CAPITULO 4: DOUBLE TOIL AND TROUBLE.
How can I just let you walk away?
Just let you leave without a trace?
When I stand here taking every
Breathe with you?
You're the only one
Who really knew me at all…
Ya no podía soportarlo más, Hermione estaba tan cerca suyo y no podía verla que resultaba doloroso. Althea se lo había dicho "Hermione está aquí, pero está muy lastimada, Draco, necesita pensar". ¿Pensar? ¿Pensar qué? ¿¡Si lo amaba!? Era una tontería, pero la esperaría hasta que estuviera segura de lo que sentía… ¿No había esperado acaso todo un año para que ella se decidiera a aceptar lo que sentía?
Ya estaba cansado de llorarla en casa, de extrañarla y culparse por lo que pudiera haberle hecho, además eso era lo que deseaba su madre, que su relación fracasara, y él no lo iba a permitir, Hermione era la mujer que quería, la que le daba todo lo que pudiera desear y por una rencilla estúpida no la iba a perder. Se levantó del sofá en el que había permanecido toda la semana y llamó a su criado (Hermione no le permitía tener elfos domésticos, así que tenían que conformarse con muggles encantados para que no vieran la magia de la mansión) y le pidió que le preparara el baño y la ropa del día. Iría a casa de Potter, aunque a éste le partiera de ira verlo allí, hablaría con Hermione y arreglarían las cosas, así había sucedido siempre, y no sería diferente ahora.
Cuando estuvo preparado, tomó de la chimenea los polvos flú y echó un poco entre el fuego, que de repente se tornó de un verde brillante y tibio.
- ¡Residencia Potter!- Exclamó al meterse entre las llamas y de inmediato fue halado por la red flú, provocándole náuseas y mucho mareo (Nunca le gustó realmente viajar por las chimeneas, como hacían los demás). Pronto estuvo de pie en un amplio hogar, viendo hacia una sala de estar ordenada y muy normal; había tres sillones mullidos con un sofá rodeando una mesa ratona de madera extremadamente pulida sobre una alfombra de color vino; un televisor, un estéreo y un aparato de video en un mueble contra uno de los ventanales y varias repisas en las paredes, llenas de objetos pequeños y bonitos, que supo, eran regalos de los amigos más queridos de la pareja, los cuadros colgados se movían, como todas las pinturas mágicas y hecha un ovillo en uno de los sillones, estaba Althea, contemplándolo, sorprendida.
- Hola Thea, perdón por venir sin avisar.
- Es una linda sorpresa, ¿Té?
- Bueno, gracias, ¿Cómo te han ido las cosas?- Ella se puso de pie y le indicó que la siguiera hasta la cocina, la más muggle que había visto Draco en su vida.
- Muy bien, aunque no lo creas…
- ¿Cómo puede ir bien algo que tenga que ver con Potter?
- Cuidado con lo que dices, amigo, estás en su territorio…
- ¿A ti si te dejan tener elfos domésticos?
- Si, pero decidí darle a Dobby vacaciones, el pobre estaba muy cansado ya… y yo no corro peligro.- Le sirvió el té en una taza de porcelana muy bonita y volvieron al living. – Mi imagino que no vienes a hacer las del buen vecino a visitar a tu amiga que está sola, ¿Verdad? Hermione está arriba
- Que poco crédito me das Thea, claro que vengo a visitarte, pero después de hablar con mi novia…
- ¿Cuándo van a casarse?
- Ni siquiera estamos juntos, ¿Para qué quieres que nos casemos?
- Tal vez eso sea lo que quiere Herm….
- ¿Eso te dijo?- Althea negó al ver como Draco palidecía y sus manos temblaban nerviosas.
- Tranquilo… fue solo una idea que tuve yo…. Además, ¿qué malo tendría? Llevan viviendo juntos tres años…no quiero decir, claro, que sea obligatorio hacerlo… pero se siente tan bien…
- ¿Tu eres feliz con Potter?
- Por supuesto que si… tú sabes que yo solo hago las cosas si lo quiero de verdad, y casarme con Harry era algo que deseaba hace mucho tiempo.- Oyeron pasos en el segundo piso y Draco soltó de pronto su taza, Althea se puso de pie y limpió todo con la varita, justo cuando Hermione se asomó en el quicio de las escaleras. Althea desapareció tras Draco con un suave ¡Plin!
Se quedaron contemplándose por un rato, ambos deseando más que nunca correr a abrazar al otro…
CINCO AÑOS ANTES….
El primer juego de la temporada era el clásico de siempre: Gryffindor contra Slytherin, en una semana que no había parado de llover y los entrenamientos para ambos equipos habían sido los peores de toda su vida en el colegio. Harry se había convertido en un capitán más exigente que el mismo Oliver Wood y a pesar de tener un horario que tomaba ocho horas del día, se aseguraba que el equipo tuviera una sesión de entrenamiento todos los días después de la cena.
Draco hacía más o menos lo mismo con los de Slytherin, antes de la cena, tenían dos horas de prácticas todos los días y muchas veces se cruzaban unos y otros, con la consecuencia que alguno terminara empapado "sin querer" o lleno de barro por la misma razón. El ambiente estaba tenso entre ambas casas, más de lo usual todos deseaban que el gran día llegara. Mientras todo eso pasaba a los equipos de Quidditch, Hermione tenía problemas más serios de los que ocuparse; el primero era sin duda, que si no aprobaba el examen extra de vuelo, no podría graduarse limpiamente como era su sueño; el segundo era que se sentía culpable por haberle mentido a Harry y el tercero, lo confundida que permanecía por causa de Malfoy, quien parecía haber olvidado todo y volvía a ser despreciable y arrogante.
El día del partido, Draco había estado desde temprano planeando su estrategia en el campo cuando estuvo conforme con los resultados, volvió al colegio a desayunar; ocupado como estaba en el primer juego de la temporada, no había vuelto a pensar en Hermione, pero al cruzar el jardín para entrar al castillo, la vio sentada en una de las bancas junto a Ernie Mcmillan, que estaba muy cerca de ella, y le señalaba algo en un libro, luego ambos se rieron y le pareció que Ernie se acercaba más a ella a propósito. No pudo explicarse por qué, o cómo, pero la ira que sintió en ese momento fue lo peor que sintió en su vida (exceptuando enterarse de la muerte de su padre). ¿Cómo se atrevía Mcmillan a siquiera mirarla?
Se acercó a ellos y tomó a Hermione del brazo.
- Necesito hablar contigo…- Dijo entre dientes.
-Tendrá que ser en otro momento, Malfoy, ahora estoy ocupada…Ernie y yo estamos estudiando…
- Es urgente, suéltala Mcmillan, ¿o quieres que Potter sepa que estás manoseándole a la novia?- Ernie, quien había agarrado a Hermione por la cintura para no dejarla ir, la soltó de inmediato, frunciendo el ceño, sin decir nada porque Draco ya se la había lleva casi a rastras.
- ¡Eres un patán, Malfoy! ¡Suéltame! ¡No tienes ningún derecho a tratarme así!
- ¿Qué hacías con ese perdedor?
- ¿A ti que te importa? – Ahora estaba enfadada, lo veía en sus ojos, que chispeaban como si quisieran consumirlo vivo.
- Me preocupo por ti, ¿No hicimos las paces, acaso?
- Me hiciste quedar en ridículo…
- Eso no es difícil…
- ¡AHH!- Gritó soltándose de él bruscamente- ¿No habíamos hecho las paces?...
- Tienes razón… es que no me pude resistir, ya sabes, la fuerza de la costumbre…
- ¡Basta ya! – Hermione empezó a regresar al castillo a pasos largos- De todas formas, ¿Quién te dijo que podías preocuparte por mí como si fueras uno de mis amigos de infancia?
- Vamos sangresucia, es en retribución a por el pésame que me diste hace tiempo, no volveré a hacerlo.- Draco la seguía de cerca, y antes de poder alcanzarla, una lluvia fuerte empezó a caer sobre ellos y los alumnos que estaban fuera empezaron a correr para refugiarse, solo ellos permanecían quietos en la escalera de mármol, como si no sintieran las frías gotas de agua mojándolos.
- Espero que no…. Porque ya estoy bastante confundida…
- ¿ah, si?- Draco subió los escalones que lo separaban de ella y la atrapó contra la baranda.
- No creas lo que no es…- Lo apartó de un empujón.- Me refiero a que no me gusta pasar tiempo contigo, eso es…
- ¡No puedo creerlo!- La volvió a agarrar del brazo para impedirle marcharse- ¡Decenas de chicas se mueren por tener si quiera una oportunidad de cruzar una palabra conmigo y tu te das el lujo de rechazarme!- Le espetó furioso.
- ¡Pues vete con ellas! ¡Yo no soy del tipo de chicas que te gustan!- Gritó, apretando los puños a los lados de la cadera, y a Draco le pareció aún más hermosa así, mojada, con esa mirada de gato callejero. La joven dio media vuelta y antes de perderla de vista, Draco le gritó:
-¡Estás muy equivocada!- Pasaron junto a él dos chicas de Ravenclaw de tercero mirándolo como si estuviera loco y él las espantó de un grito. Fue al comedor y encontró a Althea comiendo como un zombie en la mesa, ella jugaría por primera vez con el uniforme de Slytherin y sería contra Harry Potter, quien en todos sus años de colegio solo había perdido un juego.
- Althea… ¿Te sientes bien?- Le preguntó él preocupado al pasarle una tostada con mermelada.
- No… estoy muy nerviosa… ¡no quiero comer nada, Draco!...
- Tienes que comer, no permitiré que mi mejor golpeadora se desmaye de hambre en el juego…lo harás muy bien Thea, solo tienes que concentrarte en Potter y nada más, respira profundo y cálmate, vamos a ganar.- Althea pasó saliva y asintió no muy convencida.
- Quiero morirme…- Susurró y Draco la abrazó, sacándola del comedor bajo la atenta mirada de Harry.
- ¿Cómo puede ser amiga de ese idiota?... las chicas tienen una extraña forma de sentir, no?
- ¡Ah!, Hermione es amiga de Neville y nosotros no le decimos nada….
El campo estaba listo para el juego y las graderías completas, más de la mitad del colegio iba por Gryffindor, pero igual los ánimos estaban subidos.
El partido dio inicio con un no muy amable apretón de manos entre Harry y Draco.
Harry subió por encima de todos los demás en el juego y Althea lo siguió de inmediato, Draco voló hacia el otro lado y su equipo lo rodeó.
Ginny cogió la quaffle y se lanzó en picado hacia los postes de Slytherin, pero Blaise Zabini buscó la bludger y se la lanzó con fuerza, la cual la golpeó en el brazo y la hizo perder su bola y el equilibrio, Ron maldijo desde sus postes y atajó un lanzamiento de Pansy desde el medio del campo. Casi sin que nadie lo viera, Harry se lanzó hacia abajo en su escoba, tan rápido que a Althea le costó trabajo seguirlo, la snitch rozaba el césped de Slytherin, Draco la vio también y fue tras ella, seguido por Seamus, quien intentaba alcanzar a Althea, su deber era evitar que la chica golpeara a Harry, pero lo único que consiguió al lanzarle la bludger fue que ella la recibiera y la bateara a la espalda de Harry, quien cayó de lado en la escoba y perdió de vista la snitch. Althea se sentía bastante bien volando, era una sensación de increíble libertad que disfrutaba cada segundo de su vida.
- ¡Bien hecho!- Le gritó Draco de pasada y ella asintió.
- Eso me dolió Snape…- Dijo Harry a su lado, la miraba sorprendido.
- No lo tendrás fácil Potter, soy la mejor golpeadora de mi colegio…
- ¡Tanto para Slytherin! Ahora vamos cuarenta veinte ganando Gryffindor- Dijo el comentarista de Hufflepuff- La nueva golpeadora de Slytherin deja todo el trabajo a Zabini, como si solo le interesara Potter…
- Entonces el juego se hará más interesante, sígueme si puedes, Althea…- Le respondió Harry con una sonrisa misteriosa en los labios.
Cuando el juego iba 80 – 100 a favor de Gryffindor la snitch apareció de nuevo y esta vez fue Draco quien fue por ella primero, Harry no tardó en seguirlo y Althea también, buscando en todas partes el paradero de la bludger, Zabini adivinó lo que ella necesitaba y se la mandó directo, pero antes de poder golpearla, un dolor quemante y punzante la atacó en el brazo izquierdo, tan fuerte que la hizo perder la fuerza y el apoyo en el palo de la escoba, gritó, y todos la oyeron, fue el grito más horrible que oyeron, de puro dolor y sufrimiento, y de pronto, vieron, como en cámara lenta, que Althea se soltaba por completo de la escoba y se dejaba caer al vacío.
- ¡ALTHEA!- Gritó Harry que era el que estaba más cerca y fue tras ella lo más rápido que pudo. Olvidándose del juego, la snitch, y que Draco había ido primero por ella.- No llegaré…- Sacó la varita y exclamó:- ¡LEVITACIO!- La alcanzó a seis metros del piso todavía y la montó frente a él en la escoba. La muchacha tenía una palidez de muerte, estaba helada e inconsciente. Oyó a lo lejos que el de Hufflepuff anunciaba que Draco tenía la snitch y habían ganado el partido, descendió suavemente y poco después llegó la profesora Hooch.
- ¿Está bien la señorita Snape?
- Perdió el conocimiento, la llevaré a la enfermería- Echó a andar hacia el castillo y Draco se acercó justo en ese momento.
- ¡Quítale tus asquerosas manos de encima Potter!
- Apártate Malfoy, de no ser por mí, ella ya estaría muerta, porque nadie más la vio caer- Por el campo, corriendo, venían Hermione, Ron y Snape.
- Harry… ¿Qué sucedió?- Hermione fue la primera en llegar y apartó a Draco de un empujón, llevaba la varita en la mano.- ¡Enervate!- Dijo y Althea recobró la consciencia, sobresaltada, en brazos de Harry.
- ¿Estás bien?- Preguntaron los cuatro al tiempo.
- Mi tío…- Susurró con voz temblorosa y miró a Harry con los ojos empañados en lágrimas.
- ¡Thea!- Draco y Hermione le abrieron paso al profesor que acababa de llegar y miraba a su sobrina con una expresión rara, que todos interpretaron como preocupación. La recibió de Harry y con mucho cuidado la llevó hasta la enfermería, seguido por los tres de Gryffindor y Draco. Una vez la señora Pomfrey la tuvo en una cama, él la besó en la frente y le acarició la cabeza, dejando sorprendidos a los cuatro alumnos, no creían que Snape fuera capaz de dar la más pequeña muestra de cariño a alguien. Se irguió y se volvió a mirarlos.- ¿Qué hacen aquí todavía? ¡Esta es la enfermería! ¡Váyanse!
- No podíamos esperar un milagro después de todo, no?- Dijo Ron quince minutos después cuando subían a la torre de Gryffindor refiriéndose a la actitud de Snape después de que Harry le salvara la vida a su sobrina.- Digo, es Snape, primero se toma una cerveza de mantequilla servida por ti, Harry antes que dar las gracias a alguien…
- Lo que yo me pregunto es qué la hizo caer de la escoba así, si vuela muy bien…- Dijo Harry distraído
- Recuerdas esa vez en tercero que te pasó lo mismo con los dementores, ¿Harry?
Claro que Harry lo recordaba, era la peor sensación de vacío que había tenido en su vida, pero le daba la impresión que a Althea la había atacado algo más, algo como un recuerdo o un pensamiento; aunque no supo acertar que era.
En la sala común, todos estaban furiosos, creían que era una injusticia la victoria de Slytherin con un truco tan sucio como el de Snape y pedían a Harry que se repitiera el juego, pero ellos no habían visto, como él, la palidez mortal que tenía Althea cuando la recogió, así que los ignoró y subió a la habitación a descansar un poco. ¿Qué pasaba? Voldemort había perdido el año anterior mucho de su poder y estaba escondido otra vez planeando su tercer golpe contra Harry y el mundo mágico, pero lo sentía tan cerca como había sucedido en quinto año.
Althea se sentó en la cama cogiéndose el brazo izquierdo, el dolor había disminuido un poco, pero seguía quemándole la piel como la primera vez, cuando aún no entendía por qué le hacían eso. Levantó la túnica y vio horrorizada como la marca brillaba más roja que nunca, esa horrible cicatriz en su cuerpo, la serpiente saliendo de la boca de una calavera…significaba que le pertenecía a la persona que más odiaba en el mundo… y que esa persona la había marcado sólo como una cruel venganza contra las personas que amaba: sus padres…
Ya sabía que nunca se libraría de ella y que debía soportar el dolor de su presencia, aunque no quisiera hacerlo... aunque lo odiara y lo único que deseara fuera su muerte.
Estuvo despierta mucho tiempo, al día siguiente su tío pasó a verla y le dijo que no debía preocuparse mientras permaneciera en los terrenos de colegio, el señor oscuro no podría entrar; luego llegó Draco y estuvieron hablando mucho tiempo sobre lo que harían después de salir del colegio, también le contó que las cosas con Hermione iban de mal en peor y que él solo quería que ella lo viera como realmente era; se marchó a las siete de la noche y la señora Pomfrey le trajo lacena, que no estuvo muy buena, por lo que dejó la mitad. Se durmió temprano y tuvo pesadillas, como cuando Voldemort había torturado a sus padres obligándolos a ver cómo la lastimaba a ella; el asqueroso rostro que se asemejaba al de una serpiente y se reía divertido al ver como lloraba de dolor…
Se despertó sobresaltada y antes de ser consciente de algo, vio una silueta recortada contra la ventana, sentado en la otra cama la observaba en silencio y atentamente.
- Hola…- Dijo antes de que ella pudiera gritar de susto y se tranquilizó.
- ¿Potter?...-Murmuró
- Deja de decirme así que te oyes como Snape…soy Harry y se acabó…- Althea sonrió tristemente.
- ¿Qué haces aquí?
- Estaba preocupado por saber cómo seguías y como sé lo que se siente estar aquí solo, vine a hacerte compañía.- Harry se pasó a su cama y la miró con fijeza, se veía limpio y relajado, más amable de lo que había estado en otras ocasiones.
- Gracias por haberme salvado, y por… preocuparte por mí…
- No es nada, vine hace poco y me di cuenta que no habías cenado completo, así que te traje algo de las cocinas- Sacó de una bolsa de papel algo envuelto- Cerveza de mantequilla, un pastel de cordero y Ron te envía estas ranas de chocolate…. Hermione te manda estas pastas dulces, pero te recomienda que te cuides los dientes- Le puso todo en las piernas y ella se sonrojó furiosamente.
- ¿Y la señora Pomfrey?
- Esta dormida gracias a una poción de Hermione, come, por favor- Althea asintió y empezó a comer con avidez.- ¿Quieres?- Le ofreció la cerveza de mantequilla y él la aceptó. – Harry… ¿Por qué eres tan amable?...
- Porque quiero conocer todos los secretos que guarda Snape en su vida y tu eres el camino más fácil para llegar a ellos…
- ¿Estás siendo sarcástico? Porque no es gracioso….
- Claro que es un sarcasmo, soy amable porque… así soy yo… ¿Vas a quedarte para navidad?
- No lo sé, hace mucho que no celebro una navidad en familia y quisiera hacerlo con mi tío, pero sé que él se queda...
- Mejor, así podremos jugar algo de quidditch- Recogió los restos de la comida y sacó un tablero de ajedrez de debajo de su capa.- Traje tus piezas, fue un arduo trabajo traerlas de tu habitación
- ¡Entraste y husmeaste en mis cosas! ¡Potter!- Exclamó más sorprendida que enojada.
- Yo no, una chica de tu habitación, tendré que trabajar muy duro para recuperar los veinte galeones que me cobró por el favor… - Ella estalló en carcajadas, sorprendiendo a Harry por ello- Te ves mejor cuando ríes…
- Me dijeron que eras muy tímido…
- Ya no…- Harry estaba encantado con Althea, no era tímida, o muy lanzada, tenía un carácter interesante (por no decir raro) y un aire misterioso rodeaba siempre todo lo que decía, lo que la hacía aún más interesante.
- Deja de mirarme Potter y mueve
- ¡ah! Lo siento…. Y deja de decirme Potter.
- ¿Hermione no se enoja porque estés aquí conmigo?
- Claro que no… ¿por qué habría de enojarse?
- Por nada… ¿Verdad?- Harry no notó el tono melancólico en la voz de la chica.
- ¿Puedo preguntarte algo?- Dijo Harry con un nudo en la garganta, sin saber porqué había empezado a ponerse nervioso.
- Estoy empezando a temer cuando haces esa pregunta… por lo general termino ofendida… jaque… pero está bien, hazla.
- Maldición…- Murmuró intentando salir de la jugada de Althea- Bien… por qué tu no me tratas como Snape?
- Los problemas de mi tío son de él, no míos. – Respondió mirándolo a los ojos- además, me caes bien, no eres tan estrellita como todos dicen que eres…
- ¿Dicen eso de mi?
- y más…
- ¿Te caigo bien porque soy Harry Potter, el niño que vivió, por la cicatriz y todo eso?
-¡Es absurdo! Para empezar, ya no eres un niño- Dijo con una sonrisa torcida- y tu cicatriz… pues normal, ¿no? Yo me hice una horrible la primera vez que me subí a una escoba….- Harry se rió con ganas, "desfachatez" esa era la palabra para describirla.
- ¿Entonces por qué te caigo bien? Jaque mate…
- ¡¡Demonios!!... Yo que sé, tal vez porque eres interesante… al principio quería saber si era lo que los demás decían de ti, el gran héroe, el que derrotó al señor oscuro en seis ocasiones, el valiente, el (a veces) chico pagado de si mismo, el "Yo puedo hacerlo todo solo"… pero me di cuenta que no eras así, que eres mucho más… y que eso es lo que la gente no quiere ver…- Era bochornosamente sincera con él, pero eso le gustó
- Y según tú, ¿Qué soy?
- Creo que tendré que comprar piezas de ajedrez nuevas…las destrozaste todas…
-¡Althea!
- Ah, pues mira, me da la impresión que eres normal, como los demás, que no quieres demostrar lo que vales o lo que eres… sino que haces lo que tienes que hacer…- Al ver la expresión de desconcierto de Harry, tuvo que explicarse- Yo… puedo ver el corazón real de las personas… el rostro que ocultan a los demás es para mi el verdadero… por eso parezco conocerte tanto…
- Ahhhh… por eso puedes ser amiga de Malfoy…
- Más o menos…
- ¿Otro juego?
- ¿Con qué piezas? Las destrozaste todas… eso es algo que no me gusta de ti
-¿Qué?
- Que dañas mis piezas de juego y no son baratas…
- Tal vez si supieras jugar…- Guardaron un cómodo silencio por largo rato mientras Althea transformaba sus peones en piezas que sirvieran, bajo la mirada de Harry, que no acertaba a encajarla en ningún molde de chica que conociera, aunque no es que conociera a muchas. - ¿En qué piensas, Althea?
- Nada…
- No sabes mentir
- Es que… empiezas a gustarme…me gustas mucho y… no está bien…- Harry sintió como si una bludger lo hubiera golpeado en el estómago, dejándolo sin aire. Los ojos de Althea eran hermosos, de un color dorado brillante y profundo, y lo miraban como si temiera la respuesta que pudiera recibir.
- Agradezco tu sinceridad… pero no sé que responderte…
- No me estoy declarando, Harry…. Solo… me preguntaste en qué pensaba y te respondí, ¿vale? No te lo tomes a pecho… sé que estás con Granger… y ante eso no puedo hacer nada…
- Es mejor que me vaya a dormir… es tarde…que pases buena noche.- Se despidió y se puso la capa invisible para regresar a la torre a dormir y pensar en lo que Althea había dicho… "No te lo tomes a pecho"… como si fuera fácil no tomarse a pecho que la sobrina de tu peor enemigo te dijera que le gustabas…. Ahora tenía un problema doble…. Y una frustración doble… porque…
¿Qué pasaba si ella le empezaba a gustar también?
