La obra Crepúsculo le pertenece a Meyer.
Hola y aquí traigo un nuevo capítulo, gracias por seguir mis bellas damas, todas son maravillosas.
Lore Cullen mi beta adorada. ¡Te mereces el mundo linda!
Betas FFAD
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"Papá devuélveme mis manitos"
Desesperación
BELLA's POV
— iJames! Baja la velocidad, por favor —rogué. Tenía miedo. James manejaba como un loco, ni siquiera prestaba atención a las señales de tránsito.
No se inmutó al oírme, solo apretó mi mano con más fuerza haciéndome gemir.
Estar sentada y con el frío que hacía provocaba que los golpes que me había dado me dolieran más, pero no quería quejarme o me golpearía nuevamente.
James giró el volante haciendo que las llantas del auto chillaran, tuve que taparme los oídos para no quedarme sorda. Cuando nos estabilizamos pisó a fondo el acelerador.
No podía ver nada excepto los árboles que nos rodeaban y la inmensa luna en el cielo.
— ¿A... A dónde me llevas? —pregunté temerosa.
—A nuestro hogar, mi amor. Al lugar donde siempre debimos estar—dijo riéndose histéricamente.
Tenía miedo, James estaba drogado.
—Por favor, James... Para, no me hagas esto te lo ruego —dije entre lágrimas.
Me atreví a agarrar con mis amoratadas manos su camisa y lo zarandeé pero él me empujó sin importarle el daño que me causaba.
Mi cabeza chocó contra la ventana haciéndola crujir.
Aproveché que James me miró, tomé el volante y lo moví hacia varios lados.
— ¡Deja el maldito volante de una vez! —gritó James luchando conmigo.
Me dio un codazo en el estomago dejándome sin aire, así que solté el volante y traté de respirar.
No quería ir con él. Sabía que jamás volvería a ver a mi niña, pero al menos tenía que jugar todas mis cartas.
Tomé la manija de la puerta y me lancé mientras el auto aún seguía en movimiento.
Mi cabeza golpeó innumerables veces contra el frío suelo, y un dolor en el hombro me hizo darme cuenta que fue una estupidez.
Escuché algo chocarse y me atreví a levantar la vista.
Era el auto de James que se había chocado contra un árbol.
Esta era mi oportunidad, debía salir de allí. El choque no fue muy fuerte pero si lo suficiente para dejarlo atontado, contaba con unos diez minutos de ventaja y debía aprovecharlo.
Con mi brazo izquierdo y mis piernas logré ponerme de pie.
Mi cabeza me daba vueltas y sentí un líquido caliente recorrer desde mi frente hacia mi mejilla.
Pasé mi mano por ahí limpiándome. Era la sangre de los golpes que me di.
JAMES's POV
Bella…
¿Qué hice?
Ella abrió la puerta y se lanzó, perdí el control del auto y este chocó contra un árbol.
/:/
Mi cabeza me daba vueltas, y sentí un líquido caliente y viscoso en mi cabeza.
Levanté la cabeza y todo empezó a darme vueltas.
—Bella… ¿Bella? —pregunté, mi voz estaba ronca.
Miré el asiento de al lado y no había nada, excepto la puerta abierta y el vidrio trisado.
Con cuidado me quité el cinturón de seguridad, y bajé del coche.
Del capote salía mucho humo pero eso no importaba. Estoy seguro que Bella debe estar perdida en el bosque.
Mi pequeña tiene un pésimo sentido de la orientación
Tenía que concentrarme. Yo fui el mejor Scout de mi generación, no era tan difícil rastrearla.
En estos momentos, yo era un cazador y ella era mi presa.
Lo más seguro es que no haya llegado aún a alguna carretera. Conseguí que el mareo se estabilizara y empecé a caminar.
Voy por ti, Bella… Voy por ti.
Tomé mi móvil y puse la linterna.
Vi un poco de sangre cerca de donde mi auto había chocado, me agaché y pasé mis dedos por allí.
No puedes escapar de mí, Bella… No puedes.
BELLA's POV
Estaba desesperada. No sabía hacia dónde ir. Corrí y corrí hasta que mi cuerpo desfallecía pero no conseguía llegar hacia ningún sitio.
Quizá si me quedo aquí James me encontrará y me evitaré de ser devorada de algún animal del bosque.
Pero…. ¿Qué sentido tendría todo lo que he luchado hasta ahora?
Seguí caminando hasta que vi una pequeña luz de entre los árboles.
Caminé hacia ella, pero no debí hacerlo.
—Aquí estás —anunció victorioso. Por mi parte solo pude temblar de miedo y me volteé para seguir caminado pero a mis espaldas se encontraba un gran tronco que hizo que cayera de espaldas.
Él se acerco a mí y me tomó de la solapa del abrigo que él me había puesto en el hospital.
— ¡Te lo advertí! —gritó estrellando su puño contra mi rostro—.Tú no vas a dejarme, perra. Eres mía.
— ¡Ya no! Por favor James, ya no me golpees —supliqué poniéndome de rodillas y abrazando sus piernas—. Por favor, ya no me golpees.
— ¡Cállate! ¡Cállate, perra! —dijo obligándome a levantarme y golpeando todo mi cuerpo contra un enorme y duro pino.
Un crujido de mi brazo.
La sangre chorreando de mi nariz.
Golpe…. Sangre.
Golpe... Huesos rotos.
Golpe… Dolor.
Solo sentí a James tomarme de la cintura y colocarme en su hombro para empezar a caminar.
—Nadie nos va a separar, mi amor. Nadie.
No sé por cuánto tiempo estuvo en esa misma posición, pero si sé que sentía toda la sangre que se subió a mi cabeza dejándome más mareada que antes.
Me dolía todo. Hasta respirar era una tortura para mí.
—Bienvenida a nuestro hogar —dijo abriendo una puerta.
Todo seguía igual de oscuro. Me depositó en algo blando que supuse seria un colchón.
Quería gritar y llorar cuando me dejó en la cama completamente tendida. Mi cuerpo pedía a gritos que calmaran el dolor. Pero nadie lo curó y de tanto llorar me quedé dormida.
/:/
Sentí algo húmedo recorrer mi rostro, así que lentamente abrí mis ojos para ver a James sentado a mi lado.
Instintivamente intenté separarme de él pero no pude más que gemir por el dolor que sentía.
—No te muevas, nena. Estoy limpiándote —dijo mostrándome un algodón humedecido en lo que supongo era alcohol.
Agaché mi rostro, creando con mi cabello una cortina que nos separara, pero él lo tomó con un poco de fuerza y lo amarró en sus manos.
—Mira puedes intentar hacer esto difícil si quieres, pero de ninguna forma vas a salir de aquí. A menos que sea muerta así que quédate quieta y déjame curarte —explicó volviendo a pasar el algodón por mi frente.
Solo cerré mis ojos y dejé que hiciera lo que se le venga en gana.
—También te traje de comer —susurró mientras limpiaba mis brazos.
No le respondí y me puse a pensar en mi pequeña...
Ojala Jasper la ayudara. Sus manitos.
¿Cómo permití que ese monstruo la lastimara a tal grado?
Flashback.
Jasper y yo nos habíamos conocido cuando apenas tenía cinco años, en un parque mientras mamá hablaba con Leah, la esposa de Embry.
Ella estaba embarazada y mamá dijo que era saludable que caminara, así que fuimos a ese parque pero estaba muy aburrida, así que me fui a unos de los banquillos más cercano, donde vi a un niño rubio lanzar unas cuantas migas de pan a las palomas, así que tímidamente lo saludé.
—Hola —le dije acercándome a él.
—Hola —contestó esbozando una pequeña sonrisa. Él era muy lindo, tenía unos bonitos ojos celestes y una sonrisa encantadora.
— ¿Me darías unas migas? Quiero ver a las palomas más de cerca.
—Claro. —Él metió una mano en su bolsillo, sacó algunas migas y las puso en mi mano.
Las arrojamos y las aves empezaron a aparecer.
—Soy Bella Swan —dije extendiéndole mi mano.
—Jasper Whitlock —dijo estrechándomela. Él parecía un caballero como los de las novelas que mamá ve siempre—. Bells, ¿te puedo decir así verdad? —preguntó y yo asentí con las mejillas sonrosadas—. ¿Estás perdida?
—Vine con mamá a ver a mi tía Leah. Ella se casó con mi tío Embry y van a tener a su bebé. Mi mamá está con mi tía sentada más allá —indicó señalando a un par de mujeres sentadas en una banca. Una de pelo negro y piel morena tenía un enorme vientre—. Mamá dice que es bueno que mi tía camine, así que nos trajo al parque, pero han estado todo el rato sentadas.
—Jasper. —Escuchamos llamar a una mujer. Ambos nos miramos antes de levantar la cabeza—. Hijo, ¡por dios! ¿Cómo sales así, sin decir nada? ¡Y además solo! Te he buscado por horas.
—Mami, papá no quiso venir conmigo ¡Ya nunca quiere jugar conmigo! Además, solo estaba jugando con Bella.
—Hola, cariño —me saludó con una sonrisa—. ¿Estás aquí solita? — preguntó preocupada.
—No, mamá está allí. —Giraron y vieron a una mujer parecida a Bella que la llamaba con la mano—. Creo que debo irme.
Cuando me levanté trastrabillé un poco, pero Jasper que también se había levantado me sujetó.
—Nos vemos, Jasper.
—Nos vemos, Bella.
Durante ese mes, la madre de Jasper lo traía al parque, ya que se había hecho amiga de mi mamá.
Fin Flashback.
Jasper como te necesito -pensé.
—Mi amor, te voy a ayudar a sentarte para que comas y no te duela —dijo James volviéndome a la realidad.
Me tomó con cuidado de no lastimarme -más de lo que ya lo había hecho- y me colocó varias almohadas tras la espalda.
Tomó un plato de una pequeña mesa que había al lado de la cama, y tomó con la cuchara un poco de esa sopa.
—Abre la boca —indicó, pero yo la cerré más—. Abre la boca Isabella o voy a…
— ¿A golpearme? —pregunté con evidente sarcasmo—. ¿Más todavía? ¿Qué no vez? Debo tener el rostro desfigurado, y varios huesos rotos. Mi pequeña bebé está sola en un hospital por tu culpa… y…—Empecé a balbucear pero las lágrimas no me lo permitían.
—Bien, no comas pero cuando te estés muriendo de hambre me rogarás —afirmó saliendo por una puerta.
Miré a mi alrededor pero no había ninguna ventana, solo la puerta por donde él había salido.
Preferí seguir recordando para no enfrentarme a esto.
Jasper y yo estábamos celebrando su cumpleaños número 15 en un bar al cual solo pudimos ingresar con ayuda de Melanie que era amiga mía.
— ¿Te ha gustado tu sorpresa? —pregunté cuando nos sentamos, y le serví una cerveza.—Me ha encantado, mi vida. Es perfecta, pero no vamos a beber. Podríamos tener un accidente y no voy a arriesgarte —dijo tomando mi mano, y con la otra llamó a uno de los bartender —. Tráiganos dos limonadas, por favor —pidió.
Pasamos toda la noche hablando de cómo nos conocimos, de sus novias y de la universidad.
— ¿Quieres bailar? —me preguntó tendiéndome su mano.
—Jazz, sabes que no sé bailar.—Vamos, Bells. Es mi cumpleaños, dijiste que podía pedir lo que quisiera así que baila conmigo. —No pude negarme y acepté tomar su mano. A pesar de que la canción era muy movida, él puso sus manos en mi cintura y yo coloqué mi cabeza en su pecho.
—Te quiero, Jazz —le susurré.
—Yo también, Bells, con todo mi corazón. —Estuvimos un muy buen rato en esa posición hasta que alguien lo llamó al móvil y yo me quedé en la pista de baile esperándolo.
—Hola muñeca —susurraron a mi lado haciéndome saltar.
Me giré para ver quien había sido el que me había asustado. Era un tipo rubio, vestido muy a la moda, tenía unos ojos muy bonitos, casi parecidos a los de Jazz. Pero había algo en su aspecto que hizo que me interesara.
—Hola —respondí.
— ¿Bailamos?
—No. Lo siento vine con mi…
— ¿Tu novio?—preguntó. Su mandíbula se puso tensa de repente, y juro que vi un destello de ira en sus ojos.
— ¿Novio? No, vine con mi mejor amigo.
—Entonces… No creo que se moleste si bailamos —dijo tomándome de la cintura.
Desde ahí empezó mi calvario. Creí que James era perfecto, lo idealicé y cuando me di cuenta de su verdadera faceta ya era demasiado tarde estaba embarazada y obligada a casarme con él.
Jasper siempre tuvo razón, él no me convenía, y yo no lo escuché. Me dejé deslumbrar por la libertad y el facilismo que James me ofrecía.
Renuncié a mis noches sentada en el capot del auto con Jasper hablando sobre nuestro futuro. Por golpes e insultos no solo a mí, sino también a mi hija.
Tadaaa...!
Perdón por la tardanza chicas espero que sigan leyendome.
