Ranma 1/2 no me pertenece, y esta historia es solo para entretener sin obtener lucro alguno. En colaboración con la mente vivaz de Azari Calloway, Maya Shapiro presenta:

Capítulo Cuatro: "Verdades".

Ya casi son las siete de la mañana, necesito bañarme y dormir, estoy cansada y ya no debo seguir pensando en eso, nadie nos vio, estábamos solos en urgencias. ¡No, no pudo ver nadie! ¿Cómo pude perder tanto el control? ¿Cómo dejé que eso pasara?

Abro la puerta de mi habitación, todos deben estar dormidos aún, miro hacia la ventana donde el amanecer ya se encuentra en todo su esplendor, llevo mis manos a mi boca, como si con tocarlos pudiera revivir la huella de su boca, no puedo creer que todavía siento el vibrante calor y el enloquecedor sabor de sus labios sobre los míos…

— Venga, le diré un secreto… Usted, usted es mía… Akane… —.

Ni siquiera pude hacer nada, él volteó su rostro hacia el mío, instintivamente cerré los ojos, pude oler su perfume, sentí sus labios suaves y urgentes, una de sus manos enredada en mi corto cabello, y la otra en mi rostro, mis dedos enroscados en la trenza de su azabache cabello, y su lengua cálida acariciando la mía. Sí, me perdí en él, en su aliento, en sus ojos azules, en sus brevísimas caricias, recordé dónde estábamos porque el aliento me faltó y me separé de él. Todavía veo su sonrisa tranquila, no había maldad ni lascivia en ella, todo era paz y a la vez la revolución en mi consciencia que hacía latir como un loco a mi corazón, y no supe qué hacer o hacia dónde correr cuando me miró con armonía antes de quedarse dormido.

—Nadie nos vio— Me digo tranquila, y entonces otro pensamiento roe en mi mente, otra posibilidad tangible, certera y decepcionante; que él no lo recuerde.

—Estaba dopado, ¿Cómo pude? ¡Él estaba dopado! ¡Rayos Akane! ¿No puedes besar a un hombre que no sea tu paciente ni esté dopado? ¡Ni siquiera va a recordarlo! Entonces ¿Por qué me importa si no lo recuerda? —

—Porque me habría gustado que lo recordara— Confieso sincera mientras suspiro.

Me importa más él que la posibilidad de que nos hayan visto, pero no importa, eso no volverá a pasar, no voy a verlo más, no tengo nada de qué preocuparme, esa es la simple verdad. Pienso mientras me encamino a bañarme y descansar.

Un lujoso Camaro del año, color amarillo aparca en el estacionamiento privado del elegante Hospital Memorial Japan, de él desciende un alto y apuesto joven ataviado en un traje color arena, lleva un maletín en una mano y en la otra una correa de la que va prendido un lindo can de dos colores. Llega hasta la puerta principal del hospital y el guardia de seguridad recibe al vivaz perro, le da instrucciones al joven para que pase a la central de enfermeras con la señorita Sayuri, ella lo llevará con el director Tatewaki que ya lo espera.

— ¡Buenos días!— Saluda a una joven mujer vestida en un impecable uniforme blanco. — Estoy buscando a una enfermera, la señorita Sayuri, tengo una cita con el director del hospital, ella me acompañará. Soy el representante de Ranma Saotome.

— ¡Buenos días, Señor Hibbiki! yo soy Sayuri— La joven enfermera sonrió mientras agradecía internamente las instrucciones del director, pues tenía enfrente a un guapísimo hombre.

— ¡Acompáñeme por favor! — Minutos después estaban en la seria oficina de Kuno Tatewaki, el flamante director del hospital Memorial Japan —Doctor, el Señor Hibbiki ya llegó—.

—Hazlo pasar por favor, Sayuri—.

Kuno se levantó de su asiento y saludó al conocido agente de Ranma.

—¡Ryoga qué gusto verte! lamento que sea en estas circunstancias—.

—Como sea, siempre es un gusto verte Kuno— Ambos hombres se estrellaron la mano con suma confianza

— ¿Cómo están tu padre y tu hermana? — Preguntó Ryoga.

—Sayuri, ¿Quién atendió a Ranma Saotome cuándo llego? — Preguntó Kuno evadiendo la pregunta.

—La Doctora Tendo, Daisuke y yo doctor—. Contestó la joven que se encontraba de pie junto al apuesto joven que acababa de llegar.

—Bien, préstame por favor la hoja de ingreso de Ranma. — La enfermera extendió una carpeta en la que se hallaba la información que su jefe pedía, Kuno la tomó y la examinó con detenimiento.

— ¿Quién le puso la morfina? —.

—Los paramédicos, doctor—. Respondió rápidamente la enfermera.

—Aquí dice que el paciente estaba alterado, ¿No se calmó con la morfina? —. Preguntó nuevamente el director sin despegar la vista de la hoja, a lo que la enfermera respondió:

—Llegó inconsciente, los paramédicos ya lo habían inyectado, empezó a inquietarse y a sudar frío, la doctora Tendo lo despertó, pero parecía que no le habían dado nada, estaba sumamente alterado, y después se calmó—.

—¿Cómo se calmó? ¿Le dieron más tranquilizantes? — Preguntó insistente el director.

—No, para nada, la doctora Tendo lo tranquilizó y lo hizo dormir sin más medicina—.

—Um, así que Akane lo calmó ¡bien! ¿Saotome despertó en algún momento de la noche? ¿Hoy ya despertó? ¿Ha venido alguien a buscarlo? —.

—No doctor, ni lo uno ni lo otro, nadie lo ha visitado tampoco y el paciente está completamente dormido, inclusive se le han pasado analgésicos en suero, sus signos están bien, pero sigue dormido—.

—Gracias Sayuri, ya se puede retirar, ¡Ah! Por hoy el señor Saotome no va a recibir visitas, gracias—.

Ryoga estaba sentado en una silla frente a Kuno esperando a que terminara el interrogatorio a la enfermera, había mucho de qué hablar. Cuando ella salió de la oficina Kuno comenzó:

—Ryoga, comprenderás mi preocupación con todo esto, Ranma se la ha pasado ebrio y en escándalos desde que su madre murió, él realmente no me importa, pero mi padre y yo invertimos sumas importantes de dinero en su patrocinio, además de que apostamos en su favor y no quiero perder mi dinero—.

—Y nadie dijo que van a perderlo— Contestó Ryoga con calma— Ranma estará listo para el torneo, faltan cinco meses, él podrá, no tienes de qué preocuparte —.

—Me sorprende que siendo tan su amigo no te preocupes por el vividor borracho y mujeriego en el que se está convirtiendo Ranma, ¿Crees acaso que puede cumplir con todos sus compromisos? — Preguntó mordazmente Kuno.

—Está tomando mucho, es cierto, pero está pasando por un pésimo momento, y sé con seguridad que se va a recuperar, así que no te metas en eso, Ranma no estaba alcoholizado al momento del accidente. ¿Vividor? No recuerdo que te deba nada, salvo este patrocinio, y no te preocupes, siempre puede hacer los comerciales sobre tu hospital, y, por último, lo mujeriego que pueda ser, no me importa Kuno, ese es problema de él y ni a ti ni a mí nos interesa—Ryoga hizo una leve pausa, si Tatewaki quería bailar él también sabía hacerlo.

— ¡Ah, ya veo! ¿Acaso tu hermana sigue empecinada en tratar de ser la novia de Ranma? — Finalizó Ryoga en tono divertido.

El director azotó las manos en el escritorio y se levantó de inmediato. —¡No te permito que digas eso de mi hermana! ¿Oíste? ¡Saotome debería estar agradecido de que Kodachi se fije en él! y te recuerdo Ryoga que ¡Ranma le debe mucho a mi familia! ¡Le dimos trabajo, les dimos de comer! ¡Conoció a Cologne por nosotros! ¡Y el patrocinio al inicio de su carrera también fue nuestro!, así que no me vengas con estupideces—.

Ryoga se levantó con toda seguridad de su silla, era tan alto como Kuno y un poco más corpulento, por lo que era fácil para él imponer respeto. La conversación había ido a un punto del cual no podrían regresar, pero nadie, nadie insultaba a su mejor amigo en su presencia, nadie profanaba la memoria de Nodoka, mucho menos cuando ella y Ranma lo habían ayudado tanto como a él.

—No dejes, que mi aparente calma te confunda Kuno ¡Porque tú a mí no me gritas! ¡En primer lugar Ranma jamás fue a pedir nada, tu padre se presentó en su casa para cobrar la deuda de Genma y ellos terminaron pagándola! ¡Le dio trabajo, sí, pero no le pagó ni un mísero yen porque le descontaba lo que su padre robo! ¿En qué momento le regalaron algo a Ranma y a Nodoka eh? —.

—¡Tú no me hablas así y menos en mi oficina! — Gritó el director comenzando a perder los estribos.

—¡Yo te hablo como se me pega mi regalada gana! y si te quiero gritar ¡Te grito oíste! ¡Es cierto, por ustedes conoció a Cologne y ella lo entrenó!, pero lo empleó en su restaurante y sabes perfectamente cómo lo explotaba, y lo que siempre quiso hacer, cobrarle a Ranma el entrenamiento siendo el novio de Shampoo, ¡Así que te callas Kuno, te callas! —.

—Eso no quita que nos debe el patrocinio Ryoga— Habló el director, esta vez más bajo, intentaba defenderse, se había arrepentido en seguida de lo que había dicho.

—¡Ay por favor! Ese patrocinio se los pagó, a mí no me ves la cara, promocionó tu hospital, se prestó a los anuncios, Ranma hizo todo lo que le ordenaron tú y tu padre, ¡Así que deja de ser cínico maldita sea!, y nadie te ha dicho que no va a pagarles lo de ahora, y déjame decirte que, al apostar, te arriesgas a perder, cosa que no ha pasado, ¡Ranma no ha perdido! —.

—Vaya, Saotome tiene un perro fiel ¿No? — Comentó Kuno con ironía.

—¡Ese deberías ser tú, grandísimo estúpido! Dime, dime Kuno, cuando intentaron secuestrarte ¿Quién lo evitó eh? A ver ¡Dime! — Kuno estaba pasmado, Ryoga tenía razón.

— Y ahora que recuerdo, cuando Ranma llegó, un tipejo estaba encima de Kodachi intentando quitarle el vestido mientras golpeaban a tu padre y a ti te subían a una camioneta ¿Se te olvidó? —.

— ¡Cállate! —. Gritó el director con amargura al recordar aquellos acontecimientos que de no ser por la oportuna llegada de Ranma, habrían terminado en una tragedia.

—¡Contéstame carajo! ¿Quién evitó que te secuestraran? ¿Quién evitó que mataran a golpes a tu padre? ¿Quién evito que violaran a tu hermana? ¡Dímelo maldita sea! ¡A ver si tienes la decencia de contestarme! —.

—¡Bueno ya basta Ryoga! ¡Ya basta! —.

Kuno bajó la cabeza, y llevó una de sus manos a su frente, se sentía muy avergonzado por haber dicho todas esas barbaridades. Por su parte Ryoga se sentía como un maldito, le había dado un golpe bajo con sus palabras, sin embargo, de sobra sabía que, si no le ponía un alto a la boca de Tatewaki, él te pasaba por encima, esa era una costumbre de toda su familia.

Pasaron largos y silenciosos minutos en los que ambos se calmaron, cuando Kuno alzó la mirada se encontró con los duros ojos escrutadores de Ryoga, no había ni un ápice de arrepentimiento en su rostro.

—Yo… Yo no debí decir eso de Ranma—. Empezó a hablar con la voz entre cortada—. Mucho menos inmiscuir a su madre en esto, me disculpo por eso, estoy alterado porque esta mañana llamé a varios médicos, necesitamos conformar un equipo de rehabilitación, llamé a los mejores en materia de medicina deportiva y ninguno quiso trabajar con él, dicen que se niega a seguir órdenes y es voluntarioso y aunque no lo creas Ryoga, sí me preocupa que perdamos una inversión tan significativa—.

—Debiste empezar por ahí ¿No crees? —. Ryoga suspiró— Escucha, yo tampoco debí sugerir nada sobre lo que tenga Kodachi con Ranma, eso no me incumbe, no debí decir eso —.

—El que no debieras decirlo, no significa que no sea verdad— Ryoga miró sorprendido a Kuno, iba a decir algo, pero un ademán en la mano del director lo detuvo.

—Déjame terminar por favor. Yo sé que esa relación jamás será, Kodachi se encaprichó con Ranma desde que lo conoció a los dieciséis, mi padre sólo ha tratado que él esté cerca de ella para cumplirle su capricho, pero de antemano tengo la certeza de que Saotome nunca la amará, y ver eso en mi hermana me duele, aunque esté loca por seguir con ese capricho, ella sigue siendo mi hermana, y no sé si decirle que deje ese sueño tonto o no, ni siquiera sé si puedo ayudarla. Dime Ryoga ¿Qué harías tú en mi lugar? — Preguntó en un ataque de sinceridad.

Ryoga metió las manos a los bolsillos de su pantalón, miro hacia el techo y suspiró.

—Probablemente lo mismo que tú—.

—Vamos cerdito, deja de ser condescendiente conmigo, habla—.

Ryoga lo meditó unos momentos, iba a decirle una dura verdad al que consideraba su amigo, finalmente habló:

—Si yo estuviera en tu lugar, le diría lo que pienso, así sin más, está perdiendo su tiempo y tú lo sabes, tal vez me escuche, tal vez no, pero al menos no me quedé de brazos cruzados viendo como mi hermana consume su juventud en un capricho infantil—. Kuno no respondió, la voz de la razón había hablado, sólo asintió.

Después de algunos segundos, Ryoga rompió el incómodo silencio mostrándole al director unos documentos que traía en su maletín.

—Traje la póliza del seguro de Ranma, como no estaba alcoholizado el seguro va a pagar tantos y cuantos gastos sean, así que, hagamos uso de todo lo que podamos, dime ¿Qué podemos hacer para conseguir a los médicos que se necesitan? —.

—Tengo en mente un traumatólogo y un rehabilitador— Contestó el director—. Que, aunque no son deportivos, son bastante buenos, y lo mejor de todo es que nunca han trabajado con ustedes, serían una buena opción, pero por más necesitamos a un médico al que Ranma respete y que vigile a los otros dos. No los conozco personalmente, sólo tengo referencias—.

—¿Qué hay de la doctora que lo atendió cuando llegó? — Preguntó el joven Hibbiky tratando de encontrar alternativas para la recuperación de su amigo. — La enfermera dijo que ella logró calmarlo inclusive sin medicamento, puede ser que lo logre, ¿Ella está aquí no? La conoces, ¿Es confiable? —.

—Es cirujano internista, es de lo mejor que tengo en el hospital, se llama Akane Tendo. —Contestó el director con un leve tono de amoroso orgullo en su voz, lo que no pasó desapercibido por su amigo —Hace un mes corrió a Kodachi de una cirugía, la verdad es que tiene agallas, mi hermana le lloró a mi padre para que la despidiera pero Akane tiene un contrato muy largo en gobierno, lo único que se pudo hacer fue cargarla de más trabajo, está aquí y en el hospital regional, aunque lejos de ser castigo ella parece estar de vacaciones, es muy comprometida, pero también es terca y altanera no sé qué pasaría si la pongo a cargo de Saotome, ya sabes, por mi padre y Kodachi—.

—Y yo soy idiota ¿Verdad? — Soltó Ryoga en tono divertido— A mí no me engañas, te vas de culo por ella. ¿Qué? ¿Te da miedo que se enamore de Ranma? —.

Tatewaki soltó una sonora carcajada —Vete al diablo Ryoga, y eso, no va a pasar—.

El representante también rio. —Bien, pues entonces está arreglado, llama a los otros dos y diles del equipo y lo que necesitamos, pídeles un plan de trabajo para la rehabilitación de Ranma, convoca a la mujer de tus sueños y hazle saber su nuevo puesto, hagamos una reunión mañana con todos ¿A las diez te parece? bueno, presentamos al equipo y el plan para su mejoría, y yo hablaré con Ranma, para que no se pase de listo con los doctores, y en específico con ella, ofrece un buen salario a los médicos, al fin no vamos a pagar nada nosotros, el torneo es en cinco meses y no podemos perder tiempo. ¿Se me olvida algo? — Preguntó Ryoga después de su monólogo con las instrucciones para el proceso de recuperación de su amigo.

— ¡Nada patrón! —. Contestó Kuno con burla —. Y ya lárgate de aquí antes de que te haga guisado de puerco—.

Ryoga se levantó de la silla y se dirigió a la salida de la oficina del director.

—Te veo mañana lindura—. Dijo guiñándole un ojo y con tono sensual en su voz, al segundo, huyó con rapidez antes de que un libro que se dirigía directamente a su cabeza se estrellara contra la puerta.

Kuno levantó el teléfono que estaba en su escritorio y se comunicó a la central de enfermeras.

—Sayuri, por favor comuníqueme con la doctora Tendo, me urge hablar con ella, gracias —.

El teléfono volvió a sonar a los diez minutos.

—¿Sí? —.

—director, la doctora Tendo ya está en contacto—. Informó la enfermera al otro lado de la línea.

—Muchas gracias, Sayuri—.

— ¿Hola? —. Contestó una voz somnolienta al otro lado del teléfono.

— ¡Akane buenos días!, discúlpame por molestarte en tu horario de descanso pero tengo que comunicarte algo importante, verás necesito un equipo de rehabilitación para el peleador que recibiste anoche, tiene el torneo internacional en cinco meses, y es imperante que participe y sobre todo debe ganar, su equipo se conformará por un traumatólogo, un rehabilitador y el doctor titular a quien se le reportarán sus avances y las terapias que se utilicen, además, necesito que el doctor titular vigile a los otros dos porque no los conozco, y, seré muy franco contigo Akane, Ranma es de un carácter complicado, Sayuri me dijo que lograste calmarlo y eso es lo que necesito, por eso quiero que seas la doctora titular de Ranma—.

Akane que hasta el momento se encontraba atenta escuchando el relato de su jefe, no pudo evitar sorprenderse ante la solicitud de ser ella, precisamente ella la encargada de dirigir y monitorear todo el proceso de recuperación del famoso artista marcial.

En ese instante llegaron a su mente los acontecimientos ocurridos el día anterior, el estado de inconsciencia en el que llegó el hombre de negros cabellos, el ataque de nervios que este tuvo, y la manera en cómo ella tuvo que hacer uso de toda su paciencia para lograr tranquilizarlo, pero sobre todo, la asaltaron los recuerdos de ese momento en el que el artista marcial le dijo al oído que ella era suya y seguido de esto la besó sin contemplaciones, sin reservas, sin permisos.

Akane respiró profundo con la intención de controlar el acelerado ritmo que tenían los latidos de su corazón. Debía calmarse, pero sobre todo debía encontrar la manera de rechazar la oferta que le estaba haciendo su jefe de trabajar en la recuperación del artista marcial. Ella no podía permitir que por ningún motivo se enteraran en el hospital que la reconocida doctora Tendo tuviera acercamientos fuera de lo profesional con uno de sus pacientes, como tampoco podía permitir que aquel beso se volviera repetir, y no porque le fuera desagradable, sino porque no era ético ni correcto, ella no quería aceptarlo, pero Ranma había despertado algo dormido en ella, algo que le movía el piso y le daba miedo.

Había pasado casi un minuto desde que el director Kuno la llamó para plantearle aquella propuesta, y ella aún no sabía cómo responder, ya que todavía se encontraba sumida en sus pensamientos.

— Akane, ¿Akane estás ahí? —. La voz ronca del hombre del otro lado de la línea la obligó a dejar a un lado sus recuerdos.

— Eh sí, sí Kuno, disculpa —contestó ella con voz entre cortada. — Creo que esta vez no voy a poder hacer lo que me pides, recuerda que además de trabajar para el Memorial Japan, también trabajo en el hospital Regional y como comprenderás sería mucha responsabilidad encargarme ahora de la recuperación de Ranma Saotome— Dijo la doctora con la plena intención de eludir el nuevo cargo que le proponía su jefe.

— Akane ya sé que tienes muchos más pacientes, pero por ahora se te trasladaría de tiempo completo al Memorial Japan para que lo vigiles— Contestó el director haciendo caso omiso a la negativa de la doctora.

— No sé Kuno, ¿Y por qué no lo intentas con alguien más calificado? Yo no sé cómo rehabilitar a un deportista — Sugirió la mujer al otro lado de la línea empezando a entender que su jefe no dejaría de insistir.

— ¿Alguien más calificado Akane? La verdad es que no puedo pensar en nadie mejor que tú para dirigir esto, aunque no sepas de deportes, eso es irrelevante, por favor no seas modesta, además eres de toda mi confianza y por eso mismo voy a duplicar tu sueldo, ¡Bueno lo triplicaré! —.

— No Kuno, no se trata del dinero, es solo que…— Akane no pudo continuar con su excusa ya que el insistente director la interrumpió tratando de encontrar la manera de convencerla.

— Entonces si no es el dinero y si ya te expliqué las razones para que seas tú, no entiendo por qué no quieres—. Reclamó el director empezando a desesperarse ante la constante negativa de la doctora, pensó entonces que, si Akane no daba su brazo a torcer ante la propuesta de triplicarle el sueldo, él tendría que valerse de algún método para lograr que ella aceptara.

— Escucha Kuno— Empezó a decir Akane en tono algo cansado. — Hace un instante me dijiste que Ranma tiene un carácter complicado, por lo que es posible que en su estado se puedan presentar episodios de nerviosismo o lo que es peor, ataques de ira que hagan que quizá yo no pueda controlarlo—.

— Eso no será problema, ya lo calmaste una vez y sé que podrás hacerlo de nuevo, además los otros dos doctores son precisamente varones, podrán con él, tampoco es tan grave, Saotome no es un monstruo — El director que ya empezaba a impacientarse respiró profundo tratando de encontrar las palabras adecuadas para hacer entrar en razón a la obstinada doctora que se negaba a aceptar cada propuesta que él le hacía, así que con un tono algo molesto en su voz continuó diciendo:

— Akane esto es muy importante para mí, y, te recuerdo que en unos meses debo mandar a "Médicos sin fronteras" la carta de tu desempeño en el hospital para que sigan considerándote de pertenecer a ellos y seguir salvando al mundo…— Pensaba seguir con su monologo cuando de repente la enfurecida voz de la doctora lo hizo detenerse.

— ¿Acaso me estás chantajeando? — La voz de la mujer de cabellos cortos se escuchaba alterada, pues sabía que si su flamante jefe le daba por rendir un informe en el que se dijera que la doctora más reconocida a nivel internacional se había rehusado a colaborar con la recuperación de un famoso peleador, no traería nada bueno para su carrera, ni para su reputación, y era posible que la organización a la que pertenecía la relevara de su cargo.

— Jamás te chantajearía Akane, pero la verdad no entiendo tu negativa, aunque supongo que se vería mal en tu expediente el que el director del hospital haga una observación sobre lo poco cooperativa que eres —.

— ¡Ya te dije que no, Kuno!, y creo que he sido muy clara contigo al explicarte las razones por las cuales se me hace imposible asumir este cargo—.

— ¡Akane deja de ser tan terca! — Alegó su jefe alzando la voz, perdiendo completamente la paciencia, él no tenía tiempo para estar convenciendo a Akane de trabajar.

— ¡Y tú a mí no me grites Kuno!, ¡ya te expliqué que sería muy complicado y qué por eso no puedo aceptar lo que me pides! — Rebatió en tono altanero.

Kuno respiró profundo y se pasó una mano por la cara y la cabeza en una clara señal de cansancio e impotencia. ¿Por qué las cosas con Akane Tendo tenían que ser tan complicadas? Pensó aquel hombre antes de continuar.

— Perdón, no te estoy gritando. Pero tal vez lo que quieres es que integre a Kodachi en tu equipo permanente de cirugía—. Dijo esto empleando un tono de voz más tranquilo y divertido, tratando de bajar toda la tensión generada por aquel tema.

Y como era de esperarse, la doctora Tendo rechazó una vez más la propuesta de su jefe.

— ¡Por supuesto que no! ¡Yo jamás volvería a trabajar con la loca de tu hermana, así que olvídalo! —.

— jajajaja ¡Eso supuse!… Anda Akane inclusive podrías pedirle a Saotome alguna cosa altruista de las que haces cuando se recupere—.

— ¿Estás seguro de que Saotome se portará bien? —.

— Sí, él se portará bien, y si no, de inmediato te relevo del cargo—.

— Esta bien, señor director, yo me encargaré de esto —. Akane suspiró cansada. Ya no tenía caso seguir negándose a la solicitud de su jefe, por más que ella insistiera en poner excusas, éste no se rendiría, aunque estuviera toda la tarde discutiendo con él.

— ¿Entonces es un sí? — Se escuchó la voz cargada de emoción del director del Memorial Japan.

— ¡Gracias Akane, me alegra contar contigo! Ah, por cierto, no te presentes a tu guardia de hoy, descansa, yo le informo a mi padre de tu cambio, mañana a las diez de la mañana es la reunión con los otros dos médicos, Saotome y su representante, allí te presentarán el plan de rehabilitación—.

— ¡Está bien!, Por cierto, Kuno, ¿Cuál es el estado de Saotome? ¿Él se encuentra bien? — Preguntó un tanto preocupada por la salud de su paciente — sabes que si algo ocurre no debes dudar en llamarme —.

— Sí, él está bien, ha dormido toda la mañana, y sí claro Akane, te llamaré si te necesito, entonces hasta mañana y gracias—.

—Gracias a ti Kuno, hasta mañana.

Akane respiró profundo y dio por terminada la conversación con su jefe. No podía creer cómo después de inventarse una excusa para no aceptar aquella propuesta, al fin terminó cediendo a las condiciones del director.

Se tiró pesadamente en la cómoda superficie de su cama, no dejaba de imaginar cuál sería la reacción de Ranma al verla de nuevo en aquella reunión y al enterarse que en adelante ella sería la responsable de dirigir todo su proceso de recuperación, las excusas que había dado eran tan infantiles y propias de una mujer terca que después de meditarlo un poco, se dio cuenta de que todo sonaba a un berrinche, no, no era porque no pudiera controlarlo a él y a su carácter endemoniado, era por el beso y peor aún, era por lo que le hizo sentir, si dopado la ponía visiblemente nerviosa no quería ni imaginarse lo que él podría despertar estando en sus cinco sentidos, ¿Y eso sería tan terrible? ¿A qué le temía de verdad Akane? Ella lo supo de inmediato: Al rechazo de Ranma, ¿Tanto le había gustado ese hombre? ¿Hace cuánto no sentía esa guerra en el estómago? Desde hacía mucho tiempo, pero ¿Qué podía esperar de Ranma Sotome? Era un hombre muy famoso por lo que le habían dicho, pero no solo estaba su fama de por medio, cuando los paramédicos lo reconocieron, no pudieron evitar mencionarle a Akane que posiblemente Ranma estaba alcoholizado, que era común en él y el propio Ranma se lo aclaró, nunca fue mucho de novios, y posiblemente no sabía lo que quería en el aspecto romántico, pero un hombre vicioso como su pareja definitivamente era algo que no necesitaba en su vida ¡Santo cielo Akane si solo fue un beso! ¿Lo Recordaría? ¿Habrá sentido lo mismo que ella cuando sus labios se juntaron por unos segundos?

—Usted es mía, Akane—. Esa frase llegó de nuevo a sus recuerdos, haciendo que se le erizara la piel y sus mejillas ardieran. ¿Pero qué demonios te pasa Akane? Se reprendió, será mejor descansar, mañana sería un largo día. Se giró sobre su costado derecho y decidió dormir. Dormir sonriendo, dormir soñando con él y con ese beso, que sin permiso se había llevado no sólo su tranquilidad, sino también su corazón.

Notas de la autora: Hola hola, me alegra que estén aquí, me falta el capítulo 5 para que la historia vaya al corriente, originalmente este relato era solo para Facebook, pero me sugirieron que lo publicara en esta plataforma y bueno he aquí, el capítulo 6 pronto estará listo, denme unos días y lo tendrán, gracias por leer, y gracias especiales a mi Beta preciosa Vane, nena, sé que has estado ocupada con todo y siempre SIEMPRE encuentras un espacio para mí y mis locuras, te quiero mucho, gracias siempre.