Bien hoy toca actualizar, espero que mi fic les vaya gustando, ojo, recuerden que es un fic ROMANTICO, ósea es romance, no esperen batallas o algo así y si las cosas avanzan lentas es para dar más romance XD eso es lo que me gusta, pero de una u otra manera habrá algo más, espérenlo y DK veamos que le sacas a este capítulo xD sin más que decir ya que este capítulo habla por sí mismo se los dejo.


Otro día había acabado para la familia de guacamayos, que ya en su nido descansaban.

– Que descansen niños, que descanses Perla – Dijo Blu abrazando a toda su familia.

– Adoro tus abrazos Blu – Dijo Perla mientras se acomodaba para dormir.

– Yo te adoro a ti y a nuestra familia – Dijo el mientras besaba a su pareja – Te amo.

– Y yo a ti – Dijo Perla, antes de quedarse dormida.

Pasaba el tiempo y como ya era costumbre para el guacamayo azul no podía dormir.

– Supongo que si empiezo más temprano, terminare más temprano para poder dormir – Pensó Blu, mientras se levantaba y trataba de no despertar a su familia.

El guacamayo voló hacia el árbol donde tenía oculta su obra y rápidamente entro al árbol.

– Bien veamos donde me quede – Dijo Blu al momento de tomar su obra.


Capítulo 4 "Pequeño Gran Maestro"

Empecé a abrir los ojos, aún estaba oscuro, por un momento pensé que era por la manta que habían puesto sobre la jaula anoche, pero después me di cuenta que dicha manta nos estaba cubriendo a Perla y a mí.

– Que raro, parece que me acostumbre al horario en Rio de Janeiro – Pensé para mí mismo, levantando mi cabeza y dando un pequeño bostezo.

– Ya te despertaste dormilón – Dijo con su clásico tono juguetón sin moverse de mi pecho.

– Pe-perla, no sabía que estabas despierta – Dije tartamudeando un poco por lo sorpresa, quería disfrutar un rato más de esa posición en la que estábamos durmiendo.

– Desperté hace un rato, pero aún estaba oscuro, además dormías como un polluelo y no quise despertarte – Dijo alegremente mientras se acomodaba en mi pecho.

– Bueno… ¿Que te gustaría hacer ahora que estamos en Minnesota? – Dije tímidamente mientras ponía mis alas alrededor de su cuerpo.

– Por el momento me… gustaría… permanecer… así, pero no te acostumbres, es solo porque aún no me acostumbro al frio – Dijo mientras unos ligeros rayos del sol iluminaban su rostro haciéndola verse más hermosa como si eso fuera posible, sin embargo pude notar que estaba sonrojada.

– Como tú gustes – Dije tímidamente y sonriendo, mientras me acomodaba igual que ayer antes de quedar dormido.

Permanecimos en esa posición cerca de una hora, ya había amanecido, pero no me quería separar, lo único que hacía era respirar lentamente tratando de calmar mi agitado corazón, su aroma me embriagaba, y cerraba los ojos para disfrutarlo mejor, ella parecía hacer lo mismo, respiraba tranquilamente, el aire que exhalaba me daba en la base del cuello, dándome ligeras cosquillas, permanecimos así hasta que escuche un ligero ruido, al principio no le di importancia, entonces sentí vibrar el cuerpo de perla y volví a escuchar el ruido, fue entonces cuando abrí los ojos y gire a ver a Perla.

– Yo… lo siento – Dijo ella mientras ocultaba su rostro.

– No te preocupes, yo igual tengo hambre, pero… no me quería separar – Dije sin pensar hasta que reaccione a lo que dije.

Perla solo se me quedo viendo sorprendida, sin decir palabra alguna.

– Este… te parece si vamos a desayunar – Dije muy nervioso tratando de evadir lo que dije previamente.

– D-de acuerdo – Dijo ella reaccionando.

Abrí la jaula donde estábamos y salimos, estábamos en una mesa en la sala del segundo piso, rápidamente gire a ver un reloj y pude ver que eran las 7:30 am, bajamos de la mesa, pero al bajar no me gusto lo que vi.

– Blu, ¿Por qué te detienes? – Dijo ella al percatarse que me había detenido en seco al bajar de la mesa.

– Perla, ¿Me harías un favor? – Pregunte tímidamente.

– Claro, solo dime que es – Dijo ella embozando una hermosa sonrisa.

– Este… si podrías darme unos minutos para arreglar el lugar, es que están todas mis cosas en el suelo – Dije tímidamente mientras desviaba la mirada.

– ¿Tus cosas? – Dijo ella intentando mirar alrededor.

– Espera, por favor no mires, me da pena – Confesé, no entendía como era que mis juguetes y muñecos estaban tirados por la sala, si yo recuerdo que cuando salimos de Minnesota, habíamos dejado la casa en orden.

– Hay Blu, te ves tan tierno cuando estás apenado, te prometo que no me burlare, sin importar lo que vea – Dijo ella acercándose a mí y mostrándome una linda sonrisa.

– Preferiría que no vieras nada – Dije dándome la vuelta.

– ¿Por qué? – Dijo ella y volteo aprovechando que no la estaba viendo.

– Porque verías todos mis… – No pude terminar porque voltea a verla y ella ya estaba viendo mis juguetes – Juguetes – Termine de decir resignado.

Otra vez el silencio reino, yo me aporreaba la cabeza con las garras, como cuando conocí a Perla y me decía a mi mismo tonto.

– Que esperas vamos a levantar tus juguetes para ir a desayunar – Dijo ella sonriendo y tomando una de mis alas.

– Perla… no te preocupes yo puedo hacerlo solo – Dije tímidamente mientras me soltaba de su agarre y empezaba a caminar hacia donde estaban mis juguetes.

– De ninguna manera Blu, será más rápido si te ayudo – Dijo ella al tiempo de detenerme.

– Pero… – No me dejo terminar frase.

– Shh, deja de ser tan terco y acepta mi ayuda – Dijo un poco molesta.

– De acuerdo – Dije resignado y bajando la cabeza.

Volé para identificar más rápidamente los muñecos que más vergüenza me daban, una vez que levante los muñecos y los guarde en un baúl, empecé a acomodar mis carritos que usaba como patineta.

– Blu, ¿Dónde coloco esto? – Pregunto ella, mostrándome algunos de mis juguetes.

– En el baúl de aquel lado – Dije señalando al fondo de la sala.

Perla voló hacia el baúl, pero olvide que había guardado allí los muñecos que no quería que viera.

– Blu, este muñeco se parece mucho a ti – Dijo Perla sosteniendo un muñeco con mi forma.

– Oh no – Pensé cuando ella menciono mi muñeco y salí volando hacia donde estaba ella – Perla espera – Dije casi gritando.

– ¿Qué es esto? – Dijo ella levantando otro muñeco que había guardado.

– Nada – Dije al momento tomar el muñeco y colocarlo detrás de mí.

– Se parece mucho a… – No la deje terminar.

– Linda, lo sé, ella me dio estos muñecos y hay otro más en el baúl – Dije muy tímidamente mientras tomaba el muñeco que se parecía a mí.

Perla se enfocó en el baúl y lo reviso otra vez buscando el muñeco que había mencionado hasta que lo encontró.

– Tiene cierto parecido conmigo – Dijo al sostener el muñeco.

– Mira Perla, Linda noto que me sentía muy solo cuando era pequeño y me regalo estos 3 muñecos para hacerme compañía cuando ella estaba ausente, ese muñeco que tu estas sosteniendo, era mi favorito, pero cuando crecí deje de jugar con ellos y los guarde en el baúl, porque ese muñeco me trae mucha nostalgia – Dije sin mirarla mientras tomaba todos los muñecos y los volvía a acomodar en el baúl.

– Entonces ¿Eso era lo que no me querías mostrar? – Pregunto curiosa.

– Si – Dije tímidamente sin mirarla.

– Vamos Blu, terminemos esto para ir a desayunar – Dijo ella sonriéndome mientras cerraba el baúl donde había guardado los muñecos nuevamente.

Perla solo sonreía, pensé que ella se burlaría o se reiría de mí, por tener tantas cosas de humanos, pero no, ella solo me mostró su sonrisa y me siguió ayudando, si tenía alguna duda sobre lo que sentía por ella ese momento, lo que hizo me confirmo que la amaba más de lo que creía posible.

– ¿Te vas a quedar allí parado?, o ¿Me vas a ayudar?, para terminar más rápido – Dijo ella al ver que me quede pensativo.

– Ya voy – Dije y fui corriendo a ayudarla.

Terminamos rápidamente, Perla tenía razón entre 2 era más rápido, aunque hubiera preferido hacerlo solo.

– Gracias Perla – Dije tímidamente.

– No tienes por qué agradecer, cualquiera te hubiera ayudado a recoger tus juguetes – Dijo ella muy amablemente.

– No es por eso – Dije igual de tímido.

– ¿Entonces por qué me agradeces? – Pregunto confundida.

– Por no búrlate o reírte de mí, cualquiera que viera esos muñecos lo hubiera hecho – Dije un poco triste.

– No te preocupes Blu, ahora vamos a desayunar, ahora tengo más hambre – Dijo ella poniendo un ala en mi hombro.

– Esta bien, vamos a la cocina, sígueme – Dije y salí volando.

Perla me siguió hasta la cocina que estaba pasando una puerta, y nos subimos a la mesa.

– Tulio debió haber traído más fruta, y Linda la debió haber guardado en el refrigerador – Dije señalando el refrigerador

– Este lugar es bastante extraño ¿Enserio vivías aquí? – Pregunto curiosa.

– Si, es bastante cómodo, aunque no lo creas – Dije sonriendo y me separe para buscar la fruta – Espérame un momento en lo que busco la fruta –

Camine hacia el refrigerador que tenía un cuerda amarrada a la puerta, la agarre con el pico y jale hacia atrás para abrir la puerta, coloque un bloqueo en la puerta para que no se cierre y me quede encerrado en el refrigerador, después de eso me puse a buscar la fruta, el refrigerador estaba prácticamente vacío, así que no me fue muy difícil hallar la fruta.

– Te encontré – Pensé al momento de tomar la fruta.

Estaba contento la bolsa de fruta era más grande que la que me dio Linda en el avión, ambos teníamos hambre por lo que esta vez sí debíamos quedar satisfechos; rápidamente cerré la puerta del refrigerador, y subí a la mesa, con ayuda de unos palitos, que Linda había colocado para mí.

– El desayuno está servido – Dije alegremente mientras ponía la bolsa de fruta cerca de Perla.

– Que bueno, adelante vamos a desayunar – Dijo igual de alegre que yo.

– Claro pero guardemos espacio, estoy seguro que Linda nos dará alguna sorpresa – Dije sonriendo.

– ¿Sorpresa? – Dijo curiosa.

– Si, no te preocupes de seguro te gustara – Dije acercándome a la bolsa de frutas y tomándola de nuevo – Acompáñame a la entrada de la librería – Dije señalando hacia las escaleras para bajar a donde se encontraba.

– ¿Para qué? – Pregunto confundida.

– Supongo que querrás ver donde nos encontramos – Dije sonriente mientras empezaba a volar con la bolsa de fruta en mis garras.

A Perla no le quedo de otra por lo que me siguió, las cortinas estaban cerradas por lo que estaba un poco oscuro, llegamos a donde estaba mi jaula y nos paramos en lo que era una repisa pegada al mostrador donde estaban los libros de exhibición de la librería; deje la fruta junto a Perla.

– ¿Lista? – Pregunte, mientras volaba hacia la cortina para abrirla y poder ver el paisaje de Minnesota.

– ¿Para qué? – Pregunto confundida, al verme volar.

– Para esto – Dije abriendo la cortina dejando ver lo que había alrededor de la librería, yo esperaba que siguiera lleno de nieve como cuando salimos, pero ya casi no había tanta nieve, aunque si se podía llegar a apreciar la poca nieve que quedaba.

– Vaya, ¿Qué es eso blanco que cubre el lugar? – Dijo ella emocionada.

– Eso es la nieve – Dije mientras abría la bolsa de fruta y sacaba un pedazo – Abre el pico – Dije un poco tímido acercándole el pedazo de fruta.

– Ah, Gracias – Dijo igual de tímida que yo, aceptando el pedazo de fruta – Creí que no volveríamos a hacer esto hasta regresar a Rio – Dijo un poco triste.

– A decir verdad, me gusto comer de esta manera, si no te gusta podemos dejar de hacerlo – Dije un poco triste.

– No te preocupes, fue divertido, no me molestaría volver a intentarlo – Dijo ella sonriendo y sacando un pedazo de fruta que después me dio en el pico.

Pasamos el rato comiendo de la misma manera que lo hicimos en el avión, poder volver a disfrutar esa experiencia fue tan emocionante como la primera vez, y aun estando tan emocionado y feliz tenía miedo de que algo lo arruinara, o mejor dicho alguien lo arruine, tenía miedo de que se llegaran a aparecer esas gansas y arruinaran ese momento tan especial para mí, por suerte para mí eso no sucedió, lo que si sucedió fue lo inevitable y la fruta que estábamos comiendo se nos estaba acabando.

– Es el último – Dijo ella tristemente.

Solamente sonreí y le acerque lentamente el último pedazo de fruta a su pico, para mi sorpresa hizo exactamente lo mismo que yo hice en el avión.

– ¿Quieres la mitad? – Pregunto tímidamente.

Sin responder nada me acerque y mordí el ultimo pedazo de fruta por la mitad, rozando nuestros picos, esa sensación, era tan placentera no quería que se acabara, pero lamentablemente solo duro unos segundos.

– ¿Y ahora qué hacemos? – Pregunto ella mirándome con una sonrisa.

– Pues, además de esperar a que Linda y Tulio lleguen, podemos… – No me dejo terminar.

– ¿Tenemos que esperarlos? – Pregunto ella incomoda.

– Bueno Perla, lo más seguro es que salieron en la mañana antes de que despertáramos – Dije tratando de explicarme.

– ¿Cómo estas tan seguro de eso?, y ¿De que no siguen dormidos? – Dijo un poco molesta.

– No te molestes Perla, creo que ya te demostraron que puedes confiar en ellos ¿No? – Dije tratando de calmarla.

Perla no dijo nada, solo desvió su mirada, evitando la mía.

– Perla, me gustaría que algún día me cuentes porque odias tanto a los humanos, pero no te presionare, cuéntamelo cuando estés lista – Dije apoyando mis alas en sus hombros.

– Olvídalo, eso no tiene importancia – Dijo un poco triste.

– Como gustes… mmm ¿Te gustaría ver una película en lo que esperamos que regresen? – Dije tratando de cambiar el tema.

– ¿Qué es una película? – Pregunto ella confundida.

– Es…. mmm como te lo explico – Dije tratando de pensar alguna forma de explicarle que es una película – Mejor te muestro, sígueme – Y salí volando hacia el segundo piso.

Volamos de regreso al segundo piso y aterrizamos en una mesita dentro la sala.

– Por cierto, creo que Linda y Tulio no están, porque hemos hecho mucho ruido y no han aparecido – Dije al momento de aterrizar.

– ¿A qué viene eso? – Pregunto confundida.

– Hace un momento me preguntaste como estaba tan seguro de que no estaban – Dije recordando los momentos anteriores.

– Ah bueno, no importa, enséñame lo que es una película – Dijo ella un poco más animada.

Dicho eso, busque entre las cosas de Linda mi película favorita, busque y busque haciendo un ligero desorden pero al final la encontré.

– Esto es una película – Dije mostrándole la caja de la película.

– ¿Y eso es divertido? – Pregunto ella sarcásticamente señalando la caja que le había mostrado.

– Espera a verla, es mi película favorita – Dije mientras encendía la televisión y colocaba la película.

– Ok, ¿Qué tengo que hacer? – Pregunto ella sonriendo.

– Solo ponte cómoda y mira hacia esa gran caja y podrás verla – Dije señalando hacia la televisión.

Volamos a un sofá cercano, nos acomodamos y empezamos a ver la película; vimos la película muy detenidamente, de momentos volteaba a ver a Perla que estaba muy concentrada en la película, parecía que le estaba gustando, así estuvimos hasta que se terminó la película una hora y media después.

– Es una hermosa historia – Dijo ella casi llorando de la emoción.

– Lo sé – Dije sonriendo.

– ¿Cómo dices que se llama la película? – Pregunto con curiosidad mientras trataba de no llorar.

– Se llama "El Cisne Trompetista", me sorprende que no lloraras, yo llore cuando la vi por primera vez – Dije recordando la emoción que me causo la película.

Seguimos hablando de la película, de las emociones que nos hizo sentir, y la historia que cuenta, hasta que ella me pregunto algo.

– Oye Blu, ¿Tú sabes leer y escribir? – Me pregunto con curiosidad.

– Si, de hecho esta película fue la que me inspiro a aprender – Dije sonriendo.

– Te gustaría enseñarme – Pregunto tímidamente.

– Claro, no es ningún problema, pero ¿Por qué el interés? – Pregunte con curiosidad.

– Es más curiosidad que interés, tal vez me pueda ser de utilidad en el futuro – Dijo ella sonriendo.

– Muy bien, en ese caso te enseñare, pero antes creo que necesitamos un baño – Pregunte inocentemente.

– ¿Juntos? – Pregunto un poco sorprendida mientras se ponía ligeramente roja.

– Ah… no me refería a eso, perdóname – Dije nervioso y cubriéndome con las alas.

– Perdóname tu por malinterpretarte – Dijo más calmada.

– No te preocupes, pero dime ¿Te quieres bañar? – Dije un poco más seguro.

– Me gustaría, pero hace mucho frio como para meterse al agua – Dijo ella mientras temblaba ligeramente.

– Eso no será problema sígueme – Dije sonriendo y salí volando.

Volé con dirección al baño mientras que Perla me seguía.

– Aquí es – Dije aterrizando frente a la puerta.

– ¿Y dónde me bañare? – Pregunto confundida al ver la puerta.

– Adentro – Dije mientras abría la puerta.

– Wow – Dijo ella al ver el baño.

– Ven – Dije señalando la tina – Dame unos segundos para prepararte la tina – Dije sonriendo y alzando vuelo.

– Te ayudo – Dijo ella aterrizando al lado mío.

– Bueno, ves ese tapón, mételo en ese hueco, eso evitara que el agua se vaya – Dije mientras me dirigía al grifo para abrirlo – ¿Lista? – Pregunte antes de abrir el grifo.

– Supongo que si – Dijo entre risas.

– ¿Qué es tan gracioso? – Pregunte confundido.

– Nada, olvídalo – Dijo sonriendo.

Sonreí y abrí el grifo del agua caliente y abría ligeramente el del agua fría para que se regulara la temperatura, también trataba de no ver hacia donde estaba Perla mientras que se llenaba la tina.

– Creo que es suficiente agua – Dije mientras cerraba el grifo – Iré a la sala a preparar algunas cosas para que te enseñe a lee escribir – Dicho esto me disponía a volar, pero Perla me detuvo.

– Espera, ¿No te vas a bañar también? – Pregunto ella sosteniéndome de un ala.

– Yo… pues… me iba a bañar cuando tu terminaras – Dije muy nervioso sin voltear a verla.

– No te preocupes, además cuando yo termine el agua ya se habrá enfriado – Dijo mientras empezaba a jalar mi ala.

– Perla, yo no estoy seguro de… – No pude terminar de hablar porque caí en la tina.

– Oh vamos Blu, cuando estábamos en el hábitat nos bañamos juntos en más de una ocasión – Dijo ella tratando de convencerme.

– Pero el espacio era más grande, y te podía dar privacidad, aquí está muy reducido el espacio – Dije cada vez más nervioso sin dirigirle la mirada a Perla.

– Blu, en la selva no hay privacidad, creo que ya te lo había dicho antes – Dijo volteándome a la fuerza para podernos ver de frente.

– Debo acostumbrarme a eso todavía, pero aun no estamos en la selva – Dije con los ojos cerrados y cubriéndome el rostro con las alas.

– Entre más rápido te acostumbres mejor – Dijo acercándome a su cuerpo.

– Que raro, en el avión le dio pena tener que hacer sus necesidades en la jaula, pero no le da pena bañarse conmigo en una tina de tamaño pequeño – Pensé hasta que sentí el contacto de su cuerpo con el mío – Perla ¿Qué haces? – Pregunte al abrir mis ojos y observar la figura de Perla completamente mojada.

– Nada, ayúdame a acicalarme – Dijo con una sonrisa mientras se daba la vuelta.

No respondí nada, solo me quede viendo su hermosa figura.

– ¿Me vas a ayudar o solo te quedaras viéndome con el pico abierto? – Dijo mientras volteaba ligeramente la cabeza para verme.

Resignado me acerque y empecé a acicalarla, me tome mi tiempo disfrutando cada segundo de esa experiencia hasta que termine de acicalar su espalda.

– Ya acabe – Dije tímidamente.

– Bien date la vuelta – Dijo ella mientras se ponía frente a mí.

– ¿Para? – Pregunte confundido.

– Para que te acicale la espalda tonto – Dijo ella con su tono juguetón y mostrando una hermosa sonrisa.

– Creo que yo paso, me daría muchas cosquillas – Dije mientras me rascaba el pico con la garra, para evitar ver su cuerpo.

– Vamos, no seas tímido – Dijo mientras me empezaba a rodear.

– ¿Y ahora qué haces? – Pregunte mientras seguía su movimiento con la mirada.

– Si tú no te das la vuelta, yo iré detrás de ti – Dijo mientras reía.

– No aceptaras un no como respuesta ¿Verdad? – Dije dándole la espalda.

– Hasta que lo entendiste, ¿Seguro que así me podrás enseñar a leer y escribir? – Pregunto y poco después empezó a acicalarme.

– Por supuesto, digo nunca le he enseñado a alguien pero estoy seguro que seré un buen maestro – Dije emocionado, tratando de no moverme por la deliciosa sensación de su pico en mi espalda.

– Espero que seas un gran maestro – Dijo ella sin dejar de acicalarme.

– Pues no creo ser un gran maestro, pero al menos uno bueno – Dije sonriendo.

– Entonces que tal un pequeño gran maestro – Dijo mientras soltaba una pequeña risita.

– Me gusta "Pequeño Gran Maestro", si algún día le enseño a alguien más así lo diré, seré tu pequeño gran maestro – Dije entre risas.

Y ambos empezamos a reír.


– Hasta aquí llegara este capítulo – Dijo el guacamayo azul antes bostezar.

Nuevamente oculto su obra, y regreso a su nido acostándose al lado de su amada.

– Espero terminar pronto, para poder pasar toda la noche a tu lado – Pensó Blu mientras le daba un tierno beso a su amada para por fin quedarse dormido al lado de su familia.


Bien como se abran dado cuenta hago valer lo que dije en el capítulo pasado de que el titulo ahora asemeja a lo que pasa al final del capítulo, espero que les haya gustado el capítulo, si es así déjenme un review y si no les gusto también, las criticas ayudan a mejorar.

Nota: Entro a clases este lunes así que como no he avanzado mas allá del capitulo 7 tardare un poco mas en subir el siguiente capitulo, no me quiero quedar sin reservas, pero intentare terminar pronto mas capítulos para poder seguir actualizando a este ritmo d días, gracias por su comprensión.

Actualizado el 22 de Agosto del 2013