-Oh vamos chicas. Por favor quiten esa cara de muerte, vinimos a un parque de atracciones ¡enorme! ¡Sonrían!- la joven castaña no dejaba de sonreír airadamente
-Cómo quieres que sonriamos si ¡Nos engañaste!- la señorita de cabellos cortos azulados se mofaba molesta
-Oh vamos tampoco es para tanto estamos donde prometí- la chica de hermoso lazo blanco en su largo cabello castaño continuaba sonriendo mientras ponía su dedo sobre sus labios para ocultar su deleite
-¡Tu no decirnos que tu venir a cita!- la chica de fuego en la mirada se veía igual de molesta que la chica de cabellos azules
-¡Ustedes me lo deben! Solo me sacaron información a mí; de mi segunda pulsera y ustedes no dijeron nada- Ukyo solo les sonrió, como si nada pudiera acabar con su felicidad el día de hoy; mientras sus amigas cruzadas de brazos solo guardaban silencio ante su declaración
-Hola pequeña chica misteriosa- un chico con un sonrojo hermoso y bandana amarilla le sonrió dulce, antes de cruzar los tres pasos que lo separaban de la llegada a su chica misteriosa -Me honra saber que eres una mujer de palabra- el joven extendió su mano besando suavemente la mano que le extendía la señorita parada frente a el
-¿Acaso no confiabas en que las trajera?- ella sonrió una vez más pero esta vez de manera coqueta, coqueta para el joven frente a ella.
-¡Estás loca Ukyo! ¿Lo tenías todo planeado?- le grito con cierta reprimenda la chica de cabello azulado, cruzada de brazos
-Saben que es así; así que no me molestare en desmentirlo, además que aún no ven ni la mitad- dijo desestimando con su mano al aire -y tu pequeño de verdad creíste que no las podría traer conmigo- ellase volvió a su acompañante de sonrisa tímida
-No es eso; sólo que pensé que tus amigas serian un poco más difíciles de convencer… debido a la situación- él le devolvió la sonrisa embelesada por sus ojos cafés
-¿Cuál situación? ¡Y por supuesto que lo somos! Además para que nos quieren aquí, sólo vamos a hacer mal tercio- dijeron sus amigas codeándose al ver la pareja frente a ellas, querían mostrarse enfadadas; pero la joven pareja se miraba entre si como si no existiera más nadie que ellos dos solos en este mundo
-O vamos chicas no digan eso, Hoy es un día para divertirnos; además no creí que quisieran dejarme sola- Dijo aún más entusiasta la castaña sin separar su vista del joven, que de igual manera le parecía imposible separar su vista de la chica frente a el
Shampoo y Akane continuaban codeándose entre ellas con sonrisas cómplices viendo a la pareja frente a ellas, decidiendo en que momento era el más adecuado para salir corriendo para no ser un mal tercio, pero al parecer así escaparan hoy o mañana ellos jamás lo notarían; debido a su reciente disputa de escape no notaron que dos chicos se acercaban a donde estaban ellas. Uno de ellos con los ojos Zafiros más inolvidables que jamás nunca hubiera visto cierta peliazul
Además de venir acompañado de un chico qué a shampoo le pareció bastante diferente de la última vez que lo encontró, aunque lo único diferente era la alegría que mostraba al convivir con sus amigos. Su actitud era diferente, un poco más relajado, un poco más confiado y por supuesto mucho menos intimidado, tal vez porque ahora no tenía a una amazona apuntándole con un chui en la garganta, la joven de ojos de sangre no pudo evitar sonreír internamente al recordar su pequeño encuentro en el restaurante.
-¡Hey cerdo! Ya estamos aquí- le dijo el chico de ojos Zafiro al joven de la bandana mientras lo empujaba juguetonamente sin notar a las dos damas que estaban frente a él unos metros más atrás - y entonces pequeño cerdo ¿Qué haremos hoy? ¿Estás seguro que ya no le temes a las alturas?- el chico del singular Colmillo le dio un golpe en las costillas a su amigo para que por fin reparara en la presencia de las damas; así que su amigo al voltear, se quedó momentáneamente hipnotizado por unos ojos avellana qué hace algunos días venían acechando sus sueños, mismos ojos que al cruzar mirada avellana contra azul zafiro no pudieron evitar que un escalofrío recorriera toda su columna, esos malditos ojos zafiro que habían visto en ella tan profundo como si fuera un alma vulnerable.
Decidida a que nadie la estaría haciendo sentir de aquella manera donde no solo sabía, si no que sentía que algo en sus miradas se había conectado; separó la mirada frunciendo su naricilla respingada. Con que a eso se refería Ukyo con que aún no habían visto ni la mitad, pequeña bruja ¡Planeando citas triples! El muy por el contrario preservo su mirada en la naricita que osadamente le había vuelto la cara, dejando que apareciera en su cara una sonrisa ladina de satisfacción. A sabiendas de que él le provocaba algo; desagrado o amargura pero algo le provocaba y eso era mejor que nada
Él se acercó unos pasos más para quedar todo lo cerca posible de aquella pequeña mujer -Mira a quién tenemos aquí, a la pequeña marimacho- el chico de ojos zafiro sólo pudo sonreír ante la mirada despectiva que la chica de cabellos cortos le había lanzado al llamarla de tal manera, algo en él le hizo sentir muy bien por ser el receptor de sus desprecios disfrazados
Ella solo lo miro un segundo de arriba hacia abajo para luego volver su rostro a un costado en señal de desprecio -Lo mismo digo medio hombre- ella sin poder evitarlo soltó un pequeño bufido que no hizo más que agrandar la sonrisa del joven frente a ella
-Así que ¿Tú también me recuerdas eh?- el joven se acercó un poco más hasta situarse frente a ella, que no hacía más que retarlo a los ojos en cuanto sus miradas se encontraban
-¿También? Ósea que ¿El tonto medio hombre ha estado pensando en mí?- Akane sonrió triunfal ante la cara de desconcierto temporal que le genero al muchacho, aunque solo durara unos segundos, así uno frente a otro se continuaban retando aunque ella alcanzo a descifrar el pequeño murmullo que el soltó entre dientes como un "tal vez"
-A poco no es maravilloso ¿Se conocen verdad?- la joven de largos cabellos cafés instintivamente junto sus manos aplaudiendo la maravillosa coincidencia que sus ojos acaban de presenciar, porque para todos fue más que obvio ese despliegue de chispas que saltaron cuando las miradas avellana contra zafiro se encontraron –¡Será un cita triple maravillosa! ¡Quién iba a decir que el futuro nos planeó!- siendo también no sólo esta peculiar pareja los únicos que mostraron un desconcierto que no pudieron ocultar.
Ya que tras de ellos la chica de ojos violeta forzaba sus labios a no sonreír alzando solamente una ceja de manera inquisidora, aunque ella sabía dentro de sí misma que el ver al chico había despertado el golpeteo de su corazón que últimamente venia apareciendo. Por su parte el joven al mirar los ojos de sangre al fin entendió el porqué del desbocado correr de su corazón, sabía que no la conocía o al menos no lo suficiente, pero si de algo estaba seguro era de que ella en estos momentos estaba luchando duramente para no mostrar sus emociones; ya que si de algo era conocedor es del arte de ocultar tus emociones, él era experto en fingir que todo estaba bien.
Se acercó a ella despacio; sabía de antemano que la pequeña fiera se pondría agresiva si notaba sus intenciones desde el inicio. El se inclinó levemente frente a ella extendiendo su mano para recibir la de ella; cuando ella respondió el gesto dándole su mano, el volteo su mano, inclinándose a besar el dorso de su mano, la pequeña fiera como el suele llamarla cada vez que la recuerda, respingo casi imperceptiblemente, como el bien supuso tratando de esconder algo que a él le resultó evidente; él le agradaba, tal vez más que eso, pero tampoco tenía idea cómo era esto de aventurarse nuevamente en el amor, hace tiempo lo dejo de hacer, por lo visto la chica frente a él, tampoco tenía tanta pericia en estas artes o bien podía ser al contrario; lamentablemente eso le agrado más de lo debido. Ella nuevamente le dirigía esa mirada qué le advertía de los peligros de acercarse alguien tan retorcido como ella.
Aunque hubieran parecido tres vidas los segundos en los que estas cuatro miradas se conectaron, el momento mágico había acabado, gracias a la castaña que se abalanzaba sobre sus nuevos dos amigos - okay ahora que todos nos conocemos, qué les parece que empecemos este día que seguro nos depara más de una aventura – la castaña miro a sus amigas con un deje de malicia a cada una, hasta llegar a los chicos mostrando su más grande sonrisa -¡divirtámonos!-
-Por supuesto que sí, pero antes de divertirnos, hay una chica aquí que me debe un helado que amablemente me vacío encima, así que primero lo primero- el joven de la trenza sonrió como pocas veces agarrando camino -¡Ey tú marimacho! vamos a los helados me debes uno- Ranma cómo es su costumbre sonrío para la chica frente a él, que claramente deseaba iniciar una pelea con el chico que la trataba como si la conociera desde hace toda una vida, porque esas faltas de respeto ella no se las permitía a cualquiera
- ¡Akane! ¡Mi nombre es Akane! ¡Imbécil!-
-Lindo nombre- le dijo ranma guiñando un ojo para darse la vuelta rumbo a los helados - Anda pequeña marimacho o no habrá helado para ti- aún mientras hablaba podía escuchar tenuemente que el chico estaba por mucho muy divertido viendo las manos pequeñas de su acompañante apretadas fuertemente a los costados de su cadera
-¡Quién rayos te crees que eres tú idiota!- bufaba la joven de cabellos azules mientras seguía al chico de manera inconsciente dando fuertes pisadas – ¡Oye imbécil! al menos dime tu nombre- exasperada por la actitud tan arrogante del muchacho y dispuesta a darle cuando menos una golpiza lo volteó del hombro para verlo de frente, pero al voltearlo él ya tenía dos conos de helado con el
Uno que empujó entre sus manos -Anda pequeña marimacho, o se te derretirá- ella sonrojada y molesta tomo el cono de sus manos agradeciendo entre dientes -No sé qué te guste así que lo escogí avellana, me recuerda a tus ojos- con un deje de coquetería él sonrió guiñándole, ella siempre creyó que era inmune a las muestras de coquetería de los hombres pero teniendo al chico de ojos azules frente a ella con esa sonrisa ladina extendiendo un helado qué el claramente había dicho le recordaba el color de sus ojos, entonces sin querer; sin quererlo realmente, las comisuras de sus labios se levantaron en las esquinas, sólo un poco y casi imperceptiblemente, pero para alguien como ella con la compañía que tenía a un lado que esperaba el menor indicio de una sonrisa por parte de ella, ese pequeño gesto le complació, le complació gratamente ser el creador de esa pequeña sonrisa
Ukyo; la chica de largos cabellos castaños que caminaba con una sonrisa boba en la cara -¿No crees que es curioso que nuestros amigos se conozcan entre ellos?- el joven de la bandana caminaba a un lado de la chica mientras comían juntos un helado, mismo que compraron donde Akane y Ranma habían ido por él, ahora ellos iban tres metros tras de ellos aunque a leguas se notaba que iban discutiendo
-A mí lo que me parece es maravilloso- la joven de cabello castaño solo volteó a ver a su acompañante tratando de no dar un saltito de la emoción por esta hermosa casualidad que se les había presentado; pero su alegría se vio desvanecida por un sonrojo cuando el joven junto a ella paso delicadamente su dedo por el contorno de sus labios -perdón tenías un poco de helado- ella no pudo evitar sonrojarse aún más asintiendo breve e insistentemente mientras su sonrojó se igualaba al del joven junto a ella
-Aún no te he agradecido que no huyeras de mi cuando me encontraste acechándote - la joven recordó con un nuevo sonrojo cuando hace solo dos días había encontrado a su acompañante en la entrada de la feria, donde claramente se notaba llevaba horas de espera, todo solo para poder conseguir su número, recordó como su corazón realizó el baile feliz jamás inventado, que derivó en una solicitud de cita triple para que ella se sintiera más en confianza de salir con el
-Era lo justo- dijo mientras su sonrojo no hacía más que aumentar, aunque en realidad lo que pensaba es que eso era justo lo que estuvo esperando durante días, al salir y verlo ahí, fue la manera más perfecta para ella que el mundo le decía que este era para ella; sin duda, pero jamás lo mencionara, o tal vez sólo a él no se la mencionará, porque muy seguramente el día de mañana cuando se encuentre a lado de sus amigas para muy obviamente interrogarlas tal vez les diga qué una de esas pequeñas fantasías de amor que le pide a cada estrella fugaz ha sido cumplida.
Y entonces pequeño marimacho ¿Qué haremos?- ella lo miró obviamente con una molestia interminable, pero viéndose a merced de lo inevitable que sería pasar el resto de la velada junto a él, ya que al parecer todos se habían dividido en parejas; decidió que lo más práctico y sencillo sería solamente divertirse, así que muy a su pesar sonrío -¿Podemos subir a la ruleta?- el obviamente viendo la indecisión por la que ella paso para darse por vencida y por fin dejar salir a su niña interior; no pudo más que aceptar fingiendo ser vencido por ella, cuando en el fondo estaba complacido, complacido con la presencia de la chica junto a él ya que por extraño que parezca nadie lo despreciaba como ella.
-Tu verte diferente- la joven de cabellos violetas caminaba protectoramente tras de las dos parejas justo de lado del chico de ropajes chinos; el joven junto a ella volteó lentamente el rostro hacia ella con una pequeña sonrisa en la cara incapaz de ocultar -me siento diferente, de hecho tu presencia es la que me hace sentir diferente- Ella sólo volteó la cara a un costado ocultando la pequeña sonrisa que en su cara se había dibujado
El vio como ella desviaba su mirada hacia otro costado, pensaba que en algún momento ella le ofrecería alguna disculpa por el ataque que le realizó en el restaurante la última vez que se vieron pero no; no fue así, ella no se disculpó aunque el espero largo tiempo. Aunque él sabía que esa disculpa no llegaría jamás, porque ella no se sentía avergonzada, de hecho dudaba que ella supiera lo que era ese sentimiento.
Así que de igual manera sin planearlo y solamente sintiéndolo sonrío, no le sonrió al aire ni tampoco la vida, él estaba muy seguro de que le había sonreído a ella y a sus instintos asesinos.
Él estaba muy seguro que ella, no era como el típico tipo de chicas, él estaba seguro de que ella era del tipo de chica que te hace sangrar un poco el corazón antes incluso de regalarte una mirada; así que muy en contra de su instinto de seguridad y auto conservación se dejó abrazar por el sentimiento que ella le provocaba; ya que muy a su pesar; eso le gustaba, le gustaba la manera de ella de ser diferente, de cómo no trataba de contonearse como todas las demás tratando de lucir su figura que mira que tenía una envidiable para cualquier mujer; le gustaba que ella caminara delicadamente, sólo por el mero hecho de sentir como cada una de las hebras de su cabello era envuelta por el viento
Mis preciosos lectores! Aquí tenemos mas! Espero les guste y nos leemos en los comentarios
Paulayjoaqui: pues aquí estoy con un poquito mas de mousse x Shampoo asique espero que te guste esta pequeña continuación, ahora los puse a todos juntos! Espero tu comentarios haber que te parece
AZULMITA: Aquí tienes la actualización, espero tus comentarios haber que te parece
Harui Saotome: tu especialmente eres un encanto siempre te veo por mis historiaws y es un placer saber que te siguen gustando, por ahí tengo más. Además de que por supuesto! Sabes lo orgulloso que es ranma! Nadie lo puede dejar atrás. Jajaja y la situación de SXM fue totalmente inesperada para mí pero me encanto tanto que solo la pulí un poco
ELISA LUCIA V 2016: La verdad esta Shampoo no esta inyectada en maldad, esta es un diferente es mi versión de ella si no quisiera a toda costa a ranma! Espero tus comentarios y me dices que te parecio en este nuevo capitulo saludos!
Maat Sejmet: espero que este te guste igual; saludos
Caro: jajaja justo este fue su encuentro. Que tal?
Akane04: aquí tienes! Muchas gracias por continuar la historia y leerme es agradable tener lectores recurrentes, significa que tan mal no lo hago. Saludos
Carol FVargas: no aun no estamos completos, nos falta mas de estos chicos! Espero te guste!
