CAPITULO 4 POR : CLAUDIA MEDINA

MEMORIAS DE UN ELEVADOR

CAPITULO 4

La vida laboral de un elevador es difícil, muy difícil de arriba para abajo todo el día, hay personas que solo van a subir un piso y piden mi servicio, lo peor es que casi siempre son las más pesadas y les da flojera subir por las escaleras…pero, en fin, a veces me gusta descansar en algún piso de donde sé que casi no me abren, como el penthouse. Por la noche o en la mañana muy temprano hasta dejo mis puertas abiertas para tomar aire. Al y su jefe, como buenos hombres, eran muy despistados y hablaban como si no supieran que hasta las paredes oyen o los elevadores.

George Johnson hablaba desde el baño solo envuelto con la toalla a la cintura, no tenía la juventud de Al, pero tampoco era u viejo a los… mmmm creo que 50 y tantos. Con la barba completamente blanca por la crema de afeitar, el pelo negro con líneas blancas restiradas hacia atrás platicaba con Al viéndose al espejo mientras su maquinita de afeitar sonaba con su ruidillo eléctrico.

-Así que todavía trabajas para mí. -Dijo en tono burlón.

Al que estaba recostado en la cabecera de la cama jugaba con unos calcetines hechos bolita.

-Si- contestó con amargura.

-¿No dices que esa chica sufre por un engaño? ¿No la estas engañando tú?

-Sí, su novio "rico" jugó con sus sentimientos el muy imbécil, como me gustaría saber quien es para partirle la cara de idiota…porque solo un ciego o estúpido pudo haber abandonado a alguien como Candy. –La risa de George resonó hasta mi cabina.

-Vaya esta vez si te pegó duro. ¿Y seguirás con el engaño?

-¡No es un engaño! Se defendió de inmediato

-entonces…

-Es…- titubeó para encontrar el concepto adecuado-¡ una verdad dosificada!… hasta que yo mismo no complete este horrible rompecabezas que es mi vida, no puedo decirle lo que me dicen que soy

-¿Que eres Al? …- dijo el hombre mientras se aplicaba la loción after shave, y hacía muecas al espejo.- que eres

- Ella odia a los ricos...cree que son servidores de Satanás mínimo…imagínate- dijo Al al aventar otras dos bolas de calcetines al aire, para así hacer malabares con tres pares de calcetines. El hombre maduro se sentó en la orilla de la cama y se secó los pies. Pescó uno de los pares en el aire y se los puso.

-¿Y que te dicen los doctores?

- pues el neurólogo me dice lo mismo que voy a ir recuperando todo poco a poco… le platique lo de Candy y me dice que a veces el cerebro aloja imágenes en cuestión de segundos, que si era tan bonita tal vez la haya visto en algún panorámico o algo así, en algún momento significativo ce mi vida… además con la descripción que le di me dijo que era un tipo de chica muy común…Pero ella tendrá de todo menos ser común…

-mmmm- Asi que trabajas para mi, bien, dame el traje azul y búscale una corbata que combine, ya pudiste manejar, llévame a la oficina- dijo al aventarle las llaves del auto, mientras que con la otra mano tomaba su ropa interior

-No te aproveches George- dijo Al mirándolo a los ojos y con la sonrisa a punto de explotar

-No, sino es aprovecharme…es… disfrutar de mis beneficios…dosificadamente- y sonrió con su característica risa ganadora, que a veces, Albert odiaba, porque sabía que tenía la razón.

Mientras tanto, Annie y Candy entraron a mí, me encanta ver a las chicas por la mañana recién bañadas y arregladas, me imagino que así son las flores en el campo,

-Ándale Candy, presiona el botón- dijo insistente Annie

-Ya voy – dijo algo renuente- ¿con que pretexto vamos?

-No sé pero tengo que confirmar que mi jefe es el mismo que el de Al, ahahha, es un bombón- dijo al suspirar

-¿Y si es casado? y ya sabes que opino de los ricos

-ay pues cada quien habla como le fue en la feria, discúlpame hermana, pero así es

Candy resopló

-Además dicen que es viudo me que no lo has visto es todo un galán, en la oficina me da pena… es solo para cerciorarme.. .además Al tiene como tres días sin ir a la casa

-Ya ves, tal vez no están,

-Para que te haces hermanita si mueres por verlo, es un cuerazo, por donde lo veas, es buena gente y buen amigo y vecino, sin contar que derrapa por ti.

Candy abrió los ojos- ¡Ahora si!, ¿quién de los dos te gusta? ¡Por fin! ¿Al o el señor Johnson pompis de Beckham? ¿Todas esas virtudes tiene? Pues apuéstale más a Al es más joven y sabemos que si está soltero…pobre… pero soltero.. . Tiene el camino libre

Annie solo la miró con los ojos a la mitad- eso apesta a celos Candice White...pero bueno… ya dijiste… depende de lo que averigüe de mi jefecito, pues a lo mejor tienes a Al como cuñado ya que no le diste oportunidad y ya sabes que donde pongo el ojo pongo la bala- dijo para picar el orgullo de Candy. Ella era testigo como yo, de lo mucho que Al demostraba su preferencia por Candy, cosas del destino, si ellos se hubieran conocido antes…Otra sería la historia. Candy muy a su pesar tuvo que presionar mi botón al pent-house. Mientras que AL y George esperaban que me abriera, los dos se quedaron como yo al verlas, con cara de tontos, nada mejor para un par de hombres solos, el primer contacto en la mañana sea el ver a un par de mujeres hermosas.

-Candy, pasa- dijo Al de inmediato con una sonrisa de oreja a oreja.

-Buenos días, señor…

-Johnson, George Johnson, pero ustedes pueden llamarme solo George- añadió con su sonrisa conquistadora infalible.- señorita Smith! Que sorpresa de verla aquí..

-ella es mi hermana Candy- dijo Annie algo nerviosa, George siempre la ponía así.- disculpe pero…

-Pero pase , íbamos de salida pero si podemos ayudarlas en algo- dijo George al regresar al living e indicarles que se sentaran.

-No, muchas gracias nosotros también vamos de salida, compartamos el elevador… aay, señor…perdón George, disculpe no vaya a pensar que venimos seguido a quitarle el tiempo a Al,

-No se preocupen, el encuentra la manera de perderlo- dijo al cruzar miradas con el rubio.

-Es que el cumpleaños de Candy es mañana, bueno, yo le voy a hacer una pequeña cena. Hoy porque mañana está de guardia...algo muy sencillo, no como lo que usted está acostumbrado…- dijo Annie. Los hombres se vieron a los ojos- solo vendrán unos dos compañeros de Candy y bueno si ustedes aceptan.

Al soltó una sonrisa de ternura al ver a Candy en un predicamento, sabía el trasfondo de todo eso, vio la reacción de Annie cuando unos días antes le dijo el nombre de su patrón.

George vio a las chicas que diferentes para ser hermanas, y la verdad ya había notado la belleza se Ann en la oficina, y parecía que no pero le temblaban las rodillas con esa chiquilla. Tenía que ir a tientas, no podía meterse en un juego peligroso, después vio como
Albert veía a Candy, nunca lo había visto así por una mujer...y vaya que habían disfrutado de compañías femeninas de cualquier clase, color, olor y nacionalidad.

-Pues nos sentimos honrados, ¿verdad Al?, si necesitan ayuda para algo, Al solo me llevará a la oficina y dará algunas vueltas a la tintorería y al súper

-Gracias, yo voy para el hospital y …

_yo a la oficina…pero no gracias…ya está todo cubierto.

Candy la vio con asombro como cuando Ann sacaba de la manga una historia que las justificaba delante de su tía Pony.-Mentirosa, no tenía ni idea que iba a realizar una cena. Después un silencio incomodo, todos contra todos, cada quien haciendo su versión en su cerebrito. Y sobretodo emanando una buena cantidad de feromonas.

Abri mis puertas en la planta baja, Al y George les dieron el paso pero ellas se negaron,

-es que se me olvidó mi bolsa,- dijo Candy

-¿esa que tienes en la mano? -preguntó Albert

-no otra que olvidé, gracias- dijo al presionar el botón de cerrar las puertas, nerviosa dijo adiós mientras yo me atoraba un poco para cerrarme, los dos hombres dieron la media vuelta y Annie y Candy se asomaron mientras el espacio que dejaba para que se deleitaran en sus traseros iba siendo cada vez menor.

-Ay, ¿verdad que esta bello, bello?- dijo Ann emocionada.

-estás loca, te dobla la edad, casi tiene la edad que tendría papá.

-No, no, no, tal vez- dijo alargando la e- sería nuestro tío, mmmm…el menor- aclaró

-Candy suspiró, vio hacía abajo y de mojó los labios- aunque no niego, tiene una personalidad magnética, porte de señorón, impone, la verdad si está muy guapo

-Ay y esas manos como me gustaría…- sintió un golpe en la cabeza de parte de Candy.

-Cálmate- dijo autoritaria- ahora vas a hacer es famosa cena, voy a tener que invitar a Lupe y a su novio para que parezca de verdad tu locura..¿Crees que vendrá? A lo mejor solo bien Al.

-Yo que tu le daba una oportunidad al güero, como decía mi mamá…sino ya sabes- dio en tono "amenazante"

Candy solo volteó los ojos simulando disgusto pero en realidad, esos días en que no fue a visitarlas lo extraño, sus ocurrencias, el partido en el video juego que tenían pendiente, las películas viejas que veían tirados en el sillón con el platón de las palomitas sobre la panza de Candy como si fuera mesa, ese álbum de fotos que le prometió enseñarle, las mil y una historias de sus viajes con su patrón y hasta la vez que disfrutaron ir al curso de psicoprofiláctico sin contar ese día en que lo vio llegar con una sandía amarrada al abdomen para saber que sentía Candy al cargar al bebé en la panza. Ella volteó a ver a su hermana menor, siempre cedía a sus ocurrencias, la abrazó con ternura, después dirigió su mirada a los números iluminados de los pisos como buscando una respuesta, no quería que su hermanita sufriera como ella.

Podía escuchar el ruido de la música del piso 13, cada vez que abría mis puertas cerca de él, esa reunioncita no lo fue, Lupe invitó a las chicas del otro turno de pediatría, y unas dos de emergencias, la mayoría latinas. Albert y George llegaron cerca de las 8:30, vestido informalmente, Al como siempre, con unos jeans y una camiseta gris. George con un pantalón caqui y una camisa negra y mocasines negros, parecía modelo de Armani. Se sorprendieron de la cantidad de gente que había, pero no se incomodaron. Annie salió a recibirlos, con un vestido negro muy corto que hizo que su jefe pasara saliva, su cabello completamente lizo y castaño color casi caoba parecía de seda sobre su espalda medio desnuda.

-Pasen, disculpen eso se salió un poco de control, ¿les molesta?

-No, a veces me gusta estar cerca de los jóvenes, me llenan de energía- contestó George con su clásica sonrisa.- mientras le entregaba a Ann una botella de vino tinto muy fino, en eso Candy salió de la cocina con un blusón estilo oriental color rojo en seda y adornos en negro, con unos leggins suaves de algodón, el pelo recogido en un chongo detenido con u par de palillos rojo y negro, pero en lo que se fijó Al fue en lo rojo de sus labios, era por demás, se rendía, tal vez no era la mujer más bella que hubiera conocido y sabía que tal vez hubiera tenido a top models en su lista pero esa chica lo derretía.

-¡La dama de rojo!- dijo al saludarla con un beso en la mejilla- ella sonrió esta vez al parecer sin esa eterna pared que ponía entre los dos.- Señor- dijo al dirigirse a George- como hay más gente creo que no vamos a completar voy un par a la cava

-Te acompaño- dijo Candy

-Claro vamos- añadió Al complacido pero a la vez algo intrigado.

¡Ay! siempre cuando estoy a punto de tomar un suspiro les gusta pedir mis servicios… Al y Candy subieron y me indicaron ir al penthouse

-Ahora si dime que intenciones tiene tu jefe con mi hermana

-¿Tú crees que yo sé? Ese hombre es el más hermético que un refrigerador.

-ay si como no, ¿tú crees que me chupo el dedo? Tú debes de alcahuetearle todas sus conquistas ¿y como se que no hay una señora Johnson? …

-tranquila, tranquila, que le puede hacer daño al bebé…¡hola bodoque!- dijo al acercarse a la pancita de Candy…ahora si… yo solo trabajo para él…sus líos amorosos no los sé… solo sé que es un soltero empedernido desde que según me dijo, murió su esposa Hellen…¿ya?- dijo al verla a los ojos-…¿por eso querías venir conmigo? Candy, recuerda que yo batallo para recordar algunas cosas, pero de lago estoy seguro, George, digo mi jefe, es un buen hombre y creo que con toda la experiencia para tomar buenas decisiones, ante todo es un caballero de eso te doy mi garantía…

-Perdóname Al, me he vuelto desconfiada de la personas, discúlpame

Albert la abrazó con ternura tratando de tranquilizarla

-Ann solo es un año más chica que tu, es toda una mujer y debe de tener sus propios errores Candice- dijo al sentir que su hombro estaba empezando a humedecerse por la lágrimas de ella.- No llores, a ver una sonrisa- dijo al tiempo en que se separó de ella y le tomo la cara entre las manos, con sus pulgares le quitó las lágrimas de los ojos. Le sonrió- sonríe puedes hacerlo, si puedes…- ella esbozó una sonrisilla- Ya ves te ves más bonita cuando ríes que cuando lloras…..- Recorrió embelesado con su celeste mirada, su rostro y los ojos se posaron en su boca, mientras por instinto se mordió el labio inferior anhelando y reprimiendo ese anhelo al mismo tiempo, se acercó y fue entonces cuando Candy cerró sus ojos, dando paso libre a lo inevitable… el sonido del timbre de llegada los interrumpió.

-Llegamos- dijo Candy nerviosa- ven, vamos.- Dejaron mis puertas abiertas.

-Pasa, en la mesita esta el álbum, voy por las botellas a la cava de la cocina.

Ella fue pasando las fotografías, parecían de exposición, de modelos de paisajes de guerra, no había un tema en especial, pero todas eran hermosas.

-wow, cuantos, artistas, Mike Jagger… Steven Tyler… ja…hasta Ricky martin…jajaj oye…

-si, se-ño-ri-ta… fui a un tour, bueno eso creo…ay…- dio un grito de dolor. Candy fue de inmediato y lo vio sentado ene suelo tocándose la cabeza.

-¿Estás bien?-dijo al tratar de ayudarlo- ¿que pasó?

Me pegue en la cabeza y quise detenerme en la pared y rompí la botella que traía en la mano- Candy vio su mano y un vidrio lo había cortado-

-párate, ven te voy a lavar la herida- dijo al ver que empezaba a escurrir sangre.- lo levó al fregadero y a chorro de agua vio que no era muy profunda, veía divertida las caras que él hacía- no es para tanto – decía mientras con una toalla de papel lo secaba. AL le indicó donde estaba el botiquín y le puso una gasa- y este es el final de la curación, sin pensar como lo hacía con los niños, le dio u besillo en la mano. Esta vez no se le iba a escapar, Al se acercó y la rodeo con sus brazos, ambos cortaron distancia y aumentaron la tensión, cara a cara. Candy sintió de pronto los labios de Al sobre los suyos, con un movimiento en inercia a ella se separó, pero volvió a verlo a los ojos y para sorpresa de Albert, fue ella que con pasión, quien tomó la iniciativa. Fue como un bola de nieve que crecía cada vez más, no querían separarse como si ese fuera su estado natural. Albert empezó a acariciarla, bien decían que las hormonas en el embarazo son geniales, bueno, a veces. La tenía ahí entre sus brazos permitiendo que la acariciara y respondiéndole también, sentía sus manos volar en su espalda y en su nuca le parecían las caricias más excitantes del mundo. Sin dejar de besarla se quitó la camiseta. Ahora el olor de Al,no le era desagradable sino al contrario era atrayente como un imán, aunado a que su piel era firme y suave a la vez Candy sin abrir los ojos empezó a besar su pecho cuando llegó a una cicatriz. El se detuvo y se alejó sutilmente para no dejar de ser un caballero.

-Candy, perdón, lo siento..

-esa cicatriz es de una cirugía- Él bajo la mirada con algo de vergüenza- vámonos, están esperando las botellas. Candy entendió que era algo difícil y no quiso insistir, subieron a mi cabina. Albert se recargó en una de mis paredes frente a Candy.

-Me siento como el monstruo de Frankenstein…- tomó aire y se lleno de valor- hace unos meses sufrí un accidente ya te había dicho…

-si que tuviste un golpe en la cabeza y que te hizo tener algunas lagunas en tu memoria

-Así es, pero por pena por idiota no quise decirte esto, me da vergüenza- añadió al ver hacia el suelo- mi corazón, bueno, este corazón- dijo al tocarse el pecho, es de alguien más, no es mío. Soy un rompecabezas viviente Candy, en todos sentidos, no me siento un hombre completo… pero de una cosa estoy plenamente seguro, es que si de algo bueno fue que yo siguiera viviendo es porque un día te conocería ti y al bodoque y que te amo con todo mi ser, incluyendo mi corazón prestado. No tengas miedo, ni dudes, prestado y todo, tu vives en él, te adueñaste de él por completo, como lo hiciste de mi cerebro.

Candy no dijo palabra alguna, lo tomo de ambas manos, cada palabra fue sincera, se acercó a él y lo abrazó como hacía unos momentos él lo hizo con ella, con ternura y comprensión.

-¿eso es todo? ¿Es todo el misterio? Me alegra que estés vivo- dijo antes de volverlo a besar.

Continuará...