Disclamainer: Los personajes y escenarios mencionados a continuación no me pertenecen y no obtengo ningún tipo de beneficio económico-fiscal por esta historia.

N/A: Como siempre, quería agradeceros que me sigais leyendo, y quería pedir disculpas por haber tardado tanto en subir, pero es que no he tenido tiempo para nada. Quería dedicarle este capi (aparte de a aAvengirl, por supuesto) a mi querida Alba, que espero que le guste muchito. Pues no os entretengo mas, ¡a leer!

Llevaba algo de tiempo bastante contrariado. No era para menos. Después de aquel toque en la Sala Común, Remus creía que ya estaba todo hecho, que solo era cuestión de esperar el polvo de su vida. Já. Sirius, desde esa tarde, había hecho gala de un comportamiento extraño, casi como rehuyente. No en todo momento. Era muy raro. Lo mismo no le hablaba en todo el día que lo mismo lo volvía loco preguntándole cosas. No sabía a que achacar ese comportamiento.

Debido a la excitación del jueguecito de Sirius, Remus había tenido que aumentar alarmantemente la frecuencia de sus masturbaciones diarias, por eso había pensado acelerar las cosas. Deseaba ya que sirius lo poseyera, que lo reclamara como suyo. Así que le daría celos, ¿no? Era el truco mas antiguo del mundo.

No quería tener que hacerlo, pero es que... Sirius había causado un efecto devastador en sus hormonas, que ahora clamaban por un poco de sexo.

La cuestión era: ¿quién?¿cómo hago que se de cuenta? Por que eso era otra, que el muy bastardo pasaba de él. Podría liarse con medio Hogwarts que no se daría cuenta. Por un momento pensó incluso en ponerlo celoso con su enemigo Snape, pero no tenía tanto estómago como para eso. De repente, una luz se encendió en su mente.

Flashback

Eduardo de Teck era uno de los prefectos de Ravenclaw. Por todos era conocido que era gay. No es que tuviera pluma, ojo. Era bastante varonil. Pero como él mismo lo iba diciendo por ahí, no era un secreto para nadie.

Un día, cuando el tal Eduardo iba a tomar un baño en el Baño de Prefectos, se dio cuenta de que había alguien. Ese alguien era Remus Lupin, de Gryffindor. Entró sin hacer ruido, para ver que estaba haciendo. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio al bueno de Lupin, al que tenía cara de no haber roto un plato en su vida, masturbándose. Mientras lo hacía, el agua de la ducha iba cayendo por su cuerpo, pegandole el cabello a la cara, haciendo que su torso, sus piernas, sus brazos y todas las partes de su anatomía brillaran con un fulgor espectacular. Su mano, moviendose a la velocidad de la luz, recorría toda la extensión de su miembro, brillante por el agua. El orgasmo estaba cerca. Mientras que su mano izquierda atendía su miembro, la derecha bailaba por todo su cuerpo; testículos, vientre, culo...

Pero su sorpresa fue máxima cuando, al estallido del orgasmo, gritó el nombre de Sirius Black entre espasmos de placer. Remus, que había abierto los ojos después de correrse, vio como era espiado por Eduardo y, sin decir nada, salió avergonzadísimo del baño para, después de coger su ropa, salir pitando hacia su dormitorio. No sin antes darse cuanta de la tamaña erección que lucía el Ravenclaw.

Fin del Flashback

Decidido. Usaría al tal Teck ese para darle celos a Sirius. Tendría que arrepentirse de haberlo dejado así.

Y vaya si se arrepentiría.