Capítulo 4

Fuego

Ya sentado en el sillón y mientras Midoriya daba vueltas y vueltas en la cocina, Todoroki le dio un vistazo al departamento.

La sala era simple pero acogedora. Muebles de color blanco, una mesa de centro de madera que emulaba ser un tronco de árbol y paredes del mismo color que los muebles adornada de paisajes campestres. La sala llevaba a través de mamparas de vidrio templado y suaves cortinas de tul, a una terraza con una pequeña mesa de vidrio y acero blanco con dos sillas y a su alrededor macetas con muchas plantas de hojas verdes como las del ingreso.

Ver el cielo nocturno con unas cuantas estrellas contrastando con las luces de la ciudad desde esa terraza era maravilloso y le daba un poco de envidia ya que en la terraza de su departamento no tenía una vista tan espectacular, en cambio en el departamento de Midoriya incluso podía verla desde donde estaba sentado en el sillón.

Que suerte.

Volteó al lado contrario y observó el comedor para 4 personas de madera color nogal con una lámpara de estilo moderno colgando sobre ella y más allá, en la barra de granito negro de la cocina con sillas altas estaba Midoriya preparando dos tazas de té.

Su rostro estaba tranquilo mientras servía el contenido en dos tazas de color turquesa y las colocaba en una bandeja junto con un plato con galletas. Lo vio moverse través de la cocina buscando algo más para luego colocarlas con diligencia junto con las tazas.

Había algo en sus movimientos, algo que parecía hipnotizante. Tal vez era el modo en que parecía dedicarse de lleno a lo que hacía como si fuera lo más importante del mundo en ese momento, o la sonrisa delicada que llevaba en su rostro mientras lo hacía, de cualquier modo, era imposible quitarle los ojos de encima.

¿Así funcionaba su kosei?

Se quedó allí mirándolo a lo lejos sin percatarse realmente hasta que el gato se paseó por sus piernas maullando insistentemente sacándolo de su letargo. De inmediato se regañó a sí mismo por dejarse influenciar por alguien de ese modo, aunque claro, podía ser un efecto secundario de su kosei ¿no?

De todos modos, debía de mantener su concentración y no dejar que Midoriya vea a través de él otra vez. Así que en vez de dejarse engañar por el brillo de sus ojos verdes se concentró en el gato, dándole pequeñas caricias que el minino recibía complacido.

—Lamento la demora.

Había hecho tanto esfuerzo concentrándose en el gato que no se percató de la presencia de Midoriya que ya estaba a su lado dejando la bandeja en la mesa de centro entregándole la taza humeante para luego sentarse a su lado, a una respetable distancia.

Bastante amable de su parte si le preguntaban.

Ahora solo que no lo mire fijamente y todo saldrá bien.

—Muchas gracias— le respondió monótono sosteniendo la taza con ambas manos disfrutando de la calidez en esa noche fría.

—E... Espero que te guste... Mamá me envió hojas de naranja, son mis favoritas para el té... Creo que es mejor que las infusiones...es más ¿natural? —soltó Midoriya mientras agregaba azúcar a su taza— pero si no te gusta... puedo prepararte otro té, o algo... Esto... Creo que tengo menta... Bueno no a todos les gusta la naranja... ¿Tal vez debí de preguntar antes?... Bueno aún puedo-

Y allí iba de nuevo.

Todoroki lo dejó hablar acercando la taza a su rostro, aspirando el aroma de las hojas, el ligero toque de naranja y el calor de la taza junto con el azúcar que le había agregado. Tomó un sorbo y degustó con calma el sabor, era bastante agradable.

Además, por más que no le gustara, no podría decirle lo contrario, por cortesía.

"Recuerda Shoto, debes ser amable"

Le pareció escuchar la voz de Yaoyorozu en su mente mientras Midoriya seguía dándole opciones para tomar.

—Midoriya—de inmediato el chico detuvo sus palabras— está delicioso.

Los ojos verdes de Midoriya buscaron los suyos y escudriñaron en él. Le pareció una eternidad mientras se perdía en contra de su voluntad en el hipnotismo de su brillo, pero fue menos de un segundo para que el rostro del peliverde se iluminara de inmediato y una sonrisa se plasmara en su rostro mientras agachaba la cabeza.

—Me alegro—soltó perdido en su taza, parecía avergonzado—te... ¡tengo galletas! Es decir, por favor pruébalas, mamá también me las envío. Son de avena con chocolate...las prepara deliciosamente, y me las envía en una caja selladas para que no se maltraten en el correo o pierdan su sabor, el viaje no es largo, pero de todos modos tiene cuidado.

Tomó una galleta, mientras Midoriya se explaya sobre su madre y como ella se negaba a darle la receta. Miró la galleta de un lado a otro sin tratar de perderse en las palabras del peliverde.

Siempre fue cuidadoso con sus comidas, siendo héroe debía de cuidar su dieta, pero la galleta se veía tan bien que no pudo resistirse a ella así que rápidamente la llevó a su boca.

Delicioso.

Así que, ¿Así de bien sabían las cosas caseras?

—… y deberías probar su torta de chocolate ¡es estupenda! De esa sí tengo la receta así que si gustas puedo preparártela un día. Claro... Si gustas, no es que sea tu obligación, es decir, sería genial, aunque… debes de estar muy ocupado... La vida de héroe debe ser muy agotadora ¿no? ... Claro que sí, no sé porque preguntó...además con tu agencia recién abierta debe serlo aún más, es difícil posicionarse con tantas agencias en la ciudad y la-

Todoroki tomó otra galleta mientras pensaba que era increíble el modo en que Midoriya hablaba y hablaba sin parar. Por un momento pensó que se cansaría de escucharlo, ya que él era alguien que valora el silencio y la tranquilidad, pero se sorprendió a sí mismo disfrutando de la "conversación".

Aunque era más él escuchando a Midoriya hablar que una conversación fluida, pero eso le hacía fácil la interacción, no había silencios incómodos en donde no sabía que decir ya que Midoriya se encargaba por sí solo de llevar toda la charla mientras él solo asentía en algunos puntos o soltaba un escueto monosílabo, y aunque eso había sido causa para que muchos se incomodaran con su presencia, parecía que para Midoriya no era problema alguno.

—Em... Todoroki... ¿puedo preguntarte algo? — soltó Midoriya en medio de su discurso sobre diferentes tipos de héroes. Había dejado su taza en la mesa de centro y jugaba con sus dedos vendados con nerviosismo mirándolo de reojo esperando su respuesta.

Todoroki se removió incomodo en el sillón.

Por un momento el héroe había olvidado lo peligroso que era el kosei de Midoriya, así que enfocando su mirada en la taza en sus manos, que por cierto ya estaba vacía, asintió.

—¿porque... decidiste ser un héroe? —soltó y el silencio reinó entre los dos.

Apretó la taza con fuerza.

¿Porque había decidió ser un héroe?

No es que tuviera una respuesta exacta o alguna historia heroica detrás de ello como la mayoría de los héroes, desde que tiene memoria siempre había querido ser uno.

Y de todos modos no es como si tuviera opción, fue concebido, entrenado, y educado duramente para cumplir ese objetivo.

Los objetivos de Endeavor.

Su voluntad no tenía importancia, ni sus decisiones, ni sus sueños, todo lo que importaba era ser el héroe número uno superando a All Might tal y como su padre ambicionaba.

Aún si Todoroki no lo hubiese querido así, ese era su destino.

Durante el camino conoció el odio hacia su progenitor y el deseo de ser héroe se incrementó, pero no para ser su creación perfecta sino para demostrarle a su padre que sin su kosei podía conseguir la cima, que solo con el kosei de su madre él podría lograrlo.

Su madre.

Tan etérea y tan frágil, destruida por las ambiciones de su padre.

Desde niño la vio sufrir por la frialdad y la crueldad de Endeavor, el supuesto héroe número 2. Si eso era ser un héroe no quería ser uno, pero entonces...

¿Por qué lo era ahora?

¿Lo hacía todo para rebelarse ante Endeavor?

¿Tenía sentido lo que hacía?

¿Estaba bien, estaba mal?

¿Tenia un motivo o era en vano?

¿Por qué él no podía dejarlo atrás si-

El toque cálido de unas manos, que se podía sentir incluso a través de la textura de la tela detuvo el temblor inconsciente de las suyas haciéndole suavizar su agarre sobre la taza. El calor era familiar, la textura de las vendas, el ligero temblor… todo aquello.

Levanto la vista entre perdido y confundido, esperando ver el rostro familiar que tanto añoraba en sueños y su corazón dio un vuelvo al ver esa misma mirada amable y solitaria de unos iris grises y una cascada de cabello blanco.

No registraba exactamente lo que le decía, pero su voz era suave, llena de preocupación, pero también de cierto modo era como si le arrullara, como si le intentará trasmitir tranquilidad.

Como un consuelo.

No pudo evitar recordar los momentos en los que siendo solo un niño y en lágrimas abrazaba a su madre en su regazo diciéndole que quería protegerla, ser un héroe por ella, pero si ser un héroe significaba ser como su padre entonces ¿qué sentido tenía ser alguien que la lastimaba?

Shouto, si quieres ser un héroe, está bien que seas uno.

Shoto…

Ve sus labios moverse, pero no recuerda que más le decía ella.

—Lo siento tanto, no debí de preguntar algo tan personal debe ser complicado, ¿verdad?

Abrió los ojos de golpe y parpadeo repetidas veces.

El rostro de su madre se esfumó de su mente junto con sus ojos cálidos y tristes y fueron reemplazados por unos que transmitían la misma calidez pero que lo miraban entre preocupado y decidido.

El gris cambio a verde y se percató de su error, pero aun así se quedo perdido buscando otra vez a su madre en los ojos frente a él.

—¿Todoroki? ¿Di algo? Vuelve… por favor.

Le dijo suavemente, incitándolo a hablar. Parpadeo de nuevo esta vez mirando su entorno, no sabe en que momento el chico había pasado de estar a una distancia respetable a estar hincado frente suyo mientras él estaba sentado en el sillón.

Las manos vendadas de Midoriya estaban acomodadas sobre las suyas dando pequeñas caricias tratando de trasmitirle tranquilidad.

—Gracias a dios estas aquí de nuevo… — dijo aliviado Midoriya al percatarse de que esta vez si lo miraba a él.

¿Por qué?

¿porque se había perdido de tal manera en sus recuerdos?

¡¿Qué le estaba haciendo Midoriya a sus recuerdos?!

—Si quieres puedes contarme, te escucharé— le dijo sosteniendo sus manos con más fuerza.

Estaba enojado.

No tenia el derecho el jugar así con su mente.

Se levanto de un tirón del sillón, empujando con violencia las manos de Midoriya dejando caer la taza quebrándose en pedazos cerca de las rodillas del peliverde que, asustado por el repentino cambio, retrocedió chocándose la espalda con la mesa de centro.

El eco resonó en el departamento.

—¡No te metas en mis asuntos! ¡no tienes derecho a jugar de esa manera con mi mente! —soltó enojado cerrando con fuerza los puños, lo quería lejos, lo más lejos posible de él.

Aunque eso parecía alentar más a Midoriya.

—Pero… hay algo ¿verdad? ¡Hay algo que te detiene, algo… que te molesta y te entristece! Susurraste llamándola… ¡Tiene que ver con Endeavor y tu madre ¿no es verdad?! —le respondió Midoriya desde el suelo.

Todoroki solo puede cerrar los ojos, y se taparse los oídos.

No quiere recordar, ya no quiere pensar, pero Midoriya tiene razón.

Endeavor

Todo tiene que ver con él.

Todo el tiempo es él.

—Todoroki, puedes contarme, te escucharé…

De solo pensar en su padre, en como las manos vendadas de su madre eran su causa, como poco a poco ella perdió la razón.

Toda esa ira que pensó haber dejado atrás vuelve.

—Todoroki yo-

Y se enciende sin control.

—¡ya basta! — Todoroki grita enojado —¡no digas nada más!

—¡Todoroki!

Escucha el llamado desesperado de Midoriya

—¡Todoroki!

Busca su mirada, pero solo ve miedo reflejado en sus ojos y los intentos de Midoriya de cubrirse de algo.

No sabe lo que sucede ¿Por qué lo mira así?

¿Por qué con la misma mirada aterrada con la que su madre miraba a su padre?

—¡Todoroki!

Repite, y le cuesta trabajo entender, quiere acercarse, pero…

—¡Detente!

Grita otra vez.

¿Por qué?

—¡Todoroki controla tu fuego!

Grita, y por fin entiende que el calor de la ira en su cuerpo se había manifestado cubriendo su lado izquierdo de llamas, escapando sin control de su cuerpo, enviando ondas de calor hacia Midoriya que se cubría con ambas manos en un intento de protegerse.

Aterrado, Todoroki congeló de inmediato su lado izquierdo, extinguiendo las llamas y desesperado quiso acercarse a Midoriya para verificar que no tuviera ningún daño, el terror se apodero de su mente al imaginarse a Midoriya con una cicatriz producto de su descontrol.

¡No!

No como yo. Por favor no.

Rogó a los cielos que Midoriya no estuviera herido.

Se arrodilló de inmediato acercando su mano izquierda sobre los brazos que cubrían el rostro del chico enfriándolos en la zona donde las vendas estaban quemadas y con rastros de sangre.

—¡Midoriya!… ¡Midoriya!… ¡¿estás bien?! —soltó preocupado.

Quitó las manos del rostro de Midoriya ejerciendo algo de fuerza mientras rogaba que no le hubiera hecho más daño.

Un nudo se formó en su garganta al ver la mejilla izquierda del chico con una quemadura.

¿Cómo?

¿Cómo había perdido el control así?

—Todoroki… no te preocupes, no es grave— le dijo Midoriya tratando de calmarlo.

Pero eso no puede disminuir la culpa que inunda cada fibra de su ser.

Sostiene su cabeza entre sus manos frustrado, apretando fuertemente como si pudiera olvidarlo todo con tal acción.

—Soy… como el… soy como Endeavor—las palabras escapaban de los labios del héroe como un susurro.

Tanto tiempo odiándolo, evitándolo, queriendo marcar la diferencia. Pero nada de eso era posible.

Las cadenas de Endeavor lo ataban, no lo dejaban ir.

¿Cuándo podría ser libre?

¿Cuándo podría olvidarse de él y ser solo… Shoto?

—¡No, no eres como él, no lo eres! ¿vez? —Midoriya sostuvo la mano derecha de Todoroki llevándola a su rostro sobre la quemadura de su mejilla izquierda—tú eres diferente, tú puedes corregir tus errores, puedes aliviar mi dolor ¿verdad?

Todoroki dejó que el frio escapara de su palma derecha mientras Midoriya se entregaba al frio de su piel.

—No es una quemadura grave—le sonrió soltando su mano derecha —además estoy acostumbrado a lidiar con estas cosas.

Todoroki no sabia que decir o como actuar. Estaba confundido aún, impresionado de haber perdido el control, de haberse dejado llevar sin medir consecuencias.

—Bueno, tendré que limpiar un poco ¿quieres otra taza de té?

Le ofreció poniéndose de pie sacudiendo sus ropas con cuidado.

—¿no… me tienes miedo?

—¿Por qué debería? —le dijo acercándose mientras Todoroki lo miraba desde el suelo —no quisiste lastimarme, tu intención no era herirme, fue un accidente.

—pero yo podría perder el control otra vez…

—No, no lo harás. No es tu intención, solo tienes que dominar tu poder y si me permites decirlo— se detuvo un instante mirándolo fijamente con emoción en su rostro— es asombroso.

Todoroki lo miró incrédulo.

—Tal vez no te diste cuenta, pero tu cabello se encendió, pero no se quemaba, al igual que tu rostro, se veía tan genial que me quede mirándote… a decir verdad si me hubiera cubierto en cuanto te encendiste no tendría esto—dijo señalando a su mejilla— pero no puede evitar observarte… es decir…jamás lo había visto, me hizo preguntarme a cuantas personas más podrías salvar usando toda tu capacidad. Tu fuego es hermoso.

Midoriya lo miraba con ese brillo en sus ojos del cual ya no sabia como sentirse y en ese momento de verdad no sabia como sentirse.

Ya no quiere pensar más.

No quiere recordar más.

Lo único que quiere es olvidar.

Lo que quiere… es que Midoriya ya no juegue más con su mente.

—Prepararé más té, no te preocupes por nada. Pero primero creo que recogeré esto-

—Lo siento Midoriya—le cortó de inmediato poniéndose de pie—lo mejor será que me valla.

—Pero Todoroki… yo

—Gracias por tu hospitalidad

Rápidamente camino a la puerta y tomó el pomo girando la chapa. Abrió e intento salir de allí pero cuando quiso cerrarla Midoriya se lo impidió sujetando la puerta con toda su fuerza.

—¡Espere por favor! Yo quiero-

—Me tengo que ir—soltó Todoroki monótono

—¡Lamento las molestias que le cause! Kacchan siempre me dice que no me meta en asuntos que no me corresponden, pero no puedo evitarlo. Tu mirada, tus ojos, se ven tan tristes y si puedo hacer algo lo que sea yo-

—Ya no más…solo…detente—soltó Todoroki cansado, soltando la puerta y cubriendo su mirada con su mano derecha— No mires más dentro de mí.

—Lo siento… yo no quise incomodarte… es solo… que

—Buenas noches Midoriya

No volteo para verlo y no le prestó atención a nada más hasta que llegó a su departamento.

Con pereza tiró las llaves y su bolso en el suelo y se dejo caer en el piso de madera de la sala cerca a la terraza.

Miro hacia afuera desde su posición y se percató que las estrellas y la ciudad no eran tan impresionantes como se veían desde el departamento de Midoriya.

Que su departamento no se sentía acogedor como el de Midoriya.

Que no había el ruido de las tazas chocando o los cajones siendo rebuscados, tampoco el sonido del agua hirviendo en la tetera, o unos suaves pasos yendo de un lado al otro.

Mucho menos la voz de alguien hablando sin parar lleno de emoción y vida.

Allí en la soledad de su departamento todo era oscuridad, todo era silencio.

Observo su mano izquierda, revisándola una y otra vez.

Encendió una pequeña llama, minúscula. Lo sufriente como para iluminar solo su mano y su rostro frente a ella.

Tu fuego es hermoso.

Le pareció escuchar la voz de Midoriya.

Y por primera vez, en medio de la oscuridad quiso creer que el chico tenia razón.

Pero aquello que era hermoso a los ojos de Midoriya, fue una tortura para su madre.

Y no puede vivir con eso.

No puede usar aquello que desató la locura en la frágil mente de su madre.

Apagó las llamas y dejó caer su mano al suelo.

Solo quiere olvidar.

Después de cerrar la puerta y terminar de limpiar los pedazos de losa del suelo, Midoriya se sentó en el sillón pensando en todo lo ocurrido.

Resulta que siempre tuvo razón.

Todoroki tenia algo que le causaba dolor y que tenia que ver con su madre y Endeavor, pero se negaba a enfrentarlo por algún motivo.

Sabía que no sería fácil, tampoco esperaba que Todoroki se sentará a contarle su vida.

Por dios, ni siquiera se imaginaba que vería a su héroe el día de hoy, pero el destino parecía esta de su lado y le permitió compartir algunos momentos con el héroe de doble kosei.

Y aunque Todoroki no quiere hablar de ello, no podía rendirse ahora que tenia la oportunidad.

—no me rendiré, iré con todo lo que tengo— se dijo dándose ánimos.

Y solo había una persona que podía conectarlo con Todoroki de algún modo.

No le era alguien con quien particularmente quisiera hablar, más bien todo lo contrario, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.

Buscó entre sus cajones con desesperación. Si mal no recuerda tenía el número en alguna hoja maltratada. Siguió buscándolo ahora entre las cajas de mudanza y cartones que estaba a punto de botar. ¡¿Por qué no lo había apuntado inmediatamente?!

Cierto, jamás pensó hablarle de nuevo.

Aunque pensándolo mejor tal vez era hora de limar ciertas asperezas, si es que a partir de ahora planeaba "entablar una amistad" con Todoroki.

Bueno, tarde o temprano tenia que pasar ¿no?

—¡Aja! —dijo con el papel arrugado, doblado y algo sucio entre sus manos—¡te tengo!

Tomó su celular y tecleo un rápido mensaje.

Mientras esperaba por una respuesta se preparó para poder dormir.

Cuando estaba a punto de cerrar lo ojos, abrazando el nitotan que Todoroki le había traído y que ahora era su posesión más preciada, la pantalla de su celular se iluminó y el sonido de mensaje entrante lo alerto de inmediato tomando el celular a la velocidad de la luz para ver la respuesta.

Buenas noches, necesito un favor. Hoy Todoroki vino a dejarme mi mochila, pero no encontré mis lentes, así que me preguntaba a que hora puedo ir para hablar con él y preguntarle personalmente por mis lentes. Gracias.

Izuku.

Ayer. 11:36 pm

ACASO EL ESTÚPIDO MITAD Y MITAD NO PUEDE HACER NADA BIEN! CON UN DEMONIO!

Él llega a las 9:00am a la maldita oficina y sale de patrulla a las 11:00 si es que no lo llaman antes, luego regresa a las 3:00pm y se queda haciendo papeleo si es que no hay alguna llamada de emergencia o alguna ronda.

Y AHORA NO ME FASTIDIES, JÓDETE NERD.

Hoy. 12:05 am

Algo no estaba bien. Demasiada información y muy pocos insultos para alguien que los decía como si se tratara de respirar.

Esperaba un insulto por cada tres palabras.

Releyó el mensaje y prefirió ignorar la extraña, pero muy útil, respuesta.

Dejó el celular en el buró y con fuerza abrazó su peluche otra vez dando vueltas en su cama de emoción y agradeció al cielo no haber encontrado sus lentes.

Y que muy amablemente Mitsuki le haya facilitado el número de Kacchan cuando fue a recogerlo al aeropuerto. Ella alegó que le pasaría también su número a su hijo para que pudieran entablar comunicación y aunque en ese momento pensó que era totalmente innecesario, ahora le agradecía a Mitsuki por ello.

Pero lo más importante: Mañana vería a Todoroki.

¡Lo vería de nuevo!

De solo imaginarlo su corazón empezaba a latir emocionado, desbocado en su pecho, con ansias de estar frente a él. Y con el dulce sentimiento inundándolo se durmió reafirmando su promesa y llenándose de decisión para hacer lo que tenía que hacer.

Ser el héroe de Todoroki aún si él no quiere, aún si él llegara a odiarlo porque lo único que quiere es verlo feliz.

Y no se rendirá hasta conseguirlo.

Jamás.

Primer acercamiento a los objetivos de Midoriya, pero obviamente Todoroki no es un hueso fácil de roer. Nadie va hablando de su vida, así como así, menos algún alguien con tanto dolor en su pasado como Todoroki y no vayan a pensar que va a empezar a usar su fuego porque eso no pasara aún. Hay un largo camino hasta eso.

Nos vemos!