Disclaimer: Personajes de J.K Rowling. No gano nada haciendo esto más que divertirme y divertirlos.

Cuarta viñeta de esta serie. Es el turno de la ira, y en este caso no he escrito sobre una escena totalmente nueva porque creo que la mejor forma de representar este pecado como tal -o al menos desde mi punto de vista- es así, me entenderán ahora cuando comiencen a leer.

Como ya he dicho, este fanfic participa en los Desafíos 2.0 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


IRA

Cada vez que le llegaba el turno de utilizar el relicario el mal humor se apoderaba de su cuerpo y le invadía cada una de sus células, provocando que mantener a raya su ya de por sí explosivo carácter fuera más difícil.

Por lo que en esos días deseaba con toda su alma poder largarse lejos de la tienda de campaña y de sus dos amigos, en parte porque la tarea de buscar los horrocruxes ya no le parecía fácil ni divertida, como había llegado a pensar a finales del sexto año cuando tomó la decisión de acompañar a Harry en la misión que le dio Dumbledore, y por otra parte porque no quería terminar cometiendo alguna estupidez de la que no pudiera arrepentirse después.

Sin embargo ese día algo era diferente; por primera vez en meses podían escuchar voces conocidas y la frase "porque los Weasley ya han sufrido suficiente con sus otros hijos" sólo consiguió alterarlo más, saber que Ginny había sido tan tonta para intentar robar la espada de Gryffindor en las narices de Snape no lo había alegrado precisamente, y la simple idea de que a ella o cualquier otro de su familia les hubiera sucedido algo grave mientras él recorría el país en busca de los fragmentos del alma de Voldemort lo destrozaba.

Pero sus dos amigos en cambio no se veían afectados por la posibilidad de que alguien de su familia estuviera muerto o gravemente herido o preso en Azkaban, y esa fue la gota que colmo el vaso, por lo que furioso se tiro encima de su litera y los dejó divagar acerca de la posibilidad de encontrar la maldita espada, sin molestarse en escuchar lo que hablaban.

En algún momento pararon los cuchicheos y pudo escuchar cómo la voz de Harry le preguntaba que algo.

-¿Qué opinas tú, Ron? ¡Eh, Ron!

Él creyó que finalmente su amigo había recordado que existía y sintió unas ganas enormes de mandarlo a la mierda, pero en cambio le respondió de la forma más cortante que encontró para decir algo.

-¿Se han acordado de que existo?

-¿Cómo dices?- Sintió que le respondía a su vez Hermione, y entonces una puntada de su conciencia le dijo que no era hora de confrontaciones y mucho menos con esa chica de cabello castaño y enmarañado que ya una vez había conseguido que lo persiguiera una bandada de pájaros locos que quisieron picotearlo hasta sacarle un ojo.

Pero, como ya hemos explicado más arriba, cada vez que le tocaba llevar colgado el Horrocrux le resultaba mucho más difícil mantener a raya su carácter y su lengua, así que él ignoro olímpicamente los carteles de neón imaginarios que le advertían que se mordiera la lengua y simplemente habló sin pensar en las consecuencias.

-Me pasa que no pueden culparme por no alegrarme ya que ahora tenemos otro cacharro que encontrar… ¡sin ni siquiera saber dónde puede estar! Solo limítense a agregarlo a la lista de cosas que no sabemos.

Ron pudo ver la cara de consternación de Hermione, quien se había quedado muda, y la forma en la que los ojos verdes de su amigo refulgían con ganas de replicar sus palabras, cosa que no demoró en hacer.

-Creí que sabías para qué te habías ofrecido a ayudarme.

-Yo también creí saberlo. Pero resulta que no, y ¡maldita sea, tú tampoco!

A esas alturas se había sentado en la cama y tenía la respiración agitada como si hubiera corrido un maratón, pero no le interesaba. De alguna manera el tren estaba en marcha y ya no había forma de pararlo, sabía que estaba hiriendo la susceptibilidad de Harry y que era mejor no decir nada, pero no podía evitarlo.

-Lamento decepcionarte, pero si pensabas que esto sería alejarse en hoteles de lujo, tener tres comidas diarias y volver a casa para Navidad, ¡te equivocabas!

El pelinegro también respiraba velozmente y se había acercado un paso, mientras que Hermione los miraba estupefacta sin creerse del todo que sus dos mejores amigos estuvieran discutiendo.

-Quítate el guardapelo, Ronald. Si no lo llevaras desde todo el día, no dirías ese tipo de cosas.

-Claro que las diría, Hermione. Él no necesita que le den excusas.- La castaña miro a Harry con ojos suplicantes, pero la situación ya se había salido del control de cualquiera de ellos y las cosas tomaban un rumbo que iba a llevarlos a lo desconocido.- He notado la forma en la que cuchichean varias veces, así que creo que conozco un poco su forma de pensar, la de ambos, pero nunca los he obligado a venir a mi lado y son libres de irse si lo prefieren…

-Exacto, porque a ti no te importa lo que sucede con quienes te apoyan. Allí estás, diciendo que podemos irnos, diciendo que Ginny seguramente esté sana y salva porque su castigo fue simplemente ir al bosque prohibido con Neville y Hagrid, ignorando si a alguien más en mi familia -la cual lo ha arriesgado todo por ti, si no te has dado cuenta- le pasó algo. ¡Claro, y ahora resulta que somos libres de irnos!

-Yo no he dicho que…

-¡No, no somos libres de irnos! Ella les ha borrado la memoria a sus padres para venir contigo, yo he disfrazado un ghoul para parecerse a mí con una enfermedad contagiosa, y aún así te atreves a decirnos que no estamos obligados a permanecer aquí.

-¡Pues vuelve a casa y mantente oculto, maldita sea!

-¡Tal vez lo haga!- Gritó Ron al final, levantándose molesto y quedando a escasos centímetros de Harry, quien había caminado hasta alcanzarlo.

-¡Entonces vete! Vuelve a casa con tus padres y finge que te has curado del spattergroit, de esa forma tu madre podrá prepararte tus comidas y…- Ron hizo un movimiento brusco, pero Harry reaccionó con velocidad gracias a sus reflejos. Sin embargo, antes de que cualquiera de ellos pudiera alcanzar las varitas y cometer alguna tontería mayor, Hermione sacó la suya.

-¡Protego!- Una burbuja se interpuso entre los tres, dejando de un lado a Harry y Hermione y del otro a Ron.- Por favor, cálmense. No podemos pelearnos ahora…

-Deja el Horrocrux.

-¿Qué harás?- Preguntó el pelirrojo a la chica, sacándose la cadena y tirándola sobre la cama sin que le importara el lugar donde caía.

-¿De qué hablas?- Murmuró ella, confundida.

-¿Te quedas con él, o te vienes conmigo?- Hermione parecía angustiada e incapaz de decidirse entre uno de los dos, y Harry la entendía, sabía lo que era tener que tomar decisiones enojado y también entendía que ella quisiera tratar de calmarlos porque dejarlos no estaba en sus planes.

La actitud de Ronald se le hizo egoísta en esos momentos, preocupándose únicamente por lo que él quería sin pensar en las consecuencias que esos actos tendrían, no solamente sobre su persona sino también sobre los demás; pero por el otro lado era capaz de comprender lo que su amigo decía, ya que en algunas ocasiones él mismo lo había pensado. Sin embargo la forma en la que los hechos estaban sucediendo dejarían sin dudas heridas difíciles de reparar, Harry sentía que una parte de aquel lazo de hermandad que lo unía con el pelirrojo se rompía, esfumándose en el aire.

-Yo… sí, me quedo. Hemos prometido ayudar a Harry y…- Habló entonces Hermione, sacando al pelinegro de sus pensamientos.

-De acuerdo, lo has elegido a él.- Dijo Ron y con eso salió de la tienda,

-¡NO, Ron, regresa!- El encantamiento escudo que ella misma había conjurado le impedía correr detrás de él, y para cuando lo hubo retirado su amigo ya no estaba. Ella volvió adentro empapada y con el pelo pegado a la cara, llorando y diciendo que Ron se había desaparecido.

En esos momentos ya no había más nada que hacer, los tres habían dado sus puntos de vista en un momento tenso y eso los había llevado a entrar en una discusión movida por la furia de uno que terminó contagiando a los otros.

Ese tipo de situaciones en donde alguien decía algo en un momento de mal humor y todo terminaba mal no era precisamente lo mejor, y Harry, Hermione y Ron lo sabían, pero era demasiado tarde para arrepentirse y ahora solo podían intentar despejarse y mantenerse unidos, lo que sería complicado, pero Potter confía en su amiga y sabe que será más racional que Ronald.

Mañana sería otro día y estarían más calmados para pensar con otro tipo de claridad, saber qué hacer a continuación y seguir buscando más fragmentos del alma de un mago oscuro.


Si llegaron hasta el final, ¡espero que les haya gustado! Nos veremos nuevamente en una semana (o por lo menos espero poder mantener el ritmo de actualizar cada siete días). Ah, ya quedan solamente tres capítulos para el final^^.

En fin, besos, Ceci.