Hoooola de nuevo n.n Creo que me sobrepase un poco con la extensión del capitulo anterior (?) No volverá a pasar, en fin, disfrútenlo
Se encontraba sentada a la sombra de un árbol de limones. Miró a su alrededor buscando una pista de donde podría encontrarse, en vano, sólo una enorme casa victoriana se interponía entre la enorme pradera. El sol era agradable, no dudaba de ello, pero se sentía rara, jamás había disfrutado tanto del calor, hace mucho que no sentía algo tan placentero.
-¿En qué piensas Sora? –La voz provenía del tronco del árbol, había un niño allí sentado, sonriéndole.
Sora se perdió en los enormes orbes plateados del niño.
-En nada, Ichiru –Contesto como si nada.
Realmente sólo se percató del hecho de que Ichiru estaba junto a ella cuando este le acaricio el cabello. Histérica, le pregunto cómo estaba, qué había pasado con él y donde estaban.
Hace años que no lo veía y él simplemente se limitaba a contestar como si nada.
-¿De qué hablas? –Cuestionó confundido- Todo está bien, no tienes por qué preocuparte.
Él sólo sonrió, esa sonrisa que la tranquilizaba, que no veía mucho en Zero.
Sólo cuando pensó en Zero perdió la calma que Ichiru le había entregado. Miles de preguntas la invadieron y el recuerdo de esa nefasta noche apareció en su mente, trato de mantener la calma, de recordar un poco más y concentrarse en descubrir lo más posible sobre donde se hallaba.
Escuchó unos pasos detrás de ella e inmediatamente volteó la cabeza.
-¡Shizuka-Sama! –Chilló Ichiru con una voz llena de alegría.
Delante de ella una hermosa mujer de largos cabellos color plata. Vio sus ojos color rosa y tuvo cierta envidia de la mujer. Por alguna razón un sentimiento de asco la invadió. La sonrisa apacible de la mujer calmo ese sentimiento, logrando que una tímida curva se formara en los labios de Sora.
No tuvo tiempo para siquiera preguntarle algo cuando la mujer ya estaba acariciando el largo cabello blanco de ella. Sora quedo petrificada, tenía el cabello largo, si no se equivocaba era más pequeña e Ichiru estaba a su lado, ¿Podría ser qué?
Inmediatamente la calma que la rodeaba se esfumo, ahora se encontraba apresada contra el árbol y la mujer, Shizuka, tenía su muñeca presionando contra la boca de Sora. Pudo sentir el horrible sabor de la sangre en su boca, miró buscando la ayuda de Ichiru, pero este solo tenía la mirada en blanco. Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.
El graznido de un cuervo la despertó. Toco sus labios como queriendo comprobar que todo fue solo un mal sueño, pero al retirar sus dedos los vio cubiertos con una fina capa de sangre. Esperaba que fuera la suya propia.
Se puso de pie, hoy estaba lo suficientemente fuerte como para asistir a clases. Buscó su uniforme lanzando toda la ropa de su armario al suelo, para encontrarse con que este había sido reemplazado por uno idéntico pero en blanco.
Corrió hacia el cuarto del director, indignada. Al entrar no se encontró con otra cosa que Zero y Yuuki desayunando.
-¡Qué diablos es esto Kaien! –Chilló al rubio quien inmediatamente soltó la sartén que traía.
Yuuki parecía más alegre de lo usual, mientras que Zero tenía un rostro molesto.
A pedido de Yuuki, Sora se quedó a comer argumentando que le explicarían todo con sumo detalle si ella prometía no andar gritándolo por todos lados.
Con las palabras adecuadas, mientras Sora masticaba una tostada, el director le explicó que, luego de una larga charla con Kaname, habían decidido que debido a los problemas de Sora para salir de día y ya que ya sabía sobre la verdadera naturaleza de la clase nocturna la incluirían en la clase nocturna como hermana de Alice.
Sora trato de reaccionar bien, pero no le gustaba nada esa idea. Rodó sus ojos por la habitación hasta que su mirada se cruzó con la de Zero.
-No me parece una buena idea… ¿Cómo podría defenderme?
-No veo necesidad de que debas hacerlo –Empezó Kaien-, ahora la señorita Alice mantendrá a todos los alumnos bajo extrema supervisión, piénsalo como una forma de afianzar los lazos entre la clase diurna y la clase nocturna.
Genial, soy una especie de sujeto de experimentos.
Zero se puso de pie, no soportando el tener que quedarse callado, haciendo el ademan de marcharse. Cuando él ya le dio la espalda a Sora y estaba a punto de tocar el pomo de la puerta.
-Hoy… Tuve una especie de sueño… Con Ichiru.
Zero paró en seco y se volteó a verla, anonadado. Sora les explico calmadamente todo en su sueño, hasta el hecho de haber despertado con sangre en los labios. El director parecía igual que asustado que Zero, en eso decidió que ella y Alice deberían tener una clase especial para que Sora aprenda a defenderse de los vampiros. Zero no pudo evitar objetar ante esto, decidiendo que sería él el que la entrenaría.
Acto seguido el muchacho la arrastro fuera de la habitación gritándole a Yuuki que se le adelantara en la revisión de los cuartos del dormitorio del sol. Yuuki sólo suspiro en respuesta resignándose a hacer el trabajo sola.
Cuando Zero dejo de arrastrarla ya estaban en el establo. Sora tenía un millón de preguntas, su único amigo estaba cada día más raro. Quería verla lejos de todos los vampiros pero la alejaba cada día más de él. No lo comprendía.
Algo hizo click en su mente cuando vio una caja de pastillas sobresaliendo en su bolsillo. Inmediatamente se las quitó, con una sonrisa compasiva en el rostro.
-¿Esto es lo que me estas ocultando?
Zero desvió la mirada luego de arrebatarle las pastillas. Era evidente que no quería hablar del tema, Sora no lo iba a presionar, simplemente suspiro y le comunico que en la noche empezarían con el entrenamiento y que tuviera cuidado con Yuuki. Acto seguido se retiró, dejando a Zero solo sin poder explicarle nada, de todas formas, no había mucho que explicar.
Ya en su cuarto, se colocó el uniforme de la clase nocturna y se encamino hacia el dormitorio de la luna con unas pequeñas valijas y una sonrisa nerviosa en el rostro.
