Shaka sabe leer

Despacho de Shion, por la mañana

El Patriarca estudiaba concentrado, cientos de documentos que se acumulaban enfrente suyo. Había rollos de papiro, libracos enormes y hasta un par de tablillas de arcilla. Días antes, el maestro Dhonko y él, habían encontrado unos escritos sueltos acerca de una oscura profecía que se refería a la caída del Santuario, a manos del Dios de la Guerra.

El despacho de Shion, era una habitación de medianas proporciones, que él se había encargado de mantener distribuida muy a su gusto y necesidad, así que difícilmente alguien, ni siquiera May, se atrevía a intervenir para organizar un poco la harta cantidad de documentos, que el lemuriano guardaba en las urnas y estantes, que ocupaban tres de las cuatro paredes del lugar.

Concentrado como estaba, no se había percatado de que alguien le vigilaba desde la puerta hacía un rato. La interpretación de escritura cuniforme de las tablillas de arcilla, era muy compleja y se ayudaba con estudios realizados por Amadeo de Piscis y Déguel de Acuario, acerca del significado de estos símbolos.

-¿Se puede?

La suave voz de una mujer, lo sacó por completo de su concentración. Frente a sí se encontró con la delicada figura de May, llevaba su largo cabello lila recogido en un moño, lo que dejaba al descubierto el hermoso cuello, usaba un vestido blanco hasta los tobillos, de esos que se ponía para soportar el calor de Grecia, y que le permitían a él, descubrir al contraluz, las curvas que tanto disfrutaba de ella.

Como si le hubiera pedido a Atena que le obsequiara la estampa más hermosa, May traía en brazos, al pequeño fruto de su unión, dormido con la cabecita metida en su cuello. Mu tenía poco menos de un año y era la adoración del padre y el orgullo de la madre.

El mayor se levantó para saciar el deseo de rodear con sus brazos a esos dos seres que tanto amaba, besó la frente de ella en medio de los lunares púrpura, y descubrió la frentecita del bebé con cariño para besarlo también.

-¿Podrá el señor Patriarca, cuidar de su hijito para que yo pueda ir con los chicos a Rodorio?

-¿Tienes que ir prescisamente ahora?

-Ya están sin zapatos y se los encargué al viejo Delos, sino vamos ahora, pronto los tendrás corriendo descalzos por aquí.

-¿Te los vas a llevar a todos?

-A los gemelos y a Aiorios… no te preocupes -dijo ella sonriendo al ver la expresión de él- … sobreviviré…

-¿Y Shura?

-Lo tiene Amadeo, con sánscrito… eso será cosa de toda la mañana…

-Bien, recuerda que no pueden ver a Kanon…

May, volvió la mirada a un lado, algo triste -¿tiene que ser siempre así? ¿no temes que el niño desarrolle un trauma?... tiene solo ocho años, Shion…

Shion suspiró melancólico.

-Agradezco a la diosa que te haya puesto en mi camino, porque tú has sido su tabla de salvación, querida mía… Kanon y Saga tienen destinos separados, no puedo ir en contra de su voluntad…

May lo volvió a ver a los ojos –que así sea entonces, pero no me niegues el poder estar con él todo el tiempo que pueda… está muy ilusionado con Mu, se siente orgulloso de ser el hermano mayor… lo baña, le da la fruta y juega con él… eso le ha hecho bien…

El mayor asintió complacido y la mujer le entregó al adormilado bebé, el cual ni se inmutó por el cambio de brazos.

-Acaba de tomar el pecho, para variar comió más de la cuenta y cayó dormido de inmediato, te recomendaría que no lo apretes mucho –dijo ella con una risilla- ah y por cierto… Mutmatz me va a acompañar…

-Eso significa que cuidaré también de Shaka…

-Por eso te amo tanto, mi Patriarca –dijo ella dándole un beso en la mejilla.

Un par de golpes suaves sonaron en la puerta. May se apresuró de inmediato a abrir para recoger al otro bebé, mientras Shion acomodaba al lemurianito en un pequeño futón que había dispuesto para los más pequeños en su estudio.

-Señora. –saludó una jovencita morena, de hermosos ojos rasgados y cabello negro como la noche- los chicos están listos, y en cuanto a él –dijo refiriéndose al pequeño rubio que traía en brazos- lamentablemente no logré que se durmiera…

-¿Qué pasó con Shaka hoy, que no quiso hacer la siesta de la mañana? –le reclamó con cariño May al bebé, al que tomó en brazos para entregarlo a Shion.

Shion levantó sus lunares púrpura, cuando los enormes ojos azules del pequeño se toparon con los suyos –hola Shaka, así que seremos nosotros toda la mañana- May y Mutmatz se retiraron del estudio, dejando al hombre con los dos chiquitines.

-Bien, veamos qué te pongo a hacer –Shaka acababa de cumplir seis meses y a pesar de su corta edad, siempre demostró tener una inteligencia impresionante, además de que su profunda mirada azul, parecía inspeccionar detenidamente cada detalle de lo que observaba.

-Ete Mu… -señaló el precoz chiquillo al lemurianito, quien sinvergüenza, estaba desparramado cómodamente sobre el futón.

-Sí, ese es Mu… –contestó Shion con el bebé rubio en brazos- vamos a darle tiempo para que despierte y puedas jugar con él…

El bebé comenzó a señalar un gran libro, que estaba abierto con una ilustración que representaba un mapa estelar –¿quieres ese libro? está bien, voy a llevarte para que lo veas… sabes, Shaka, ese libro me lo obsequió un amigo… el maestro Dhonko…

-Onko…

-Sí, exactamente Shaka –dijo Shion riendo- eres todo un conversador…

Shion se apostó en un sofá para enseñarle el libro con más comodidad a Shaka, el niño era tan pequeño que al soltarse de los brazos del mayor pudo sentarse perfectamente sobre el gran ejemplar.

-Mira Shaka –dijo Shion señalando un grupo de estrellas- esta es Viiir-go

-Iiiigo –el bebé imitaba el tono con que el mayor le daba la lección- …Aka…iiiigo

Shion se dio cuenta que el niño entendía más de lo que él sospechaba, así que señaló otro grupo de estrellas- ¿y éstas Shaka?

-Ete Mu –dijo el bebé con respecto a la constelación de Aries- …ete Ua…- siguió señalando con su pequeño índice a Capricornio, dejando a Shion boquiabierto –…ete Oyia- balbucéo el bebé, refiriéndose al León.


Horas después, las mujeres volvieron de la compra de zapatos en Rodorio, y ya fuera del estudio, lograron escuchar las carcajadas de Shion y algunos grititos de los niños. May se volvió a ver con Mutmatz y decidieron entrar en el estudio, donde se encontraron con Mu de pie en el sofá y Shaka sentado en el regazo de Shion, los tres muy contentos, mirando el gran libro de astronomía. Shaka por su parte pasaba con ayuda del mayor las páginas.

-Al parecer la están pasando muy bien –May entró complacida, al toparse con aquel cuadro y Mu de inmediato la llamó con una de sus manitas, lo que le hizo perder el equilibrio para caer de sentonazo –y tú mi hombre guapo… ¿me extrañaste?

Shion muy a su pesar, vio como ambas madres tomaron cada una a su respectivo bebé para llevárselo, May por su parte, al ver al Patriarca, se dio cuenta de que algo lo inquietaba.

De inmediato, Mutmatz salió con Shaka del estudio y Shion la siguió con la mirada ensimismado, May preocupada, se sentó al lado de él con Mu, quien brincaba en el regazo de su mamá y hacía ruiditos protestando porque se llevaron a su amigo -¿sucede algo Shion?

Shion meditó por un rato su respuesta.

-May… Shaka sabe leer…


Fin

Muy tierno... si es cierto, pero primero que cualquier cosa, soy mamá y no puedo resistirme a este tipo de relatos, lo siento por el litro de miel que les receto para el fin de semana.

Un abrazo, Shakary