Capítulo 4

-¿Qué tú hiciste qué? -se escuchó el gruñido que emergió de los labios de Steve. Por el tono, Bucky lo podía imaginar claramente con el ceño fruncido y los brazos a los costados.

-Sabía que esto me iba a meter en problemas... Relájate, Cap, yo sólo quiero ayudar a nuestro soldado -la voz de Tony emergió en respuesta. Bucky estaba caminando por el pasillo cuando los escuchó. Decidió que tal vez era una buena idea apresurarse un poco más, seguramente Steve se había enterado de la revisión que Stark le había hecho a su brazo.

-¿Nuestro?

-Cap, Bucky vive con nosotros ahora, vas a tener que acostumbrarte a compartir -dijo Tony, cuya voz había vuelto a sonar divertida.

-No creo que...

-Steve, lo que sucedió el otro día fue porque Bucky así lo quiso, ninguno de nosotros actuó en contra de su voluntad -interrumpió Sam, quien, como siempre, sonaba como la persona más cuerda de todos los que se encontraban en aquella habitación.

Bucky logró entrar en el momento en que su amigo abría los labios para volver a protestar; Tony estaba frente a él con los brazos cruzados, mientras Sam, detrás de ellos parecía que estaba luchando por evitar un dolor de cabeza.

-Steve -fue todo lo que necesitó decir para el rubio girara su cabeza hacia él, su mirada se suavizó inmediatamente. Tony le sonrió cuando se dio cuenta de que había llegado.

-¡Bucky babe! Me alegra mucho volver a verte, tal vez tú podrías defenderme de Caps, quien ahora está de un humor tan... tal vez necesita un poco de café en su sistema -sugirió el billonario.

Steve lo fulminó con la mirada, pero antes de que las cosas volvieran a salirse de control Bucky se acercó a él y puso una mano sobre su hombro.

-Sam tiene razón, yo permití que Tony examinara mi brazo porque quería hacerlo -explicó, seriamente-. No debes molestarte con él.

El rubio acortó un poco más la distancia entre ellos, tanto que Bucky pudo observar sus ojos azules de cerca y notó que estaban llenos de preocupación.

-Yo sólo...

-Lo sé -lo interrumpió antes de que terminara-. Sé que sólo quieres protegerme y en verdad lo aprecio, pero también debo de tomar mis propias decisiones.

Steve asintió, pero todavía tenía esa expresión de tristeza, como si Bucky lo hubiese golpeado. En serio... ¿por qué ese hombre siempre lucía como un cachorro triste?

-Yo... creo que aceptaré la oferta de Stark y lo dejaré diseñarme un nuevo brazo -continuó, aunque sabía que esa expresión sólo iba a empeorar.

-¡No te arrepentirás, Bucky babe! -escuchó exclamar a Tony detrás de ellos. Casi al instante, sintió que los brazos de Steve se cerraban alrededor de su cuerpo y podía jurar que Sam murmuraba algo entre dientes, incluso lo escuchó resoplar.

-¿Estás seguro? -le preguntó Steve, ignorando a todos los demás. Sus manos bajaron hasta su cintura y se quedaron ahí, firmemente aferradas a su cuerpo. Bucky sintió que el calor comenzaba a subir por sus mejillas, pero decidió olvidarse de eso para poder concentrarse en la conversación.

-Sí, quisiera... quiero tener un brazo al que pueda mirar sin recordar... todas esas muertes -admitió y vio el momento exacto en el que la expresión de Steve volvía a ensombrecerse.

-Tú no...

-No fue mi culpa, lo sé -lo interrumpió-. Pero prefiero hacer esto, creo que me ayudaría a sentirme mejor.

Sabía que eso era algo a lo que Steve jamás protestaría, siempre deseaba lo mejor para él; lo vio asentir con la cabeza antes de acercarlo más hacia su cuerpo y enterrar el rostro en la curvatura de su cuello. Ese tipo de reacciones siempre lo tomaban por sorpresa y aunque disfrutaba mucho de la cercaría de su amigo, a veces le provocaba un extraño vuelco al corazón que no podía explicarse. Sintió que el calor regresaba a su rostro.

-¿Puedo acompañarte en las siguientes ocasiones que tengas que ver a Tony? -preguntó el rubio, sin levantar su rostro.

-¡Tony sigue aquí! -exclamó Stark, aunque no se veía molesto.

-Por supuesto, Stevie. Me sentiría mejor si estás ahí conmigo -respondió Bucky, eligiendo ignorar al billonario por unos segundos más.

-De acuerdo, pero tienes que decirle que se debe comportar -volvió a hablar Tony.

Steve gruñó en respuesta y Bucky puso los ojos en blanco; comenzó a acariciar el rubio cabello de su amigo.

-No te preocupes, se va a portar bien -le aseguró.

Tony le guiñó un ojo, lo cual no pudo ver Steve, ya que seguía firmemente abrazado a Bucky.


Los entrenamientos se volvieron más dinámicos y mucho más difíciles ahora que debía practicar con todos. Pero a Bucky le complacía; sabía que era la mejor manera de conocer mejor al resto del equipo y adaptarse a sus diferentes estilos de pelea. Fue así como uno de esos días, terminó al lado de Wanda, mostrándole los elementos básicos de defensa personal cuerpo a cuerpo, por supuesto que ella no necesitaba mucho de eso para defenderse.

Después decidieron practicar juntos, para saber que tan productivos resultaban en una simulación de combate en equipo. El entrenamiento fue agotador, pero divertido, ya que Bucky tenía que acostumbrarse a las habilidades de Wanda y le permitió levantarlo en el aire. Fue asombroso, por un momento, observando al resto del equipo entrenar desde donde se encontraba suspendido en el aire, se sintió libre.

Claro que la situación cambió un poco cuando Steve entró en la sala y se dio cuenta de lo que sucedía.

-¿Bucky? -sus ojos miraron con preocupación hacia la figura suspendida en el aire y después a Wanda- Por favor... no... creo que es momento deque lo bajes.

-Lo estoy cuidando bien -le aseguró Wanda, pero respetó los deseos de su capitán y comenzó a bajar a Bucky lentamente.

-Steve, no debes preocuparte tanto por mí. Wanda sabe lo que hace -le aseguró, sonriendo, cuando se encontraba a menos de un metro del suelo.

Sin embargo Wanda debió de cambiar de parecer porque de pronto se detuvo y su cuerpo giró en el aire hasta quedar en posición horizontal, observó por unos instantes a la joven, pero ella tenía una sonrisa divertida en el rostro. Vio que se giraba y le guiñaba un ojo a Steve.

-Lo dejaré donde esté más seguro -dijo ella riendo-. Sólo tienes que extender los brazos, Steve.

Bucky no podía creer lo que estaba ocurriendo, estuvo a punto de protestar, pero cuando su mirada cayó en la de su amigo, se dio cuenta de que él estaba haciendo justo lo que Wanda había pedido y lo observaba con una expresión brillante en el rostro.

-Eres un traidor, Steve... Esto es ridículo, no necesito... Dile que me baje -protestó, aunque no estaba molesto en realidad.

-Tú dijiste que Wanda sabía lo que hacía, debes confiar en ella -replicó él, usando las palabras de Bucky en su contra. El castaño frunció el ceño. Su cuerpo estaba ahora flotando sobre la cabeza de Steve, cerca de sus brazos y sintió justo el momento en el que Wanda lo dejó caer, pero Steve lo atrapó con facilidad.

El rubio le sonrió ampliamente, mientras ajustaba el peso de su cuerpo entre sus brazos como si no fuera nada y lo acercaba más hacia sí. Bucky luchó contra el rubor que comenzaba a formarse en sus mejillas y decidió tratar de parecer molesto.

-Bájame.

-Wanda piensa que estás más seguro aquí y yo estoy de acuerdo con ella -bromeó Steve.

-No hablas en serio...

-¿Tienes hambre? -lo interrumpió, ignorando sus protestas.

-Sí, pero...

-Vamos a la cocina, entonces. Creo que es mi turno de prepararte algo -insistió Steve.

-Puedo caminar hasta allá.

-No, no puedes.

Los dos siguieron discutiendo, pero Steve no dejó de cargar a Bucky entre sus brazos mientras se dirigía a la puerta, ninguno se dio cuenta de la mirada que le lanzó Clint a Natasha en ese momento, mientras Wanda los observaba con una sonrisa en los labios.

-Y pensar que después se pondrá peor -se quejó Clint.


Después de varias semanas, la primera llamada de Fury alertó a los Avengers sobre los problemas que había en un edificio en New York; se había detectado la presencia de unos agentes de Hydra que tomaron de rehenes a las personas que todavía se encontraban adentro. La policía no podía intervenir y los elementos de SHIELD que habían logrado infiltrarse en el lugar no habían regresado; Fury no tenía idea de qué era lo que buscaba Hydra en ese lugar y estaba seguro que más de alguno de ellos traía explosivos consigo.

Era la primera vez que Bucky participaría en una misión como miembro oficial de los Avengers y mentiría si dijera que estaba tranquilo; una parte de sus pensamientos se encontraba con los rehenes, mientras que la otra consideraba todas las posibilidades para no equivocarse. Y, por supuesto, a pesar de que SHIELD se había asegurado de que ya no era un elemento peligroso antes de dejarlo salir, una parte de él seguía preocupándose y pensando si el Soldado de Invierno podría despertar y tomar posesión de su cuerpo nuevamente.

Sacudió su cabeza para borrar aquellos pensamientos cuando escuchó a Steve hablar; el grupo se encontraba afuera del edificio y su capitán estaba comenzando con las instrucciones.

-Esto no me gusta –comentó Nat en ruso, su voz se volvió apenas un murmullo que sólo él pudo escuchar.

Bucky asintió, estaba casi seguro que la pelirroja había pensado lo mismo que él acerca de los planes de Hydra; su presencia en ese lugar, un edificio en el centro de la ciudad, a pleno día, parecía demasiado conveniente y, en realidad, estúpido como para que resultara ser una simple casualidad.

-Sabían que vendríamos –continuó, mientras Steve le daba instrucciones a Wanda y a Peter.

-No sólo sabían, querían que estuviéramos aquí –añadió Bucky. Ambos discutieron un poco más en ruso antes de decidir que lo mejor era decirle a su capitán lo que pensaban.

Steve frunció el ceño al escucharlos, sus hombros se pusieron tensos, pero antes de permitir que sus emociones lo consumieran, decidió cambiar el plan.

Fue en ese momento en que Black Widow dio un paso al frente para intervenir.

-Creo que Barnes y yo deberíamos entrar primero –sugirió-, después de todo él es quien conoce mejor a Hydra y podría predecir lo que estos agentes harían.

La mirada de Steve estaba clara: aquello estaba fuera de discusión. Sin darse cuenta, casi por instinto, se acercó más a Bucky.

-Steve, Nat tiene razón –replicó él.

-No vas a entrar ahí… ustedes no van a entrar ahí primero, es…

-Puedo hacerlo, además, uno de nosotros lo tiene que hacer tarde o temprano, no podemos dejar a todas esas personas ahí adentro. Nos necesitan –insistió-. Y sabes que yo soy el que tiene más posibilidades de anticipar un ataque. Yo entrené con ellos.

Bucky pudo ver como las emociones brillaban en los ojos de Steve: frustración, miedo, preocupación y muchas más que no alcanzó a distinguir, pero que cruzaron su mirada rápidamente. Suspiró, rendido, pero sus hombros no parecían haberse relajado.

-De acuerdo, pero yo voy contigo –soltó y cuando vio que Bucky negaba con la cabeza, tomó su mano-. No puedes impedirme acompañarte.

-Y tú no puedes permitir que tus sentimientos nublen tu juicio en una misión –intervino Clint-. Tasha es nuestra mejor opción para acompañar a Bucky y tú necesitas permanecer afuera para dirigir al siguiente grupo.

Pero Steve no parecía convencido; abrió los labios para protestar, pero se calló cuando Bucky apretó su mano.

-Nosotros te hablaremos cuando consideremos que pueden entrar –dijo Bucky-, confía en mí.

-Yo lo cuidaré bien –le aseguró Natasha.

-Yo puedo cuidarme solo… -protestó.

-Gracias, Nat –fue la respuesta de Steve y Bucky no pudo evitar poner los ojos en blanco.

Steve se giró hacia él nuevamente y le sonrió, aunque ese gesto no alcanzó su mirada.

-Te veré pronto –prometió, como si aquella promesa fuese algo físico a lo que pudiera aferrarse.

-Estaré bien, Stevie –le aseguró y siguió a Black Widow hacia la parte trasera del edificio.

Fue fácil entrar, tanto, que las sospechas que tenían acerca de todo lo que sucedía aumentaron. Y se confirmaron minutos después cuando ambos entraron al quinto piso, donde dos de ellos los esperaban armados. Natasha corrió y cuando estuvo a unos centímetros del hombre que le estaba apuntando con un arma, brincó en el aire y sus piernas se aferraron al cuello de su oponente, quien no tardó mucho en caer hasta el suelo.

A veces Bucky deseaba ser tan ágil como ella, porque él tendría que enfrentarse por la fuerza y su propia habilidad con las armas para deshacerse del otro. Sin embargo, antes de que pudiera lanzar el primer golpe, su oponente inclinó la cabeza hacia él, como si lo reconociera.

-Era cierto. Ahora estás con ellos –le dijo y sonrió cuando la expresión de Bucky empalideció-. Hydra te extraña, soldat.

Esa palabra todavía le causaba escalofríos; estaba relacionada con muchos terribles recuerdos de su pasado. Bucky parpadeó dos veces y trató de concentrarse en el hombre que estaba frente a él.

-Es una lástima que el sentimiento no sea mutuo –gruñó, porque estaba cansado de sentirse tan vulnerable ante ellos.

-Nos preguntamos durante años a dónde te había llevado SHIELD y qué era exactamente lo que habían hecho contigo… supongo que simplemente decidieron programarte nuevamente para ayudar al equipo contrario.

Bucky comenzaba a perder el control, el hecho de que el hombre siguiera refiriéndose a él como máquina le estaba causando cierta desorientación. Se acercó rápidamente, con furia, al hombre, pero antes de poder tocarlo, él tocó algo en su traje, a la altura de su pecho e instantáneamente su cuerpo empezó a convulsionar hasta que no resistió más y cayó al suelo.

Natasha se acercó corriendo hacia él, por su expresión, se veía tan confundida como él.

-¿Qué fue lo que sucedió? –cuestionó.

-No lo sé… sólo cayó… -respondió, su corazón comenzó a latir rápidamente, mientras su mente seguía recordando la extraña conversación que había tenido con él.

-Vi que hablaba contigo, ¿qué te dijo?

Pero antes de que Bucky pudiera responder, ambos escucharon la explosión y los gritos que le siguieron, desde donde se encontraban, pudieron ver las paredes sacudirse y las ventanas explotar en miles de pedazos. Los dos se agacharon para cubrirse, pero lo que los había alcanzado sólo había sido una fracción de la verdadera explosión. La bomba debía de haber explotado en otra zona del edificio.

-¿Bucky? Bucky, por favor… -la voz de Steve se escuchó a través del comunicador que traía en el oído y sonaba tan… destrozada, que él estaba seguro que el resto del equipo había visto la mayor parte de la explosión desde donde se encontraba.

-Estoy bien –le aseguró-, estamos bien.

-Rogers, creo que es momento de que entren, necesitamos sacar a todas las personas que podamos –habló Nat, entonces.

-Ya estamos adentro –se escuchó la voz de Steve.

Nat puso los ojos en blanco y miró a Bucky como si él fuera el culpable de fuera lo que fuera que ella estuviese pensando acerca de su capitán.

-Permanezcan donde están –dijo entonces Steve.

Pero los gritos volvieron a escucharse y Nat negó con la cabeza; Bucky estuvo de acuerdo.

-Negativo. Tenemos que sacar a los civiles –replicó Bucky-, nosotros estamos más cerca de ellos.

Sabía que Steve quería protestar e insistir, pero todo lo que se escuchó por el comunicador fue un gruñido de frustración.

-De acuerdo –fue todo lo que dijo. Aunque ni Nat ni Bucky habían esperado su respuesta, ambos continuaron avanzando hasta llegar a la que parecía una sala de juntas.

Había veinte personas sentadas en el suelo, la mayoría se encontraba en estado de shock y ni siquiera podían hablar. Sólo algunos de ellos lograron comunicarse, por eso pudieron saber que había más personas en los pisos de abajo; Nat fue la que le informó a Steve y ambos pudieron escucharlo dándole instrucciones a Peter.

Se encontraron a Rhodey y a Tony en su camino, ambos con los trajes metálicos puestos y entre los dos comenzaron a sacar a cada una de las personas del edificio. Rhodey sacó a los dos últimos y regresó por Natasha. Tony extendió su mano hacia Bucky.

-Es momento de irnos, Bucky babe –dijo y él casi podía jurar, aunque no podía verlo por el traje, que estaba sonriendo en esos momentos.

-¿Qué hay de los demás?

-Cap y el resto están saliendo en estos instantes –le informó, pero se interrumpió cuando se sintió un temblor sacudir las paredes del edificio-. No creo que este lugar resista mucho tiempo más, por lo que… oh no.

-¿Qué sucede?

-Friday detectó… Todavía hay alguien más en el siguiente piso –respondió Tony-. ¡Hey, espera!

Pero Bucky ya estaba subiendo las escaleras, Iron Man trató de seguirlo, pero tras otra sacudida una parte de los escombros le bloqueó la entrada. Aquel definitivamente era un problema, pero tendría que lidiar con él, después. Inspeccionó la habitación con cuidado y sus ojos alcanzaron a ver una cabellera rizada y oscura debajo de una mesa. Se acercó lentamente y se inclinó hasta que pudo distinguir a una joven, cuya mirada asustada se posó en él. La joven no reaccionó, Bucky pensó por un momento que ella se trataría de alejar de él, pero no lo hizo, aunque tampoco parecía querer salir de ahí.

-No voy a hacerte daño –le aseguró, tratando de verse lo menos amenazante posible, aunque sabía que su brazo de metal no ayudaba mucho-. Escucha, necesitamos salir de aquí, pronto.

La joven seguía sin moverse.

-Me llamo James Barnes, pero puedes llamarme Bucky –intentó y, sorprendentemente, aquel nombre pareció lograr lo inesperado; una chispa de vida regresó a los ojos de la joven y su rostro se giró hacia él, sorprendido.

-¿Eres James Buchanan Barnes? –preguntó ella y en esa ocasión fue él quien la observó con sorpresa.

Asintió.

-Yo sé todo sobre ti y el capitán Rogers –aventuró la joven, un poco tímida-. Lo siento… sé que suena raro, pero… como mi hermano dice, soy una nerd para la historia. Por cierto, me llamo Miranda.

-Miranda, te prometo que, si quieres hablar conmigo, podemos hacerlo todo el día, pero primero tenemos que salir de aquí –dijo y cuando la joven estuvo de acuerdo, la tomó entre sus brazos, sin embargo, no pudieron avanzar mucho ya que el edificio dio otra sacudida. Miranda se aferró con fuerza a su cuello.

No había tiempo y las salidas estaban bloqueadas, su única opción era la ventana.

-Cierra los ojos –soltó-. Espero que alguno de ustedes esté afuera y pueda atraparme… -añadió antes de saltar, utilizando el comunicador otra vez. Sabía que eso le iba a causar problemas después, pero no pudo pensar mucho, porque estaba cayendo y no podía escuchar nada más que el aire sobre su rostro y su propio corazón.

Sin embargo, en lugar de tocar el suelo, ambos cayeron sobre algo suave y… ¿elástico? Por fin, cuando se sintió con la confianza suficiente como para soltar a Miranda, se dio cuenta de que se encontraban sobre una tela… Vio a Peter, con su traje de Spiderman, observándolos desde la pared del edificio de al lado.

-Gracias.

-Fue un placer –respondió el joven.

Miranda parecía fascinada.

-¡Spiderman! –exclamó, completamente feliz, parecía que se estaba recuperando poco a poco.

Una vez que Miranda terminó con las preguntas que le quería hacer a Spiderman, Bucky y él la ayudaron a bajar. Ambos la llevaron hasta donde se encontraban los paramédicos atendiendo a los demás, aunque ella insistía en que se sentía bien.

Pronto Peter tuvo que despedirse de Miranda y Bucky para hablar con Clint y Wanda. No sólo ellos parecían un poco sorprendidos por lo que había pasado… Black Widow lucía preocupada… mientras Tony y Rhodey estaban hablando con Steve quien parecía destrozado.

Bucky estaba tratando de contestar todas las preguntas con las que lo bombardeaba la joven, cuando se dio cuenta de que Steve lo miraba directamente. Y, en sólo unos segundos, acortó la distancia entre ellos. Ignoró a las personas, cuya curiosidad se despertó cuando vieron a Capitán América, acercarse al hombre con el brazo metálico y tomar su rostro entre sus manos como si fuera lo más precioso del mundo.

-Bucky… ¿estás bien? ¿No estás herido? –cuestionó él con voz trémula, sus dedos acariciaban las mejillas de su amigo con incertidumbre y delicadeza, mientras que sus ojos azules inspeccionaban su cuerpo con ansiedad en busca de alguna herida.

-Estoy bien –le aseguró Barnes y cuando Steve pareció convencido de que lo que decía era cierto, las emociones en su rostro cambiaron… se veía molesto.

-¿Por qué? ¿Cómo se te ocurre saltar de ese modo? –Cuestionó, entre enojo y angustia- ¿Tienes una idea de lo que sentí… cuando te escuché decir eso? Yo no podía hacer nada…

-Era mi única opción, Steve –lo interrumpió-. Además, creo que tú no puedes reprocharme nada ya que has saltado dese un avión sin paracaídas… sin considerar las consecuencias.

-No es lo mismo –replicó el rubio.

Bucky arqueó una ceja hacia él y se cruzó de brazos.

-¿Por qué no?

Casi podía jurar que había escuchado a Steve resoplar ante eso. Incluso lo vio poner los ojos en blanco.

-Porque estamos hablando de ti ahora –respondió, como si fuera obvio-. Eso lo hice cuando tú no estabas… Además…

Bucky se arrepintió en ese momento de seguir la discusión, ya que el enojo se había borrado por completo de las facciones de Steve y sólo quedaba una profunda desesperación y desolación.

-Por favor, tienes que entender… apenas te recuperé… no quiero perderte otra vez –soltó y lo rodeó con sus brazos, acercándolo lo más posible a su cuerpo.

-No me vas a perder –le aseguró Bucky, acariciándolo en la espalda.

Un suspiro que salió de los labios de Miranda, provocó que Bucky regresara a la realidad y se diera cuenta de que no estaban solos. La joven lucía realmente conmovida.

-Steve… Steve, tenemos compañía –le recordó y, por fortuna, el rubio no gruñó como acostumbraba y se giró hacia la joven con una sonrisa radiante en el rostro.

Miranda parecía que estaba a punto de desmayarse de la felicidad. Sin perder un momento comenzó a interrogar a Steve, quien parecía bastante alegre de contestar cada una de sus preguntas. Gracias a ello, la joven descubrió que muchos de los datos que ella había aprendido estaban incorrectos.

-Supongo que debió ser difícil, crecer en esa época, sobre todo cuando por fin estuvieron juntos –dijo ella, después de un rato.

Bucky la observó unos segundos antes de contestar; aquella pregunta lo había confundido un poco.

-Sí… fue difícil; la guerra y además no teníamos una buena posición económica –contestó.

-Por eso decidimos vivir en el mismo departamento –continuó Steve, con los ojos brillantes. Sin pensar en que la joven seguía ahí, volvió a tomar a Bucky de la cintura-, era común hacer eso… por lo que estuvo bien.

Sabía que Steve reaccionaba de esa manera cada vez que creía que él estaba en peligro, no sólo ahora, sino en 1940 también; su necesidad de proteger lo volvía necesitado de contacto físico. Por supuesto, Bucky estaba acostumbrado, incluso lo disfrutaba, sólo que Steve nunca lo había hecho en un lugar con tantas personas.

De pronto, como para distraerlo de aquellos pensamientos, un joven se acercó a ellos, pero los ignoró al ver a Miranda.

-¡Mir! Cuando escuché lo que sucedió… estaba asustado –trató de explicar-. Me alegra que estés bien, hermanita.

La joven sonrió y le dio un rápido abrazo a su hermano, cuando recordó que los supersoldados seguían con ellos, giró la cabeza hacia ellos, su sonrisa se hizo más amplia.

-Alex, ¡es Capitán América… y Bucky Barnes! –exclamó.

El aludido abrió los ojos ampliamente, sorprendido.

-Pero creí… me dijiste que James Barnes había caído…

Se interrumpió cuando notó que Steve se estremecía, sus brazos rodearon a Bucky con más fuerza.

-Él regresó… a mí –intervino el rubio, antes de colocar su rostro sobre el hombro de su amigo.

-¿Ves? ¡Yo tenía razón acerca de todo! –exclamó la joven y Bucky tuvo curiosidad de saber exactamente a qué se refería, sobre todo al sentir la mirada de Alex sobre ellos y detenerse en las manos de Steve, que todavía sostenían con firmeza la cintura de Bucky.

Alex les sonrió y se presentó formalmente ante ellos, aunque decidió no extender su mano ya que se dio cuenta de que el capitán no parecía tener intenciones de moverse de donde se encontraba. Le agradeció a Bucky en repetidas ocasiones por haber regresado por su hermana.

-Bueno, creo que es hora de irnos –comenzó él en el momento en que Steve movía su cabeza y acercaba su rostro al cuello de Bucky.

Barnes, al darse cuenta, trató de empujar a Steve, pero sólo escuchó un gruñido en protesta.

-No es necesario, a veces se comporta como un niño, pero no tienen por qué hacerle caso –les dijo a los hermanos.

Alex negó con la cabeza, pero su sonrisa era amable.

-Hoy hicieron mucho por mi familia, por las familias de todas las personas que sacaron del edificio. Creo que merecen un momento a solas –dijo-. Fue un placer conocerlos.

Miranda se despidió de ellos con entusiasmo y Bucky se alegró que Steve por lo menos tuviera la decencia de levantar el rostro para despedirse de ellos.

Sólo cuando los vio alejarse, Bucky se relajó más en aquel abrazo.

-No quiero perderte –murmuró Steve contra su piel.

-No lo harás –prometió Bucky.