Cuarto capítulo UP! (siempre había querido decir eso ^^) xDD
La boda se acerca... pero crecen las complicaciones.
Disfrutad!
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Los días pasaban con demasiada rapidez. Cinco días, ese era el límite de "soltería" para Bill Weasley, cinco días antes de la boda, antes de introducirse en una vida ajena a él, una vida que no quería.
Hermione permanecía en su casa leyendo un libro cuando su chimenea de polvos flú comenzó a arder. Ella esperaba a Ron, tal vez incluso tenía la esperanza de que apareciera Bill, pero una rubia cabellera la pilló de improvisto, Fleur se apareció en su casa con unas revistas en la mano.
- Hola Hegmione – saludó.
- Hola Fleur – respondió ella sorprendida -. ¿A qué se debe tu visita?
- Necesito ayuda, Hegmione. Quiego un vestido de novia bonito paga sogpgendeg a Bill pego no he encontgado ninguno en el mundo mágico… pensaba que… tal vez en el mundo muggle tú sabgías de sitios en los que pudiega encontgrag uno…
- Claro – repuso Hermione, tratando de ocultar el dolor que le producía pensar en la inminente boda -. Tienes un par de tiendas de novia en esta misma calle…
- ¿Me podgías acompañag?
- Fleur… no creo que yo…
- Por favog… tú conoces muy bien a Bill, siempge te has llevado bien con él, tú sabes qué le gustagá…
Hermione no quería, no quería tener nada que ver con la boda, bastante tenía ella con lo que se le venía encima. Pero la cara de súplica de su amiga era irresistible, estaba desesperada por gustarle a Bill y Hermione era, sin duda, la mujer que más sabía sobre él.
- Está bien.
Recorrieron varias tiendas de novias, la Gryffindor se sentía totalmente inferior cada vez que Fleur se probaba algún vestido, le hacían parecer tan perfecta, tan bella como una modelo, con aquella figura tan estilizada, su rubio pelo cayendo en perfectos mechones como una cascada…
Envidia. Sí, era envidia lo que sentía. Envidia de no poder ser ella la que luciera aquellos trajes con toda elegancia, de no poder ser ella la que se casara con Bill.
- A Bill le gustan los vestidos de palabra de honor – dijo mientras Fleur se paseaba delante de ella con un traje de novia -. No le gustan que estén muy cargados… algo simple bastará. Nada de velos, un buen recogido con alguna flor blanca le encantará…
- Vaya Hegmione, no sabía que supiegas tanto de Bill – respondió ella con una sonrisa -. Cuando te cases con Gon, me gustagía seg yo la que te aconsejaga tan bien.
Hermione puso todo su empeño en sacar una sonrisa.
- Fleur, voy un momento al baño, ¿vale?
- Vale, no tagdes – respondió ella desde el interior del probador.
Hermione preguntó por el servicio y casi corrió hasta él. Se sentía desolada, angustiada, triste y desesperada. La situación le superaba con creces, y ella, que siempre se había creído indestructible… se echó agua fría en la cara y se miró al espejo mientras lágrimas amargas salían a borbotones de sus marrones ojos…
De pronto, su estómago se revolvió con violencia. Sintió nauseas y tuvo que taparse la boca y correr hacia la taza del inodoro. Vomitó y tiró de la cadena antes de salir y mirarse en el espejo.
- Qué raro – murmuró para sí -. No me he encontrado mal en todo el día… tal vez sea la menstruación.
Entonces se dio cuenta de algo, alarmada buscó en el bolso hasta dar con la cartera. La abrió y cogió un pequeño calendario que había dentro. Contó los días al menos cinco veces, con los dedos, mentalmente, incluso con una calculadora. No podía ser, volvió a mirarse en el espejo. Su menstruación siempre había sido regular, hacía cuatro días que tenía que haberle bajado…
"Esto no está pasando" se repetía.
Aquel estaba siendo el peor día de su vida.
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El día antes de la boda, Bill no podía dormir. Tal vez fueran los nervios, las dudas, la fiesta del día anterior con sus hermanos… o tal vez fuera Hermione. No lo sabía, no había hablado con ella desde Año Nuevo, pero no por ello dejaba de pensar en ella a cada segundo. Se sentía impotente, viendo como su vida se precipitaba a un vacío del que no se sentía capaz de salir.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Ron entrando en la cocina, donde Bill fumaba un cigarro mirando al vacío – No deberías fumar – añadió sentándose junto a él.
- No podía dormir.
- ¿Nervioso?
- Sí.
- No parecen nervios lo que tienes.
Bill lo miró con rostro inescrutable, Ron le sostuvo la mirada, para demostrarse a sí mismo que llevaba razón: no eran nervios lo que sacudía el organismo de su hermano mayor.
- Vamos, dispara. ¿Qué pasa?
- No sé si quiero casarme con Fleur – confesó Bill, aunque en realidad no es que no lo supiera, tenía claro que no quería casarse con ella.
- ¿Por qué no?
- Creo… - lo miró con duda, luego suspiró – Creo que estoy enamorado de otra mujer.
- ¿Qué? ¿Quién es?
- No la conoces. No sé qué debo hacer.
- ¿Ella sabe lo que sientes?
- Sí.
- ¿Y qué opina?
- Ella también me quiere.
- Entonces, deja a Fleur – sugirió Ron -. No se merece que te cases con ella si no la quieres de verdad…
- Pero es que ella también está comprometida – interrumpió Bill -, es decir, que tiene novio.
Ron permaneció en silencio.
- La cosa se complica.
- Sí.
- Normalmente te diría que te guiaras por tu corazón – aconsejó Ron -, porque no sirve de nada estar con una persona que no quieres. Si Hermione estuviera conmigo sin que me quisiera yo me moriría – a Bill se le formó un nudo en el estómago -. Pero creo que entiendo la situación… tal vez deberías olvidarte de esa mujer y darle una oportunidad a Fleur, igual te das cuenta de que realmente te gusta.
Bill consideró esa opción. Tal vez no le había dado a Fleur la oportunidad, tal vez si la mirara con otros ojos y se olvidara de Hermione descubriera que le fascinaba su prometida.
- Gracias, Ron.
- De nada, para eso estamos.
- Oye – le dijo antes de que se alejara -, ni una palabra de esto a nadie.
- Claro, por supuesto.
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El día de la boda. El jardín de la Madriguera estaba repleto de flores blancas, gente bien vestida, mesas con canapés para los invitados, sillas que conducían al altar y personas nerviosas.
Hermione estaba en la cocina ayudando a Molly y Ginny con los últimos retoques cuando George irrumpió en la estancia.
- ¿Quiere alguien ir a avisar a Bill de que vaya a recibir a los invitados? ¡Estoy harto de mostrarme amable con gente que ni siquiera conozco! – y desapareció.
- Hermione, cariño, ¿puedes ir tú? – preguntó Molly mientras peleaba con unos decorados – Necesito a Ginny para poner a los gnomos en su lugar.
La morena tragó saliva.
- Claro, Molly.
Subió las escaleras nerviosa. No había visto a Bill desde el día de Año Nuevo, cuando él fue a buscarla al baño… el solo recuerdo producía que su entrepierna se humedeciera. No, Bill iba a casarse, él no estaba disponible, no debía pensar en él como lo hacía. Tenía que hablar con él, tenía que contarle… eso.
Se plantó frente a su habitación y tocó la puerta con cuidado.
- Adelante – se oyó la voz ronca de Bill al otro lado.
Hermione suspiró y giró el pomo de la puerta. Sonrió al encontrarse al mayor de los Weasley caminando de lado a lado, nervioso, tratando de hacerse un nudo en la corbata. Se detuvo cuando fijó su vista en Hermione, el silencio se volvió incómodo, ambos apartaron la mirada con brusquedad.
- Me ha dicho George que bajes a atender a los invitados, al fin y al cabo, ese es tu deber como novio – su voz se quebró con aquella última frase.
- Di-dile que bajaré enseguida – tartamudeó tratando de no clavar sus ojos en Hermione.
¡Dios, estaba hermosa! Llevaba un vestido de palabra de honor, tal y como a él le gustaba, de color rosa pálido, su pelo formado por perfectos tirabuzones caía rebelde desde la raíz. Aún no había visto a Fleur pero estaba seguro de que Hermione estaba mil veces más hermosa que ella, aunque aquello estuviera mal visto en las bodas.
Quitó los ojos de ella con violencia, tratando de concentrarse en la maldita corbata que se resistía a ponerse bien.
- Deja que te ayude – dijo Hermione acercándose a él.
Sus rostros quedaron a pocos centímetros cuando la Gryffindor ató la corbata de Bill. Cuando terminó de hacer el nudo, en vez de apartarse y salir de la habitación (como debería haber hecho si hiciera caso a su mente, que gritaba que saliera de allí), permaneció frente a Bill durante varios minutos, observándole, pensando cómo decirle que estaba embarazada…
Sus rostros se encontraron y sus labios dieron paso a un hermoso beso. La lengua de Bill se introdujo inconscientemente en la boca de Hermione para profundizar el beso y ésta se rindió a los deseos del primogénito Weasley, deseando que aquello no terminara jamás.
- Bill – llamó ella aún abrazada a él -. Hay algo que tengo que decirte…
"Si Hermione estuviera conmigo sin que me quisiera yo me moriría" resonaban las palabras de su hermano en su mente.
- Espera – dijo alejándose de ella -. Esto, esto no está bien, Hermione. Tú estás con mi hermano, yo, ¡Dios santo! yo voy a casarme… no podemos seguir comportándonos como críos, te-tenemos responsabilidades. Hoy voy a casarme con Fleur y seguramente tú algún día te casarás con Ron – se estremeció sólo de pensarlo -, no podemos dejar que esté… encaprichamiento hunda nuestras vidas.
Hermione permaneció estática, mirando a Bill con los ojos como platos. ¿Había llamado encaprichamiento a su relación? ¿Al producto de su embarazo? Las pocas ilusiones y esperanzas de Hermione cayeron por el suelo cual jarrón de cristal, rompiéndose en mil pedazos.
Quería salir de allí, gritar, llorar, correr… pero no iba a hacerlo frente a Bill, no iba a humillarse de aquella manera cuando para él sólo había sido un "encaprichamiento".
- Está bien – dijo con todo el orgullo que le fue posible -. No… no me importa, está claro que hemos cometido un error encaprichándonos, tienes razón, esto no ha sido nada más que una especie de obsesión. No te preocupes, me encargaré de que no vuelva a suceder.
Y tras esto, Hermione abandonó la habitación, dejando que las lágrimas corrieran libres por sus mejillas.
Bill se quedó clavado en el sitio. Realmente no había sentido las palabras que le había dicho a Hermione, lo había dicho sin pensar, recordándose que estaba mal que ambos sintieran lo que sentían el uno por el otro… pero al parecer para Hermione aquello no había sido más que una obsesión. Algo se rompió en el interior de Bill.
"Es mejor así" se repetía mientras miraba en el espejo su rostro quebrado.
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Ainss,, los remordimientos :(
Tanto Hermione como Bill creen que el otro no siente nada por ellos... pero la realidad es bien distinta. La boda está al caer, Hermione está embarazada, Bill no lo sabe...
¿Qué ocurrirá?
Todo esto y más en el siguiente capítuloo ^^
Un besoo!
