Sé que aprovechas mi ausencia para dar con la forma de encontrarte con ella. Sé que al volver yo la espalda la miras con ganas y deseos de tenerla… (De la canción"Pobre diablo"de Emmanuel).
Soledad Cap. 4 "Tregua."
Zero removió el café por enésima vez. A pesar de que ya habían pasado varios minutos desde que se le sirvió el desayuno, él no había probado bocado alguno. Se encontraba preocupado por Yuuki y la actitud de ese purasangre exasperante ¿Quién se creía que era para comportarse de esa manera?
"Tsk, malditos purasangre, creyéndose que pueden manejarnos a su antojo", pensó, dejando de revolver el líquido y poniendo la cucharita a un lado del plato.
Suspiró hondo, llevando la cabeza ligeramente hacia atrás.
Tenía que hablar con Yuuki, necesitaba hacerlo, así tuviera que pasar por encima de Kaname ¡Estaba decidido!
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¿No te das cuenta de que con eso me hieres?
Las expresiones de su hermano parecían retumbar en su mente y taladrar su cerebro. Eso, aunado a la sed de sangre que comenzaba a sentir, la tenía en un constante ir y venir por toda la habitación. Se llevaba de vez en cuando las manos al cabello, alisándolo, humedeciéndose los labios y apretándose los dedos en otras ocasiones.
Las paredes parecían asfixiarla, por lo que necesitaba salir de esa casa de inmediato. Pero sin saber a dónde ir y, más concretamente, sabiendo que se encontraría con Zero, se obligó a quedarse en ese lugar. A final se decidió por permanecer sentada en la orilla de la cama, nuevamente con la mirada fija en la nada. A su mente cansada llegó el lejano recuerdo de cuando era una niña.
-Kaname- oniisama- balbuceaba entre sollozos una pequeña Yuuki.
-¿Qué pasa?- el del cabello oscuro le había cargado sobre sus piernas, acariciándole los cabellos con ternura.
Entonces, ella levantó su infantil rostro, dejando al descubierto sus ojos carmesí. Kaname le había sonreído, acercando su muñeca a los labios de su hermana.
-Gracias, oniisama- Pronto sus colmillos se incrustaron en la blanda piel, tomandolo que se le estaba regalando.
Yuuki se asustó ante el recuerdo gimiendo levemente y poniéndose de pie de inmediato. Movió su rostro de un lado para otro, tratando de apartar aquellos pensamientos tan… un gran calor la inundó por dentro, esparciéndose por todo su cuerpo y, pronto, éste se acumuló por debajo de su vientre. Sintiéndose mucho peor ¡Suficiente! Era hora de salir, quedarse ahí le hacía daño. Se acercó a la puerta y, aún con las manos temblorosas, salió de su habitación.
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Los cielos estaban totalmente despejados y con la luna llena en su máximo esplendor que casi hacía que se sintiera innecesaria la luz artificial. El aire fresco hizo sentir a la castaña mucho más tranquila de inmediato. Por un segundo pudo comprender cómo se sentía Zero cuando la lujuria por la sangre le invadía. Claro, ella no corría el riego de convertirse en un nivel E, pero ciertamente, a sus ojos, no existía mucha diferencia.
De pronto, se encontró con lo que menos deseaba ver. Allí, de pie a unos cuantos metros de distancia, se encontraba Zero. Sus ojos violetas le miraron, sin que existiera la menor duda de que se había percatado de su presencia.
Yuuki bajó la mirada; en el fondo sabía que su encuentro era algo que no podía seguir evitando y mucho menos estando bajo el mismo techo. Apretó las manos, encerradas en forma de puño y se encaminó a hacia él.
-Yuuki- dijo en un murmullo ligero, sin embargo el viento se encargó de llevar sus palabras hasta donde ella estaba.
Se detuvo a una distancia prudente y luego alzó el rostro, sonriéndole débilmente. Sus miradas se cruzaron por un instante y entonces, la castaña no lo pudo seguir soportando. Sus ojos se anegaron en lágrimas y corrió hacia Zero, abrazándolo con fuerza.
Él pareció desconcertado por un breve instante, pero simplemente bajó el rostro. ¡Dios, cuánto había deseado volver a sentirla así de cerca! Todavía dudando un poco, llevó las manos a la cintura de Yuuki, escuchando su llanto apagado
-¿Por qué lloras, Yuuki? ¿Es que acaso Kaname te trata mal?- Ella negó con un movimiento de su cabeza, en silencio.
Unos instantes después, la castaña se separó de él lo suficiente como para mirarle el rostro, sonriéndole.
-Sin embargo, no eres feliz aquí, ¿cierto?- La pregunta impresionó a la antigua prefecta, lo cual demostró con la expresión de su rostro para luego mirar más allá del jardín que rodeaba la casona.
-No es que no sea feliz- dijo finalmente. –Es sólo que…- sus manos se agarraron firmemente de la tela del saco de Zero, aún negándose a volverle mirar.
Se separó, dando media vuelta y sentándose en una de las sillas de jardín que había ahí. El chico le imitó, ocupando el lugar de enfrente.
-Seré sincera contigo, Zero, ya que tú lo has sido conmigo- El recuerdo de la vez en que le confesó sus sentimientos vino a la mente de ambos.
El ex prefecto no pudo evitar sonrojarse levemente.
-Yo…- balbuceó Yuki. –Le pedí a Kaname oniisama que te trajera porque… estaba preocupada por ti y porque te extrañaba.
Los ojos del cazador se escocieron de inmediato por aquellas dulces palabras. Sin embargo, había algo en ese tono de voz que le indicaba que, fuera lo que fuera a decir Yuuki, no iba a ser del todo bueno… al menos, no para él.
-Pero aún así tuve miedo de verte anoche- esta vez los ojos de Zero se enmarcaron. –Sí, eso fue lo que pasó- afirmó al notar la expresión de su antiguo compañero.
Por un par de minutos hubo silencio, hasta que la princesa purasangre se decidió a romperlo.
-Estoy muy contenta de que estés aquí, conmigo. Pero al mismo tiempo… sabes que soy la prometida de Kaname, ¿cierto?
-¿Y eso te obliga a algo?- interrumpió de pronto. –Yagari sensei me ha dicho algo al respecto y, por lo que sé, ese compromiso se hizo cuando eras apenas una niña. A tu madre no le importó eso cuando selló tus recuerdos.
La mención de ello causó dolor a la del cabello castaño. Dándose cuenta, Zero le tomó una de las manos que permanecía sobre la mesa, mirándola con ojos suplicantes. Yuuki le sonrió trémulamente.
-Por eso mi oniisama me ha dejado pensarlo- la mirada violeta se volvió a tornar ruda. –He sido totalmente sincera con él, aunque no ha sido nada fácil. Pero la verdad es que estoy confundida en lo que respecta a ti y… a él.
Los labios del cazador se abrieron en una expresión de sorpresa, deseando decir algo, pero la verdad era que únicamente pasó aire a través de ellos.
-Kaname oniisama ha… ha accedido a darme tiempo, para comprender todo lo que me rodea, lo que soy y lo que siento- Yuuki le miró entonces a los ojos, a lo que Zero pareció asentir con un movimiento de cabeza.
-Así que esperas que al menos yo haga lo mismo- su respuesta fue más una afirmación que una pregunta.
La de los ojos castaños asintió en silencio después de un segundo.
-Tiempo, eso es algo que a los sangre pura les sobra, definitivamente- murmuró Zero.
-No- Yuuki se apresuró a poner su mano libre encima de la del chico, la que, igualmente, estaba encima de la suya. –Te prometo que no será así. Sólo necesito un poco más de tiempo, eso es todo.
Los ojos violetas y angustiosos le miraron por un par de segundos, para luego torcer los labios en una pequeña sonrisa y palmearle la mano que permanecía encima de todas.
-Está bien- dijo el chico en un murmullo.
-Gracias, sé que estoy siendo demasiado egoísta porque te estoy quitando incluso el derecho de poder enamorarte de alguien más durante todo este tiempo y…
-No, eso jamás sucederá- Zero le interrumpió con voz suave, tratando de acariciarle una de las mejillas, pero ella se hizo hacia atrás, aunque en un mero acto reflejo. Sin embargo, aquello impidió que el ex prefecto insistiera en su gesto.
-Lo siento- murmuró Yuuki, recibiendo una media sonrisa en respuesta.
Por unos minutos más, ambos permanecieron en silencio, aún con las manos entrelazadas, hasta que finalmente Yuuki se puso de pie, disculpándose. De pronto, en ella había surgido de nuevo la sed de sangre. Entró casi corriendo a la casa. Quizá en esta ocasión hablar con Aidou le ayudaría.
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El corazón de Kaname dolía, a pesar de que gran parte de él ardía de celos ¡Qué fácil estaba resultando para Yuuki abrir su corazón ante Zero!
-He sido totalmente sincera con él, aunque no ha sido nada fácil. Pero la verdad es que estoy confundida en lo que respecta a ti y… a él.
Sí, Kaname sabía que no era de buen gusto escuchar conversaciones ajenas, pero simplemente se había encontrado con la pareja en el jardín al momento de salir a fin de serenarse un poco tras leer un extenso informe de negocios y no pudo evitar seguir escuchando.
Notó que Yuuki era ahora la que apretaba la mano del cazador, justo en medio de una promesa. Iba a ser todo lo posible para acortar el tiempo de sufrimiento e incertidumbre de Zero. No pudo evitar sonreírse, irónico, desalentado.
Entonces escuchó algo que simplemente le hizo removerle algo en la mente, sin entender exactamente –en aquel momento– el porqué.
-Gracias, sé que estoy siendo demasiado egoísta porque te estoy quitando incluso el derecho de poder enamorarte de alguien más durante todo este tiempo y…
Sus pensamientos se perdieron en ese punto, meditando cuidadosamente su próxima manera de actuar. Estaba claro que para Yuuki era mucho más fácil hablar de sus sentimientos con el cazador, quizá por su convivencia diaria –algo que, de sólo pensarlo, le enfurecía aun más– o porque su corazón se inclinaba más hacia él. Y eso… ¡eso no lo permitiría!
Tiempo suficiente había pedido su Yuuki y ambos –Zero y él– habían estado de acuerdo. Pero nadie había dicho que los tres tenían que permanecer juntos ¿o sí?
En cuanto notó que su hermana se despedía del cazador y entraba a la casa, él mismo hizo lo mismo, regresando por donde había venido, sin importarle mucho que Zero hubiese notado su presencia justo antes de marcharse.
O&o&o&o&
-¿Ah? Yuuki, pensé que estarías con Kaname-sama.- La chica le agarró de los brazos.
-¡Aidou, por favor, ayúdame!- sus ojos ahora eran totalmente rojizos y a través de su ropa el rubio pudo sentir que las manos de ella temblaban.
Las pupilas del rubio se dilataron debido a lo inesperado de la declaración. Entonces, la desesperación en Aidou comenzó.
-Ah… bueno, yo creo que…
"Diablos, Hanabusa, piensa en algo rápido o morirás… ¡Gulp! Ella parece mirarme como a su presa ¡No! Soy tan joven para morir y sin haber amado a mi querido Kaname Sama".
-¿Por-por qué no tomas unas tabletas? Eso estará bien para ti, ya que te niegas a beber sangre real- El rubio se deshizo de inmediato de su agarre y logró sacar una cajetilla de su bolsillo.
-No le des esas cosas a Yuuki- escuchó la voz de su adorable Kaname-sama. Aidou se sintió aliviado y salvado.
La del cabello castaño se volvió, famélica hacia el dueño de aquella voz autoritaria y aterciopelada. Sin pensar ya en nada más, prácticamente se lanzó sobre Kaname, apartando con brusquedad el cuello de la camisa. Sus colmillos se clavaron sin ninguna clase de cuidado. La rudeza con lo que esto sucedió hizo que el cuerpo de Kaname se tensara, tuvo que resistir el impulso de quitársela de encima. Sin embargo, la sensación caliente que aquello le provocó hizo que le invadiera una excitación extraña, y sonrió al momento en que Zero entraba a la habitación.
Los ojos de Kaname le miraron directamente, trasmitiéndole muchas cosas con ellos.
Superioridad, porque ella había preferido beber su sangre que la del cazador.
Burla, porque le decía que le había ganado la partida.
Y finalmente…
Zero dio un respingo. Los ojos de Kaname se habían vuelto carmesí y, los suyos propios correspondieron al llamado.
¿Era lujuria lo que transmitían esos ojos? Por alguna extraña razón, todo ese sentimiento le invadió, haciéndole cosquillas en las encías cuando comenzaron a crecer sus colmillos. Sin decir palabra alguna, salió del lugar. Lo que le habían transmitido esos ojos era sencillamente… repulsivo.
Yuuki abrió los ojos. Asustada, dio un paso hacia atrás, sin importarle que la sangre se chorreara por el cuello de la camisa de su hermano y por su piel tersa. Se llevó ambas manos hacia los labios, horrorizada, y se echó a correr.
-Ah… K-Kaname sama- balbuceó Aidou, aún sin poder recuperarse por el shock de lo sucedido. Se suponía que el beber sangre –y mucho más tratándose de prometidos, como lo eran ellos dos– era un acto íntimo.
-Déjala, ella estará bien- El purasangre le dedicó una breve mirada, notándole un leve rastro de color carmesí en las mejillas ¿o quizás eran en los ojos?
Por un momento, Aidou se encontró deseando ser mordido por su líder, pero, naturalmente, eso no sucedió. Kaname se retiró hacia su habitación y después de ello no volvió a salir en toda la noche.
El rubio se limitó a exhalar fuertemente.
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Kaname entró al cuarto de baño, despojándose de las ropas llenas de sangre y depositándolas en un cesto de plástico que se encontraba justo detrás de la puerta. Ya la herida en el cuello había sanado, pero la sangre que manchaba su piel necesitaba ser quitada, por lo que decidió darse una ducha.
Hizo su cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y dejando caer el agua sobre su pecho.
Las últimas palabras de la conversación de Yuuki con Zero aún pululaban en su mente, haciéndole tomar una decisión. En cuestión de segundos había previsto lo que sucedería al evitar que Aidou le diera aquellas tabletas a su hermana. También sabía que Zero entraría en cualquier momento, pues Kaname se había dejado ver al momento de marcharse del jardín tan sólo unos minutos antes.
Claro que todo ello traía sus inconvenientes, empezando por el hecho de que Yuuki en estos momentos debía estar sintiéndose muy mal por lo que hizo. Pero era eso, precisamente, lo que propiciaría que la segunda fase de su juego comenzara. En su jugada, y desde su perspectiva, había puesto en peligro a la 'Reina', pero había sido necesario exponerla si con ello se deshacía del 'peón' que tanto le molestaba. Cosa irónica y sobre todo alejada de lo que siempre solía hacer, pero por otro lado también había servido para que Yuuki usara sus colmillos que tanto rehusaba aceptar.
Cerró la regadera y salió del cuarto de baño, encontrándose, precisamente, con dicho 'peón'. Por supuesto que se había dado cuenta de su presencia pero poco le importó, demostrándolo con su rostro eternamente sereno.
-¿Qué se supone que pretendías al hacer eso?- le gritó el cazador.
-Eso, como lo llamas, es algo natural entre nosotros ¿O es que acaso ya olvidaste lo que es tener sed?- Aquella mirada, otra vez, apareciendo en esos ojos tan profundos, tan incitantes que Zero tuvo que apartar la propia.
-Pero bien sabes que Yuuki no lo deseaba- Su tono de voz había cambiado, aunque todavía estaba molesto.
-Es verdad- dijo, sorprendiéndose así mismo de que por un instante estuviera de acuerdo con el cazador. –Pero era necesario, antes de que ella misma se destruyera ¿Sabes de lo que es capaz un vampiro inexperto y sediento cuando no tiene una presa cercana?
Zero levantó la mirada, con incertidumbre.
-Puede herirse así mismo, bebiéndose su propia sangre. Y eso puede ser sumamente intoxicante.
-Eso no es más que un simple mito.
-Sea como fuere, lo cierto es que no podía seguir viendo sufrir de esa forma a Yuuki ¿Tú qué hubieras hecho en mi lugar, Zero?
La confusión se dibujó en el rostro del chico de cabellos de plata. Su desconcierto, sin embargo, dio la respuesta que Kaname esperaba. Simplemente él hubiera hecho lo mismo.
-Sin embargo, hay algo en lo que tienes razón- esta vez, fue el turno de Zero de sorprenderse. –Le he hecho daño a la persona a quien más amo.
Zero no supo qué responder. No era la primera vez que Kaname hablaba de ello, pero sí la primera que lo hacía tan abiertamente y que tu peor enemigo te lo deje saber de esa forma debía ser desconcertante.
-Tú has aceptado darle tiempo, igual que yo…
-Y tú te has aprovechado de su necesidad de sangre para darle la tuya.
-¿Celoso porque me adelanté en ese sentido? No te quejes, que tú también has tenido una ventaja. Ella…te confía lo que siente.
Sin poder evitarlo, y para molestia del purasangre, su voz sonó demasiado sentimental. Zero, por otro lado, seguía sin poder salir de su estupor ¿Acaso esta era primera vez que Kaname y él tenían una conversación real, sin rencores –bueno, sí, se acababan de echar en cara sus ventajas aprovechables, pero fuera de eso…–, sin que comenzaran a lanzarse miradas de odio, como queriendo asesinarse con ellas? Ni en toda su vida se lo hubiese imaginado.
Bajó la mirada. Quizá eso se debía a que ambos hablaban de un interés en común: el bienestar de Yuuki, su persona especial.
-¿Y cómo piensas, entonces, arreglar tu estupidez?- dijo Zero.
Bueno… había ciertas cosas que no podían evitarse del todo al hablar.
-Eso era a lo que iba hasta que me interrumpiste. Creo que la mejor manera de cumplir con nuestra promesa es que le dejemos más tiempo sola y eso también servirá para que se tranquilice por lo que ha sucedido.
Zero le miró cuidadosamente. Sus sentidos de cazador permanecían alertas, como esperando que en cualquier momento Kaname le fuera a saltar encima para devorarlo.
-¿A qué te refieres, exactamente, con 'dejarle más tiempo sola'?
-Es obvio, Zero, que este lugar no está diseñado para que los tres vivamos juntos- comenzó a hablar exasperadamente.
Kaname se preguntó qué era lo que tenía el ex humano para sacar lo que había en los corazones de los demás. Con Yuuki lograba que hablara de todo y con él… ¡simplemente le ponía de nervios!
-Pero como ni yo ni tú estamos dispuestos a irnos y dejar que el otro se quede con una clara ventaja; ambos tendremos que irnos- dijo Kaname acentuando su superioridad.
-Me parece razonable- sonrió Zero, para luego mirarlo con recelo. –Siempre y cuando tú no regreses a mis espaldas.
-Qué curioso, eso mismo pensaba yo- le respondió con los mismos gestos.
-Sé que estás planeando algo; no confió en ti.
-Está bien, si eso es lo que crees, entonces no quedará más remedio que el que permanezcamos juntos.
-¿Juntos? ¿Te refieres a…? ¡Ni de broma! Si ya vivir contigo estando Yuuki de por medio es un martirio…
-Eres tú quien ha sacado a colación lo bizarro de que tenga un 'plan'- Los dedos índice y medio de Kaname asemejaron unas comillas.
Zero chasqueó la lengua, exasperado. La conversación estaba comenzando a subir de tono, desviándose de lo verdaderamente importante. Pero en el fondo Zero sabía que él… no, más bien ambos, harían lo que Yuuki pidiera.
-Que Yuuki lo decida- dijo finalmente, mirándolo directamente a los ojos.
-Que así sea, entonces- la expresión de Kaname volvía a ser la de siempre. Mentalmente, sin embargo, se sonrió ¡Todos los movimientos previstos sucedían! No en balde había tenido suficiente tiempo para observar el comportamiento de Zero.
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Los oídos parecían zumbarle, casi a punto de estallarle, razón por la que Yuuki los apretaba con fuerza con ambas manos. Su corazón también parecía que en cualquier momento se le saldría del pecho, pues parecía latir como si acabase de correr un maratón o algo similar.
Poco a poco su respiración y pulso se fueron normalizando, hasta que se quedó quieta y en silencio, encogida sobre la cama. Su mente, entonces, pareció reaccionar de pronto, carburando lo que acababa de hacer.
Había cedido a su naturaleza de bestia y lo peor del caso era que Zero la había visto ¿Con qué autoridad moral podría ahora apoyarlo para que no se diera por vencido a no caer en el lamentable estado de brutalidad que suponía el nivel E? Ni siquiera podría mirarlo a la cara libremente.
"Pero… si eso es lo que eres", pensó, para luego responderse con una negación de cabeza.
-Yo no soy así… no quiero ser así- murmuró angustiada, sintiéndose muy mal de sólo recordar la manera salvaje en la que se había abalanzado sobre su propio hermano.
¡Dios! Lo que estaría pensando de ella en estos momentos. No pudo evitar ponerse a llorar. Pero con llorar no arreglaría nada y tampoco la haría sentir mejor.
Aún mocosa, se incorporó, recargando su peso sobre la mano izquierda y con la gemela limpiándose el llanto. Tendría que ir y enfrentar a su hermano, pedirle disculpas y después, por mucha vergüenza que sintiera, también encarar a Zero. A ambos les debía una explicación.
Buscó sentir la presencia de su hermano, asustándose un poco al darse cuenta de que no sólo estaba en su habitación, sino que también se encontraba con Zero. Un cazador molesto, como debía estarlo a juzgar por su aura, al lado de un purasangre era algo muy alarmante.
De prisa y sin pensarlo más, se levantó y se dirigió hacia la habitación de su hermano, sorprendiéndose de lo que oyó al entrar (porque de toda la conversación no se pudo enterar ya que los cuartos estaban construidos para que nada se escuchara en el exterior, igual que la habitación en donde solía vivir de niña) y de la forma tan pacífica en la que hablaban ambos vampiros.
-Que Yuuki lo decida.
-Que así sea, entonces.
Ambos chicos se volvieron hacia la puerta que conectaba las habitaciones. Zero no pudo dejar de maldecir a Kaname por el hecho de que no sólo dejara una puerta semejante en su habitación sino también en la de Yuuki. ¿Y así quería que le creyese que no tenía un maldito plan con lo que acababa de proponer?
-Yuuki- el vampiro de sangre pura murmuró su nombre con infinito amor.
Sin decir nada más y sin esperar a que ella lo hiciese, Kaname caminó hacia la muchacha, casi en un parpadeo, y la abrazó con ternura. Y la chica, a su vez, le correspondió el gesto, para incomodidad de Zero, por supuesto.
-Creemos que es mejor que el tiempo que nos has pedido lo pases lejos de nosotros- habló el cazador, ganándose con ello la atención de la antigua prefecta.
Se separó del abrazo de su hermano para dirigir su mirada atónita al cazador y luego a su hermano, para luego regresar con el del cabello plata.
-Así es, Yuuki. Sé lo difícil que te resulta comprender y aceptar nuestra naturaleza y lo que sientes justo ahora es prueba de ello. No quiero obligarte a nada. Tómate el tiempo que te sea necesario y cuando hayas tomado una decisión y te sientas más tranquila, entonces nosotros volveremos.
Yuuki parpadeó un par de veces más. No acababa de comprender cómo ellos –el par que siempre estaba odiándose– habían llegado a un acuerdo de esa clase en tan poco tiempo y, aún físicamente intactos.
-¿Estás diciendo que… tú y Zero se irán… juntos?- Kaname suspiró, molesto, en tanto que Zero gruñó.
La castaña sonrió; a pesar de lo que acababa de suceder, se sintió contenta. Si un incidente como ese hacía que ellos dos lograran llevarse un poco bien –y más que bien, pues estaban dispuestos a convivir juntos por ella–, entonces ¡que sucedieran más como ésos!
-¿Qué es lo que piensas al respecto?- dijo Zero, su tono de voz le decía a Yuuki que respondiera con un rotundo rechazo.
Después de todo, ellos harían lo que ella les pidiera ¿no?
-Me alegra- dijo con voz temblorosa. –No saben la alegría que me da el que ustedes dos hagan esto por mí.
Adiós a la última esperanza de Zero.
Kaname notó su desilusión y no pudo evitar que en sus labios se dibujara una sonrisa de burla. Poco le falto para enseñarle la lengua, como si de un chiquillo se tratase ¡Oh, hacía tanto que no se divertía así!
-Entonces ¿estás de acuerdo?- Ya no hacía falta que Yuuki lo dijese, pero Kaname seguía poniendo el dedo en la llaga.
-Aunque parezca egoísta por pedírselos, pero nada me encantaría tanto que verlos llevándose bien.
-Bueno una cosa es que permanezcamos juntos por ti y otra muy distinta que nos llevemos bien- Zero casi escupía las palabras, por no decir las entrañas, por sólo pensar en hacer eso.
Por otra parte, el cazador se había guardado muy bien sus teorías respecto al 'plan' de Kaname. Ya tendría tiempo suficiente para averiguarlo y, entonces, echarle por la borda todas sus estratagemas.
-¡Oh, Zero! Ya tendrán tiempo para conocerse y te darás cuenta de que Kaname oniisama no es el purasangre que crees que es. Y tú, Kaname, conocerás al verdadero Zero más allá de la dura coraza que se empeña en mantener a su alrededor.
Yuuki tomó de una mano a su hermano y la otra la extendió a donde su antiguo compañero. Zero dudó por un instante en aceptar el ofrecimiento, pero finalmente se resignó. La castaña abrazó a ambos por el cuello, jalándolos hacia su cuerpo y provocando con ello que las cabezas de los dos chicos se juntaran un poco.
Ambos jóvenes pusieron su mano libre en la cintura de la muchacha.
El corazón de Yuuki latió alegre y desbocado, mientras la castaña se preguntaba si acaso no habría alguna forma de que los tres permanecieran siempre de esa forma.
En tanto, los dedos largos y finos de Kaname rozaron los de Zero, quien le dedicó una mirada fugaz por el atrevimiento. El purasangre simplemente sonrió…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Antes que nada, gracias a Imaginary Fushia por ser Beta para éste fic. Si nuestros tiempos nos lo permiten así será a partir de éste capítulo. Gracias por tenerme paciencia, chica XDDDD.
¡Por fin nos desharemos de Yuuki! Bueno, no es que la odie ni nada por el estilo, pero ya iba siendo tiempo de que estos dos muchachitos se juntaran n.n
A ver, a ver. Una aclaración, han sido varias personas quienes me lo han preguntado. ¿Quiénes son la pareja principal? ¿Será un yaoi? Pues sí, debo decir que uno de los objetivos de la historia es hacer que Kaname y Zero terminen, de alguna manera retorcida, juntos. En el resumen de la historia había puesto que era una historia KanamexYuukixZero, según yo, para ahorrarme el poner algo como: KanamexYuuki, ZeroxYuuki, KanamexZero. Sin embargo, en la categoría de parejas, puse a Zero y a Kaname, excluyendo a la princesa sangre pura. Así pues, con esta nota les explico que, si bien Yuuki va a tener que decidir entre ambos chicos, también habrá yaoi. La manera en que se desarrollarán las cosas, las intenciones de los personajes y sus decisiones será lo que forme esa atmósfera de soledad. Ése es el objetivo de este ff, y espero poder lograrlo.
Gracias a:Reela, mayi lawliet, laynad3, La Dama Aural, Meani-kone por sus comentarios y a quienes me han agregado a sus favoritos. Recordarles que pueden dejarme un comentario en anónimo, que yo haré lo posible por responderles a todos, tengan o no cuenta en esta web.
¿Qué estará planeando Kaname? ¿Por quién se decidirá Yuuki al final? Esto y más en los siguientes capítulos.
Matta au!
