DISCLAIMER: Todos los personajes corresponden a Stephenie Meyer.
CAPITULO 4
EPOV
Este era el último fin de semana de Jacob en la ciudad y Bella había organizado una cena en su piso.
Sólo éramos Jacob y Bella, Tanya y yo y la compañera de piso de Bella, Alice.
Organizaron la cena en la azotea de su edificio. Había resultado una noche muy agradable. Buen clima, cielo estrellado y una exquisita vista de la ciudad.
Alice hablaba con Tanya sobre las últimas colecciones de la firma para la que trabaja; Tanya es casi tan fanática de la moda como lo es Alice, así que se sentían muy cómodas la una con la otra. Yo bebía una cerveza acodado sobre la barandilla, cuando Bella y Jacob bajaron al piso llevando los platos y cuencos que habíamos utilizado.
Ya los habíamos olvidado cuando bajé para ir al baño. Entré en el departamento y por la puerta de la cocina los vi. Bella estaba sentada en la encimera sosteniéndose del mueble con una mano y de Jake con la otra. Sus pantalones y sus bragas estaban en el suelo a los pies de su novio. Jacob estaba parado entre sus piernas con sus pantalones arrugados entre sus pies. La penetraba con violencia haciéndola gemir y jadear. Una extraña mezcla de emociones se generó dentro de mí. Mi miembro se endureció excitado, pero sentí rabia y dolor. Yo sabía que Bella y Jake tenían una vida sexual activa, eso era obvio, pero verlos era otra cosa. No podía soportar ver a la chica que me volvía loco, haciendo el amor con alguien más. Eso me enfurecía. Hubiese querido entrar en la cocina y arrancar a Jacob de allí. Hacer que dejara de penetrarla, de hacerla gozar. No lo soportaba pero no había nada que pudiese hacer. Él era su novio, no yo. Él tenía derecho a estar ahí y yo sólo podía aceptarlo. No había nada que pudiera hacer en contra de eso, así que furioso me giré y subí a la azotea.
Fui a donde estaban las chicas y me dirigí a Tanya
- Tanya, nos vamos? – me miraron con sorpresa
- Por qué? – preguntó Alice – por qué te quieres ir ya? Íbamos a ir a la discoteca
- No me siento bien, tengo ganas de irme – expliqué
Tanya cogió su bolso y se despidió
- Vamos, cielo.
- Vamos – la tomé de la mano y me despedí de Alice.
Cuando salíamos nos cruzamos con Bella y Jacob que subían risueños
- Hey! Os vais? – Bella nos miró con sorpresa
- Edward no se siente bien – explicó Tanya. Bella me observó con interés
- Edward, qué tienes? Quieres tomar algo? Qué te sucede?
- No me siento bien, Bella. Disculpa pero prefiero irme
- Pero… - fue a discutir
- Nos vemos el lunes – le corté antes de saludar a Jacob y marcharnos
Subimos al volvo. Tanya estaba preocupada y me sentí culpable.
- Quieres que yo conduzca? – me ofreció
- No hace falta, Ta. Estoy bien
Me miró confusa
- Pero qué tienes? Dijiste que no te sentías bien
Me giré hacia ella y le sonreí lascivamente
- Me siento genial. Sólo tenía ganas de estar a solas contigo – susurré antes de besarla
Se rió y respondió a mi beso
- Bueno, si sólo era eso, gracias por sacarme de ahí – me apretó contra ella antes de que pusiera en marcha el coche.
Me molesté conmigo mismo. No era justo con Tanya, pero tampoco era justo conmigo. Ni siquiera lo era con Jacob o con Bella.
Jacob era mi mejor amigo. Lo más justo hubiera sido quedarme a la despedida que había organizado su novia. Se iría cuatro meses fuera del país y yo no había podido quedarme a su cena de despedida. Me auto-disculpé convenciéndome de que le invitaría unas cervezas antes de que se fuera, aunque por otra parte, seguramente él preferirá pasar todo el tiempo con Bella.
Llegamos al departamento y nos fuimos a mi habitación sin dejar de besarnos y tocarnos.
Le arranqué la ropa a Tanya y ella la mía. La penetré sin preámbulos. No podía sacarme de la cabeza la imagen de Bella gimiendo contra la erección de Jake. Penetré a mi chica con violencia, imaginando que era Bella quien me enredaba con sus piernas. Me vertí en ella rápidamente antes de que ella alcanzara el orgasmo. Caí jadeante sobre su cuerpo.
- Lo siento, Ta. No pude aguantarme
- Está bien, cariño – me acarició
- Estaba muy excitado. Te necesitaba con urgencia
Ella acariciaba mi espalda disculpándome. Llevé mi mano hasta su sexo pero me detuvo diciendo que estaba bien, y no me esforcé por complacerla.
Se durmió abrazada a mí. Mi cabeza seguía en la escena de esa noche en la cocina. Todo esto era demasiado confuso.
El miércoles tuve la oportunidad de salir con Jake a tomar unas cervezas a un bar. Bella había tenido que hacer no sé qué con Alice y no saldría con él.
Ese día le habíamos presentado el proyecto a Aro y éste nos había felicitado. Según él era excelente y teníamos grandes posibilidades de ganar la licitación.
El viernes Jacob se iba a Francia y para la noche del jueves Bella y él irían a cenar a casa del padre de Jake con éste y sus hermanas, así que hoy era el único momento que teníamos para una salida de hombres.
Íbamos por nuestra cuarta ronda de cervezas cuando Jacob me explicó sus planes
- Cuando vuelva de Montpellier quiero pedirle a Bella para irnos a vivir juntos – me tomó desprevenido y la sorpresa se reflejó en mi rostro
- De verdad?
- Sí, en tres meses haremos nuestro tercer aniversario. Creo que ya es hora, no crees?
- Si tú lo dices…
- Tú crees que es una mala idea?
- No, no es eso, es que, crees que ella es "la chica"?
- Supongo que sí. Edward, ya somos adultos, no te parece que ya es hora de que nos tomemos las cosas un poco más en serio?
- Tomarse las cosas en serio significa mudarte con una chica? – dije escéptico
- Entre otras cosas… Acaso tú no tienes ganas de estar todo el tiempo con Tanya?
- Hey, hey, hey, - lo detuve alzando la mano – hablamos de ti, no de mí.
- No estás enamorado de Tanya, verdad?
- No, no lo estoy
- Eres cruel, ella está loquita por ti
- No soy cruel. Nunca la he engañado. Nunca le dije que estuviera enamorado de ella. Me gusta mucho, tenemos buena química, y le tengo cariño, pero no estoy enamorado
- Las chicas suelen creer que las amas aunque no lo digas
- Esa no es mi culpa
- Eres un cínico
- Venga ya, Jacob. Tú eres cínico. Porque ahora sientas lo que sea que sientes por Bella, no puedes juzgar mi actitud. Es la misma que tú tenías cuando estabas con Leah
- Oh, vamos, Edward. En ese entonces éramos unos críos. Yo tenía qué, 23?
- Acaso hay una edad para irse a vivir con alguien?
- No, claro que no, pero…
- Basta. Si tú crees que debes vivir con Bella, pues hazlo, yo no tengo nada que decir
- Pero no estás de acuerdo
- No creo que importe si yo estoy o no de acuerdo. Además no tengo una opinión formada al respecto. Y ni hablar que en cuatro meses pueden pasar muchas cosas. Puedes enamorarte de alguien en Montpellier – me burlé, odiando esta conversación.
- Eres gilipollas
BPOV
Jacob se había marchado el viernes anterior. Había sido duro dejarlo ir. Los últimos días los habíamos pasado juntos casi al completo. Habíamos cenado con Billy y las hermanas de Jake y habíamos dormido juntos casi cada noche.
Estaba tan acostumbrada a estar con él que sentía pánico de pensar que no nos veríamos por cuatro meses.
Esa misma semana habíamos entregado el proyecto y Aro nos había dado unos días libres. Decía que si ganábamos la licitación no tendríamos tiempo para vacaciones así que nos dejó que nos las tomáramos ahora. Aproveché estos días para ir a visitar a Charlie y Renée a Forks.
- Hola, cielo – me dijo Jacob al otro lado del teléfono
- Mmm, hola… - me estiré en la cama
- Dormías?
- Ajá, aquí sólo son las 8, y estoy de vacaciones – me disculpé, ganándome una risotada
- Te echo de menos, pequeña
- Y yo a ti. Pero sólo ha pasado una semana.
- Sí, lo sé. Quizás podrías dejar Seattle y mudarte a Montpellier conmigo? – sugirió
- Sí, claro que sí. Llamaré al aeropuerto ahora mismo para conseguir un vuelo – me burlé
- Ok, ya entendí. – cambió de tema – Ya sabéis algo del proyecto?
- Aún, no. No he hablado con Edward así que no sé si sabe algo nuevo.
- Por qué no le llamas?
- Sí, lo haré
Dudaba si llamar a Edward. Lo había pensado varias veces durante la semana pero me sentía extraña. Los últimos días que nos habíamos visto nos habíamos tratado de una forma rara. No tenía muy claro por qué, pero ambos parecíamos haber establecido una distancia poco común.
Yo no dejaba de recordar cómo me había excitado con la imagen de él haciendo el amor con su novia, e imagino que él debía notar alguna actitud mía que yo no lograba identificar, porque también me trataba muy distante.
Tenía que cambiar mi actitud para con él, si íbamos a tener que trabajar juntos debería hacerlo. No podía dejar de darle vueltas al tema, pero no sabía qué hacer.
Y el hecho de que Jacob se encontrase a ocho mil kilómetros de distancia no me ayudaba.
Pensaba demasiado en Edward. Bastante más de lo que debería, y mis pensamientos eran bastante más subidos de tono de lo que deberían serlo.
Mi teléfono volvió a sonar
- Diga?
- Bella? Buenos días. Soy Edward – me estremecí al escucharlo
- Hola, Edward – intenté sonar tranquila
- Espero no haberte despertado
- No, tranquilo. Qué tal tus vacaciones?
- Seguramente no tan divertidas como las tuyas – se burló – Me ha llamado Aro – me informó petulante
- De verdad? Qué te ha dicho? – pregunté con ansiedad
- Dice que tiene novedades para nosotros y nos quiere ver mañana por la tarde en la oficina
- En serio? Es genial – me entusiasmé
- Tú crees? – estaba dudoso
- Claro que sí. Piénsalo, para decirnos que no ganamos esperaría a vernos en la oficina el lunes. Si nos quiere ver antes es porque está ansioso por darnos la noticia. Eso sólo pueden ser buenas noticias
- Mmm, tiene lógica – concedió
- Seguro que sí. Confía en mí.
- Entonces nos vemos mañana?
- Pasaré por ti al mediodía
- Genial. Te veo mañana, pequeña
- Nos vemos.
