cabeza y salió en búsqueda de más de aquel brebaje.
Hinata rápidamente se dirigió a uno de los baños, pero en el camino comenzó a sentir sus pies más pesados y la vista borrosa. Lo último que logró enfocar, fue a dos hombres mirándola fijamente antes de caer desmayada.
¡Chan! Esto es todo por hoy. Lo sé, soy malvada. Muchas gracias a todos los que han comentado: MikaSyo, chise, génesis, Guest, aloh (¿hola al revés?), ceciliaHP, Carolina15234 K.H, Mangelot Farid y hina-chan. ¡son lo mejor!
Finalmente he decidido seguir con las recomendaciones, esta vez les dejo a una de mis autoras favoritas, Okashira Janet, en general me encanta todo lo que ella escribe, así que les dejo dos fics de ella para que revisen: el primero es un ItaHina, "Rojo y Perla" va de que Itachi no muere tras la batalla con Sasuke en cambio se encuentra con Hinata, lo mejor es que está terminado y recientemente re-editado. La otra recomendación es un fic en construcción: "Equipo cuervo": Para evitar la matanza del clan Uchiha, Itachi debe liderar a un equipo élite formado por el contenedor del Kyubi, su pequeño ototo y la heredera del clan Hyuga: aventuras y amistad bajo la vigilante mirada de Itachi-sensei 3 (no hay parejas decididas, por lo que soy libre de soñar una relación entre alumna y sensei al estilo ItaHina).
Uff, les he dejado bastante tarea, así me da tiempo de escribir el siguiente capitulo jajaja. Espero sus comentarios (de mi fic y de las recomendaciones, estas últimas pueden encontrarlas en mis favoritos de mi perfil).
Ahora si me despido, un abrazo.
