IV
La luz del sol, traspasando la fina tela de las cortinas, daba directamente en su rostro. Era ya de día. Sentía su cuerpo ligero y tibio, una sensación de bienestar llenó sus sentidos.
Era fin de semana, por lo que podía no salir de la cama aún. Además, no estaba solo.
Abrió los ojos poco a poco. Al lado se encontraba la persona a la que le debía las más increíbles noches de su corta vida. En sólo dos semanas se había encontrado con tantas sensaciones, de las cuáles pensaba que estaba irremediablemente excluido. Vivir de esa manera la sexualidad, sin ataduras ni miedos; como alguna vez pensó que sería. Sus esperanzas habían sido una vez destrozadas después de haber sido terriblemente rechazado, sin derecho a reclamar nada ni quejarse con nadie.
Ahora sentía aquél impulso que da el enamoramiento. Tal vez no duraría mucho, pero eso estaba bien…
Dan dormía a su lado apaciblemente. Algunas mechas de cabello le caían sobre el rostro enmarcando sus hermosas facciones, tenía los labios entreabiertos pero no hacía ruido. Las sábanas le tapaban hasta la cintura, dejando ver su espalda. Uno de sus brazos lo rodeaba a la altura de las costillas.
Las veces en que te puedes sentir tranquilo y completo son pocas, muchas de ellas las dejamos pasar sin darle mucha importancia. Él no iba a dejar que el momento se esfumara, ahora que sabía lo que era perderlo. Así que decidió no levantarse de la cama.
Era pasado el mediodía cuando regresó a su habitación. Dejó encima de la mesa las cosas que había comprado en el supermercado, donde casi lo mataban por salirse sin pagar de lo distraído que estaba.
Sintió vibrar su celular en el bolsillo de la sudadera. Contestó inmediatamente:
-¿Bueno?
-¿Hola? ¿Kurosaki-kun?
-¡Ah, Inoue! ¡Hola!
- Hola, ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-También, gracias. Ayer marqué a tu celular pero no me contestabas. Bueno, era un poco tarde; supongo que te fuiste a dormir temprano ¿No?
-Si, más o menos. Es que estaba un poco cansado, además se me olvidó ponerle el timbre al celular. Lo siento.
-No te preocupes. Es que hoy queríamos reunirnos en un bar nuevo que abrieron, hay música en vivo y se ve tranquilo. ¿Qué te parece? ¿Vas?
- Lo siento, Inoue. Tengo un compromiso muy importante y no podré ir.
Hubo una pausa del otro lado del teléfono.
- Ah, no hay problema Kurosaki-kun. Debí avisarte con más tiempo.
-Diles a los chicos que lo siento. Tal vez el próximo sábado nos veamos.
-Eso espero Kurosaki-kun. Ya van dos semanas que no te vemos, espero que te des tiempo para estar con nosotros.
-Lo siento. Los compensaré.
-Está bien. Nos vemos, cuídate.
-Adiós.
Lamentó haber rechazado la invitación de su amiga, pero la carne es débil. Quería ir de nuevo a casa de Dan esa noche. Sólo habían pasado dos semanas desde que se reunió con sus amigos, no era tan grave. Ellos tenían que comprender, a todos les pasa. No era como si los estuviera evitando o no quisiera verlos, al contrario, hubiera querido decirles lo bien que se sentía y compartir con ellos su alegría, pero eso no podía hacerlo.
Aunque a veces se preguntaba si sus amigos realmente podrían entender. No sabía cómo sería su reacción cuando les contara que tenía novio.
Decidió no darle más vueltas a ese asunto, y adelantarle a sus deberes; cuando de repente volvió a sonar su celular. Era un mensaje de su novio. Donde le preguntaba si podía pasar a verlo, porque lo extrañaba. Así que Ichigo, después de darle un vuelco el corazón, le respondió que lo esperaba con ansias.
Llegó un poco tarde porque había pasado por algo de comer, pero ahí estaba, plantado enfrente de su puerta. Mirándolo con sus hermosos ojos y una cálida sonrisa, que sin pensarlo se abalanzó a abrazarlo y besarlo. Como una escena de película romántica trillada.
Tan concentrado estaba en esa bienvenida que no se había percatado de la presencia de alguien más en la escena. Espectador incómodo, que perdiendo la paciencia decidió interrumpir a los amantes aclarándose la garganta para hacerles saber que estaba ahí. Ichigo volteó y se dio cuenta de la mirada fría que le dedicaba Ishida.
Después de saludar y hacer la presentaciones consecuentes, le pidió a Dan que entrara y le diera tiempo para poder hablar con el quincy a solas. Percatándose de la situación se despidió y les dio espacio para que pudieran hablar.
La conversación empezó con la reclamación de Ishida:
Así que es por esto que no te tomas la molestia de ir a ver a tus amigos.
No es así...
Inoue me dijo que tenías un "compromiso muy importante", ¿no?- lo interrumpió Ishida- ¿De esto se trataba, lo que es más importante que tus amigos?
Ustedes también son importantes, pero...
Ya sé, él te da algo que nosotros no. Pero ni siquiera lo ocultas...
¿Porqué tendría que ocultarlo?
¿Cómo que porqué? Porque si se entera Inoue le vas a romper el corazón.
¿De eso se trata? ¿De Inoue?
Sabes que ella siempre te ha amado
Y que quieres que haga que me quede soltero de por vida, o que ande ocultándome como si estuviera siéndole infiel, o ya sé, quieres que me haga su novio aunque sea marica, ¿verdad?- intentó no subir la voz tanto, aunque el coraje empezaba a acumularse en su garganta.
No hables así Kurosaki, debes de pensar en ella, es tu amiga. Peleó a tu lado, no como ese tipo al que apenas conoces. Ella siempre se preocupa por ti, cura tus heridas y te da todo su apoyo. Y tú prefieres estar con tu noviecito que con tus amigos.
Ella te tiene a ti. Tú eres su novio. Además, solo han sido dos semanas, no es para tanto; se supone que tu deberías entender como es estar...
Ah, ¿ahora vas a decir que estás enamorado de él?...
Si
Eso lo cayó por completo. No supo que decir, ni que hacer. ¿Cómo era posible que se hubiera enamorado de alguien en dos semanas? Era alguien que apenas conocía, eso no era posible. Seguramente solo era el sexo, lo estaba confundiendo con lo que era el amor, no son los mismo. Después de que todas estas ideas pasaran intermitente e insistentemente por su cabeza, golpeándolo sin clemencia, pudo decir algo al fin:
¡Eres un idiota, Kurosaki!
¿Por qué? ¿Porque no es a Inoue a quien quiero? Dejame en paz, Ishida. Esto ya no tiene que ver contigo e Inoue, no voy a seguir pensando en lo que está bien para los demás. Será mejor que te vayas.
Ichigo cerró la puerta tras él, dejándolo ahí afuera sin poder decir nada. Como era posible todo eso, siempre supo que podía pasar pero nunca estuvo preparado para poder afrontarlo, había vivido con ese miedo todo ese tiempo y ahora estaba pasando por fin. Regresó a casa, confundido y cansado.
Por su parte, Ichigo, se aseguró de que Dan no hubiera escuchado nada de lo que había estado discutiendo con Ishida, al parecer este no había oído nada. Pero se dio cuenta que algo había pasado y le preguntó si estaba bien, respondió que si y lo besó para apartar sus pensamientos del asunto. No quería involucrarlo, aunque a lo mejor ambos estaban metidos ya en ese torbellino.
No pudo dejar de darse cuenta de que a pesar de la situación se sentía contento, incluso llego a pensar que después de cerrale la puerta a su antiguo amante había sonreído muy a su pesar. De alguna manera se sentía como una revancha, la reacción del otro fue lo que más le llamó la atención y le satisfizo. Ver palidecer ese rostro fue como una señal, eran celos lo que había visto en los ojos del Quincy. Y eso, de alguna manera, le había causado satisfacción.
