Bueno, chicos y chicas, he vuelto con el 4to capi de "the costume of sin". Diré de inmediato que agradezco sus comments y los respondo… thank you so much…. Y aquí leyendo algunas cosillas de la séptima temporada, jejeje. Y Javoss18… te tengo una especie de sorpresita en el próximo capitulo :3
Disfruten! Y porfis.. posteen :D
THE COSTUME OF SIN; Cap II Oxnard Medical Center II.
Por otro lado, Dean aparcaba el Impala frente a una estación de bomberos, bajo un árbol. Se bajó mirando un papelito y se acercó. El primero el atenderle fue un hombre corpulento, que se acercó a él con seriedad.
—Estoy buscando a una Helen…—no alcanzó a leer el apellido del papelito arrugado cuando el comisario frente a él llamó con voz estridente.
— ¡Miyo! —
Una mujer de unos 25 más o menos, bajó por las escaleras con bastante ánimo. Una mujer bastante excéntrica en su forma de actuar, se notaba en su caminar.
— ¿Usted me busca? —
Bastante extrañado de su actitud, Dean sólo asintió. Sacudió un poco el cerebro y se concentró.
— ¿Usted encontró esta madrugada a alguien en la playa, verdad? —
—Oh, sí, cielos… ¿cómo está él? —
—Respirando gracias a una máquina, sedado y con huesos rotos. Pero según el médico va a mejorarse. Quise venir porque le agradecería si usted pudiese decirme algunas cosas sobre lo que sucedió cuando lo encontró… por muy raro que fuese—
—De raro, nada. Lo encontré a las 05:20, cuando venía a empezar mi turno. Vi que había alguien tirado boca abajo en la orilla de la playa, al lado de los maderos. Fui a verlo, porque supuse que pudo haber sido alguien atacado por algún drogadicto o alguien en estado de ebriedad. No estoy muy segura de si seguía despierto, tenía los ojos un poco abiertos pero al verme no hizo nada. Sangraba mucho, así que llamé a la ambulancia y me fui cuando lo subieron y se fueron, aunque parece que el panorama no era muy bueno cuando lo subieron a la ambulancia—
—No, no lo era. Pero estamos esperando a que despierte ¿Es todo lo que recuerda? ¿Segura? ¿No dijo algo que pudiera llamar la atención? —
—No, no dijo nada. Pero parecía adolorido. Y a decir verdad, algo asustado. Lo sostuve un momento, lo abrigué, no sé si aún tendrá mi chaqueta… y cuando llegaron los paramédicos no quiso soltarme. Lamento no poder ayudar más, pero es todo lo que recuerdo—
—Si recuerda algo más… sería de mucha ayuda si pudiese contactarme—en lugar de entregar una tarjeta del FBI o algo por el estilo, Dean anotó su propio número. Miyo sólo le sonrió.
—Va a mejorarse—le dijo, al darse cuenta del semblante bajo de Dean frente a ella.
—Si… supongo. Esperamos que despierte—
Ella lo miró un momento. Se bajó un poco el cierre del cortaviento que llevaba y le entregó un rosario.
—Ten. Va a protegerlo de todo lo malo—sonrió, sosteniéndolo entre las manos de Dean. Él, en cambio, no sabía qué decir. Terminó agradeciendo y dando media vuelta para volver al Chevrolet. Dejó el rosario en el asiento del copiloto y lo observó un segundo mientras encendía el motor. Tal vez era demasiado tarde para protegerlo de todos los males.
###
A Balthazar tampoco le sirvió la información que Miyo había entregado. La verdad no servía de nada. No había pista de Lucifer, y si pensaban en que Dios lo hubiera regresado —nuevamente— al mundo de los vivos lo hubiera devuelto en un mejor estado, como solía, y no agonizante, necesitado de desfibrilador y de respiración, y totalmente humano.
—Entonces… ¿descartamos totalmente a Dios como… responsable de traerlo de vuelta? —preguntó Sam.
—Si, si hubiera sido él, Cass tendría alas y no estaría drogado—reclamó Balthazar. Parecía molesto, pero los Winchester decidieron no preguntar y seguir exentos a esa actitud.
— ¿Y Lucifer? —
—Si Lucy lo hubiera devuelto queda la pregunta de por qué. Y por qué 75 años después, todo hecho mierda—
75 años sonaba largo. Y desesperante. Ambos habían estado en el Infierno y el tiempo allí era una tortura.
—Bien… ¿saben? Yo no desayuné del todo y viendo que no va a despertar en un tiempo más, me voy a comer algo a la cafetería—Anunció Sam, poniéndose de pie y tomado su chaqueta—Cualquier cosa, me llaman, estaré abajo—
Desapareció tras la puerta y Balthazar también se puso de pie.
—Yo también debo irme. Al menos por unos minutos, necesito volver a Heaven y resolver uno que otro asunto. Dean, quiero que cualquier cosa, cualquier movimiento de dedo que haga, tú me llames—
—Bien, pero antes que te vayas… no es que sea extraño verlo en ti, pero… ¿por qué andas TAN malhumorado? —
Lo cierto es que en conversaciones anteriores, Balthazar, o no respondía… o lo hacía de mala gana con sarcasmos e ironías e insultos a medias.
—Te preguntaré lo mismo cuando Sam vuelva del Infierno después de 7 meses y medio—Dean sólo encontró el sentido a esa frase y movió la cabeza un poco. Prefirió no seguir cortándole las pelotas al ángel.
—Te llamaré cualquier cosa—Un aleteo y el ángel ya no estaba. Dean sólo se hundió en el sofá de cuero y se cubrió con la cazadora, suspirando. De alguna forma, le dolía profundamente, más de lo normal, el ver a Castiel en ese estado.
###
No estuvo muy seguro de cuánto tiempo pasó. Cuando ves un punto fijo e inútil en la pared blanca el tiempo no es muy gráfico en la mente. Especialmente, cuando se tiene la mente perdida y compenetrada con un pensamiento en particular. Dean no paraba de preguntarse qué había hecho el ángel que había quedado debiendo su alma a Lucifer. Había sido bastante duro para él verlo arder en llamas, en el living de su propia casa, arrastrado por el Arcángel. Sólo pudieron oír su grito de dolor y ser cubierto por las llamas, que se ahogaron en sí mismas y no dejaron rastro alguno de haber estado en la casa.
Y jamás se había atrevido a preguntar a Balthazar. O a alguno de los ángeles, porque él no se había aparecido más.
Perdido en sus pensamientos estaba, cuando escuchó un gemido leve y vio que el ángel se movía, o trataba de hacerlo.
Se puso de pie de inmediato y se acercó a la camilla, sólo para verle con los ojos abiertos, jadeando un poco y asimilando su respiración a la provista por la máquina, y asimilando al mismo tiempo, su vista. Parecía no poder ver bien. Dean sólo le sonreía y le llamaba en voz baja, inconscientemente habiendo tomado la mano que tenía la manguerilla de suero conectada.
—Hey… Cass, mírame. Soy Dean… despierta—
Parpadeó un poco y pudo ver, con dificultad, a Dean. Sus ojos parecían aún no acostumbrarse a la luz del lugar, que no era mucha. Cuando por fin pudo controlar su respiración de acuerdo a la máquina, le reconoció.
— ¿Dean? —masculló.
—Sí, Cassie… estás de vuelta… vas a ponerte bien—
—No—jadeó—con algo de susto, Dean vio que sus signos vitales comenzaban a alterarse radicalmente y se acercó a tratar de calmarle, pero bastante exaltado, el ángel estiró sus brazos y le detuvo, negándole la mirada y jadeando.
—No… vete… no me hagas daño, ya basta—gimió. Dean sólo se detuvo y dio un paso atrás.
—Cass, ¿de qué hablas? Yo jamás…—
— ¡Vetee! —Dean retrocedió de golpe unos cuantos pasos al escucharle gemir aquello. No supo si retrocedió por no alterar más al ángel, o porque no comprendía lo que sucedía o porque aquella petición le había dolido en lo más profundo del alma. Cass intentó decir algo más, pero la presión de la situación terminó sobrepasándole y cayó desmayado sobre la cama, con el pulso y la respiración alterados. Dean trató de recomponerse un poco de lo que había vivido y se acercó a la puerta a llamar a alguien que le ayudara y volvió a entrar, para llamar al ángel que cuidaba a su delicado y vulnerable Cassie, que yacía recostado en la camilla.
###
—Entonces… ¿sólo se despertó, te desconoció y se desmayó nuevamente? —preguntó Sam.
Se veía a Sam. Pero era sólo un disfraz momentáneo y así no provocar problemas con el asunto de las visitas, pero Dean podía ver claramente a Balthazar frente a él, tras el médico que inyectaba algo en el aplicador de la manguerilla de suero, y el pulso del ángel volvía a calmarse. En silencio, se acercó a los pies de la cama y escribió algo en el diagnóstico que colgaba.
—Cualquier alteración que tenga en el pulso o en su respiración o en la presión me llama. Ya tiene un poco la presión baja, pero se pasará—
Ambos "hermanos" agradecieron.
—Necesito saber que sucedió. Cass me miró con tanto miedo… no supe qué hacer. Me desconoció. Se olvidó de mi, dijo…—se detuvo a recordar con algo de miedo—Me pidió que no le hiciera daño—
—Va a pasar, debe ser el shock de volver a Tierra firme—
—Yo no recuerdo haber vuelto tan exaltado—
—Eso es porque eres un humano, no sabemos cuáles son los efectos y las consecuencias que produce el Infierno en un ángel—
—Entonces… ¿Cass es el primer ángel que baja al Infierno y luego sale? —
—Si Lucifer no cuenta, si—
Dean bajó la mirada. Se puso de pie y marcó a Sam, diciéndole que subiera.
###
—Entonces… ¿te desconoció totalmente? —
—No. Parece que me reconoció. Ése fue el problema—Sam le miró un segundo.
—Anda a comer algo. Yo me quedaré aquí con Balthi… tú descansa un rato—habló el menor.
—Ya deja de decirme Balthi, no les he dado la confianza a ninguno de los dos para que me tuteen y si compartimos ahora el cuarto es por Cass—reclamó.
—No te alteres tanto, es… —Sam se detuvo a pensar—Estás alterado…—
— ¡Mi hermano acaba de volver después de 75 años de tortura en el Infierno! ¿Cómo quieres que actúe? —reclamó el ángel, levantándose violentamente. Sam, casi por instinto, retrocedió un par de pasos, y al ver que la situación se desbordaba, Dean se puso de pie a interponerse entre Balthazar y su hermano.
—Es cierto, estamos compartiendo el cuarto por Cass. Por eso mismo, trata de relajarte un poco, nosotros estamos tratando también, de ayudarlo. Sabes que él es un miembro más de la familia—
Balthazar sólo suspiró. Se hundió en el sofá y tomó aire.
—Ve a comer algo, Dean—agregó Sam, sin importarle mucho que el ángel en el sofá tomaba una especie de clase de relajación.
Dean sólo aceptó y bajó, algo deprimido por la situación. No dejaba de pensar en aquello. Tal vez algo de comer pudiera quitarle los malos pensamientos de la cabeza. Por mientras, Balthazar sólo se acomodó en el sofá cubierto por una chaqueta, resoplando, y Sam la silla a los pies de la camilla, meditando sobre la situación.
En cambio, Dean, se encontraba haciendo una corta fila para pedir algo de comer en la cafetería, en el subterráneo de la clínica.
####
45 minutos después aproximadamente:
Sam empezaba a sentirse incómodo. Necesitaba decirle algo a Balthazar y no estaba muy seguro de qué decir. Y la posición que tenía en la silla, con al respaldo hacia adelante y las piernas a horcajadas, no era algo muy cómodo. Especialmente el respaldo, que comenzaba a hacer que sus brazos perdieran el equilibrio y que se golpeara la barbilla. Afortunadamente para él, Castiel reaccionó nuevamente, más alterado que la vez anterior, sentándose de golpe en la cama, con un gemido de dolor y jadeando.
Balthazar se puso de pie de inmediato y rodeó con sus brazos a su hermanito, moviendo las manos alrededor de su espalda, como comprobando que cada órgano siguiera en su lugar.
—Estas de vuelta…—le susurró, abrazándole con fuerza—Estás en territorio seguro—
Sam se abrigó y se acercó a la camilla a sonreírle al ángel. Éste, en cambio, le miró algo desconcertado. Por un momento, Sam temió que reaccionara de la misma forma que con Dean.
— ¿Sam? ¿Eres tú? Creí que… que habías muerto—susurró el ángel, con la voz un poco más ronca (más). Sam se extrañó un poco, pero luego sonrió, comprendiendo un poco la situación.
— ¿Yo? ¿Muerto? Un par de veces pero no ahora—susurró.
—No importa, Sam, llama a Dean y dile que venga, que Cass despertó…—
— ¡No! No, Balthazar… no dejes que Dean me haga daño no quiero que venga… no… no podemos seguir viéndolo, ya ves en lo que se ha convertido, por favor, no lo quiero cerca… no sé porqué sigue así… tienes que hacer que se vaya, él no puede estar cerca de nosotros… no lo quiero cerca—gimió el ángel, aferrándose más a la cazadora café que llevaba el ángel.
— ¿Hacerte daño? ¿Dean?— Se extrañó Balthazar— ¿Por qué Dean te haría daño? ¿Y de qué forma? —
— ¿En qué se ha convertido? —inquirió Sam, como si tratara de sacar toda la información en una sola pregunta.
Balthazar podía sentir que el ángel recién despertado empuñaba un pedazo de la camisa, buscando alguna especie de hueco para esconderse. Volvió a calmarse cuando le rodearon con sus brazos. Sam estaba tras él, expectante a ver qué harían al final con su hermano.
###
Dean, por su parte, levantó la vista por sobre la lata de Pepsi que bebía y vio a su hermano menor avanzar hacia él, hasta sentarse en el asiento disponible frente a él. Sam vio la bandeja, ya vacía, pero aún tenía una lata en la mano.
— ¿Cómo va todo? —preguntó el mayor.
—Cass despertó—
— ¿Despertó? ¿En serio? ¿Y cómo está? —sonrió él, apartando la bandeja con un plato ya vacío.
—Pues… algo asustado—
—Entonces iré a verlo—sonrió Dean, arreglando su chaqueta.
—No, Dean, no subas—Sam se puso de pie y le detuvo, alcanzando su cazadora, tirando de ella, obligándole a sentarse nuevamente frente a él— Cass nos dijo algo que nos sacó un poquito de quicio. Pidió… que no te acercaras a él porque no quería que le hicieras daño—
Dean bajó la mirada. Era la segunda vez que pasaba, debía ser algo serio.
— ¿No creerás que yo en verdad le hice algo malo, verdad? —preguntó Dean, algo asombrado.
—No, Dean, no creo eso ¿Cómo? No puedes, pero… Cass estaba tan asustado… esta shoqueado, definitivamente el Infierno le hizo algo que a nosotros no. Y, si no quiere verte por equis razón, por muy cruel que suene, creemos que no deberías ver a Castiel por mientras. Al menos, no mientras le dure esto de que tú le has hecho daño… será conveniente que no lo veas para no alterarlo más de lo que ya está—
Dean miró un momento a su hermano. Si bien no se ofendió por lo que le habían dicho, se deprimió bastante. Cass no soportaba estar a su lado. Tomó su chaqueta del respaldo de la silla y su lata de Pepsi y se puso de pie.
—Te veré en casa entonces, si Castiel no puede verme no tiene sentido que yo siga estando en la clínica. Te dejo el Impala—
###
En el tercer piso, Castiel parecía un poco más tranquilo. Le había relajado el palpitar tranquilo del ángel mayor sosteniéndole y abrazándole contra su pecho.
—Tengo miedo—susurró, sosteniendo la camisa de su hermano con miedo.
¿Entonces eso era lo que el Infierno generaba en los ángeles? ¿Los destruía? No. No parecía algo normal. No importaba el dolor ni el sadismo que se aplicara sobre un ángel, no importaba, todo podría sobrellevarse. Después de todo, eran ángeles. Eran todopoderosos. No al nivel de Dios, pero se entiende. Estaba seguro que la reacción de Castiel tenía que ver más con el temor que había desarrollado al Winchester mayor que con respecto a la flagelación del Infierno.
—Quédate tranquilo, no te vamos a dejar solo. Sam no es mucho, pero al menos es apoyo moral—sonrió—Vas a estar bien—
—Sólo quiero que no me dejes solo—masculló.
El ángel de acento inglés y de ojos oscuros sólo le miró con comprensión y le sostuvo contra su pecho.
—No te voy a dejar solo—
— ¡Y quiero que te lleves a Dean lejos… no quiero verlo, no lo quiero cerca, lo quiero muerto!—
Lo último sorprendió bastante al ángel.
— ¿Qué lo quieres muerto? —Sacudió un poco la cabeza—Responde una cosa, Cass… ¿Qué te hizo Dean Winchester? —
—No quiero hablar de eso—Negó con la cabeza, recostándose sobre la camilla. Balthazar se adelantó un poco y le ordenó un poco el pelo que se le desordenaba sobre la cabeza y le acomodó el respirador—No todavía—agregó, ladeando la cabeza.
—Está bien. No te voy a presionar a que hables. Y no te preocupes, no te voy a dejar solo y no dejaré que se te acerque, ¿bien? Veremos qué pasa—
Espero les haya gustado, chicos… con todo mi amor… no se olviden de postear.
Y YA SE VIENE LA T. 7! YAAAYYYY! :D
