¡Hola! Espero que os esté gustando el fic ;)

Agradezco mucho a todas las personas que lo leen, me hacen feliz.

Magi no me pertenece, aún no me lo regalan T.T

¡Sin más preámbulos, empiecen a leer!


─¡Despierta de una maldita vez! ─me gritó alguien mientras estaba en mi inconsciencia. Acto seguido noté el impacto del agua fría sobre mi cuerpo.

Abrí los ojos sobresaltada, notando que estaba tumbada en el suelo, además de completamente empapada. Parpadeé con confusión, ¿Cómo había llegado a aquel lugar… fuera donde fuese?

Estaba sumida en la semi-oscuridad. Delante de mí había un hombre mirándome con asco. Este sujetaba un candil.

─Tch, ¿Tan fuerte dicen que eras y te has desmayado durante días solo por un golpecito? Esa gente me ha timado. ─dijo el hombre, escupiendo en el suelo. Intenté moverme pero… ¡Sorpresa! Mis manos y mis pies estaban atadas con cadenas.

No recordaba como había llegado allí ¿Qué me había pasado? Tan solo sabía que… había visto a Ally. ¿¡Dónde estaba Ally?!

─¿Dónde… estoy? ─le pregunté al tipo con dificultad, tenía la garganta completamente seca.

─Je, tu suerte se a acabado bonita…

─¿A-a qué… se… refiere? ─volví a preguntar. El hombre me ignoró y abrió la puerta de hierro de la salida. Me fijé mejor gracias a la luz que me proporcionaba el candil del hombre… aquello era una ¿cárcel?

─Puede que no te pueda vender a los gladiadores… pero puedo venderte como sirvienta o como ''mujer de compañía'' ─dijo burlonamente, saliendo y dejándome sola

¿Venderme? Oh, dios santo. No podía ser verdad. No sé cuanto tiempo me quedé mirando con los ojos como platos la puerta. ¿Me habían vendido a un traficante de esclavos? Santa mierda. De todo lo que me podía pasar… ¿tenía que ser aquello?

Recordaba con claridad haber visto a Ally en la calle, y luego alguien me golpeó y… después todo estaba muy confuso ¿Qué podía hacer ahora? Obviamente, no podía escapar… nunca rompería aquellas cadenas ni abriría la reja. Sería fuerte, pero no tanto.

Me invadió el miedo ¿Qué me pasaría? ¿Me violarían? ¿Me venderían? Bueno, aquello ya era un hecho. Me aguanté las ganas de llorar por mi orgullo, no quería que los guardias de los pasillos me escuchasen.

No sabía que demonios hacer. Seguramente Aladdin y Alibaba ya estarían en la mazmorra… Un momento ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? Yo era muy poco resistente a los golpes… tenía poca fortaleza. Por eso siempre evitaba pelear, o que, simplemente, no me dieran.

La cabeza me palpitaba. Seguramente hasta me habría salido sangre del golpe. No tenía ni idea, después de todo, no veía una mierda.

¿Estaría sola en aquella celda? ¿Habría alguien allí?

─¿Ally…? ─probé a llamar. Silencio. Suspiré con amargura, obviamente ella no se iba a dejar atrapar solo por mí. Seguramente habría salido corriendo.

Al rato, otro hombre me trajo comida en una bandeja. Una sopa de color raro y un vaso de agua. Me la comí con mucha dificultad, después de todo no podía usar las manos.

No sabía cuanto tiempo pasaba… intentaba calcularlo con las veces en las que alguien me traía comida. Pero era algo difícil si no sabías la hora desde un principio.

Me trataban ''bien'' supongo. Me traían comida dos veces al día -o eso suponía-. Tal vez era porque querían que me conservara bien para venderme a buen precio. Por lo menos, nadie abusaba de mí.

Después de cuatro malditos días de puro aburrimiento, desesperación, miedo y furia, me sacaron de allí.

Un hombre abrió la puerta con unas llaves de hierro -que tantas veces había querido robar- y se me acercó.

─Llegó el día, chica. ─me dijo mientras desataba las cadenas de la pared y las cogía con las manos. Yo lo miré con el ceño fruncido.

─¿El día para que?

─Je, je, je, ya lo verás.

No quiso decir nada más. Me llevó a empujones hacia fuera, donde la luz del sol me recibió con los brazos abiertos. Cerré los ojos mientras me lagrimeaban, había permanecido bastante tiempo en la oscuridad y tardaría en acostumbrarme a la luz. ¿Esto se había vuelto costumbre o qué?

El hombre me llevó a lo que parecía ser un patio, donde había gente en mis mismas condiciones -o quizás en peores-. Había muchos carros que simulaban celdas de madera. Oh, ya sabía por donde iba todo esto. Nos llevaban a la ciudad a vendernos. Que bien, yuju. Mi ''alegría'' se podía notar por todo el patio, la gente se apartaba al ver mi aura asesina/depresiva.

─¡Venga, arriba! ─el tipo que me arrastraba me lanzó sin muchos miramientos a uno de los carros. Todo un caballero. Le regalé una de mis mejores sonrisas, que espantarían a una manada de leones…

Aún así, estaba asustada. Hombre, no sería humana de no estarlo.

Cuando los carros estuvieron a reventar de gente -sin exagerar- los cerraron y los condujeron a la salida de aquel lugar. Por como era, parecía estar rodeado de montañas.

Nos sacaron de allí rápidamente por el desierto. Mi depresión iba a más. No hablaba con ninguna de las personas del carro, no me apetecía. Simplemente todos estaban demasiado asustados como para ponerse a charlar.

─¡Hola! ─…o eso me parecía a mi. Un chico se me acercó con una gran sonrisa. Tenía el pelo castaño y su tez era bastante morena. Me miró con sus ojos color miel y se sentó a mi lado. Lleva un pañuelo morado atado en su cabeza, pantalones anchos color blanco y una camiseta sin mangas. ─¿Cómo te llamas?

─…

─¡Yo soy Kai!

─…

─¿Cómo llegaste aquí?

─…

─¡A mi me pillaron desprevenido mientras viajaba!

─…

─No hay mucha gente de nuestra edad por aquí ¿Verdad?

─…¿Cuántos años crees que tengo? ─le pregunté, mirándolo de reojo. Al chico le brillaron los ojos, supongo que era porque me digné a hablarle.

─No lo sé ─dijo riendo.

─Soy Eliza. ─me presenté, mostrándole una sonrisa. No era su culpa que yo estuviese deprimida.

─¡Encantado Eliza-chan! ¿Puedo llamarte Eli?

─Claro. Y en cuanto a mi edad, tengo 18. ─le dije, volviendo a mirar hacia delante.

─¡Anda! ¡Ves, tenemos la misma edad! ─exclamó, para volver a reír. Yo sonreí de nuevo, era un chico bastante infantil.

─¡Los de ahí atrás, callaos de una vez! ─gritó uno de los hombres desde fuera de la carreta, dándonos un latigazo. A mi me dio en la muñeca -incluso se enroscó en ella- y a Kai en la espalda. Reprimí una mueca de dolor y le mandé una mirada asesina al hombre. Kai me miró, pasmado, y empezó a reírse como si no hubiera un mañana.

─¡Eres muy divertida, Eli-chan! ─rió, sujetándose el estómago. Algunas de las personas de la carreta nos miraban con molestia. Si alguno cometía un error, lo pagaban todos así que…

─¿Tú crees? ─…yo pasé un poco de los demás.

─¡Claro! No todas las personas de aquí tienen las agallas de mirarlos de esa forma.

─Bueno, supongo que soy de carácter fuerte. ─le dije, mostrándole media sonrisa.

Charlamos durante casi todo el trayecto. Kai era un chico la mar de interesante y divertido. Me contó que estaba de viaje para fortalecerse por madandato de su maestra, que, según él, era una vieja con muy mala leche.

─¡Es muy malvada! Una vez llegó a pedirme que domara a un dientes de sable. ─tembló al recordar aquello. ─Casi muero en el intento.

─Wow, tiene que ser una señora con muy mala ostia. ─le dije mientras reía.

─¡Ni que lo digas! Cuando se enfada es un verdadero demonio.

─Me lo imagino.

Seguimos hablando hasta que fue de noche y pararon la marcha. Los hombres que custodiaban los carros hicieron una hoguera y se reunieron allí, riendo y bebiendo. Me daba asco de verlo.

Kai los ignoraba y seguía hablando conmigo. Me caía bastante bien el chico. Entonces, su cara se volvió seria. Yo lo miré con confusión.

─Escucha… ─bajó la voz y se acercó a mi oído. ─...tengo planeado escaparme de aquí tan pronto como me sea posible.

─¿Y como vas a hacer eso? ─le pregunté en el mismo tono.

─Tengo un plan, pero no puedo hacerlo solo.

─No me digas, quieres que te ayude ¿verdad? ─el chico asintió con alegría.

─No es nada peligroso, tan solo tienes que llamar su atención. ─me explicó, señalando a los guardias. Yo asentí, no muy convencida. Hombre, no iba a creer ciegamente en las palabras de alguien que acabo de conocer.

Yo miré a mi alrededor en busca de alguna ''distracción''. Entonces, me fijé en cierto sombrero que llevaba uno de los guardias. Me llevé una mano a la cabeza para encontrarme con… nada. ¡ESE ERA MI SOMBRERO! La furia me invadió y Kai se dio cuenta, porque retrocedió un poco.

─Ah, pues empezamos la operación... Ve-veo que ya has encontrado la distracción… lo dejo todo en tus ma-

─¡OYE TÚ! ─grité, sin hacerle caso. Todos los guardias se giraron hacia mí, que estaba de pie pegada a los barrotes, con mi común aura asesina. ─¡SÍ TÚ, EL CALVO CON SOBREPESO!

─¿¡Cómo te atre-?!

─¡ATREVIÉNDOME, BOLA DE SEBO! ¿¡QUIEN TE CREES QUE ERES PARA LLEVAR MI SOMBRERO EH?! ─estaba fuera de mí. Bamboleé el carro con mi peso, haciendo que varios hombres corrieran para detenerme.

─¡Para de una vez, maldita!

─¡DAME MI SOMBRERO, CERDO BABOSO! ¡NO SABES LO QUE SIGNIFICA PARA MI! ─le grité. Creo que estaban algo asustados, porque, ver a una chica que parece educada perder los estribos de esa manera no era agradable. Y más si te despotricaba sobre tu aspecto.

─¡Cállate de una vez! ─gritó otro, dándome un latigazo en la cara. Caí de espaldas y gemí de dolor, haciendo reír a los guaridas.

─¡Ja! ¡Habla mucho pero muerde poco!

─…repite eso. ─dije sin levantarme. Nadie me escuchaba.

─¡Es una leona sin garras!

─…vuelve a decirlo.

─¡No creo que nos haga nada, tan solo es un gatito!

Me levanté de un salto y los miré. Temblaron al momento. Mi mirada decía muerte. Me abalancé sobre la reja y partí en dos algunos barrotes. Al segundo me abalancé sobre mi sombrero, noqueé al tipo y lo colgué en mi cinturón. Aquello ya no tenía que ver con el plan de Kai. Simplemente había perdido los estribos.

Algunos guardias salieron de su estupor y se lanzaron sobre mí, armados con sables y cuchillos. Yo los esquivé -es lo que se me daba mejor- y les propiné puñetazos y patadas. Esquivé el filo de un hacha agachándome rápidamente, y le dí un cabezazo en la mandíbula.

Había dejado K.O a unos cinco o seis tipos, pero todavía quedaban un puñado más. Me dolían los nudillos y las piernas, no tenía buena fortaleza.

De improviso, uno me levantó del cuello y apretó. Le di algunas patadas intentando soltarme pero no funcionó.

─El jefe nos regañará cuando vea que hemos matado a la atracción principal, pero esta se nos está yendo de las manos. ─me dijo con una sonrisa, que imitaron todos los demás. Yo me revolví, gruñí y peleé pero no podía sin oxígeno. Dejé caer mis manos, mi visión se oscurecía por los bordes. Ya no podía pensar en nada.

Entonces, una explosión mandó a volar a la mitad de ellos, junto conmigo y el hombre que me ahogaba. Caí de golpe en el suelo y recuperé el aire violentamente. Tosí y miré como los guaridas que quedaban eran arrastrados por un… ¿remolino?

¡Un remolino de viento había aparecido de la nada! ¿¡Qué demonios ocurría?! Los tipos volaban, yo me agarré a uno de los carros para no acompañarlos. No entendía nada. ¿Dónde estaba Kai? A lo mejor era una tormenta de arena. ¿Las tormentas de arena tenían preferencias? Porque aquella parecía que solo quería ir a por los guardias.

Los hombres volaron lejos y el remolino se disipó. Algo aturdida, me levanté. La que había liado por un sombrero…

─¡Hey, Eli-chan! ─me llamó alguien. Me giré para encontrarme con la cara sonriente de Kai. ─¡Lo has hecho genial! Aunque creo que te has excedido un poco. ─me dijo, mirando las heridas que tenía. No comprendía nada ¿Cómo había salido de la celda? ─De todas formas vámonos ¡Te llevaré con mi maestra!

─¿Co-con tu maestra? Espera. ─le dije, parándome. Él me miró con confusión. ─¿Cómo has… salido del carro? ¿Cómo sabías que habría una tormenta de arena?

Kai me miró con los ojos como platos, para luego desternillarse de la risa. Yo lo miré frunciendo el ceño y cruzándome de brazos -cosa que me provocó dolor-.

─Lo-lo siento, ja, ja, ja, ja, ja, ja, es que… es demasiado gracioso. ─me explicó, limpiándose una lágrima provocada por la risa.

─¿Qué tiene de gracioso?

─Que creas que he sabía que iba a haber una tormenta de arena.

─¿No lo sabías? ─pregunté, atónita.

─¡Claro que no! Eso yo no puedo predecirlo. ─dijo él, divertido. ─Pero si puedo provocarlo.

─¿Quieres decir que tú…?

─¡Por supuesto! ¿Qué clase de mago sería si no puedo crear un mísero tornado?

3...

2...

1...

─¿¡QUEEEEEEEEEEEEE?! ─grité yo, sobresaltándolo. ─¿¡ERES UN… MAGO?!

─¿N-no te lo dije?

─¡NO!

─Ah, lo siento, jeje. ─dijo Kai, con una gotita en la cabeza. Yo me di una palmada en la frente ¿Cómo no me había dado cuenta? Se notaba a leguas que estaba confiado con su poder… entonces o era mago o era muy fuerte. Y había resultado ser lo primero. ─¿Estás enfadada por no habértelo contado? ─me preguntó con pena.

─¡No, para nada! Creo que hubiera dado lo mismo, me habría vuelto loca aunque lo supiera… ─dije, con una gotita en la cabeza. Él me sonrió y me dio un abrazo.

─¡Menos mal! ¡No soportaría ver que he enfadado a mi única amiga!

─¿Eh?

¿Su única amiga? Wtf, pero si el chico era un encanto, tendría que tener amigos a montones.

─Ahora será mejor que te lleve con mi maestra, a ella se le da mejor la magia curativa que a mi. ─me dijo mientras me cogía de la mano y tiraba de mi para irnos.

─Espera, ¿no vas a liberar a los demás?

─¿Debería?

─Sería un poco cruel dejarlos a su suerte.

─Nah, no te preocupes.

─¿Cómo no voy a preocuparm-? ─le dije mientras me cruzaba de brazos. Pero alguien me cortó.

─Tranquila niña, ya estamos fuera.

Me giré, sorprendida, encontrándome a todos fuera de los carros, con sonrisas en sus rostros.

─Ese chico a sido bastante atento y a abierto un agujero en cada celda, dejándonos salir. Muchas gracias gran mago. ─dijo un hombre, inclinándose un poco. Kai se sonrojó y se llevó una mano a la nuca, cohibido.

─N-no es nada…

─Anda… ¿Quién me iba a decir a mí que eres tímido? ─le dije con picardía, haciéndolo sonrojar aún más.

─¡N-no es na-nada de eso Eli-chan! ─protestó.

─¡Muchas gracias gran mago! ─dijo la multitud. A esas alturas Kai parecía un tomate viviente. Yo me reí como si no hubiese un mañana y el me miró, molesto.

La gente siguió alabando al ''Gran mago'' haciéndolo avergonzar más y más… hasta que Kai no aguantó más, me cogió de la mano otra vez y empezó a correr como si su vida dependiera de ello, arrastrándome en el proceso.

─¡Oye, oye, calma! ─le grité, pero ni caso, seguía corriendo. Echaba humo por la cabeza y todo el pobre.

Corrió y corrió por unos… dos minutos. Acabado ese tiempo se paró bruscamente, haciéndome caer y él se puso a recobrar el aire perdido.

─Dios santo, pero si tienes menos resistencia que yo. ─le dije, con una gotita en la cabeza.

─Es que… no se… me da… bien… eso de… correr… ─dijo el chico, respirando agitadamente. Yo me reí y me levanté, sacudiéndome el polvo.

─Oye, ahora que lo pienso, ¿Cómo vamos a ir a casa de tu maestra? ¿No te mandó a un viaje o algo así?

─Ehh… bueno… ─se recompuso y me miró con cierta duda. ─…tan solo llevo una semana...

─Un momento… quieres decir… ¿Qué acabas de empezar el viaje?

─¡Síp! ─dijo con alegría. Yo lo miré, pasmada.

─¿Y no te da miedo volver tan pronto?

─Bueno, mi maestra me dijo que si me cansaba que volviera. ─dijo con naturalidad, sonriéndome. Yo me di una palmada en la frente -haciéndome daño-. ─Además, esas heridas no se ven bien. ─me dijo, señalando mis manos. Tenía los nudillos despellejados y ensangrentados, las manos hinchadas al igual que las piernas y un chichón en la frente. Parecía que la paliza me la habían dado a mí.

─Ah… eso es normal. Soy muy poco resistente. ─le dije, restándole importancia.

─Y el tipo ese te a dejado la marca de su mano en el cuello. ─me dijo, señalando el lugar. Me toqué el cuello con delicadeza, la verdad es que me dolía un montón… como todo el cuerpo. Seguramente al día siguiente iba a ser un cardenal viviente. ─¡Por eso tenemos que ir rápidamente a ver a Lena-sensei!

Me cogió de la mano y empezó a correr de nuevo. Entonces lo noté. A nuestro alrededor habían… mariposas. Pero no unas mariposas normales. Eran doradas. Y brillaban. Las veía translúcidas, como si fueran fantasmas. O es que simplemente, no las veía bien.

Sacudí la cabeza y seguí corriendo, serían imaginaciones mías, era imposible que yo estuviera viendo aquello.

Era imposible que yo pudiese ver el rukh


¡Tadaah! Espero que os haya gustado, si es así dejadme un review con vuestra opinión :D

Muchas gracias por leer.

¡Matta nee!

-Blue