Capítulo 4

Un ramo de flores

"Y"

Tomó la bolsa donde estaban los recipientes con su cena y los sacó poniéndolos en la mesa y no pudo evitar sentirse culpable de que sus gatos se hubiesen comido la cena del vecino; suspiró y asegurándose de que las charolas estaban bien cerradas para evitar que sus gatos pusieran los bigotes dentro, salió nuevamente de su casa. Subió las escaleras pensando en qué diría, pero una vez que estuvo en el piso superior, miró el departamento que había estado solo por varios meses y que ahora tenía una luz encendida en la puerta. Se armó de valor y llamó apretando el timbre.

Pasaron algunos segundos que le parecían durar una eternidad y finalmente la puerta se abrió, Levi alzó una ceja confundido al toparse con Hanji parada frente a su entrada, esta se aclaró la garganta sintiéndose nerviosa por lo que iba a decir.

— Lamento que mis gatos te hayan molestado y… Que se hayan comido tu cena — hizo una pequeña pausa y Levi esperó expectante — compré algo de comida china y es mucha… ¿quieres cenar algo conmigo? Así me sentiría un poco mejor por las molestias que mis gatos te ocasionaron.

No sabía ni siquiera lo que estaba esperando al invitar a su extraño vecino, pero él la evaluó en silencio y se frotó la nariz, pensativo — de acuerdo — aceptó él — será una forma de compensar las travesuras de tus gatos. Espera, iré por mis llaves.

Hanji esperó paciente mientras Levi tomaba las llaves que descansaban dentro de una bandeja a un lado de la entrada, salió y le dio una vuelta al cerrojo — Bien — le dijo a Hanji parándose frente a ella — te sigo.

Hanji deshizo el camino andado con dirección a las escaleras, Levi caminaba a un lado de ella y se sentía tensa al tenerlo tan cerca, de no haber sido por su descuido y sus gatos inquietos, habría tenido una cena tranquila y en solitario, como cada noche. Llegaron al piso inferior y Hanji guio a Levi hasta la entrada de su casa, una vez ahí, abrió la puerta y lo dejó entrar.

El desorden lo golpeó en la cara, en todas partes había libros y revistas apilados al igual que suéteres y camisetas sobre los muebles; el piso estaba lleno de juguetes de peluche para los gatos y estos, descansaban irreverentemente sobre la mesa, a un lado de las charolas de la comida que evidentemente, habían tratado de abrir sin mucho éxito — disculpa el desorden — le dijo Hanji quitando una bufanda del respaldo de la silla — pero casi no estoy en casa y cuando regreso de trabajar, lo último que quiero es limpiar y ordenar este lugar… Además, Swaney y Bean se encargan de desordenarlo igual.

— No… hay problema — le contestó Levi saltando sobre las charolas para los gatos, jaló una silla para sentarse y las lámparas comenzaron a parpadear bajando la luz drásticamente hasta que la oscuridad fue total.

— Vaya, creo que tendremos que comer en el balcón — murmuró Hanji y sacando su teléfono del bolsillo trasero del pantalón, activo la lámpara y comenzó a hurgar entre unas repisas — al menos ahí llega la luz de las lámparas de la calle y, podremos alumbrarnos con algunas velas — tomó un candelabro que estaba detrás de una enciclopedia y jaló la caja de cerillas con las puntas de los dedos— podrías traer las charolas.

Levi la miró sin hacer ningún sonido y cuando ella hubo cruzado frente a él, siguió sus pasos con rumbo al balcón. Hanji abrió la puerta corrediza y la brisa de aire frío le aclaró la mente. Acomodó el candelabro encendiendo las velas y Levi dejó la comida sobre la mesa; los dos gatos salieron con ellos y maullaron al oler la comida aún caliente — Así que éste era tu plan.

Hanji detuvo lo que estaba haciendo y miró a Levi sin comprender — ¿De qué plan estás hablando?

— Me trajiste aquí para seducirme, hasta tenías las velas preparadas — Hanji lo miró sin comprender y luego soltó una risa sarcástica.

— Eso te encantaría ¿no es verdad? — Levi resopló divertido y jaló una silla para sentarse — es el primer día de mes y a Hannes siempre se le olvida pagar el recibo de luz del edificio, ya todos los vecinos estamos preparados con velas para pasar la noche a oscuras.

— ¿No han pensado en contratar a otro conserje? — Hanji rio negando con la cabeza mientras separaba los palillos de madera.

— Nunca, Hannes tiene muchos años trabajando en el edificio, es algo distraído y le gusta beber de más, pero no es malo y siempre nos ayuda incluso en problemas personales… Además, no tiene a dónde más ir, su esposa murió hace algunos años y se ha quedado solo, aquí no molesta a nadie — nuevamente el silencio se hizo presente, pero de forma extraña, no era tan incómodo como había sido con anterioridad, uno de los gatos de Hanji se restregó en la pierna de Levi y de un saltó, se subió en el regazo de él haciéndose un ovillo tibio.

— ¡Lo siento! Nunca se comportan así, siempre son huraños con todo el mundo… Bean, bájate de ahí — ordenó Hanji y el gato la miró con los ojos entrecerrados mientras empezaba a ronronear.

— Déjalo, me calienta las piernas — bromeó Levi y le rasco la oreja al gato, Hanji lo miró fascinada con los labios entreabiertos.

— ¿Sabes? Jamás había visto que se comportaran así con alguien más, tú mismo viste cómo le lanzaron un zarpazo a Hannes. Los adopté hace dos años, en el albergue estaban a punto de sacrificarlos porque eran agresivos con las personas que trataban de tocarlos y contigo se comportan como si fueras su amigo.

— Después de colarse en mi departamento, ya me tienen confianza… ¿te has percatado de que ni siquiera nos hemos presentado correctamente?

— Es verdad — admitió Hanji, no deseaba confesar frente a él que ya sabía su nombre gracias a Hannes; carraspeó y le tendió la mano derecha por encima de la mesa — soy Hanji Zoe.

Levi miró la mano delgada que estaba estirada hacia él y la tomó en un apretón moderado — Levi Ackerman.

Hanji soltó la mano de Levi e hizo una mueca incómoda — lamento haberte dicho que eres un asesino de gatitos… sé que no es verdad, pero estaba tan preocupada por mis mascotas, que hablé sin pensar.

Levi negó con la cabeza masticando un pedazo de comida — no importa — la miró por un momento mientras la luz danzarina de las velas se reflejaba en su cabello castaño — te vi hoy en el puente — una gota de sudor frío le recorrió la espalda y miró a Levi con una mezcla de miedo y tristeza — es la primera vez que veo a un médico reaccionar así.

— Si me vas a decir que estuvo mal, ahórrate el regaño, que ese ya me lo dio mi jefe esta tarde.

— También escuché algo de eso… trabajo como guardia personal del hijo del Doctor Jaeger, estuve con ellos en el hospital y vi lo que sucedió.

Hanji agachó la cabeza sintiendo que sus ojos escocían al recordar el niño al que no pudo salvar y a la madre adolorida — no es el primer paciente que pierdo… siempre sucede en urgencias, pero es peor cuando es un niño, algo me cala cuando eso pasa y detesto dar la noticia a los padres… es cuando siento que pude haber hecho algo más por ese paciente.

Levi escuchó en silencio el desahogo de Hanji y asintió con pesar — mi madre murió hace seis meses — soltó él de golpe — los médicos nunca fueron amables como tú lo fuiste con esa mujer, siempre fueron fríos y… cuando ella murió, me lo dijeron como si estuviesen leyendo el encabezado del diario. Por eso me sorprendió cuando te vi llorando, nunca creí que un médico fuese capaz de sentir la pérdida de un paciente.

— Algunos somos más débiles que otros, se supone que no debería ser así.

— Te agradezco que seas así — Hanji sintió cómo su cara se calentaba por la vergüenza y esperaba que la oscuridad amortiguada por las velas, le ayudara a disimular el sonrojo.

"Y"

Un par de brazos fuertes lo acunaron, mientras los labios dominantes, reclamaban un beso urgente que lo dejaba sin aliento. La lengua se deslizó como serpiente dentro de su boca y se enlazó en una batalla dominante contra la suya; sus pensamientos estaban condensados en una cascada ardiente y mientras los labios de él abandonaban los suyos para ir a martirizar la piel de su cuello, aprovechó para acariciar la espalda musculosa que estaba perlada en sudor — ¡Levi! — gimió Eren cuando los dientes de Levi apresaron el lóbulo de su oreja.

— ¡Eren, ya levántate! — abrió los ojos sobresaltado al escuchar la voz de Mikasa al otro lado de la puerta; se sentó de golpe sobre la cama y miró desconcertado a su alrededor; estaba solo en su habitación y todo aquello había sido un sueño que extrañamente, resultaba sumamente vívido en todos los aspectos — tu mamá quitará el desayuno de la mesa en quince minutos.

— Bajo en un momento — anunció con voz pastosa y se frotó la cabeza con ambas manos, empujo las sábanas y descubrió una erección amenazante que marcaba un notorio bulto en el pantalón de su pijama — maldita sea — murmuró al sentir la humedad en la tela de su ropa interior.

— ¿Qué dijiste? — preguntó Mikasa al otro lado de la puerta.

— Nada, que enseguida bajo — Se apresuró a desnudarse y se metió a la regadera, quizás un baño con agua fría le lavara los pensamientos y deseos que comenzaban a crecer en su cabeza pero, aun así se sentía nervioso y a la vez expectante de ver a Levi ese día. El agua helada le arrancó la respiración cuando cayó de lleno sobre él, pero al menos lo distrajo de todo lo que le rondaba en la mente, producto del sueño que había tenido.

Tan rápido como se lo permitieron los músculos acalambrados, se aseó y se preparó para bajar al comedor familiar; su madre canturreaba una cancioncilla mientras le untaba mantequilla a su pan mientras su padre leía un artículo médico publicado en una de las tantas revistas médicas a las cuales estaba suscrito — buenos días — saludó al acercarse a la mesa y su madre le respondió con una sonrisa.

— ¿Qué planes tienen para ésta tarde después de la ceremonia de inauguración? — Eren jaló una silla y Mikasa regresó de la cocina llevando un vaso de leche con chocolate, ocupó el lugar al lado de él y estuvo atenta a su respuesta.

— Creo que regresaremos a casa, no hemos planeado nada.

— Bien, si planeas salir, tienes que avisarle a Levi par que te acompañe — Eren tragó saliva al escuchar la orden de su padre y asintió tratando de mostrarse neutral.

— ¿Es necesario? — no estaba seguro de que sus palabras hubiesen sonado lo bastante convincentes, pero al menos así no haría notar que estaba menos reacio a la compañía de Levi.

— Totalmente — Grisha cerró la revista y se levantó de la mesa — me tengo que ir a verificar los detalles para la ceremonia, Eren, Mikasa, los espero allá en un par de horas… Nos vemos amor — dando por sentado sus órdenes, se agachó para plantar un rápido beso en los labios de su esposa, se puso la revista bajo el brazo y salió del comedor con rumbo a la cochera.

— Bien, yo me iré a arreglar, terminen su desayuno y vayan directo al hospital, Mikasa, encárgate por favor de que le llame a Levi y avísele dónde estarán.

— Yo me encargo — confirmó Mikasa y Carla salió del comedor dejando a los dos jóvenes solos. Eren le dio un mordisco a una tira de tocino frito y sintió la mirada acusadora de Mikasa encima de él — ni creas que te vas a escapar, Levi estará contigo todo el día.

— Tu primo es raro, esa mirada helada que tiene, supongo que no tiene mucha suerte con las mujeres — Mikasa alzó los hombros y cortó un pedazo de huevo.

— No lo sé, hace tiempo que no tiene novia.

— ¿En verdad? — Eren calculó el terreno por donde pisaba aparentando no estar muy interesado.

— Vivió con una chica… Petra, sí ese era su nombre; en fin, vivieron juntos algunos meses y al final se dejaron, tiene más de dos años de eso y no ha vuelto a tener novia, nuestro tío Kenny lo fastidia todo el tiempo diciendo que es gay.

— Quizás sí lo sea.

— Quién sabe, tú mismo has visto lo reservado que es, muchas veces es necesario sacarle las palabras con tirabuzón — Mikasa se levantó de la mesa y recogió su plato para llevarlo a la cocina — levanta la mesa cuando termines, nos vamos en una hora.

"Y"

Levi dejó su celular en la mesa del comedor, Mikasa le había llamado algunos segundos antes para informarle en dónde estarían ese día y ahora se estaba preparando para salir. Estuvo tentado a tomarlo nuevamente, la noche anterior él y Hanji habían intercambiado números y le picaba la tentación de enviarle un mensaje para saludarla, pero conteniéndose, se dirigió a la cocina para terminar de lavar los trastos que había usado en el desayuno.

Se levantó más temprano de lo que hubiera querido, la noche anterior después de cenar con Hanji, se quedó con ella charlando un rato mientras bebían café en la terraza mientras los gatos les hacían compañía y volvió a su departamento con una extraña sensación de tranquilidad; quizás el comenzar a socializar con los vecinos no era tan mala idea después de todo.

El refractario que había preparado con lasagna estaba listo para entrar al horno, pero lo haría hasta que regresara en la noche, así que lo cubrió con un plástico y lo metió al refrigerador; dio por terminadas sus labores en la cocina y se fue al recibidor para descolgar su saco, metió el celular en la bolsa interna y salió del departamento. Miró la puerta del elevador y estuvo a punto de apretar el botón, pero un impulso mayor lo hizo buscar el camino hacia las escaleras y bajar al piso inferior.

Se asomó por la esquina al llegar al piso de Hanji y miró directamente a su departamento y ahí, agachado sobre la perilla de la puerta, estaba un hombre que la pulsaba para ver si estaba cerrada. Levi se acercó a grandes zancadas y tomándolo por los hombros, lo arrojó contra el muro — ¡¿Qué diablos haces aquí?! — el hombre dejó caer un ramo de flores que llevaba en las manos y se quejó cuando su cuerpo golpeó contra la pared fría.

— Vine a ver a Hanji — chilló él y Levi lo tomó por la pechera de la sudadera.

— ¿Y por qué vienes como si fueras un vulgar ladrón? — la voz calmada de Levi, en combinación con sus ojos inexpresivos y la fuerza de su agarre, le dieron pánico al muchacho y comenzó a tartamudear — ¡Habla bien! — le gritó Levi sacudiéndolo.

— Somos compañeros del hospital… Soy su residente Morblit — Levi lo evaluó por un momento y finalmente lo soltó.

— ¿Cómo diablos entraste aquí? Si estabas tratando de abrir la puerta de Haji quiere decir que no sabe que estás aquí — Morblit tragó ruidosamente y miró el puño de Levi cerrarse amenazadoramente.

— Quería darle una sorpresa, para que se sintiera mejor por el incidente de ayer en el hospital, el conserje me dejó entrar — Levi apretó los labios y tomó a Morblit por el brazo.

— Escúchame bien, ella no necesita que la consueles y vas a hacer esto: Te vas a largar de aquí y no vas a volver; si mencionas una sola palabra sobre nuestro encuentro, te juro que iré al hospital y yo mismo me encargaré de meterte en un frasco con formol ¿entendiste? — Morblit miró con terror a Levi y asintió — ¡Te pregunté si entendiste!

— ¡Entendí todo! — Levi sintió cómo el hombre temblaba y lo soltó.

— Lárgate de aquí y si te vuelvo a ver en el edificio, te arrojaré por la ventana — Morblit dio un paso hacia atrás sin quitarle los ojos de encima a Levi, dio la media vuelta y corrió escaleras abajo presa del pánico. Levi se arregló el saco y al ver hacia el piso, encontró un ramo de orquídeas, se agachó para levantarlo y vio una tarjeta entre las flores, la tomó y se la metió en la bolsa del pantalón; tendría algunos asuntos qué arreglar con el conserje y sería mejor hacerlo lo antes posible.

Dio un paso para retirarse del lugar, cuando la puerta del elevador se abrió y se topó con Hanji que venía cargando bolsas con las compras de la semana, se detuvo en seco al ver a Levi, pero sonriéndole, se animó a acercarse — ¡Qué sorpresa! — le dijo acomodándose los anteojos sobre el puente de la nariz — ¿Qué haces aquí?

La pregunta lo tomó con la guardia baja, no esperaba tener que improvisar una respuesta en ese momento, Hanji clavó sus ojos en el ramo de flores y su cara se iluminó radiante — ¡¿Cómo supiste que esas son mis flores favoritas?!

— ¿Eh? — eso era algo que nunca se hubiese esperado y sin saber qué más hacer, le tendió el ramo a Hanji — creo que fue intuición — mintió él y Hanji lo aceptó con manos temblorosas — espero que te sientas un poco mejor con respecto al día de ayer.

— Ahora me siento mucho mejor — le contestó ella olisqueando las flores — ¿Quieres pasar a desayunar? Puedo preparar algo mientras platicas con Swaney y Bean.

Levi negó con la cabeza — no puedo, tengo trabajo, debo ir al laboratorio de investigación, habrá una ceremonia de inauguración de un ala nueva y debo estar con el hijo de Doctor Grisha.

— ¡Ah es verdad! — la voz de Hanji tenía un ligero timbre de decepción y Levi notó el rubor en su cuello.

— Te mando un mensaje más tarde, debo irme — Se despidió Levi y Hanji lo miró dirigirse al elevador, éste abrió las puertas y Levi se despidió con un gesto de la mano antes de entrar al cubículo.

"Y"

— ¡Hey chiquitín! — escuchó la voz fastidiosa del conserje cuando salió el elevador en la planta baja — ¿Por qué el pobre de Moblit salió corriendo como si hubiese visto a un fantasma?

Levi detuvo sus pasos y miró molesto a Hannes — porque le dije que si se volvía a aparecer aquí, lo metería en un frasco de formol… Y haré lo mismo contigo si lo vuelves a dejar entrar.

— Vamos, no seas tan duro, me ofreció algo que no pude rechazar: Dinero… está en verdad interesado en Hanji y quería sorprenderla con el ramo de flores… y por cierto ¿dónde están?

— La tiene Hanji, pero no sabe nada de Morblit, así que si mencionas una palabra de que ese chico vino, te voy a meter por el cogote la botella de ron que escondes debajo de la mesa ¿Entendido?

Hannes rio divertido rascándose la cabeza — creo que tienes que suavizar tu carácter si quieres que Hanji se fije en ti.

Levi resopló molesto y tratando de ignorar las palabras del conserje, salió por la puerta de cristal con rumbo a su trabajo.

"Y"

Un escalofrío recorrió la espalda de Eren cuando al abrir la puerta, se topó de frente con Levi que ya los esperaba; lucía su mismo semblante serio de siempre y los ojos helados lo martirizaban de una forma que no había sentido antes — Buenos días Levi — lo saludó Mikasa y siguió su camino hacia la camioneta donde el chofer aguardaba a que subieran.

— La ceremonia durará una hora aproximadamente, más el tiempo del brindis y la comida, espero que estés menos reacio a que esté contigo todo el tiempo.

No entendía por qué le daba cierto placer que Levi le hablara, pero Eren asintió de lado con la cabeza — creo que no me queda más remedio — le contestó a Levi y se aproximó hasta el vehículo, Levi esperó a que subiera junto con Mikasa al asiento trasero y él se acomodó junto al chofer en el frente.

— Vaya, parece que ya aceptas las cosas con más estoicismo, espero que sigas así — le soltó Mikasa cuando el vehículo comenzó su marcha; Eren se removió incómodo en su asiento y suspiró aburrido.

— Supongo que ya no me queda más remedio — rezongó Eren y notó los ojos de Levi que lo miraban sobre el hombro; Eren trató de disimular el sonrojo y, tomando su celular, comenzó a navegar por internet con inocencia fingida; de vez en cuando alzaba los ojos y veía rápidamente a Levi que tenía la vista clavada en el frente mientras sus dedos tamborileaban contra la puerta de la camioneta.

Eren miró disimuladamente a Levi una vez más y esta vez él fue quien estaba ocupado con su celular, era la primera vez que lo veía concentrado en algo que no fuera su trabajo y le picó la curiosidad por lo que estaba haciendo; pretendió acomodarse el saco de piel y estirando el cuello, alcanzó a ver que los dedos de Levi se movían rápidamente sobre un teclado, le estaba escribiendo un mensaje a alguien y al enviarlo, una extraña mueca se formó en los labios de Levi y Eren comprendió que se trataba de una sonrisa velada.

Tragó saliva sintiendo una pequeña mordida de celos; no se imaginaba que Levi pudiese emocionarse al escribir un mensaje a alguna persona, pero ahí estaba y él ni siquiera sabía quién era esa persona que era capaz de arrancarle una sonrisa a su guardaespaldas.

— ¿Qué te pasa? — le preguntó Mikasa al notar la tensión en su cuello.

— Nada, me mordí la lengua — mintió Eren y el sonido de un mensaje entrante le apuñaló un poco más hondo; Levi tomó su teléfono nuevamente y después de leer el mensaje que había recibido, se apresuró a contestarlo dejando a Eren aún más confundido.