N/A: Hola a todos! hemos vuelto con un nuevo capi y alguna sorpresita para los chicos. Atendiendo a vuestras peticiones ya están ahí Ron y Hermione y también el resto de sus amigos. Y hasta tenemos a nuevos enemigos! Una vez más y no nos cansaremos de hacerlo, agradeceros vuestros reviews y vuestras palabras, no sabéis como nos animan. Es todo, como siempre, nos vemos en el próximo capitulo!
Squall Lionhart1: Hola! Ves! Ya te dijimos que los nombres los irias pillando, solo hace falta que te familiarices un poco con ellos. Sí, sabemos que faltan Ron, Hermione, Ginny...pero tranquilo que ya saldrán. Muchas gracias por el review y por leer la historia! Cuidate! Bye.
Blacklady: Hola! sí, el tequila es un clásico pero siempre funciona y si no que se lo digan a Ízar, aunque no creo q el piense q ser un black no es divertido, mucha presión, pero siempre sale con una buena. Gracias, besitos.
AnnaTB: Hola! Nos alegramos! Verlos en acción debe ser un espectáculo, Matt...el tiene los genes más Evans, que Potter, pero no es tan santito como parece. Y la bronca...jejej, aun no ha acabado, ya lo veras! Nos vemos pronto! Cuídate! Besos!
Alex black bird: olasss! Nos alegra q te haya gustado. jajajajaj, pobre de las obras de Leonardo, no? Si el pobre levantara la cabeza...uffff, jajajaja, en fin, que el pobre Ízar se lo pensará dos veces antes de volver a probar el tequila y nosotras ya ves, no hemos tardado mucho en actualizar. Espero q te guste este nuevo capi. Besazos!
Saruky James Potter: Ya vemos que tu lo de la moto lo llevas como Sirius, vamos que estas loca por ella jejeje. El fic de Evix Black se llama "la 2º guerra: Hay que salvar a los que queremos" y ahí Christine es todavía más dura. Muchas gracias y ya sabras lo que hizo sirius en ese cumple jejeje. Besitos
Kaos-black: Hola! Las ideas? Jejeje, no quieras saberlo! Las tres juntas somos un peligro y ocurren esas cosas! Muchísimas gracias! Nos alegramos mucho de que te este gustando y divirtiendo el fic! Un beso!
Evan: olassss! jajajaj, verdad q estan lokos? Ay q ver, si supieras lo lokas q estamos nosotras también. ¡Viva el mundo de los lokos! jaaaj. La resaca aquí la tienes, jajaja, a ver q te parece, ya nos dirás. Besazos!
CAPITULO 4: Resaca matinal
No era mucho más tarde de las nueve de la mañana en el Valle de Godric y a pesar que en las casas números 10, 12 y 14 no se había dormido mucho ya había movimiento. En la casa número 14 había un matrimonio sentados en la mesa de la cocina, ambos con una taza de café en las manos y en silencio. No había sido una noche lo que se dice calmada para el matrimonio Potter, ya que después de que sus dos hijos regresaran en una columna de luz de fiesta tres horas después de lo acordado, el matrimonio se había encerrado en su habitación a discutir. No era un hecho muy común en la pareja, de vez en cuando tenían sus peleas estúpidas, pero que no pasaban de un par de horas sin hablarse hasta que uno de los dos claudicaba y reconocía que era suyo el error, pero esas dos horas sin hablarse ya habían pasado y no parecía que la situación fuese a mejor en las siguientes horas. Lily culpaba a James de lo ocurrido. Él había dado permiso a sus hijos sin consultárselo a ella y los niños, sobretodo Harry habían sacado su carácter impulsivo e irresponsable tan propio de los merodeadores.
Por suerte ese incómodo y tenso silencio fue cortado por el mejor amigo de James, Sirius, su pareja y la niña de ambos, que ya estaba muy despierta . Los dos por lo visto tampoco habían dormido mucho más que sus amigos, ya que las ojeras y la cara de mala leche lo demostraban, pero no parecía que se hubieran peleado entre sí, o si lo habían hecho ya habían resuelto sus diferencias. Sirius entró como si fuera su propia casa, más o menos lo era, se sirvió él también una taza de café y se sentó al lado de su amigo que lo saludó de forma mecánica haciendo chocar sus manos en una serie de diferentes movimientos demasiado rápidos para imitarlos.
"Buenos días – saludó Patricia sentándose al lado de Lily, con Alya en el regazo. Su amiga simplemente movió la cabeza - ¿peleados? – dijo simplemente. Si de algo se caracterizaba Patricia era de decir las cosas tal como las veía.
"Mejor no sacamos el tema – cortó Lily mandando una mirada a James.
"¿Qué, como llegaron los chicos? – preguntó Sirius.
"Mitad y mitad – contesto Prongs – a Harry le entró la risa tonta y Matt, bueno él no iba mal pero sigue siendo igual de culpable que el otro ¿E ízar?
"Durmiendo la mona. La pilló gorda – contestó Sirius – creo que no volverá a probar una gota de alcohol en los próximos meses.
"Buenos días familia – saludó Remus entrando junto a Chris a la cocina, como si los tres matrimonios se hubiesen puesto de acuerdo en reunirse ahí - ¿qué tal vuestras más grandes creaciones?
"¿Mi moto? – dijo Sirius haciéndose el tonto – bien, llegó sana y salva, gracias, y la pequeña ya la ves – señaló a Alya que estaba jugando con el azúcar que había encima de la mesa.
"Alan se va a pasar el resto de su vida podando el césped – dijo duramente Chris, la más enfadada del grupo – si es que no sé de dónde ha salido ese crío ¡y la culpa es tuya, Sirius! – acusó al animago que se atragantó con el café, James tuvo que darle unos golpecillos en la espalda.
"Gracias Christine, yo también te quiero – dijo irónicamente Sirius.
"Pero no sé qué nos esperábamos ¿no chicas? – dijo Patricia – si es que...
"SON IGUALES A VOSOTROS – dijeron a coro las tres a la vez.
"Vale, vale – dijo James levantando las manos en señal de rendición – lo entendemos chicas, como queráis, la culpa es nuestra, por lo tanto... – miró a Sirius y a Remus con una mirada que los dos entendieron a la perfección – nosotros nos encargaremos de los castigos¿estamos?
Pero si estaban o no, no lo supieron porque en ese momento bajó Matt con el pelo mojado, despeinado y con pinta de no haber dormido nada, vestido con unos pantalones pesqueros negros y una camiseta blanca. Solo al ver la cara que ponían los seis adultos supo de inmediato que no había sido una buena idea levantarse a pesar de que no pudiese dormir, "ojalá me hubiese ahogado en la ducha", pensó.
Todos se lo quedaron mirando haciendo que el pequeño Potter se encogiera sobre si mismo. El enfado que vio en los ojos de sus padres le estaba perforando las entrañas.
"Bu..bue...buenos días – tartamudeó acabando de bajar las escaleras y acercándose a la mesa.
Alya, al verlo, bajó corriendo del regazo de su madre para ir a su encuentro y abrazar a su amor platónico, gesto que Matt agradeció, por lo visto era la única persona que no le había retirado la palabra.
"Los papás y los tíos están enfadados con vosotros – le confesó ella en un tono bajo como si le estuviera diciendo un secreto – pero yo te sigo queriendo.
"Gracias pequeña – dijo completamente agradecido por ese pequeño apoyo moral.
"¿Qué tal la resaca? – le preguntó Patricia, su madrina.
"Bien, no tengo resaca – contestó tímidamente dejando a la niña al suelo y sentándose al lado de Remus, que lo miraba seriamente. Esta vez sí que la habían hecho buena, porque era muy raro que su padrino tuviera ese aspecto, Remus siempre conservaba su aspecto calmado y afable. Intentando no mirar a nadie a los ojos se sirvió un poco de zumo de naranja con las manos temblorosas. Tenía una sed horrible.
James a pesar de estar enfadado no podía dejar de sentir un poco de pena por su hijo menor. Sabía, o más bien intuía, que él no tenía la culpa de haber llegado tan tarde. Seguramente habían sido Harry y Alan los liantes de todo pero no podía dejarlo inmune a él del castigo. Sin embargo, tuvo un poco de compasión de él y esperó a que se acabara de tomar el zumo, sabía la sed que podía dar una noche loca de alcohol.
"¿No vais a decirme nada? – preguntó Matt dejando el vaso en la mesa. Prefería mil veces más que le gritaran a que se mostraran tan pasivos. Era bien cierto ese refrán que decía "no hay mejor desprecio que el no aprecio"
"Te vamos a decir que vayas a despertar a tus compañeros de fiesta, queremos hablar de vuestro castigo – dijo Sirius con voz seria.
"¿Qué? – dijo asustado. Como tuviera que despertar a su hermano y a Alan le iban a matar.
"Ya lo has oído – ratifico Remus – dentro de 15 minutos os queremos a los cuatro aquí, duchados, vestidos y despiertos para empezar a trabajar.
"Tío Remus, por favor – suplicó Matt, pero esta vez tío Remus no le dijo nada, sino que con una mirada significativa dirigida a la escalera dejó por zanjado el tema.
Matt sabiendo que por más que dijera no le iban a perdonar decidió sacar de dentro su valentía Gryffindor y levantándose se dirigió escaleras arriba a despertar a su hermano. Se detuvo delante de la habitación que estaba contigua a la suya y llamó fuertemente con los nudillos en la puerta, rezando para que no estuviera muy dormido y con eso bastase para despertarle. Esperó 10 segundos a ver si recibía una señal de respuesta pero no tuvo esa suerte. Volvió a llamar. Nada.
"Mierda – se dijo. Tendría que entrar y esperar que la resaca le adormeciera los instintos asesinos.
Lentamente abrió la puerta y enseguida descubrió por qué su querido hermano no le había escuchado cuando llamaba a la puerta. Estaba durmiendo boca abajo, completamente destapado y con la cabeza totalmente cubierta por la almohada. Si no fuera porque veía cómo su cuerpo se movía rítmicamente hubiese pensado que se había ahogado.
"Harry – dijo tímidamente acercándose a él. Pero Harry estaba muy lejos de allí, concretamente en otro mundo, en el mundo de Morfeo – Harry – insistió esta vez zarandeándolo un poco. Tampoco – ¡HARRY! – gritó bastante cerca de la oreja de su hermano. Eso sí que logró despertarlo pero las consecuencias no fueron del todo buenas para Matt.
Harry se había asustado al escuchar su nombre e instintivamente le había pegado un almohadonazo a quien había osado gritarle, teniendo Matt tan mala suerte que le había dado en la cara.
"¿Qué coño haces, enano? – gritó ahora Harry enfadado, pero enseguida se arrepintió de haberlo hecho porque su propia voz le resonó en la cabeza 20mil veces más alto – ¡baja el volumen, baja el volumen! – dijo incoherentemente tapándose los oído - ¿por qué me despiertas? – dijo ahora más flojo.
"Todos están enfadados – le dijo – y quieren que estemos abajo en 15 minutos- contó – voy a despertar a los otros – y dicho esto bajó corriendo las escaleras y se dirigió hacia la casa de los Lupin cruzando el jardín para no tener que pasar por la cocina.
Una vez dentro de la casa fue directamente a la habitación de Alan. Desde fuera se podía escuchar como el chico estaba roncando escandalosamente. Decidió dejarse de tonterías y pasó dentro directamente. Como siempre, la habitación estaba hecha una leonera. Alan estaba en su cama durmiendo totalmente desnudo con una mano encima de sus ojos y la otra agarrando la sábana, que apenas le cubría la cintura, dejando muy poco a la imaginación.
"Con la de chicas que pagarían por ver esto – susurró amargado, pero esta vez no se acercó tanto como con su hermano, si no que se quedó a una distancia prudencial para evitar golpes fortuitos.
Justo cuando ya estaba cogiendo aire para llamar a su amigo vio la mini-cadena de encima del escritorio y tuvo una idea. Se acercó a ella y vio que las luces parpadeaban marcando la canción de la pista número dos. ¿No adoraba Alan tanto a Bon Jovi? pues que lo despertaran ellos. Subió el volumen a tope y le dio al play:
¡Shout through the heart, and you're to blame, darling, you give love a bad name!
Un coro de cuatro voces gritaron la primera frase y una guitarra eléctrica empezó a sonar con fuerza. Alan pegó tal bote de tu cama, que parecía que en vez de un arcángel fuera un ángel con alas y todo.
"¡Me cago en...! – gritó fuertemente intentando gritar más que el cantante. Con una ráfaga de viento paró la música y se dirigió a Matt que estaba en el suelo riendo a carcajadas. De vez en cuando daba un puñetazo al suelo de la risa- ¿qué haces tú aquí? – dijo acercándose a él sin mostrar ningún tipo de pudor por ir desnudo.
"Quieren...jajajaj...que...están...jajaja- intentaba decir Matt pero no podía parar de reír.
"Como no hables enano te vas a comer la mini-cadena – amenazó Alan seriamente. Y Matt, que sabía que Alan no se cortaría un pelo, detuvo su risa de golpe.
"Nuestros padres están enfadados – dijo – y quieren que dentro de 10 minutos estemos en mi casa para pegarnos la bronca padre y castigarnos.
"Pues les dices que dentro de un par de horas voy¿eh? – dijo el arcángel descaradamente tumbándose de nuevo en la cama.
"Tu padre está muy enfadado, nunca lo había visto así – dijo Matt que sabía que el tema Remus era muy importante para Alan – yo no le desobedecería una vez más.
"Está bien, Pepito Grillo, dentro de 10 minutos estoy ahí – dijo y se encaminó hacia la ducha.
Sólo quedaba Ízar y aun estaba vivo, Ízar era mucho más inofensivo, su integridad física no corría peligro. Tal como había hecho en casa de los Lupin entro en la de los Black y fue a la habitación de Ízar, pero éste ya no estaba durmiendo, sino que estaba sentado en la cama con los codos en las rodillas y las manos en la cara. Al oír ruido levantó la vista y le dio una sonrisa forzada a su amigo.
"Hallo, Matt (hola)
"Guten Morgen (buenos días) – contestó en alemán él también, le encantaban los idiomas e intentaba aprovechar al máximo los que sus amigos sabían, mientras se sentaba al lado de su amigo que no tenía buena cara - ¿Cómo te encuentras?
"Como si cien mil personas me hubiesen pasado por encima – contestó rascándose la cabeza y despeinando su pelo - ¿qué haces tan temprano aquí¿Dónde están mis padres?
"En mi casa, por eso he venido, dentro de 5 minutos hemos de estar allí para que nos castiguen, están muy enfadados.
"No me extraña – dijo Ízar - yo lo estaría conmigo mismo si me acordara de la mitad de las cosas de ayer – se levantó un poco tambaleante – ¿fuimos a un museo o algo así? O ¿ha sido una pesadilla?
"Fuimos al Louvre – reconoció Matt levantándose él también – pero bueno, ya te lo cuento de camino, ve a darte una ducha, te espero abajo, no quiero volver a aparecer por ahí solo.
´´´´´´´´
Cuando Ízar y Matt llegaron de nuevo a casa de los Potter, Harry ya estaba en el salón sentado en el sofá con los seis adultos delante suyo en clara pose de enojo. Parecía que Sirius, James y Remus estaban tomando el mando de la situación porque estaban ellos un poco más adelantado que sus parejas.
"¿Y Alan? – preguntó Remus a los recién llegados que se sentaron al lado del mayor de los Potter.
"Ya viene – respondió no muy convencido Matt, aunque esperaba que por una vez en su vida Alan tuviera un poco de cordura. Y por lo visto sí que la tenía porque medio minuto después apareció en una columna de luz, con el pelo chorreando agua, con los pantalones vaqueros sin abrochar y una camiseta en la mano.
"Ave (Buenos días) – saludó simpáticamente, a él la resaca no se le notaba tanto - ¿habéis dormido bien?
"No te pases de graciosillo, Alan – le cortó Christine que se acercó a su hijo con cara de muy mala leche – ¿esta es manera de presentarte? – dijo arrebatándole la camiseta de las manos – quieres ponerte...¿qué es eso? – susurró con voz peligrosa al ver una marca amoratada en la base del cuello de su hijo.
"¿El qué? – preguntó inocentemente pasándose la mano donde señalaba su madre. Sabía perfectamente qué era. Esa morena sí que sabía dejar marca – ¡ah¿esto¿A estas alturas te lo tengo que contar, mater¿Qué pasa¿qué papá nunca te ha hecho ninguno?
"¡Ya basta, Alan! – dijo autoritariamente Remus mirando seriamente a su hijo que se trago su sonrisa burlona y miró a su padre. Matt tenía toda la razón del mundo, su padre estaba muy enfadado y quizá no había sido bueno hacer ese comentario.
"Lo siento – dijo poniéndose la camiseta negra y abrochándose los pantalones. Una vez listo, se sentó al otro lado de Harry.
Los tres merodeadores adultos se miraron entre ellos y en un acuerdo silencioso fue Sirius quien empezó a hablar.
"Si el alcohol no os ha matado las últimas neuronas que os quedaban, corrección, la última neurona que os quedaba, supongo que sabéis por qué estáis aquí¿no? – les dijo mirando a cada uno directamente a los ojos.
"Sí – dijeron flojito.
"¿Por qué? – dijo James y los chicos tuvieron la impresión de que estaban en una clase de defensa.
"Porque nos pasamos un poquito de la hora – contestó Harry a su padre.
"¿Un poquito? – interrumpió Remus – un poquito equivalente a tres horas, muy bien chicos, cada vez me demostráis que Alya es más madura que vosotros.
"Pater – se atrevió a decir Alan.
"No, filio (hijo), mejor déjalo que tú te llevas la palma en burradas – le cortó – vas a estar podando el césped de lo que queda de verano – le dijo mirando directamente a su hijo.
"Y ya que estás puesto el nuestro también – dijo Sirius.
"Y no hay dos sin tres – añadió James siguiendo a su mejor amigo.
"Y eso a las 9 de la mañana – siguió Remus.
"Os queremos en casa a las 8 de la tarde y pobre de vosotros que se os pasen 5 minutos¿qué digo 5 minutos¡5 segundos! – dijo James mirando a sus dos hijos.
"Y vais a estar haciendo de amas de casa el resto de verano y ni se os ocurra protestar, porque sino el castigo se va a extender a Hogwarts ¿ha quedado claro? – preguntó Sirius.
"Puedo decir algo, Vati (papá) – preguntó tímidamente Ízar. Como ninguno de los tres dijo nada tomó eso como un sí – sólo quiero decir que lo sentimos, sabemos que hemos traicionado vuestra confianza en nosotros y que estáis decepcionados. Se nos fue de las manos, pero que sepáis que no volverá a pasar.
"Muy bonito, ya apareció el abogado defensor – ironizó Sirius –claro que no volverá a pasar Ízar, porque no volveréis a salir hasta que tengáis los treinta. Y ahora perdeos de nuestra vista, en la cocina tenéis una lista de cosas por hacer.
Cabizbajos los chicos se levantaron del sofá y se dirigieron a la cocina donde la lista no era precisamente pequeña. Esta vez, la había liado. Y mucho.
´´´´´´´´
La primera semana de castigo fue fatal para ellos, especialmente para Alan e Ízar, para los cuales hacer cualquier cosa sin magia era una tarea fuera de otro mundo, para uno porque estuviese o no en Hogwarts el ministerio no detectaba sus poderes y para otro porque en su casa lo único que no estaba relacionado con la magia era la tele y un buen montón de libros. La noche del sábado, tuvieron que suspender cualquier plan que pudiese celebrarse más allá de las ocho de la tarde para cenar en el jardín de los Black aprovechando las cálidas noches del verano. Como regla general, eso no era ningún castigo para ellos, que escuchando a sus padres recordar sus tiempos de colegio no sólo se partían de la risa sino que también tomaban buena nota para futuras aventuras en las que la mayoría de las veces, las víctimas terminaban siendo el grupito de Slytherin capitaneado por Draco Malfoy. Pero aquella velada no iba a ser un divertimento para ellos ya que tuvieron que pasarse toda la tarde preparando la cena.
A la mesa estaban sentados desde hacía ya bastante rato los seis adultos. Alya había tenido un día duro de piscina y había caído frita hacía poco así que ahora se dedicaban a hablar entre ellos mientras los chicos terminaban de preparar la comida. El jardín estaba iluminado con una esferas de luz flotantes, que les permitía ver en la noche cerrada de luna nueva. En una esquina de la mesa, los tres merodeadores hablaban repantigados en las sillas sobre el último partido de quidditch de la temporada hasta que sus hijos salieron de la casa y se sentaron, no, más bien, se tiraron sobre las sillas dejando los brazos colgando a cada lado.
"¿Y la comida?- preguntó Christine al verlos tan panchos, les dedicó a sus amigas una mirada cómplice pero mantuvo un el gesto de seriedad delante de ellos.
"En la cocina- le contestó felizmente Harry estirando los brazos y bostezando. Los seis adultos les miraron significativamente esperando a que se levantaran y trajeran la comida pero ellos les devolvieron las miradas con gestos de "¿a qué esperáis para traerla?"
"¿Qué? –preguntó Alan descaradamente- ¿qué no tenéis bastante con esclavizarnos todo el día en la casa, que por cierto ¡Vaya casas, bien os podíais haber comprado un apartamento ¿Y ahora encima queréis que os sirvamos la cena? Perdonad que os diga, pero con este cuerpo y esta cara, antes que camarero sería streapboy.
Sirius y James tuvieron que contener la risa al ver el gesto de desesperación de los padres del chico, Christine estuvo a punto de lanzarse hacia él para darle un buen golpe en la cabeza y que así se le quitasen todos los pajaritos que tenía, pero Matt e Ízar se levantaron en silencio y con la cabeza baja, sin hacer ningún tipo de protesta para entrar en la cocina a por la comida ya que eran los más responsables de ellos y se sentían muy avergonzados de lo ocurrido en el cumpleaños de Harry. Para éste y para Alan eso sólo fue una traición a su huelga; sin embargo se vieron obligados a hacer lo mismo y se fueron para la casa farfullando algo como "esquiroles".
"¿No os dan un poquito de pena?- preguntó Sirius medio tirándose sobre la mesa para acercarse a las chicas y que así ellos no oyeran su debilidad.
"¡No!- saltaron al unísono Christine y Lily.
"Bueno, a mí un poquito- dijo Patricia tímidamente pensando en que ella había hecho cosas bastante parecidas o peores – Pero eso no significa que les vayamos a levantar el castigo ni muchísimo menos.
"Es que estábamos pensando en cómo habría sido el castigo que nos habrían puesto a nosotros si nos hubiesen pillado cuando Sirius cumplió los 15- explicó James en el mismo tono que lo había hecho su amigo antes. Los tres cruzaron una mirada maliciosa y empezaron a reírse.
"¡Ya te digo! Nos escapamos del colegio y nos fuimos a Hogsmeade- exclamó Sirius, olvidándose ya de que tenía que hablar bajo- ¡cómo estaba la...- Patricia carraspeó sonoramente e intentó poner un gesto de enfado pero no estaba teniendo un buen resultado- la... la tarta, cariño. Mmmmm ¡Cómo estaba la tarta!
"Sí, la tarta ¡y la rubia!- James sabía que Patricia estaba bromeando así que no pudo resistirse a confesar cómo se las había gastado aquella noche Sirius.
"Tú siempre tan bocazas, Prongs. Claro que no estaba tan buena como la morena ésa que no te quitaste de encima en toda la noche- James abrió los ojos y le hizo gestos para que cerrara la boca, porque para esa época él se suponía que "sólo tenía ojos para Lily" aunque ella no le hiciese ni caso- ¡Ups!- Sirius se tapó inocentemente la boca, como si lo que acababa de contar hubiera sido un fallo técnico.- Pero no os enfadéis chicas, si hasta que no empezamos a salir con vosotras no fuimos capaces de sentar la cabeza.
"Sirius, mi vida, tú jamás has sentado la cabeza.- le aclaró Patricia. Él se quedó unos instantes meditando esa opción y finalmente le guiñó el ojo descaradamente.
"¿Pero a que eso te encanta?- Sirius no había perdido ni la espontaneidad ni la cara dura con la que había enamorado a Patricia años atrás y con la que seguía haciendo reír a todos sus amigos.
"Si es que no teníais remedio. Si hubieseis sido como yo. – Remus puso cara de niño bueno, pero nadie se creyó mucho esa responsabilidad.
"¡Habló el responsable!-Exclamó James con ironía- Que aquella noche te la cogiste más gorda que la que traía el otro día tu hijo- Se rascó un momento la cabeza pensando- ¿o eso fue en mi cumpleaños?
"Fue en los dos- aclaró Christine desde el otro lado de la mesa con una sonrisa irónica pero divertida. Los conocía como la palma de su mano, y aunque Remus había sido siempre el más formal también tenía sus buenas historias que callar para que Alan no tomara mal ejemplo.
"¿Qué fue en qué dos?- preguntó Ízar con las manos cargadas de platos, pero ninguno contestó a su pregunta así que él muy prudentemente y evitando nuevos problemas prefirió callar.
´´´´´´´´´´´´´
Tres días después de aquella cena, los cuatro chicos volvía a estar haciendo las labores de la casa. Se habían tenido que levantar temprano aunque por suerte ese día no les tocaba cortar el césped. Estaban en el garaje de los Potter, donde el desastre era algo mucho más que patente. James no había sido capaz de poner orden allí en dieciséis años que llevaban en esa casa y ahora había aprovechado el castigo de sus hijos para evitar futuras broncas de su pareja.
"Tu padre el concepto de basura no lo tiene muy claro ¿verdad?- dijo Ízar mirando con repulsión una estaca medio carcomida con lo que parecían cuatro palitos maltrechos en uno de los entremos.
"Es su primera escoba – aclaró Matt- ¡Es que es un sentimental!
"Lo que es... ¡es un retorcido!- gritó Alan malhumorado, saliendo de debajo de un montón de cajas que se le habían caído encima - ¿a quién les han pedido consejo para castigarnos¿A Snape?
"Lo dudo- le dijo Harry sacudiéndole el polvo de la cabeza- A Snape no le pedirían ni la hora, pero no me extrañaría que fuese cosa de tu madre. ¡Bonita es poniendo castigos!. Ya nos podíamos haber buscado otra jefa para Griffindor. Sirius estaría bien, le duele el alma quitarnos algún punto.
Los cuatro chicos afirmaron riéndose y siguieron con la inacabable tarea de ordenar aquel caos. Tendrían que haber estado hasta la hora de comer, pero a las doce de la mañana cuatro lechuzas entraron en el garaje y les entregaron una carta a cada uno, con su dirección en letras verdes y el sello de Hogwarts estampado en el sobre.
"Puff ¡Vaya montón de libros nuevos!- exclamó Alan- ¡Y encima este año los TIMOs!
"Bueno yo al menos tengo vuestros libros del año pasado, me ayudaréis ¿no?
Matt no era precisamente un mal estudiante, pero con la ayuda adicional de sus amigos siempre tenía más facilidades. Miró a Ízar, porque él era el que más le ayudaba; para Harry y Alan todo lo que tuviera que hacerse con un libro en las manos había que reducirlo al mínimo. Matt esperó la respuesta de su amigo o una sonrisa de conformidad pero sólo vio sus enormes ojos grises más abiertos de lo normal y una cara que más que las cartas de Hogwarts parecía que hubiera visto una orden de detención para acabar en Azkaban el resto de su vida.
"¿Ízar?- tanteó Harry que también se había dado cuenta de la cara que había puesto. - ¿te encuentras bien?
Alan se dejó de preguntitas y le arrancó a su amigo de las manos la carta que estaba leyendo haciendo que se cayese una pequeña insignia roja y dorada.
"¿Prefecto?- Alan soltó la carta como si estuviese contagiada mientras Matt recogía del suelo la pequeña insignia- Como te pongas esa cosa en el cuello te quiero lejos de mí. – hizo un amago de escalofrío como si eso fuese lo peor que les podía haber pasado- ¡Lo que nos faltaba! Como si no tuviera bastante con que fueras el primero de la clase ahora también prefecto.
"Vamos, Alan no exageres- le dijo Harry riéndose y pasándole el brazo por los hombros a Ízar que estaba todavía en estado de shock- Enhorabuena tío, espero que nos eches alguna manita. Ahora, que no esperes que te hagamos caso solo por que lleves ese pin. – Ízar seguía sin reaccionar- ¡ÍZAR!
"Soy prefecto- dijo como si acabase de despertar- ¿A qué persona en su sano juicio se le ocurre hacerme prefecto?
"A mí- Christine, que era la jefa de la casa Gryffindor, estaba a la puerta del garaje con los brazos cruzados, acompañada de Lily y de Patricia- Tuve la tentación de quitarte la insignia después de la escenita del otro día, pero siempre has sido muy buen estudiante. Además todavía tengo la esperanza de que ejerzas una buena influencia en estos mamelucos.
"Pues ya te podías haber ahorrado el favor, mater – le espetó Alan con sarcasmo al que no le hacía mucha gracia que su mejor amigo fuese precisamente del enemigo, aunque pensándolo bien eso podía darle cierta ventaja que antes no tenía.
Patricia se abalanzó sobre su hijo despeinándole y dándole achuchones y besos, a penas podía articular frases como "¡ay, qué orgullosa estoy!". Lily y Chris se acercaron para darle un beso en una de las pocas veces que su madre lo dejaba medio suelto, mientras que Harry y Alan hacía gestos de náuseas.
"¡Ey, yo también quiero!- Sirius había entrado en el garaje acompañado de James y al ver la escena de su familia se sumó al abrazo- ¿Y a qué viene este despliegue de mimos¿y por qué no me los das a mi también?
"Pues porque tú no eres prefecto.-le saltó Patricia abandonando ya los cariñitos a su hijo.
Sirius se separó inmediatamente en un gesto muy parecido al que Alan había hecho con la carta. Al ver esa reacción en su padre la sonrisa que le había salido a Ízar por la ilusión que le había hecho a su madre, desapareció por completo y se sintió muy decepcionado. Pasaba que Alan le recriminara por ser prefecto, pero que su padre pusiese la misma cara, eso podía llegar a doler.
"Gracias, papá tu apoyo me está sirviendo de mucho.
"No, cariño- Sirius reaccionó y se dio cuenta de que estaba siendo un idiota- Si estoy muy orgulloso de ti, te lo mereces de verdad- le dio un beso en la cabeza- Pero... entiende que un buen merodeador nunca sería prefecto.
"Ejem, ejem.
"¿Cuánto tiempo llevas ahí, Remus?- preguntó Sirius con cara de inocente, que sabía que a su amigo no le haría ni pizca de gracia su comentario, dado que él había sido prefecto en su tiempo de estudiante
"El suficiente como para saber que me has quitado mi título de merodeador- Remus estaba en la puerta que comunicaba la casa con el garaje con la pequeña Alya en brazos. Cuando la niña se soltó para saludar a Matt, él aprovechó para darle la enhorabuena a Ízar. – Siento decirte que yo fallé en mi intento de ejercer una buena influencia con estos, aunque ahora que lo pienso tampoco lo intenté nunca.
"Ya tío Remus, yo tampoco creo que llegue a intentarlo nunca. No me gustaría recibir una bola de energía de tu hijo después de restarle algunos puntos por una trastada en la que seguramente he participado
Después del primer golpe de la noticia y de que Alan y Harry hiciesen todo tipo de comentarios relacionados con el nuevo título de Ízar, al hilo de cualquier conversación, empezaron a ver una oportunidad en tener un prefecto entre ellos.
"Sólo te pediré una cosa – rogó Alan tirado sobre la cama de Harry cuando a la tarde habían subido allí para charlar un rato- prométeme que no te volverás aún más responsable y que nunca nos joderás una idea contra Slytherin.
Ízar levantó una ceja y le dedicó un mirada que hizo que en ese momento fuese más parecido a su padre que nunca. Alan al notarlo sonrió abiertamente y supo que podría seguir disfrutando junto a sus amigos de su herencia de merodeadores.
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Agosto se había cobrado ya la mitad del mes, así que no faltaba mucho para que comenzara el colegio. Entre los castigos que los chicos tenían que cumplir cada mañana y que sus padres apenas les dirigían la palabra, todavía no habían comprado los útiles para el nuevo curso. Todos esperaban la visita al Callejón Diagon en breve, donde podrían hablar con otros de sus compañeros de Hogwarts y contarles lo bien que se lo habían pasado en vacaciones, salvo por la objeción de que tenían llagas en las manos de tanto podar el jardín.
Esto es una gran mierda.- protestó Alan por enésima vez en la semana. Hacía un sol de justicia y estaban en el jardín de su casa, trabajando como mulas, mientras sus padres tomaban un refresco a la sombra de un árbol, cercanos a la piscina. James y Sirius se acababan de quitar la camiseta, para zambullirse en el agua y lucir así sus perfectos cuerpos, ante sus mujeres.- Presumidos...- masculló el chico como si quisiera demostrar que él estaba en mejor forma.- ¡Eh, enano, acaba tú con esta parte!- Matt levantó la cabeza de su máquina de podar y alzó una ceja. Era la tercera vez que le hacían eso. Dos minutos antes, su hermano e Ízar se habían pirado a la parte de atrás del jardín, que ya estaba podada, donde sus padres no pudieran verlos y habían ordenado, literalmente, a Matt, que hiciera sus partes.
"¡Pero vaya geta!- protestó el menor de los Potter, pero era demasiado tarde. Alan había salido caminando con aspecto de héroe de guerra, hacia donde Christine estaba tumbada en una hamaca, hablando tranquilamente con Lily y Patricia.
"Mater, hoc est abusus ab minoris (mam� esto es abuso de menores).- soltó Alan con las manos en la cintura y el sudor resbalándole por la cara.
"¡Eh, eh, en cristiano!- protestó Patricia, sin apartar los ojos de su revista del corazón. Alan miró la portada, donde salía Bisbal sin camiseta y soltó un bufido de exasperación.
"¡Estoy perdiendo mi atractivo!- protestó, en aquella ocasión, en el idioma normal para que sus tías lo entendieran.- ¡Tendría que estar preparándome para la entrada a Hogwarts y mirad, estoy aquí trabajando como un esclavo!- Christine sonrió interiormente, pero cuando dio un sorbo a su refresco de limón y observó a la espalda de Alan, donde Matt era el único que continuaba trabajando bajo el sol, arrugó la frente.
"¿Un esclavo?- inquirió la mujer.- No veo yo que te mates mucho...¿y dónde están Harry e Ízar?
"Estamos aquí...- respondieron los dos chicos al unísono, que acababan de salir de detrás del árbol. Al parecer, confiaban en que Alan consiguiera ablandar el frío corazón de su madre. Pero mucho se equivocaban.- En serio, tía Chris¿no te damos ni un poquito de pena?- añadió Ízar.- que soy tu ahijado...
"No pensabas en eso cuando vomitabas sobre la alfombra- gruñó Patricia, que ahora miraba en dirección a la piscina, donde Remus acababa de zambullirse con la pequeña Alya, que llevaba un flotador de un patito.- Ahora atente a las consecuencias...
"Vale, ya.- suspiró Alan.- ¿Qué podemos hacer para que nos perdonéis? Porque mater, añadió mirando a Christine.- Va a empezar el curso escolar y todavía no hemos ido al Callejón Diagon y...
"¡Se nos había olvidado!- Alan había enmudecido al ver como las tres madres se llevaban la mano a la cabeza.
"Yo tengo que comprar plumas...
"Yo pergaminos...
"Yo unos libros de...
"Vale, vale.- interrumpió Alan lanzándoles una sonrisita cómplice a sus amigos.- Y como soy un genio y os he informado...por supuesto vais a perdonarnos nuestros castigos...¿verdad?- Lily, Patrica y Christine intercambiaron miradas y asintieron.
"Muy bien, pequeño genio.- dijo Patricia.- Haremos una cosa. Vamos a daros un ÚLTIMO voto de confianza- añadió resaltando las palabras.- Os daremos una lista con las cosas que necesitamos que nos traigáis y os dejaremos ir solos...
"Mamá pero tú eres capaz de comprar la librería entera...- protestó Ízar. No le parecía tan buena idea eso de que les encargaran las compras.
"Para eso tenéis un arcángel experimentado...- añadió Lily con una sonrisa y dándole unas palmaditas a su ahijado, que había palidecido.- Si es capaz de llegar al Louvre como una cuba...será capaz de traernos unos cuantos libros...
"Y una moto...- dejó caer Harry como quien no quiere la cosa.
"No, una moto no.- negó Lily rotundamente.
"Dos motos.- corrigió Ízar apoyando a su amigo.
"¿He oído bien?- Sirius, James y Remus, que habían acabado agotados después de jugar con Alya, se dirigían hacia ellos, secándose el pelo con una toalla y salpicando agua al pasar.- ¿Dos motos?
"Dos motos y os damos el tiempo que queráis para...para lo que ya sabéis, papá.- Ízar se pasó una mano por el pelo, chuleándose, por la cara que había puesto Sirius al mirar a Patricia en bikini y para que negarlo, con la que había adoptado ella también.-¡Ah, y lo del jardín lo posponemos!- los seis padres se miraron entre ellos y Sirius fue el primero en adelantarse.
"¡Os lleváis a tu hermana!
"Trato hecho.
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El miércoles por la mañana estaba prevista la visita al callejón. Cuando los chicos recibieron las listas de lo que tenían que comprar, no les pareció tan buena idea como al principio. Alan sería el que tendría que cargar con la responsabilidad de llevar todo el material intacto y dejarlo por la puerta trasera de la cocina de su casa, de modo que su presencia no se notara, haciendo así más viajes que un tonto.
Pero, por otro lado, los chicos estaban muy contentos. Por fin podrían ver a sus amigos y salir de la rutina de Godric's Hollow. Aquella mañana, la casa de los Potter era un ir y venir continuo. Harry andaba del baño de sus padres al suyo, corriendo descalzo, en vaqueros y sin camisa, intentando que su pelo no estuviera tan mareado como de costumbre y lanzándose un spray para tratar de lograrlo.
Matt lo observaba desde su habitación, sentado en la cama y comiendo una manzana. No paraba de reírse, cosa que no ayudaba a su hermano mayor. Hacía horas que él ya se había arreglado y por lo que sabía, Alan e Ízar también estaban listos, pero Harry parecía muy nervioso por encontrar la camisa adecuada.
"Ésta no...ésta es una mierda...-decía mientras iba sacando y tirando una a una las camisas del armario a la cama.- ésta está arrugada, ésta...- se la acercó la nariz y la lanzó con repulsión.- todavía huele a la americana que me ligué...
Media hora después, cuatro chicos con cascos en la cabeza y cargando a una niña pequeña, se disponían a surcar los cielos de Godric's Hollow. Alan e Ízar, que vestían sencillamente jeans y camisetas de manga corta estivales, no pudieron parar de reír de lo mucho que se había arreglado Harry.
"Yael...yael...yael...- canturreó Matt mientras le daba vueltas en el aire a Alya, que estaba encantada.
"Enano..- Harry levantó un dedo amenazadoramente.- Te la estás jugando...
"Me pregunto...- siguió el juego Alan pasándole un brazo por el cuello a su amigo.- Qué pensará nuestra morenaza cuando sepa las aventurillas que...
"A ver, ángel caído...- Harry se zafó del abrazo de Alan con un gesto de total seriedad.- Punto uno, lo de Yael y yo es una relación...¿cómo diría? Liberal...y punto dos...una, una sola palabra...y te corto las alas¿estamos?- Ízar y Matt se revolcaron en el suelo de la risa, por la cara de incredulidad que había puesto Alan.
"Vale, vale, Romeo.- soltó el chico.- no te tocamos a tu damisela. ¡Cómo se pone por una bromita...!
"Chicos.- James, acompañado por los demás padres, salían por la puerta a despedirlos.- Tened mucho cuidado, volved pronto y...
"Eso sobretodo,- acompañó Sirius.- Cuidad de Alya...
"No te preocupes, papá.- Ízar hizo un gesto despreocupado, mirando hacia donde su hermana estaba pegada como una lapa a Matt.- La niña no se despega del mocoso...
"Sí, sí, todo para el mocoso que es el responsable.- apoyó Alan. Y antes de que los padres pudieran argumentar algo más, los chicos ya se habían montado en las dos motos. Un humo salió de los tubos de escape al sonido de un ronroneo y súbitamente, a una velocidad vertiginosa, los vehículos despegaron, como compitiendo por la altura.
"Mi pequeña...- murmuró Sirius al borde de unas lágrimas fingidas y estirando la mano al cielo, como si quisiera recuperar con ella a su moto.- Mira lo que le hacen a mi pequeña...
"Sí, sí, cariño.- refutó Patricia dándole la razón como a los locos y tomándole de una oreja.- Ahora vamos a dentro, que tenemos que explorar la cocina en busca del chocolate...- Sirius todavía miraba al cielo, pero cuando Patricia, divertidamente, le mordió el lóbulo de la oreja, se olvidó por completo de ella y corrió tras su mujer.
"Ese...es mi punto débil...- dijo, guiñándoles un ojo a sus amigos, que también se dirigían a sus respectivas casas, a encontrar otros de sus puntos débiles.
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El Callejón Diagón estaba repleto de gente. Al parecer, todo mundo dejaba las compras para finales de verano y podían verse desde profesores a multitudes de alumnos del colegio. Los chicos, habían aterrizado unas callejuelas antes y minimizado las motos, para poder guardárselas en el bolsillo y ahora caminaban bastante juntos, para no perderse y mirando de un lado para otro, buscando a sus amigos.
"Alan¿no podrías utilizar tus poderes para buscarlos?- preguntó Matt, harto de caminar con Alya en brazos entre la gente.
"Y dale.- a Alan también le agobiaban los atascos, pero no podía hacer nada para hallar a los demás.- Enano¿te tendré que repetir el resto de mi vida que sólo puedo sentir al que se supone que debe ser mi protegido?
"Le compadezco.- comentó Harry al oído de su hermano menor, que sonrió.- No sabe el tipo de arcángel que se ha buscado.
Continuaron caminando y deteniéndose de vez en cuando, para mirar los escaparates. Harry, con orgullo, vio como su Saeta de Fuego era admirada desde una de las tiendas. Iba a disfrutar muchísimo fanfarroneando en Hogwarts, sobretodo con Draco Malfoy y toda su pandilla de Slytherin, que eran mucho más arrogantes que ellos. Como no encontraban a sus amigos, los chicos, resignados, fueron a lo primero que tenían en mente: comprar las cosas que sus padres les habían mandado. Alan hizo unos diez viajes hasta que llevó todo el material a casa. Cuando ya estaban buscando un lugar para comer, vieron a los Weasley entrar en el Emporio de las lechuzas.
"¡Eh, Ginny!- gritó Matt muy contento, corriendo con Alya en brazos, hacia donde estaba su mejor amiga. Ginny se dio la vuelta rápidamente y dejó que su amigo la abrazara, aplastando así un poco a la menor de los Black, que miraba a la pelirroja con cara de querer asesinarla.
"¡Qué alegría, Matt¿Cómo estás¡Dios qué ganas tenía de verte¡Alya!- Ginny sonrió a la niña y le dio un beso en la frente que, rápidamente, la cría se limpió con asco. Estaba claro que veía a la menor de los Weasley como una rival para quitarle a su querido Matt.
"Hola...Cruella Devil...- masculló Alya entre dientes, muy bajito para que Ginny no la escuchara. De todas formas, no lo hizo, porque los demás chicos se habían acercado a saludarla y la chica se había sonrojado débilmente al ver a Alan, que parecía haberse vuelto mucho más guapo aquel verano y que no le hacía ni puñetero caso, ya que miraba al interior de la tienda, en donde Ron, acompañado por Hermione, salían en ese preciso momento.
"¡Hola tío!- Harry y Ron chocaron las manos y luego el Weasley fue a saludar a Alan e Ízar. Hermione hizo lo propio, pero cuando llegó hasta el hijo de los Black, ambos se detuvieron.
"Si es la sabelotodo...- soltó Ízar con bordería.
"Oh...eres tú, cerebrito...creía que era alguien importante...- Hermione e Ízar no se llevaban del todo bien. En realidad, su único problema es que los dos eran grandes estudiantes y a que ambos les encantaba demostrarlo en clase. Así como Alan o Harry pasaban mucho más del tema, Ízar y Hermione habían forjado una guerra personal.
"Vamos, vamos chicos, que haya armonía...- dijo Alan pasándole una mano a cada uno por el cuello.- Ahora no estamos en Hogwarts, no están nuestros padres delante y sinceramente, me comería un rinoceronte...¿qué tal si nos sentamos a comer una pizza?
"¿Qué es eso?- Ízar alzó una ceja y Hermione, contenta de que no supiera algo de los muggles, lo miró con autosuficiencia.
"Amigo mío, las próximas vacaciones a Italia.- Alan se puso una mano en el corazón teatralmente, como si que Ízar no supiera lo que eran las pizzas fuera la mayor de las tragedias.
"¿Están buenas las italianas?- fue lo primero que preguntó el hijo de los Black y Hermione tuvo que separarse para no seguir escuchando porque Alan e Ízar juntos, eran mucho más peligrosos que antaño lo habían sido Sirius y James.
Fueron a comer, pero para desgracia de Alan, no tomaron pizza, sino unos bocadillos que vendían en un puesto al final del callejón. Cuando terminaron con los postres, los señores Weasley fueron a buscar a sus hijos y tanto Ron, Ginny, como Hermione que se alojaba en su casa, tuvieron que marcharse. Eran casi las cuatro de la tarde y los chicos fueron a dar una última vuelta a ver si encontraban a sus amigas, con las que habían quedado ese día explícitamente.
"A lo mejor se confundieron...- dedujo Matt encogiéndose de hombros.
"No, no y no.- negó Harry buscando de un lado a otro con la mirada.- Yael me aseguró que estaría aquí...¡claro, como tú ya has visto a tu amiguita del alma!- Matt suspiró resignado, pero no comentó nada.- ¡Mirad, ahí están!- tres chicas iban caminando, fijándose en las túnicas de gala de uno de los escaparates. Pese a que a Yael y Ethel, su mejor amiga, eran de Ravenclaw, se llevaban muy bien con Andrea, que era de Gryffindor, seguramente, porque todas les tenían un gran aprecio a los merodeadores.
"¡Harry!- Yael, que vio a su "rollito" corriendo hacia ella, se giró con alegría, pero no tuvo tiempo a decir nada puesto que el chico se había tirado sobre ella, para besarla apasionadamente. Yael, que era igual de atrevida, tiró las bolsas que llevaba en la mano y rodeó el cuello de Harry con ambas manos, yendo alejándose hasta el muro de piedra de la tienda, para disfrutar un poco más de la intimidad. Alan pasó por su lado, hizo un saludo militar y sin mirar a la pareja, dijo:
"Hola Yael¿qué tal? Ya veo que bien, yo también te quiero.- continuó corriendo hasta Andrea y la cogió de la cintura, dándole vueltas en el aire y rodeándola de su energía para que pudieran levitar.- ¡Hola preciosa!- le dijo dándole besos en la cara, haciéndole cosquillas y provocando las risas de la chica.- ¡Cada día estás más guapa si sigues así voy a tener que quitártelos como moscas!- Andrea sonrió y se abrazó a su cuello, hasta que Alan la volvió a dejar en el suelo.- ¿Cómo estás, Andy? Te he echado de menos...
"Me encanta que me llames así.- sonrió la chica y le dio un golpecito en el pecho, cariñosamente.- Yo también Alan, pero está visto que te lo has pasado mejor que yo..¿y si me cuentas¡Ah! Hola Ízar, Matt...esto...- miró hacia la pared.- Harry...
"Por supuesto.-Alan le tendió un brazo a Andrea, que la chica tomó y ambos se dirigieron callejón arriba.- Ethel, nos vemos, chicos...en dos horas en el Caldero Chorreante.
"¿Te vienes, Ízar?- le incitó Andrea. Ízar siempre le había caído muy bien y viceversa y no pensaba dejarlo solo. Se lo habría dicho también a Matt, pero Alya lo había arrastrado, literalmente, hacia una tienda de juguetes mágicos. Alan arrugó un poco la frente, en realidad, él pensaba que Andrea quería pasar tiempo a solas.
"Es increíble...- murmuró Ethel algo furiosa con sus amigas, que la acababan de dejar medio colgada.- Estos chicos tienen un poder persuasivo...- y sin más, se encaminó a buscar a sus padres para regresar a casa, puesto que Yael no parecía dispuesta a dejar de besar a Harry.
Matt se secó el sudor de la frente. "¡Qué cara tienen!", pensó, viendo como sus amigos se marchaban y le habían dejado solo con la niña. Le encantaba jugar con Alya, pero pasear con ella de juguetería en juguetería no era lo que más le apeteciera en aquellos momentos. Así que, para distraerla y poder sentarse en un banco, fue hasta un puesto donde vendían manzanas con caramelo y le compró una a la niña, que se puso más contenta que unas pascuas.
"¿Está dulce?- le preguntó el chico sonriendo.
"Tú lo estás mucho más.- soltó la niña, dando un mordisco a su nuevo entretenimiento. Matt, simplemente, sonrió.
Alan, Ízar y Andrea caminaron de un lado a otro, contándose todas las aventurillas que habían vivido en vacaciones y cómo había acabado la apuesta que habían realizado, cuando se toparon de frente con Theodoro Nott, un chico de la pandilla de Slytherin, que estaba comprando un helado de fresa. Nott era muy delgado, tenía el pelo castaño rojizo y unos preciosos ojos verdes. Su piel morena y su inteligencia en clase, le convertían en uno de los rivales más a tomar en cuenta de los chicos. Pero el muchacho era bastante callado y consideraba que las discusiones eran algo demasiado bajo para su clase. En cambio, siempre que se topaba con Alan, éste acababa provocándole. A Nott le encantaban las transformaciones y se le daban realmente bien, por eso atraía la atención de Christine, que impartía esa asignatura y con la que se llevaba fenomenal. Cosa, que al hijo de los Lupin no le agradaba en absoluto. Para su gusto, su madre era demasiado imparcial.
"Vaya, vaya..- siseó Alan, al que el rostro se le había oscurecido de repente.- Si es el lameculos de mi madre...- Nott alzó la cabeza y lanzó un gesto despectivo a los chicos, en especial a Alan y a Andrea. A pesar de la caída de Lord Voldemort, los miembros de la casa Slytherin seguían teniendo esa costumbre de discriminar a los hijos de muggles o a los que, como en el caso de Alan, tenían sangre de licántropo.
"Olvídame, Lupin. No tengo tiempo que perder contigo...- Nott entrecerró los ojos, cogió su helado y se encaminó callejón arriba. Alan hizo un intento de ir tras él, pero se contuvo.
"No, Alan. Por favor...déjale...- rogó Andrea, tratando de tranquilizarle. Parecía que el hecho de que Nott se llevara tan bien con Christine era algo que al hijo único de los Lupin le sentaba demasiado mal y le ponía excesivamente nervioso.
"Sí, tío.- apoyó Ízar.- Ya le daremos caza en Hogwarts, además...tenemos que volver...es muy tarde...- Alan asintió, pero durante el recorrido que anduvieron hasta encontrar a los demás, no pronunció palabra, aunque el silencio nunca le duraba mucho al chico, que en cuanto tuvo un pie dentro de casa, se despidió de sus amigos y guiñándoles un ojo, dijo:
"Voy a ver si mis padres me han dejado un hermanito...
