Inuyasha y sus personajes pertenecen solo a Rumiko T.
Por cierto pasen a mi cuenta para que vean la imagen que me inspiro...
A la mañana siguiente:
Bankotsu, tenía el orgullo demasiado herido...
-El que Inuyasha haya roto mi preciada Banryuu era suficiente para herir mi orgullo de guerrero, pero el que su mujer, una mujer me haya salvado la vida, es deshonrarme...el haberme llamado un simple humano es ofensivo, soy un buen guerrero... pero sentir lástima por mí no se lo perdono a nadie; no ya no aguanto más, debo largarme de aquí, no soporto el encierro, es una tortura para mi, toda la noche escuche a las dos mujeres hablando de Inuyasha y Miroku ¿Acaso no tenían otra cosa de que hablar mas que de hombres? Y luego ese tipo Miroku y su obsesión por el trasero de la exterminadora y su muy estúpida excusa de "Lo siento Sanguito es que mi mano esta maldita, no es mi culpa..." Y la sacerdotisa...la sacerdotisa, ¿Acaso era una tonta o qué? Por lo que escuche ella misma mando al hanyou a buscar a la tal Kikyou y ahora se queja y lloriquea-pensó molesto, estaba decidido en irse de allí, un fuerte dolor en sus piernas hizo que un muy pequeño quejido saliera de su boca.
-Kagome, Bankotsu se ha levantado- dijo en un susurro.
-¡Rayos!... ¿A dónde cree que va señor?-le dijo con las manos en la cintura y muy molesta.
-Me largo, no soporto este lugar- era verdad, le dolía la espalda de haber pasado dos días acostado y el era demasiado activo.
-¡Eso no...!-tomó aire para controlar su enojo y contestó -Mira Bankotsu, si hubieras esperado hasta mañana, te hubiera dejado ir sin ningún problema pero...-
-¿Qué? ¿Pero qué? ¿Acaso me estas reteniendo para que llegue Inuyasha y con toda facilidad me mate y el haga lo que tú no pudiste? O ¿soy tu prisionero? Porque si es así yo no...-
-Lo que dices es muy injusto Bankotsu, Kagome-sama solo quiso ayudarte-Miroku lo interrumpió.
-En primer lugar...no, no te estoy reteniendo para que Inuyasha haga mi trabajo sucio, yo puedo hacerlo sola, en segundo lugar no me interesa tenerte a ti como mi prisionero, solo estorbarías- trataba de molestarlo, de lastimar un poquito su maldito orgullo
-y en tercera... ¡Idiota! ¡Acabas de hacer que tus heridas se abran!...¡Tonto!-Gritaba a todo pulmón en verdad estaba molesta por toda la sarta de estupideces que el guerrero había dicho anteriormente y no se la iba a perdonar. Kagome apretaba fuertemente puños y párpados, al ver esto los demás chicos solo atinaron a arrinconarse en la cabaña, Shippo rápidamente se escondió atrás de Sango y Bankotsu solo abrió grandemente sus ojos al sorprenderse de que esta mujer le haya gritado.
-Me gusta esa expresión en ella es similar a la mía cuando voy a matar, pero aun así odio a esta gritona -pensó el al sentir que gano la batalla por hacerla enfurecer.
- ¡Además ahora tengo que suturarte! ¡Idiota!-Kagome le picaba el pecho a Bankotsu con el dedo.
Esto molestaba demasiado al moreno, el que le gritara es una cosa pero tocarlo ya era demasiado, hasta que él la tomó del dedo y la jaló fuertemente hacia él hasta quedar demasiado cerca de su rostro, para verla directamente a los ojos y gritarle...
-¡Deja de gritarme como si en verdad esto te importara!...no soy tu igual-en sus palabras se notaba un poco de melancolía lo cual sorprendió a Kagome -¡No soy un simple humano!...-
Kagome cayó en la cuenta de que eso lo decía por lo sucedido en la noche anterior.
Flash back.
-Es sólo porque eres un simple humano como yo y no puedo matarte, pero no tientes a tu suerte Bankotsu o se me olvidará que alguna vez lo fuiste.-
Fin de flash back.
-Lo siento- bajó su mirada muy apenada.
- ¡¿Qué...qué has dicho?- ahora si estaba sorprendido, que hasta aflojó el agarre del dedo de Kagome, ahora el había perdido la batalla.
-Dije...que lo siento...-ella sólo frotaba su dedo -sé por qué lo dices, lo que sucedió anoche... no fue mi intención pegarte, ni decirte todo lo que te dije,-seguía cabizbaja ella reconocía que la ausencia de Inuyasha en el grupo por ir detrás de Kikyou en verdad le molestaba, la hacia sentir insegura de si misma, el saber que el amor de su vida iba en busca de su rival era más que doloroso, el imaginar que lo perdería para siempre era la peor tortura física y emocional que había sentido, ese maldito nudo en la garganta, sentir que aun el aire que respiraba la lastimaba y las ganas de querer llorar y no poder hacerlo, era agonizante y la única manera de expresar ese dolor era gritando, en pocas palabras estaba algo neurótica, desgraciadamente se desquito con las personas que no tenían ninguna culpa, por ejemplo Shippo desde hace dos noches no se le acercaba después de que le grito por estar hablando acerca de los innombrables...-¿Podrás perdonarme?-lo decía honestamente.
-Esta bien, olvidemos lo de anoche -contestó- ¡ja! Hasta crees yo no perdono tan fácilmente pienso cobrarme toda humillación de anoche, verás lo que puede hacer este simple humano-pensó al mismo tiempo que sonreía retorcidamente.
-Bien, ahora permíteme cerrar tus heridas-
Él sólo asintió.
-Sango me ayudas con tu ya sabes que- le guiño el ojo a Sango.
-Si-contestó sacando una jeringa y la preparó con lidocaína -¿Cuánto le pongo Kagome-chan?-
-Dos mililitros-
-¿Qué demonios es eso?-
-Se llama jeringa, con su aguja te inyectaré un líquido que te ayudará a que no te duela lo que estamos a punto de hacer, pero imagino que un fuerte y valiente guerrero como tú no le teme a esta pequeña agujita o ¿si?-estaba picándole otra vez el ego.
-Por supuesto que no- y era verdad.
-Bien, pues necesito que te quites el pantalón (creo que le dicen hakama, pero para no errar, pantalón), no temas te cubrirás con esta manta sólo me mostraras las heridas- le dijo muy seriamente.
-En realidad no temo, me lo quitaré...si es lo que deseas- de nuevo esa sonrisa retorcida y esa mirada sexy.
-Perfecto, lista Sango, inyéctalo-Bankotsu observó la "pequeña agujita" y prefirió cerrar los ojos.
-Claro, me encanta hacer esto- en verdad le encantaba inyectar desde que Kagome le enseñó cómo hacerlo- listo ya puse unos puntos de anestesia en las heridas ahora esperamos unos minutos y tú lo coses, mientras nosotros vamos a preparar el desayuno. Por cierto ya puedes abrir os ojos, ya pasó todo- dicho esto levantó la cortina de la puerta y salió de la cabaña junto con los demás miembros del equipo.
-¿Crees que esté bien que dejemos sola a Kagome-sama?-Miroku estaba realmente preocupado.
-Si, creo que Kagome-chan necesita distraerse en otra cosa que no sea Inuyasha y Kikyou y que otra cosa mejor que hacer lo que más le gusta-
-¿Ayudar a curar a las personas?- preguntó entusiasmado el curioso Shippo
-Así es Shippo, a Kagome sama le fascinan esas cosas ¿No es así Sanguito?- Preguntó mientras tocaba los encantos traseros de Sango y esta le dio tremendo trancazo con el Hiraikotsu.
-¡Monje pervertido!- se alejó de él muy molesta.
-¡Lo siento Sanguito, es que mi mano esta maldita, no es mi culpa!-se sobaba el gran chichón que le habían dejado mientras corría detrás de Sango.
-¡Aléjese de mi, pervertido!-
-¡Ay Miroku! nunca aprenderás - dijo el pequeño Shippo en un suspiro.
Mientras tanto en la cabaña...
-Listo Bankotsu, creo que ya esperamos el tiempo suficiente para que la anestesia haya hecho efecto- Kagome dedicó una triste sonrisa, la cual no pasó desapercibida por Bankotsu, quien estaba recostado en el futón cubierto por una manta solamente de la cintura hasta un poco arriba de la mitad del muslo-prometo que no dolerá- dijo mientras preparaba todo para la sutura.
-No importa, ya me han cosido la piel antes-volteó su cara muy triste hacia un lado ya que le llegaron recuerdos de cuando su hermano Suikotsu lo cosía después de alguna pelea.
Kagome lo notó e imaginando el porque de su tristeza ya que Bankotsu es un chico muy expresivo,
Él no era una persona fría, era apasionado en todo y en verdad estimaba a sus hermanos, fue por eso que mató a Renkotsu cuando el insecto venenoso de Naraku entregó en su manos la pequeña peineta de Jakotsu, su amigo, su hermano, el dolor y el coraje realmente lo invadieron y tuvo que matarlo con sus propias manos; Bankotsu sabia amar y sabia odiar; odiaba a Naraku por utilizarlo, por prometerle que lo regresaría a la vida pero nunca le dijo que morirían nuevamente tan rápido; odiaba a Inuyasha, porque él y sus amigos mataron a sus hermanos y odiaba a Kagome por no permitirle morir, por salvarlo, por humillarlo recordándole que él era..."un simple humano", era por esa razón que le prometió a Banryu mil cabezas humanas y mil cabezas de youkai para compensar con el poder sobrenatural de esta y que el como "simple humano" no tenia.
Pero Inuyasha había destrozado a Banryuu.
Bankotsu le juró que lo haría pagar, ¿Cómo? No lo sabía aún, pero ahora tenía tiempo para pensarlo tal vez...su espada...
Kagome fijo su vista en las piernas de Bankotsu era verdad tenía varias cicatrices de sutura volteó rápidamente para ver la cara de Bankotsu, quiso preguntarle, pero estaba enfrascado en sus pensamientos y su vista volvió a fijarse en las piernas del adolescente.
- ¡Rayos!...Suikotsu, hermano esta soledad es cruel, todo me hace recordarlos, es tan reciente, prometo vengarlos antes de volvernos a reunir...-Pensó. Sintió un escalofrío recorrer su espalda sacándolo de sus pensamientos, levantó su cabeza para ver hacia donde estaban sus piernas, era Kagome recorriendo con la yema de sus dedos sus antiguas cicatrices, despacito y muy suavemente, este acto de Kagome realmente lo sorprendió y dirigió su azulada mirada hacia Kagome que observaba muy atenta la piel del mercenario, Bankotsu dejo escapar un ligero gemido casi parecía un suspiro. Era la segunda vez que perdía la batalla contra Kagome, el primero fue con dos simples palabras y la segunda un sutil roce.
-Lo siento ¿Te lastimé? Yo sólo estaba admirando la forma en que te cosieron, casi no se nota, el doctor que lo hizo debió ser muy bueno-tomó sus instrumentos y comenzó a cerrar sus heridas
-Si, él lo era- hizo una pequeña mueca de dolor al sentir como la aguja entraba en su piel, que aunque estaba anestesiado, todavía podía sentir un poco.
-¿Lo era?-preguntó sin dejar de hacer su labor.
-Si, era mi hermano Suikotsu- Kagome ya casi terminaba ya que las heridas no eran grandes pero si profundas al terminar de coserlo le puso algo de antiséptico a las heridas.
-Listo. Ahora si puedes levantarte sin temor a que vuelvan a abrirse. Llevas tres fragmentos de la perla contigo ¿verdad? Dos en tu cuello y otro en tu brazo izquierdo-
-¿Cómo lo sabes?-preguntó sorprendido.
-No importa, ellos te ayudaran a recuperarte mas rápido, deberías tomar un baño mientras esta listo el desayuno; cerca de aquí esta un río, en cuanto regreses te pondré el vendaje- estaba satisfecha con su trabajo.
-No tengo nada con que pagarte, no tengo posesiones- un plan se estaba cocinando en su cabeza.
-No te estoy cobrando, o ¿si?-preguntó un poco ofendida
-No, pero yo quiero pagarte de alguna forma- puso su más sexy, seductora y encantadora sonrisa.
-¿A...a... que te refieres?-se puso muy nerviosa.
-Vamos miko no seas...- fue interrumpido.
-Kagome-
-¿Qué?- abrió los ojos sorprendido.
-Mi nombre es Kagome, no es tan difícil de pronunciar, tal vez miko sea mas corto, pero me gusta mi nombre, mis padres se pasaron varios meses tratando de pensar un nombre, tal vez hasta se pelearon por elegirlo, por eso no es justo que me digas miko, además no hay necesidad de pagarme en verdad-
-Te digo que no seas mal pensada, me refiero a que materialmente no puedo pagar, pero puedo escucharte- la miró directamente a los ojos, mientras ella estaba boquiabierta por lo que Bankotsu acababa de decir.
Continuará...
n/a: bien, hasta llegue el día de hoy, gracias por leer AllySan, creo que eres la única, espero no decepcionarte, por cierto si sabes cuanto duraron muertos los 7 guerreros ¿me lo podría decir?, en verdad no lo recuerdo
