—¿Shipp qué? —pregunta Luka.
—Oh, sorda. Shipp Game. Un juego de shippear, ¿acaso nunca lo han jugado? Es un clásico, hasta salió en una película.
Shipp Game...¿pero qué rayos es eso?
—Creo que ya sé a lo que te refieres —Rui sorba un poco de su cajita de jugo—. Es una película del año pasado hecha en Corea. Trataba de un cupido humano que recuperaría sus alas sólo si hace que la pareja que él "enfleche" sea haga real. Si lo consigue, ganará, pero hay otros cupidos que le hacen competencia y no le permiten su objetivo. Luego el cupido se enamora de su flechado y es otro cuento ya. ¿A ese te refieres?
—Sí.
Oh...
¿cómo que nunca escuché esa película? se escucha genial.
—Ah, entonces ya sé. Yo jugué a ese juego el año anterior. —La de cabellos rosas juega con un mechón de su pelo sonriendo divertida—. Gané. Y hasta el día de hoy, esas personas siguen juntas.
—¿Quiénes? —pregunta Rui.
—Mikuo y Lenka. El hermano de Miku y su actual novia.
¡¿EHHH?!
¡¿Es enserio?!
¡¿Ella fue la causante de todo esto?!
—¿Luka? ¿Es enserio? ¿y cómo lo lograste? —pregunto.
—Es un Don.
—Ahora puedes ganar otra vez. —La Teto se corre el cabello de la cara, soplando sus uñas con desinterés—. Sólo anda, elige una shipp. Y todas las demás también —dirigiéndose a nosotras— ¿van a jugar o no?
Rui aparta la mirada. Se encuentra con su hermano. Acto seguido, sonríe maliciosa.
—Claro que sí...
Luka abraza a Gumi emocionada.
—¡Tengo el poder de hacer real el GakuKai!
Y Gumi se ríe.
—Yo también. Aunque no sé que shipp podría hacer. Haría muchas, y...¿cuánto es el límite, Teto? ¿hasta cuántas puedo elegir?
—Sólo una.
—¡¿AHHH?!
Gumi = multishipper.
¿Ya lo había mencionado, no?
IMPOSIBLE de que Gumi se decida sólo por una. Siempre tendrá varias opciones al mismo tiempo, y jamás se decidiría por una sola.
—Ve pensando, moco. Mientras tanto, ustedes también. Neru, ¿también participarás, no?
Neru desapareció.
—¿Neru...?
—¡AQUÍ ESTOY, AQUÍ ESTOY! —La rubia aparece de repente, con su libreta en la mano y algunos muñecos en la otra—. ¡S-Siempre esperé este momento! Estoy desde hace un año observando a Kaito y a Len. Tengo un plan. ¡Esta es mi oportunidad para hacerlo, al fin!
En su libreta, tiene muchos dibujos y flechas de aquí para allá indicando cosas que no sé qué. Los muñecos son de vudú, y uno tiene lana amarilla y otra azul. El amarillo lleva un triángulo en la cabeza como pelo, y el otro una bufanda en el cuelo de color azul. Entre todas nos miramos.
¿Qué? ¿por qué ella guarda estas...cosas?
—Acosadora —farfulla Teto.
—Sí, ¿y qué tiene? ¿Te debería tener miedo? Con estos planos, seguramente ganaré el juego y ustedes no.
—Kaito y Gakupo aceptarán el fanservice. Los tendré en la punta de la mano para verlos como pareja.
—Blabla, soy tonta.
—¿Estás bien?
—Istís biin.
—¡¿Qué contigo con pelear todo el tiempo?!
—¡Porque sí!
—Ah, joder. Niña inmadura.
Como siempre, todas comienzan a pelear. Y a un minuto de conocernos, quizá un poco más. ¿Cómo tanta confianza? magia, quizá.
Recuesto mis mejillas sobre mis manos, mirando al horizonte. Intento ignorar la pelea que tienen las chicas en este momento. Por ahora, sólo debo preocuparme por una cosa...
¿que shipp elegiré?
Juego con mis pies, intentando darme una idea. No conozco ningunas personas que desee de esa manera que sean pareja. Podría shippear algo entre las chicas, o cualquier cosa random, pero...es una buena oportunidad de juego. No la quiero desaprovechar. Quiero hacer algo que en verdad quiera, con todo mi corazón, y shippear desde lo más profundo de mi ser.
El llamado de la puerta nos alerta de repente. Es la profesora, una canosa bien bonita, la misma profesora que nos hacía clases el año anterior.
—Bueno —suspiro—, llegó la profesora. ¿Hablamos de esto más tarde?
Las chicas asienten.
—Después de clases —dice Teto arreglándose el cuello—. Les contaré las reglas y todo eso. Tienen que estar todas, si no serán descalificadas. ¿Quedó claro?
Volvemos a hacer el mismo ademán con la cabeza.
—Hasta entonces.
Bajo mi mirada sonriendo. Teto se va a la esquina del salón insertando sus auriculares en sus oídos, Neru corre con su libreta y elige un puesto para comenzarla a rayar, Rui se queda donde mismo y comienza a hablar con su hermano, mientras yo, Gumi y Luka nos vamos juntas a un trío de asientos vacíos.
Gumi está sonriendo con satisfacción.
—Ya quiero comenzar este juego, se ve divertido.
—Yo también —sonrío al decir.
—Entonces den todo su esfuerzo. Que los juegos de shipps por fin comienzan.
—Miku, ¿me acompañas? Voy al salón de arriba para hablar con Gakupo.
La clase con la profesora Haku ha terminado. Nos ha dicho unos cuantos ajustes sobre el nuevo año y una bienvenida. Habló sobre el festival y todas las fechas especiales. Dice que habrá un festival de verano y nos juntaremos todos para Navidad. ¡Cuantas ganas! ya no puedo esperar.
Cuando escucho a Luka hablarme, le digo que sí y me voy con ella caminando. Gumi está charlando con unas compañeras: al parecer sí pudo hacer amigos la peli moco. Todo está como lo previsto. Un nuevo año, un hermoso año. Está saliendo mejor de lo esperado.
—Okey, iré a saludar a Gakupo y a Kaito. Haré lo primero, comenzaré desde ahora. ¿Sabes la importante al ser cupido? es saber cuándo apuntar, y por eso hay que calcular las diagonales antes. —Todo esto lo dice apuntando con su dedo índice al aire— ¿Me acompañas? Ahora que recuerdo, tú no conoces a Gakupo ni a Kaito. ¿Quieres conocerlos?
—¡Claro!
—¡Allá vamos! Son súper buena onda.
Me toma de la mano y caminamos por todo el pasillo, hasta llegar al de arriba. Doblamos por la izquierda, y nos paramos frente al primer salón: el 3-A. Luka me guiña un ojo y me hace entender que es este. Abro la puerta con cuidado. Adolescentes gigantes pubertos están dentro. Más grandes que nosotros.
Un chico se acerca a la puerta y nos pregunta qué queremos.
—¿Has visto a Gakupo? —Esto le pregunta Lily—. Queremos hablar con él. Por favor llamalo. Gracias.
Él asiente y se para sobre si mismo, girando en 180.
—¡Gakupo! ¡Una chica linda te busca!
Y una linda chica peli-morada gira la cabeza y se encuentra con los ojos de Luka. Lanza a la mierda la cosa que tenía en sus manos y corre con los brazos abiertos, para recibir a mi amiga de un abrazo.
Luka se aparta. Ella choca.
—Buen día, Gakupo. —La de iris rosas observa a la accidentada. Ella le sonríe, y le saluda, disculpandola de lo que le hizo.
—¡Luka! Te extrañé. Fue un largo año sin ti.
—Sí, sí. Yo te veo igual, idiotín. ¿Sigues igual que antes? ¿Por qué no te has cortado el pelo, eh?
La peli-morada toca uno de sus cabellos confusa.
—¿Qué? ¿Este? Ay, está bien así —se encoje de hombros—. No porque sea hombre tengo la obligación de cortarmelo. Para mí está perfecto así. Jaja.
Hombre...espera. ¿Hombre? ¿"Ella" es hombre?
Me sonaba demasiado el nombre como masculino, pero...su cara...¿de verdad era hombre? Oh, y yo pensaba que era chica. Jamás lo habría pensado.
Ay, que vergüenza. Menos mal no dije nada.
—Oh, ¿y quién es esta linda chica? —dice de repente apoyando sus manos en sus rodillas. Levanto la cabeza de golpe. Se dirige a mí. A mí. Me está hablando a mí.
—S-Soy Miku —respondo, tartamudeando. A excepción de Mikuo y Rinto, los grandes me intimidan mucho. Normalmente no sé como actuar frente a ellos, sobretodo si son varones.
—¡Que monada! ¿Ella era la Miku de la que siempre me hablabas, Luka?
—Sí. Esa preciosura es mi Miku.
—¿Tuya? ¡oh, vaya! ¿qué tenemos aquí?
—Sí, ¿qué tenemos aquí? —repercuto—. No soy tuya, ¿duh?
—Duh, pero eres mi mejor amiga. ¿O acaso ya no? —La peli-rosa pone cara de perrito. Me alarmo. No sea que se vaya a poner a llorar—. Es broma, Miku. Sabes que te quiero.
Inspiro.
—Aww, que lindo. Bueno, al menos Luka queda para mí, ¿no? ¡Es mi pedazo!
—¡¿Pedazo de qué?! ¡claro que no! ¡yo no soy nada de nadie! Tú eres el que deberías estar preocupado, Gakupo —se acerca a su oreja sonriendo picarona—. Recuerda que serás pareja de Kaito, ¿no es así?
A Gakupo se le sale un ojo.
—¡Ah, cierto! Ay, Luka. Sigues pensando en esas cos-...
—Hola.
Un chico aparece por la puerta, al lado de Kaito.
Su cabello azul se mueve con su movimiento. Alza la cabeza rápidamente dirigiéndose a Gakupo y Luka. Su mano, en el hombro de su amigo, con total confianza y seguridad. Tiene una camisa blanca puesta, una blusa a cuadrillé encima, y la chaqueta amarrada en su cintura. Sus ojos, son azules y brillantes, su tez blanca, y...wow, no me lo creo. Tiene un cuerpo demasiado trabajado, ¿segura que no es extranjero? en nuestra escuela sólo recuerdo debiluchos enanos. Ese chico es la diferencia.
Él, de repente, gira su mirada hacia mí. Entonces me doy cuenta que lo estoy mirando mucho. Bajo la cabeza con vergüenza, simulando que no lo estaba viendo. Pero él sonríe, ladeando la cabeza con simpatía.
—Hola, pequeña.
¿Q-Quién es él?
Alzo la mano para saludarlo.
—Hola...
¿Ahora qué cara pongo para no parecer extraña?
Estirar una sonrisa oreja a oreja. Doy miedo, pero no importa. ¡Luka, por favor, sacame de aquí!
—Luka. —El chico atractivo saluda a mi amiga de un abrazo—. ¿Cómo estás? ¿qué tal tus vacaciones? ¿Hiciste algo interesante?
—Un par de pijamadas con Miku y Gumi. También me preparé para segundo, y bueno, tú ya sabes —alza las cejas pícaramente. No logro captar el mensaje—. Este año harás GakuKai como te lo pedí, ¿no?
—Ah... —El peli-azul se rasca la nuca mirando el suelo nervioso—. Sobre eso, creo que...
—¿Kaito...?
—Sigue soñando, Luka. Mi corazón ya lo ocupa alguien en mi corazón y esa eres tú. —Gakupo se acerca a ella tocándose el corazón, mientras que Luka se aleja frunciendo el ceño.
—No es momento de bromear, Gakupo. Así que Kaito, ¿lo harás?
El supuesto Kaito niega con la cabeza.
—No seas mala con mi amigo, él no te ha hecho nada, sólo tiene buenos sentimientos. Mejor hazlo tú y haz pareja con Gakupo.
—¡Kaito!
—Acompañame, Gakupo. Voy al baño.
—Voy, mi amor.
—¡¿V-Van a hacer cosas de pareja?!
—Vamos a hacer cosas que tú nunca podrás ver porque no tienes pene y no puedes entrar al baño de hombres —dice Gakupo—. Nos vemos en un rato, amor.
Los dos chicos desaparecen caminando de la mano. Luka me entrega una mirada rápida y comienza a fangirlear dándome un abrazo.
—¡Ay! ¡el GakuKai se está haciendo real! ¡Imagínate, Miku! ¡¿qué cosas misteriosas harán dentro de ese baño?!
—¿Eligirás GakuKai? —pregunto mirando a la distancia al chico peli-azul. Luka hace un sonido con la boca como si se tratara de lo obvio—. Suerte en eso. —Sonrío.
La de cabellos rosados me revuelve el cabello.
—Y tú, pequeña Miku, deberías estar pensando en qué shipp elegir. —Ella se comienza a alejar, y tengo que correr para alcanzarla—. ¿Has ido pensando ya cuál será la que elegirás?
—Bueno, eso...
—Apresurate.
Después de esa conversación, llegamos al salón y nos encontramos nuevamente con Gumi y Rui. Empezamos a hablar como grupo, hasta que llega la hora de que nuestra profesora de la clase entre.
Elijo lugar junto a Gumi. Luka está atrás con Rui, y las otras dos...bueno, con quiénes les toco. Haku, nuestra profesora, abre la puerta, y un ambiente de sorpresa crece en todos los alumnos. Todos extrañábamos a esa profesora. La mejor del mundo. Su simpatía y su blandeza la hacen única.
Su cabello es gris y se lo amarra en una cola muy baja por atrás. Casi siempre usa ropa muy suelta. Muchos compañeros dicen que es sexy, y sería a la primera profesora con la cual se acostarían.
Claro, no es fea, pero a mí me gustan los hombres.
Vuelvo al mundo cuando comienza a hablar con su apacible voz.
—Es un gusto encontrarme con ustedes de nuevo —sonríe juntando las dos manos en tiempo corchea—. Y también veo muchas caritas nuevas. ¡Qué emoción! Algo me dice que será un lindo año. Espero pasarla muy bien junto a ustedes.
Todos gritan de emoción junto a la profesora.
Giro mi cabeza mirando a Gumi, quien se pone un lápiz en el bigote y hace boca de patito para que no se le caiga. Me causa gracia, así que lo intento junto a ella, olvidándome de lo que decía la profesora Haku.
Contener el balance entre dos cosas cuesta, sólo hay que tener concentración y no distraerse.
—Y bueno... —La profesora Haku me distrae. Se me cae el lápiz al suelo. Gumi ríe—. Todos saben que apoyo el trabajo en equipo así que no haré que se presentarse al pizarrón. Voy a hacerles una tarea a ver qué tan ágiles son. Para empezar necesitamos conocernos y así saber cómo trabajan. ¿Okey?
Todos dijieron un "sí" al mismo tiempo.
Ay, no. Tarea el primer día. ¡Es una maldita trampa! Al final esta profesora era una malvada. Una profezorra.
Automáticamente empezaron las miradas. Todos buscaban grupo. Era típico: mirar a tu amigo, preguntarle con los ojos si quería estar contigo, y a través de telepatía tener el grupo listo incluso antes de que de el tiempo para hacerlo.
—Profesora, disculpe, pero están tocando la puerta. —Una voz se escucha al fondo de la sala. Me doy vuelta a verla al igual que casi todos mis compañeros. Era Anon, junto a su hermana Kanon. Gemelas, en realidad, pero sospecho que Kanon es mayor por segundos.
—¿...ah, sí? —La señorita Haku se da vuelta y mira por la ventana—. ¿Y quién será tan tarde?
—La cacamine —ríe Kanon absurda sostiendose de su estómago.
—¿La quién?
—Abra la puerta —ordena Anon riendo bajo. Su hermana Kanon la empuja, y Anon en un esforzado intento de no caerse de la silla se sostiene de la mesa riéndose.
Nuestra profesora mira a las chicas confusa. Camina hacia la puerta y abre la puerta despacito. Todos ponemos atención a esto, y lo único que se escucha son las risas de las gemelas.
Gumi me mira nerviosa. Luka se une a nuestro contacto visual, y Rui también. Una aura sale de nosotros, aura que se rompe apenas abren la puerta.
Desde mi ángulo, sólo puedo ver un cuerpo femenino con uniforme parada en la puerta. Sólo que con abrigo negro. Tiene las piernas juntas y las manos detrás de la espalda, y eso es lo único que puedo ver. Gumi, a mi lado, estira su cuerpo para poder ver quién era.
La profesora Haku la mira atenta unos segundos y pregunta:
—¿Busca algo?
Anon y Kanon sueltan una risa escandalosa otra vez.
—No... —Ahora habla la chica. Agudizo mis orejas para reconocerla. Una voz algo tranquila, aguda, pero con fuerza—. Sólo estaba buscando el...salón...2-B.
¿Quién es, quién es?
Gumi se sienta bien y me mira, sonrojada y con sus ojos brillantes.
—¡Es muy linda...! —susurra. Inmediatamente me intento imaginar una figura, pero no puedo.
¿Quién será aquella misteriosa chica?
—Que yo sepa, el horario de entrada comenzó hace más de quince minutos —anunció Haku poniéndose recta como cualquier profesora—. ¿Se puede saber acaso porque tanto retraso?
—Mental —río Kanon. Anon le pegó, pero no podía dejar de reír.
Ya me molestaban esas risas. Y como pude ver, a las demás también. Sobretodo Teto que las miraba despectivamente.
—Es que —su voz se comenzó a quebrar—. Me habían dicho que yo entraba al salón 2-C y hasta me pasaron este papel. —Lo extendió con timidez. la profesora lo analizó con algo de desconfianza—. Entré al otro salón y cuando pasaron asistencia se rieron porque yo no era de ahí. Al final era de acá...De haber sabido habría llegado más temprano...
La chica dio un paso, y pude ver su cara.
Rubia, de cabellos cortos, hasta los hombros. Muy bonita, delgada y...¡oh, Dios! ¡Es...es ella!
¡La chica que vi hoy!
¡Ay, es preciosa!
¡AHHH!
—Ya, bueno. Tuviste suerte porque justo iba a comenzar con la tarea, y a pasar lista. Sólo elige un asiento y sientate. No puedo hacerte nada.
La rubia asiente.
Camina hacia uno de los puestos con la mano agarrada sobre la otra, junto a su cintura, y mi ilusión es que venga para acá. ¡Por favor! Dios, serías hermoso si hicieras esa. Por favor traela hacia acá, ¡enserio!
Caminando con la mirada puesta en el suelo, elige un puesto adelante de Gumi, por casualidad. Esto es una hermosa señal. ¡Puedo hablar con ella! felicidad más grande no puede haber. ¡Qué genial!
La profesora sigue con la explicación mientras la chica rubia mira sus dedos con rubor. Está algo encogida, supongo que avergonzada por lo que le sucedió recién. Por el otro lado Anon y Kanon se siguen riendo, pero por suerte, alguien interfiere.
—Cierren el pico y callense. —Esa fue Teto, con dureza en su voz.
Y se callaron.
Golpeo la mano de Gumi con entusiasmo. Siento que ella también quiere hablarle, sólo que está demasiado excitada como para hacerlo. Cuento hasta tres para hablarle, pero ella saca la voz antes.
Le habla.
—Hola, niña. ¿Cómo estás?
Al fin podré disculparme a la chica, y también hablarle.
