Perdonen la demora y la no contestación de los Reviews, estoy muy atareada con la Uni (estudio enfermería, por si acaso) y es medio complejo adecuarse a anatomía y a Scorpius en la misma semana xD. Espero estén muy bien. Mil besitos para todas y que apoyen la causa estudiantil en mi país Chile que es una mierda en la educación. En fin sin más reparos y anhelando más comentarios, para así motivarme con locura, les dejo este capítulo que me costó un mundo sacarlo adelante, pero que encuentro de lo más chistoso. PRIMER ACERCAMIENTO.
Besazos desde Chilito, país vendido por señor PIRAÑA !
Ok, eso. Se les quiere
PILAR !
IV
Feliz Cumpleaños Rose
Un flash, ¿Qué onda? La pelirroja caminaba tranquila por el pasillo del tercer piso en el castillo. Se dirigía a los invernaderos, quedándole así, muchas escaleras por bajar todavía.
Era viernes veintitrés de septiembre, lo que significaba que era su cumpleaños. Sweet sixteen.
Cuatro días antes había estado su madre.
-Sales guapísima en la foto prima – le dijo Roxanne acercándose a ella, con una cámara mágica en las manos – amo ese gesto de desagrado que pones luego de ver el flash.
-Tienes complejo de paparazzi ¿eh? Ni que fueras esos imbéciles reporteros gráficos, que casi hacen campamentos fuera de nuestras casas, para poder tener las mejores cuñas – respondió la pelirroja.
-Que va, solo estoy retratando el día de Rose Weasley, no siempre se cumplen dieciséis años – dijo mirando al cielo como añorando algo.
-Roxie, no te quiero ver encima de mí con esa cosa, ¿entendido? – le dijo Rose, dejando clara su postura de inmediato.
-Me veras todo el día a tu alrededor, necesito retratarte, además, tía Hermione me pidió por favor que le enviara fotos tuyas – dijo con sorna.
-¿De verdad? Estoy comenzando a odiar a mamá. ¿Has visto a Hugo?
-Hace un rato lo vi con Lily, en el patio.
Luego del ataque de Hugo, en los cuales dos días había estado en la enfermería, este corrió a darle las gracias a Malfoy, mostrándose muy agradecido y casi haciéndolo parte de sus amigos. Al rubio no le molestaba para nada estar con el pelirrojo menor, es más, se notaba a leguas que se llevaban muy bien.
-Que bueno, se me hace repulsivo, buscarlo y verlo con Malfoy de lo más amigos – rezongo Rose, muy ofuscada.
-Hey, agradece que salvo a Hugo – le reprocho Roxanne.
-Y se lo agradezco, pero me causa cierto resquemor ver que mi hermano lo sigue para todo, el otro día, lo defendió de mí ¿Puedes creer eso? – y siguió su dialogo - porque dije que era un tarugo con esponja en vez de cerebro. Hugo salto y me dijo que eso no era así, que Malfoy era muy inteligente y bla bla bla.
-Yo no entiendo porque tanto odio. En fin – se levanto de hombros la morena – me voy a clases.
-Chanfles, tengo que ir al invernadero, por tu ganas de cháchara me quede pegada – comenzó a trotar, para bajar rápidamente.
-No fue mi culpa – le grito su prima – y feliz cumpleaños, que se cumplan todos tus sueños.
-Eróticos… - grito el novio de la morena, haciendo que Rose se girara a mirarlos, solo para levantarles el dedo del medio.
-Que ordinaria – dijo Roxanne, para luego girarse a mirar al recién llegado - ¿Acaso no tienes clases?
-Si en realidad tengo clases con Rose, pero es que no te vi en el comedor. Tú sabes, no puedo partir el día sin mi ración de Roxie Poxie – dijo con voz melosa.
-No me digas así – miro hacia todos los lados, para luego sonreírle a su guapo novio – Después me molestan.
-Al que te moleste, le hago la vida imposible – dijo agarrándole su cintura con ambas manos.
Roxanne paso sus brazos por el cuello, acercándolo a su boca, para darle un beso de sueño. Luego de un rato, se separaron por la falta de aire, provocando risas en los dos. Juntaron sus frentes, mientras Lysander, rozaba con su nariz la de ella.
-Recuerda que hoy es el cumple de Rosie, salúdala por favor y también recuerda que para mañana tienes que terminar el informe de Transformaciones.
-Amor, no eres mi secretaria y recuerdo todo eso. El informe lo termine ayer – le robo un pequeño beso.
-Más te vale, no quiero tener un novio mantenido, que no sepa cómo convertirse en un conejo decentemente.
-Tú con suerte sabes hacer un patronus, que es una coneja – sonrieron, recordando cómo había sido darse cuenta que tenían los mismo animales.
-Estamos destinados a estar juntos, así tenga que andar atrás tuyo diciéndote todo – le dijo Roxanne, besándole la nariz.
-Parezco un mandilón. Los Slytherin, sobre todo, Chris y Scorpius se ríen de mi por serlo – fingió una cara apenada.
-Voy a hablar con esos dos para que no te molesten ¿Vale? – El rubio asintió con una cara de niño pequeño, le faltaba solo el puchero.
Se besaron, antes de separarse para ir a sus clases.
Lysander siempre se preguntaba que había hecho para merecer tamaña mujer y agradecía todos los días de su vida por poder tenerla. A pesar de ser jóvenes, estaba esperando salir de Hogwarts y pedirle matrimonio, no concebía una vida sin su morena, que amaba con locura.
Por otro lado Roxanne caminaba pensativa, estar con Lysander era una suerte, nunca pensó que él se fijaría en ella, la chica que lo perseguía solo para pegarle cuando eran pequeños y que ahora hacia lo mismo, pero no golpeándolo, sino obligándolo a hacer todos sus deberes.
Se querían demasiado, estaban muy enamorados y era sabido por todos, que pronto, iban a casarse, a pesar de no contar con el completo consentimiento de Fred, que lo quería matar las veinticuatro horas del día. Aunque el pelirrojo siempre decía: "podría ser peor". En realidad la frase que siempre pensaba el hijo de George, pero no la decía era: "no podría haber nadie mejor"
Y vaya que era verdad.
Scorpius
Empezaba el día atrasado a clases, el tarugo de Chris no lo había despertado, aunque era probable que si lo hiciese, pero no se dio cuenta. Daba lo mismo, ahora iba tarde al invernadero a hacer una clase práctica de Pociones, donde le iba pésimo, pero las cosas serian peores si no fuera porque su papá le rogo a McGonagall por dejarle repetirla, y ella había accedido, sino le hubiese puesto el Troll tan lindo que se había sacado en los TIMO's.
-Señor Malfoy, voy a hablar con el profesor Slughorn,para ver qué podemos hacer con Scorpius, pero usted sabe las políticas de este internado. Las notas se colocan si o si, o sino todos los que saquen calificaciones inferiores pueden venir y rogar por segundas oportunidades.
Scorpius se mantenía en su silla, en silencio, aguantando las ganas de largarse a reír. Para él, era un chiste sacarse tan baja nota. Todo partía porque ese mísero día se había quedado dormido, cuando dieron las indicaciones de lo que había que hacer y al llegar el momento de llevarlas a cabo, no sabía, quedando en blanco. Fue el Troll más comentado de toda la era.
-Señor Malfoy, usted nunca se ha destacado en mi materia, aunque si esperaba que se sacara un Insatisfactorio – decía el profesor panzón - Vamos a hacer lo siguiente, me contaron que la profesora encargada de tomar su TIMO lo pillo durmiendo. Aun así, debería saber hacer esa poción porque la pasamos en clases – le reprocho el profesor - Bueno, lo que yo le ofrezco como solución, es tener todo el primer semestre del año, para estudiar, luego tomarle una prueba, más un experimento, antes de Navidad y se lo voy a evaluar con las mismas condiciones de un TIMO, si usted saca desde Insatisfactorio hacia abajo, lo echo de este ramo y su sueño de auror no se puede cumplir. Si saca de un Aceptable hacia arriba, tendrá todo el segundo semestre para poder subirlo más y así yo poder tener en consideración sus éxtasis para séptimo año, ¿comprendió?
-Entonces solo necesito un Aceptable ¿verdad? – El profesor asintió – Ok, tendrá un Extraordinario.
El profesor solo movió la cabeza, esperando que ese muchacho si pudiera cumplir.
Cuando tomo el pomo de la puerta y así ingresar, una mano más pequeña se poso sobre la de él. Levanto la mirada para ver a quien pertenecía esa piel tan suave y que le había provocado una sensación de descarga, viendo así, unos ojos azules, abiertos casi rajando sus costados, haciendo que ella retirara el contacto rápidamente.
-Weasley, llegas tarde – le dijo con una voz susurrante y como siempre, arrastrando las palabras.
-Tú también Malfoy, que no se te olvide – le respondió, colorándose de a poco sus mejillas, haciendo destacar sus pecas.
-Lo tengo bastante claro. Por ahí escuche que al parecer estabas de cumpleaños – le dijo acercando un poco su cara a la de ella.
-Escuchaste bien – Scorpius coloco una media sonrisa en su cara y retrocedió un poco.
-Mira tú, estás volviéndote vieja – le sonrió burlón.
-Digamos que el tiempo pasa para mí, como para ti. Es algo transversal – le respondió ella, algo hastiada.
-Los hombre entre más grande, más guapos. Igual que el buen vino – dijo como un sabio.
-Yo creo que tu eres como esos vinos de caja, asquerosos, de mal sabor, baratos y que aparte se pudren con el tiempo – le dijo con Rose con suficiencia, provocando que la sonrisa de Malfoy desapareciera de su cara.
-Y tú. Cada vez que te veo, encuentro una nueva arruga en tu rostro. Hay unas cremas súper buenas para evitar que eso suceda. Voy a hablar con algunas "amigas" para decirle que te presten un poco.
-Mira Malfoy, no necesito de tu ayuda, es más, no reniego que el tiempo pasa, que nos ponemos viejos y arrugados. No como tú, que piensas estar en la flor de la vida durante cien años. Va a llegar un día en que las chicas no te miraran, en que te veras viejo y destartalado, así como Hugh Hefner el dueño de la mansión Play Boy, que se cree el más guapo y las mujeres se acuestan con él, solo por dinero y fama. Y en ese preciso momento dirás "Weasley tenía razón" – concluyo imitando su voz.
-Imita mi voz de nuevo por favor – dijo entre carcajadas. Rose le pego un manotazo en el brazo y se giro para tomar el pomo de la puerta - ¿Por qué te vas? – le susurro al oído.
-Porque no me interesa seguir conversando contigo. No saco nada productivo – estaba girando el pomo, cuando unas manos se posaron en su cintura, provocándole un respingo - ¿Qué haces?
-En mi mundo, la gente que está de cumpleaños, recibe regalos y yo te quiero dar el mío – la manos del chico pasaron al estomago de la chica, dejándola estática.
Le hizo mover la cabeza para darle paso directo a su cuello. Rose no entendía, porque su cuerpo se movió al compas de lo que él le pedía. Sintió sus labios sobre la nuca, dejándola sin respiración y haciéndole olvidar sus pensamientos recientes.
La boca se movía lentamente, hasta que llego al hueco entre la clavícula y el cuello, depositando leves besos, para luego pasar su lengua. Rose se derritió. Sus manos, que en ese momento estaban a los costados, subieron para posarse encima de las de Malfoy que todavía estaban sobre la panza de ella. Cerró los ojos, de verdad que Scorpius era un experto en la materia.
Ya sin poder pensar y solo sentir, las manos del abandonaron su posición, para llegar a las caderas de la chica y hacerla girar sobre sí misma.
Cuando Rose se vio expuesta a la mirada de Scorpius, este solo sonrió de medio lado, volviendo a ocuparse de su cuello. La pelirroja no sabía qué hacer, su deber en ese momento era estar dentro de la sala, viendo y preparando las plantas que necesitarían para la clase, no estar casi besándose con Malfoy. Este levanto la cabeza para poder mirarle los ojos.
-Tenemos que entrar – le dijo ella sin voz.
-Lo sé, pero antes… - acerco su boca lentamente a la de Rose, alcanzando a rozarle una vez los labios abiertos y dispuestos de ella. Cuando iba fundir por entero sus bocas, para así, poder saborearle el interior, se vieron interrumpidos.
-Rose, feliz cumpleaños – dijo el chico rubio de ojos azules – Roxanne me lo estuvo recordando toda la semana… - guardo silencio un momento y se dio cuenta de que hay también estaba Scorpius – Interrumpo algo.
-Que va – dijo Rose, haciendo el típico movimiento de manos hacia atrás, dejando entrever de que sí había interrumpido – entremos Lys, vamos muy atrasados.
-Hola Scorpius, no te había visto – dijo el chico, ignorando por un momento el comentario de Rose. Le dio la mano y este asintió con una mirada asesina.
-¿Entremos? – dijo la chica, roja de vergüenza y de calor, porque el Slytherin había logrado subirle la temperatura a la autonombrada Princesa de Hielo, pero eso solo lo sabia ella.
Lysander abrió, provocando que todos los ojos de alumnos que se encontraban en la sala, giraran a mirarlos.
-Scarsander – dijo el profesor.
-Scarmander – le dijo respondió el chico.
-Scarmander, Weasley y Malfoy – se quedo un momento pensativo igual que los demás – es demasiado raro que se encuentren ustedes dos fuera de la sala.
-En realidad veníamos atrasados – respondió el Scorpius, con sus manos en los bolsillos y sin indicios de que hubiese pasado algo, mientras Rose tenía la pinta de casi haber estado haciendo el amor.
-Después les daré un castigo por el retraso. Se pasaron en veinticinco minutos. Vayan a sentarse – dijo medio ofuscado.
Rose
La chica camino hacia donde su primo, que en ese momento estaba solo, mirando una planta como si se le fuera la vida en ello. Tomo asiento y se puso sus lentes.
-¿Algo nuevo? – pregunto algo agitada, todavía sentía estragos de lo recién acontecido.
-No sé, no escuche mucho, está planta es demasiado bella, como para dejar de verla – Rose lo miro confundida – me recuerda a Morín.
La pelirroja giro rápidamente la cabeza, para averiguar si alguien había escuchado al deslenguado de su primo, pero todos parecían ensimismados mirando la planta, menos el rubio platinado. ¿Por qué tenían que compartir clases con Slytherin? Estaría mejor, sin tener que pillárselo en los pasillos, en clases, en el comedor, EN LA VIDA, por Merlín. Enojada agarro un bolígrafo normal y lo enterró en la mesa, hundiéndole la punta.
-Señorita Weasley, usted tiene nombre de una bella flor ¿verdad? – pregunto Slughorn, sacándola de su enojo momentáneamente.
-Eee… si, Rose viene de Rosa creo yo – respondió dudosa.
-Ok, como ustedes saben, las flores son hermosas, igual que la señorita Weasley – este comentario hizo que se pusiera roja hasta las raíces del pelo y provocara un leve murmullo con casi insonoras carcajadas – pero todas las flores tienen sus mecanismos de defensas contra los depredadores, que en este caso seriamos los humanos. Usted señorita Weasley ¿Cómo se defiende de los que la quieren lastimar?
La pregunta, descoloco a la pelirroja, haciendo que quedara en estado mute, sin poder pronunciar palabra. Giro su cabeza para ver a Albus y este la miraba embobada, al mismo tiempo que devolvía sus ojos hacia la planta.
-Ee, digamos que...
-Profesor Horace, Weasley no tiene ese tipo de problemas, dado que no tiene vida emocional – el u se alargo por toda la sala, provocando aplausos en algunos de los Slytherin.
Rose dio vuelta a mirar con Scorpius mostraba su linda dentadura luego de dar ese comentario, sobre su compañera, que irónicamente, recién estaba besando de lo más intimo.
-Señor Malfoy, deja entrever algo de saña en ese comentario. Al parecer la señorita Weasley uso sus mecanismos de defensa, para con su persona, logrando así que usted no pudiera sacarla de su lugar – dijo el profesor, generando otro u que saco aplausos de algunos Gryffis.
-Lo dudo profesor, Weasley puede ser una flor extraña, pero tiene demasiadas defensas, haciéndola algo… aburrida.
-Sí, él prefiere quedarse con las de fácil agarre y saque, porque necesita rápido llegar a la polinización – esta vez el barullo fue tremendo, los Gryffindor casi saltaban en sus sillas de jolgorio y alegría, la respuesta de Rose había sido buenísima, logrando así callar a todos los Slytherin que se encontraban ahí.
La pelirroja lentamente giro su cabeza para poder ver con sus propios ojos la reacción de su Némesis y solo se encontró con dos pozos fríos y un leve ceño fruncido, demostrando su enfado.
-Orden en la sala, ahora. Yo no pregunte esto para que se hicieran un festín tirando pesadeces – que mentiroso, Slughorn había provocado todo, lanzando comentarios cizañeros, acrecentando la llama – Gryffindor cinco puntos menos por desorden estando el profesor en sala.
Todos guardaron silencio refunfuñando, pero a nadie se le olvidaría la confrontación de hace un momento, sabía que luego del receso, la historia seria comidillo de todos, para luego tergiversarse y terminar diciendo que se había generado una batalla campal entre las serpientes y los leones.
-La planta que tiene al frente se llama Ingañosus Lepilecus Martiafa, en palabras simples se trata de una planta que engaña. Su defensa más potente es comenzar a brotar cuando se le acercan, provocando una reacción de ternura en las personas, haciendo que estás al final, no la arranquen, pero ojo, no es tan simple. Luego de causar esa sensación de ternura y tranquilidad, está lanza un líquido, que es el que necesitamos. Por cada planta tendría que salir dos a tres ml, nada más, el que logra capturar aunque sea uno, sin caer en las redes de está, tiene puntos para su casa.
-Profesor, ¿esta es la planta que con solo dos gotas se puede engañar a más de mil personas? – pregunto Rose, como la sabelotodo que era.
-Gracias por recordármelo pequeña. El líquido este sirve para poder engañar a la gente y hacerle creer todo lo que uno quiera, pero sus efectos contrarios son terribles. Ronchas gigantes en el cuerpo, para la persona que la usa y pérdida momentánea de memoria de todos quienes la consumen, pero no pierden la memoria de todo, sino que olvidan al que se las dio, por lo menos en un mes.
-Wow, que efectos – dijo la pelirroja, fijándose en su primo, que estaba embobado – Albus reacciona por favor ¿Qué te pasa?
El chico fijo sus ojos verdes en la mirada azul penetrante de su prima, para luego encogerse de hombros, gesto muy parecido que había hecho hacia unos días James y que constantemente usaba su prima Lily para restar importancia a algo. Se notaba de lejos que eran hijos de Harry Potter.
-Pelee con Morín. Fue una estupidez, pero igual estamos enojados – dijo Albus apenado, volviendo la vista a la flor.
-No sé qué decirte. En cosas del amor no sé nada, pero ojala se arreglen pronto – Albus solo asintió, para luego abrazarla fuertemente – primo, sé que estás triste, pero recuerda que ella está en la sala y verte llorar no sería lo mejor para tu orgullo.
-¿Llorar? – Se separo de ella, para mirarla a los ojos - Feliz cumpleaños, tonta. Yo amargándote con mis problemas y tú nada que me dices que cumples dieciséis.
-Por Dios, que solo es una edad – le dijo cansinamente y poniendo los ojos blancos – Roxie dijo lo mismo "no todos los días se cumplen dieciséis" - replico su voz.
El chico la soltó, para luego buscar algo en su túnica. Extrajo del bolsillo una pequeña cajita, para luego hacerla estirar la mano y así posar el regalo.
-No es mucho, pero va con todo mi amor – dijo medio avergonzado.
-Que será – Rose abrió la cajita, para encontrase con dos aritos colgantes, de madera mágica que al tocarlos giraban lentamente y daban la impresión de que les caía agua por entre los pliegues – Están hermosos, me encantaron, pero alto ahí. Los años anteriores, rara vez llegabas con regalos decentes y no es que desmerezca las ramas caídas de los pino del bosque prohibido – Albus abrió la boca – no repliques, tengo claro que te acordabas a última hora y me traías lo primero que veías. Esto tiene más pinta de haber sido elegido mujer y sé quien fue.
-Es verdad, lo eligió ella, pero yo le dije que deberíamos regalarte accesorios para las orejas.
-¿Salieron por los pasillos secretos a Hogsmeade?
-Algo así, pero no te diré en que tienda los compre. Ya ahora hagamos la tarea, porque o si no es capaz de meternos su varita… - la chica le puso una mano en su cara para que no prosiguiera con la oración – Rose, tienes algo ahí.
-¿Dónde? – le pregunto dudosa la chica.
-En el cuello – se puso pálida – es una marca. Rose ¡tienes un chupón! – grito a todo pulmón.
Mierda.
Lily
Un, dos, tres… giro. Un, dos, tres…giro. Era un especie de baile, donde la música solo la tenía en la mente y el cuerpo era la máxima expresión de está.
Acababa de terminar su clase de Adivinación, donde los buenos augurios, había logrado mellar un poco en los malos pensamientos que hace días tenia. Desde la noche en la que había escuchado a Mariela Patil, reclamándole a Lorcan por llamarla Lily, el chico había desaparecido, y no que era cosa así, te veo en los pasillos o en el comedor o por lo menos en la sala común. Nada. A Lorcan se lo había tragado la tierra y de qué manera.
Un, dos, tres y giro, pero esta vez fue demasiado fuerte, logrando desestabilizarla y si no fuera por los fuertes brazos que en ese momento la sostenían, era bastante probable que diera con sus huesos contra el cemento.
-Gracias – se irguió mejor para poder mirar a quien la había ayudado y dada la casualidad era el bonito chico de ojos celestes – Hola.
-Hola Lily – le sonrió, pero está no llego a sus ojos – tienes que tener más cuidado, podrías haberte lastimado.
-Pero gracias a que tú estabas, no paso – la chica se acerco lentamente para verle bien. Por culpa de que se encontraba al frente del sol, la vista se le dificultaba mucho – estás pálido.
-Siempre he sido muy blanco – le dijo él, en tono de burla.
-Eso ya lo sé. Pero te ves ojeroso. Y estas más delgado. Lorcan de que entramos a clases estás muy raro, ¿Qué te ocurre?
-Nada – dijo, elevando un poco la voz y moviendo las manos en el aire.
-Lo dudo, somos amigos ¿No? – el chico asintió casi imperceptible, pero Lily lo noto – puedes confiar en mí.
-Y lo hago, pero – se paso las manos por la cara – Lily, estoy mal.
-¿Por qué estás mal? – pregunto la chica, tomándole una mano, para guiarlo hacia un asiento.
-Porque me enamore - ¿Tenía que ser tan intrusa? Se preguntaba Lily en ese momento, sabía que iba a sufrir, la respuesta la iba a marcar para siempre.
-Pero eso no es malo, es lindo – trato de esbozar una sonrisa, sin embargo, no pudo.
-No es malo, en el sentido del amor, pero es terrible en el sentido de quien es – trato de explicar.
-¿Ella es mala? ¿No te quiere?
-¿Mala? Jamás es el ser más dulce de esta tierra, es la ternura con pies – le dolía el corazón escuchar como alababa a esa mujer, no podía siquiera respirar, pero Lily era digna y a pesar de todo amaba a Lorcan, no podía dejarlo ahí, sufriendo – Y dudo que me quiera.
-Tendrías que decirle – el chico la miro a los ojos, para luego mover su cabeza, como despejando una idea.
-No puedo, su familia me matara.
-Cuando uno ama a alguien, si tiene que luchar contra dragones, lo hace. El amor se hace fuerte cuando es así.
-Lily – la chica lo miro a los ojos, aunque no quería hacerlo.
-Dime.
-Te amo – la chica abrió sus ojos sin poder creer lo escuchado.
-Lorcan ¿estás hablando en serio? Porque te digo, si es una broma, te rompo la cara y mando a James con Albus a hacerte lo mismo.
-Viste, ese es mi miedo, no que me peguen, si no que se enojen conmigo, por querer con su hermana o que tú ya no me veas como amigo – se revolvió el cabello rubio, para luego darle énfasis a la confesión – Te amo y no es algo pasajero, que se me vaya a quitar de un momento a otro. Llevo años sintiendo esto y estoy esperando a que crezcas, que conozcas más gente, para que después no me digas que no te di la posibilidad, porque tengo claro que el día en que te haga mi novia, nunca más te soltare.
Lily no dijo nada solo lo observaba con un deje de ternura y consternación, su sueño se había hecho realidad. El chico que amaba en silencio, entre comillas obvio, le confesaba que la amaba de la misma manera, era para morirse y revivir y volver a morirse otra vez. Sabía que sus hermanos lo iban a golpear, por lo menos James. ¿Por qué tenía que ser tan troglodita el mayor? A lo mejor Albus estaba de su parte. No, igual lo iba a amenazar. Maldita sea.
Pero por Lorcan, luchaba contra eso y más. Si él decía quererla tanto así, entonces debería poder aceptar todas las miradas de basiliscos y las refutaciones de los Weasley.
-Yo sabía que no me dirías nada. Tenía claro que no me querías, por eso debería haberme quedado callado – era tan inseguro, que a Lily le daban ganas de agarrarlo del cuello y zarandearlo muchas veces.
-Yo también te amo y me da lo mismo que me amarres ahora. Es más, si quieres nos casamos – y le dio una sonrisa tan linda, que el chico no dudo más y se lanzo a sus labios.
Lily nunca había sido besada, ni siquiera por accidente y sentir los labios presurosos, anhelantes y suaves del Ravenclaw, la hacían experimentar una sensación nueva, pero demasiado agradable.
-Prometo hacerte feliz – dijo contra sus labios – me da lo mismo James y Albus o tu papa.
En ese momento se separo de ella, dejándola desconcertada y casi zapateando el suelo.
-¿Qué ocurre? – le pregunto, medio ofuscada.
-Tío Harry va a mandar un ejército de Aurores para investigar y dejarme detenido en Azkaban por profanación – dijo asustado.
-Oye, tampoco soy tan pequeña. Tengo catorce años – Lorcan se golpeo la cabeza con su mano, levemente – mi papá no te hará nada, porque sabe que yo me enojaría mucho. Aparte si dices quererme tienes que saber que los Aurores venían en el paquete.
Los dos rieron, para luego abrazarse y fundirse en un nuevo beso, un poco más pasional. Las manos del chico estaban posadas en la cara de la Ravenclaw, acariciando sus mejillas de arriba abajo.
-Sabes, mi madre te adora – dijo Lorcan, luego de un momento en silencio, solo abrazados – Ahora te va a querer más sabiendo que eres su nuera.
-Todavía no soy su nuera – el chico la miro dudosa – tienes que pedir algo antes.
-Lily Luna Potter Weasley ¿quieres ser mi novia? – La chica asintió - ¿Y quieres cuidar a tu novio del instinto asesino de toda tu familia?
-Estás loco, pero si, lo voy a hacer. Agradece que mi padre no es tío Ron, porque ese es capaz de matar a los novios de Rose. Yo creo que cuando mi prima le presente a alguien, va a quedar la grande.
-Creo lo mismo – acerco su cara nuevamente – ¿me das un besito? – estiro la boca, para luego enzarzarse en una lucha de lenguas inexpertas, de parte de Lily, y amorosas, de parte de Lorcan, generando así el beso perfecto, con toda una armonía y una nueva historia, que no estaría exenta de complicaciones. Muchas complicaciones.
Scorpius
El chico maravilla de Slytherin, caminaba riéndose por dentro sin parar. Luego de acabar todas sus clases y de haber pasado la mayoría de ellas con una carcajada en su garganta, se encaminaba a su sala común, para descansar un momento y poder liberar su risa con los compañeros.
Tenía en su retina grabada la cara de estupefacción de la chica Weasley, cuando su primo gritaba por encontrarle un chupón. Sin contar que este casi había muerto de un infarto para luego darle un sermón de lo horrible que era eso y se prestaba para habladurías. En pocas palabras, las chicas que andaban con chupones, eran fáciles. Lo que más gozaba eso si el rubio, era saber que el causante de toda esa batahola era solo y exclusivamente él, que en su intento de "regalo" había causado una gran discusión y esa risa tan estrepitosa que se estaba aguantando.
Por lo mismo, pensaba en todas las banalidades y consecuencias que tenía su accionar, porque si se ponía a analizar las causas, era bastante probable que la sonrisa imbécil que mantenía en ese momento, se le quitara de un tirón de la cara.
La piel suave y el olor a flores que aguardaba el cuello de la Gryffindoriana, era algo inexplicablemente exquisito. Todavía sentía sus labios quemar y la sedosa piel contra ellos, causando estragos en su mente y cuerpo. Por eso necesitaba una ducha fría tamaño familiar, porque o si no era capaz de devolverse a buscarla para así poder liberar tensiones con ella y darle un regalo "inolvidable" para los dos.
-Pueden creerlo, en su cuello había una marca gigante de una chupada magistral – decía una compañera de sala en Slytherin – con la señorita que se ve, debe ser una fiera. A mí me dijeron que la vieron anoche con un tal Robert Lamber de Hufflepuff.
-Puede ser, porque yo los vi la otra vez en Hogsmade – dijo la otra chica, con la cual conversaba.
-Lo dudo, por lo que tengo entendido yo, ellos terminaron el curso pasado y que había sido muy corto el tiempo que se encontraron juntos. Yo creo que puede haber sido Antonio Valenti, el chico italiano nuevo, que llego a Gryffindor, por lo que sé, son muy buenos amigos y pasan mucho tiempo junto.
La garganta de Scorpius se había resecado, en dos minutos se había enterado de un historial, que hasta ese momento le era desconocido y no tenía por qué molestarle, pero la verdad, es que le estaba jodiendo enormemente la situación. Bueno, que la Weasley hiciera lo que quiera, total es su vida.
-Chicas, dejen el chismoseo por favor – le reprocho Steve, otro chico menor que ellos – la pelirroja esa puede hacer lo que quiera. A la larga, igual sabremos quién fue el que le hizo tamaña maldad, dado que sus primos no dejaran vivo a ese pobre chico… o chica.
-¿Estás diciendo que Weasley es lesbiana? Ese sí que sería un chisme buenísimo – toda la sala común se estaba volcando a esa conversación tan asquerosamente destructiva de imagen y a la vez tan atrayente.
-Yo no digo nada, pero puede también que Rose sea tirada para la otra banda, nosotros no sabemos.
-¿Pueden dejar de hablar sobre ella? – dijo Scorpius, harto de las especulaciones – Somos Slytherin, preocupémonos de nosotros y no de lo que haga una niñita de otra casa.
Y la conversación quedo zanjada en ese momento, pero todos sabían que a la hora de cenar y de ir a acostarse el pelambre continuaría hasta llegar a una conclusión satisfactoria por las parte.
-Sabes Scorp – dijo Christopher al oído de su amigo – Yo creo que Weasley se esta encamando con Wood, dicen que a la chica siempre le habría gustado el golpeador Gryffindor.
-¿El imbécil que me tiro una bludger el año curso pasado? – Su amigo asintió – sería bastante tonta si se fija en alguien de tan bajo intelecto.
-Hermano, ¿hablas en serio? ¿De verdad te preocupa la inteligencia del chico de la pelirroja? – los dos tomaron asiento, frente a la chimenea.
-Lo que haga la colorada pecosa, me tiene sin cuidado en verdad – Zabinni lo miro enarcando sus cejas y mostrando una sonrisa burlesca.
-Si se nota – Scorpius lo miro, para luego levantarle el dedo de al medio.
Los dos chicos vieron pasar a una Penélope Warrington, toda sonrisal y guiñándole un ojo al rubio favorito de todas. Este ni tonto ni perezoso le devolvió la sonrisa, con algo de malicia entremedio, para luego mirarle el trasero sin ningún respeto.
-Si te la comes, te hago un altar – Scorpius le pego en la cabeza con su mano - ¿Qué? Si es verdad, esa Penélope tiene un cuerpazo y esta buenísima.
-Va a ser mi esposa, espérate nomas. Quedaras baboso cuando llegues a mi casa y te reciba con mis camisas puestas luego de una noche de locura y desenfreno – los dos se miraron y se largaron a reír de las ocurrencias.
-Como que tienes todos planeado parece, en una de esas de verdad te funciona – dijo el moreno.
-Y obvio que va a funcionar, esa chica quiere tanto conmigo, como yo con ella, pero todavía me falta disfrutar mucho más.
Y también le faltaba aprender mucho más, porque en la vida, no se pueden ir planeando las cosas y vaya a saber uno, que sorpresas nos depara.
James
-Albus, hay que planear una fiesta para esta noche – le decía a su hermano, que recién llegaba de sus clases y algo feliz.
-Sí, sí, lo que tu digas – se dejo caer en el sofá, con mirada ensoñadora.
-Tú andas como medio imbécil y cara de estúpido el último tiempo – el idéntico a Harry Potter lo miro feo.
-Bueno tú tampoco eres el hombre más guapo de este planeta y tú cara no muestra viveza el día entero.
-Uy que anda peladora la niñita rica – dijo el mayor, solo para picarlo más – ya levanta tu trasero y ayúdame, necesitamos ingresar alcohol y drogas. Sabes que no puedo hacerlo todo solo.
-¿Y Fred? O mejor pídele ayuda a Matilde – dije risueño el chico de ojos verdes.
-Ja, ja, ja – le respondió irónico – prefiero mover quince javas de cerveza solo, en vez de pedirle ayuda a esa amargada.
-¿Amargada? Pero si te encanta, lo que pasa es que eres demasiado bueno cagándola. Te apuesto a que si hicieras las cosas bien, en este momento podrías presumir de tener una novia tan linda – le dijo su hermano, como si fuera sicólogo y el hombre con más experiencia en el mundo.
-Párate ahí mismo, Albus ¿Qué sabes tú de ella? Adams está más loca que una cabra o que Rose sin *Ritalín. Aparte en este preciso momento debe estar con su noviecito nuevo, jugando a darse besitos y correrse manos.
-Cosa que te enerva, parece – le dijo Albus – porque de una vez por toda, no haces las cosas bien y le demuestras que de verdad te gusta.
-A mi no me gusta – Albus enarco sus cejas.
-Sí, se nota, por eso te encanta la idea de que su novio le de besos y le meta mano donde sea.
-A mi no me molesta, solo espero que no le enseñe esas cosas a Rose. No sería lindo ver a mi prima, haciendo cochinadas en los pasillos.
-Te apuesto que viste a Matilde con alguien en el pasillo, solo conversando y ahora te creas toda esta historia solo, porque te encuentras híper re contra celoso.
-¿Yo? ¿Celoso? ni que tuviera sentimientos. Adams puede hacer lo que le plazca, ojala sea feliz con ese imbécil de Hooper. Te apuesto que ni siquiera sabe complacer a una mujer. Yo podría hacerla gritar… - de amor pensó el chico, pero no iba a decirlo jamás.
-Todo lo vuelves una asquerosidad, James y si dices que no quieres ver a Rose haciendo estupideces con los hombres, espérate la que te tengo que contar – el mayor de los Potter frunció el ceño rápidamente.
-¿Qué paso?
-Tiene un chupón en el cuello. Se lo pille hoy en pociones – la boca se le desencajo al James, para luego mostrar sus ojos enllamados.
-¿Quién mierda se lo hizo?
-Que se yo, solo se lo vi y le grite, pero se lo tapo rápido. No me dio ni tiempo para interrogarla. En las otras clases se sentó todo el rato con Matilde y creo que ella si sabe quien se lo hizo.
-No, yo voy a matar a Rose, no puede hacer eso. Encárgate del contrabando y avísale a David Thomas que se encargue de la música.
-Pero… - lo dejo con la palabra en la boca y cargo de una fiesta.
Rose
-¿Te lo hizo él? – hablaba casi fuera de sí, su mejor amiga, con la locura en su cara – O mi Dios, esa cosa es imborrable.
-Lo hizo solo para joderme la existencia. Apuesto lo que sea, a que Albus ya llego con el chisme a James y este viene corriendo a hacerme el escándalo de mi vida y amenazarme con contarle a papá.
-Estoy impresionada, pero ¿Cómo te dejaste? Ese Malfoy tiene un poder de persuasión impresionante – la chica Weasley la miro fea - ¿Qué? Sabes que es verdad, por algo tienes esa prueba en el cuello. Que chistoso, me hubiese encantado verlos.
-¿Cómo dices eso? Casi me obligo – Matilde la miro incrédula – Bueno, no tan así, pero es que me pillo con las defensas bajas.
-Si seguro, puro que gozaste con él, y esa lengua loca – la pelirroja le pego un palmetazo en el brazo, recordando así que había hecho lo mismo con el rubio Slytherin.
-No fue así, quería matarlo – la chica miro sus manos – dijo que este era mi regalo de cumpleaños.
-Y que regalo. Ahora te aprontas a una guerra mundial, por culpa de tener un primo tan troglodita. Yo no entiendo que se mete James en todo esto, es problema tuyo lo que hagas o dejes de hacer con los chicos – dijo resuelta.
-Mira Matilde, que tú seas suelta de casco, no quiere decir que le enseñes lo mismo a mi prima pequeña – la voz de James saco de sus pensamientos a Rose y enfureció a Matilde.
-¿Suelta de cascos? La más vieja de tu casa – dijo roja de furia la linda castaña.
-Entonces eso sería mi nana Molly y no creo que le guste mucho que unas de sus nietas postizas la trate así – dijo James.
-¿Y qué te crees tú para venir a tratarme a mi así? Si yo me acuesto o no me acuesto con los hombres sigue siendo mi problema.
-Sí y a mí no me interesa que le hagas a ellos. Ojala… ojala – y el chico no supo que decir.
-Déjense una vez de pelear. James te pasaste y Matilde tu sabes que no te encamas con nadie, así que dejen esta ridiculez de una vez – los dos chicos seguían mirándose enojados a los ojos, hasta que James corto el contacto visual.
-Estamos preparando algo en la sala común para ti. Y quiero saber quién te hizo eso – se acerco a su prima, bajándole un poco el cuello de la camisa – para poder romperle la cara. Tú no eres una cualquiera para andar con esas marcas casi moradas en el cuello.
-Tus amigas siempre andan con esas cosas en el cuello. A perdón, se me olvidaba que tú te juntas con "cualquieras" – dijo Matilde.
-Mira Matilde – dijo James enojado y apuntándola con su dedo enhiesto – solo te aguanto porque Rose te quiere, pero no tienes ningún derecho de tratar a mis novias como te venga en gana. Que tú seas una resentida que no sabe disfrutar, no quiere decir que las demás sean iguales.
-Entonces deja a tu prima en paz. Ella también quiere disfrutar como tus novias – se le desfiguro la cara al chico.
-Ella no es así.
-Paren ahí mismo. Estoy aquí y se defenderme. James yo hago lo que quiero y deja de insultar a Matilde. Reconoce de una vez que tus conquistas son algo facilonas. Mati, sabes de sobra que no eres y que no soy una chica de cascos ligeros, así que no nos rebajes a ese nivel. Vamos a disfrutar mi fiesta y los quiero lejos a los dos. Me tienen harta sus discusiones, porque se dejan muy mal.
-Yo no quiero estar cerca de tu primo – dijo la castaña.
-Y yo tampoco de tu amiga – dijo James – después vamos a hablar Rose. Ahora disfrutemos – colindo a las chicas todo el trayecto, poniendo nerviosa a Matilde y medio enojada a Rose.
-Varita de Regaliz – dijo la pelirroja y se adentraron, para encontrarse todo con serpentinas y globos. Un gran cartel decía Feliz Cumpleaños Rosie y en un rincón estaban arrinconadas las botellas de alcohol muggle y mágico – Wow, que fiesta.
-Pero antes tenemos que bajar a cenar, para luego disfrutar. Si llegamos ebrios al comedor nos echan a todos – dijo Albus, el único que se encontraba en la sala en ese momento – Varios Ravenclaw confirmaron y Hufflepuff también.
-Rose quería invitar algunos Slytherin – la pelirroja le pego por lo bajo.
-Ah, así que el imbécil de la marca es un Slytherin. A veces me caes bien Matilde – dijo James.
-No era para caerte bien, idiota – y salió de la sala, dejando a una Rose, con dos tiburones, muertos de hambre.
-Permiso y nos les voy a decir quien fue – corrió hasta llegar al comedor.
La cena fue rápida y algo cantada. Vez que pasaba por algún lugar, alguien la saludaba, para luego cantarle en voz alta. Hasta los profesores dirigieron un "Feliz Cumpleaños" para su niña prodigo. En ese momento Rose aprovecho de mirar el lugar y su mirada se encontró con Malfoy, que reía a destajo de su coloración escarlata. La vergüenza la consumía y aparte tenía que aguantar a un idiota como ese burlándose de ella.
Cuando salieron, todos los Gryffis corrieron, casi anticipándose a una celebración que duraría hasta el otro día. Aunque Rose no era muy dada a las fiestas, igual agradecía el esfuerzo de sus primos y los múltiples saludos.
-Así que la chica dorada de acá, anda con una marca en el cuello ¿puedo verla? – preguntaba la rubia con pelo hasta el mentón, Dominique.
-Nique, no es nada – Rose al llegar a la sala se había cambiado de ropa, poniéndose una polera a tiritas, pero usando el cabello con una buena bufanda.
-Sí, no es nada – dijo burlesca su prima - él que te lo haya hecho, es carne muerta – la chica se levanto de hombros. Tenía la sensación de que si contaba, Malfoy moriría lentamente y la idea le fascinaba un poco, pero después pensaba en la humillación que sufriría y prefería comerse la lengua, antes de soltar la verdad.
-Rose, no te vi en todo el día. Feliz cumpleaños – la abrazaba Lily. Antes de soltarla le dijo algo a al oído – estoy con Lorcan.
La hija de Hermione casi se fue de espalda, pero aguanto y le sonrió feliz por ella y por la situación.
-Felicidades, espero que las cosas sean para mejor.
-Y lo serán, yo lo quiero y él me ama. Que mejor. Es un secreto eso sí, ni se te ocurra soltar todavía la bomba – Rose hizo un gesto de labios sellados y se encamino hacia la mesa con variado alcohol. Más allá vio a Matilde sonriéndole a Hooper sobre algo que había dicho y James mirándolos enojado, apretando su vaso con Fred a su lado, golpeándole el hombro.
Albus miraba la puerta, como si esperara a alguien y Lily se besaba escondida tras una estatua con Lorcan. Roxanne y Lys se sacaban fotos juntos, besándose y sonriendo a la cámara, mientras Louis, estaba en un rincón, haciéndose arrumacos con una chica. Nique solo bailaba al compas de la música y Lucy los miraba a todos reprobatoriamente, pero feliz.
La puerta del lugar se abrió y todos miraron a los recién llegados, pero la sorpresa fue mayúscula, porque no eran personas esperadas. Es más, esos chicos estaban vetados en esa sala común.
-Llego por quien lloraban, chicas – Grito Flint a todo pulmón, para luego dar a paso a casi todos los Slytherin desde quinto año, para al final entrar él. El rey de todos ellos.
-Espero que nuestra presencia no los incomode, leoncitos – dijo este, largándose a reír, provocando suspiros y gruñidos a la par.
Rose lo miro y Scorpius le sonrió de medio lado, para luego acercarse a ella y darle un beso en la mejilla.
-Feliz Cumpleaños Colorada.
Al parecer, la fiestita estaba destinada para irse a la mierda.
Los Reviews, provocan que uno sea multiorgásmica ¿Quién no quiere gozar? ;), Editado luego de revisarlo, porque cuando lo subí, estaba asquerosamente mal.
*Ritalin: Medicamento que se usa para bajar revoluciones a los niños hiperquinéticos.
