Lo siento si hay occ pero mantenerlos en canon es más dificil de lo que pensé . No puedo controlar a la fangirl que hay en mí xD
Capitulo 3:
Recuerdos: El Alto Artificial y La Mascota Exótica
-.-.-.-.-.-.-.-
Las estrellas brillaban en el firmamento con una belleza cegadora, como si se tratasen de miles de luciérnagas danzando en medio de una noche oscura y silenciosa. Desde mi escondite, no podía apreciar completamente la hermosura de estos astros, pero podía apreciar lo suficiente para quedar maravillado ante ese esplendor.
Un esplendor que nunca tuve la oportunidad de contemplar tan de cerca.
Y es que, en ese momento, me encontraba surcando el espacio, entre colosales planetas y deslumbrantes estrellas. Viajaba a velocidades inimaginables, que desafiaban completamente la física. Con la nueva nave de Zim y su sistema de tele-transportación automática a "corta distancia" podíamos atravesar grandes distancias en cuestión de milisegundos, superando así los límites de la velocidad de la luz.
Zim conducía esta nave, con la que surcábamos el firmamento en busca de la nave imperial, La Inmensa. Yo, por mi parte, me encontraba oculto en el rincón más oscuro y lúgubre de su veloz maquina acorazada. Es decir, yo era un polizón. La nueva nave de mi némesis era enorme, así que con un poco de suerte, él no se percataría de mi presencia durante todo el trayecto. Solo debía permanecer callado y no salir de mi escondrijo. No había necesidad de salir de todas formas, porque allí tenía todo cuanto necesitaba. Llevaba una mochila con provisiones, varias capsulas del laboratorio de mi padre, una cámara, y un sinfín de preparativos.
Mi corazón bombeaba fuerte en mi pecho, por la emoción de encontrarme en medio del espacio, rodeado de constelaciones y cosas misteriosas y desconocidas.
Pero eso no era lo más emocionante ...
Pronto llegaríamos a la nave imperial, donde se alojaban Los Terribles Más Altos …
Llevé mi puño a mi pecho y sonreí. Estaba impaciente.
¿Qué nos depararía este precipitado viaje?
...
El fuego lo estaba devorando todo a su paso. Lo único que yo pude hacer es encontrar un hueco entre los escombros por donde poder colarme y crear mi propia vía de escape a través de las llamas. Corría muy rápido, de forma casi desquiciada. El espeso humo amenazaba con intoxicar mis adoloridos pulmones que resollaban agotados por la falta de aire.
Mis ojos escocían. Los sentía rojos e irritados. Las cenizas que flotaban aleatoriamente dificultaban aun más mi visión.
Tras de mí oía disparos y gritos estremecedores:
- "¡No dejéis que escapen!" – gritaban los guardias irken. Sus armaduras doradas relucían frente a las llamas, dándoles a los soldados imperiales un toque majestuoso, pero letal e impresionante.
Zim corría tras de mí. Esta vez no para capturarme o herirme, sino para salvar su vida, tal y como hacía yo en este preciso instante.
¿Qué pasó?
¿Por qué estábamos en esta situación?
Pues ... bien ...
Digamos que … la charla con los Más Altos no fue muy pacifica.
¿Para qué engañarnos?
¡Fue una locura!
¡Una completa masacre!
En primer lugar, los Más Atos se mostraron sumamente indignados con la altura de Zim. Alegaron que la modificación de altura de forma artificial estaba castigada con la pena de muerte. Yo creo que simplemente estaban celosos de la altura que Zim había adquirido. Quizás lo veían como una amenaza para sus respetables puestos como líderes del imperio.
Zim, por su parte, no parecía darse cuenta de las miradas asesinas que le dirigían los Más Altos. Es más, con toda la 'humildad' del mundo, exigió un puesto de importancia en el imperio. También exigió una celebración en su honor, una disculpa por herir su orgullo de invasor, un armamento de guerra, y una tabletita de chocolate.
Sus líderes se mostraron aun más indignados por estas pretensiones. Sobre todo, por la petición de disculpa … pero más aun por la tabletita de chocolate.
La situación se volvió sumamente tensa, y … como era de esperar, acabó en violencia.
Después de varios disparos, explosiones, caos, y numerosos irken gritando histéricamente (más un desesperado Más Alto salvando donuts y rosquillas) consiguieron encerrar a Zim en una de las jaulas para prisioneros de alta seguridad. No pasó mucho tiempo hasta que me descubrieron merodeando por el lugar, y me encerraron con él, acusándome de cómplice o algo así. Yo les dije que no tenía nada que ver con él, pero no me creyeron ni una palabra.
Al verme aparecer, Zim me miró con sorpresa y desdén, para luego burlarse de mi mala suerte, mientras yo le fulminé con la mirada y protesté incansablemente, como un disco rayado, hasta que los guardias se cansaron de mis berridos y me pusieron una mordaza.
Luego seguí berreando con la mordaza puesta, así que me pusieron otra mordaza por encima de la mordaza anterior …
Nos dejaron allí varias horas, hasta que unos guardias muy antipáticos nos vinieron a buscar, para trasladarnos a otro lugar más seguro, a la espera de un juicio que se celebraría dentro de un par de días.
Estos guardias (¿he mencionado ya que eran unos amargados?) nos dirigieron a empujones a la mazmorra más profunda del lugar, y nos ataron con fuertes grilletes sujetos a la pared de la celda.
Nos mantuvieron allí encarcelados durante una semana entera …
Sus líderes hubieran asesinado a Zim de inmediato, pero los irken parecían reacios a matar a alguien más alto que un irken de estatura común, aunque se tratase del mismísimo Zim y este les hubiera declarado la guerra de la forma más escandalosa posible. Así pues, sin saber si matarnos o no, nos dejaron allí, a la espera de un destino incierto.
Durante nuestro encierro y la espera de un veredicto por parte del jurado, el alien y yo nos mantuvimos en silencio. Los tres primeros días, casi ni nos dirigíamos la palabra, cosa realmente extraña, ya que siempre estábamos discutiendo por tonterías sin sentido. Supongo que él aun estaba un poco desconcertado por la situación que estábamos viviendo, y yo por mi parte estaba demasiado desconcertado con su repentino cambio físico como para tratarlo de la forma en la que siempre solía tratarlo. Y es que Zim parecía … distinto. ¡No parecía el mismo! Era como si ... fuese otro. No llegaba a acostumbrarme aun a su extraña transformación física. Además, él parecía pensativo y distante la mayor parte del tiempo. Supongo que ... al fin se ha dado cuenta de que su raza nunca le ha aceptado ...
Parecía ... desanimado. Y ... eso no me gustaba ... p-porque ... ¡ Deberíamos estar peleando! ... Y ... la verdad es que nunca he sido bueno animando a la gente ... y-y ...
La verdad es que no sabía ni que decirle.
Sin duda alguna, fueron días bastante incómodos. No sabía muy bien que hacer o cómo reaccionar. La actitud de Zim me asustaba. Los grilletes me estaban dejando marcas en las muñecas y dolían más que una tortura por parte de Gaz. La celda era fría. La comida era tan asquerosa que ni las moscas se posaban en ella. Nos iban a ejecutar. ¡Me dolía el trasero de estar ahí sentado! ¿Qué más podía salir mal?
¡Ah! Y a parte de eso, extrañaba a mi familia. La extrañaba muchísimo, aunque probablemente, ellos no me extrañaban en lo más mínimo, pero me daba igual. Yo igualmente los extrañaba.
Por si fuera poco, y para empeorar aun más la situación ... sucedió ... algo inesperado ...
Al parecer, los irken nos convirtieron en una especie de atracción turística … o algo así. En primer lugar, colocaron por fuera de la jaula un cartelito que ponía: "Mascota exótica".
Me tomó varios segundos darme cuenta de que se estaban refiriendo a mí …
- "¿Has visto que cosa más rara?" – comentó un irken a pocos pasos de la celda, mientras me inspeccionaba de pies a cabeza. Rascaba su mentón distraídamente, a la vez que hablaba con aire pensativo.
- "Si … Que bicho más raro. - le respondió otro extraterrestre que salió de la nada y se dedicó a mirarme fijamente. - ¿Es una nueva especie?
- ¡Es muy mono! ¡Quiero tocarlo! - exclamó un pequeño irken muy alegre y activo, con expresión emocionada y una sonrisa de antena a antena. Extendió su mano para toquetearme, y vete tú a saber que más ... pero uno de los irken se puso histérico y apartó su diminuta mano de los barrotes.
- ¡Estate quieto! ¡A lo mejor es venenoso!
- Oigan ... ¿Y qué son esas cosas negras y finas que le salen de la cabeza?"
- "Creo que lo llaman 'pello'"
- "¡Mentira! ¡Es 'pelo'!"
- "Es muy raro …" - murmuró otro, frotándose la calva. De la nada, sacó una cámara y comenzó a grabarme ...
Poco después, los extraterrestres se aglutinaban en la puerta y me tomaban fotos, como si fuese un animal de zoológico. Muchos me miraban fijamente y hacían comentarios sobre mi pelo, mi piel o cualquier otro rasgo físico, criticándome delante de mis narices. ¡Cómo si no estuviese ahí!
¡Incluso me pusieron un collar, con una placa dorada que decía: "Dibby"!
Oh dios, que humillación. Algunos hasta me ofrecían comida o me hacían gestos raros, tratándome como si fuese alguna especie de perrito que iría corriendo a lamer sus manos al más mínimo gesto de cariño o interés.
Y … la vez que estornudé … oh por Jupiter … no quiero ni acordarme. Todos dieron un paso atrás totalmente asombrados, mirándome con sus enorme orbes abiertos de par en par, como si hubiese hecho la cosa más extraña del mundo. Luego, por alguna razón que desconozco, y que sinceramente, prefiero desconocer, comenzaron a aplaudir, soltando muestras de exclamación y dejándome ciego con la enorme cantidad de flash que emitían las numerosas cámaras de fotos. Muchos dijeron que querían 'adoptarme'.
Eff …
Luego seguían observándome …
A veces … las miradas de algunos irken eran extrañas. Me daban cierto temor …
Otros simplemente me observaban con una curiosidad que sobrepasaba cualquier limite. Supongo que nunca habían visto a un ser humano.
Zim, por su parte, era el primer irken que conseguía un método eficaz para modificar su altura sin que sus sesos estallasen en el proceso. Muchos irken, inconformes con una altura diminuta que no infundaba respeto alguno en esta sociedad, habían intentado sobrevivir a una modificación de ese estilo, pero los que se arriesgaron solo consiguieron cuerpos deformes, dolores de cabeza y muerte prematura.
Ninguno salió bien parado, excepto Zim, que milagrosamente había dado con la solución … quizás su secreto se basaba en extraer algunos rasgos del ADN humano y fusionarlos con los suyos. Sea como sea, mi némesis era el único que conocía esa clave. Probablemente, esa era una de las principales razones por la que nos mantenían con vida. Muchos darían lo que fuera por conocer ese secreto sumamente ventajoso en la sociedad irken, donde la altura significaba poder, literalmente. Era por ese logro (y tal vez por su nuevo aspecto, que por lo visto, muchos irken consideraron sumamente atractivo) por lo que Zim también tenía una gran cantidad de "fans" que le sacaban fotos a él también. Él trataba de ignorarlos, pero la presencia de toda esa gente era constante, y realmente molesta. Mi némesis decía que eran un incordio y que sus interminables murmullos no le dejaban 'pensar'.
Yo esperaba sinceramente que él estuviese pensando en alguna manera de salir de allí, porque esos extraterrestres empezaban a agobiarme …y por lo visto, era evidente que a Zim también. Incluso juraría que le hizo el corte de manga a uno de los fotógrafos, pero no fue así … él solo le estaba señalando con el dedo "índice". Es lo malo de tener solo tres dedos … nunca sabes si estás señalando algo o estás insultando a alguien …
En fin … A parte de su evidente desagrado a ser fotografiado, a mi eterno enemigo tampoco parecía gustarle demasiado que los demás me sacasen fotos a mí también. Seguramente era porque yo estaba cerca de él y el flash igualmente le molestaba …
Si ... debe ser por eso.
Al principio, no parecía importarle mi suerte en lo más mínimo. Luego, tan solo trataba de hacer oídos sordos e ignorarlo todo, pero al final acabó gruñendo desquiciadamente a todo aquel que se acercará a la jaula. Cualquiera que se me acercará con una cámara recibía una mirada asesina capaz de helar el mismísimo infierno. Eso ultimo me desconcertaba un poco …
Una vez ahuyentados los intrusos y curiosos, Zim se dedicaba a ignorar por completo mi presencia.
La verdad es que no sabía que era más incomodo: los irken curiosos y un Zim rabioso … o un silencio mortal y un Zim en plan reflexivo.
Pero, justo cuando empecé a sobrellevar un poco mejor la situación, Zim dejó de mostrarse distante y comenzó a observarme fijamente. Los días anteriores solía hacer eso por un breve periodo de tiempo, pero ahora lo hacía de forma más intensa. Parecía ser consciente de que ahora estábamos a la misma altura y, aunque intentara disimularlo, se mostró intrigado por el nuevo cambio de perspectiva. Seguramente, su inner interior estaba montado la fiesta del siglo, ya que ahora estábamos al mismo nivel. A partir de ahora, él no tendría la necesidad de mirar hacia arriba y descoyuntarse el cuello cada vez que quiera hablar conmigo.
Al cabo de varias horas de miradas furtivas y escalofriantes por parte de Zim, este al fin se acercó a mí todo cuanto las cadenas le permitieron. Parecía decidido a decirme algo. Su mirada volvía a estar llena de decisión y de un brillo travieso y maligno que me hizo sonreír interiormente. Era la típica mirada que ponía cuando acababa de elaborar algún plan 'brillante'.
Así que, a pesar de la altura, en el fondo no había cambiado nada, ¿no es así?
Claro que no.
Ese era el Zim que yo conocía.
Debía haberlo tenido claro desde el principio. Me había estado comportando de forma antinatural y estúpida durante todo el tiempo, creyendo que las cosas habían cambiado y que Zim ya no era el mismo. Pero estaba equivocado. Él seguía siendo el de siempre.
Intenté ocultar la sonrisa que empezaba a formarse en la comisura de mis labios. En el fondo, adoraba sus planes. Adoraba sus retos. Adoraba a ese estúpido alienígena. Siempre conseguía darle emoción a mi vida y hacerme vibrar con la adrenalina que provocaban las constantes batallas y conflictos que manteníamos. Era un juego peligroso … pero emocionante. Me hacía sentir fuerte. Me hacía sentir vivo. Me hacía sentir como nunca antes en la vida.
- "Humano apestoso" –anunció de pronto con tono autoritario -"Zim tiene un plan para volar esta nave en pedazos, pero el Dib-humano debe ayudarle. No es que el grandioso Zim necesite tu ayuda, por supuesto. Pero todo será más fácil si colaboras."
- "Ya …" – dije, rondando mis ojos y fingiendo desinterés – "¿Y qué gano yo con eso?"
- "TU LIBERTAD" – gritó él de forma inesperada, señalándome con el dedo de forma dramática. –"Si el Dib-Humano me ayuda a escapar, yo le llevaré de vuelta a esa apestosa bola de FANGO y LIQUIDO CORROSIVO, al que llamas planeta."
- "¿A sí? ¿Y quién me asegura que no me utilizaras y luego me dejaras tirado?"
- "¿Tienes una idea mejor?"
Me quedé en silencio por un breve periodo de tiempo con expresión confusa y un poco perdida.
- "… Está bien" – dije sin más opción – "¿Qué tienes planeado?"
- "¡Apuesto a que te estarás preguntando qué será lo que el increíble ZIM ha planeado!"
- "Pues claro … por eso te he preguntado …"
Zim se quedó observándome.
- "¡MIENTES!"
- "Zim … ya estamos mayorcitos para estas tonterías … ¡Que llevamos así seis años! ¡SEIS!"
- "Lo que sea … Ahora escúchame bien, simio pelón. Esto es importante. Ya ha pasado un tiempo, y seguro que la computadora mandará a Gir a mi rescate. Probablemente, en vez de salvarnos, lo único que conseguirá es montar un descontrol espantoso en todos los sectores de la nave imperial. Aprovecharemos el caos para fugarnos. Tan solo tenemos que forzar los grilletes. Romper la cerradura. Esquivar a los guardias. Llegar al corazón de la nave que está resguardada por TODA la tropa de la Inmensa, traspasar la puerta de acero 'intraspasable', ajustar las turbinas, robar las contraseñas del sistema, robar la bomba T-45, robar mi tabletita de chocolate, explotar el generador y LISTO. ¿Ves que fácil? ¡Reventaremos esta nave en pedazos para que no nos sigan y los condenaremos a todos a la RUINAAA!"
- "¿Y eso es un plan? ¿Y cómo vamos a hacer TODO eso? ¡Vaya birria, Zim! Estás perdiendo facultades … " – refunfuñé en tono irónico, mirándole con reproche a la vez que entrecerraba un ojo y abría el otro.
- "¡Al menos Zim piensa en algo! ¡No como el simio pelón que tiene enfrente, que solo se dedica a quejarse!" – me contestó, haciendo muecas burlonas y un raro movimiento pélvico …o algo asi.
Contuve el renovado deseo de discutir con él de la forma más infantil y absurda que fuese posible, mientras me dediqué a suspirar con resignación y escuchar su 'plan maestro' que, según él, nos sacaría a ambos de este lio en el que nos habíamos metido nosotros solitos …
Y nada más terminar de oírle hablar … lo supe …
… supe que ese plan terminaría en catástrofe.
Y eso mismo fue: una catástrofe.
Apenas recuerdo en qué momento llegó Gir. Apenas sé cómo nos las arreglamos para escapar de la celda y explotar el reactor principal de la nave. Lo único que recuerdo con total claridad son las inmensas hordas de soldados imperiales pisándonos los talones …
Conseguimos sortear al ejercito, pero un pequeño grupo de cuatro soldados elite nos perseguían sin tregua ni descanso.
Los disparos y explosiones no tardaron en hacer acto de presencia. Lo único que podíamos hacer yo y mi enemigo mortal era huir entre las llamas y los escombros, tratando de salvar nuestro propio pellejo.
En determinado momento, un disparo que lanzó uno de los elite rozó mi hombro …
Zim ni siquiera se inmuto ante mi grito de dolor …
Como pronostiqué, mi némesis no movería un dedo por ayudarme …
No sé que es más triste. Eso … o que realmente tenía la … la leve … la leve esperanza de poder contar con él … por una vez en la vida …
Solo por una vez.
Pero … en fin … ese no era el mejor momento para sentirse traicionado o herido … Los soldados se encontraban cada vez más cerca … el eco de sus disparos laser resonaba violentamente en mis tímpanos. No había tiempo para pensar, ni para lamentarse, ni para lloriquear como bebes. No había posibilidad de rendición. Era el momento de la verdad y nos lo estábamos jugando todo en esta fuga. O escapábamos con vida o no escapábamos. O todo o nada.
No debíamos desistir. Con un poco de maña y suerte, pronto estaríamos muy lejos de ese infierno. Ya estábamos muy cerca de la liberación … Dentro de nada, nos colaríamos dentro de la salita donde se hallaba el ascensor primario. Esa máquina nos llevaría a la cubierta superior. Allí arriba, a cientos de pisos por encima de nosotros, reposaba la nave que podríamos utilizar para la atropellada y agitada fuga.
Después de la ardua carrear, a duras penas llegamos a dicha sala. Allí estaba el ascensor primario, el instrumento de nuestra liberación. Ya faltaba poco. Al fin.
Con dedos temblorosos, ojeando frenéticamente hacia todas las direcciones posibles, Zim se dirigió de inmediato al panel de control del ascensor, pero dio un fuerte puñetazo a la placa protectora del panel cuando descubrió que el elevador necesitaba una contraseña para ponerse en marcha. Se giró con brusquedad, deseando fervientemente que yo recordara alguna de las contraseñas que utilizamos para hackear el sistema de navegación de la nave imperial y sabotear el reactor.
Me miró …
Yo le miré.
Y él de inmediato supo que yo conocía la contraseña …
... y que no se la iba a decir.
Asi es. No se la diría.
Porque …
Porque sabía que él se iría sin mí …
… yo lo sabía muy bien … podía leerlo en sus ojos. Iba a traicionarme.
El rencor y las dudas se reflejaron por unos breves, brevísimos instantes, en nuestras pupilas expectantes, mientras manteníamos el cruce de miradas con una intensidad inimaginable. El miedo mal disimulado, la enemistad, la esperanza y la tensión eran tan notables que casi podían palparse.
Ojos rojos sangre vs ojos ámbar de dorado resplandor.
Sin apartar la vista, los labios de Zim se movieron, en un gesto que parecía indicar que el alien tenía algo que decirme.
Sin embargo, ni un sonido escapó de sus labios.
No hubo tiempo para pronunciar ni una sola palabra.
Al instante, nos vimos rodeados por un pequeño grupo de tres irkens elite y dos grandes robots.
No había salvación.
Estábamos acorralados.
Nos tenían a su merced …
El próximo capitulo será más serio. No sé si me habrá quedado occ .
...
¿Zim y Dib conseguirán librarse de esta?
¿Los mataran? ¿Los encerraran? ¿Dib confiará en Zim y le confesará la contraseña? ¿Zim le traicionará?
Y lo más importante, ¿Zim consiguió robar la tabletita de chocolate?
