Disclaimer: Los personajes de las PPG no me pertenecen. Pero igual hago que estos se comporten diferentes y tengan otro rol distinto al de la serie, gracias a que imagino y puedo escribirlo para que ustedes se entretengan leyendo. Por esta simple razón, esto es gratis.
*Nos leemos al final.
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.-La Miseria di un Arlecchino-.
.-Capitulo III-.
.- Intenzioni assurde-.
(Intenciones absurdas)
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"Me estaba volviendo loco. Ya la soñaba, la imaginaba, la veía en todas partes y me limitaba a cerrar los ojos pensando en la textura de sus labios sintiéndolos con los míos. Era un simple soñador que pedía consuelo a mi mente, que poco a poco esta dejaba de recordarme que todas aquellas fantasías eran imposibles. Ella me era inalcanzable, a decir verdad, sonaba hasta increíble que ella llegara a quererme, o incluso, a conocerme. Porque era un completo desconocido para esa dama como al mismo tiempo alguien detestable. Pero, yo en cambio me había enamorado con tan solo verla, ¿estaba confundiendo amor con atracción? No lo sabía, pero sea lo que sea que estuviese sintiendo ahora, me hacía no dejar extrañarla y anhelarla, para decirle por lo menos cuanto la quería. "
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Los días iban pasando uno a uno lentamente haciendo esperar al festival de las máscaras. Mucho se encontraban deseosos porque comenzara mientras que yo estaba decidiendo si ir como arlequín, o ir como Brick solamente. Era difícil, pues de no haber pasado aquel incidente de hace unos días, yo hubiera elegido mi traje colorido y mi sombrero de con campanillas. No quería toparme a esa hermosa dama vestido de la forma en la que me detesta. No era bueno que supiera quien era yo en realidad pues a decir verdad, corro un gran riesgo ahora.
Se preguntaran porque es tanta mi preocupación… Pues bien, digamos que desde que aventé a la hija del dogo a los sacos de harina, supuse que esta no se quedaría callada y me acusaría. No me equivoqué puesto que al día siguiente vi demasiados guardias vigilando por las calles de la ciudad de los canales.
No pude ni siquiera ganar algunas monedas para comprarme algo que comer. Si tan solo hubiera tenido más tiempo para atraer más público, hubiera comido tan bien como la vez que gané montones de monedas porque al parecer, a la gente de Venecia le encantaba ver como ridiculizaba a una pobre señorita de la nobleza.
¿Quién no se reiría con semejante acto de desfachatez de un arlequín cualquiera? Era simplemente único ver como alguien de alto rango era tratado como cualquier otra persona. Ese día me gané la admiración de muchos como la desaprobación de otros cuantos.
Solo oía las palabras de la gente que me vio aquel día diciendo a mis espaldas cosas como; "¿Será valiente o estúpido?", "Es realmente ingenioso", "Tiene agallas… Pero es un completo idiota"
Y la verdad, es que concordaba con cada uno de esos despectivos y halagadores comentarios. Nunca en mi vida había sentido tal cosa; La adrenalina que me invadió en ese momento cuando supe de mi barbaridad, y el miedo incluso.
Sea cual sea el sentimiento, me atrevo a decir que este incompetente atrevido, volvería a hacerlo.
Probablemente querrán haberme dicho en aquel momento que realmente era un imbécil, que no tenía suficiente con haber estado en peligro de que me capturaran y me castigaran por ofender a la hija de nuestro venerado señor que nos regía.
Ah, era un completo inmaduro por querer dejarla en ridículo, por querer molestarla y por ver esas mejillas rojas de la rabia persiguiéndome. Pero no solamente la quería para humillarla, no me malinterpreten. Yo empecé a amar a esa señorita por el simple hecho de su sonrisa y su belleza, y con tan solo verla aunque sea que esta me repudie cuando soy en lo que más me apasiona ser, me conformo pues no solo se veía bella cuando su mirada se tornaba tranquila y con toques dulces de amabilidad, sino también, su actitud agresiva y de niña mimada cuando aborrecía a cierta gente, le daba su encanto.
Créanme demente señores, pero es la verdad. En tan solo unos días y sin siquiera tener un diálogo adecuado con aquella mujer, me había enamorado perdidamente y vaya de qué forma. Porque yo ansiaba volvérmela a encontrar, aunque, esta vez quería verla sin que ella tuviera ganas de molerme a golpes.
Por eso dudaba el cómo iría vestido a ese carnaval. Lo más probable es que me la encontrara, bien les dije que esa celebración acudía la gente de altos estatus para mezclarse con los pobres aun si estos ocultaban su identidad con máscaras. Más que nada, me hubiera encantado ir como arlequín, ya que tenía preparada la máscara más elegante que pude haber hecho y ni se diga de mi atuendo que ya no se trataba de cualquier tela porque, esta vez la amiga de Boomer me ayudaría en conseguir la tela más fina que fuera posible.
Pero si iba como yo, con una máscara cualquiera, no habría tanto problema para convivir con la pelirroja que me había propuesto a buscar y encontrar.
Era tan complicado y era muy difícil decidir por mí mismo, así que la solución que se me cruzó por mi mente fue mi última escapatoria; Le pediría consejos a dos de los sujetos más sinceros que conocía y que cuando se trataba de ese par de bastardos, se burlarían de mi desgraciada suerte.
Como si el resultado que me esperaba cuando hablara con ellos no me bastara, estaba más que dispuesto a cumplir las condiciones que me pusieran con tal de que me hicieran un enorme favor. Sabía que no me ayudarían si no les daba algo a cambio, en especial a cierto pelinegro que me jodería bastante.
Pero me propuse que haría un buen trato con esos dos. Ellos ganarían, y yo también lo haría principalmente.
Así pues esa misma noche me dirigí al lugar que muchas veces concurríamos. Nuestro lugar preferido por varias razones; a un bar de mala muerte. Pero no era cualquier bar, se podría decir que este no era el clásico dónde siempre había hombres ebrios peleando y agasajándose con mujeres igual de ebrias, mayormente rameras de quinta.
Pero no me detendré a describirles ese tipo de lugar que, no les mentiré, he visitado pero que no es de mi agrado estar allí.
Sin embargo, a pesar de que no bebía tanto como mi buen amigo de ojos verdes, yo había ganado un gusto por el licor que servían en ese lugar. Incluso a mi otro amigo rubio le agradaba a pesar de que él verdaderamente no le gustara el vino.
Nos reunimos entonces en esa posada. Hacía un frío de los mil demonios que incluso pensé que un buen trago de licor ayudaría. Entré al lugar y me acerqué a la barra, para mi fortuna Butch ya había llegado y no es que se la pasara viviendo en cantinas o algo por el estilo para ahogarse en cerveza, hasta eso no era un bárbaro corriente como muchos que apestaban a larga distancia a alcohol.
Butch era el que concurría más aquel lugar de los tres. Pero como acabo de decirles, no era para emborracharse como si no hubiera un mañana. Les dará algo de ternura saber porque exactamente estaba ahí, o mejor dicho por quién.
Si, queridos lectores que sostienen aun las cartas y no se han cansado de leerlas… Mi mejor amigo el mercenario sangre fría, cruel y desquiciado, estaba ahí por una chica.
Esa chica, no era como las rameras de las que les conté anteriormente, ya que dije que en ese bar no las había, o al menos, no tantas.
El moreno estaba, de alguna manera, encantado con esa mujer. Embelesado, flechado, llámenle como quieran. Pero bueno, Butch quien era un hombre peligroso y atractivo para las mujeres, y que este lo sabía y se aprovechaba de ello comportándose como todo buen rompe corazones, al estar frente a la chica de las que les cuento, era un hombre sin armas y valentía.
Era gracioso verlo como un cordero indefenso cuando esa muchacha, le decía que no a sus insinuaciones.
Oh, sí. La chica sí que era difícil, más de una vez había rechazado a Butch, sin pensarlo y sin importarle la reacción del oji-verde. Mientras, yo me retorcía de risa en mi lugar mientras apreciaba la cara de ese mercenario violento y como el orgullo de este había sido pisoteado con una simple frase; "Ve a molestar a las prostitutas de afuera hombre, ellas cobran pero te servirán para bajarte la calentura que cargas porque eres un espécimen sin gracia, que por eso no puedes ligarme".
Carcajeo cada vez que escucho las ingeniosas respuestas de esa muchacha de melena corta y pelinegra. Se me salen unas cuantas lágrimas de la risa mientras sostengo con fuerza mi estómago al ver la cara de piedra de Butch. No tiene precio el presenciar aquello ya que la relación de esos dos es muy amena y entretenida cuando llegan a discutir.
Pero a pesar de todas las bateadas que le da la muchacha de nombre Bellota, mi terco amigo no dejará de insistirle hasta no escuchar un si como respuesta. Y por esto, él ya estaba sentado frente a la barra siendo ignorado por la muchacha. Para desgracia de ella, no podía irse de ahí puesto que era la cantinera del lugar.
— ¡Oye, cantinera! sírveme lo de siempre. —Ignoré por completo al moreno quien solo me había visto de reojo y me senté enseguida de él pidiendo mi buen tarro de licor.
— ¿Tienes dinero para pagarlo? No quisiera echarte a patadas del lugar. —Contestó con superioridad cruzándose de brazos arqueando una ceja.
—El suficiente como para pagarle un doctor a Butch si te sigue sacando de quicio con sus intentos de salir contigo. —No me importó haber dicho aquel comentario burlándome de él aun sabiendo que estaba enseguida mío, porque a decir verdad, actuaba como si él no estuviera allí para darle más gracia al asunto. Bellota comprendió mis intenciones, y gustosamente cooperó para burlarnos un rato del moreno quien fruncía su ceño y trataba de no escupirme su tarro de cerveza a la cara.
—Bien, aquí lo tienes. —Me sirvió mi trago y se acomodó frente a mí para seguir sacándole la garra al hombre que estaba enseguida nuestro pero que claramente ignorábamos. Eso lo estaba haciendo enfadar, yo lo noté por reojo al ver como apretaba la agarradera del tarro y escondía sus ojos, que, probablemente estos desprendían fuego de furia. —Dile a tu amigo que deje de intentarlo, no hará más que provocarme lástima si sigue así.
Mi cómplice soltó una risita e imaginé que ella también estaba al tanto de las reacciones del moreno a pesar de que fingiera no notarlo.
—Me imagino, aunque, conociendo que eres una mujer de carácter, y él un patán… No dudarías en dispararle a la cabeza ¿verdad?
—Concuerdo contigo, Brick. —Dijo con simpleza con una sonrisa en su cara. No duró mucho nuestra plática para hablar mal de Butch en sus narices cuando el azotó la barra para indicar que lo había cabreado.
—Ah, hola Butch. No sabía que ya estabas aquí. —Saludé descaradamente y me limité a beber de mi tarro con una sonrisa de victoria.
—Hijo de puta. —Me maldijo arrastrando las palabras entre dientes fulminándome con su mirada de asesino. Seguramente estaría imaginando mi muerte de muchas maneras y claro, en todas ellas él ocasionándolas principalmente. — ¿Terminaste de hablar pestes de mí?
—Oh no. No acabaría en una noche, necesitaría al menos un par de días enteros para dejarte en ridículo completamente como para hacer que Bellota te dejara de hablar…
—Si no te he pateado el culo es porque me estoy controlando…
—Y porque no te conviene armar una pelea. —Completé aun quitado de la pena.
—Él tiene razón. —Me apoyó la morena restregándole a Butch con prepotencia, una sonrisa ladina y burlona. Butch solo la miro directamente a los ojos derrotado y luego me miró a mí para advertirme de lo que me esperaba una vez saliendo de aquella posada.
Yo solo lo miré sin importancia y una vez que Bellota nos dejó solos, se limitó a decirme lo que yo ya me esperaba.
—Payaso de quinta. Si fueras alguien más estarías en estos momentos siendo molido a golpes y te hubiera dejado en la intemperie para que murieras. No sin antes escupirte.
—Que tierno, siempre tan gentil con tus palabras, tal vez es por ello que la cantinera no te haga caso. Desbordas demasiado amor con tus intenciones que tal vez ella destete la cursilería. —Comenté sarcásticamente. —En fin, no vine para aprovecharme de tus fracasos con ella. ¿Boomer vendrá? Tengo algo importante que contarles.
—No me dijo nada. Pero supongo que no tarda en venir. —Olvidó por unos segundos mis anteriores burlas para ponerse serio, pero eso no significaba que me había salvado de su venganza porque conociéndolo, se desquitaría. Y la verdad, yo pensé muy bien en que aprovecharía haciéndolo una vez que yo les cuente de mi bella doncella Bombón, pero con la paga que le daría, sabría que se abstendría. Al menos un poco.
Sin que pudiera seguir hablando con Butch, notamos como entraba cierto muchacho rubio que se dirigía hacia nosotros. Su semblante era sereno y tranquilo como acostumbrábamos verle, y una vez llegando a la barra se limitó a saludar.
—Hasta que te dignas a llegar. Tuve que soportar las jodidas burlas de este cabrón.
— ¿Sigues resentido? Vamos hombre no es para tanto, al menos ve el lado positivo, cada vez más ella está agarrando confianza. —Dije con simpleza.
—Contigo, quizás. Eres un vil cabronazo.
—Tranquilo, yo no intentaré nada con ella.
—No puedo confiar en ti, eres como yo.
—No tanto. Tú eres peor.
— ¿Ya van a empezar? Dejen sus juegos. Siempre que llego empiezan sus estúpidas discusiones. —Interrumpió el chico de ojos azules un tanto fastidiado, lo cual nos extrañó. Boomer era paciente, y siempre se reía por vernos pelear inútilmente. Pero al parecer hoy no estaba de humor, y se le notaba en el rostro, parecía estresado y hasta algo cansado.
— ¿Qué sucede? — Pregunté al oji-azul quien al mismo tiempo tomaba asiento.
—Lo de siempre. —Tanto Butch como yo comprendimos al instante de donde iba todo eso. Su padre era uno de los comerciantes más reconocidos por la zona, y Boomer, al ser el único hijo y varón, su padre quería que él heredara el negocio. Lo que cualquier padre quiere.
—Pero, ¿no se supone que verías a tu amiga hoy? —Preguntó Butch fingiendo desinterés mientras tomaba un trago.
—Es cierto, justamente hoy la verías porque me debes un favor. —Recordé, puesto que la amiga de la infancia de Boomer, la cual nunca nos la presentó cabe mencionar, era la que me conseguiría las telas para mi traje.
—No pude. Estaba demasiado ocupada. —Respondió con frustración.
— ¿Y eso?, ¿en qué dices que trabaja esa chica? —Preguntó el moreno.
—Es mucama, le sirve a la familia Utonio. —Aquel apellido hiso que me acordara de mi querida Bombón, como también hiso que me acordará de mi estupidez. —Al parecer está solucionando unos problemas que involucran a la hija del Dogo.
— ¿De qué se trata? —Pregunté ocultando mi interés.
—No hablé mucho con ella, pero algo me comentó de que apenas hace unos días habían salido de paseo y que tuvieron un incidente. Un idiota ridiculizó a la señorita Utonio. No entró en detalles pero me contó que quedó repleta de harina. El vestido no se salvó, quedó hecho un desastre.
Casi me atragantaba cuando me tomaba el último trago de cerveza. Butch y Boomer me vieron interrogantes y me sentí más idiota de lo que ya era.
— ¿Qué te pasa payaso de quinta? —Preguntó Butch.
— ¿Sucede algo Brick? —Siguió Boomer.
—…—Me aclaré la garganta y decidí hablar de una buena vez. —Supongo que tengo que decirles porque los cité.
— ¿De qué se trata? —Miré a Boomer y decidí continuar.
—Me temo que yo soy ese idiota que ridiculizó a la chica…
…
Hubo un silencio corto. Pero pareció mucho pues no me decían nada. De repente, Butch rompió en una estruendosa carcajada y Boomer, bueno, él quería golpearme. Sabía perfectamente el porqué de sus reacciones. Mi amigo el rubio no había podido convivir con su enamorada (porque yo sabía que a él le gustaba esa amiga suya). Siempre notaba como Boomer hablaba bien de esa chica, y era de esperarse. Nunca nos había presentado con ella, y no lo culpaba… Éramos muy mala influencia y daba mucho que ver las amistades que uno tenía, y podría ser que no nos tuviera la suficiente confianza como para creer que nos comportaríamos frente a ella.
Boomer siempre fue de una familia con recursos y una buena impresión. Yo sabía que aquella chica había sido una muy buena amiga de infancia, y que en algún momento ella también compartió la similitud con Boomer de tener un buen estatus. Sin embargo, por lo que tengo un poco entendido, su familia quedó en la ruina, y ahora trata de salir adelante aunque sea teniendo un trabajo como sirvienta.
Así que, él quería decirme lo muy idiota que había sido, y no solo por arruinarle sus planes y mantener ocupada a la chica que trabajaba para los Utonio. Si no también, porque sabía que me había metido en grandes problemas si se llegaba a saber quién era yo.
— ¡Eres imbécil! —Me gritó Boomer.
—Tranquilo, lo hice en mi personaje. No me reconoció.
— ¿Por qué dices eso y cómo estas tan seguro, eh? —Pronunció con dificultad Butch quien trataba de controlar su risa.
—Porque me topé con ella después cuando me había quitado mi traje una vez que… Escapé.
—Tuviste suerte. —Dijo Boomer. — ¿Solo eso querías contarnos? Ya sabía que eras un vago y que hacías tonterías, pero no me imaginé que llegarás tan lejos.
—Pues, para serles honesto… Creo que aparte de hacer eso, fui más allá de mis límites. —El oji-azul solo se limitó a cubrirse la cara, hacer para atrás su cabeza para quedar mirando al techo e inhalar profundamente. Gesto muy típico de él cuando se frustraba.
— ¿Es posible eso? —Se burlaba el moreno mientras se tranquilizaba un poco.
—Me interesa. —Dije sin rodeos.
— ¿Te interesa seguir molestándola para que te odie? Le debes un maldito vestido.
—Lo sé Butch. Pero no, no es para eso. No me estas entendiendo.
— ¿¡Quieres ligarte a la hija del dogo?! —En cambio Boomer captó enseguida. — ¡Estas demente!
—No es para un rato…—Seguí diciendo tranquilamente.
—No… Tú no eres un loco…—Dijo con calma el rubio — ¡ERES REALMENTE UN IMBÉCIL!, ¡Ni siquiera Butch ha llegado a esos extremos!
— ¿¡Qué tratas de decirme, eh maldita rubia?! —Contestó Butch una vez que se sintió ofendido por el comentario de Boomer.
Sin embargo Boomer ignoró la pregunta que hizo Butch y se centró más en mi caso. De alguna forma, estaba sorprendido, y sabía que Butch lo estaba también, pero él no me diría nada aún hasta que Boomer tomara la palabra. Todos los que estaban a nuestro alrededor ni se imaginaban de qué estábamos hablando, ya que procurábamos no alzar tanto la voz. No era bueno que se supiera de mis intenciones con una Utonio.
—Nos dijiste que nos tenías un trato, ¿qué tenemos que ver nosotros con lo que nos acabas de decir?
—Pues verás Butch, los necesito para que me ayuden.
—No seré tu peón para llegar a ella. Y no tengo porque ayudarte.
—Pero Boomer, tu eres el indicado para hablar con ese tipo de gente. Al ser hijo de un comerciante y además, que tu amiga trabajé con los Utonio, hace que me sea posible intentar…
—He dicho que no. ¿Te das cuenta de lo imprudente que es tratar de acercarte a ella? Tú no estás a su nivel para tu desgracia. Además es solo una fantasía tuya, no es posible que quieras algo serio con esa chica si tan solo la has visto una vez.
— ¡Ja!, ¿Quién es verdaderamente el cursi? —Dijo con burla y demasiado sarcasmo el moreno. —Porque seguramente saldrás que es amor a primera vista.
—Sea lo que fuese, tengo la necesidad de volver a verla.
— ¿Y qué le dirás?; "Oye, soy el que te ridiculizó ante unos cuantos en la plaza cierto día y no tuve la poca vergüenza para disculparme puesto que salí huyendo por mi patética vida. Ah, y supe lo de tu vestido es una lástima, tan bien que contorneaba tu trasero."
— ¿Cómo lo sabes? — Interrumpí a Boomer riéndome un poco, me conocía tan bien.
— ¿Eh? —Se extrañó él.
— ¿Cómo sabes que le contorneaba perfectamente el trasero? —Un fuerte golpe fue a impactar a mi cara, a decir verdad, yo no había dicho aquello para sonar como un pervertido, pero bueno, eso se lo debía a mi mentor y a Butch. Era un completo sin vergüenza.
—Deja de comportarte como un descarado y pon los pies en la tierra. No lograrás nada con ella, además dudo de que te vea algo como para terminar queriéndote o mucho menos amándote.
Tenía razón. Mis intenciones eran ilógicas. No podía llegar y decirle que me había encantado su belleza y que provocó que yo fantaseara volviéndome así un admirador secreto. No podía hacerlo por dos importantes razones, la primera, era que yo era un simple arlequín que no podía mantenerse el mismo la mayoría de las veces y que ella era una noble que gozaba de comodidades que yo ni con mi esfuerzo y dedicación conseguiría darle. La segunda razón era muy probable, que ella no me amara como yo creo amarla a ella.
Mi problema principal consistía en no saber ni siquiera que era lo que yo pensaba. Nunca me había detenido a analizar mis emociones, era la primera vez que ocurría todo esto que no sé cómo empezar a tomar el asunto. Soy un desastre cuando se trata de ser profundo en cuanto a sentimientos.
Vamos que soy un poco libertino y sin ética. No es de gran ayuda mi comportamiento a que yo me detenga a ver qué es lo que realmente pasa conmigo cuando pienso en esa mujer. Puede que solo este ilusionado y encaprichado con algo imposible, o puede que realmente si este enamorado.
Y realmente esperaba que fuera la segunda opción.
Sospechaba que era más que una simple atracción. Ya que nunca me había sentido tan decidido en llevar a cabo una especie de plan para topármela en el carnaval de las máscaras.
Mi idea era simple, me haría pasar como un admirador secreto; Empezaría con cartas que la enamoraran del desconocido que la amaba, y que en el carnaval se topara con él, conmigo. Yo solo necesitaba de la ayuda de Boomer para entregar las cartas y me sería demasiado útil sabiendo que la chica que era sirvienta de los Utonio era amiga de él.
A Butch lo necesitaba para que distrajera a los guardias que probablemente la custodiarían ese día. Yo planeaba estar a solas con esa dulce chica.
Todo eso me había convencido de que realmente era un demente. Tenía ideas muy descabelladas según mi amigo oji-azul.
— ¿Me ayudarán o no? —Pregunté finalmente rompiendo la tensión que se había creado.
— ¿Qué me darás a cambio? —Como dije, Butch me pediría algo a cambio, y yo ya estaba preparado para negociar.
—Sé cuánto te interesa Bellota... Puedo ayudarte de alguna manera a que por lo menos tengas una inocente cita.
—No necesito de tu ayuda, lo único que me serviría, sería que dejaras de hacerme quedar mal con ella. Podrás burlarte de tu público sucio arlequín, pero yo no soy tu espectador.
—Bien, ¿es un trato entonces? —El muy desgraciado había pensado por más tiempo en cerrar el trato, tanto él como yo sabíamos cómo éramos y por eso no confiábamos el uno al otro. Después de unos segundos estrechó su mano con la mía para dar por hecho todo eso. Ya solamente faltaba el rubio. — ¿Me apoyarás? Te lo compensaré pronto, sabes que cumplo mi palabra.
Boomer se quedó serio por un momento. Comprendía que no estaba del todo de acuerdo, pero no dejé de insistir tendiendo mi mano para ver si este accedía a cerrar el trato. Finalmente, después de más momentos de tensión, decidió estrechar mi mano rindiéndose.
—No me responsabilizo de lo que te suceda.
—Quizá falle o muera en el intento. Pero aun si esto trae malas consecuencias no me arrepentiré de nada y te estaré igualmente agradecido.
—… Eres un demente. —Le vi y le sonreí altaneramente a lo que él correspondió de igual manera.
—Tiene que estarlo… —Dijo el pelinegro con simpleza —Si realmente le interesa esa mujer.
Nos dirigimos miradas de complicidad y pedimos una ronda para embriagarnos.
—Tal vez, después de todo si estés enamorado.
Y así, al finalizar con ese comentario dicho por Boomer, nos dispusimos a dejar que la suerte se apiadara de mí, y que me permitiera llevar a cabo mi plan. Mi desquiciado y casi imposible plan.
No sabía que pasaría y que reacción tendría esa hermosa doncella de ojos rosados. Solo esperaba que no fuera tan cruel conmigo como lo fue cuando era arlequín. Ya que no le daba mi amor a cualquier muchacha, ella era realmente muy especial.
Si llegara a enamorarme perdidamente y ella me rechazara. No sabría qué clase de locura pudiera llegar a cometer. Pero tenía la sensación de que el destino me iba a sorprender. Y vaya que pensé en lo correcto, pues aquel día que envié mi primera carta, no me esperé que sucediera algo así…
¿Está sería una historia de amor para un arlequín que vivió sin él durante mucho tiempo?
Por supuesto que sí.
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Próxima actualización: 27 de mayo.
Soy tan extrema que hago los capítulos un día antes (horas antes para ser más precisos, los hago en la noche del domingo y en la madrugada del lunes) para cuando toca subir xD y pues, por eso no tengo mucho tiempo, pero pasaré a los agradecimientos especiales y con mucho cariño a:
Jolus
CallMeEverdeen
Guest (no pusiste tu nombre D: amiga(o) )
DobexiisDobs
Lia-sennenko
breathingforsomething
asdesirad
AkumuHoshi
blossXbrick
kaoru ayuzawa
Y bien yo me retiro por ahora, gracias por el apoyo y sus reviews, nos leemos en una semana cuidense :D
Lady~
