Cap 4.

¿Sería que empezaba a gustarme Harry Potter?

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No, esa idea era absurda para mí, sencillamente no podía gustarme un alumno que era además el Héroe de Guerra más importante, bajé mi mirada y empecé a llenar los papeles que Albus necesitaba para el día siguiente, sentía en ciertos momentos como alguien volteaba a verme pero prefería seguir en mi trabajo.

- Profesora McGonagall- dijo Potter al terminar de guardar mi telescopio- ¿necesita ayuda?- miré mis papeles, realmente no había avanzado nada y tenía que entregar todo ese trabajo al día siguiente.

- Tenga- le tendí unos cuantos documentos para que me ayudara.

Pasamos un par de horas hasta que logramos terminar todo lo que había retrasado, al hacerlo envié por lechuza todo lo que habíamos hecho, caminé hacia el baño a prepararme para dormir, tenía un pequeño conjunto azul de blusa de tirantes y un short que usaría para estar más cómoda además que tenía una bella y gruesa cobija blanca para protegerme del frío, terminé de cambiarme y entré a mi habitación, sentí una fuerte mirada sobre mí pero cuando traté de buscar a su dueño no vi a nadie, al caminar escuché unos pasos detrás de mí y grité, al ver quien era respiré más tranquilamente, era Potter, había aprendido que él era bastante silencioso algo que seguramente lo había aprendido con la Guerra, miré como él hacía un pequeño escrutinio de lo que tenía puesto, me sonrojé furiosamente al notar como en su cara se formaba una leve sonrisa, caminé hasta la cama y traté de cobijarme completamente.

- Buenas noches profesora- dijo él con un tono divertido en su voz.

- Buenas noches Potter- contesté y me dormí.

Había pasado una semana desde ese suceso pero esa semana fue bastante larga para los dos, él tenía más deberes y no tenía a Hermione para que le ayudase, en más de una ocasión traté de ayudarle con las más complicadas también le preguntaba de quién estaba enamorado, necesitaba saber a qué mocosa tendría dentro de mi despacho todos los días en la mañana pero él simplemente sonreía e ignoraba mi pregunta, sabía que él de verdad me atraía, odiaba no haberme dado cuenta antes y sentir esto con tanta intensidad, odiaba no haberlo podido detener pero más odiaba que amaba sentirlo, amaba ver como pasaba sus manos por su cabello cada vez que estaba nervioso, siempre que estaba decidido arrugaba el espacio entre sus cejas, cuando perdía una constelación en el telescopio hacía un puchero que lo hacía parecer más el niño de 11 años que conocí que al adulto que tenía en frente mío.

Ese día era jueves, caminamos tranquilamente hasta mi casa y al llegar encendí un pequeño radio, me quité los incómodos zapatos de tacón y deshice mi moño para dejar mi cabello caer hasta el centro de mi espalda en unos suaves bucles y Harry amablemente me quitó mi capa para dejarla en un pequeño armario detrás de la puerta, ese día necesitaba hablar con él y de verdad saber de quién mi alumno se había enamorado, me estaba matando una sensación de mil cuchillos en el pecho cada vez que él mencionaba a esa alguien de quien estaba enamorado, pero más necesitaba saberlo para poder brindarle la seguridad que él necesitaba y que Albus había pedido que le brindara.

- Potter, venga- dije y él se acercó al sillón donde estaba sentada.

- Sí señora, ¿qué necesita?- se sentó.

- Verá Potter, es que…- empecé a decir pero la puerta se abrió de repente, ambos instintivamente la apuntamos al recién llegado pero la bajamos al ver que era Albus.

El director me indicó que quería hablar con Harry, caminé hacia la cocina y con magia puse la cena a cocinar, quedé supervisando que todo estuviera bien hasta que se fue Albus.

- ¿Para qué vino Albus Potter?- dije y salí de la cocina.

- Para ver si estaba bien señora- dijo y tomó suavemente mi mano- baile conmigo señora.

- ¡Ay! Potter- dije riendo- yo ya estoy muy vieja para esto- cambió la estación de radio por una más suave.

- No lo está profesora- me giró y me acercó a él, puse la otra mano en su cintura- vamos, baile conmigo.

- Pero Potter, usted se está volviendo loco- reí, sabía que no me iba a soltar y estaba muy bien en sus brazos como para hablar de más.

- Vamos profesora- me miró suavemente- estoy muy feliz hoy como para dejar que algo malo me pueda arruinar el día.

- ¿Por qué?- tal vez podría averiguar quién era la que le gustaba.

- Porque le podré decir a la mujer que amo que la amo- dijo y sentí mi corazón destrozarse lentamente y me solté de él.

Empecé a caminar hacia la cocina a comer lo que había hecho, necesitaba recordarme que ese muchacho tenía interés en otra persona y aunque quisiera algo conmigo ¿qué haría un muchacho de 19 años con alguien 25 años mayor? Sentí su mirada en mí al ver mi cambio repentino de humor, pasar de estar riendo en sus brazos a caminar muy malhumorada lejos de él.

Tomé mi cena muy temprano y me acosté a dormir antes de lo normal, Albus se molestaría por no tener mis papeles en la mañana pero poco me importaba, necesitaba descansar pero al despertar sentía que no hubiese dormido nada, di gracias a Merlín de que fuera viernes y pudiera descansar el fin de semana.

- Minnie- me llamó Albus desde la puerta de la casa, bañé y vestí rápidamente para poderlo atender, al llegar lo vi sentado tratando de abrir un envoltorio de caramelos de limón- hoy debes sacar a Harry del castillo- me soltó de repente.

- ¿Qué?- dije sin entender nada.

- Hoy ellos tres corren un peligro muy grande, hay fuertes rumores de que Weasley puede atacar hoy por la Sala de los Menesteres y no voy a poner en peligro a ninguno de ellos tres- hasta ahí habían llegado mis planes de descanso del fin de semana- ¿lo harás?

- ¿Me dejas otra opción Albus?- realmente no me dejaba elegir y tampoco quería exponer a Potter a ningún peligro, el director salió y encontré a mi estudiante vestido y listo para salir.

Pasé el día pensando dónde podría llevarlo para mantenerlo a salvo, tenía varias opciones pero ninguna que me convenciera de verdad, sabía que Severus llevaría a Hermione a cenar, algo estaba pasando entre ellos dos pero ninguno hablaba al respecto de ello, Pomona lo llevaría a un Centro Comercial muggle porque creía que en multitudes no podrían atacarlo o no se atreverían para no llamar la atención, terminé ese día completamente tensa y con ganas de sencillamente descansar.

Al ir por Potter a herbología y contarle todo lo que teníamos que hacer hoy encontramos en una pelea a Ginevra Weasley con Draco Malfoy, observé a Potter para preguntarle por miradas qué pasaba pero lo vi muy nervioso, me observaba e inmediatamente apartaba su mirada de mí, estaba tenso pero Severus interrumpió el momento pidiéndonos ir a hablar con Albus.

Caminamos hacia el despacho del director, Potter y Granger estaban abrazados en un gesto bastante fraternal pero bastante íntimo al cual Severus gruñó, Hermione lo volvió a ver por encima de tendría que acorralar a alguno de los dos y preguntarles qué estaba pasando entre ambos.

Avancé lentamente hasta la gárgola que resguardaba las escaleras hacia el despacho de Albus, dije la contraseña- pastel de limón chocolatado- avancé junto a los demás lentamente hasta entrar a donde estaba el viejo director.

- Buenas tardes- nos saludó educadamente.

- Hola Albus- le respondí y sonreí, Severus solamente gruñó en respuesta, se notaba todavía molesto.

- Tenemos que hablar- nos recordó- ellos se pueden quedar reguardados por los retratos de los demás directores.

Caminamos hasta llegar a una pequeña habitación donde Albus recibía a los miembros del Ministerio cuando sabía que tenía una larga cita, la habitación era circular y pintada de blanco, en el centro había tres sillones rojos con bordes dorados que se encontraban al frente de una chimenea que el director se encargó de encender al entrar.

- Siéntense- nos dijo desde un sillón y nos indicó con su mano el lugar donde hacerlo y al instante aparecieron dos jarras con té que los elfos habían enviado.

- No- respondí sinceramente.

- ¿Y tú Severus?- le dijo directamente al Jefe de Slytherin.

- Sí y no es de tu incumbencia- el director sonrió ante su respuesta.

- Entonces no los entretengo- se levantó y lo imitamos, salimos rápidamente para cumplir nuestra misión.

Al salir encontramos a Potter abrazando suavemente a Granger ambos al vernos se separaron y escuché como Severus hablaba para sí mismo de asesinar a alguien.

- Minnie- me jaló suavemente Albus para decirme algo que solo yo pudiera escuchar- por primera vez has algo incorrecto.

- ¿Pero qué dices Albus?- pregunté confundida pero solo me sonrió, ese era uno de los momentos donde concordaba con Severus en lo de "viejo loco".

Salimos Potter y yo del despacho hasta mi pequeña casa, necesitaba despejar mi mente y tal vez así lograría pensar en algún lugar donde él no corriera peligro. Al llegar desabroché mi túnica y la coloqué delicadamente en el mismo lugar donde lo había colocado desde hace más de 20 años que tenía de vivir ahí.

- Potter- lo llamé, él colocó sus útiles en el suelo y me miró- si usted tuviera que regresar a algún lugar donde hubiese estado completamente a salvo, ¿a dónde regresaría?

- No sé señora- respondió pensativamente- hubo muy pocos lugares donde estaba seguro. ¿Por qué?

- Piénselo- dije y me encaminé a tomar una ducha- tengo algo que decirle.

FIN DEL CAPÍTULO.

Lamento muchísimo haber durado tanto escribiendo este cap, es imperdonable el tiempo que dejé pasar entre un cap y el otro pero si leyeron "De Oscuridad a Sol" sabrán el por qué de ello.

¿Qué les pareció? A mí este fic me encanta, tengo pensado un One-Shot de ellos y ya lo tengo escrito en papel pero lo publicaré hasta que termine ambos proyectos.

Espero sus reviews.

Besos.

Mnica Snape.