Hola y muchas gracias por sus reviews y ya empezamos con la competencia y el cambio de Antonio…
Mi español es puertorriqueño, a si que si no entienden algunas palabras siéntanse libres en preguntar
Hetalia no me pertenece, ni los eventos históricos solo mis oc…va a ser T y perdonen algunas bellas palabras de Antonio en este capítulo, pero sinceramente yo hubiera dicho lo mismo que el…
Traición: 1528
Una guitarra se hacia oír por los pasillos del castillo y algunas sonrisas hacían juego con la hermosa melodía. Ahí estaba, sentado en la blanca arena debajo de las sombras de los palmares, Antonio y sus pequeños. Salvador sentado a su lado izquierdo aplaudiendo a compas de la guitarra mientras Jamaica reía de felicidad. Cuba estaba sentado a su derecha junto a su hermana Guadalupe y la más cercana al él, La Española, que también aplaudía. América en cambio tenía sus ojos pegados a su hermana menor que bailaba en harmonía con las notas de la canción. Aunque era menor que él ya no era una niña sino, una mujer hermosa.
-Baila mi niña, que la felicidad es corta- dijo Antonio, ojos verdes clavados a su hija que bailaba sin parar. Tenía sus ojos cerrados, pero se podía ver la felicidad. Su larga falda roja bailaba con el viento y hacia que su piel morena resaltará. Había crecido bastante, para sus hermanos ella ya no era una niña, pero para Antonio siempre lo será. Los soldados españoles la llamaban "La llave de las Indias". Si, ella daba y sigue dando su vida por sus hermanos, protectora de todo lo ellos tienen.
-Creo que ya es suficiente- dijo Antonio parando la hermosa melodía. Algunos niños soltaron unos pucheros, pero persiguieron al español. Al caer la noche Antonio llevo uno a uno de sus niños hacia sus cuartos, excepto a San Juan Bautista y América que dormía en los brazos de la chica. La chica levanto su ceja al ver al español un poco nervioso dando vueltas frente al ella. -¿Qué pasa? Ella dijo y Antonio fingió una sonrisa, pero rápidamente ella frunció el ceño. –Bueno, te conozco bien, no juegues conmigo- dijo la chica seriamente. –Tengo un mal, pero mal presentimiento-
Después de hablar un poco con su "madre" y colocar América en su cuna, se retiro a su cuarto. Se sentó junta a la ventana y mirando hacia el mar peinaba sus largos cabellos castaños. Soltó su cepillo rápidamente cuando al parecer vio unos barcos en el puerto. Sin perder el tiempo se asomo por la ventana, era oscuro pero pudo ver la bandera Francesa ondulando en el viento. Nunca había visto a Francis antes, pero por como lo describía Antonio y algunos españoles, no quería ni verlo en pintura. Volvió a su cuarto y se recostó en su cama y rápidamente cayó en un profundo sueño.
-¿Qué?- se levanto Antonio rápidamente de la silla y miro a Francis. –Mon amour, somos amigos, así que hay que compartir ¿no?- Antonio se abofeteo mentalmente y volvió a la realidad. Sus ojos tenían una chispa de fuego y el sintió que su corazón dio un salto a su garganta y volvió a su lugar en cuestión de segundos. ¿Cómo se atreve el francés a decir una cosa así? Saco su espada y agarro al francés por el cuello y puso su espada frente a él.
-¿Compartir dices?- el francés asistió con la cabeza nerviosamente -¿Compartir cuando te reíste junto a Gilbert y Arthur cuando esos cabrones dijeron que yo había enloquecido? ¿Compartir cuando no hiciste nada cuando esos monarcas infelices se burlaban de mí y hacían el ridículo conmigo? No, no lo creo "amigo", son mis hijos y no los comparto con nadie.- grito el español pegándole la espada más cercana al cuello. –A mi no me importa ir al infierno y virar por ellos. No juegues tu ni nadie conmigo, porque puedo ser el peor de los enemigos- susurro el español mientas empujo a Francis al piso.
-Escúchame bien- Antonio dijo poniendo su pie en el pecho de el francés. –Es mejor que ni tú y ni tus amiguitos baratos no traten de pasarse de listos, porque esos pendejos juegos no van conmigo. ¡Ahora lárgate y ruega de que yo no te vea!- grito el español con rabia removiendo su pie del pecho del francés y dándole la espalda.
Francis se paro del piso sonriendo sínicamente y lentamente se fue del despacho. Pero, no se fue del todo, no sin antes dejarle un regalo a su "mejor amigo" Antonio que se había comportado de lo mejor hoy, mejor que nunca. Mando a sus soldados a quemar todas las aldeas cerca de allí para darle un escarmiento al español por portarse de los mejor.
-Mon cheri, espero que te sirva de lección- sonrió el francés y luego se retiro de la bahía.
Okay termine este capítulo espero que sea de su agrado y review!
Dato: En el 1528 todas la aldeas de la costa de San Germán en San Juan Bautista para ese tiempo fueron quemadas y saqueadas por las fuerzas francesas cuando la corona española se negó a ceder territorio a los franceses…Francis que malo eres…muchos pescadores murieron quemados.
