Titulo:

Sin Venganza

Autora:

Vera Rouge

Narrador:

Tercera persona

Adaptación:

Tercer año, mundo de BNHA

Advertencias:

-Puede contener spoilers.

-Esta historia irá avanzando en el tiempo.

-Puede haber escenas para adultos R+18.

-Puede haber lenguaje sensible para algunos usuarios.

Escenarios:

Musutafu, Japón.

Pareja:

TodoMomo

Aclaración:

Los personajes de Boku No Hero Academia no me pertenecen, son obra del maestro 堀越耕平 (Horikoshi Kōhei).

Capítulo 4.- Consciencia.

Sintió un fuerte dolor de cabeza al ver aquella cegadora luz, que se dejó envolver en aquella burda oscuridad en la que la sumergía su mente. Se resistía, pero podía sentir como tiraban tan fuerte de ella que se dejaba vencer. Se sentía cansada, la fuerza para luchar contra aquella pesantez que la hacía sumergirse en el sueño más profundo aún no la dejaba ir. Dejo de ver a sus padres, quienes tenían el ceño fruncido en preocupación, notó los ojos rojos de su madre y como el maquillaje se le había corrido por debajo de sus pestañas, su padre aún con ese semblante de miedo plantado en su rostro, notó que llamaban su nombre, pero no pudo escucharlos porque una nube la envolvió en sus fauces sumergiéndola más profundo en la oscuridad y sin darse cuenta dejo de escuchar lo que acontecía a su alrededor.

El cuerpo de la chica comenzó a moverse violentamente por los espasmos que sufrían sus músculos. Sus extremidades se sacudían simétricamente arriba y abajo, mientras su mirada se iba hacía atrás.

-'' Padres, salgan de la habitación por favor''—indicaba el médico que se ponía a un costado de la cama de la morena, mientras la colocaba de lado. Presionó el botón de emergencia y dos enfermeras entraron a auxiliarlo—'' Pasen un ámpula de diazepam y preparen todo para impregnarla''—ordenó, y como si de un baile duramente coordinado se tratara las enfermeras hacían el trabajo, moviéndose por toda la habitación. La familia Yaoyorozu salió preocupada de la habitación al ver a su única hija convulsionando de esa forma. Sabían los riesgos que corría la profesión que habían escogido, y no les quedaba de otra más que apoyar sus decisiones. La mujer ocultó su rostro en el hombro de su esposo mientras él la rodeaba con un brazo, viendo solamente la puerta de la habitación donde se encontraba su hija, rezando para que nada le pasara, mientras esperaban nuevas noticias sobre ella.

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La chica recobraba la consciencia en ocasiones, pero como su hemorragia aún no revertía tendía a despertar con convulsiones. Para esto los médicos decidieron mantenerla bajo sedación, esperando a que el sangrado se reabsorbiera. Llamaron a la columna vertebral de la U.A., Recovery Girl, quien ayudo que la estancia intrahospitalaria de la morena disminuyera drásticamente. Después de su tratamiento la dejaron sedada solo un día más, y después de una tomografía, se dieron cuenta que el sangrado se había reabsorbido casi por completo. Después de revertir la sedación la morena había despertado, ya sin convulsiones y fuera de peligro. Se encontraba aún obnubilada por acción de los sedantes. Sus padres hablaron con ella y permanecieron a su lado, pero Momo fue incapaz de recordar exactamente lo que le dijeron, se sentía tan cansada que se dejo vencer por el sueño. Ambos adultos la dejaron descansar con una sonrisa en el rostro, su hija estaba fuera de peligro y nada era más importante que eso. Siguieron el consejo del doctor de irse a su casa a descansar, pues no se habían movido del hospital hasta ese día que la chica despertó.

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En su sueño un calor la reconfortaba mientras se encontraba flotando. Copos de nieve le bañaban mientras que la puesta de sol enmarcaba la ciudad a sus espaldas. Se sentía ligera, como una pluma sintiendo ser arrastrada por una ráfaga de aire, que lleno con violencia sus pulmones no permitiéndole respirar. Sentía que la gravedad la jalaba de regreso a donde pertenece, y aunque quisiera gritar nada salía de su garganta. La boca seca con esa acritud a metal oxidado, mientras que las gotas escarlatas de su sangre permanecían suspendidas, no obedeciendo las leyes de la física. Todo se hizo más oscuro, hasta que sintió haberse detenido, ya no caía, si no que nuevamente comenzaba a flotar volviéndose más ligera. Notó su cuerpo aprisionado y levantó la vista encontrándose con un semblante conocido. La mitad derecha siendo mecida por el viento, mientras ese ojo gris que era el único que lograba ver, junto a esa mirada de preocupación que la atravesaba como un cuchillo. La imagen se hizo completa cuando se topo con ojos completamente diferentes en una sola persona. ''Todoroki-san'' susurro ella mientras veía a su compañero gritándole cosas que sus oídos no lograban percibir, la imagen se fue difuminando mientras ella caía presa nuevamente de la oscuridad, cerró y abrió los ojos de golpe encontrándose a su misma en su habitación de la casa de sus padres. Estuporosa sus ojos viajaron por todo el lugar tratando de asimilar todo lo que había acontecido. Su corazón golpeaba salvajemente contra su pecho, que llegó a sentirlo retumbando en sus tímpanos. Inspiró hondo, llenando sus pulmones de oxígeno, y sintió ese confort que le daba respirar, pensando que se había privado de ese pequeño placer desde que se durmió, como si hubiese estado sumergida en agua salada todo ese tiempo. Intentó ordenar sus pensamientos, tratando de encontrar coherencia a todo lo que estaba sintiendo, sin embargo, nada venía a su mente. No podía recordar nada. Se colocó de pie, y se miró en el espejo, su cabello caía grácil por su espalda, lacio casi pegándosele a todo el cuerpo. Trato de buscar algún indicio de sus últimos recuerdos, pero no encontró ninguna marca o cicatriz en su rostro. Acaso, ¿había soñado todo lo acontecido con la última misión? Salió de su habitación y recorrió la extensa mansión en busca de sus padres. Recorrió todos los metros cuadrados de la casa en busca de alguien que le dijera que era lo que le había sucedido, pero parecía que esa casa se encontraba abandonada desde hace muchos años, pues notó como varios muebles se encontraban cubiertos con sábanas blancas ya manchadas por el polvo. Ni sus padres, ni los sirvientes que suelen estar ahí, nadie que ella conociera se encontraba derredor. Llamó a todos los que conocía, pero solo el silencio le respondió. Comenzó a sentir ansiedad, sudando frío mientras comenzaba a hiperventilar, echándose a correr desesperada, mientras regresaba sobre sus pasos, por lo que volvió a entrar a su habitación. Azotó la puerta tras su espalda, y se recargo en esta tratando de acompasar el dolor que le provocaban los latidos de su corazón. Deslizó su espalda contra la pared hasta llegar al suelo, donde tomo sus piernas entre sus brazos y enterró sus ojos en sus rodillas. No había nadie. Estaba completamente sola. Sus sollozos retumbaron en la amplia habitación, sintiendo esas lágrimas quemar su rostro cada vez que salían, durando así lo que a ella le pareció horas, hasta quedar dormida ahí mismo en el suelo. Y pudo recordar aquellos años en los que tenía que estudiar en casa, en donde por culpa del trabajo de sus padres siempre se encontraba sola. Odio sentirse nuevamente de esa forma, como cuando era niña. Le aterraba la idea de volver a encontrarse así.

Cuando volvió a despertar levanto su rostro mientras aún se encontraba en el suelo. Volvió a salir de la habitación con la esperanza de que alguien hubiese llegado, pero nadie estaba ahí.

Entró al cuarto de estudio, su refugio desde siempre, pues ahí tenía más libros que en su habitación, pero su sorpresa fue tal que se quedo parada en el umbral de la puerta. Ahí se encontraba su ''YO'' de seis años, leyendo una enciclopedia ilustrada. Se colocó detrás de si misma, viendo como creaba su característica matrioshka. Todos los intentos que le tomó hasta lograr la perfección. Sintió una presencia detrás de ella y de nuevo volvió a encontrarse con Todoroki, quien aparentemente la miraba sin ninguna emoción en sus ojos, sin embargo se vio reflejada, y en una sonrisa imperceptible le repitió las mismas palabras que le habían devuelto su confianza en primer año de preparatoria, durante la prueba con Aizawa; ''...Pensé que eras excelente para ese tipo de cosas'' a diferencia de hace dos años sintió un calor postrarse en sus mejillas, claramente avergonzada por lo que este le dijo. De pronto escucho de los labios de su niña de seis años aquellas palabras que disiparon toda la neblina dándole nuevamente esperanza. Sonrió avergonzada de sí misma, nuevamente, por haber desconfiado en su capacidad. Sintió una mano sobre ella, se giró sobre sus talones para encontrarse con la mano de Todoroki tomando la suya. Su sonrojo aumento, llegando a sentir ese calor acumulado en su rostro propagarse como electricidad por todo su cuerpo. Este la jalo hacía él rodeándola en un abrazo y diciendo con su voz ronca su apellido. Momo abrió los ojos como platos, y después de salir de su ensimismamiento relajó sus hombros; ''Estoy soñando'' susurró en voz quebrada, mientras todo el escenario de su habitación se comenzaba a caer a pedazos, derritiéndose como nieve. Con esa vista miró hacía en frente esperando a que Shōto desapareciera también, sin embargo, este seguía tomándole de la mano, animándola a despertar con una frase que sus oídos no dieron crédito, sintiendo todo su corazón y su cuerpo sacudirse de la impresión. Y con ese palpitar y esas últimas palabras se animó a abrir los ojos al mundo real.

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Le costó trabajo despertar. La luz entraba de lleno al cuarto, haciendo que sus ojos se cerraran de golpe ante el dolor que esta le causaba. Entrecerró los ojos, intentando adaptar a su retina nuevamente a la luz. Cuando los mantuvo más abiertos se deleitó con la vista que entraba por su ventana.

El cielo azul le daba la bienvenida. ''Es tan azul, que me recuerda al ojo izquierdo de Todoroki-san'' pensó, sonriendo para sus adentros al sentir un calor que la invadía de confort. Fue sintiendo poco a poco su cuerpo, acalambrado y entumido, percatándose que no se encontraba en su cama. Levantó la vista al techo y vio unas luces incandescentes. Se percató de sus brazos, donde sus venas eran invadidas por catéteres. Sintió el suero pasar por entre estos a su cuerpo y pronto cayó en cuenta de que se encontraba en el hospital. Se preocupo pensando en lo que había pasado, y preguntándose como estarían sus compañeros de clase.

A su mente llegaron de golpe todos los momentos vividos ese día del ataque de la liga de villanos. Su corazón se sobresalto tanto que quiso incorporarse inmediatamente para preguntar por sus amigos, pero una voz la detuvo- ''Bien hecho, exhibicionista. Lo has logrado''- Recordó la voz de Bakugō con su sonrisa triunfal. Una imperceptible sonrisa adorno los labios de Momo al recordarlo, al pensar que habían derrotado al Nomu gracias a su plan. Su cabeza aún daba vueltas, sintiéndose más pesada, poco a poco volvió a recostarse mientras llevaba una mano a su cabeza, intentando calmarse por todas las imágenes que le llegaban de golpe. Su pulso se aceleró de pensar en sus amigos, ¿Cómo estaría Midoriya? Se cuestionó al recordarlo queriendo salvarla. Se desesperó tanto que comenzaba a faltarle la respiración, deseaba saber cómo estaban sus compañeros.

''Idiota, deja de pensar por un momento en los demás''

Esos afligidos ojos heterocromáticos, ese semblante lleno de preocupación ocupo todos sus pensamientos. Poco a poco rememoró todo lo que había pasado ese día, desde que se encontró con Bakugō y justo antes de quedar inconsciente en los brazos del compañero que se sentaba a un lado de ella desde primer año. Se sonrojo ante esto último, pues también que recuerda que lo último que vio antes de sucumbir ante la oscuridad, eran los labios de Shōto llamándola. Ahora lo entendía, ahora sabía lo irresponsable y lo arrebatado que había sido su plan. Ella salió herida. Y si no hubiese sido ella, hubiese podido ser alguno de sus compañeros. No se percató como las lágrimas recorrieron su rostro mientras una opresión en su pecho crecía, todo esto siendo apreciado por unos ojos grises que le miraban con preocupación.

-'' ¿Yaoyorozu-san?''—la mencionada escuchó su nombre en una voz muy suave. La morena viró su rostro de golpe, sintiendo una pequeña punzada en su cabeza, más trato de ocultar el dolor. Miró a una mujer muy hermosa, de blanca cabellera y ojos grises, como alguien sacada de un cuadro invernal, sentada con una manzana a medio pelar, al parecer se encontraba haciendo su tarea antes de que ella despertara. –'' ¿te encuentras bien?''—preguntó la mujer con suma preocupación. Momo guardó silencio por varios segundos, hasta que atinó solamente a asentir muy levemente con la cabeza. Una sonrisa fue lo que recibió a cambio –'' Al parecer tuviste una pesadilla, ¿no es así?''—la chica no atinó a contestar. Eran demasiadas emociones y recuerdos recibidos que su mente no lo procesaba por completo aún. Quiso responder, pero nada salía de su garganta. La sintió seca y rasposa. Le dolía. Intento aclarársela, pero apenas si salían algunos monosílabos.

Momo se percató de como la mujer se puso de pie, y salía de la habitación dejando la manzana y el cuchillo sobre un plato que se encontraba en la mesa a un lado de ella. Para luego entrar con lo que era un vaso con agua. Momo vaciló por un momento, pues no conocía a la mujer que se encontraba ofreciéndole un vaso con agua, sin embargo, al ver su duda esta le ofreció una sonrisa que la reconforto, llevándola al punto de sonrojarse por haber pensado mal en ese momento. Quiso incorporarse para tomarlo, pero un dolor en sus brazos la hizo detenerse. Miró de nuevo donde se encontraban las venoclisis, no permitiéndole incorporarse completamente. Sentía su cuerpo pesado, tanto que comenzó a marearse.

La mujer le indicó que se acostara, que no se levantara y que ella le daría el agua, la chica aún vacilante terminó por aceptar. La mujer de blanco cabello le sonrió en contestación. Le tomo de la nuca, levantándole un poco e inclino el vaso de agua sobre sus labios. Momo sintió el agua deslizarse por su garganta, haciendo que su cerebro se volviera a activar, reclamándole más y más. La chica tomó con desespero sorbo tras sorbo. –''Tranquila, Yaoyorozu-san, trata de no tomar tan rápido. Respira hondo. Tranquila''—le repetía mientras poco a poco terminaba de inclinar el vaso, dejándolo vacío sobre la mesa. La recostó con cuidado, mientras colocaba un mechón suelto detrás de la oreja de esta. Momo sintió esos dedos helados acariciarle, haciendo que se le erizara la piel, que, aunque sintiera frio el tacto de la mujer no le molestaba, al contrario, extrañamente la hizo sentir cálida.

-'' Gracias''—dijo con voz ronca y baja. Al parecer ya había recobrado el habla. Tomar agua tan rápido hizo que le doliera la garganta. Hizo una pequeña mueca de dolor, tragando saliva, intentando que el dolor pasara un poco más rápido, intentando adaptarse a este. Su vista fue a parar nuevamente en esa mujer, que ya había tomado la manzana y el cuchillo nuevamente de la mesa, terminando de pelar la manzana por completo. Comenzó a cortarla en trozos pequeños.

-'' Cuando puedas trata de comer la manzana, necesitas recuperar fuerzas''—le sugirió mientras dejaba pequeños pedacitos de manzana sobre el plato. Momo agradeció el gesto. La mujer le estiró un pedazo y lo coloco entre sus dedos, la chica se lo llevo a la boca y lo masticó lo más que pudo, pasándoselo y sintiendo como iba abriendo paso por su tan estrecha y lastimada garganta. Sin embargo, se le hizo tan deliciosa y jugosa que le abrió el apetito. –'' Siempre batalle con mis hijos para que comieran fruta''—confesó como un pequeño secreto travieso, mientras un rosa pálido adornaba sus mejillas. Momo sintió que su corazón se calentó un poco más ante lo dicho.

Momo le miró por unos breves instantes aún sin comprender que era lo que hacía esa mujer tan bella en su habitación. No le desagradaba, su primera impresión fue la de una mujer muy amable y linda, sin embargo, no podía evitar dudar, aunque en su corazón sabía que no corría ningún peligro. Era muy hermosa, su piel pálida y su cabello tan blanco como la nieve y sus ojos grises como cuadro invernal. A su mente vino la imagen de uno de sus compañeros de clases. Aceptó la compañía con una sonrisa, después de todo esa mujer le dio de beber.

Su mirada viajo del rostro al regazo de la mujer, donde vio que reposaba un pequeño libro azul. Concentró toda su atención al libro, tratando de enfocar sus ojos en el título de este, sin embargo, aún sus conos y bastones no se adaptaban completamente a la luz, y su retina batallaba en enfocar objetos pequeños. Pestañeó varias veces esperando revertir este fenómeno sin éxito. No podía evitarlo, ella amaba los libros demasiado, recordó todas las tardes que pasaba en la biblioteca de su casa, buscando algo que leer, siempre perdiéndose por entre las líneas de alguna historia. Siempre que veía un libro no podía evitar que su atención se fuera completamente sobre este, olvidando el mundo que existe a su alrededor. Y ese libro en particular captaba su atención, porque, aunque a ella le encantan las enciclopedias ilustradas, ese libro se veía demasiado pulcro. Pequeño, pasta dura que parecía de piel, con letras doradas sobre este. Nunca le había tocado ver un libro pequeño color azul como ese.

La mujer se percató de la mirada curiosa de Momo y bajo la mirada a su regazo, tomo el libro y lo levantó hacía ella viéndolo y sonriendo con nostalgia. En esos ojos grises se podía distinguir el fulgor de las añoranzas del pasado, haciendo que se escapara un suspiro travieso por entre sus labios. Sus ojos grises se encontraban clavados en el libro, pero sin embargo estos no estaban viendo nada. Ante estos se vislumbraron miles de recuerdos que hizo que su corazón se estrujara de solo recordar. Sacudió levemente su cabeza regresando al mundo real, notando que la chica aún la miraba con suma atención. Sonrió de lado y extendió el libro a sus manos. La morena dudo por un momento, viendo el libro y luego volteando a ver a esa mujer de cabellos plata que parecía que en cualquier momento iba a llorar.

-'' Es un cuento de amor''—declaró la mujer mientras trataba de sonreír ocultando su dolor.

-'' Debe ser un cuento hermoso, entonces''—sopesó Momo mientras su mano se alzaba dubitativa en agarrarlo o no. Se decidió al final y lo tomó con su mano izquierda. Leyó el título en su mente, y pensó que jamás lo había leído, ni había escuchado de el.

-'' Lo es a su manera''—confesó en respuesta—'' Nunca sabes lo que tienes hasta que lo ves perdido, ahí es cuando nos damos cuenta de lo egoístas que podemos llegar a ser''—levantó la mirada y sus ojos se cruzaron con los ónix de Momo, quien la miraba algo confundida—'' No todas las historias de amor tienen final feliz, ¿no? Esta extrañamente tiene ambos finales''—soltó una pequeña risa.

-'' Se escucha interesante''—declaró la chica en voz baja mientras pensaba en si debía abrirlo o no.

-'' Lo es''—un suspiro escapó de sus pulmones—'' Te lo regalo''— dijo con una sonrisa. Momo intentó replicar, pero se adelantó diciendo—'' Sería un honor que una alumna de la U.A. acepte este humilde obsequio, como muestra de gratitud por todo lo que hace para la sociedad''—Momo vaciló por un momento, después de haberle dicho eso, sentía que era su responsabilidad aceptar el presente. Aún no sabía quién era esa mujer y porque la conocía tanto. No sospechó cuando le mencionó que era alumna de la U.A. pues ya estaba acostumbrada que la reconocieran en la calle por los festivales deportivos. Luego de meditar por unos instantes cerró los ojos y se abrazó el libro sosteniéndolo sobre su pecho.

-'' Gracias''—murmuro roncamente mientras le regalaba una sonrisa sincera a la mujer de cabellos plateados, haciendo que esta se sorprendiera por un momento por su calidez, devolviéndole la sonrisa.

-'' No hay de que''—finalizó mientras se dejaban envolver por una atmosfera de paz y tranquilidad. Momo sintió pena por un momento, porque a pesar de estar compartiendo esos momentos con ella, no podía recordar si era alguna conocida por parte de su familia, o si era alguien que con anterioridad conocía y no lo recordaba. Se sintió muy maleducada por no poder recordarlo, pero su cabeza dolía lo suficiente como para evitar seguir pensando en los lugares donde pudo haberse cruzado con esa mujer. Además de todo le había regalado un libro, uno de los mejores regalos que pueden hacerle a alguien como ella. Después de vacilar por unos momentos, se tragó su vergüenza y decidió mejor preguntarle de donde le conocía.

-'' Disculpe, pero no recuerdo haberla visto antes, ¿nos conocemos?''—preguntó la chica aún ronca y en bajo tono, de la forma más educada posible. La mujer negó con la cabeza.

-'' No, no tenemos ese placer, Yaoyorozu-san. Deja me presento, mi nombre es Rei, encantada de conocerte''—declaró mientras le volvía a dedicar una pequeña sonrisa antes de continuar hablando—'' Soy paciente en este hospital, solo que yo estoy unos pisos más abajo''.

-'' ¿Tú también tuviste algún accidente, Rei-san?''—cuestionó la morena a lo que la mujer solo negó levemente con la cabeza.

-'' Yo estoy internada aquí desde hace años, pero no te preocupes no es nada malo. Parte de mi terapia incluye visitar pacientes y hacerles compañía''—decía la mujer, mientras le dedicaba otra sonrisa maternal—'' Te reconocí de inmediato porque eres alumna de la clase A en U.A., y he escuchado mucho sobre ti. Y cuando me enteré de que estabas internada en este hospital sentí que debía de venir a verte''—hablaba mientras le dedicaba una cálida mirada. Momo sintió por un momento que se encontraba hablando con su propia madre—''Tengo que agradecerte por tu esfuerzo, debió ser duro''—al escuchar esas palabras una lágrima recorrió el rostro de la chica. Se sintió feliz de que le agradecieran, demasiado, sentía que cada vez más estaba cerca de su sueño de ser una pro hero. Su corazón se sintió aun más cálido, y deseo tener a sus padres ahí para poder abrazarlos.

-'' Gracias a usted''—respondió con ronca y quebrada voz, apretó el libro más cercano a su pecho y sonrió abiertamente—'' por hacerme compañía''.

oOoOoOoOoOoO

Siguió mirando por la ventana mientras se acababa el último trozo de manzana que Rei había dejado para ella. Sonrió al recordar el gesto. Había disfrutado tanto la compañía que la mañana le pasó en un parpadeo.

Sus padres habían regresado al hospital para ver despierta a su hija, ya consciente. No pudieron ocultar sus lágrimas de alegría al verla ya hablando y sonriendo como siempre lo hacía. La preocupación que les había quitado el sueño había salido de sus cuerpos, para ser rodeados nuevamente de ese aire de alegría que siempre les había caracterizado.

Llevaron flores, ropa y libros para celebrar la ocasión, a lo que Momo se sintió abrumada por todas las atenciones. Siempre las había tenido, pero hoy la hicieron sentir diferente pensando que era demasiado lo que estaban haciendo por ella, pues ya se había acostumbrado a vivir con lo mínimo que le ofrecían los dormitorios de la escuela. Ahí fue cuando entendió que su vida había peligrado, y que estuvo cerca de no haber despertado nunca. Ver a sus padres ahí de pie frente a ella, con manchas negras debajo de sus ojos, estos hinchados de tanto llorar y de horas de desvelo. Ver el cabello mal arreglado de su madre, los dedos llenos de lesiones por tanto mordisquearlos de su padre. A pesar de que ya se habían bañado y arreglado, los días posteriores a su accidente habían dejado estragos en ellos, y ahí comprendió con pesar de que había arriesgado su vida sin pensarlo dos veces, y aunque su sueño por ser la mejor heroína de Japón seguía siendo el mismo, también debía de pensar en como se sentirían las demás personas que la rodeaban si ella llegara a faltar. Era por esto que miraba como el sol se iba bajando lentamente, faltando poco para el atardecer. Debía hacerse más fuerte para no preocupar a sus seres queridos, tenía que prepararse mejor si quería ser una pro-hero como siempre se lo había propuesto.

Se sentía acalambrada, trataba de moverse lo más que podía tratando de seguir las ordenes del doctor lo mejor posible. Aún no podía levantarse de la cama, y si llegaba a hacerlo tenía que ser con la ayuda de una enfermera o alguien capacitado. Hace unas horas, cuando sus papás aún estaban ahí con ella, intentó ir al baño con la ayuda de un enfermero. Sus piernas no le respondieron de la mejor manera, las sentía pesadas, como si de dos bloques de concreto se tratasen. Aparte le comenzaban a temblar como gelatina recién hecha. Dio unos pasos, pero sentía que la fuerza la abandonaba, queriendo llevarla al suelo, siendo detenida por el enfermero capacitado en rehabilitación. Al final, con toda la vergüenza del mundo tuvo que usar una bacinica.

Le indicaron que moviera las piernas cada tanto, para intentar acostumbrarlas, dijeron que lo más seguro es que mañana ya pudiera caminar como si nada, y más con la ayuda de los encargados de rehabilitación, alegando que se encontraba aún en ese estado dado que el efecto de los sedantes no se había ido por completo. Después de un masaje y comprensas calientes en sus piernas las sentía mejor, acalambradas, pero le eran más fácil de mover.

Escuchó la puerta abrirse y dejó de lado la vista que la ventana de su habitación ofrecía para encontrarse con varias sonrisas. Ella instintivamente sonrió igualmente. Parados en el umbral se encontraban todos sus compañeros de clase, entrando uno a uno a la habitación y tomando lugar, para tener de vista a Momo.

-'' Chicos…''—susurró ella de la impresión.

-'' Nos alegra que ya estés consciente, Yaoyorozu-kun''—habló Iida como representante de la clase en nombre de todos—'' Nos tuviste sumamente preocupados, pero el verte bien, créeme que anima a cualquiera''—la vicepresidenta sonrió ante lo mencionado, recibiendo una sonrisa de vuelta de su compañero.

-'' Me alegra que ya estés bien, Yaomomo, nos tenías muy preocupados''—mencionó Ashido con pesar en sus ojos y una sonrisa—'' Jirō se dedicó a limpiar tu habitación todos estos días de lo preocupada que la tenías''—La morena buscó la mirada de su amiga, la cual comenzó a negar con la cabeza para después sonrojarse y bajar la mirada.

-'' Sé que no te gusta el desorden ni el polvo''—mencionó esta mientras la morena le agradecía con una leve inclinación de cabeza, acción que hizo a Jirō sonrojarse más.

-'' Te trajimos una cesta de frutas''—mencionó Mineta mientras la dejaba al pie de la cama donde estaba la mesita con sus indicaciones médicas. En la cesta llamaba la atención un melón de gran tamaño. La chica volvió a agradecer el gesto de sus compañeros.

-'' Te trajimos flores también, Yaomomo, aunque al parecer ya te habían traído antes''—mencionó Hagakure mientras todos se dedicaban a ver todos los arreglos florales distribuidos por toda la habitación. —'' ¿Acaso todo esto es de algún pretendiente?''—La chica comenzó a negar con la cabeza mientras su amiga invisible y Mina se entusiasmaban preguntándole sobre los detalles. Casi aún parados en el umbral de la puerta se encontraban Todoroki y Midoriya, mientras miraban como todos sus compañeros reían. El peliverde miró el semblante del bicolor todo el tiempo, como de pasar de una sonrisa y alegría reflejada en sus orbes a una seriedad al notar las preguntas sobre el pretendiente de Yaoyorozu.

-'' Ni novio, ni pretendiente, todos estos arreglos son de mis padres y de algunos asociados a su agencia''—mencionó la chica mientras colocaba sus manos por delante de su cuerpo, tratando de detener así el interrogatorio de sus amigas.

-'' ¿Awase, no es el chico de la clase B, el que suelda cosas?''—preguntó Kirishima quien veía la tarjeta de un pequeño jarrón con lilas en ellas, era el jarrón más humilde de la habitación.

-'' ¿Awase-san?''—mencionó más como un susurro para ella misma.

-'' ¡Momo, tienes novio y no nos habías dicho nada!''—mencionaron ambas chicas junto con Kaminari, claramente sorprendidos.

-'' He perdido y frente a alguien de otro salón, maldito Awase, es astuto''—dijo Mineta mientras se cruzaba de brazos, meditando la situación.

Uraraka volteó hacia el umbral de la puerta, notando como Midoriya salía de la habitación, al parecer siguiendo a alguien. La chica se acercó a él, y lo detuvo del brazo, este le dedicó un semblante de preocupación mientras ambos veían como Todoroki se perdía entre el bullicio del pasillo.

-'' Deku-kun, ¿sucedió algo?''—preguntó la castaña mientras seguía sosteniendo el brazo de este. El chico se pasó la mano por la nuca hasta el cuello mientras soltaba un resoplido.

-'' Dijo que iría a ver a alguien aquí mismo, que de todas formas no había traído nada en especial''— contestó preocupado aún con la mirada puesta por donde se había visto su amigo. Dentro de sus pensamientos, estaba la imagen del bicolor más serio de lo normal, con una mirada ensombrecida, que no logró a apreciar por completo al ver como este se daba la vuelta y le decía esto cuando intentó detenerlo.

-'' Tal ves y fue por algo, ahorita regresará''—le animó la chica con una sonrisa, la cual el peliverde devolvió para dejarla tranquila, aunque aún se encontraba preocupado.

Se dejó guiar por su amiga de regreso a la habitación de Momo.

-'' Hitoshi-san utiliza tu kosei para sacarle la sopa''—mencionó Ashido mientras jalaba la manga de su compañero.

-'' Eres tonta, ¿verdad? ''—cuestionó este mientras zafaba su brazo del agarre de la pelirrosa.

-'' Ya les dije que dejen ese tema de lado, Awase-san es solo un amigo''—espetaba la chica claramente molesta por el hostigamiento de sus amigos—'' Le ayudo en tutorías y no deja que es alguien a quien le estoy eternamente agradecida por haberme salvado''— les dedicó una mirada reprobatoria a sus compañeros, los cuales bajaban la mirada claramente avergonzados.

-'' Dejen a Yaomomo en paz, no ha pasado más que un día despierta y ya debe de estar soportando sus estupideces''—dijo claramente molesta Jirō mientras jalaba la oreja de Kaminari, y este solo repetía disculpa tras disculpa.

-'' Disculpa Momo, es que me gustan estos temas''—declaró Ashido avergonzada mientras Hagakure también se disculpaba con su amiga.

-'' Esta bien, solo absténganse de ese tipo de comentarios, ¿quedó claro?''—mencionaba Momo mientras recobraba la compostura.

-'' Cola de caballo no tiene tiempo para noviazgos, ¿no?''—dijo Bakugō quien se encontraba recargado en la pared del cuarto. Desde que llegó no había dicho nada, dedicándose a ver solamente como sus compañeros hostigaban a la morena y como Deku permanecía con una cara de preocupación en el umbral de la puerta después de haber ido detrás de Shōto. –'' Eres dura, exhibicionista, en todos los sentidos''—mencionó este mientras una sonrisa de lado se dibujaba en su rostro. Momo entendió el doble sentido de sus palabras y solamente se limitó a sonrojarse levemente por el comentario, no sabiendo si tomarlo como un cumplido o con vergüenza.

-'' Gracias, Bakugō-san''—mencionó la chica mientras hacía de lado sus pensamientos dedicándole una sonrisa—'' Para todo hay un momento y un lugar, ¿no crees?''—el chico bajo la mirada mientras se cruzaba de brazos y asentía levemente con la cabeza.

-'' Ese plan para vencer al Nomu fue brillante, Yaoyorozu''—alagó Tokoyami al sentir el rumbo que la plática estaba tomando.

-'' Si, eres increíble, a mi nunca se me hubiese ocurrido algo así''—mencionó con vergüenza Sato mientras colocaba su mano en su mentón sopesando la idea.

-'' Aún así fue demasiado peligroso, Momo-chan''—declaraba con vergüenza Asui mientras volteaba a ver a su amiga.

-'' Fue estupendo''—dijo Bakugō de la nada sorprendiendo a sus compañeros—'' Lograste el objetivo y lo venciste, ganaste la pelea''—dijo el rubio claramente satisfecho.

-'' No creo que sea ganar si es a costa de su vida''—mencionó Uraraka a lo que varios de sus compañeros bajaron la mirada—'' sé que somos héroes, y es nuestro deber, sin embargo, ¿no crees que fue un poco atrevido de tu parte, Yaoyorozu-san?''—mencionó la castaña a lo que la cuestionada bajaba la mirada avergonzada.

-'' Gano y es lo que cuenta''—espetó Bakugō—'' Si el idiota de Deku hubiese actuado en tiempo nada de esto hubiese ocurrido''—todos guardaron silencio, la atmósfera que se había creado por los comentarios del rubio era tan densa que podía ser cortada con un cuchillo.

-'' Eso no es verdad, Aizawa-sensei…''—comenzó a aclarar Ochako con sus manos colocadas a la altura de su pecho, siendo interrumpida abruptamente por el peliverde.

-'' Es verdad''—declaró Midoriya mientras bajaba la mirada. El salón se hizo a un lado para voltearlo a ver después de su declaración—'' Yo era quien más rápido podía llegar a ti, Yaoyorozu-san, y sin embargo no lo hice a tiempo. Decidí seguir tu plan aún sabiendo que todavía no estoy en mi 100%, no después de aquella pelea contra la liga de villanos. No quise verme débil, y decidí seguir tu plan. Por mi insensatez y mi orgullo casi pierdes la vida, yo… yo…''—inclinó su cabeza y todo su torso hacía el frente en una reverencia—'' te debo una disculpa, debí decírtelo cuando me dijiste tu plan''—las lágrimas comenzaron a correrle por las mejillas. Se sentía tan avergonzado y tan culpable que empezó a soltar todo lo que no había soltado desde el día del incidente.

-'' Deku-kun…''—susurró Ochako al ver la acción del peliverde, sintiendo una quemazón en sus ojos que amenazaban con hacerla llorar a ella también.

-'' Yaoyorozu-kun''—Musitó Iida asombrado. Todos detuvieron el aire que inhalaban de la impresión, haciendo que Midoriya levantara la mirada hacía su compañera. Abrió los ojos como platos al ver la escena. Su compañera estaba de pie, inclinando su cabeza profundamente hacía él. El chico se asombró tanto que dejó de respirar por unos segundos.

-'' Discúlpame tú a mí, Midoriya-san''—declaró la chica con voz firme y más seria de lo normal—'' Yo fui la que ideó ese plan tan arriesgado y yo fui la que dio por hecho tu condición de salud sin tomar en cuenta las consecuencias''—su voz sonaba tan firme que todos la miraban anonadados—'' Agradezco que hayas intentado salvarme y que siempre estés poniendo tu vida en juego por el bien de todos. Como vicepresidenta de la clase 3A te agradezco por ello. Como héroe en formación agradezco tu ayuda en la participación de ese plan tan arriesgado, pero que sin ella no hubiese podido ser concretado. Y te agradezco como ciudadana el que me hayas salvado''—La chica seguía realizando una reverencia.

-'' Yaoyorozu-san yo soy quien debe pedir disculpas''—volvió a decir el chico mientras se inclinaba—'' Además yo no fui quien te salvó''—mencionó avergonzado—''Fue…''

-'' Lo sé''—mencionó la chica con una voz un poco más quebrada. Midoriya levantó la mirada frente a la morena y aunque no pudo ver sus ojos, pudo ver el piso debajo de estos, el cual ya estaba dibujado con unas lágrimas de ella—'' Y se lo agradeceré cuando esté aquí, pero ahora, déjame agradecerte a ti por ayudar a mi plan y por haber intentado salvarme. Y por favor, discúlpame nuevamente por no haberte preguntado el si estabas de acuerdo o no''—Midoriya volvió a bajar la mirada mientras más lágrimas corrían de sus ojos. Afirmó casi en un grito la petición de su amiga.

-'' Entonces estamos a mano''´- mencionó Momo quien nuevamente se erguía, limpiando el rastro de lágrimas que habían surcado su rostro. Se mareó al levantar tan rápido la cabeza, pero fue sujetada por Bakugō y Kirishima quienes ya se habían colocado a un lado de ella, pensando en lo que podía ocurrir.

-'' Maldita sea, cola de caballo''—chasqueó la lengua el rubio mientras le ayudaba junto a su amigo a regresar a Yaoyorozu a la cama—'' eres demasiado terca y obstinada''—dijo mientras le dedicaba una mirada al peliverde el cuál sonreía por la acción de su amigo el rubio.

-'' Sabes, Bakugō, creo que eres el menos indicado para decir eso''—mencionó Kaminari a lo que el rubio empezó a hacer pequeños destellos en la palma de su mano claramente molesto.

-'' Yo no soy terco y obstinado, pikachu''—declaró.

-'' Si, Kaminari, solo es un amargado y engreído''—rio Kirishima y más al recibir una pequeña explosión en la cara por parte de su mejor amigo después de que le haya gritado un ''Muere''. Todos comenzaron a reír por la actitud de su compañero.

Yaoyorozu reía, aunque para sus adentros se encontraba consternada. Había visto a Todoroki salir de la habitación, sin nada más que decirle. Esperaba tener una oportunidad para agradecerle el haberla salvado.

''Idiota, deja de pensar por un momento en los demás''

El recordar sus palabras la ponían nerviosa, haciéndola sentir peor que como se sintió con Midoriya hace algunos instantes. Recordar su rostro y su voz en el momento que le había salvado la abrumaban, pues sentía lo mismo que sintió con sus padres, esa responsabilidad de no tomar en cuenta las emociones de las demás personas sobre ella. ''Al parecer sigue molesto conmigo'' pensó para si misma mientras bajaba la mirada y miraba nuevamente hacía el umbral de la puerta, por donde lo había visto irse. Este gesto fue notado por Bakugō, quien solo chasqueó la lengua por lo bajo mientras metía las manos en sus bolsillos.

Momo se alejó de sus pensamientos al seguir contestando las preguntas de sus compañeros de acuerdo a su estado de salud actual.

-'' ¿Cuándo regresarás a la escuela?''—preguntaba Tokoyami de brazos cruzados mientras la morena le dedicaba una sonrisa apretada.

-'' Si las pruebas salen bien, lo más seguro es que sea en dos días''—contestó pensando en las palabras de su médico y su enfermero en rehabilitación—'' Les prometo que me esforzaré para estar lo más pronto posible en mis labores, sé que hay exámenes ya a la vuelta de la esquina, y no puedo dejar de lado nuestro grupo de estudio''—dijo con un sonrojo que calentó el corazón de varios de sus compañeros.

-'' Yaomomo, ¡eres la mejor!''—declaró Hanta mientras una lagrima salía de uno de sus ojos, aliviado por que la morena lo salvara en su próximo examen.

-'' No te exijas demasiado, necesitas descansar''—recalcó Jirō con preocupación mientras le dedicaba una mirada de consternación a su amiga, esta comenzó a negar levemente con la cabeza.

-'' Es mi deber como compañera y vicepresidenta''—recalcó con una sonrisa—'' además me servirá para ponerme al corriente por estos días perdidos''—varios sonrieron aliviados de poder volver a ver a su compañera sonreír y de además de su valor por querer regresar pronto a la escuela para ponerse al corriente con las clases.

-'' Si, ya me urge que regresen, Yaoyorozu''—dijo Mineta mientras veía fijamente los pechos de la morena, que se acentuaban más por la bata de hospital. Asui le reprendió con su lengua en la oreja de este.

-'' Mineta-chan, eres despreciable''—mencionó la rana mientras veía a su compañero hecho un ovillo en el suelo por la sensación de tener algo pegajoso en su oreja. Sero aprovecho esto para envolverlo y mantener sus manos quietas.

-'' Te prepararé un pastel para cuando regreses''—dijo Sato con una sonrisa mientras se sonrojaba a su comentario.

-'' Si, si, y tendremos preparado de ese té caro que te gusta''—agregó Kaminari también con una sonrisa y un sonrojo, siendo golpeado en las costillas por el codo de Jirō.

-''Muchas gracias por su atención y disculpen por haberlos preocupado''—Momo inclinó levemente la cabeza al decir esto, todos comenzaron a sonrojarse y a decirle que no se molestara y que levantara su cabeza.

-'' Créeme que el que te encuentres sana es más que suficiente, ¿verdad chicos?''—dijo Kirishima mientras todos alrededor de él, con excepción de Bakugō, asentían por el comentario.

A la habitación entró Aizawa, a lo cuál todos guardaron silencio creando una atmósfera de tensión a su alrededor. El profesor le dedicó la mirada uno a uno y se percató que uno de sus alumnos no estaba presente. No dijo nada, pues intuyó donde pudiera encontrarse Todoroki en esos instantes. Sabía que tendría que llamarle la atención, pero eso sería después.

Le dedicó la mirada a su alumna postrada en cama, la cuál le miraba impasible, solo con la boca algo abierta por la sorpresa de su llegada.

-'' Me alegra verte ya despierta, Yaoyorozu, tenías una pinta terrible la primera vez que te vi''—el profesor habló sereno, notando como el rostro de la chica comenzaba a mostrar sorpresa por sus palabras.

-'' ¿Usted vino a verme, Aizawa-sensei?''—cuestionó la chica en un susurro, pregunta que fue contestada por el mismo, con un leve asentimiento de cabeza.

-'' Fue irresponsable lo que hiciste, eso lo sabes, ¿verdad?''—increpó mientras se cruzaba de brazos y le dedicaba una mirada fría. La chica bajo la mirada y comenzó a asentir con la cabeza—'' Hacía rato que alguno de mis alumnos no se lastimaba de esa forma''—dijo mientras le dedicaba una mirada a Midoriya, el cual también se sonrojo y bajo la mirada recibiendo nuevamente esa llamada de atención –'' Espero que con esto pienses más en las consecuencias de tus actos, y que pronto regreses a clases, ya que hay mucho por hacer''—mencionó este mientras comenzaba a sonreír. La chica levantó el rostro y en su mirada se podía notar ese fulgor de determinación, esa llama por empezar de nuevo. Asintió vehementemente mientras apuñaba sus manos entre las sábanas. El profesor se llenó de orgullo ante la mirada que su alumna le estaba ofreciendo. –'' Bien, entonces que esto sirva de lección para todos. Vámonos''—ante lo dicho todos afirmaron, y felices comenzaron a despedirse de Momo uno a uno mientras comenzaban a salir de la habitación directo al camión que los había traído. Aizawa se adelantó a estos para irlos a esperar en el autobús escolar, sacó su celular mandándole un mensaje a ese alumno faltante. ''Date prisa'', tecleó rápidamente, guardando el celular nuevamente en el bolsillo de su pantalón mientras comenzaba a marcar en su carpeta los alumnos que iban subiendo al camión escolar.

Bakugō fue el último en quedar en la habitación, se paró frente a la morena, la cuál le miraba con duda, no sabiendo por qué su compañero seguía ahí.

-'' No te debo ninguna disculpa''—comenzó a decir este mientras comenzaba a sacar una hoja del bolsillo trasero de su pantalón, extendiéndoselo a la chica. Ella lo tomó con ambas manos viendo el pedazo de papel de cuaderno que tenía entre sus dedos. Levantó su rostro nuevamente a su compañero, esperando que le dijera que era lo que le había dado, este solo volteó su mirada hacía otro lado mientras chasqueaba la lengua—'' Solo lo diré una vez, ¿ok?''—dijo mientras tomaba aire para prepararse para sus próximas palabras –'' Te debo una''—dicho esto colocó nuevamente sus manos en los bolsillos del pantalón y comenzó a caminar hacía la salida.

Momo abrió el papel y en este se encontraban escritos todos los temas que habían visto en la escuela estos días en los que había estado ausente. Hasta había formulas de aquello que el rubio le parecía más complicado de entender, para hacerle la tarea más fácil. Momo sonrió de oreja a oreja mientras su corazón latía exaltado por el gesto. Levantó la vista topándose con la espalda de Bakugō que ya estaba en el umbral de la puerta.

-'' ¡Muchas gracias, Bakugō-san!''—dijo casi en un grito mientras se llevaba el papel al pecho, y volvía a mirarlo de nuevo. Al menos ya no se aburriría mañana que le quedaban estudios de laboratorio y de rehabilitación por hacer. El rubio solo levanto la mano despidiéndose sin dedicarle la mirada en ningún momento.

Al salir de la habitación Bakugō se topó con Todoroki el cuál le veía mosqueado. Al parecer sostenía algo en su mano derecha, pero no pudo divisar que era. Se miraron por unos segundos a los ojos, ambos molestos. Por el semblante del bicolor, el rubio pudo adivinar que este había alcanzado a escuchar lo que Yaoyorozu le había dicho al final. Sonrió de manera imperceptible y comenzó a caminar pasando por un lado de él.

-'' Como te gusta perder el tiempo''—le dijo con voz seria, pero sin poder borrar aquella sonrisa que se comenzaba a formar en su rostro. Shōto no se dio cuenta de esto pues tenía su mirada fija en la puerta de la habitación de la chica.

-'' Espero no hayas sido una mierda de persona y mínimo te hayas disculpado''—increpó el chico mientras su mirada heterocromática aún seguía clavada al frente. Escucho los pasos de su compañero detenerse por un momento.

-'' Eso no te incumbe, Scarface''—masculló el rubio mientras comenzaba nuevamente su andar. Shōto iba a decirle algo más, pero decidió callar, recordó el mensaje que había recibido de Aizawa, así que debía de apresurarse. Siguió caminando hacía la habitación de su amiga.

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Se olvidó llamar a la puerta, así que entró de golpe a la habitación cerrando la puerta tras de sí. La cerró un poco más fuerte de lo normal, pues aún se encontraba molesto por su pequeño encuentro con Bakugō. Levantó la mirada y se encontró con Momo, la cuál le miraba con sorpresa. Notó como el cabello de esta caía grácil sobre su espalda, más lacio de lo que recordaba, y como este brillaba aún más con aquél atardecer que se colaba por la ventana, bañando la habitación de colores naranjas y morados. Su corazón comenzó a latir más fuerte de lo normal ante la imagen, y pensó que tal vez eso sentía al ver que la persona que salvaste se encontrara sana y salva.

-'' Todoroki-san''—susurró la chica mientras no le despegaba la vista. Notó como los ojos de este brillaban más de lo usual, e inquirió que se debía a la luz de la habitación.

-'' Veo que ya estas mejor, Yaoyorozu''—dijo mientras comenzaba a acercarse a ella. Su tono neutral no lo dejaba de lado, pero por algún momento Momo creyó haberlo visto sonreír de lado.

-'' Si, gracias a los doctores y a la ayuda de Recovery Girl me siento mucho mejor''—bajo la mirada y comenzó a sentir su cara caliente, aún sin saber la razón—'' y por supuesto todo gracias a ti''—dijo mientras veía como este se sorprendía por sus palabras. Muy pocas veces veía a su amigo sorprendido. Sonrió e inclinó la cabeza—'' Muchas gracias por salvarme, Todoroki-san, si no hubieses estado ahí, créeme yo no estaría aquí''—el chico la miraba sin dar crédito a sus ojos. Ver a Yaoyorozu inclinando su cabeza hacía él lo hacía sentir sumamente incómodo, sin saber que hacer colocó el objeto traía en su mano derecha sobre el regazo de ella.

La chica bajó la mirada hacía el objeto y notó una camelia cristalizada por el hielo hecho por su compañero. La flor estaba tan abierta y tan hermosa que captó toda su atención.

-'' No sabía que se tenía que traer un regalo''—comenzó a decir mientras llevaba las manos a sus bolsillos, apuñándolas dentro de estos—'' por eso salí, pero no pude encontrar algo mejor, y cuando venía hacía acá, por accidente la enfrié''—dijo mientras recordaba el tropiezo que había tenido con Bakugō hace algunos instantes.

La chica tomó la flor con ambas manos, sin dar crédito a sus ojos. La luz del atardecer se reflejaba sobre el hielo cristalizado, haciendo a la flor lucir más hermosa de lo que era, pudo notar sus detalles, esos pétalos que parecían de satín, y como las gotas que tenía en sus pétalos, ya cristalizadas, brillaban como diamantes.

-'' Es hermosa''—murmuró más para sí misma que para su amigo. El chico solo atinó a encogerse un poco de hombros. –'' Es la flor más bonita que he visto nunca''—dijo mientras clavaba su mirada en el rostro de Todoroki.

-'' No crees que estas exagerando''—dijo este mientras su mirada viajaba por toda la habitación, viendo todas las flores que rodeaban esta. Sintió un picor en su garganta, pensando que a lo mejor oler y ver tantas flores juntas le provocarían alergia.

-'' No, no estoy exagerando''—la voz de Momo captó nuevamente su atención, volviendo la mirada hacía ella. Sostenía la flor con ambas manos cerca de su pecho—'' Muchas gracias, en serio, es un bello gesto de tu parte''—su mirada no se quitaba encima de él, haciéndolo sentir incomodo nuevamente.

-'' Se derretirá en unas horas…''—comenzaba a hacer menos su regalo cuando notó que su compañera comenzaba a negar con su cabeza mientras sonreía. Comenzó a crear una pequeña campana de cristal, con una base tecnológica de color blanca, la cuál tenía un periodo de vida. Al terminar de realizarla colocó la camelia dentro de esta y la colocó a un lado de su cama. Todoroki intuyó lo que era, pues notó humo viniendo de la base hacía la campana. Al parecer había creado una base de refrigeración, y la campana de cristal era lo que iba a mantener cerrado y circulando el frio, y así poder seguir apreciando la flor y evitar que se derritiera. Miró el invento sorprendido por la capacidad creativa de su compañera, pero su gesto se deshizo al notar como esta respiraba pesadamente –'' Yaoyorozu…''—le llamó mientras se acercaba a esta, colocando sus manos en los hombros de esta para sostenerla, al ver como se comenzaba a deslizar por la cama hacía el suelo –'' Aún estás débil como para estar usando tu kosei, no deberías esforzarte por un detalle tan pequeño''—dijo con un dejo de reproche en su voz. La chica aún no se le borraba la sonrisa del rostro. Colocó su mano sobre el antebrazo del chico que aún la sujetaba.

-'' Pero es el regalo que Todoroki-san se preocupó y consiguió con tanto esfuerzo y en un corto periodo de tiempo, no podía hacer menos''—le dedicó una sonrisa a lo que el chico sintió nuevamente ese palpitar molesto y doloroso que venía de su pecho.

-'' Tonta, preocúpate primero por tu salud''—mencionó este mientras desviaba la vista hacía el atardecer, pues el ver la sonrisa tan sincera de Momo lo ponía más incómodo de lo habitual.

-'' Prometo que de aquí en adelante lo haré, muchas gracias por tu preocupación, Todoroki-san''—El chico volteó nuevamente hacía ella encontrándose de nuevo con su sonrisa. No podía evitarlo, algo en ella hacía que no pudiera dejar de mirarla. Sus manos aún seguían en sus hombros y los notó demasiado frágiles para su gusto. Bajo un poco más sus manos hacía sus brazos, y notó como estos eran un poco más delgados que la última vez que la tocó. Habían pasado solo unos cuantos días y no podía creer como en esos días el hospital casi la había consumido.

-'' Ojalá hubiese podido llegar antes''—murmuró en voz alta su pensamiento, no dándose cuenta de esto. Momo le miró con preocupación y colocó su mano en la mejilla de este, obligándolo a que levantara su mirada hacía ella. Sus ojos se cruzaron, y ninguno pudo despegar la vista del otro.

-'' Si no hubieses llegado a tiempo, yo no estaría aquí''—aunque sus dedos eran fríos, tal vez por el aire acondicionado frio del hospital, tal vez por la sangre que perdió, tal vez y por lo blandengue de su constitución en esos momentos, pero para él era un gesto tan cálido, que le calentó todo aquél frio que había estado sintiendo esos últimos días. Inclinó inconscientemente un poco su cabeza para poder sentir más el contacto de la mano de ella. Cerró los ojos ante el roce. –'' Así que deja de lamentarte, este fue un error de mi parte y te prometo que haré lo posible por enmendarlo, me convertiré en una mejor heroína, ya lo veras''—el chico abrió los ojos ante sus palabras y le miró. Aunque sus labios seguían formando una fina línea, Momo pudo jurar ver que sus ojos heterocromáticos sonreían y reflejaban esa convicción hacía ella.

Y al ver como esa línea que eran sus labios, comenzaban a formar palabras se sobresaltó, comenzando a recordar el sueño que había tenido y que ya había olvidado. Entre las lagunas de su subconsciente se abrían paso esas palabras que su niña de seis años le había dedicado su yo actual, y que también habían sido las últimas palabras que el hombre, el cuál no pudo recordar bien en esos momentos, le dedicó animándola a despertar de su letargia. Esas palabras que hicieron que su corazón estallara como un cañón siendo activado. Sintió en sus ojos esas ganas de llorar, y también como sus labios comenzaban a temblar formando una sonrisa llena de dicha. Esas mismas palabras se las estaba dedicando Todoroki en ese mismo momento.

-'' Creo en ti'.

To be continued...

Gracias por leerme :)
Se aceptan comentarios, sobre todo aquellos que me ayuden a mejorar en mi escritura. Se los agradecería mucho y me motivarían a seguir con esta historia.