Yui estaba limpiando la sala de estar con Sora que levantaba los muebles para pasar la aspiradora, en ese momento llego Ruki.
-Oye. –llamo a Yui.
-¿Qué sucede, Ruki-kun? –paro Yui hacer la limpieza.
-Estaré un poco ocupado, necesito que lleves esto a la biblioteca pequeña. –Ruki dejaba unos libros para después irse.
-Sora, iré a dejar estos libros. Te encargo el lugar. –Yui tomaba lo libros y se retiraba de la sala.
Afuera estaba recostado Ayato en una pared, Ruki paso a su lado. – ¿Te diste cuenta? –le preguntó Ruki sin mirarlo.
-¿Qué Chichinashi tiene un aroma diferentes? Si. –Ayato miro donde se había ido Yui. –Todos se dieron cuenta, Shuu no ha dicho nada. –sonrió de forma maliciosa. –Me gustaría probar su sangre.
-Sera en otro momento. –Ruki lo volteo a ver, Ayato se detuvo a mirarlo. –Reiji me pidió que hiciera las compras contigo.
Ayato le agarro un tics en la ceja. –Terminemos con esto rápido. –saco humos siguiendo a Ruki que solo suspiro, aguantarse a Ayato era siempre un reto para él. Y para Ayato negarse a lo que dice Reiji no era muy beneficioso.
Mientras Yui iba a la biblioteca pequeña se encontró con Kou.
-Buenos días, Mneko-chan. –la saludo
-Buenos días, Kou-kun. –se detuvo a saludarlo.
-Te ayudare a llevarlos. –Kou tomo los libros con una sonrisa, Yui le preocupo un poco eso, Kou siempre buscaba como cobrarle después los favores y siempre era con su sangre.
-Gracias. –Yui le sonrió levemente y siguió su camino, entraron a la biblioteca dejaron los libros en los estantes en ese momento Yui miro un retrato que le llamo la atención, una mujer con cabello ondulado color negro y ojos azules, a pesar de ser una pintura era muy hermosa.
-Es Emily. –dijo Kou.
-¿Emily? –repitió su nombre.
-Cuando esa persona nos adoptó nos dejó a cargo de ella para cuidarnos y enseñarnos nuestros poderes, a pesar que se mira un poco fría además que era muy estricta al punto de querer matarla siempre lo hacía para nuestro bien.
-Como una madre. –le sonrió Yui.
-Sí, pero ella solo lo fue un tiempo cuando ya podíamos valernos por nosotros mismos ella desapareció.
-¿Desapareció?
-Sí, un día hizo un banquete para celebrar como nuestra graduación, al día siguiente fuimos a su cuarto y ya no estaba, todo los objetos y ropas de ella estaban en su lugar en el orden que ella siempre los dejaba.
-Se lo dijeron al señor Tougo. –Yui se preocupó en ese momento.
-Jajaja, Mneko-chan, siempre haciéndome reír, por supuesto el respondió que no nos preocupáramos. –Kou le sonrió en un momento a otro cambio su rostro, tomo a Yui por las muñecas y la estampo a los estantes. –Tomare tu agradecimiento. –Yui se asustó, intento luchar pero fue imposible como siempre Kou abría su boca lentamente disfrutando el momento hasta que sintió que alguien lo tomaba del cuello de la camisa.
-Deje a mi ama. –Sora apareció de la nada jalando a Kou con fuerza que perdió el equilibrio cayéndose en el piso.
-¡Oye ¿Quién te crees?! –le grito furioso Kou, no solo le interrumpía sino también lo jalaba, en un instante escucho una bala, miro que Sora le había disparado y rasguñado la mejilla.
-Un engel que es mil veces más fuerte que tú. Además que hace su trabajo. –Sora lo miro de forma amenazante, hizo desaparecer su arma, dio un suspiro. –Ama acaba de venir un paquete. Por favor déjeme llevarla a su cuarto. –la tomo de los hombros y con delicadeza la empezó a empujar fuera de la habitación
Kou frunció el ceño que seguía en el piso, su herida se estaba sanando recordó un momento su infancia
FLASH BACK
Emily estaba leyendo un libro en un campo rodeado de flores y los Mukami estaban jugando en el en ese momento apareció Kou con una corona de flores, ella le sonrió de forma nostálgica aceptando la corona.
-Te pareces mucho a él. –susurro para ella pero fue escuchada por Kou que se preguntaba a quien se refería, pero en ese momento le dio una sonrisa.
FIN DEL FLASH BACK
-debo admitir que da un poco respeto. –Yuma estaba en un sillón comiendo un terrón de azúcar.
-Tsk. Es una maldita. –Kou se paró quitándose el polvo de su ropa.
-¿Dónde estará? –Yuma miro el retrato de Emily.
-Muerta o muy lejos de aquí. –Kou le respondió con desdén Kou.
Yuma le miro un momento molesto de la forma de cómo le respondió, más el modo como se refirió a Emily puede que ella siempre les exigía mas de los que ellos podían pero gracias a eso podían colocarse al lado de los Sakamaki.
-Lo siento. –Kou se dio cuenta de su error
Yui iba con Sora a su habitación.
-No debiste de ser muy cruel con él, Sora. –le dijo tímida Yui con sus manos en el pecho.
-Lo siento, ama. Pero los vampiros son sádicos por naturaleza, ellos solamente piensan en sí mismo y nada más. –Sora reflejo enojo en su mirada. Yui se preocupó un poco de la forma que pasaría con lo demás. –Aunque usted lo desea no seré muy directa con ellos.
-Gracias. –Yui entro a su habitación, en su cama estaba una caja de cartón. -¿Quién lo abra enviado?–Yui miro de todos los lados para ver si tenía un remitente, pero no había nada solamente el nombre de ella.
-¿Desea que lo abra? –Sora se ofreció, no quería que su ama estuviera en peligro.
-No, está bien. –la empezó a abrir miro en su interior y había esponja blanca enterró sus manos extrayendo un objeto en su interior, ella hizo una exclamación de asombro.
-¿Una muñeca? –Sora miro la muñeca que era de trapo, tenía un vestido blanco con bordes negros igual que sus zapatos y su pelo era rubio.
-Hoseki. –susurro Yui la abrazo con fuerza y derramo una lagrima que fue limpiada por Sora.
-Cuando era pequeña era su muñeca ¿verdad? –pudo saberlo por la familiaridad que tenía con ella al abrazarla
-Sí, mi hermana me la hizo, tenía 3 años cuando me la regalo, pero cuando se fue y supe que había muerto, le deje en un estante muy lejos de mí porque me recordaba a ella y siempre lloraba. –Yui derramo más lágrimas Sora la abrazo consolándola. –Me había olvidado de Onee-chan, soy horrible. –Yui lloro un tiempo más Sora la abrazo durante ese tiempo, ya habían hecho los deberes de la casa, era la hora de comer pero el estado de Yui sería como llevar un cordero al matadero.
-Creo que debe dormir. –Sora cargo a Yui y la recostó en su cama la tapo y le quito los zapatos. Se fue de su habitación para ayudar a hacer la comida, Yui empezó a tener un sueño nuevamente abrazando a su muñeca.
Una fuente, pudo reconocerla, los trillizos salieron corriendo jugando entre ellos.
-Ayato. –Yui reconoció la voz de Cordelia, al verla, algo de ella era diferente, se podía distinguir una mirada amable, sonrisa radiante.
-¿SI, Mama? –Ayato se acercó a ella con una sonrisa, no solo él también los otros. Muy diferente a aquel sueño, donde ellos le huyeron.
-¿Ya vino, papa? –Cordelia se agacho a la altura de sus hijos.
-Si ya vine. –atrás de los niños apareció un hombre con cabello rojo, "Rayner" recordó su nombre Yui. En sus manos llevaba una cesta de manzanas.
-¿Para qué son esas manzanas? –pregunto Kanato, no tenía ojeras y tenía una sonrisa reluciente.
-Mamá hará un pie. –le respondió Rayner, los niños gritaron de alegría, Cordelia sonrió recibió el cesto y fue adentro de la casa que era donde vivían ahora. Yui sonrió al ver cómo era diferente como había recordado, Cordelia siempre miro a sus hijos como objetos y los trataba como cual, Laito, Ayato y Kanato estaban jugando ahora con el hombre.
-Kanato, te traje esto. –le entregaba un oso de peluche que reconoció Yui.
-Gracias, papa. ¿Cómo debería llamarlo? –sonrió Kanato mirando su ojos.
-Ehh ¿Por qué solo a Kanato? –refunfuño Laito en ese momento en su cabeza cayo una sombrero igual que siempre utilizaba.
-No te quejes Laito. –Laito hizo un puchero poniéndose mejor el sombrero. –Te lo regalo. –su puchero cambio por una sonrisa.
-Kora, papa. Ayúdanos a capturar un familiar. –Ayato señalaba un murciélago con su vara de madera.
-Está bien su majestad. –le respondió con risa su padre. Cuando estaba levantando y dando un par de pasos un explosión se escuchó todos voltearon a ver mirando que el interior de la casa que estaba incendiando nuevamente una explosión expulsando objetos Rayner protegió con su cuerpo a los niños, Yui estaba mirando la misma situación que Shuu y Reiji. Entre el fuego apareció Cordelia sangrentada.
-¡Cordelia! –grito Rayner iba a socorrerla.
-¡No vengas, protege a los niño! –le grito pero una cadena apareció envolviendo su cuello y jalándola al interior del fuego. Yui corrió a lado de los niños que apenas pudieron escuchar la voz de su madre.
-Esperen aquí. –les dijo a los niños, pero fue su grabe error un persona del cielo caí insertándole una espada por la espalda, los niños abrieron sus ojos y empezaron a llorar, Laito que era el mayor abrazo a sus hermanos y los alejo un poco donde estaba su padre la persona que el incrusto la espada se acercó a los niños y les sonrió.
-Buenas tardes, espero que cuiden muy bien de mí. –la persona que estaba cubierta de negro empezó a tomar la forma de Cordelia y sonrió de forma sádica. –Y yo les daré pesadillas. –Yui intento protegerlos los niños pero era como un fantasma en ese momento y no podía hacer nada, se sentido impotente, miro a las llamas y miro un hombre que sacaba a Cordelia arrastras.
-¿Señor Tougo? –dijo ella de forma de asombro y de shock, él era el responsable de la pesadilla que estaban viviendo ellos.
-Te los encargo. –hablo el hombre, la falsa Cordelia asistió y se acercó peligrosamente a los niños.
-No los toques…aléjate de ellos. –se paraba con dificultad Rayner por la espada que lo tenía atravesado.
-Oh veo que eres resistente, Rayner Heinz. Me llevare a tu esposa, nos vemos. –le sonrió de forma arrogante.
-Maldito Klein, maldito seas. ¿Por qué le haces esto a tu propia familia? –Rayner dio un paso pero se cayó los niños intentaron ir por el pero la falsa Cordelia lo impido.
-Poder ¿Qué otra cosa? –le respondió el hombre, Yui no salía de su asombro, ¿Klein? Pero se parecía mucho al Señor Tougo, pensaba ella.
-¡Papá! –gritaron los niños al ver que su padre ya no se movía y eran llevados por la fuerza por una mujer que se parecía a su madre. Yui miro al hombre que se parecía a Karl pero algo era diferente, completamente, pero no pudo descifrarlo porque el sonrió de una manera diabólica que la paralizo por completo, ese hombre era la misma perdición.
Yui despertó sudando miro a su alrededor acostada pero estaba un poco iluminado, se incorporó miro su reloj que eran las 5 de la tarde, había dormido 2 horas. Lo bueno que era día festivo y no iría al colegio por dos días más, a su lado miro un bulto y lo toco levemente que se movió.
-Ayato-kun, levántate. –Yui suspiro, pero no se levantó le quito la manta asombrándose de la persona que está ahí.
Una engel que tenía un cabello rubio con una blusa blanca y una falda negro con unos guantes negro en sus manos, sus alas estaba delicadamente recostadas dormía plácidamente, Yui se quedó en silencio procesando la información, se puso en posición bolita mirando el vacío, el engel empezó a despertarse y apenas Yui reacciono cuando el engel la había abrazado.
-Es bueno verla nuevamente, Yui-sama. –le hablo, Yui estaba como un chibi recibiendo el abrazo, observo que también tenía un buen cuerpo igual que la de Sora. –Este es el momento que hago la conexión, Yui-sama. –el engel bajo de la cama y tomo el rosario que estaba en la cómoda rodeo la cama y se lo puso a Yui. –Reiniciando conexión. –de su pecho salió un diamante color amarillo introduciéndose en el rosario que se cambió su color a amarillo.
-Mi nombre es Hoseki, engel tipo objeto, especialidad ataque de largo distancia, será un honor servirle.
-¿Hoseki? –Yui por un momento rio hasta que se desmayó. –Yui-sama. –fue lo único que escucho
Ayato y Ruki caminaban por las calles de la ciudad cuando Ayato enojado grito.
-¡¿Por qué demonios solo yo cargo las cosas?! –le grito a Ruki, que iba enfrente de el con una lista mirando y una bolsa en su mano, mientras Ayato cargaba un cesto inmenso por la espalda que estaba lleno de víveres.
-Reiji dijo que era tu castigo por sacar 20 en tu examen de matemáticas. –le respondió con tranquilidad ignorando por completo su enojo, cuando estaba pasando por una tienda se topó con una joven.
-Oh lo siento. –se disculpaba Ruki ayudándola a levantarse. Al verla mejor era muy hermosa tenia cabello corinto por los hombros y unos ojos morados, dejando el hecho que tenía unos pecho grandes.
-Gracias, también perdóneme. –rio levemente con una sonrisa.
Ayato miro con aburrimiento el acto caballeroso de Ruki, era dos personas distintas cuando hablaba con humanas, olfateó mejor. Un segundo ¿humanas?, ella no olía a eso. Olfateó nuevamente cuando una persona le hablo por atrás.
-Disculpe. –Ayato se giró encontrándose nuevamente con una pelirroja, con ojos azules la escaneo encontrándose con pechos grandes que sus ojos se iluminaron y sacaban estrellitas. –Su maletín va abierto y boto esto. –le extendía un paquete de dulces.
-Oh gracias. –Ayato tomaba el paquete. Eran los dulces de Kanato "Gracias hermanito" decía mentalmente.
-Que tenga un buen día. –paso a su lado encontrándose con la otra pelirroja. –Te estaba buscando. –exclamo acercándose con la mujer que hablaba Ruki.
-Lo siento, me empujaron te perdí de vista y me llevaron, asique me perdí, lo siento. –la pelirroja de pelo corto estaba muy apenada.
-Bueno no importa, vamos. Buen día. –se despedía la de pelo largo jalándola.
-Adiós. –dijeron Ruki y Ayato unisonar.
-Te diste cuenta ¿verdad? –Ayato miro como se iban las dos mujeres.
-Sí, su aroma es diferente, mejor dicho es la primera vez que siento ese tipo de aroma. –Ruki se asombró que Ayato le hubiera preguntado.
-Bueno eso también, es que ambas tenían pechos grandes. –Ayato se arregló el maletín de los hombros, Ruki dio un suspiro y le dio un pellizco en la mejilla.
-YA tenía muchas esperanzas. –Ayato le empezó a lanzar manotazos para que lo soltara.
-¡Duele, idiota!
Escucho unas voces levemente hasta abrir sus ojos se encontró con un rostro nuevo.
-Ojou-sama, esta despierta que alivio. –decía Hoseki moviendo sus alas en ese momento aparecía Sora con unas toallas.
-Ojou-sama ¿Qué paso? –le preguntaba Sora preocupada.
-No lo sé. –se levantaba lentamente Yui, no solo las dos engel estaban también Reiji que suspiraba.
-Siempre causando problemas. –exclamo miro a Hoseki que estaba atenta de la situación de Yui. –Señorita ¿Quién es usted? –Reiji llamo la atención de Hoseki.
-Lo siento mucho. –Hoseki se paraba y hacia una reverencia. –Soy Hoseki un engel al servicio de Yui-sama. Un gusto. –hacia una reverencia en ese momento Yui reacciono.
-Tú eres mi muñeca, ¿Cómo es posible? –Yui salía de la cama. – ¿Por qué eres un engel si te he tenido desde pequeña y nunca habías aparecido? –Yui se movió bruscamente sintiendo un mareo.
-Lo siento mucho Ojou-sama. –Hoseki la detenía. –La razón me es desconocida, solamente me recuerdo de usted desde que me dejo en un estante. –Yui se sintió mal por lo que había hecho. –Hasta que tenían que vender el estante y me encontraron, por un miembro del monasterio supo a quien le pertenecía y me envió a usted. –Hoseki con cuidado la sentaba en la cama.
-No sé qué es lo está pasando, pero estas muy débil así que te quedaras en tu habitación mañana necesito que hagas unas cosas. –Reiji se arreglaba sus gafas y salía de la habitación.
-Ojou-sama, le traeré su comida. Debe de hablar con Hoseki, con su permiso. –Sora salía de la habitación.
-Siento mucho dejarte ese lugar, Hoseki. –Yui se disculpaba, Hoseki se arrodillo tomando las manos de Yui.
-No se preocupe, Ojou-sama eso ya paso ahora estoy a su lado. –Hoseki le sonreí y le colocaba atrás de su oreja cabello Yui.
-Gracias pero ¿Cómo es posible que seas un engel? –Yui
-No lo sé. –Hoseki le mintió momento después que Yui se desmayara de la impresión Sora le ordeno que no dijera nada, Yui no estaba todavía preparada para recibir la verdad y sus orígenes.
-Ya veo. –Yui cerró sus ojos y respiro. –Me gustaría que me dijeras ¿Qué significa lo que dijiste antes?
-Perdone ¿Qué cosa?
-¿Qué eres tipo de objeto y…que más…a larga distancia? No me recuerdo muy bien.
-Bueno nosotros los engel podemos de ser de diferentes tipos, por ejemplo Sora es un engel de tipo sirviente. Como pudo observar el tiempo que estuvo con usted ella se comportaba como una sirvienta.
-Si tienes razón. –Yui recordó que le había lavado el cabello ayudado a cambiarse, servirle su comida.
-La mía es de tipo objeto o sea que me puedo convertir en cualquier objeto que usted desee para estar a su lado, como una muñeca, un llavero o un colgante. –Hoseki le recordó que era una muñeca.
-Ya veo. –sonreí con nostalgia Yui.
-Y lo de largo distancia es nuestro especialidad de batalla.
-¿Batalla? –Yui siempre le disgusto la violencia aunque vivía con vampiros sádicos, le resbalo una gota por la nuca por la ironía de la vida.
-Sora, es especialista en peleas de espadas y la mía es de larga distancia que se refiere en disparar o lanzar objetos.
-Son interesantes ustedes, pero desearía que no pelearan. –Yui apretó la mano en su pecho, cuando observo la pelea de Sora con los desconocidos le paralizo su cuerpo al ver la fuerza de ella y el daño que puede causar.
-¿Por qué lo dice, Ojou-sama? –Hoseki la miro directo a los ojos dándose cuenta que no lo podía expresar en palabras. –Lo entiendo, no peleare. Al venos que sea necesario.
-Gracias, Hoseki. –le sonrió Yui, Hoseki le regreso la sonrisa, desde que Yui era pequeña ella se encargaba de velar sus sueños que ningún monstro imaginario o real la atacase siempre estuvo con ella sin importar el lugar hasta que Yui la dejo en un estante donde respeto la decisión de Yui de abandonarla.
-Permiso Ojou-sama. –entraba Sora con un carrito de comida. Abrió la charola mostrando la comida, el estómago de Yui gruño.
-Adelante, Ojou-sama. –Yui se sonrojo y asistió.
Mientras tanto en la mansión llegaba Ayato exhausto por cargar una bolsa de víveres, Ruki lo ayudo a quitarse y poner toda la comida en la mesa para después guardarla en ese momento llego Kanato y Laito junto con Kou.
-Me trajeron mis dulces -fue lo primero que dijo Kanato.
-Por supuesto Kanato-chan. –Ayato se las extendía y de paso lo abrazaba de manera tierna.
-¿Qué paso? –pregunto Laito la actitud de Ayato que seguía abrazando a Kanato sobre su cuello ya que era más pequeño mientras el solamente se comía sus dulces.
-Simplemente nos encontramos con unas jovencitas muy hermosas. –explicaba Ruki
-Un minuto. –lo interrumpía Kou. –Para que utilices el adjetivo hermoso significa que realmente lo eran. Te gustó ¿verdad? –Kou se acercó golpeándolo con el codo.
-Oh ya veo, eres todo un pícaro. –del otro lado llegaba Laito imitando a Kou.
-Realmente lo eran además tenías pechos grandes y eran pelirrojas. –Ayato tenía recostado su barbilla en la cabeza de Kanato que comía sus dulces.
-Ooh, hoy en día hay humanas interesantes. –comento Laito
-Eso también llamó mi atención. –Ruki que tomaba unas cosas y las metía en uno de los estantes. –Tenía un aroma diferente a la de una humana.
-Una vampiresa o demonio. –Laito se recostó en el desayunador abrió una bolsa de quesitos ofrecía a Kou.
-Tampoco, ni siquiera se acerca. Es nuevo para nosotros. –Ayato que seguía en la misma posición.
-Oigan ya es hora de comer. –entraba Subaru. –La humana comerá en su habitación aparecer está débil. –informaba Subaru saliendo de la cocina.
-Eso también me molesta. –Ayato empezó a jalar las mejillas de Kanato. –No he podido succionar sangre de la plana.
-Yo también, intente hacerlo hoy pero esa mujer me detuvo. –Kou hizo un puchero.
-Bueno debemos aguantarla. –Laito subía sus hombros.
-Tsk. –Ayato miro la bolsa que tenía Kanato. –Oye tenemos que ir a comer. –Ayato lo jalaba al comedor.
Ya en el comedor todos empezaron a comer una que otra Kou quitaba la comida de otro y empezaban a hacer ruido donde Reiji los interrumpía que hicieran silencio pero lo ignoraban y seguían haciendo ruido, lastimosamente no había otro comedor donde podían comer tranquilos, los Tsukinami habían tomado un sala para ellos mismos, ahora tenía que manejarlos a ellos
-Esto permiso. –llego Hoseki deteniendo a los hermanos.
-¿Qué sucede? –pregunta Reiji que se arreglaba sus lentes mientras jalaba las orejas de Ayato.
-Ojou-sama se quedara en su habitación hasta el día de mañana. –Hoseki le informaba Sora la había puesto al tanto de la situación que estaba vivía Yui.
-Bien. Mañana cuando se levante que vaya a buscarme junto contigo y Sora.
-Entendido, joven Reiji. En ese caso me retiro. –Hoseki hizo una reverencia y se retiró.
Los vampiros se quedaron en silencio, mirando fijamente a Reiji por una respuesta.
-Un segundo engel. –le respondió soltando a Ayato
-¡Ohh! –dijeron todos hasta que reaccionaron. -¡QUE! –gritaron.
Ethan Heinz ( . .full. )
Rayner Heinz ( . )
