Aclaración los personajes no me pertenecen son de rumiko takahashi y solo los tomaré prestados sin fines de lucro

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En el café del gato se escuchó una campanilla y ambas mujeres vieron con asombro quién estaba en la puerta.

—Buenas tardes— saludó cortésmente Akane

—¿Vienes a retar a un duelo por mi airen?— preguntó la china mirando con desprecio a la peliazul.

—No me interesa luchar por Ranma, él sabe lo que es mejor para él… vengo a ver a Mousse— respondió la muchacha.

—Yo no sé dónde estará pato tonto, por mí que se largue— habló despectivamente la pelimorado.

De pronto, del segundo piso se escuchan pasos fuertes que bajan y se ve al chico pato con 1 maleta.

—Momia, Shampoo… me voy— habló en tono firme el chico pato, ambas mujeres quedaron sorprendidas ante lo dicho por el muchacho.

—¿Y donde irte tú? no tener a nadie— habló la china con un deje de desprecio.

—Sí tiene— ambas mujeres se dan vuelta a observar a la que intercedió —Mousse no tenemos grandes lujos, pero te invito a mi casa— habló la ojimiel.

—De verdad te lo agradezco Akane, pero no quiero ser una molestia— opinó el muchacho.

—No lo eres… y en mi casa serás bienvenido— mientras hablaba se acercó al chico de lentes lo tomó de la mano y lo sacó del restaurante.

La anciana miró a su nieta y le advirtió —tendrás que trabajar el triple, ya que Mousse no está y él se encargaba de casi todo— la china solo pateó el piso ante la molestia que esto ocasiona para sus planes.

Mientras tanto Mousse y Akane caminaban muy tranquilos al dojo.

—Muchas gracias— decía el muchacho mientras las lágrimas caían de su rostro. La peliazul lo abrazó y le dijo

—Sé que no tenemos una amistad entablada, pero de corazón te digo que quiero ser tu amiga y apoyarte en todo… será el primer paso— decía mientras tomaba el rostro del chico con sus manos, levantó las gafas de este apoyándola en su cabeza, y con un pañuelo limpio sus lágrimas y le dedico una hermosa sonrisa.

Siguieron caminando al dojo. En la puerta la muchacha pudo ver a Ranma entrenando y le pidió a Mousse que entrara tomándole la mano.

—Ya llegué— habló la peliazul.

—Bienvenida hermana— salió Kasumi a recibirla —bienvenido Mousse, no sabía que vendrías ¿quieres un poco de té?

—No quiero ser molestia— respondió el invitado dándole una reverencia.

—No lo es— le respondió Kasumi con una radiante sonrisa.

—Kasumi, Mousse es nuestro invitado… se quedará con nosotros de ahora en adelante, le avisare a papá.

—Por supuesto, lo llevaré a su cuarto y papá está jugando shogi con tío Genma.

Kasumi le indicó al chico que la siguiera y llegaron a un pequeño cuarto; tenía una ventana, un armario y un futón doblado, todo estaba muy pulcro.

—Espero que estés cómodo. Sé que es pequeño, pero tiene lo necesario, pronto estará la comida, te avisaremos… por favor ponte cómodo— le dijo la mayor de las Tendo y salió de la habitación.

—Muchas gracias y puedo ayudar si necesitas algo Kasumi— diciendo esto dejó su maleta en el armario y acompañó a la joven mujer.

En el comedor Akane le contó a su padre lo sucedido.

—Claro hija no hay problema, debemos apoyar a tu amigo— dicho esto por el patriarca empezó a llorar y abrazó a su hija.

—Eres igual de bondadosa que tu madre— decía mientras las lágrimas caían como ríos.

Ya lista la comida la familia Tendo, Saotome junto con su invitado se sentaron a almorzar, Mousse estaba nervioso solo pensaba: "Es la primera vez en mucho tiempo que no comparto la mesa con alguien, siempre comía solo o Shampoo me encerraba en una jaula con un poco de alpiste".

—Dime Mousse…— habló la mediana de los Tendo. El muchacho nervioso la miró pensando que le diría algo negativo por su presencia —¿Haz pensado en ser modelo de revistas tipo hentai? te podrías sacar provecho y yo podría ser tu agente… obvio por una pequeña comisión.

—Ah...eh...yo...creo…— el chico de gafas no paraba de tartamudear debido a la impresión que le causó la propuesta.

—Nabiki no acoses a nuestro invitado…— respondió la ojiazul increpando a su hermana —tranquilo, Nabiki solo te molestaba— le decía mientras tocaba su brazo para que se calmara.

—Podrías pensarlo… Ranma me deja buenas ganancias y estoy pensando aumentar las páginas con más modelos— contó la muchacha con su típica sonrisa de comerciante.

—¡HEY!— gritó el pelinegro—a mí me sacas fotografías sin pagarme un yen y a él le ofrecen pagarle— dijo el ojiazul enojado.

—Ranma, ¿de dónde crees que salen las reparaciones en la casa y el dojo? sin contar la comida que tragas, tus prometidas y enemigos no pagan un centavo, así que guarda silencio— habló de manera tajante la comerciante de las Tendo. Todos confirmaron lo que dijo Nabiki con la mirada y siguieron comiendo.

Una vez que terminaron Akane y Mousse recogieron la mesa y el muchacho acompañó a su amiga al segundo piso, donde se adentraron en la habitación de la peliazul.

—Toma asiento Mousse— le dijo señalándole la silla del escritorio—ahora podremos conversar tranquilos, y no te preocupes por Ranma, de aquí no escucha nada— habló la muchacha quien con sus manos tomó el libro más grande que tenía en su escritorio, abrió la ventana y lo lanzó, sonó un golpe seco y un muchacho cayó del frondoso árbol —¡¡¡ÚLTIMA VEZ QUE ME ESPÍAS RANMA!!! — gritó la peliazul y cerró la ventana. —Perdóname es muy posesivo y celoso, sin contar un idiota— contaba la ojimiel refiriéndose a su prometido.

—Ahora sí podremos hablar, primero te diré que de ahora en adelante esta es tu casa y puedes quedarte el tiempo que quieras— le decía la muchacha con una sonrisa encantadora.

—Muchas gracias….es la primera vez que alguien externo a mi familia me entrega cariño y respeto— dijo el chico pato.

Pasaron horas conversando y riendo, hasta la hora de la cena, después siguieron su conversación hasta entrada la noche. El chico pato se fue a dormir a su cuarto, armó su futón y sintió su corazón un poco más liviano.

Abajo en el dojo, Ranma peleaba con un enemigo imaginario mientras pensaba "¿que se cree Akane encerrándose con ese pato ciego en su habitación?" —Bueno… si lo pienso Mousse no se fijaría en ella, es torpe, gorda y una marimacho— dijo el ojiazul.

—Ranma no hay peor ciego que el que no quiere ver— comentó Nabiki, quien había estado observando a su cuñado desde la puerta.

—Mousse no es ciego, solo tiene mala vista y debe usar anteojos— respondió el pelinegro, a Nabiki le apareció una gota enorme y suspiro.

—Eres un tonto con mayúscula, buenas noches— diciendo eso se despidió la mediana de las Tendo.

Ranma se secó el sudor con la toalla miró hacia la habitación de su prometida y sacó su sonrisa de galán "Akane es mía… nadie podrá quitársela al gran Ranma Saotome" pensó mientras iba a su dormitorio.

Continuará...

gracias por su paciencia y mil gracias a LilyTendo89 por sus correciones y enseñarme a redactar aunque sali un poco dura jijiji