Fandom: Torchwood.
Título: Como debería haber sido (It was good, yeah?) - Capítulo 3 - Proximidad
Rating: PG-13.
Género: Sci-Fi, drama, angst, aventura. ¿Tragedia?
Advertencia: En futuros capítulos, mucho angst y sexo. No esperen un final muy feliz.
Pareja; Jack/Ianto.
Resumen: Post Miracle Day. Un no exactamente fic fix-it. Torchwood fue reconstruido, y Jack, Gwen y un nuevo miembro se encuentran atrapados en el medio de una colisión de realidades alternativas, una conspiración y un Ianto que está vivo pero que jamás supo nada de Torchwood.
Nota de Autora: Perdón por tardar tanto. Pero verán, la úlitma vez que postee solo había visto el primer episodio de Doctor Who, ahora estoy por comenzar la serie 3. Así que estoy perdonada, no? :) Bueno, por el lado positivo, las cosas se ponen a poner sexy. No que no fueran sexy antes, porque cualquier cosa teniendo a Jack e Ianto ya es sexy, pero ahora se ponen slash-sexy. :P Además, el enigma comienza a resolverse. No los voy a distraer más con esta Nota de Autora, así que vayan y lean! :)
Oh, y como pueden ver le cambié el título, le va mejor. Conservé el viejo entre parentesis así saben que es el mismo fanfic.
Los links a las canciones en YouTube que usé en este capítulo van a ir al final.
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Capítulo 3
Proximidad
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-Traje el almuerzo- anunció Ianto al entrar al galpón.
Habían pasado cuatro días ya desde que ingresaron a esa nueva realidad y ya habían comenzado a establecer una rutina. Ianto, quién no tenía a nadie que lo esperara en su departamento, y como el vínculo que unía al equipo con esta realidad se sentía responsable por ellos, almorzaba y cenaba con ellos. Jack y Gwen no tenían mucho que hacer todavía. Dado que tenían una sola computadora por ahora- Ianto les compró dos más, pero debían esperar algunos días para que llegaran, además de que habían decidido no robar esta vez, muchos recuerdos- no podían traquear a los que les habían disparado. Miranda se la pasaba el día entero enfrente de la computadora, haciendo cuentas y murmurando en voz baja distintas teorías. Por lo que todo lo que ellos habían hecho hasta ahora fue convertir el galpón en un lugar más habitable. Eso era ordenarlo un poco y limpiarlo, si bien no avanzaban mucho salvo en los momentos en los que Ianto se les unía. Además, Jack se encargaba de supervisar a Miranda pidiendo reportes cada tanto, y Gwen buscaba de entre la ropa guardada aquella que podía servirles. Sin embargo, solía fallar en encontrar ropa que le entrara o que fuera con el estilo de ellos- porque aún en universos distintos, el estilo era algo importante, sobre todo para el capitán-, y terminaba siendo Ianto quien encontraba ropa para ellos. La clásica pantalones y camisas celestes para Jack, jeans para las dos mujeres y camisas negras para Miranda que solía usarlas sobre una remera lila abierta.
-¿Qué trajiste?- preguntó Jack ayudándolo a vaciar las compras.
-No mucho- contestó Ianto sacando una lata-. Para ahora traje porotos y salchichas.
-¿Porotos?- lo cuestionó Jack con un tono divertido.
-Sí, ¿por?- preguntó el joven Welsh confundido.
-No, por nada- dijo el capitán sacudiendo la cabeza con una sonrisa asomando en sus labios.
-Déjame adivinar, ¿chiste interno?- dijo Ianto levantando una ceja cuestionadora, al ver que el otro no respondía, giró hacia donde se encontraban las otras dos mujeres -. Miranda, Gwen, ¿alguna sabe qué tiene de gracioso una lata de porotos?
Tanto Miranda desde su computadora, como Gwen que se encontraba seleccionando ropa para futuras mudas que fueran de la talla correcta para todos, sacudieron la cabeza. Ianto se tornó para mirar a Jack pero no dijo nada, en su lugar buscó el abrelatas.
Jack ya lo estaba esperando con este en la mano. Cuando fue a tomarlo, sus manos se tocaron inevitablemente, e Ianto trató de ignorar la descarga eléctrica que sintió a través del contacto. Aunque siempre fue bueno creando una máscara que ocultaba todos sus sentimientos, esta parecía quebrarse cuando estaba en presencia del Capitán.
Estaban colocando el agua para las salchichas en una olla cuando de golpe se escuchó el sonido de una batería a lo largo del galpón.
-¡Perdón!- exclamó Miranda de golpe bajando el volumen de su computadora.
-¡Hey! Creí que estabas trabajando- se quejó Jack.
-Bueno, lo estaba- dijo Miranda con una sonrisa-. Pero después de 6 horas necesitaba un descanso. Me olvidé que no tenía puestos los auriculares.
-¿Qué canción es?- preguntó Jack.
-My alien, de Simple Plan- contestó la joven.
-Está bien, dejala- le dijo el capitán.
Miranda subió de nuevo el volumen de la canción, que ya iba por el estribillo. Jack había puesto el agua con las salchichas a hervir ya cuando agregó:
-Saben, de verdad tuve a una novia una vez con dos brazos y cuatro piernas.
Ianto que estaba picando perejil y ajo sonrió incrédulamente.
-¿Qué acaso no me crees?- le preguntó Jack yendo hacia dónde él estaba y colocándose por detrás-. ¿Qué debo hacer para convencerte?-dijo mientras intentaba hacer que Ianto dejara de picar para poder ponerse enfrente de él.
El joven Welsh intentaba disimular la sonrisa de sus labios mientras realizaba la olímpica tarea de ignorar a Jack. Ninguno prestó atención cuando la canción terminó, pero entonces, ya sea al azar o porque Miranda la escogió a propósito, otra comenzó a sonar.
-Maybe I didn't treat you, quite as good as I should have- cantaba Elvis Presley.
El humor festivo de Jack se esfumó, para ser reemplazado por una seriedad nostálgica. La letra de la canción hablaba de él y de como había tratado a Ianto. Y ahora, con Ianto delante suyo entre sus brazos, tenía una segunda oportunidad. Puso una mano sobre la del joven Welsh urgiéndole a que dejara el cuchillo. Ianto quien notó enseguida el cambio en el ambiente, cumplió sin chistar, y cuando Jack lo hizo girar para que lo estuviera enfrentando, también obedeció.
Con las manos de Jack en su cintura y su cabeza sobre su hombro comenzaron a bailar. La profunda intimidad del momento no se le escapaba a Ianto. Lo aterraba la intensidad de la atracción y conexión que sentía con este hombre que hace una semana no conocía. Quería escapar, salir corriendo, pero no podía más que entregarse. Como si esto es todo lo que pudiera hacer, entregarse a este hombre de penetrantes ojos azules que irradiaba masculinidad desde cada poro derritiendo hasta las últimas de sus defensas.
Jack apretaba suavemente al joven hombre contra sí, disfrutando cada centímetro en contacto. Disfrutando el doble por cada oportunidad que había tenido de hacerlo pero que no lo hizo. Quisiera poder mantenerlo en sus brazos así por siempre. Quería tenerlo en todas las maneras posibles y nunca dejarlo ir.
-Give me, give me one more chance, to keep you satisfied.
Jack irguió la cabeza para poder mirarlo a los ojos. Sus narices casi se tocaban y sus alientos se mezclaban el uno en el otro. La tensión de decir con un beso todo aquello que aún hoy no podía decir en voz alta aumentaba con cada acorde. Jack no paraba de hacerle el amor con la mirada, regocijándose en ver el alma que habitaba en aquellos ojos azules y que una vez había visto como los abandonaba.
Cuando el beso ya era inminente y la intimidad del momento se le hizo a Ianto más de la que podía soportar, habló.
-Debería irme- dijo rompiendo por fin la conexión visual.
Salió con rapidez de entre los brazos de Jack y se dirigió raudo hacia el exterior del galpón. Jack ya lo había dejado ir así una vez en el pasado, y no iba a dejar que sucediera de vuelta.
-¡Ianto!- gritó yendo tras él-. ¡Ianto!- repitió cuando lo alcanzó-. Espera- dijo tomándolo del brazo.
Ianto se dio la vuelta obligado por el tirón del otro.
-No te vayas, decime que te pasa- le reclamó.
-No... Yo...- su usual máscara estaba muy rota para que siquiera intentara usarla.
-Por favor, decime lo que te pasa- le suplicó Jack.
Las palabras lucharon en el interior de Ianto antes de poder salir.
-Es... es... ¡es que es muy rápido!
-Perdón- dijo Jack soltándolo-. Si querés que me aleje...
-¡No importa! ¡No es eso!- gritó Ianto desesperado en casi un llanto-. Es que es muy tarde. Yo...
Se hizo un silencio en el cual Jack le suplicó silenciosamente que continuara mientras Ianto buscaba una manera de decir lo que sentía.
-Tengo miedo, Jack- confesó-. Es muy rápido, apenas te conozco pero...
Esta vez fue Ianto quien dijo con la mirada lo que no podía decir. Y Jack no pudo aguantarse más, tomó el rostro del otro entre sus manos y lo besó con pasión. Ianto enseguida le respondió con la misma pasión y abrió la boca, invitándolo a que entrara. Jack, no se hizo rogar e introdujo su lengua recorriendo cada rincón de aquella cálida cueva. La lengua de Ianto se sumó al baile, aumentando la ferocidad apasionada del beso. De algún modo había terminado con su espalda contra la pared, lo cuál era bueno, porque esta más la fuerza con la que Jack lo sujetaba, impedía que cayera al suelo. Hacía rato que las rodillas habían dejado de responderle.
A regañadientes, cuando la necesidad de respirar fue demasiado imperiosa, se separaron. Recuperaron el aliento por un tiempo sin despegar las frentes.
-Debería irme- dijo Ianto-. No, en serio- agregó ante la mirada de Jack-. Tengo que volver a trabajar.
Jack le sonrió.
-Vamos- dijo-, ¿me vas a decir que no podés almorzar unas salchichas?.
-Está bien- se resignó Ianto, no podía parar de entregarse a este hombre.
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-Necesito algo para hacer, me aburro acá- se quejó Gwen.
-Entonces es tu día de suerte- le dijo Miranda sentada desde en frente de la computadora como siempre-. Encontré algo que requiere salir de este galpón.
-¡Súper!- exclamó Gwen.
-¿Qué encontraste?- preguntó Jack.
-Va a haber un poco de actividad de la Brecha, no la suficiente como para que sea ningún pico, pero si la suficiente como para que sea detectada- explicó Miranda-. Y si yo lo noté, probablemente quién sea que nos atacó en nuestra realidad, si es que existen también acá, lo hayan notado también. Y aún cuando no estén, sería bueno conseguir información de la actividad de la Brecha.
-¿Dónde quieres que vayamos?-preguntó Jack con una pierna apoyada sobre una de las sillas.
-Acá tienen las coordenadas-dijo Miranda entregándole un papel a Jack.
-¿Y qué haremos en caso de encontrarlos?- inquirió Gwen.
Miranda sonrió y sacó algo de su mochila.
-Micro-localizadores del siglo 33- dijo mostrando en su mano unos aparatos delgados no más grandes que un poroto-. Traten de ponérselos a algunos de ellos o a sus medio de transporte. Lo bueno de esta tecnología es que es irrasteable por cualquier cosa anterior al siglo 31. No podrán saber que los estamos siguiendo- dijo con una sonrisa.
-A veces me pregunto cuántas cosas llevás en esa mochila tuya- preguntó Jack con una sonrisa también.
-Bah- desestimó el comentario Miranda-, te alegra que lleve de todo.
-Igual- dijo Gwen-, ¿qué hacías con localizadores en tu mochila?
Miranda simplemente se encogió de hombros.
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Las coordenadas que les dio Miranda llevaron a Jack y Gwen hasta una casa abandonada. Indignamente, habían tenido que caminar diez cuadras luego de bajarse de un colectivo que no pasaba más cerca. La ausencia de la SUV se hacía sentir, aunque por el otro lado, al tener que ir de encubierto en caso de que estuvieran los mismos que le habían disparado antes significaba una ventaja.
-Entremos por el jardín trasero- le dijo Jack a Gwen-, para evitar que nos vean.
Gwen asintió mientras preparaba su arma en la mano.
El jardín en cuestión se veía inofensivo. Ninguna amenaza latente saltaba a la vista. Aún así Gwen no podía sacudirse una sensación incómoda de los hombros.
-Hay algo mal acá- le susurró a Jack.
-Sí, lo hay- concordó Jack-. Mirá el pasto.
-¿Qué tiene? Está cortado- dijo Gwen confundida.
-Exacto. Demasiado prolijo para ser tan sólo una casa abandonada. Cualquiera nos puede ver desde el interior- dijo señalando hacia la casa.
-¿Entonces qué hacemos?- preguntó Gwen.
-Cruzar los dedos y esperar que nadie esté mirando por la ventana- contestó Jack.
Llegaron a la puerta trasera dónde ambos se pusieron a los costados. Tras intercambiar una mirada ambos irrumpieron en la casa. No llegaron a dar ni dos pasos que se encontraron rodeados de pistolas apuntándolos.
-Yo que ustedes soltaría las armas y me quedaría bien quietitos en el lugar con las manos en alto- dijo un hombre vestido con bata blanca saliendo de entre el grupo de hombres militarizados vestidos de negro que los apuntaban con las armas.
Una vez que ambos dejaron las armas en el piso, el hombre se les acercó. Era pelado con una barba corta rodeando la parte inferior de su cara. Usaba anteojos rectangulares y llevaba las manos en los bolsillos de su bata de laboratorio, baja la cuál llevaba una camisa celeste y pantalones beige.
-Bien, bien. ¿A quiénes tenemos acá?- dijo mientras caminaba dando vueltas a su alrededor- Pero sí son nuestros amigos que salen de la otra realidad- entonces se detuvo a un costado de Jack-. ¿Y dónde está la chica? Eran tres los que vinieron.
Jack no contestó.
-Con qué no vamos a colaborar, ¿eh? Bueno, no importa- dijo y se colocó enfrente de Jack con una mano en su mentón como quién estudia un rompecabezas-. Mirá, no me interesa quién seas ni qué estás haciendo, no hay nada que puedas hacer para interferir con nuestros planes. Yo que ustedes me encargaría de disfrutar estas dos semanas que les quedan.
-¿Qué querés decir?- preguntó Jack serio de golpe a pesar de que hasta ese entonces se estaba tomando todo con su humor habitual.
-Que dentro de a poco dejara de haber dos de ustedes, dos de todo.
-¿Y eso que significa?- preguntó Gwen desde el costado de Jack.
-Oh, querida- dijo el hombre dándose vuelta para mirarla-. ¿Acaso crees que los Doctores te vamos a contar todo?- a continuación se alejo de ellos para decir una orden-. Spencer, regístralos.
Spencer, un chico rubio y tímido vestido también con una bata blanca de laboratorio pero cerrada, se acercó hacia ellos y comenzó a sacarles los aparatos. Primero, les sacó a ambos los auriculares bluetooth, los celulares, y a Gwen le sacó el tricorder que había llevado para hacer las lecturas sobre la Brecha.
-Interesante tecnología- dijo el hombre de la bata de laboratorio sacándole el tricorder de las manos a Spencer e inspeccionándolo-. Bastante adelantada- señaló.
El hombre se puso a tocar botones en el tricorder hasta que la pantalla se activó, estuvo inspeccionándola un poco más antes de hablar de vuelta.
-Interesante- dijo una vez más-. Con que parece que pueden identificar actividad de la Brecha. ¿Y qué haré con ustedes?- preguntó mientras otra vez caminaba dando vueltas alrededor de ellos-. Podría matarlos, pero luego me tendría que deshacer de los cuerpos y tengo cosas más importantes que hacer- dijo mientras se regocijaba en la mirada de odio que salía de Gwen, Jack sabía ocultarlo mejor como para no darle el placer al maniático-. Yo que ustedes me mantendría alejados de todo esto, a no ser que quieran que me vea de verdad obligado a matarlos. Me llevaré esto- dijo agitando el tricorder en el aire- No lo necesitarán más. Spencer, devolveles los celulares, pero no los bluetooth. Buenas tardes- dijo mientras se marchaba.
Spencer les devolvió los celulares y se fue rápido tras el hombre que parecía ser su jefe y los dos se fueron en un auto. Jack y Gwen se tuvieron que quedar donde estaban ya que sus subordinados los seguían apuntando. Luego de escuchar a un auto irse estos comenzaron a irse, no sin dejar de apuntarlos con las armas hasta el último minuto. Jack y Gwen escucharon a otro auto irse con los hombres militarizados.
El capitán entonces tomó su celular y marcó un número.
-¿Los tienes?- preguntó.
-Los tengo- contestó Miranda, y su sonrisa se podía sentir a través del teléfono.
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-¿Y Jack?- había preguntado Ianto tras llegar al galpón media hora antes.
-Se fue con Gwen a conseguir información sobre la Brecha- le había contestado Miranda.
-Oh- exclamó Ianto un poco desilusionado-. Traje las notebooks- dijo buscando un tema nuevo.
-¡Genial!- festejó la joven sacando una de las máquinas y poniéndola junto a la suya.
Miranda sacó un cable de su mochila y conectó las dos computadoras. Comenzó el traspaso del software de Torchwood a la nueva, acelerando el proceso utilizando la memoria RAM de la suya. Cuando el traspaso estuvo completó, instaló el programa de localización. Luego, recordando que ya lo habían comprado, le introdujo a la nueva notebook las memorias RAM. No llegaban a los 100 terabites como la suya, algo muy adelantado a su tiempo, pero antiguo para el futuro en el que había estado, sin embargo, algo era algo, así por lo menos no se colgaría cuando pusiera a correr los programas.
-¿Ianto, podés ayudarme con esto?- preguntó Miranda dudosa.
-Sí, seguro- contestó Ianto sorprendido-. ¿Con qué?
-Necesito que me digas en que puntos se detienen y el trayecto de los autos una vez que le pongamos los localizadores- dijo señalando una de las pantallas.
-Sí, claro- dijo tomando asiento frente a la computadora.
Ianto no estaba seguro por qué, pero estar allí, formando parte del equipo se sentía bien. Como si eso fuera lo que estuviera destinado a hacer. Por unos instantes, quiso poder estar trabajando allí todo el tiempo, ser un miembro definitivo de Torchwood. Pero entonces recordó que no podía abandonar así como así su trabajo en Debenhams. Necesitaba poder vivir de algo que tuviera un sueldo y fuera estable.
A pesar de todo, nada le sacó aquella sensación de estar en el lugar correcto.
Sólo fue distraído de sus pensamientos cuando Miranda le entregó un auricular bluetooth extra que tenía guardado en su mochila- de verdad, los contenidos de la mochila de Miranda parecían no tener fin-. Ianto escuchó el desarrollo de la escena con atención y se asustó cuando el muchacho Spencer les quitó los auriculares y dejaron de oír lo que pasaba en la casa abandonada. Sin embargo, una mirada tranquilizadora de la joven a su lado fue suficiente para calmarlo un poco.
Ella no estaba preocupada, Jack y Gwen sabían lo qué hacían y habían estado en situaciones peores. Además, estaba muy concentrada manejando a los localizadores. Sabía que aquel tiempo invertido en videojuegos en vez de una vida social rendirían sus frutos. Por suerte, nadie se fijaba en un par de aparatos negros del tamaño de un poroto. Ni siquiera cuando estos se encontraban volando por el piso. Gracias a las microcámaras que tenían pudo llevarlos manejándolos con su computadora hasta los dos autos. Esa fue la parte fácil, lo díficil había sido sacarlos de entre las ropas del capitán sin que nadie lo viera. Habían acordados ponerlo dentro de la media del capitán, de ese modo cuando salieran volando nadie los notaría.
-Listo- exclamó Miranda cuando los pegó a la parte inferior del piso de cada uno de los dos autos-. Ahora, Ianto fíjate si se mueven- le pidió Miranda.
No pasó mucho cuando el teléfono de la joven sonó.
-¿Los tienes?- preguntó Jack.
Miranda miró a Ianto quien le asintió para indicarle que la señal de los localizadores se movía.
-Los tengo- dijo con una sonrisa.
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(Saquen los espacios)
My Alien - Simple Plan: www. youtube .com/watch?v=9gHUwWGD-_Q
Always On My Mind - Elvis Presley: www. youtube .com/watch?v=a-SRl_JV5cI
Nota de Autora: Lo que me gustó de este capítulo es como los roles de Jack e Ianto estaban invertidos. En la boda de Gwen, fue Ianto quien necesitaba más el baile como algo para asegurarse a sí mismo acerca del otro. Pero ahora es Jack. Porque habiéndolo ya perdido, Jack está más abierto a lo que siento y no se lo puede seguir negandolo más. La idea original era que Jack e Ianto iban a bailar My Alien, pero no se veía correcto y entonces recordé, Always On My Mind.
Y ahora vamos a tener más acción, y el misterio comienza a resolverse. Esa fue la parte díficil de escribir. El Janto es fácil, la acción... bueno, no es que sea díficil pero no tan sexy como el Janto. :P
Y como creo que no tengo nada más que decir, los dejo para que puedan comentar. :)
