Capitulo 3
Entre sueños la chica de ojos azules cual mar tenía una extraña sensación; su imaginación o quizá sus sueños le estaban jugando una treta, estaba segura que escuchaba un ronroneo en su oído. Maldiciendo sus sueños voltea y levemente abre sus ojos, visualiza algo extraño pero el sueño le hizo cerrar nuevamente los ojos… Tuvo un momento hasta que sus pensamientos lograron entender que era lo que había visto. Los abrió nuevamente de un golpe y vio a Chat noir observándola dormir.
-¡WAAAAAHHHHH!-chilló de la sorpresa que se había llevado al ver a su compañero a su lado a mitad de la noche, obligándola a dar un pequeño salto fuera de la cama.- ¿Qué demonios haces aquí?- logró pronunciar después de calmarse un poco.
-¿No es obvio? Vine a verte princesa- respondió pícaramente y un gesto que decía más de sus intenciones que sus palabras.
Con los cabellos sueltos y alborotados la mujer se puso de pie enfilada hacia su cama dispuesta a dejar en la calle a ese gato travieso. Por su parte, Chat la contemplaba de arriba abajo notando que su enojo la hacía ver más sensual, sin mencionar que su pijama mostraba mucho más que su atuendo de Ladybug o incluso la ropa que habitualmente usaba; llevaba puesto unos shorts muy cortos que mostraba la parte baja de su trasero, y una remera muy amplia, parecía de hombre de hecho, que exponía unos pequeños puntos que eran los pezones de la muchacha enfadada.
-¿Sabes? Así te ves tan apetecible que quiero comerte- expresó el felino sentándose en la cama.- Deberías de vestir así mas seguido…- ronroneo.- Mejor sólo ponte esa clase de ropa sólo para mí- guiñó su ojo.
-Qué bueno que lo disfrutas, porque es la última vez que lo veras- gruñó en lo que lo agarraba de la nuca de su traje y se disponía a levantarlo; pero desafortunadamente no logro moverlo ni un centímetro, estaba empecinado en quedarse ahí.
Con un movimiento rápido la tomó por la cintura y la giró haciendo que callera sobre la cama quedando abrazado y arriba de ella.
-No me moveré de aquí hasta no tener algo…-sin terminar la frase le mostró un gesto que le daba a entender lo que quería mientras tocaba sus labios con su pulgar y soltaba un ronroneo.
-Pareces un gato callejero… pidiendo por comida- dijo molesta y algo ruborizada ante la situación.
-Mmm… Creo que soy más un gato casero, que solamente busca los mimos y la atención de su dueña- pronunció entre ronroneos cerca del oído de ésta. Sin más tardar comenzó a lamer el lóbulo para dar paso a un colmillo que comenzó a rozarlo, sin dejar de ronronear.- Prrrr… no sé si pueda parar- anunció.
Conteniendo los gemidos que las acciones que Chat provocaba en ella, tomó lo poco que le quedaba de fuerza y voluntad para quitárselo de encima.
-¡Basta Chat!- pronunció agitada y con la voz entrecortada. A pesar de lo que sucedía le gustase al punto de estar éxtasis; no podía permitir lo que les llevaría a hacer y que vuelva a ocurrir lo mismo que la ultima vez, mejor parar ahora ante que estar cada vez más excitada al punto de tener que lavar su ropa interior como hizo aquella vez.
-¿Por qué me paras? Si sabes que te gusta- presumió el gato.
-C-Claro que no…- mintió.
-Entonces, ¿por qué tienes los pezones duros?- fanfarroneó.
Al guiar su mirada hacia sus senos pudo notar como la remera dejaba ver con claridad sus pezones. Ante tal descubrimiento lo primero que logro hacer fue trasladar sus brazos con el fin de cubrir sus pechos; su acción fue detenida por las manos del felino que sostenían las suyas.
-¡Su-Suéltame!- ordenó.
-¡No lo haré! A menos que pueda aunque sea dormir contigo- exigió astutamente.
Al ver la terquedad del minino en no soltarla e irse por su voluntad, decidió cumplirle lo que quería, después de todo ella también quería estar más cerca de Chat.
-¡Bi-Bien! Pero no harás nada provocativo ni que lleve al sexo- condicionó fingiendo enfado.- Pero en lo que intentes algo… a la calle gatito.
-¡Que aburrida! ¿Serías capaz de echar a este pobre minino?- refunfuñó en lo que la soltaba y se sentaba frente a ella.- ¿Acaso no serás virgen? Pensé que tenias muchos amoríos- se burló.- Pero es un avance, así que acepto.
-¡Cierra esa bocaza! ¡No soy virgen! ¡Ya tuve mis amoríos, y sé lo que quiero y me gusta!- bufó enojada.
Ante aquella confesión Chat no pudo evitar fruncir el entrecejo y ponerse celoso; se tiro encima de la pelinegro abrazándola.
-¡Oye! ¿Qué te acabo de decir?-
-Estoy cumpliendo lo que dijiste princesa. Tú no dijiste nada de no poder abrazarte. Además es tu culpa- contestó enfurruñado.
-¿Mi culpa?- cuestionó confundida.
-Si, por ponerme celoso- abrazó cada vez más fuerte.
Frente a estas palabras Marinette no pudo evitar ponerse roja de pies a cabeza y sentir como su temperatura subía.
-Quizá sea mi imaginación, pero ¿estás entrando en calor mi princesa?- mostrando su sonrisa pícara y clavándole los ojos esperando una respuesta.
-E-Es el calor corporal que ambos nos estamos dando en éste momento- mintió, al oír esas palabras había aumentado aún más su temperatura.
-Estas mintiendo…- canturrió satisfecho.
Sin poder negar sus palabras, se limitó a ver el reloj, ya era más de las 3.00 am, tendría que madrugar ese día; para terminar con la charla separó a Chat de ella y lo recostó sobre su cama, en busca de la sábana, ya que no hacía tanto fresco, se tapó junto con el gato mientras se acomodaba a su lado; inconscientemente se colocó casi abrasándolo usando el cuerpo del minino como almohada y con un brazo sobre el pecho de éste. Chat a pesar de que no había ocurrido nada de lo que él quería, estaba feliz y no paraba de ronronear. El plan que tenía en mente no era el mismo, pero terminaría igual.
A la mañana siguiente la transformación del felino había desaparecido; y los rayos de sol entrantes lo despertaron, haciendo que vieran como la bella dama a su lado se encontraba dormida. Le propino un pequeño beso en la frente y quiso comenzar a despertarla para que se lleve la sorpresa de su vida, tal vez. Sin éxito alguno de lograr despertarla, se vio obligado a levantarla de otra forma. Y así guió su mano dentro de la remera del pijama y comenzó a acariciarla casi como un roce el vientre de la muchacha subiendo hacia sus exquisitos senos; como aún no obtenía respuesta, comenzó acariciando uno de sus pezones son suavidad, sólo recibía como respuesta leves gemidos y el color carmín que pintaba su rostro. Prosiguió quitándole lo que cubría sus pechos; era increíble como dormía. Observando con detenimiento lo rosado de sus pezones, la perfección de sus senos, no se pudo resistir más y fue a lamer cuidadosamente los pezones, de forma circular movía su lengua, dándole uno que otro beso; encaminó su mano hacia la cintura de ésta para luego tomarla de la espalda, donde sintió el relieve de las cicatrices de la batalla con "el carnicero", sin duda alguna ella era Ladybug. Acariciando su espalda mientras lamia sus pezones y conducía su mano libre hacia los shorts en lo que hacía un intento por quitarlos y que con un poco de esfuerzo lo logró, fue besando y lamiendo todo el recorrido desde los pechos hasta el ombligo donde se detuvo un momento. La chica seguía sumergida en su sueño, pero su cuerpo respondía a las caricias que le propinaba el ojiverde, a medida que él la tocaba su espalda se arqueaba levemente.
¡Me siento un pervertido al concebir semejantes acciones con ella dormida! ¡Soy de lo peor! meditó en lo que decidió taparla con la sábana y admirarla como dormía, con algún beso hacia sus manos o pequeños besos a los labios. Esperaré a que despierte… Espero que no se tarde mucho más pensó ansioso.
Mientras tanto la belleza durmiente tenía un sueño en donde todo lo que sentía lo estaba haciendo su gran amor Adrien; sin embargo un pensamiento llego a ella, durante la noche había aparecido Chat noir en su cuarto, entonces no pudo evitar pensar que esas sensaciones las causaba él. De pronto en medio del sueño aparecían ambos Adrien y Chat, al verlos no podía evitar sentir que se le partía el corazón, ya que indudablemente amaba a esos dos hombres. Esos pensamientos le hicieron llorar entre sueños.
Mientras Adrien, que se encontraba sin camisa y con un pantalón pijama ya que cuando se transformó en Chat noir había estado durmiendo, le limpiaba las lagrimas que caían por las mejillas de la pelinegro. Poco a poco esta comenzó a despertar y visualizo a un hombre de rubio rizos y ojos verdes; una vez que ella misma se limpio los ojos para verlo mejor se dio cuenta que se trataba de Adrien, el amor de su vida estaba en su cama, no se lo podía creer. Se sentó sin decir nada y con los ojos clavados en el rostro del ojiverde que la miraba con una enorme sonrisa; llevó una mano a su cara y se auto bofeteó pensando que seguía en un sueño.
-¡Aaaaauuuucchh!- se quejó
-¿Qué esperabas princesa? Eso seguro que dolió- comentó mostrando una leve sonrisa y bastante sorprendido por las medidas que tomó su lady para saber si era o no un sueño.- Te aseguro que esto no es un sueño ni nada parecido- confirmó.
-¿QUÉ?- dio un pequeño salto dejando expuesto su torso desnudo. Al notarlo velozmente se cubrió con las sábanas e inmediatamente noto que el intruso en su cama tampoco traía nada puesto en el pecho, haciendo enrojecer más aún a la pobre chica.- ¿Por qué estoy desnuda?- preguntó más calmada y un tanto enojada. Pero había ignorado algo vital.- Es- espera… ¿Qué haces tú aquí? Yo estaba con Chat no… ¡OOOOHHHH POR DIOOSS! ¡Eres Chat noir!- gritó sorprendida, bien sabido era que Marinette podía ser muy distraída. Se lo puso a pensar un momento y tenia lógica que el fuese su compañero gatuno.- Mmm… supongo que tiene sentido.
-¡Por supuesto my lady, soy tu príncipe gatuno!- dijo tomándola de la cintura y tocando las cicatrices que poseía en la espalda. La acerco hacia él para besarla y lo que sintió fueron sus dedos parando su boca apresurada.
-¡Aún no me has contestado! ¿Por qué no traigo nada puesto?- cuestionó un tanto molesta.
-Pues… no te despertabas con nada de lo que hacía. Así que pensé en despertarte de placer- respondió coquetamente y un poco sonrojado.
-Me voy a vengar por esto…- tirándose encima de él que la recibió con los brazos abiertos y la sentó sobre él; besándolo apasionadamente presionando sus senos sobre el pecho desnudo de éste.
De pronto siente como las manos de Adrien abrazaban su cintura por la espalda atrayéndola hacia su cuerpo cada vez más y recorriendo con ellas todo el largo de su espalda, luego bajo las manos hacia su cadera metiéndose dentro de la única prenda que la vestía. No pudo aguantar más y situó una mano en su pelvis bajando a la cavidad de ésta alojando un dedo dentro y moviéndolo. Podía escuchar los gemidos de su lady, que para él eran todo un deleite. Prosiguió con otro dedo. Marinette trataba de aguantar sus gemidos, pero no tenia éxito en ello. Cortó el beso y comenzó a besar y mordisquear el cuello del rubio y prosiguió a jugar con la lengua, por todo su apetitoso cuello y por su oreja, luego empezó mordiendo levemente el lóbulo de forma muy erótica, tal y como él había hecho horas atrás, y continuo con el cuello. Esto hacia excitar mucho al ojiverde que procedió a meter un tercer dedo en la cavidad femenina de la chica, ante esto soltó un gemido de placer que no pudo contener. Al cabo de unos minutos Adrien notaba la humedad de ella y termino arrancándole lo que impedía introducir su viril miembro que se encontraba muy duro, pero Marinette le ganó de ante mano y empezó a frotar su femineidad húmeda sobre los bóxers de él, ya que se había quitado como pudo los pantalones que le estorbaban. El roce, el cómo frotaba sus partes intimas lo ponía más y más duro, sin mencionar que el movimiento hacía que los senos de ella hicieran lo mismo en el pecho firme y trabajado de él.
-Mmm… tu amiguito quiere participar… ppprrrrrruu- susurró y ronroneó a su oído, provocando que este sintiera una corriente eléctrica correr por toda su espalda.
Detiene el balanceo de sus caderas y el friccionar de sus partes íntimas, recostó al muchacho que estaba ansioso por entrar en ella. Fue bajando entre besos y mordidas suaves desde el cuello hasta llegar a la línea del bóxer. Besó la tela donde se encontraba el miembro de éste, provocando una mueca de placer en él. Le quitó los boxes dejando a la vista la erección del rubio, provocando un poco de sonrojo en sus mejillas. La pelinegra lo observo e hizo una gesto de gozo, tomó el miembro varonil de su ahora amante y comenzó dándole pequeños besos a lo largo de éste, posicionó su dedo índice sobre la punta haciendo una leve presión y moviendo de manera circular, induciendo los gemidos del rubio. Con la mano que lo sostenía comenzó a moverlo lentamente hacia abajo y arriba y con la otra jugaba con el bello que formaba un camino desde su ombligo hacia su masculinidad; guió su lengua por el largo del miembro muy erecto hasta llegar a la cabeza y con total delicadeza rozaba su lengua contra la punta y le dedicaba unos mordiscos delicados en lo que apresuraba el ritmo de estas mordidas y de su mano. Adrien no podía creer que estaba bajo las seductoras tácticas de Marinette, completamente embriagado por ellas; por un momento dirigió una breve mirada hacia la mujer que le hacía sentir tanto placer, lo que vio lo dejo atónito, no solo estaba jugando con su pene, sino que también tenía varios dedos metidos en su vagina. Al ver semejante situación cerró nuevamente los ojos por todo el deleite que sentía. Estaba tan extasiado por la destreza de ella que no pudo evitar acabar en el rostro de su Lady; abrió los ojos, y miro a la ojiazul, que tenía parte de los labios y la mano con el semen de la reciente eyaculación. Para su completa sorpresa lo recibió con una mirada llena de lujuria y una sonrisa pícara en lo que limpiaba con su lengua el semen de sus labios y sus dedos.
-Mmm eso fue bastante… Pero veo que tienes para seguir jugando- ante estas palabras seductoras, Adrien la levantó con una fuerza inhumana, la apartó hacia la cama recostándola boca arriba. Se abrió paso entre las hermosas y torneadas piernas de la pelinegra y observó con detenimiento la femineidad de ésta y llevo su rostro hasta ese lugar húmedo; se colocó tan cerca que podía aspirar el aroma de ella, levanto ligeramente la vista y le clavó los ojos.
-Mírame Marinette. No vayas a apartar la vista ni por un segundo- exigió en lo que seguía viéndola.
Sin apartar la vista de sus ojos azules sacó la lengua y con la punta rozaba con extrema lentitud y delicadeza los labios de su vagina. Estos actos estimulaban a la chica que tenia pequeños escalofríos que recorrían todo su cuerpo; cuando Adrien adentro más su lengua encontrando un pequeño punto algo hinchado, pasando una y otra vez de forma circular su lengua por ese lugar sentía como ella se estremecía, como sus piernas se cerraban por reflejo. Con sus manos trabó las piernas de ésta para incluso abrirlas más y tener mayor acceso, pero sobre todo le impedía que las cerrara. Empezó a mordisquear suavemente el clítoris que se hinchaba a la par de la excitación de la muchacha, sus gemidos se hacían más y más fuertes. No pudo evitar cerrar los ojos del placer, y con un gran esfuerzo los volvió a abrir para encontrase nuevamente con la mirada del ojiverde que, con un simple vistazo, le demostró que estaba feliz por lo que había hecho ella. Dejo el punto que ahora estaba más abultado y con la punta de su lengua comenzó a delinear la cavidad de ella, hasta que la metió saboreándola por completo.
-Eres tan exquisita mi princesa… Podría beber de éste elixir todos los días- habló de forma pícara y entrecortada mientras liberaba parte de su aliento en la zona intima de ella, y veía como la hacía temblar.
-¿Te gusta Marinette?- dijo soplando un poco en el mismo lugar, arrancando de los labios de ella un gemido tan erótico que provocó que una pequeña corriente corriera por su cuerpo.- Contéstame my lady- ansioso por la respuesta seguía exhalando su aliento de forma entrecortada.
-Mmm-mmmm… S-Sí…- balbuceaba entre gemidos de puro regocijo.
-¿Sí qué?- la presionaba y le aplicaba una pequeña tortura con su aliento.
-Ahhh…mmmm… ¡SÍ ADRIEN! ¡SÍ ME GUSTA!...ahhhmmm- gritaba del éxtasis y la excitación que sentía.
Si más volvió a soplar sobre su cavidad a la misma velocidad que metía su lengua en ella. Marinette al sentir aquello se estremeció y arqueó la espalda formando un semicírculo llegando así a su clímax. Adrien bebió todo el elixir que había dejado su orgasmo sin dejar de verse mutuamente a los ojos.
-¡Eres deliciosa! Eres un plato que repetiré todas las noches- miró como el rostro de ella se volvía cual rubí ante sus palabras.- Dime bugaboo, ¿qué es lo que quieres?- le sonrió traviesamente en lo que su mirada se podía apreciar toda la lujuria que contenía.
-Ad-Adrien… tú ya… tú ya sabes que quiero- agitada y con voz entrecortada trataba de unir las palabras de forma coherente.
Con un gesto de insatisfacción el rubio con la punta de su miembro lo toca contra la intimidad de ella.- Vamos my lady, se que puedes esforzarte un poco más…- vio como ella se llevaba una mano hacia su boca y mordía un dedo del placer.- Vamosss… quiero oírte.
Marinette sentía como todo su ser quemaba cual llamas, que aún así ese ardor, ese calor iba en aumento indetenible; tenía el impulso de que Adrien entrara por fin en ella, lo estaba deseando, casi que lo saboreaba. Quería que se volvieran uno por fin. No podía pronunciar ni una palabra, a duras penas podía decir su nombre entre gemidos y jadeos.- A-Adri-en… Adrien… ¡Quiero que entres en mi! ¡Te deseo! ¡Quiero sentirte tan adentro de mi que parezca que somos uno!- sólo pudo formular esas palabras que prácticamente se las había gritado.
-Tus deseos son órdenes para mí- la contempló con una sonrisa sagaz. Sostuvo ambas piernas que colocó sobre sus hombros y prosiguió a sostener las caderas de ésta e incrusto finalmente su miembro en la cavidad de su amada, con gran fuerza y comenzó a embestirla. Sus gemidos se hacían uno sólo.
-Aaaahhh…Adrien…mmm- pronunciaba entre jadeos.- Mmm... Quiero más- comentó mientras se mordía los labios.
Adrien le regaló una sonrisa pícara, que mostraba que le iba hacer sentir mucho más deleite. Bajo las piernas de ella hacia su cadera y la levanto sentándola sobre él, metiendo más adentro su miembro varonil. Soltando un gemido por ese movimiento, que no pudo evitar notar. Se percató de como las paredes de ella se acoplaban a la perfección, como se pegaban y apretaban cada vez más su viril miembro.- ¿Puedes sentir eso? ¿Él como estamos hechos el uno para el otro?- le susurraba al oído entre gemidos de pura satisfacción.
Marinette traslado sus manos hacia la cabellera de él y enredó sus dedos en su melena rubia. Le dedicó una mirada de puro amor y ternura.- Adrien… Tú eres el amor de mi vida- acercó sus labios carnosos a los del ojiverde y se fundieron en un beso que expresó todo el cariño que tenía. Procedió a convertirlo en uno mucho más apasionado delineando con su lengua los labios de muchacho. Sus lenguas danzaban a la par que sus caderas.- ¡Mmm…je t'aime gatito mmm!- susurró entre besos y sonrisas.
-Vous aimer pour l'éternité- ("te amare por toda la eternidad") provocándose mutuamente risitas.
Le propinó un beso extremadamente apasionado y sensual casi erótico, separado apenas sus labios, pero sus lenguas aún jugaban entre sí.- Quiero que acabes sobre mi- le dijo mientras se mordía el labio inferior; sus senos que chocaban entre si y a su vez con el pecho de Adrien; las caderas que bailaban al son del vaivén que era producido por las entradas y salidas fuertes de la extremidad de él.
-Como desees… my lady- pronunció entre jadeos y gemidos sabiendo que se venía próxima.
Minutos después con tan ardiente y erótico movimiento de caderas, Adrien sabía que se estaba por venir, así que la recostó y continuo de la misma hasta que ambos llegaron a un glorioso orgasmo y tuvo que quitar su miembro para finalmente acabar por segunda vez, sobre todo el vientre de la chica.
Exhaustos por todo ocurrido en la mañana se tiraron uno al lado del otro, aún besándose. Adrien abrazaba por la cintura a Marinette, mientras que ella acariciaba el rostro del ojiverde con mucho cariño.
-Fue mejor de lo que jamás he soñado- pronunció casi en un susurro el rubio.- Al fin pude hacerte mía- dejando una marca de un beso en su cuello.
-Mmm si… mucho mejor- suspiró placenteramente.- ¿Por qué hiciste eso?-cuestionó confundida ante sus acciones.
-Para que todos sepan que eres sólo mía- la miro de forma pícara.
-Y tú solamente mío- comentó felizmente en lo que le plantaba un beso.- Imaginar que me hacía tanto problema por la misma persona- riéndose.
-Yo igual, la verdad que estar enamorado de Ladybug y tenerte cerca me torturaba- gesticuló con sufrimiento.- y eran la misma persona, la verdad que fui un ciego.
-Mmmm… creo que la primera vez que nos conocimos tuve una leve sospecha, pero creo que me cegó la forma en que Adrien y Marinette se conocieron- explicó dudosa- ¿Tú como supiste que era Ladybug?
-Digamos que todo empezó cuando Nino me comentó que yo te atraía en la escuela, y cuando me di cuenta de ello, cuestioné sobre muchas cosas a mi kwami, Plag, creo que esa noche no pude pegar ojo, pensando en ti y en Ladybug, fue entonces cuando lo note, pero necesitaba pruebas de ello, porque quizá sólo era lo que yo quería que fuese. Durante las noches te espiaba como Chat noir y observaba lo que hacías como Marinette. Mientras tanto como no sabía si aún me amabas a mí, a Adrien, tenía que conquistarte e hice lo posible para que estemos juntos- explicó un poco apenado.
-Eso explica muchas cosas…
-Pero seguía sin tener una prueba concreta. Hasta que espiándote por la trampilla como Chat, te empezaste a quitar la ropa para bañarte y vi las cicatrices- se interrumpió para rozarlas con la yema de sus dedos.- Fue algo estúpido lo que hiciste ese día. Pero gracias a eso pude descubrirte. Aunque quería corroborarlo más de cerca. Tenía que verte sin ropa, y como dudaba que fueras a hacerme un strip tease. Debía de conquistarte y sellar nuestro amor en la cama, y eso es lo que he tratado como Adrien y como Chat, no solo para corroborar tu identidad, si no porque tenía la urgencia, la necesidad de hacerte mía, de consumar nuestro amor.
-¿Me estas confesando que eres un pervertido sin remedio?- se burlo entre risas.
-Es lo que tú provocas en mi- dándole un gesto travieso.- Debo admitir que siempre me quitabas el sueño, y cuando lograba dormir me despertabas a mitad de la noche, con una erección, o peor aún húmedo. No recuerdo cuantas veces tuve que quitarme las ganas con mi mano pensando en ti- confesó con un leve rubor en sus mejillas.
-¿Yo o Ladybug?- fingió enojo.
-Ambas- provocó que su querida amante se pusiera totalmente colorada.
-B-Bueno yo también tengo que confesar que muchas veces esperaba a que Tikki se durmiera y debía usar mis dedos para calmar el ardor que sentía por ti, tanto como Chat como con Adrien- admitió mientras los colores rojos de sus mejillas se intensificaban.- Mmm… ahora que lo pienso, ¿y Tikki?
-Tienes razón, hace rato que no veo a Plag ni escucho sus comentarios irritantes. ¿A dónde se habrán ido?
-En fin…- habló mientras se levantaba y desperezaba la joven.- ¿Quieres bañarte y seguir la fiesta allí?- lo miro lujuriosamente.- Tengo que lavarme el sudor y todo el semen. Pero todavía queda un tiempo más, a la larga hoy tengo que ir a trabajar para ti.- caminaba directo al baño mientras se recogía el cabello, provocando que su espalda se curvara en el proceso.
-La verdad eres buena ocultando cosas- le comentó mientras iba tras ella.
-¿Por qué lo dices?
-Nunca creí que fueras tan lujuriosa. Sabía que sí tú quisieras podrías hacer que cualquier hombre cayera ante tus pies, pero esto me sorprende bastante. Siempre fuiste muy tímida.- la sujeto por la cintura, ya en la ducha, produciendo que la espalda de ella tocara con un leve roce su pecho.
La ducha paso rápido y muy romántico entre besos abrazos y sonrisas dulces y felices. Todo era perfecto ahora, ya todo tenía sentido para estos dos tortolos, que pronto planearían su vida juntos.
En otra parte en la terraza de la casa de Marinette se hallaba un par de kwamis desayunando y gozando del sol de la mañana. Dejando que los héroes arreglaran sus asuntos pendientes y darles privacidad.
-Veo que ya solucionaron todos los pendientes que tenían- comentó una criaturita roja que veía por un tragaluz.
-¡Aaaaahhhggg ya era hora! Cinco mil años y nunca hubo una pareja de Ladybug y Chat noir que no terminasen juntos- se quejó mientras comía su amadísimo queso.
-Plagg… Aunque siempre termine igual, ¿no te parece romántico?- voló toda feliz y acaramelada alrededor del kwami negro.
Dejando su queso a un lado, atrapo a la pequeña kwami roja y la abrazó.- ¡Sí! Es muy romántico, a pesar de lo ciegos que puedan ser. Pero lo que más me gusta de cuando saben quienes son es que podemos estar juntos, mi amor- la miró dulcemente y le regalo un pequeño besito en los labios.
-Te amo Plagg- le susurró dulcemente.
-Te amo Tikki… Mucho más que al queso camembert- le dedicó una pequeña risita.- No importa los milenios que pasen, te amaré por siempre.
-¡Aaaaaaawww! ¿Quién lo diría? ¡Plagg sí puede ser romántico!- una voz masculina habló asomado por el traga luz, junto a una mujer de cabellos azabaches.
-¡Que tiernos son!- comentó la joven.- A pesar de que se extrañen cada vez que tengan portadores, no los obligan a estar juntos para así poder amarse ustedes… Son tan espaciales- les sonrió gentilmente y con mucha ternura en su mirar.
-¡Marinette!
-¡Adrien!
Dijeron avergonzados los pequeños kwamis que se metieron con ellos al departamento a desayunar por fin y volver a sus vidas cotidianas que ahora desbordaban de felicidad, dicha y sobre todo amor y pasión.
