(NORMAL POV)
La pequeña hija menor de la familia Kagamine se encontraba tendida sobre su pupitre deseando no volver más a la escuela. Bajo ella se encontraba una hoja, protagonista de la agonía de la chica.
-Rin-Rin, ¿Qué haces?-se acercó curiosamente a preguntarle la peli turquesa. Ya estaba acostumbrada a la actitud de su amiga cuando a esta le entr…
-¡Miku-chan!-se abalanzó sobre la joven de dos coletas llorando como una cría luego de un regaño, Miku suspiro, saco de su chaqueta un pañuelo y empezó a limpiarle los mocos a su amiga Rubia, quien no dejaba de gimotear y decir que no llegaría a ser nadie en la vida.
Se preguntaran porque tanto escándalo por parte de nuestra protagonista femenina, pues su personalidad cambia radicalmente cada fin de semestre. La razón: sus calificaciones.
Rin siempre ha sido buena en los estudios, sin embargo, a penas la hoja de calificaciones toca sus manos lo primero a la vista es ese frustrante trazo en color rojo que revela su debilidad escolar: Matemáticas.
-Vamos Rin, ya va a pasar. Solo es una nota, mira-Tomo las calificaciones de la rubia y señalo algunos lugares en específico- ¿Ves?, tienes en todo azules, no pasa nada-intento animarla con una sonrisa. Pero esto no hizo más que empeorar el estado de la rendida joven.
-Pero Miku-gimoteó nuevamente, alargando la "u" del nombre de la aguamarina- ¡Ese es el problema!-y volvió a tirarse sobre su pupitre emanando un aura de una decadente depresión.
Miku se limitó a pensar en una solución al problema de su mejor amiga mientras tocaba su mentón en signo de concentración, cuando de pronto, una gran idea se le vino a la mente, trono sus dedos.
-¡Ya se!-grito golpeando su puño en su otra mano-¿por qué no le pides ayuda a Len?, él es el mejor en matemáticas de nuestra clase-le aconsejó. Rin se levantó estrepitosamente de su pupitre y por un momento sus ojos brillaron, hasta que lo recordó.
-Pero él ahora está enfermo, no tiene tiempo para mí. Además, mi examen por obtener una baja calificación es en dos días, jamás lo lograré.-negó abruptamente la posibilidad, volviendo a recostarse en su banco deprimida.
-Eso explica porque faltó hoy a la escuela-obvio Miku formando en su cara una sonrisa de lado con algo de amargura.-¡Oh!, hablando de esto, ¿no me habías dicho que las cosas entre él y tú iban mejor?-recordó miku lo que le había contado su amiga dos días atrás, se sentía feliz de que por fin esos dos se llevaran bien, después de todo eran hermanos.
Bueno, Luego de esa pequeña charla que tuvieron ambos gemelos, los últimos días estuvieron llevándose realmente bien, bromeaban y conversaban sobre cosas triviales como cualquier par de hermanos. A Rin eso le hacía feliz, sentía que por fin esa gran lejanía que la separaba de su hermano había disminuido, se arrepentía de todo el tiempo perdido, y estaba segura que Len también.
-Sí-afirmo la chica levantándose nuevamente y retomando su actitud normal-creo que ahora por fin tenemos las cosas claras entre nosotros.-Respondió con una radiante sonrisa y Miku le sonrió también.
El ruido de un portazo anunció la llegada de Rin, quien se dirigió por inercia a su cuarto donde cambio su uniforme escolar por un pijama y luego fue a la primera plante de la casa para comer algo.
Vagamente recordaba que tenía algo importante que hacer, así que adoptó una postura pensativa que la ayudara a recordar que era ese sentimiento de responsabilidad que la inundaba, sin embargo, no recordó. Por lo que fue a su cuarto dispuesta a tomar una siesta que la ayudara a reparar su frustración, y de golpe lo recordó, su cara se deformo en una mueca de culpabilidad.
Había olvidado por completo que su hermano estaba enfermo.
Salto de la cama y a paso rápido se encamino al cuarto de alado, donde se encontró con un jadeante Len, sus mejillas estaban rojas por la fiebre y el sudor invadía su cuerpo. Tenía ganas de llorar, ese cuadro la golpeaba de culpa.
(RIN POV)
Mi pecho se contrajo. Era tan egoísta, había olvidado por completo que Len estaba con un resfriado grave. Me preocupe solo de mí y la frustración que me invadió el sacar una mala calificación, cosa que era mi culpa y de nadie más, y por supuesto, no era una excusa para dejar a Len en el olvido.
No era momento de sentirse la mala persona y hacerse la víctima.
Sacudí mi cabeza despejando mis ideas y corrí a la cocina, calenté agua y organice otra clase de cosas que ayudarían a Len.
Nuevamente subí al segundo piso con todas las cosas en mis manos, Len me estaba mirando, aunque no pude reconocer si estaba en todos sus sentidos, más bien me pareció que estaba alucinando por la fiebre.
Me acerque a él hincándome a un costado de la cama, sin antes dejar las cosas en la mesita de noche, claro. Len me seguía mirando, sus ojos estaban levemente entre cerrados por el cansancio y agotamiento de su cuerpo, podía ver la exhalación que salía por de su boca, estaba jadeante. Su piel estaba más pálida de lo normal menos en la zona de sus mejillas que se mantenía enrojecida. Se veía demasiado vulnerable para mi gusto, tenía ganas de abrazarlo y decirle que pronto se recuperaría, pero eso no cambiaría nada. Así que hice lo mejor que pude hacer: poner un paño húmedo en su frente y quedarme junto a él.
Luego de darle atenciones hasta que bajo su fiebre me entro un horrible sueño, después de todo eran alrededor de las tres de la madrugada. Pero yo quería quedarme con él, ¿si le pasaba algo en mi ausencia?
Por mi mente paso la idea de dormir con él, eso me avergonzó. Es decir, y… ¿y si le da calor?, no puedo dejar que su fiebre suba, claro que no.
Pero…se le veía tan adorable, con sus mejillas sonrosadas-está vez no por la fiebre- y su cara angelical fomentaban la idea de quedarme, y por inercia, esta ganó.
¿Por qué me avergüenzo?, ¡Pero si somos hermanos!
Me adentre en su cama.
(LEN POV).
Abrí los ojos con pereza, al intentar sentarme se deslizo desde mi frente un paño húmedo, instintivamente pensé en Rin, mi cuerpo se sentía muy liviano, como suele sentirse al despertarse luego de un buen sueño, y claro que pensé eso a ver a mi linda hermanita durmiendo conmigo.
Sonreí y aparte unos cuantos mechones de cabello de la cara de mí hermana, me acosté de lado cargando el peso de mi cabeza en una mano, me sentía un verdadero acosador en potencia, no obstante, no podía dejar de observar la cara de Rin, se veía tan adorable…desde sus largas y abundantes pestañas, su pequeña y respingada nariz, su piel blanca como la leche y suave como la seda…y después, a pocos centímetros, el camino que llevaba desde su nariz hasta sus labios, lugar que no me permitía describir mentalmente, ya que esta me gritaba zona de peligro, prohibida para mí.
En un arranque hacia la realidad me pregunte seriamente que estaba haciendo, me sentía un poco inmoral y un poco sucio. Nunca había pensado tanto en una chica, nunca había mirado tanto a una chica, y nunca había deseado besar a Rin.
Nunca.
Nunca.
Nunca.
Jamás.
Tenía que recapacitar, recapitular.
Rin, la persona que compartió conmigo vientre materno.
Rin, la chica que creció conmigo.
Rin, quien tiene un lugar importante en mi infancia.
Rin, mi hermana gemela.
Rin, Rin, Rin. Mi hermana, Rin.
Sí, mi hermana. Volví a mirarla, y al parecer mi plan funciono, mis pensamientos incestuosos quedaron enterrados en el flujo de recuerdos. Gracias, moral.
Dejando mi extraño desliz en el olvido, decidí ir a hacer el desayuno, a penas mis pies tocaron el frió suelo una presión en mi mano me obligo a detenerme.
-Len…-no me voltee a mirarla esperando a que continuara, su voz era tiernamente somnolienta- ¿ya te sientes mejor?
Su mano en mi frente me paralizo, ahora que me lo recordó, me sentía mucho mejor gracias a ella. ¿Deberíamos faltar al instituto?, después de todo…, estoy seguro que se quedó hasta tarde velando por mí, y conociéndola, si voy yo, ella querrá ir también, suspire.
-Sí, ya estoy mejor.-quite su mano de mi frete y me voltee sonriendo-Gracias por cuidarme ayer, ya me recupere.
Pose mis manos en sus hombros y la incline hasta que su espalda toco el colchón, ella me lanzo una mirada confundida, para luego cambiar a una mezcla de la primera con algo de sorpresa delatada por su rápido pestañeo.
-Ahora descansa tú, hoy faltaremos al instituto.-
-¿eh?... ¿Ah? ¡No!, ¡no puedo!-
-¿Por qué?-
Silencio. Me quede observando como mordía su labio inferior en lo que creo yo, un debate entre contarme o no. ¿Qué era tan misterioso que no me lo pudiera contar?, bueno, es cierto que hace un tiempo ni nos hablábamos, pero considerando que desde eso hasta ahora nuestra relación ha ido a mejor me siento con el todo derecho a exigirle hablar.
-vamos, suéltalo de una vez.-
(POV RIN).
Rayos. Estaba acorralada, estúpido Len y sus estúpidas preguntas. Aunque de cierta forma es una oportunidad. Pero ahora el dilema está en decirle o no. Ser o no ser, esa es la cosa.
Bueno, considerando que recién acaba de salir de un resfriado, aún es convaleciente. No sería bueno de mi parte pedirle favores ahora. Pero, ¡él no para de presionarme!
-Veras…-comencé con un suspiro y poniéndome cómoda en la cama, era decirlo ahora o nunca, ¿Qué más da? Si me dice que sí o no, da igual.- obtuve una baja calificación en matemáticas, no puedo faltar a clases, ¿entiendes?, supongo que lo más responsable en esta situación es que valla e intente estudiar.- me di el tiempo de volver a suspirar y acercarme un poco a él, ¡ya qué! Es mi hermano, los hermanos abusan de su hermandad de vez en cuando, es normal, ¿no?-pero…podríamos quedarnos hoy en casa, así tú podrías hacerme el gran favor de ser mi profe…cosa que si haces te amaré por siempre, por favor- pedí diciendo lo último lo más rápido que pude y alargando la "o" del por favor, Len también suspiro.
Hubo silencio, no lo culpo, es más, entiendo que no quiera. De cierta forma ahora me siento un tanto avergonzada por mi desliz, es decir, hace tan solo un par de semanas nos odiábamos mutuamente, luego estoy yo, aquí, en su cama, pidiendo favores que obviamente no tengo el derecho de pedir, menos de tener la pizca de esperanza en obtener un sí como respuesta. Y así nos quedamos, yo perdida en mis cavilaciones culpables y él pensando en quien sabe que casa, mirándonos, fijamente, donde yo me quede, muy cerca de él.
Su mano dio a parar a un costado de mi cara-en mi mejilla, para ser precisa- y su aliento en mi cara me daba escalofríos, sus ojos seguían fijos en los míos, y me sentí perdida, perdida en la sensación de su aliento, perdida en sus ojos azules como el cielo, perdida en nuestra cercanía, no sabía que esperar.
-Valla que eres una chica mala, Rin, ocultándome estas cosas-agradecí su voz, que me saco de mis no muy sanos pensamientos y me hizo pisar tierra firme-¿Así que me amarás? Y yo que pensaba que ya lo hacías.-continuo con fingida desilusión.
Me paralice. No por sus palabras, no por la cercanía ni su mano que calentaba mi mejilla. Nop. Sino por la sonrisa que se estiraba a un lado de su cara y formaba un hoyuelo, sonrisa que puedo catalogar como sensual.
Sensual.
Sensual.
Sensual.
Sexy.
Hoy, yo, Rin Kagamine, me postulo como el ser más despreciable y sucio que puede estar pisando la tierra en este momento. Mi hermano gemelo, quien bromea con toda la intención de mostrar su bella y hermosa personalidad-¿Qué estoy pensando? Rin, ¡concéntrate!- me sonríe. Seguramente él lo hace con toda la intención de fastidiarme, sin embargo, yo, la muy despreciable de Rin Kagamine no puede dejar de babear.
-Te ayudare-Dijo finalmente separándose de mí y yo pude volver a respirar. Me sentí mal por él a la hora que suspiro resignado, seguramente esperaba que le siguiera el juego, cosa que nunca paso, porque bueno, considerando que recién llegue de mi viaje a pensamientos inmorales… ¿entienden?
Se alejó aún más de mí y sentí un tenue y anormal vacío, se dirigió hasta la puerta soltando un "iré a preparar el desayuno, tú quédate y descansa" como toda un ama de casa. Intente reprocharle al respecto, sin embargo, el sonido de la puerta cerrándose no me lo permitió, por lo que obedecí y me tire directo al suave colchón, esperando a perderme otra vez en mis cavilaciones, esperando que estas fueran menos enfermas, cosa que no paso, por desgracia.
(LEN POV)
Luego del extraño silencio de Rin-estoy acostumbrado a que responda a mis provocaciones- y luego de hacerle su desayuno favorito-cosa que me pago con una de sus radiantes sonrisas- nos pusimos a ver televisión. Y a petición mía ahora nos encontramos en su cuarto, más precisamente, en su escritorio, estudiando.
-¡Len!-me llamo haciendo pucheros mientras se jalaba su largo-y hermoso a mi gusto-cabello rubio- esto me dará demencia, llevamos más de una hora en los mismos ejercicios y aún quedan un montón de unidades que debo repasar- se quejó desesperada, y le doy toda la razón, es jodidamente mala en matemáticas, lleva una hora intentado entre cinco ejercicios de lo mismo, más, mis constantes concejos y correcciones, sin embargo no llega a nada, ni una sola respuesta correcta, cero.
-Mira, no es que seas tonta, simplemente tienes terribles problemas de planteo.- intente animarla aunque creo que la palabra "tonta" no fue nada buena para catalogarla. Primero, porque de tonta no tiene nada-salvo en mates, claro-, y segundo, porque su ceño fruncido me avisa que está molesta conmigo. Suspire.
-¡Eres un bruto, Len!-Y su cuaderno dio a parar en mi cabeza. De pronto, sus mejillas se tiñeron del carmín que tanto me gusta-desde este momento- y se avergonzó.- ¿Y…eso tiene solución?
-No.-respondí escuetamente su pregunta con una sonrisa socarrona. Ella suspiro resignada. El silencio se hizo nuevamente entre nosotros.
-Len-me volvió a llamar rompiendo el silencio con sus ojos bien abiertos, como si hubiera descubierto la cura al cáncer.
-¿Qué?-le dije un poco fastidiado por tanto misterio-de su fervor-.
-Tengo una idea, promete que me dirás que sí-me sonrió de manera cómplice y yo levante una ceja, escéptico.
-¿Qué te traes?-
Al grano. Si quería algo de mí, primero tenía que hablar. Si bien Rin es a veces despistada, cuando le da su momento de intuición es bastante intimidante, y cuando te sonríe de esa forma, debes correr.
Espere la respuesta que no llego, en remplazo de esta, la sonrisa de psicópata-así le diré desde ahora-se plantó en su cara como una calcomanía. Ella estaba esperando a que le respondiera, un "lo prometo" seguramente, pero me mantuve firme. No obstante, su sonrisa de psicópata también, y diablos que era intimidante, segundos después, sentí como su cara-con su sonrisa- se repetía deliberadamente en mi cabeza, me estaba volviendo loco. Para mi suerte, Rin suspiro, y yo, me sentí desfallecer.
A pesar de que gane, competir con la risa psicópata de Rin es un riesgo que no volveré a correr, jamás.
-Len, en serio moriré si no me ayudas a obtener una buena calificación-
Me dijo completamente fatalista mientras-según yo- ponía cara de cachorro maltratado. Y, en definitiva fue un golpe bajo en mi orgullo, es decir, ¿acaso que hacia yo ahí en su cuarto, ¿dormir? Porque seguramente de no estar aquí con ella "ayudándola" estaría en el sofá dándome una buena siesta.
-Mira, no seas dramática y mejor estudia, Rin-Le respondí intentando levantar mi orgullo, enterrado metros bajo tierra.
-Es enserio-se acercó a mí eh involuntariamente mi órgano vital empezó a palpitar más sangre de lo común- y tengo una idea.-Sonrió.
-Tú-continuo- deberías…-se alejó un poco y empezó a buscar entre su guardarropas hasta dar con su objetivo, extendiendo hacia mí el colgador con su conjunto escolar- dar el examen por mí.
Oh oh.
¿Entienden cuando les hablo de esa sonrisa?, siempre significa que tiene algo contra mí.
-Ni habar.-Me negué rotundamente mostrándole mi más marcada línea de expresión socarrona-alias, sonrisa-,Rin está loca.-Ni sueñes con que me pondré eso.
-Len- me miro seriamente- es por una buena causa. Si no haces esto por mí, algún día terminare viviendo bajo un puente y estoy segura que eso no te va a gustar, ni eso, ni que la gente te mire mal por ser el hermano de la chica bajo el puente, tampoco te gustara que te odie por siempre por no ayudarme cuando más lo necesitaba, así que mi desdicha es la tuya, entonces lo único que debes hacer es ayu….- bla bla bla. Con solo oír eso es más que suficiente. Cabaré mi propia tumba, prefiero suicidarme que ser asesinado por una de las charlas-bíblicas-regañadoras de Rin.
-Te vestirás de hombre y ocultaras esas tetas de todos los babosos del instituto, Rin.- Respondí indiferente mientras le arrebataba el colgador. Ella se quedó plantada en su lugar como pegada al suelo, roja como un tomate. Sonreí, al menos pude fastidiarla debido a la causa.
(RIN POV).
Ese comentario fue completamente innecesario y más que completamente vergonzoso, ni siquiera es necesario preguntarme si estaba roja porque estoy segura que sí. Estúpido Len y sus comentarios. Es cierto que hace pocos años atrás era más plana que una hoja y una tabla de planchar juntas, y que Len me molestaba continuamente-hiriendo mi orgullo de mujer, claro está- ¡pero algún día tenía que pasar! No es mi culpa que de pronto crecieran tanto…y después más y más, o que mi cabello empezara a crecer tan rápido que mamá dejo de córtalo-era tedioso hacerlo cada mes, es comprensible.- bueno, tenía que pasar, es parte de la vida. Vamos Rin: inhala, exhala, despabila.
-Bien- comencé,-con orgullo repuesto- ignorando el comentario de Len- mi examen es mañana, espero saques un diez.- Le sonreí de la manera menos amenazante que pude y salí de su cuarto.
Me sorprendió todo el tiempo que pasamos "estudiando"-no entendí ni pío- que ya era de noche, para ser más clara, la hora en que me suelo dormir, así que me di una ducha, me puse otro pijama-sí, len y yo pasamos todo el día en pijama, y qué- y me acurruque en mi cama, con la conciencia completamente limpia, después de todo, yo también me tendré que vestir de hombre.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
¿¡Como pude olvidar algo así!?
Me levante de un salto y corrí al cuarto de Len, lo llame, me abrió, me levanto una ceja en confusión, entré a su cuarto y deje salir mi agonía.
-¡Len! ¡Trae unas tijeras!- le dije histérica. Me lanzo una mirada escéptica, no lo culpo.- Mi pelo está muy largo y si me tengo que parecer a ti, lo tengo que cortar, es simple.-
Su mueca de horror pude ser igual a la mía cuando me entere del sacrificio que tendría que hacer, pero mi consuelo está en que crecerá rápido, además-y aunque suene cursi- ahora que estoy en buenos términos con él, me parece tierno que nos volvamos a parecer tanto físicamente.
-¿Estás loca?-me reprocho zarandeándome.- tú pelo está lindo así, no lo arruines.- suspire.
-Sí bien a mí también me agrada así, en tres meses estará igual.-le explique un poco frustrada por su ascetismo, y luego me sonroje.-además… ¿acaso piensas que me veré mal con el cabello corto?
Sí, ¿qué mejor opinión que la de un hombre?, mejor si es tú hermano gemelo, siempre te dirá la verdad-y con eso me refiero a la mayor cantidad de oportunidades para llamarte fea.-
-Agh-bufó y suspiro- estoy seguro que te verás bien, pero… ¿no piensas que es un poco loco?- sonreí.
-Claro que lo es- me reí- pero después nos acordaremos de estas cosas y será divertido ¿o no?- él solo me sonrió y fue en busca de unas tijeras.
Me mire en el espejo y me pregunte como no me había fijado en que tenía un cuello tan bonito, y también me pregunte como no me había cortado el pelo antes, porque ahora me siento fresca, el pelo largo sí que te da un calor…también me di cuenta de que len tiene el pelo largo-más de lo normal en él- le llega unos diez centímetros debajo de los hombros, así que a esa altura me lo debí cortar-ahora que lo pienso, mañana después del examen, será SU hora de un corte-. Inhale satisfecha y Salí del baño que se encuentra en el cuarto de mi hermano, él estaba recostado en su cama leyendo un libro.
-¿Cómo me veo?- le pregunte con una sonrisa, ahora llevaba mi lazo alrededor de mi cabeza como antes. Cuando tenía el pelo largo-bueno, ahora tampoco tan corto- también lo usaba, solo que en una media coleta. Len me miro, enserio, me miro, me sentí un poco intimidada, pero luego me dio igual, era mi hermano.
-Te queda muy bien- me sonrió- te ves linda, Rinny.
Sonroje. Sonroje como un tomate, o más.
¿! Es que Len Kagamine no podía ser más adorable!? Corrí hacia él y lo abrace, y le di las gracias frotando mi mejilla con la de él.
-¿Puedo dormir contigo hoy?- Le pregunte aun con mi cabeza escondida en su pecho, el soltó una risa.
-¿Una pijamada de hermanos?, hace tiempo no tenemos una de esas- Años querrá decir, es en momentos así-y ahora que tengo diecisiete me doy cuenta- , en los que me siento una verdadera estúpida por dejar pasar lo que paso, y a eso me refiero alejarme de Len, que ahora, en pocos días, se volvió nuevamente todo para mí, mi familia, mi hermano, mi gemelo, mi mejor amigo, mi confidente.
-Len, te quiero- Le respondí algo completamente diferente pero que deseaba decirle, regalándole una sonrisa, él también me sonrió y beso mi frente. Luego supongo que me dormí, porque no recuerdo más.
-Rin- Oí mi nombre y me revolví en la cama tapándome con las sabanas hasta la cabeza, volví a oír mi nombre y me revolví aún más, me sentía tan cómoda durmiendo que nada podría moverme de esta cama-alias, cama de mi hermano.-
-Hoy es el día del examen, pero bueno, sí no quieres ir yo te entiendo- me dijo en tono comprometedor, y yo salte de la cama, hasta ahí duro mi débil sueño. El muy maldito sabía que me despertaría con eso.
-Bueno días- le dije parada frente a él, frotándome un ojo con la mano, el me despeinó-aún más- y me devolvió el saludo.
Luego, ambos bajamos y note que él ya tenía el desayuno preparado-suspiro- siempre tan servicial. Después de desayunar fuimos a los respectivos baños de nuestros cuartos y nos emprendimos en la tarea más difícil, vestirnos.
-Ten- me dijo, extendiéndome su uniforme masculino-yo le di el mío ayer, ¿recuerdan?- y ahí el problema.
-Len- lo llame con voz pequeña, ¿Cómo se suponía que se pedía algo así a un hombre ¿pero, qué estoy pensando?, es mi hermano, no es cualquier hombre, es Len.
-¿Me pones la faja?- le dije de la nada con una sonrisa mientras le extendía la dicha faja. Dios, su cara de incógnita-confusión-sorpresa choco contra mi persona, obligándome a explicar.
-¿Qué? Ayer lo dijiste, "esconde esas tetas"- imite su voz, el solo me miro con horror de solo imaginarse la idea. Yo, por mi parte, me sentí ofendida, ¿no era tan fea, verdad? Él suspiro.
–Está bien, dame eso- me respondió rehuyendo la mirada, sonrojado. ¡Se veía adorable!
Luego el problema otra vez, y ahora, la sonrojada era yo. Me voltee, me quite la camisa, me pase la faja por delante-ni loca dejo que él haga eso- y luego, ahí la tarea de Len, apretar.
-Ah- solté un gemido de dolor. Mierda que era doloroso, es decir ¡te las aprietan!, Dios.
-Rinny- me llamo mi hermano, yo voltee mi cabeza, de mis ojos se asomaban lágrimas de dolor-que no deje caer, por cierto-. –No tienes por qué hacer esto.- me dijo, yo solo negué con la cabeza invitándolo a continuar.
Por fin termino la tarea-tortura- y me puse la camisa de len sin voltearme, se sentía raro no tener tetas-tenerlas escondidas- y luego fui a su baño y me puse el resto de la ropa, luego, me hice la coleta.
Y, voilá, soy Len.
-Mira, mira, Len, ¡Soy tú!- le dije con fervor, él se encontraba de espaldas con el torso desnudo y solo me miro con horror, y yo, le dirigí una mirada de incógnita.
-No tengo tetas-soltó horrorizado y yo, aunque me mordí la mejilla interna de la boca, no pude evitar soltar la carcajada
Pero, ahí, el otro problema.
Luego de mi sesión de carcajadas-me duele el estómago- suspire.
-Ya vengo, Lenny-Le dije antes de salir hacia mi cuarto. Volví.
-¿Qué?-me miro con una ceja levantada -Tiene que ser una broma.- deformo una mueca.
-¿Quieres las tetas o no?-le dije poniendo los brazos en jarra de una manera ruda, el solo suspiro en resignación y yo sonreí. Le extendí mí sostén.
-No sé ponerme esas cosas- Dijo, mirando el sostén como si de la peste se tratase, yo rodé los ojos. Me posicione atrás de él y le pase los tirantes por los brazos, le hice el broche y listo.
Lo mire y lo mire, tuve que haberle sacado una foto, volví a reírme a carcajadas-más que antes- la razón: el vació en el pobre sostén.
-Deja de humillarme.- y su puño dio en mi cabeza en forma de coscorrón, yo aguante y seguí ahogando la risa –Termina esto de una vez.- continuo con voz entre lastimera y resignada. Se sentía genial herir su orgullo de hombre. Sonreí y asentí mientras revisaba sus cajones de ropa interior, él levanto una ceja extrañado, yo encontré mi objetivo.
-Ponte estos, hermanito.- Le extendí los calcetines y en vez de su regaño o negación, me encontré con la sumisión y resignación que esperaba, sonreí satisfecha mientras Len llenaba el espacio del sostén.
-¿Feliz?-me pregunto volteándose con ambas manos alzadas en signo de paz.
-Demasiado- le respondí, mordiéndome la mejilla interior de la boca-ahora si funciono-.
Es graciosos como a mis ojos ahora len parecía un travestí en potencia siendo que yo también me vestí de mi sexo opuesto, pero más que un hombre, me sentía más como mi hermano, es decir, mi gemelo, es como "Hey, yo soy Len", no como "Hoy me dio en gana ser un travestí" mierda, la clase de pensamientos estúpidos que tengo.
Luego de la escena de la faja y el jodido sostén, fue su turno de huir al baño y terminar de vestirse-otra vez me súper jodí de la risa por verlo en falda y con sus nuevas tetas- después peine a mi hermano y, bueno, él ya no era él, sino que era yo, ¿me explico?, esto daba miedo, jodido transformismo-hasta se veía más linda que yo, joder.-
Bueno, en verdad no sé que decir-seguramente lo más decente seria pedir disculpas-
Así que, discúlpenme por la demora, como ven, es necesario un par de meses para que me llegara el momento de inspiración.
En este capítulo Rin y Len empiezan a fortaleces su lazo fraternal.
Espero que les haya gustado, si les gusto dejen un review-tengo tan poquitos.-llora-.
nos vemos, saludos!.
Matta-ne.
