2º Vacaciones
—Debo admitir que esto nunca me había pasado
Sebastián se encontraba boca arriba, a su lado en la cama matrimonial estaba Claude con el ceño fruncido. Alois se había apoderado de una manera casi ridícula de la habitación de Claude con la excusa de que tenía algo que hacer y no podían espiarlo
— ¿Te quitaste los lentes de contacto? —pregunto viendo a la pared, pues estaba de lado, dándole la espalda al peli negro
—Por supuesto, no quiero despertar con los ojos irritados—contesto tranquilo y mirando aun el techo, Claude gruño levemente
—Lamento lo que dijo mi mama…
—Tranquilo, me lo suelen decir mucho, mis ojos no son muy comunes—rio suavemente. Claude suspiro y se puso boca arriba de nuevo, recordando aquel momento incomodo de la cena
—Flash Back—
—Yo pude haber hecho la cena—decía Valerie al momento en que Sebastián coloco el plato frente a ella. Alois estaba simplemente maravillado por Sebastián, Claude agradecía un poco esto porque su primo lo volvía loco cada vez que iba a su casa
—No hace falta, solo disfrute—dijo tranquilamente, como si todo eso fuera normal, tener un mayordomo que parecía de la época antigua por su forma de actuar. Claude rodo los ojos y comía su curry algo resignado, no se pudo negar aunque intento hacerlo. Sebastián se sentó después de haber puesto los platos de todos
—Por cierto—Valerie hablo después de tragar— ¿Cuándo te quitaras los lentes de contacto? Entiendo que te guste el verte como una especie de demonio tentador pero ya estamos en confianza, puedes quitártelos—decía y Claude miro a su madre
—Mama, no son—antes de decir algo Sebastián sonrió encantadoramente
—Hubiera preferido hacerlo antes de dormir pero si le incomoda... —se levantó y camino en dirección al baño, Claude le siguió y vio como Sebastián saco un pequeño estuche de su bolsillo, tenía múltiples lentes de contacto, de diferentes colores al parecer— ¿Pasa algo? —pregunto sin mirarlo, más concentrado en ponerse los lentes
—Por poco pensé que tus ojos eran de otro color—suspiro un poco aliviado
—No a todos les gusta ver a alguien como yo, mucho menos aceptan el hecho de mi color de ojos, por eso siempre llevo esto—contaba parpadeando y viendo a Claude, se sintió un poco incómodo de ver los ojos color avellana, honestamente… los prefería rojos
—Ya… pero en algún momento mi madre tendrá que darse cuenta ¿No?
—Si puedo impedirlo y ella no quiere aceptarlo no tiene por qué hacerlo—le sonrió como de costumbre
—Fin Flash Back—
— ¿piensas estar toda la navidad con eso puesto? —pregunto mirándole, Sebastián rio un poco
—Si he estado más de un mes usándolos hasta para dormir no será problema—Claude se colocó de lado con el ceño algo fruncido—No te molestes~ Solo te digo la verdad—aseguraba ahora abrazándose a la espalda de Claude
—Hey, aléjate—advirtió
—La cama es pequeña, no creo que este mal ¿O acaso te molesta que te abrace? —pregunto en una especie de ronroneo. Claude lo aparto como si no se le estuviera yendo la sangre a otra parte de su anatomía
—Limítate a dormirte para allá Michaelis
—Que aburrido eres—lamento y al poco tiempo se quedó dormido. Claude se movió suavemente para voltearse y quedar frente a frente, quería entender como putas se podía ver tan perfecto en cualquier situación. Noto que por momentos fruncía un poco el ceño como si tuviera una especie de mal sueño, no estaría mal preguntarle al día siguiente sobre eso
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—Eres el único adolescente al que le gusta pararse temprano, preparar un banquete y en lugar de comer jugar con el gato—refunfuñaba Claude al pelinegro que estaba muy inspirado en mimar al minino
—Ya te lo dije, nunca he tenido la oportunidad de tener un gato, son tan perfectos—decía apretándole las almohadillas de las patas, Train se dejaba mansamente. Valerie estaba comiendo y disfrutando de ser casi de la nobleza –porque Sebastián hacía creer que cualquiera lo era si él hacia las cosas-. Sebastián camino hasta la mesa—Además yo comí antes de que ustedes despertaran, tienen el sueño muy pesado
—Tu eres un jodido fantasma que es una cosa diferente—Claude termino su comida, se quejaba mucho pero al final disfrutaba el que Sebastián hiciera todo. Alois por su parte tenía una mirada enamoradiza sobre Sebastián
—Eres mi tipo de hombre perfecto~ ¿Y si te vienes conmigo a mi casa? —ofrecía y Sebastián rio levemente
—Tengo casa propia aun—dijo divertido y Alois inflo los mofletes—Pero algún día iré si gustas—Alois se notaba complacido por esto último y se notó en esa aura de flores brillantes que le envolvía
—Por cierto, aun cuando ya está todo puesto no has comprado tus regalos Claude… y tengo que comprarle algo a Sebastián—decía Valerie con tanta firmeza por lo último que Claude ya esperaba que su madre le comprar lo más caro que encontrara
—Yo también tengo que comprarle algo, debieron avisarme—resoplo Alois. Sebastián suspiro un poco
—No creo que me alcance para comprar todo lo que quiero y los regalos con el dinero que tengo en este momento—comento algo incómodo y Claude se le quedo viendo
— ¿Por qué no le pides dinero a tus padres?
—No les simpatiza la idea de tener que enviar dinero, no tengo ni cuenta bancaria, todo lo que tengo es efectivo y la mayor parte está en la caja fuerte de la habitación—explico aun con el gato en sus brazos—Supongo que puedo hacer otra cosa…—murmuro para sí mismo pensando en lo que haría
—Como sea, tenemos que salir, te prestare dinero si te falta—dijo Claude levantándose de la silla del comedor
A diferencia de todos los demás, Sebastián lucia como si se hubiera bañado, peinado, pintado las uñas, maquillado y todo porque se veía perfecto aun cuando tenía su pijama puesta –y no es como que esta fuera precisamente decente, parecía de mujer incluso-. Lo que sí, es que Sebastián se había encargado de despertarlos a todos y Valerie por primera vez en la ida no se molestó porque la despertaran
Luego de arreglarse todos y que Sebastián se vistiera salieron de la casa en dirección a un centro comercial, Valerie se perdió apenas entraron y Alois no se separaba de ninguno de los dos mayores, realmente parecía contento de que Sebastián a diferencia de Claude no le huyera como si fuera la peste
—Que cruel eres con tu primo—se rio Sebastián y Claude resoplo como un caballo
—Vive con él por más de 15 años y me comprenderás—respondió de brazos cruzados. Sebastián rio y vio que Alois seguía viendo ropa que seguramente querría usar en noche buena
—Es adorable, no sabes lo que es tener que vivir con alguien insoportable—aseguro y miro de reojo a una tienda de zapatos—Aunque bueno… Quién sabe, quizás tú tengas una definición distinta a la mía—comento viendo unos tacones negros que habían en la vidriera
— ¿te gustan? —pregunto curioso al notarlo interesado
—Ya tengo de sobra pero sí, me gusta… Aunque creo que si tu madre me ve con tacones le dará un infarto
—Bueno… Si, realmente si le daría un infarto
Después de que Claude sacara a rastras a Alois de la tienda en la cual llevaba más de una hora y media ahí dentro siguieron paseándose por el centro comercial, lo único que habían comprado había sido pintura y unos cuantos pinceles lo cual ya le daba una especie de mal augurio a Claude pues Sebastián iba con una sonrisita maliciosa en su rostro
Eso claro hasta que pasaron por una tienda de juegos y Alois arrastro a Sebastián hasta adentro, le estaba obligando casi literalmente a jugar todo lo que se podía probar dentro de esa tienda, eso claro hasta que visualizo Just Dance, puso a Sebastián frente a la pantalla y el Kinect del XBOX
—Vamos a apostar—declaro el rubio mirando a Sebastián—Si yo gano harás lo que yo quiera lo que resta de las fiestas—Claude se puso pálido, no podía creer que su primo dijera algo como eso en público y más aun siendo Sebastián que se tomaba todo en serio… lo cual presagiaba aún más desgracia a su vida
—No veo porque no—acepto Sebastián sonriendo coquetamente, pudo escuchar algunos suspiros enamoradizos de algunas chicas que estaban ahí y algunas más que se estaba acercando pues Sebastián lucia más como un modelo a un chico cualquiera
—Y si tú ganas… No sé, supongo que lo mismo… Pero voy a ganar yo—decía con tanta seguridad encima que daba a pensar que era un experto bailando
—Sabes que te estas entregando a sufrir la mayor vergüenza de tu vida ¿cierto? —pregunto Claude rascándose el entrecejo
— ¿Por qué? Ustedes dos son unos Nerds, si están en ese colegio es imposible que no tengas dos pies izquierdas
—Alois, te estas confundiendo, Sebastián no…—antes de lograr advertir que Sebastián estaba en la parte de humanidades la música había empezado. Aunque bien nunca había visto bailar a Sebastián si era el mejor no dudaba que un simple juego fuera… un juego para él
A ver, que Alois era bueno en eso pero justo en este momento quedaba en un plano muy lejano, además de todo la canción que había escogido el rubio tan solo aumento el índice de éxito en Sebastián –solo que no espero que fuera tanto-. Claude tenia grabada en la mirada, la cabeza y el cerebro el cómo putas Sebastián podía mover el torso y la cintura de esa manera, no era una mujer y por más andrógino que dijera ser no era normal que lo hiciera hasta mejor que la bailarina del juego
Alois quedo entre anonadado y avergonzado por haber hecho el 'ridículo' teniendo a Sebastián al lado. Las chicas estaban casi al borde del desmayo pues habiendo posibilidades de insinuación toda la canción Sebastián hechizo a varias –por no decir todas- incluyo a encargadas de la tienda hasta el punto en que le estaban preguntando si podían tomarse foto con él
— ¿Por qué no me advertiste de esto? —lloriqueo Alois, el de gafas realmente disfrutaba ver por primera vez a su primo avergonzado y derrotado
—te lo quise decir pero me ignoraste por completo… Él está en la facultad de humanidades, su especialidad son las artes y como puedes ver incluye bailar—se mofaba más que satisfecho
—¡Pudiste decírmelo antes! Ahora me siento como el feo del lugar…—al parecer había salido por un momento del encanto de Sebastián y encaraba otra realidad. Sebastián por su parte se alejó de la muchedumbre de mujeres hormonadas y uno que otro hombre que había por ahí
—No estuvo mal, aunque hubiera preferido hacerlo con tacones—opino sonriendo, este comentario extraño un poco a Alois—Me gusta tomarme el papel enserio cuando se trata de los géneros… Pero en fin, fue divertido—se había acercado a Alois y le planto un beso suave en los labios. A Claude literalmente se le cayeron los lentes del asombro
—¡Sebastián Michaelis! —quisquillo sin estar claro de porque en realidad, Sebastián se enderezo y le miro alzando una ceja
— ¿Qué pasa? Pensé que ya te había dicho porque beso a la gente—no le veía absolutamente nada de malo. Alois estaba entre rojo y con una expresión soñadora, rosando lentamente el desmayo hasta caer como un plátano al suelo— ¿Tan extraño es para ustedes darse un beso en los labios? —pregunto ahora asustado, algunas personas que pasaban estaban cuchicheando emocionadas
—Mejor busquemos a mama—murmuro en un ligero gruñido
Aun cuando volvieron a casa Claude seguía realmente molesto, no entendía absolutamente el porqué, su mente no quería darle una respuesta racional más allá de que le había dado completa y ardiente envidia con su primo rubio que ahora parecía andar en las nubes
Y como parecía que se volvería ritual no le dejarían pisar su cuarto siquiera pues ahora quién se encerró dentro fue Sebastián, con el montón de pinturas y pinceles que habían comprado hace un rato en el centro comercial. Tenía una ligera idea de lo que haría o al menos eso pensaba pero no apartaba la maldita imagen de Sebastián bailando y mucho menos besando a su primo
— ¿Qué le pasa a Alois? Jamás lo había visto tan tranquilo…—preguntaba Valerie ya con notable miedo, Alois estaba acostado en la cama jugando con un mechoncito de su cabello y viendo el techo como si fuera la octava maravilla del mundo
—No le pasa nada, solo está más idiotizado que de costumbre—se limitó a responder poniendo los regalos envueltos bajo el árbol de navidad, incluso le había comprado un regalo a Sebastián que ahora dudaba darle –era una gargantilla negra con un pequeño dije de pluma negra-
—Pero cuando nos fuimos no estaba así—afirmaba extrañada—¿Paso algo en el centro comercial? —Claude rompió una bambalina sin querer por solo escuchar la pregunta
—No pasa nada Mama—insistió apretando los dientes
La cena había sido casi mágicamente preparada por Sebastián que sabrá dios a qué hora había salido de la habitación. Mientras Valerie y Alois hablaban entre ellos Sebastián comía lentamente, parecía incomodo por alguna razón y a Claude le gustaría saber porque. Cuando el pelinegro termino de comer se levantó a llevar sus platos y de vuelta le tomo la cara a Valerie y le dio un beso en los labios –la cual quedo viendo estrellas y unicornios-, eso el corto y fino hilo que podía llamarse 'paciencia' en Claude se rompió
—Es un gusto haberla conocido—comento Sebastián sonriendo, eso claro antes de que sintiera un brusco jalón y por esta vez fuera él a quién tomaban por sorpresa a la hora de plantar un beso en la boca, aunque esto no tenía comparación el besito que daba normalmente
Claude le había tomado de la cara de forma más brusca y dura posible para besarle en la boca como si fuera su pareja o algo así. Al percatarse de este detalle lo había soltado y casi huido a la habitación en la que había dormido junto a Sebastián, encogiéndose en un rincón por la vergüenza
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—Bueno, ya aquí no hay más regalos… Supongo que ya podemos irnos a dormir—decía Valerie, el intercambio de regalos había sido entre divertido y tenso porque Claude aun no le dirigía la mirada a Sebastián aun cuando este le buscaba casi con desespero
En contrario a lo que pensó Sebastián por primera vez recibía regalos en Navidad, el que más le había gustado había sido el de Claude –siendo la gargantilla que se había quedado viendo aquel día en el centro comercial-. Valerie le había sado unos lentes de sol y una pulsera de plata… que realmente debió ser carísima por la marca, finalmente Alois le había regalo un gorro y una bufanda. En realidad el pelinegro esperaba tan solo quedarse viendo cómo se daban regalos, no recibirlos
—Bueno, es hora de mis regalos—comento Sebastián, Valerie parpadeo un poco sorprendida, no había visto a Sebastián comprar nada en todo ese tiempo además de aquella vez, así que no sabía que era exactamente lo que sería—Para Valerie…—de la nada –básicamente- saco una pequeña caja pintada de motivos navideños... razón por la cual la mujer tardo siglos en abrirla temiendo arruinarla
Adentro había una figura de unos 12 cm de alto en forma de pavorreal hecho en algún material que no sabía reconocer, el punto era que estaba perfectamente moldeado, a Valerie casi se le salía la baba, adoraba los pavo reales y por alguna razón le costaba encontrar—Para Alois…—Alois abrió la bolsita y chillo de emoción al ver un peluche de conejo vestido de mayordomo
—Y para Claude… Que por alguna razón no se atreve ni a mirarme la espalda, tú regalo esta en tu cuarto—especificó y Claude resoplo con las mejillas algo rojas. Valerie le dio una patada en la pierna para que se parara. Al llegar a la habitación –la cual llevaba más de dos semanas sin pisar- prendió la luz y quedo básicamente mudo—Me dijiste que nunca habías visto una lluvia de estrellas, ahora la puedes ver cuando quieras
Los muros estaban completamente pintados de forma perfecta y sin ninguna clase de error con la imagen de un bosque con el cielo lleno de estrellas, una ligera y apenas notable luna con una lluvia de estrellas
—Feliz navidad—concluyo dándole un besito en la mejilla
—Tengo yerno sexy asegurado—celebro Valerie bajito y alzando un puño
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—Aún faltan como 12 días para que empiecen las clases ¿Por qué teníamos que volver? —se quejó Claude, Sebastián le iba agarrando la mano solo por gusto y una que otra persona en la gran Institución se les quedaba viendo
—Es para estar seguros de que seremos puntuales. Mira el lado bueno puedo mostrarte donde está la pista de patinaje, la piscina, el estadio, el teatro…—enumeraba y Claude suspiro inconforme, de nada le servía saber dónde estaba todo eso si al final del día por lo que estudiaba tenía que estar metido de forma permanente en un salón
—No es como que me interese—confeso y se quedó viendo la mano tatuada de Sebastián—Hasta ahora no me has dicho a qué se debe el tatuaje de tu mano…
—Ni tu del tuyo—el de gafas miro extrañado al de ojos carmesí que había casi ignorado que era una pregunta la cual debía responderle
—Simplemente me gusto el diseño, mi padre me dijo que era simbólico en nuestra familia así que me dejo tatuarme… A mi mama no le había gustado la idea pero no pudo hacer nada—conto sin darle demasiada relevancia— ¿Y el tuyo?
—Solo es… un adorno—murmuro a duras penas, no parecía en realidad orgulloso o contento de tenerlo en su mano—Hay una tienda de tatuajes por aquí, podrías hacerte algo más si quisieras
—No soy fan de los tatuajes en realidad… ¿Tú tienes otro? —pregunto curioso
—Tengo un corazón en la nalga derecha—Claude se ahogó con su propia saliva y se detuvo, Sebastián se empezó a reír de él—Es mentira, no es un tatuaje, es un pequeño lunar, no tienes que asustarte tanto
—De ti me espero hasta perforaciones en el pene—dijo ya soltándole la mano y con una expresión de susto terrible
—Si no será visible ¿Para qué tener algo como eso? Si me tatuó algo seria en la otra mano, el brazo o el muslo—le explico— Aunque si sigues dudando de mi me puedes examinar—ofreció en tono coqueto y Claude enrojeció como nunca—Eres adorable~—aunque fuera raro para el momento, su risa sono tierna al igual que la expresión que tenía en ese momento
—¡Sebastián! —el rostro del nombrado se compungió, Claude vio por encima del hombro a alguien caminando en su dirección
—No puede… ser…—murmuro Sebastián apenas, a su lado llego un… ¿niño? Era bajito, no sabía si considerarlo niño o Adolescente pues se veía con rostro muy aniñado además de ojos enormes y azules demasiado bellos. Tenía el ceño fruncido y no le llegaba ni al hombro al pelinegro—Ciel…
— ¿Por qué no fuiste a casa para fin de año? ¿Qué crees que estabas haciendo? Se supone que no puedes hacer nada sin que yo te lo diga ¿Se te olvido? Eres mi mayordomo no una persona cualquiera—gruñía como un perrito rabioso—Te olvidaste de mi cumpleaños
— ¿Pero quién es este? —pregunto Claude con el ceño fruncido y casi horrorizado de lo que el menor acaba de decir
—Es mi hermano…—murmuro Sebastián viendo a otro lado, de forma casi inaudible
— ¿Tu herma-?—entre la mirada extrañada –pues Sebastián y Ciel se parecían tanto como una metralleta a una almohada de plumas- sobre ambos supuestos hermanos el susto que le invadió de ver que Ciel le jalaba el cabello a Sebastián con tanta fuerza que lo obligo a casi pegar su cara con el más bajo
—Tú no eres mi hermano, eres mi mayordomo—rechisto y le planto un beso en la boca. Claude comprendió en ese preciso instante que las cosas se iban a poner fatales, pues visualizo que Ciel además de un anillo con una gema azul llevaba uno de serpiente blanca comiéndose su propia cola, una clara señal de White Snake
Ficha técnica: Ciel Phantomhive
Nombre: Ciel Vincent
Apellido: Phantomhive
Estatura: 1.51 Edad: 14
Cumpleaños: 14/12/2001
Color Favorito: Azul Comida Favorita: Inglesa
Profesión a Ejercer: Negociante, heredar empresas Phantomhive
Crush: Sebastián Michaelis Animal Favorito: Perro
Muestra Interés en: Sebastián Michaelis
Materia Favorita: Economía Materia Odiada: Antropología
Facultad: White Snake Amistades: ¿?
