Lo veía y seguía sin creerlo. Un héroe, sacado de un videojuego, estaba frente a ella. En su cuarto, investigando todas sus cosas, curioseando con todo lo que no conoce. Parecía un niño pequeño que apenas empieza a conocer el mundo. De cierto modo se veía... Adorable. Tuvo que bajar por los protectores de tomacorriente que usaban con su hermanito cuando Link intentó meter cosas ahí; por poco se electrocuta. Para tenerlo ocupado mientras pensaba en una solución le dio un cubo rubik que se puede abrir cuando lo ordenas. Y la pregunta más importante era, ¿Cómo puedo regresarlo a su mundo?

-Em... -su voz la sacó de sus pensamientos- no quiero sonar grosero, pero me siento algo incómodo cuando me miras tan fijamente por tanto tiempo. Llevas media hora mirándome así y comienza a ser extraño.- ambos se sonrojaron

-Ah, lo siento - pero, ¿cómo no verlo si se trata de su mayor ídolo y su amor platónico? Además, seguía son creer lo que estaba pasando- Estaba pensando en cómo solucionar este problema.

-Bien, pero... ¿Me puedes explicar eso del...? ¿Vide-que?

-Videojuego... Pero promete que no te vas a alterar- tenía miedo, ¿cómo se tomaría la noticia?

-Lo prometo, sólo... Quiero saber de dónde vengo.

(t/n) respiró hondo, conectó su Nintendo Switch, colocó el cartucho y lo prendio. Link abrió los ojos tanto como pudo en cuanto vio su foto en aquella pantalla; se acercó lentamente hasta ella y la tocó con un poco de temor. ERA ÉL. La joven presionó algunos botones y la partida empezó. El Link de la pantalla estaba de pie, frente al Santuario de Ishokka, con una vista perfecta hacia donde se encuentra uno de los puentes que lleva a la región zora; era tal y como lo recordaba, con lluvia y algo nublado al inicio. (t/n) abrió el menú y reprodujo algunos de los recuerdos que había logrado conseguir. El héroe sólo se sentó frente a la pantalla mientras veía como sus recuerdos pasaban por aquél extraño aparato llamado "televisión". No sabía cómo sentirse al respecto, no todos los días descubres que aquellas cosas que siempre creiste, que viviste, que padeciste y demás... Han estado previamente diseñados para que así pasaran por alguien que es más grande que tú. Que en realidad tus acciones son controladas por alguien más; nada de lo que creiste que hacías por voluntad era así, todo eso eran deseos de otra persona plasmados en ti.

Después de un rato, (t/n) sólo apagó la consola, salió unos minutos, y regresó con algo de té caliente para tratar de ayudar a su nuevo amigo a calmarse. Sabía que no era algo fácil de digerir, de seguro se sentía perdido y confundido, pues descubrió lo pequeño que es su mundo y ahora está lejos de todo lo que conoció alguna vez. Estaba muy lejos de casa, y ninguno de los dos sabía como regresarlo. Pero por el momento, sólo quedaba abrazarlo con fuerza, sentada a su lado en el piso, y consolarlo mientras las lágrimas caían de sus suaves mejillas, dejando rastros húmedos de confusión, tristeza, pero sobre todo, miedo. Un miedo que jamás creyó que podría sentir en su vida.