¿Es lo que quieres…?

Inuyasha pertenece y pertenecerá a su creadora… lastima….

Cap. 4 Amiga casi hermana…en las buenas y en las malas…

En un obscuro apartamento ubicado en el centro de Tokyo, una chica de cabello azabache se hallaba durmiendo profundamente como hace semanas no lo hacía en eso estaba hasta que en la profunda oscuridad de del mismo apartamento se oyó el sonido del teléfono, este estuvo sonando por unos minutos para luego dejar de sonar, a los pocos segundos volvió a sonar, haciendo que la durmiente arrugara el ceño para después comenzar a despertar, medio adormilada se levantó y se dispuso a ir a la sala para poder contestar el teléfono el cual seguía sonando con insistencia.

- Alo… - dijo con el sueño impregnado en cada letra mientras tomaba el auricular con muy pocas ganas.

- ¿Ka…Kagome podr…podrías venir por…mí? – le contestaron desde el otro lado haciendo que Kagome despertara gracias a los pequeños sollozos que escuchaba.

- ¿Sushika?... ¿qué pasa? – pregunto ya despierta y escuchando el tono de desesperación en la voz de Sushika - ¿dónde estás para ir por ti? – Sushika le conto que intento llamarla al celular pero que la mandaban directamente al buzón de voz, Kagome le volvió a preguntar por el lugar donde se encontraba, después de un breve silencio Sushika le dijo la dirección del lugar en que se encontraba, también le comento que llamaba desde un teléfono público, Sushika sonaba muy mal y Kagome intentaba tranquilizarla a través del teléfono, pasado un par de minutos Kagome colgó, tomó las llaves de su auto y salió de su apartamento rumbo a la dirección que le dio Sushika, tardo como media hora en llegar ya que no estaba tan lejos y que además como todavía era de noche las calles estaban vacías.

Cuando Kagome llegó al lugar se dio cuenta que era un viejo parque, adentrándose más al casi ruin parque comenzó a buscar a su amiga, la encontró sentada en una banca y medio temblando del frio, ya que eran un poco pasado de las dos de la madrugada del domingo; Kagome apresuro el paso hasta llegar a donde ella estaba.

- ¡ ¿Sushika pero, pero que te paso?! – Casi grito de horror, no por las lágrimas de ella sino por las horribles marcas moradas en su rostro seguramente provocadas por golpes de puños – kami ¿Quién te hizo esto? – mientras le revisaba los morados del rostro – y mira como tiemblas – dijo percatándose del frio y de que ella no traía nada con que cubrirse pues Sushika solo traía puesto un vestido de tirantes, Kagome se quitó el abrigo que traía puesto y se lo puso su amiga la cual al hacer un movimiento para meter el brazo por la manga emitió un quejido, que hizo pensar que tal vez el rostro no era el único sitio golpeado, cuando Sushika logro meter la mano le dio la gracias a Kagome…

- ¿Qué te paso? – Kagome volvió a insistir preocupada por el estado de querida amiga.

- Kagome de verdad que ahora no quiero hablar de esto, prometo que después te contare por favor vámonos de este lugar - Kagome no insistió más en preguntar y asintió a la clara petición de su amiga, ya que de verdad la miraba muy mal, que aunque lloraba a mares en sus ojos no se reflejaba tristeza o dolor, a decir verdad su mirada estaba vacía. Ambas levantándose de donde estaban comenzaron a ir a la salida del parque para llegar hasta donde Kagome dejo estacionado el auto, al llegar se subieron y arrancaron, por todo el camino de regreso al apartamento de Kagome ninguna dijo una palabra, se podía sentir la tensión en el ambiente. Al ingresar al apartamento inmediatamente Kagome dirigió Sushika a la habitación de huéspedes para que se acomodara, sin decir ni una palabra Sushika se acomodó en la cama, Kagome salió de la habitación para ir a la cocina para poder prepararle un té tranquilizante a Sushika para que pudiera dormir bien esa noche, pero cuando había llevado el té para que lo bebiera, ella ya se había dormido profundamente, Kagome no tuvo corazón para despertarla por lo solo la arropo y se fue a su propia habitación, ya mañana conversarían de lo ocurrido.

A la mañana siguiente Kagome fue despertada por el olor delicioso de comida y recordó que anoche no había cenado pero también recordó lo ocurrido con Sushika, como loca salió de la habitación y corrió a la habitación de huéspedes , se asustó al ver que ella no estaba allí, salió de su susto al escuchar algo metálico caer al suelo, fue hasta la sala y allí percibió más fuerte el olor a comida, camino hasta la puerta y se encontró con su amiga que estaba arreglando unas ollas que se la habían caído.

- ¡Ah! Kagome ¿te desperté?, lo siento no era mi intención – dijo esta al ver a Kagome parada en la puerta de la cocina cruzada de brazos

- Sushika se puede saber ¿qué es lo que estás haciendo en mi cocina? – pregunto con un falso tono de enojo en la voz, ya que en realidad estaba muy aliviada de que no se fuera en ese estado

- Vamos Kagome no te enojes, solo quería hacer el desayuno, andaba buscando la harina para preparar unos hockey, pero en eso abrí la alacena y las ollas cayeron solas, sigues con esa insufrible manía de no colocar bien los trastes – terminó regañando a Kagome – uno de estos días terminaras matándote de un golpe en la cabeza – continuo

- Bueno, no es para que me regañes cada vez que entras a mi cocina – decía Kagome haciendo un gracioso puchero provocando la carcajada de Sushika – ¡ah! Primero me regañas y ahora te ríes de mí, nunca pude estar tan ofendida en mi vida – decía con tono de ofensa y volteando la car a un lado, un gesto muy infantil los cuales le hacía gracia a Sushika, Kagome solo la miraba de reojo como ella solo se aguantaba la risa, Kagome la prefería así riéndose a como estaba anoche, Kagome se moría por preguntar lo que paso anoche pero mejor se mordió la lengua para no hacerlo, pues si ella no lo ha mencionado es porque no está lista para hablar y ella no quiero presionarla de ninguna forma, por eso le está siguiendo la corriente.

- Vamos, ya deja de reírte, te ayudare a preparar el desayuno, que ye me muero de hambre – termino Kagome, así se pusieron a preparar un delicioso y nutritivo desayuno mientras se hacían pequeña e inofensivas bromas entre ellas, al terminar de preparar el desayuno se fueron a la mese del comedor para poder comerlo tranquilamente, ellas comían acompañadas de un silencio cómodo, ya estaba terminando de comer cuando…

- Kagome, No lo resistí más…. Ya no pude… - dijo de repente Sushika en susurro muy audible, Kagome dejo de beber de su té para poder poner la mayor atención posible a su amiga

- ¿Qué no resististe más? – Pregunto Kagome al notar que no continuaba – ¿te refieres a lo que paso anoche? – siguió preguntando con duda

- Si, anoche yo hice algo muy malo – dijo suavemente mientras sufleco cubría sus ojos – Kagome, ¿recuerdas que el viernes te dije que tenía un compromiso con mi familia? – Kagome asintió – pues todo empezó ese día, en la noche asistimos a una cena en la casa de unos socios de mi abuelo, y fue allí donde mi abuelo me revelo que mi compromiso con Yahiro Kawabara el sobrino de su socio era todo un hecho, inclusive lo conocí esa noche, debo decir que no me desagradaba su apariencia y en ese momento se portaba como todo un caballero, pero lo malo vino cuando acepte pasar unos días en su casa de verano para según el "conocernos mejor", aceptar esa propuesta fue lo peor que pude haber hecho. – relataba Sushika mientras apretaba con un poco de fuerza la taza de té que tenía en sus manos

- ¿A qué te refieres? ¿Qué paso Sushika? – pregunto Kagome un poco intrigada, en el ambiente se puede sentir una atmósfera un poco pesada, una atmósfera que ella ya había sentido en el pasado, un día en específico…

- Llegue a la casa el sábado en la mañana porque asa habíamos quedado, me la pase recorriendo los terrenos casi toda la mañana con Yahiro, y no te miento me la pase bien con él, hasta que nos llamaron para el almuerzo – contaba Sushika a Kagome que la seguía escuchando sin interrumpir su relato – después del almuerzo Yahiro y su tío se disculparon conmigo por según ellos tenían asuntos de negocios que atender, bueno yo me quede en mi habitación un rato, pero como tu bien sabes nunca me a gustado quedarme encerrada mucho tiempo por lo que me dispuse a recorrer la casa, y sin percatarme llegue al estudio donde estaba reunidos Yahiro y su tío y sin querer escuche lo que discutían – decía está volviendo a apretar la taza de té.

- ¿Qué escuchaste? – Kagome pregunto alentándola a que termine su relato

- Escuche como iban a robarme todo lo que tenía, toda mi fortuna y la de mi abuelo, inclusive planeaban como después de mi boda provocar un accidente donde supuestamente moriría mi abuelo para que luego yo heredada la fortuna para después arreglar todo y dejarme en la calle – todo esto o contaba sin que le diera real importancia, ese hecho hizo pensar a Kagome de que lo peor no fue eso – ese hecho no es importante – continuo Sushika casi leyendo la mente de Kagome – lo importante paso cuando intente irme de lugar, si querer tire un florero, el ruido alerto de mi presencia a Yahiro y a su tío; lo hubieras visto Kagome cuando se dieron cuenta de que era yo se pusieron histéricos… - relataba aun con esa carencia de importancia

- ¿fue Yahiro el que te hizo esos golpes? – Sushika asintió con la cabeza y poniéndose más tensa de lo que estaba ya.

- Mientras Yahiro me golpea sentí como yo despertaba ese letargo auto impuesto que tenía desde la muerte de mi madre, sabes me sentía, en ese momento me sentía como si una gran rabia me llenara el cuerpo y… - contaba.

- ¿Y, que paso? – siguió preguntando Kagome acelerándose el corazón un poco alentando a Sushika a seguir contando.

- Kagome recuerdas cuando aquellos hombres nos secuestraron y nos querían matar, ¿lo recuerdas? – preguntó Sushika mientras la miraba fijamente, Kagome pudo apreciar como los bellos de Sushika repentinamente se oscurecían al mirarla fijamente, de repente Kagome recordó ese día todo lo que paso y todo de lo que se entero acerca de ella – parece que si lo recuerdas Kagome – hablo Sushika con un tono de suave ironía provocando que un escalofrió recorriera el cuerpo de Kagome mientras ambas amigas se sumergían en el mismo recuerdo, el recuerdo de ese día.

Día, que con solo recordarlo aún le causa escalofríos a Kagome, de esos escalofríos que solo la presencia de la muerte te puede causar….

Pero no importa eso, Sushika es su amiga y eso nada lo cambiara, siempre estará apoyándola en las buenas o en las malas… aunque a veces su querida amiga de miedo de muerte…

por favor perdóneme por no actualiza rapido.. prometo explicar porque...porfa dejen comentarios...T.T...

se lo suplica ...