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NO te arrepientas
By L' Fleur Noir
Aka Sumi Chan
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-.Perdón por el retraso!.-
Capitulo 04: El cambio
Despertó de golpe y sin sueño. Con la sensación de haber estado mucho tiempo bajo el agua y de repente saliera a la superficie, desesperado por respirar la primera bocanada de oxigeno. Se sentó todavía agitado, dando un vistazo furtivo a los alrededores para entender donde estaba.
Su habitación.
Su cama. Deshecha…
Era cierto. Se encontraba en su cama. Pero allí parecían hallarse los rastros de una batalla campal que él no recordaba. Las sabanas hechas un ovillo bajo sus piernas, y la manta que solía poner encima de estas había desaparecido.
¿Qué había ocurrido?
Intentó hacer memoria, pero lo único que recordaba era el puente; el beso aquel, inolvidable… y la Pexis. Una suave brisa azur envolviéndolos a Dita y a él durante ese momento mágico… Luego vacío. Su mente estaba vacía. Hueca.
Como si lo acontecido en ese lapso de tiempo se hubiera borrado mágicamente de su sistema, quedando solo el hueco que en el algún momento fue ocupado por algo.
Encontró la manta en el suelo junto a los pies de la cama, y sus zapatos más allá. Volcados como si hubiera tenido excesiva prisa en quitárselos.
Encontró algunos objetos mas diseminados en el suelo, y tras acomodarlos se apoyó en la pared intentando recordar algo en lo ocurrido esa noche.
Pero nada. Nada… Nada apareció en su vacía mente.
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Le asombró aquel inusual silencio.
Las luces del pasillo estaban bajas y ningún ruido se oía. Se preguntó sino sería demasiado temprano y quizás todavía estuvieran durmiendo.
Rechazó esto último.
Llegó al puente de mando y lo encontró vacío. Aquello hizo que frunciera el ceño, y enfilara directamente a la cafetería. No se escuchaban murmullos, ni pasos, o algo, en verdad parecía que ese lugar también estaba vacío.
Pero no lo estaba.
Tras abrirse la puerta automática halló a un pequeño grupo de mujeres que intercambiaron gestos de sorpresa y estupor al verlo. Raro, las chicas que usualmente estaban con Barnette - las que preparaban la salida de los Dreads y demás- habían desaparecido.
- Hibiki…- murmuró Barnette quien parecía ser la única capaz de hablar.
Las demas mujeres parecían estar a miles de kilómetros de allí. Como si hubiera, o estuviera ocurriendo algo realmente malo.
Él le devolvió una mueva interrogante a quien le había hablado, y paseó ansioso la mirada entre ellas esperando encontrar la adorada cabeza pelirroja.
- Hibiki- BC habló ahora acercándose hacia él y poniendo las manos en sus hombros en un intento de atraer su atención.
- ¿Si?- la miró arqueando una ceja porque nunca, nunca, la Subcomandante había actuado de aquel modo consigo. Por sobre su hombro advirtió que Ezra salía presurosa de aquel lugar deshecha en llanto.
Dita no se hallaba entre ellas y tuvo la sensación de que algo extraño había ocurrido en su ausencia.
Misty tenía la cabeza gacha, la mayor parte de su largo cabello azul le tapaba el rostro. Jura y Pyoro estaban a algunos metros de ella con su misma expresión. Solo Meia parecía ser la única capaz de mirarlo completamente a los ojos. Y lo estaba haciendo, pero no supo identificar que emoción era la que sus cristalinas pupilas reflejaban.
- ¿Qué sucede?- preguntó por fin, volviéndose a BC que seguía sujetándolo de los hombros -¿Por qué todas tienen esa cara de lamento?-
La repentina frase le hizo recordar a Gascogne… ¿Cuántas veces ella le había preguntado lo mismo cuando solía pelearse con Dita, o cuando sus sentimientos hacia ella eran tan confusos que se creía en guerra con toda la nave?
Recordar a Gascogne todavía le resultaba doloroso, sobre todo cuando no tenía con quien compartir el increíble momento que había pasado con Dita tarde en la noche… Oh, como extrañaba a su amiga.
- Hibiki… huh…- la Subcomandante vaciló.
En ese momento, una de las puertas automáticas se abrió, y las demas muchachas del registro hicieron su aparición, abrazándose entre ellas y llorando como si el mundo se hubiera acabado.
- Hey, ustedes…- Barnette les habló con suavidad, y poniendo su mejor sonrisa murmuró –Smile, smile…-
Pero instantáneamente, en lugar de calmar el llanto, este se incrementó el doble, llenando de chillidos y balbuceos todo el lugar. La tensión comenzó a ser tan palpable que era capaz de ser cortada con un cuchillo.
'Gascogne solía usar esa frase cuando algo extremadamente malo ocurría…'
Hibiki le dio un brusco empujó a BC, retrocedió por inercia algunos pasos. Observó con una mueca desencajada a Misty, luego a Meia y finalmente a la morena mujer.
- ¿Dónde está Dita?-
La pregunta salió extrañamente calmada pese a la extraña sensación que le corría por la médula.
Pyoro tenía una mueca tal que sin duda igualaba el alto nivel de tristeza que todas sentían. Misty se encogió en su lugar, y el llanto de las otras alcanzó un grado aún mayor.
- Dita se fue, Hibiki- BC finalmente dijo –Hace menos de una hora. Se fue con Bart como estaba planeado-
Él se rió –No pudo irse… no…- sacudió la cabeza – Ella no pudo irse después de… después de lo que pasó ayer…-
- Estaba mas que decidida- Meia habló por fin acercándose hasta donde estaba.
Él la miró, pero no fue capaz de decir algo más. Paseó la mirada entre las otras, pero estas tenían idéntica expresión en sus rostros. Apretó los puños.
- Quiero estar solo-
Dicho aquello, caminó lentamente hacia la salida. Al llegar hacia la puerta, y al abrirse esta, se giró algunos segundos.
- Avísenme cuando estemos en batalla, hasta entonces que nadie me moleste-
Salió, y la puerta se cerró tras su espalda.
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Era la primera vez que entraba a ese lugar.
En otras circunstancias, quizás lo hubiera hecho ante el cumplimento de una promesa, pero ahora… ahora era solo para cerciorarse con sus propios ojos que lo que le habían dicho era cierto.
Y lo era.
Parecía extraño. La habitación era tal y como él la había imaginado, destilaba empeño infantil por donde se la mirase. Y toda su decoración estaba intacta, como si ella solo se hubiera ausentado algunos minutos, en lugar del tiempo indefinido que en verdad era.
La prueba de eso, era el closed abierto de par en par y completamente vacío. Nada, nada había quedado en ese placar desierto. Ella había consentido en llevarse su ropa y todos sus elementos personales, pero había dejado todos los juguetes allí.
Todos esos pequeños alien's de felpa que lo representaban a él, a lo que sentía, al cariño que le tenía… Todo eso había quedado ahí abandonado.
Y Hibiki lo entendió. Tan claro como el agua. Porque Dita había renunciado a él al hacer eso, había dejado sus sentimientos en el Nirvana, sus lágrimas pasadas y todos sus intentos de agradarle; había dejado el beso maravilloso del puente, y los últimos minutos juntos, que aunque no recordaba presentía habían sido junto a ella… Pero Dita había renunciado por completo a todo aquello.
Y él cerró los ojos abruptamente al entenderlo, al comprenderlo, y ni una sola lágrima derramó porque no las merecía; frunció los labios ahogando el grito de rabia e impotencia que toda esa situación le causaba. Y en su lugar, en el lugar del tibio sentimiento que lo embargaba cada vez que ella solía pasar junto a él, una oleada oscura, horrible, hizo aparición opacando cualquier rastro de sentimiento que todavía tuviera.
Desde ese día en más, Dita Liebely estaba tan muerta para Hibiki, como él lo estaba para ella.
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8 semanas después
- Esta atmósfera no me agrada…- Magno Vivian sorbió de su taza de te, observando a BC quien tenía la barbilla apoyada en las manos, los codos rozando la superficie de la mesa.
- Estoy de acuerdo- murmuró la morena mujer –No hay batallas, no hay noticias de Dita y Bart, cuando se supone ya debieron de haber llegado… Hibiki actuando de ese modo extraño…-
- Y Meia…-
- Y Meia…- BC suspiró entrecerrando los ojos –Ya no es un tema para seguir ignorando-
- Lo sé- se sirvió te otra vez –Pero debemos ponernos de acuerdo en lo que le vamos a decir, en ese estado todas las personas se vuelven vulnerables, y lo que menos necesitamos es poner en una situación de vulnerabilidad a nuestra Líder…-
BC asintió.
- Y luego Hibiki es otro asunto…- la dama mayor prosiguió –Y ahí un nuevo problema… Lo que le digamos a Meia bien puede repercutir en Hibiki, en su condición no sabemos como puede reaccionar…-
- Huf… ¿Quién diría que esa pequeña pelirroja podría poner la nave patas para arriba con solo desaparecer?-
- No es su culpa, Buzam- la jefa empujó su taza vacía a un lado- Las cosas hubieran sido aún peor con ella aquí. Y otra catástrofe como la de Dita no hubiera sido capaz de tolerar… -
- Eso seria poner en tela de juicio la capacidad de Meia como Líder…-
- Lo sé, lo sé. Por eso no he hablado con ella luego del accidente, pero esta situación no da para más…- la jefa se puso de pie tomando su bastón – Llámala, BC, y después envía por Hibiki-
- Por supuesto…-
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- ¿No te parece extraño que ni Dita ni Bart se hayan comunicado con nosotros?-
Hibiki soltó una maldición entre dientes, observó la cara de Misty en la pantalla de su bangata –Concéntrate, estamos entrenando-
- Ya puedo manejar el Dread, y he demostrado que tengo cualidades para ser una buena piloto…- le sonrió, haciéndole el signo de la victoria –Vamos Hibiki-sensei, podemos permitirnos este tiempo de recreo. Y volviendo al anterior tema, estoy preocupada… según Ezra ya debíamos de tener noticias de ellos…-
La voz de la chica le llegó como una brisa, pero Hibiki la ignoró. Observó el muñequito que colgaba en el control, bajo su mano. En esas semanas no se había atrevido a verlo, pero ahora le dedicó una muy exhaustiva ojeada.
- Me preocupa, Hibiki… Me preocupa mucho-
- Ella debe de estar muy bien –tomó el muñequito en su mano y lo apretó hasta que sus nudillos se pusieron blancos –Y si no se comunica con nosotros es porque no quiere hacerlo-
- ¿De verdad crees eso Hibiki?-
- Ella tiene a Bart ahora…- él levantó la vista, y de un tirón arrancó el objeto. Observó la mirada apenada en los ojos de Misty, arrojó el muñeco en el suelo y le puso el pie encima en una acción ruda –Ella tiene a Bart ahora, ha comenzado una nueva vida sin nosotros y en el lugar que deseaba, dime… ¿Por qué debería de mantener comunicación?-
- ¡Somos sus amigos!- la joven golpeó el tablero casi con furia haciendo que Q-chan desapareciera momentáneamente dentro de su arete amarillo.
Hibiki suspiro, se tomó algunos segundos y luego toqueteó unos botones a su derecha – Simulación Delta comenzando- murmuró en su usual tono inerte –Concéntrate Misty-
Ella se mordió el labio, y se dedicó a dispararles a todos esos enemigos virtuales que aparecieron en su pantalla. Tras algunos instantes no quedó ninguno, y dando ella misma su entrenamiento por finalizado, saltó de la cabina de control del Dread azul y se dirigió al interior de la nave.
Hibiki soltó otra maldición entre dientes y se dejó caer en su largo asiento, cerró los ojos y le dio un golpe seco al tablero de control.
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Meia observó a la jefa con una mueca interrogante. La dama tenía los codos apoyados en la mesa, la barbilla restando en sus manos en una actitud muy pensante. BC se encontraba de pie junta a ella.
- ¿Me llamó jefa?- preguntó la joven corriendo un mechón de cabello verde tras su oído en un gesto que era extremadamente inusual ver en ella.
- Si, siéntate- Magno le indicó la silla y BC le ofreció una taza de te que ella rechazó.
Pasaron algunos segundos de completo silencio.
- Te daré la posibilidad de hablar primero, Meia ¿hay algo que debas decirnos?-
La nombrada sacudió la cabeza en un claro gesto negativo.
BC se aclaró la garganta pero no comentó nada. La jefa a su lado no parecía dispuesta a imitar su silencio.
- Explícame entonces que fue lo que ocurrió el día del accidente de Dita…-
Meia abrió sus ojos ¿Cuánto tiempo había pasado de aquello?. ¿Dos meses quizás tres?.
- No entiendo a que se refiere, jefa-
- Bien…- se puso de pie y tomó su bastón –Sé que han ocurrido unas cuantas situaciones extrañas desde que Jura encerrara a Dita y a Hibiki en la sala de juntas, y el plan urdido por nuestra Sub. Líder no ha dado el resultado que todas esperaban. Al parecer han ocurrido un par de cosas insospechadas en el medio…-
Meia miró sus manos.
- …Quisiera que tú me hablaras de eso-
- En verdad, jefa que no entiendo a que se refiere. Lo que le ocurrió a Dita fue a consecuencia de su propia negligenc…-
- Meia- BC la cortó por primera vez en un tono bastante impaciente –Puede que Hibiki sea demasiado lento para darse cuenta de eso, pero Dita, la jefa y yo sabemos que tienes sentimientos hacia él…-
Las mejillas de la joven se colorearon furiosamente, no se atrevió a despegar la vista de sus manos.
- Meia ¿estas enamorada de Hibiki?- Magno habló ahora con voz suave.
Ella no contestó, contrajo sus hombros.
Ambas mujeres mayores intercambiaron miradas preocupadas.
- No es malo que tengas sentimientos por él…- recomenzó la dama apoyándose en su bastón, dirigiéndose hasta donde ella estaba –Lo has escuchado de labios de Misty todo el tiempo, hombres y mujeres han nacido para estar juntos…-
- ¡PERO ESTO NO DEBÍA DE PASAR! – interrumpió apretando los puños en sus rodillas, sus ojos súbitamente más brillosos - ¡NO SE SUPONÍA QUE ESTO DEBÍA DE PASARME A MÍ…!. ¡YO CONTROLABA TODAS LAS EMOCIONES DE MI CUERPO!… TENÍA PLENO CONTROL DE MIS SENTIMIENTOS… NO DEBÍA CAER ANTE UN… A-ANTE UN…-
- Hombre…- susurró BC impresionada ante la explosión de carácter de quien solía ser tan controlada y fría como el acero.
Magno Vivian restó una mano en el hombro de la afligida joven, cuyas lágrimas caían libremente por sus mejillas.
- N-no debía ocurrir esto… No debía…- se mordió el labio inferior intentando mantener algo de orgullo – Todo debió de ser diferente… Dita y él juntos…- se encogió todavía más –P-pero este sentimiento… este horrible dolor en el pecho… Y-yo no quería que a Dita le pasara eso, pero Hibiki…-
- ¿Lo quieres?-
Meia cerró los párpados con fuerza, más lágrimas se escaparon ante su brusca acción.
- ¿Lo quieres Meia?- la jefa insistió con ternura.
- ¡Si…!. ¡Y no quiero hacerlo…!. ¡No quiero sentir esto aquí…!- se llevó ambas manos al pecho - ¡Odio sentirme así!. ¡Odio sentirme débil e insegura!. ¡Odio ser frágil cuando él me mira o me habla…!- se cubrió el rostro –O-odio saber que piensa en Dita cuando estamos entrenando… q-que la echa de menos aunque lo niega todo el tiempo… o-odio creer que en algún momento él pueda fijarse en mí de la misma manera en que se ha fijado en ella…-
- Meia…-
La joven sacudió la cabeza con violencia, y poniéndose rápidamente de pie salió de la habitación, dejando a ambas mujeres con expresión apenada.
- Es peor de lo que pensábamos…- murmuró BC visiblemente consternada.
La jefa reprimió un suspiro –Quizás hubiera sido mejor no permitir que esos hombres se quedaran en la nave…-
- No puedes estar hablando en serio…-
- No sé que pensar, y Jura no está lo suficientemente capacitada como para dirigir el escuadrón… Roguemos que los enemigos sigan con esta misma actitud por un tiempo más…-
- Siento pena por ella, creo que entiendo por lo que está pasando…-
La jefa miró a la morena mujer con una expresión penetrante, luego volvió a su habitual asiento –Dile a Celtic, Ezra y Amarone que cambiaremos el rumbo, no iremos a Anpathos-
- ¿Entonces a donde?. Debemos abastecernos…-
- ¿Parfet ha arreglado el sistema de navegación virtual?-
- Si…-replicó con cierta duda- No es tan efectivo como solía ser Bart pero funciona… ¿A dónde iremos?-
- A Mejjer. Este problema tiene que ser solucionado de raíz, traeremos a Dita y a Bart de regreso -
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Hibiki se encontraba caminando por el pasillo dispuesto a encontrarse con la jefa como BC se lo había pedido.
Los rápidos pasos en sentido contrario lo hicieron detenerse. La silueta de la joven, le hizo recordar cierta situación familiar ocurrida tiempo atrás. Quizás fue eso lo que lo mantuvo inmóvil en su lugar, hasta que la llorosa muchacha colapsó literalmente en sus brazos.
Pero instantáneamente de sus pensamientos, la joven en cuestión tenía corto cabello verde-agua en lugar del color púrpura que él había visto en primer lugar.
Y se estremecía toda y era tan suave que contrastaba con la imagen mental que él tenía sobre ella.
- ¿Meia…?- preguntó en un susurro, extrañado de que la mujer de hielo pareciera tan tibia y vulnerable como cualquier otra. La abrazó visiblemente incómodo, pues la nombrada era más alta y ahora estaba prácticamente curvada sobre su pecho.
Meia no quiso pensar, le devolvió el abrazo con más intensidad escondiendo la cabeza en su hombro, llorando sin remedio por la situación en la que se hallaba, por lo que había ocurrido y por lo que restaba por ocurrir. Las lágrimas le humedecían las mejillas y la ropa de él.
- Meia…- Hibiki caminó algunos pasos de donde estaba y se apoyó en la pared confortando todavía a la apenada mujer. Su gesto no pasaba de ser puramente amistoso y amable, no todos los días se veía a la Líder de área hecha un mar de lágrimas. Le acarició el cabello y la espalda con movimientos lentos y suaves, diciendo palabras y frases que le parecieron apropiadas para lograr calmarla.
Meia sentía su rostro arder, y la lucha constante de sus emociones que por un lado gritaban que se alejara de él, mientras por el otro imploraban que dejara esa falsa máscara de autosuficiencia y se mostrara tal y cual era.
Y fue lo que hizo.
Por primera vez en su vida, dejó que los sentimientos predominaran sobre el control de sus acciones. Lentamente se incorporó de su posición, no le importó que Hibiki fuera algunos centímetros más bajo que ella; tomó su rostro entre las manos y antes de darle siquiera tiempo a preguntar algo, apretó sus labios húmedos de lágrimas en los del joven, en un beso rápido y asfixiante.
Él permaneció estático, con los ojos inmensamente abiertos, y los brazos repentinamente rígidos a los costados de su cuerpo. La presión del abrazo de Meia se hizo casi irrespirable, su cuerpo se pegó al suyo de un modo tal que fue demasiado consciente de los secretos que su anatomía femenina escondía a diario.
Y antes de que pudiera rechazarla, ella misma se alejó de sí. Dio un paso hacia atrás, cubriéndose los labios, horrorizada ante su actitud y ante la expresión desencajada que él le mostraba.
El rubor cubría sus mejillas y su respiración parecía tan agitada que cualquiera creería que acababa de ganar una maratón. Pero no…
- Lo siento…- titubeó y sus ojos se llenaron otra vez de lágrimas –Lo siento… no tomes en cuenta lo que acaba de ocurrir…-
Hibiki abrió la boca pero no supo que decir ¿Qué iba a decir luego de algo como eso?.
- ¡Lo siento…!- ella sacudió la cabeza y se alejó corriendo por el pasillo siguiendo el destino inicial antes de que él la encontrara.
Hibiki se dejó caer contra la pared otra vez, con el reverso de su mano cubrió su boca y cerró los ojos.
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Esa noche…
- ¿Alguien puede explicarme que diablos le ocurre a Meia?- Jura se sentó mejor en su asiento viendo a Barnette tipear algo en su computadora.
Misty tenía los ojos cerrados, la cara apoyada en sus pequeñas manos. Parecía estar a miles de kilómetros de allí.
Barnette la ignoró.
-… y Hibiki es otro caso, para que tampoco se haya presentado a cenar debe de haber ocurrido algo realmente grave…-
- En eso estoy de acuerdo- comentó Barnette todavía concentrada en su trabajo.
- Creo que está demasiado preocupado al no tener noticias de Dita…- Ezra murmuró por lo bajo viendo a Pyoro pasear a una dormida Kalua-chan. La expresión apenada del robot no había desaparecido con las semanas –La jefa ha decidido que en lugar de abastecernos en Anpathos lo hiciéremos en Mejjer…-
- ¿No se supone que él debiera de estar feliz, entonces?-
- Él no está feliz, ni lo estará…- Misty habló incorporándose de su posición, viendo a las demas mujeres que tenían una expresión interrogante en sus rostros –Algo extraño le ocurre a Hibiki… y no tiene que ver con Dita…-
- ¿Eh?-
- ¡Es cierto…!- una voz infantil intervino, y un pequeño títere-rana fue visible –¡Tiene que ver con Meia, kero!-
Todas pegaron un grito de sorpresa y saltaron de sus asientos.
- ¡No vuelvas a asustarnos así!- Barnette exclamó tomándose el pecho, gesticulando airosa con su mano libre.
- ¿Qué quieres decir?- Jura tomó a la niña de la mano y la sentó frente a ella –Explícate Pai-
Esta dejó de sonreír y se masajeó la muñeca, dirigió una mirada ceñuda a la blonda mujer y al resto, y sacó su libreta de anotaciones.
- ¿Qué tratas de decir Pai?- Misty preguntó insistiendo.
La niña ladeó la cabeza hacia un lado buscando, al parecer, la mejor manera de responder aquello.
- ¡Yo he visto a Meia y Hibiki besándose!-
- ¿Qué…?-
- ¿Cómo…?-
- ¿Qué dices…?-
Pai asintió, satisfecha de lo que sus palabras habrían logrado. Metió la mano en su bolso y extrajo su cámara de fotos digital.
- ¡La he visto con esto, kero!- y acto seguido enseñó la fotografía que ilustraba dicho momento.
Pero las demas parecieron incapaces de reaccionar, se encontraban con sus ojos y bocas bien abiertas viendo atónitas lo que Pai exhibía con tanto orgullo.
La escena recreaba dicho instante; se podía ver la expresión estupefacta de Hibiki y sus ojos abiertos. El rostro sonrojado y húmedo de Meia que distaba de la joven fría y calculadora que generalmente era.
- Que…-
- Extraño…-
- ¡Es asqueroso…!-Jura se cubrió la boca con gesto repulsivo- ¡Meia besando a un hombre…!. ¡A un hombre!. ¡Que asco, que asco, que asco…!-
- Meia no tiene cara de que eso fuera espantoso, kero- Pai asintió inocentemente viendo la fotografía –El que si tiene cara de nauseas es Hibiki…-
- Él parece a punto de vomitar, pyoro…-murmuró el robot, interviniendo por primera vez. La pobre Kalua-chan estaba con sus ojos abiertos luego de tanto alboroto.
- ¿Qué crees tú, Misty?- Barnette cuestionó a la menor del grupo que se había mantenido callada, con sus mejillas coloreadas ligeramente.
- ¿Y que va a pensar?- Jura intervino todavía cubriéndose la boca con la misma mueca repugnante -¡También ha de darle nauseas…!. Eso aparte de ser asqueroso y repulsivo es antihigiénico!-
- Vamos Misty tú sabes un poco más sobre el tema, cierto?- Ezra agregó con suavidad, quizás todavía shockeada ante tal descubrimiento; pero claro ella no era tan demostrativa como Jura.
- N-no puedo creerlo…- respondió finalmente la aludida.
- ¿Verdad que es asqueroso?-
Misty sacudió la cabeza, juntó sus manos en la mesa –De donde yo vengo, un beso es la expresión más grande de amor entre un hombre y una mujer…-
- Yo pensaba que era el tener bebés-
- Eso también pero…- Misty suspiró –Se puede tener un bebé sin amar a la otra persona. Sin embargo un beso es diferente, siempre significa algo: un beso en la mejilla es símbolo de amistad y cariño fraternal, un beso en la mano equivale a una señal de realeza y lealtad… Un beso en los labios es algo íntimo. Algo que no se lo das a cualquiera, algo que solo reservas para ese hombre especial…-
- Tiene sentido…- murmuró Barnette y observó una vez la fotografía que Pai había puesto sobre la mesa frente a ellas –Lo que no lo tiene es porque Meia hizo algo así con Hibiki-
- Yo creo que es obvio…- Ezra susurró. Las demás voltearon a verla –Líder Meia ama a Hibiki-
Pai asintió –Yo ya lo sabía, kero. Por eso Meia ha estado comportándose tan extraño…-
Barnette y Jura empalidecieron a la par -¡No puede ser cierto!-
- Creo que eso lo explica todo; el porque de su comportamiento, sus acciones… La decisión de Dita…-
- Pobre Dita, pyoro…-
- Ella debe de haberlo descubierto también…-
Las muchachas guardaron silencio entonces. Todas shockeadas ante el hallazgo que acababan de hacer. Pyoro sacudió tristemente la cabeza y salió de la habitación con la niña, y seguido de Ezra.
- Es increíble lo que un sentimiento así puede ocasionar…- Jura susurró apoyando el mentón en sus manos.
- El amor siempre vuelve débiles a las personas. No importa cuan fuertes, decididas y enérgicas sean... en un segundo terminan actuando de modo contrario a lo que generalmente son…-añadió Misty en igual tono bajo.
Barnette soltó un suspiro –Parece que no hay nada que pueda detener el amor entre un hombre y una mujer…-
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Hibiki se encontraba acostado en su cama. Sus ojos se habían cansado de estudiar el techo, a estas alturas conocía al detalle cada imperfección y cuanta tela de araña allí se encontrase…
¿'Porque…?. ¿Por qué tenía que hacer eso…?' soltó un suspiro '¿Qué diablos le ocurre a Meia…?. ¿Cómo fue capaz de… de…?' enrojeció '¿De besarme…?'
Sus pensamientos fueron a otro beso. Otro que él atesoraba mucho a su pesar…
La sensación de Dita entre sus brazos, su cuerpo tibio, las hebras de cabello enredadas entre sus dedos, sus labios suaves, tentadores uniéndose a los suyos en ese largo, largo instante…
Lo de Meia había sido distinto. Extraño. Casi a la fuerza, a él lo había tomado desprevenido y con la guardia baja. Realmente no podía expresar con palabras que era lo que había sentido en ese momento. Diferentes emociones se mezclaban en su cabeza al recrear el momento. Vergüenza, sorpresa, estupor… y algo suave y subterráneo que iba más allá de todo…
'Meia… ¿Qué demonios estás haciendo conmigo…?'
Se apretó el pecho sintiendo un dolor agudo, extraño allí. Una opresión intensa que nada tenía que ver con Dita.
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- ¿Qué sucede Jefa?- Belvedere echó un mechón de su corto cabello rubio detrás de su oído, y se concentró en la expresión seria de la dama mayor.
Celtic se quitó la mascara de oso de la cabeza y observó su pantalla -¿Qué demonios…?-
- ¿Qué es eso?- Amarone se acercó a su propia pantalla. Luego volteó a BC -¿Subcomandante…?-
Pero la nombrada se había quedado de pie, dura, como una estatua. Tenía los ojos bien abiertos y sus labios torcidos en una mueca indescifrable. Magno Vivian la observaba firmemente desde el otro lado.
- Es el escuadrón armado de Mejjer- Belvedere dijo en un susurro luego de tipear en su computadora –Y…-
- … Una línea de defensa de Taraku…- la jefa completó con firmeza.
- ¿Pero porque?. ¿Por qué están aquí?-
- ¿Ambos?-
- ¿Qué es lo que se proponen…?-
- ¿Subcomandante?. ¿Qué debemos hacer…?-
BC retrocedió algunos pasos.
- Esta es la línea de defensa de Taraku, adhiera su contraseña para ingresar, de lo contrarío no dudaremos en atacarlo…-
La voz masculina fue perfectamente oída en el puesto de mando.
- ¿Qué significa?. ¿Nos atacarán, porque?-
- Y no solo eso…- Belvedere se inclinó ante el pequeño mensaje que titilaba en su pantalla. El cual fue a continuación oído.
- …Y serán tratadas como enemigos si ayudan a los hombres de Taraku…-
- ¡Esto es una locura!. ¡Se supone que deben ayudarnos!- Amarone se mordió el labio –Ellas deberían de estar de nuestro lado…!-
- ¿Subcomandante…?- Celtic se volvió a BC que seguía pálida y sin moverse.
- Las zorras del escuadrón de Mejjer solo se ponen del lado que les conviene…- La jefa murmuró- ¡Parfet!-
- ¿Hai?- la silueta de la joven morena apareció en la enorme pantalla central -¿Qué haremos jefa?. De una u otra forma ambos van a atacarnos…-
- Sigue adelante, nosotras no nos detendremos-
- Pero…-
- Es una orden-
- ¡Roger! -y la figura de Parfet desapareció dejando la pantalla vacía.
Del otro lado se oyó nuevamente la voz masculina.
- Veinte segundos antes de la orden de ataque…-
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- ¿Qué pasa?. Pensé que ya habíamos llegado…- Pai se sentó en la enfermería observando a Duero que estaba mirando por uno de los grandes ventanales de la nave, y parecía mas extraño de lo normal.
- Parece que hay un problema Pai-
- ¿Qué clase de problema, si ya estamos en Mejjer no?. Ya estamos en casa, he visto el planeta desde aquí…-
Él observó a la niña por varios segundos, luego dejó escapar una tímida sonrisa.
- Me alegra haberte conocido Paiway Underberg-
- ¿Qué…?-
Pero su previa pregunta fue rota por el rápido sonidos de pasos. Varias mujeres irrumpieron en la enfermería portando armas.
- ¿Quiénes son ustedes?-
- Mantén silencio niña. Tú, ocúpate de ese hombre- habló una mujer que tenía la usual máscara extraña en la cabeza, a otra que estaba vestida como ella. Tomó del brazo a Pai y la sacó de allí pese al berrinche que esta hacía –Si no te quedas quieta será peor para ti-
- ¡Dr Duero!-
- Yo estaré bien, Pai- respondió este tranquilamente dándole una expresión serena a la niña, mientras ella se alejaba de él.
La mujer que se había quedado ahí, sonrió de un modo sarcástico y le dio un golpe con el reverso de su arma.
- Estupido hombre…- farfulló rudamente pese a la máscara que cubría su rostro –Muévete-
Y lo llevó por el pasillo, el cual ya estaba desierto. Había objetos diseminados en el suelo, se notaba que las piratas habían hecho lo posible por defenderse y no quedar como traidoras.
- ¡Duero!-
La voz desgarrante a su costado, lo hizo girar la cabeza pese a la ruda centinela que lo sujetaba del brazo.
- Parfet…-
La joven logró liberar una de sus manos de quien la tenía presa y se la extendió a él en un gesto de súplica. Los anteojos bailotearon en la punta de su nariz ante la acción, y grandes ojos color café hicieron su aparición, y ellos estaban llenos de lágrimas.
- Trata de ayudarnos… Busca a Hibiki… entre él, el subcomandante y tú deben hacer algo…-
- ¿El subcomandante?- Duero sostuvo su mano por un largo segundo sin quitarle la vista de encima.
- ¡Oh Duero!. ¿No lo sabes?- reprimió un gemido y la mujer que la sujetaba a ella le dio un golpe en el brazo e hizo que ambos se soltaran –BC era uno de ustedes…-
- ¿Qué?-
- Muévase ingeniera- acotó la mujer que llevaba a Parfet y la arrastró por el pasillo –El doctor ya tendrá tiempo de enterarse de las novedades apenas regrese con los suyos- soltó una risotada –Si es que llega…-
- ¡Parfet!. ¿Que quieres decir?- él exclamó retorciéndose, tratando de volver hacia donde llevaban a la muchacha, pero ella solo lo miró con expresión triste y desapareció tras una puerta.
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Horas después…
- ¿Cómo pudiste hacernos esto?. ¡Creí que éramos amigos!. ¿Acaso no estabas de su lado?. ¿No las ayudabas en las misiones que llevaban a cabo?- un furioso Hibiki gritó a una silenciosa BC que lo miraba fijamente a través de los barrotes que mantenían al joven preso.
Ella sonrió de un modo irónico. Su vestimenta femenina era reempezada por una de aspecto verde militar. Su cabello estaba recogido y varias insignias importantes decoraban su abultado pecho.
- ¿Desea que lo hagamos callar comandante?- un hombre preguntó luego de hacerle el conocido saludo marcial.
Su apariencia femenina decayó al suelo, cuando sus labios se despegaron y una gruesa voz de barítono tomó su lugar –Varios latigazos hasta que aprenda como debe dirigirse a un superior-
- BC…- Duero murmuró ignorando la mueca de rabia que tenía Hibiki.
- Si sabe lo que le conviene, doctor, no diga palabra…- dijo él/ella con la misma firmeza. Sin dudar de su rango y poder.
- ¡Te odio!- Hibiki se levantó de su lugar y se aferró a los barrotes -¡Eres igual a todos ellos…!-
Pero BC solo volvió a sonreír. Ladeó la cabeza –Adhiera diez latigazos más a su castigo, soldado-
- Roger-
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La noche corría lentamente dentro de esa nave. ¿Qué hora sería?. El tiempo pasaba a paso de tortuga mientras él no podía dormir. Las laceraciones de su espalda apenas le permitían tener algo de reposo. Menos mal que Duero había sido llevado a su misma celda, al menos ahora las heridas ya no le ardían tanto como al comienzo gracias a lo que sea que le hubo puesto para refrescarlas.
Se dio el placer de cerrar los ojos y pensar como estarían las muchachas allá en ese planeta desalmado sin ellos…
- ¿Hibiki?- la voz sonó en un susurro junto a él -¿Puedes ponerte de pie?-
Abrió los parpados encontrándose con un par de conocidos ojos color verde-musgo.
- ¿Me has oído?- insistió la voz en un tono presuroso.
- ¿Qué hace aquí 'comandante'?- siseó él en un humor cáustico.
- Debemos irnos de aquí…- continuó BC hablando en susurros y echando nerviosas miradas a Duero que ya estaba de pie –La jefa y las demas nos necesitan ahora…-
- ¿Acaso está bromeando?-
BC se rió. Pese a su voz gruesa, su aspecto no dejaba de ser el de una hermosa mujer en sus mediados veinte.
- ¿De verdad creíste que dejaría a la deriva a quienes han sido mi única familia desde el comienzo?. La jefa sabía mi identidad desde un principio, y ya ves no me delató… solo que no había nada que ella pudiera hacer ante los últimos acontecimientos…-
Hibiki se levantó con mucho esfuerzo, apretando los dientes en todo momento -¿No pudiste ser más suave en el numerito que debías representar?-
- Lo siento, pero tú me lo pusiste difícil haciéndote el héroe y eso… y no podía contarles el plan. Necesitaba que saliera a la perfección. Vamos, tengo una nave lista para abordar al Nirvana-
- La nave será difícil que se mueva… Barnette debe de haberle puesto una contraseña, de nada nos sirve que esté vacía…-
- Duero ¿dónde ha quedado tu sentido práctico y confiado?-
- En la enfermería donde tengo todo lo necesario para curarte…-
- Oh si apurémonos. No quiero alarmarlos, pero siento que necesito un medico…-
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-¿Se encuentra bien jefa?- Jura le preguntó con cortesía abanicándola con un trozo de papel.
Luego del odioso juicio en el que no se tomó en cuenta nada de lo que decían, las trasladaron a una celda demasiado pequeña, donde casi un milagro que no quedaran amontonadas las unas con las otras.
- Si, solo necesito uno de esos té que BC solía hacer…-
- ¡Oh jefa!. La subcomandante nos traicionó!- Barnette le recordó con un dejo de rabia en su voz.
La dama se sentó más cómodamente en la banqueta que alguien le había conseguido, miró a sus piratas y sonrió –Muchachas, BC es una de las nuestras…-
Estas menearon la cabeza en diferentes direcciones mostrando su disconformidad.
Meia se le acercó –Creo que deberíamos elaborar un plan de escape-
Esta la miró seriamente, luego alzó una mano y la colocó en su hombro –Me alegra ver que ya eres tú de nuevo-
- Siempre he sido yo…-murmuró la joven algo apenada –Solo que en los últimos días estaba algo confundida…-
Jura y Barnette la miraron con un gesto incierto. Misty se les unió, preocupada estrujando las manos -¿Podemos ser de ayuda hermana mayor?-
Ella les sonrió –Por supuesto, necesitamos el ingenio de Barnette y la sutileza de Jura para salir de aquí…-
- ¿Ahora que Hibiki no está, cierto?- la blonda mujer murmuró en un tono mordaz –Si él estuviera aquí supongo que no precisarías de nuestra ayuda…-
Meia se incorporó sorprendida de sus palabras. Sus mejillas se encendieron, se mordió el labio.
- No entiendo a que viene eso, Jura-
- ¿Segura que no?- Barnette intervino con cierta tensión en su voz –Solíamos ser amigas, cierto Meia?. Estamos aquí casi desde el comienzo, compartíamos todas y cada una de las cosas que nos ocurría…-
- Al menos nosotras siempre lo hicimos contigo- Jura replicó –Pero tú no…-
Los murmullos de las demas parecieron bajar decibeles ante la última acotación de la rubia y su agudo tono. La mayoría se quedó en silencio viendo esta inusual discusión entre las Líderes.
- Explíquenme a que se refieren porque yo sinceramente no las entiendo- Meia conservó su aspecto implacable, el mismo que solía usar antes.
- Muchachas…- Misty se acercó a las dos mujeres dispuesta a detenerlas cuando la jefa la sujetó del brazo.
- Pero…- murmuró consternada.
- Déjalas, ellas deben enfrentar esto solas…- la dama murmuró sonriéndole.
Misty retrocedió apretando sus manos, las demas piratas habían interrumpido sus conversaciones para prestar oído a las tres mujeres.
- Hablen- Meia se cruzó de brazos. Su rostro estaba tan serio que era imposible decir que estaba pensando.
A lo lejos se oyó un tumulto, y rápidos pasos seguidos de órdenes y exclamaciones. Voces agudas y gruesas unidas en una sintonía que asustaba. Una silueta se acercó hasta ellas del otro lado de la celda.
- ¡Amas a Hibiki!- Barnette le disparó sin preámbulos -¡Por eso has actuado de modo confuso durante la última batalla…!-
Los brazos de Meia cayeron sueltos a los costados de su cuerpo al reconocer a la nueva persona que había aparecido en su campo de visión. Estaba del otro lado de los barrotes mirándola firmemente. Su corazón detuvo sus latidos unos instantes, desde ese día no había vuelto a verlo…
- Y Dita lo sabía…- Jura añadió en un tono más calmo - ¿Tratabas de sacarla de en medio… por eso…?-
Los rasgos de Hibiki fueron perfectamente apreciados cuando la luz del pasillo recayó sobre él, mostrando su rostro pálido y confundido. Las muchachas reprimieron una débil exclamación de sorpresa.
- ¿Hiciste desaparecer a Dita porque amas a ese idiota?-
Ella meneó la cabeza, se acercó hasta él aferrándose a las rejas con sus manos. El joven instantáneamente retrocedió con sus ojos abiertos como si no pudiera creer lo que había oído.
- Hibiki… n-no…-
Duero apareció por otro lado, forzó rápidamente la cerradura viendo de reojo a su amigo que se había quedado lelo. Meia por otro lado tenía los ojos demasiado brillosos.
- Al fin que aparecieron- Parfet exclamó intentando romper el ambiente tirante que había quedado, ayudó a la jefa a ponerse de pie –Ahora debemos encontrar a Dita y a Bart…-
- Y llevarlos a la nave definitivamente…- Misty agregó con suavidad. Tomó el brazo de Meia que seguía viendo a Hibiki.
- ¡No encontré nada que pueda servirnos para sacar a la jefa de ahí…!- se oyó otra voz femenina más enérgica y decidida. Pronto una alta mujer de cabello azul apareció junto a Duero quitándose una horquilla del pelo –Probemos con esto, he oído que siempre dan resultados en las pelic…-
- ¡Rebeka!- Ezra exclamó acercándose con la pequeña bebé en sus brazos –Saluda a tu Oma, Kalua-chan…-
- Ezra, entonces ella es…- el cerrojo se abrió cortando sus palabras. Se volvió a Duero -¡Hey, eres bastante inteligente para ser un hombre!- le dio un fuerte golpe en el hombro, y volvió a colocarse la horquilla entre su espeso cabello azul, luego acabó por abrir la pesada puerta.
- Ahora debemos encontrar a esa tonta niña…- Jura se alisó el cabello y salió de la celda con su usual paso cadencioso.
- Es verdad Rebeka- Ezra se giró hacia la nombrada que sostenía a la pequeña Kalua con verdadero deleite -¿Dónde podemos encontrar a Dita-chan?-
- ¿Dita?- una mujer de tez morena y rojo cabello corto se adelantó al grupo, junto a ella había un número de diez mujeres o más.
- Varoa- Barnette la saludó con un gesto. Esta se acercó a la jefa.
- Diablos, en que estaban pensando BC y Gascogne para dejarla pasar por todo esto…?-
La mujer mayor sonrió con tristeza. Le dio una palmeada a la recién llegada y reiteró la pregunta de Ezra.
- ¿Dita ha estado en contacto con ustedes Varoa?. Hemos vuelto a llevarla…-
- ¿Llevarla?- Rebeka intercambió una mirada silenciosa con la mujer de cabello rojo. Esta asintió -¿Qué acaso Dita no estaba con ustedes en su viaje de entrenamiento?-
Hibiki pareció despertar de su mundo de estupor al oír aquello. Ladeó la cabeza hacia ellas.
- Dita tuvo un pequeño accidente…-
- Oh por Dios…-
- … Decidió venir aquí para recuperarse en compañía de Bart, un hombre como ellos…-
Rebeka y Varoa miraron a Hibiki y a Duero. Al menos el apuesto doctor merecía algo de consideración a su favor, en cambio Hibiki… con el patético estado que representaba…
- ¿Con un hombre?. Ustedes deben estar locas…- Rebeka sacudió la cabeza nerviosamente, Kalua le agarró un mechón de cabello.
Ezra le puso una mano en el hombro -¿Dónde está?-
Varoa y Rebeka volvieron a verse, esta vez el gesto fue captado por todos.
- Ella nunca ha llegado aquí, jefa- la colorada murmuró con preocupación.
Aquello de alguna forma debió de ser la gota que colmara el vaso del más joven de los hombres. Empujó a Duero hacia un lado haciendo que este casi cayera sobre Parfet, y luego de llegar hasta la alta mujer que había hablado, se plantó ante ella.
- ¿QUE QUIERES DECIR CON ESO…?- le gritó sacudiéndola unos segundos antes de apretar los puños con fuerza -¿DÓNDE DEMONIOS TIENEN A DITA…?-
Varoa vio el rostro demudado del joven, cuya idéntica expresión se leía en la cara de las demas y se preguntó que tanto podría significar para ese hombre aquella joven pequeña e infantil…
- Ella no está aquí, no teníamos noticias de su llegada y…-
Ezra se cubrió la boca con su mano ahogando un sollozo, gesto que fue copiado inmediatamente por el resto. Solo Hibiki se veía reacio a aceptar lo que las palabras de Varoa parecían significar. Sacudió firmemente la cabeza, sus puños se agitaron, y se giró hacia Meia.
Ella sabía que ese momento llegaría, y lo esperó, soportando valientemente su mirada.
Tras eso, el joven se dio la vuelta y empujando a Varoa y a Rebeka, siguió por el pasillo ignorando los constantes llamados de Misty.
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Continuará
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Nota:
Hey! Cuantos fics han leído donde la principal protagonista brille por su ausencia? xD Me siento feliz de haber acabado este capitulo, el cual yo creía sería super corto al no hallarse Dita-chan, pero veo que lo he sabido manejar bien… (16 hojas de Word:D)
Esta historia se ha salido completamente de control! (al igual que sus personajes xD) Que puedo decir al respecto?. Nada, que se escribe sola…
-.Respecto a ¿qué fue lo que ocurrió entre Dita & Hibiki la noche anterior a que ella se fuera…? no sé, eso lo dejo a la imaginación de Uds… xD
-.En cuanto al cambio de Meia… bueno, la chica está enamorada y pues… cuando uno se enamora termina actuando y comportándose diferente a lo que uno generalmente es… Solo me resta decir que no sé que pasará entre ella y Hibiki… ¿han notado que hay algo extraño entre ellos…?
-.Habrán visto que he hecho de otra forma la escena de BC y el descubrimiento de su verdadero 'genero' sucede que mis hermosos cd's han sufrido un accidente y soy incapaz de verlos T.T, asi que tuve que hacer la escena de otra forma y guiandome por como la historia se desarrollaba…
Psy! Si lees esto, me re-prestarías tu versión del 2do stage de Vandread? (please, please!)
Bueno, nada más que acotar, GRACIAS y muchas gracias por sus reviews, aunque Uds. no lo crean me ayudan muchisimo a actualizar!. Gracias una vez más!
Nos vemos!
L' Fleur Noir
a.k.a Sumi chan
