Little Hangleton

Por Muinesva


IV

Odio

Cuando la ayudante de la cocinera apareció corriendo para contarle lo que había oído en el pueblo, Cecilia no supo si creerlo. ¿Tom con una muchacha andrajosa? La chiquilla tuvo que repetir dos veces su nombre. Merope Gaunt. Tenía que ser una broma.

Al quedarse sola, Cecilia no dejó de pensar en lo que acababa de saber. Y con el nombre, un rostro apareció en sus recuerdos. Una muchacha recogiendo manzanas. La misma muchacha sonriendo a Tom y mirándola a ella con odio. Una mugrosa casucha con una serpiente clavada en la puerta. Tom le había dicho que los Gaunt eran gente desequilibrada. Cecilia no podía entender que él se hubiera enamorado de Merope Gaunt.

Aún desconcertada, Cecilia se dijo que la gente del pueblo tendía a inventar historias estúpidas sin ningún fundamento y que probablemente nada era cierto. Mary Riddle, sin embargo, había creído cada palabra y ahora yacía en su cama, recuperándose de su desmayo. Thomas Riddle despotricaba contra todos y se había encerrado en la biblioteca, gritando que no quería ser molestado. Los padres de Cecilia estaban indignados y no paraban de murmurar que Tom no era lo que parecía y que menos mal que todo había ocurrido antes de la boda. Cecilia, por su parte, había decidido salir a cabalgar y pasar cerca de la casucha. Si todo era cierto, necesitaba verlo con sus propios ojos.

Y lo que vio fue algo que jamás olvidó.

Tom abrazaba a Merope mientras ella reía tontamente. No estaban en la casucha, sino que se alejaban por entre los árboles, internándose en el bosque.

Cecilia negó con la cabeza. Ese no era su Tom. El Tom que ella amaba no dejaba vislumbrar sus sentimientos tan fácilmente. No la abrazaba de aquella manera tan pasional. Es más, ni siquiera se le había acercado tanto. No, en definitiva, ese no era su Tom.

El crujido de las hojas secas lo alertó y volteó en su dirección. Cecilia se sintió invisible pues su mirada parecía traspasarla. Como si ni siquiera estuviera ahí. Pero Merope también había girado y una sonrisa triunfal apareció en su rostro. En ese momento, Cecilia odió a Merope con toda su alma. Odió a Tom por tratarla de esa forma tan cruel. Los odiaba a ambos por burlarse de ella. Y los maldijo mil veces mientras los veía besarse.