Capítulo 4: Entendiendo mi corazón


Kamigami no Asobi, ni ninguno de sus personajes me pertenecen son de propiedad exclusiva de Nippon Ichi Software y Broccoli.

Los tenía listos, pero había olvidado subirlos, sorry.


Yui POV

¿Qué diablos estaba pasando?, sentía mi corazón bombear a toda velocidad, no era fácil asimilar lo que estaba sucediendo, primeramente me encontraba caminando al lado de Apolo rumbo a mi habitación en un cómodo silencio, y segundos después me hallaba rodeada de la calidez y la ternura que este destilaba.

—Apolo —logró susurrar con vergüenza, más una fría brisa de invierno detuvo el escaso sentido del hilo de mis pensamientos. El frío por aquellas épocas todavía era intenso, a pesar del Sol rojizo que coronaba el horizonte y daba los últimos fulgores de aquel día. Sin embargo nada de eso me importaba, no cuando bastó solo una mirada para caer presa del encanto de Apolo, nunca supe en verdad lo que era el amor, y más nunca me interesó, pero… No puedo evitar perderme en el roce de sus manos junto a las mías, y aquella cercanía que él está imponiendo peligrosamente. Soy capaz de sentir la dulzura de su aliento colándose por mi garganta, no atino a reaccionar, cada movimiento de mis músculos ha sido vetado del raciocinio en mi mente. Fue solo un roce, un contacto corto y preciso, sin embargo logró remover emociones en mi corazón que no creía posibles. Apolo en todo este tiempo que hemos compartido ha estado a mi lado en cada ocasión a cada paso que doy soy consciente de que lo tengo a mi lado, dispuesto siempre a ayudarme si es necesario. Sin siquiera imaginármelo, es él se fue introduciendo en mis pensamientos. Como los demás dioses él es uno de mis grandes amigos, más hay algo que los diferencia, es algo tan sutil que no había sido capaz de notarlo hasta ahora, cuando este suave contacto ha rozado mis inexpertos labios. NI siquiera con Baldr siento algo de tal calibre, no lo puedo explicar, pero al estar junto Apolo me siento alegre y tranquila, él me entrega calidez y felicidad, tal como el mismo Sol cada vez que sale en un triste y nuboso día.

Veo rozar con mi mejilla suaves pétalos blancos, el viento cambia su frío temple, por la brisa apaciguante y perfumada de la primavera. Veo los arboles a nuestro alrededor rebozar de colores y vida, seguramente Zeus nuevamente a hecho de las suyas, en mi interior me pregunto fugaz como puede haber alguien tan caprichoso en sentidos tan vanos, y preocupado en situaciones de verdaderas crisis, sin duda nunca terminaré de entender a aquella deidad, ni siquiera puedo imaginármelo como padre de Apolo, son tan diferentes.

Apolo me suelta gentilmente, sus ojos brillan como nunca, destilan una alegría tan profunda que no puedo comprender.

—Yui —dice él, me extraño, no suele llamarme por mi nombre, pero el tono y las circunstancias hacen que preste especial atención a su manera de pronunciarlo, y no puedo evitar sonrojarme. No deja de mirarme con amor y devoción, y yo no sé cómo corresponder. Poco y nada entiendo del amor, mucho menos enamorarme de un ser inmortal.

Trató de balbucear algunas palabras, pero mis paralizadas cuerdas vocales no me ayudan mucho en la labor.

Apolo me sonríe despreocupado, con aquella sonrisa que siempre muestra al tratar de decir que todo está bien, sé que trata de tranquilizarme, pero todo lo que termina haciendo es confundirme más ¿Qué es lo que espera que le diga? ¿Cómo debo reaccionar?, mi corazón y mi mente es un mar de dudas.

—Sé que estas confundida mi querida Hada —dice Apolo tomando mi mano entre las suyas y acariciándola con delicadeza—, necesitas tiempo y quiero dártelo, pero también deseo que entiendas que te quiero y que tú eres mi luz, por lo que no desistiré de estar a tu lado.

Lo último lo pronuncia con tal firmeza que me hace extrañarme, no sé con exactitud que pasara por la mente de Apolo, pero sé que esto no es más que el inicio de algo que surgió entre nosotros dos al momento de conocernos de aquella manera tal particular.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~

Si he de decir que no me encuentro inquieta después del encuentro con Apolo sería mentir. Mi cabeza da vueltas una y otra vez el satinado roce entre nuestros lados, todavía pienso que es parte de una imagen surrealista, quizás hasta un sueño. Cuando me he visto yo besando a un antiguo Dios griego, si mi vida por demás ya se había tornada extraña los sentimientos que me acechaban en su presencia estaban comenzando a alterarme, y aunque no lo admita la presencia de Apolo siempre me ha entregado seguridad, como si supiera que a su lado nada podría salir mal, pero también cierto halo de tristeza cubre aquella relación, no hallo una razón lógica para aquello, como tampoco para la familiaridad que presenta para mí; todavía recuerdo aquello primeros días donde en mi necesidad de espacio y normalidad salía por las noches a practicar con mi espada de madera, el semblante preocupado de Apolo, su mirada oscurecida y sus facciones desgastadas en cansancio quizás al tratar de comprender la nueva situación donde se encontraba, él había dejado de lado sus propias penalidades para pensar en mí, en cómo me sentía en aquel extraño lugar y eso es algo de lo que siempre estaré agradecida. Si bien fue a Baldr a quien conocí primero, Apolo fue quien inicialmente me dio una cálida bienvenida, me brindó una sonrisa llena de apoyo y me dio la confianza necesaria para seguir adelante, era todo eso lo que lo hacía especial, incluso por sobre los otros Dioses, a los que consideraba como mi propia familia.

Los recuerdos me aquejan, pero la mañana ya se levanta con una nueva energía en el aire, ciertamente la primavera ya ha arribado, los animales han salido de su sueño de hibernación y el calor del Sol se hace presente en las plantas que comienzan a florecer, quizás esta sea una de mis estacione favoritas, el mundo vibra de vida y eso llena de candidez mi corazón, me levanto de mi cama ante la vista de Melissa, abro mis cortinas y mis ojos viajan directamente ante la imagen del Sol posado sobre mi ventana, Apolo nuevamente me llega a la mente, me toco mis labios con delicadeza en un gesto inconsciente recordando nuestro beso, sonrió tontamente, seré una novata en todo el tema del amor, pero de algo estoy segura, aquel contacto con el Dios del Sol despertó en mi sentimientos que quiero explorar con mayor profundidad, sentimientos que eran dirigidos específicamente a un rubio de brillantes ojos jade.

—Kutanagi —me llama Melissa, asiento de inmediato a su llamado, entendiendo que se me está haciendo tarde, si bien estoy nerviosa, y miles de pensamientos me pueden abrumar y hasta querer retroceder, debo seguir adelante y hacerle frente a todo, además es Apolo de quien estamos hablando, a su lado nada malo puede pasar, él es una alma luminosa y gentil, que a pesar de que en momentos para cegado por la bruma entrega todo de sí para ver sonreír a las personas que son importantes para él.