"Nuevamente, ¿quién tuvo esta maravillosa idea?" Susurra Naruto, rodeado por la oscuridad. Sasuke lo mira detenidamente, agradeciendo que la luz de luna le diera la iluminación justa para ver que incluso si hay cansancio en su tono de voz, sus ojos brillan con diversión.
"Oh, no sé. ¿Tú?" De fondo está el sonido del mar, y Sasuke se siente como en uno de esos vídeos que se pone cuando no puede dormir. Naruto niega con la cabeza, como si lo que acaba de insinuar hubiese sido una auténtica tontería. "Dobe, ¿quién se emocionó por querer ver la luna llena? Te aseguro que no fui yo." Responde distraidamente, mandando un nuevo mensaje.
"Hey, abre la puerta delantera para que el dobe y yo podamos entrar."
"Bueno... la luna llena es preciosa, y tú dijiste que ya que estábamos aquí, podíamos caminar por la playa. Sin embargo, nunca dije que quería quedarme encerrado fuera. Muchas gracias por eso, teme." Sasuke no necesita mirar a Naruto para saber que está sonriendo, y como respuesta, golpea su hombro con cariño.
"Yo tampoco recuerdo decir que me quería quedar fuera de la casa, dobe... Además, seguro que Itachi verá en cualquier momento el mensaje y nos dejará entrar."
"¿Y si está durmiendo?" Gimotea, sentado en la arena, haciendo su mayor esfuerzo por tumbarse cómodamente. Al ver que tras el tercer intento no puede, simplemente opta por sentarse. Sasuke descubre cuando Naruto le da la espalda que tiene su camiseta totalmente llena de arena en la parte de atrás. El mayor no puede hacer más que reír. Finalmente, el rubio se quita sus zapatos, y aunque sigue quejándose espontáneamente, no le da importancia.
Él se une al lado de Naruto, sin quitarse los zapatos. Nunca le ha gustado la sensación de sentir la arena en sus píes. Es incómodo. "Bueno, si está durmiendo, siempre podrás contarle a nuestros amigos cómo nos dejaste fuera de la casa cuando fuimos de vacaciones." Dice, antes de poder pensar en otra cosa. Y aunque intenta que no ocurra, ya ha recreado la escena en su mente: Esa vez fuimos al apartamento de mis padres por vacaciones, y Naruto tuvo la maravillosa idea de salir por la noche para ver la luna. Después Naruto lo cortaría, y seguiría contando la historia al resto de sus amigos, gesticulando demasiado y con su tono repleto de exaltación. Y después Sasuke dijo que quería caminar un rato por la playa. Nos dimos cuenta de que ambos habíamos olvidado las llaves en el cuenco del recibidor y al final... tuvimos que dormir en la arena. Hacía frío, y la arena picaba... Fue horrible. Mentiría. Pero después, con una enorme sonrisa, miraría a Sasuke y ambos se leerían la mente: Había sido increíble.
"Esta es la razón por la que no debo hacerte caso, dobe." Bromea, suspirando al final. Como si Naruto fuese demasiado. Es Abril, y aunque el aire es frío, no hace el frío suficiente como para que ambos quieran regresar -incluso si tuviesen la oportunidad-. El sonido de fondo, acompañado de la luna y de la tranquilidad al rededor, podría ser bastante relajante si finalmente tienen que dormir ahí.
Antes de poder hablar, parece que Naruto ha leído su pensamiento, porque vuelve a intentar tumbarse, esta vez haciendo una almohada extraña y amorfa de arena. Apoya su cabeza y se queda mirando al cielo. "Ver esto de noche casi me hace no echar de menos comer Ramen esta semana." Sasuke sigue a Naruto y se tumba a su lado.
"En realidad estoy sorprendido de que no me estés interrogando sin descanso sobre estrellas." Siempre era así. Cuando estaban mirando algún documental sobre algo, a la media hora -si Sasuke tenía suerte- Naruto lo estaba atosigando a preguntas sobre ese mismo documental, buscando información sobre el tema a tratar y no dejaba de hablar sobre lo mismo durante, al menos, una semana.
"Podría. Quiero saber qué constelación estamos mirando ahora mismo." Responde, y Sasuke juraría que Naruto se ha acercado un poco más a él, pero no puede estar seguro. "Pero ahora mismo estoy demasiado cómodo para ello."
"Vago." Es todo lo que el mayor puede decir, la palabra está bañada en cariño.
"¡Mira! Esa parece un bol de arroz." Ambos empiezan a reír, suave y bajito, rodeándose en su propia burbuja nuevamente.
"¿Ese?" Pregunta Sasuke, levantando su mano y señalando al conjunto de estrellas que tenía a la izquierda. Si lo miraba desde una perspectiva ondulada... no, sin duda eso no parecía un bol de arroz. Quizás un pájaro sin pico...
"No, este." Dice Naruto, sus dedos alrededor de la muñeca de Sasuke, gentilmente apuntando en la dirección correcta.
Sasuke tiene que enfocar su mirada durante casi un minuto, y mirar la constelación de diferentes maneras para poder, finalmente, ver de lo que Naruto está hablado. Si lo miras de forma ondulada, podría parecer un bol lleno de arroz. Incluso hay un conjunto de tres estrellas que parecen un pequeño gramo de arroz caído, como si de un cuadro se tratase. Cuando finalmente Sasuke se vuelve a Naruto para decirle de su descubrimiento del pequeño grano solitario, Naruto ya lo está mirando, y las palabras quedan bailando en su garganta. Naruto lo está mirando de esa manera. Eso que siempre hace cuando se piensa que Sasuke no lo está mirando, esa que provoca una subida y bajada estrepitosa de su estómago.
"Si yo fuese un superhéroe, sería ere grano de arroz solitario." Dice, porque no sabe qué más hacer. Y Naruto se ríe tanto que casi está llorando. Sasuke se ríe también Y es esto lo que le da miedo perder si algo cambia, estos momentos tontos pero que tanto significan para ambos. Naruto suelta su muñeca, y si Sasuke echa de menos la sensación de su toque, no dice nada. Hay un instante, ínfimo y fugaz, donde Sasuke se pregunta qué pasaría si él se inclinase un poco. Sólo un poco. Lo suficiente para hacer saber a Naruto que quiere besarlo, ahí y ahora. Si Naruto se inclinaría también; si Naruto le devolviese el beso y si, después de eso, sonreiría de esa manera cálida, con sus ojos llenos de estrellas.
"Osa mayor." Dice, sin embargo. Levantando su dedo y apuntando a las estrellas por encima de su cabeza. Está a punto de preguntar quién tuvo la idea de llamar a ese conjunto de luces diminutas "Osa mayor", pero Naruto vuelve a rodear su muñeca. "¿Qué pasa?" Pregunta en su lugar.
Naruto intenta hablar, pero solo boquea, como si las palabras no saliesen. "Nada, no importa." Dice, y suelta su muñeca con gentileza. Sasuke quiere agarrar la suya, y seguir hablando por horas. O besarlo en la mejilla -o dónde sea-. Y está apunto de hacerlo, eso último, ahuecar su cara entre sus manos pálidas y besar la segunda marca de su mejilla izquierda -algo que lleva deseando hacer desde hace mucho, mucho tiempo-, pero su móvil vibra en su bolsillo trasero.
"Itachi." Es todo lo que dice, y el momento pasa rápido, demasiado. Como si nunca hubiese existido si no llega a ser por la presión en su pecho.
Y aunque cuando llegan a su piso, dos días más tarde, sigue encontrando arena en todas partes, a Sasuke no es que realmente le importe demasiado. Aún conservará el recuerdo de la noche de la luna.
