Nota de autora: ¡Hola, chicos! ¿Cómo va todo? ¡Bienvenidos al epílogo! Espero que os guste, aunque antes tengo varias cosas que comentaros.

1) He comenzado una nueva historia Jacob/Nessie. Se llama "Medianoche" y la podéis encontrar en mi perfíl (pinchando en mi nombre). Será una historia completa, por lo que tendrá muchos capítulos (no como ésta), aunque eso sí, los capítulos serán más cortos de forma que pueda actualizar más rápido. De hecho, actualizaré regularmente, todos los domingos. Os pongo el Summary:

"Con la desaparición de Nessie, el mundo de Jacob se envuelve en tinieblas. Una amenaza acecha al mundo vampírico. Pero, ¿qué amenaza puede ser tan grande como para unir a los Volturi, los Cullen, los Denali y los Quileute en una alianza sin igual? JxN"

2) Mi historia "Cambios", sobre la transformación de Jake en hombre lobo, sigue ahí muriéndose de risa, pues nadie se digna a dejar un mísero review. ¡Qué triste! Si a alguno os interesa, pasaos, por favor. Me costó mucho escribirla.

3) Ojo al dato:

- Estadísticas del fic:
213 lecturas
102 visitantes
26 reviews

- Estadísticas del capítulo 3:
73 lecturas
72 visitantes
8 reviews

Chicos... no me salen las cuentas. ¿Las 76 personas que habéis leído el fic y no habéis dejado review por qué es? ¿Por falta de tiempo? ¿Porque no os ha gustado el fic? ¿Porque os da igual? Cuando vemos estas estadísticas, realmente nos planteamos si estamos haciendo algo mal. Y no es una sensación agradable. Sabed que para los que estamos escribiendo es tremendamente importante que nos orientéis y que nos ayudéis a mejorar con vuestras críticas constructivas. Cuanto menos, nos animáis a seguir escribiendo. Por ejemplo, después de la experiencia con "Cambios" os puedo asegurar que no voy a escribir un oneshot nunca jamás. ¿Para qué, si no hay feedback después? Es muy frustrante para nosotros.

No os pido que estéis todo el rato dejando reviews. Pero al menos de vez en cuando... la verdad es que nos ayuda muchísimo.

Y ahora, sin más dilación, pasemos al fic. ¡Espero que os guste esta última pincelada Jake/Nessie! Los anónimos los contesto al final.

Dedico el capítulo a Noe Black Cullen por dejarme el review más largo de toda mi vida.


EPÍLOGO: Nessie

(¿Habéis leído la nota de autora? Leedla, por favor).

- ¡Jake! – grité, riendo, mientras pegaba un manotazo en el lomo del gran lobo que acababa de pegarme un gigantesco lametón en la cara. Él simplemente esbozó una de sus entrañables sonrisas lobunas y me hizo una caricia con su mejilla, secándomela gracias a su espeso y cálido pelaje.

Me senté en el suelo, algo agotada tras la larga tarde de caza que acabábamos de llevar a cabo. Jacob se sentó frente a mí e inclinó la cabeza en una muda pregunta.

- No, no tengo más hambre. – me palmeé el vientre con pereza. – ¡Estoy llenísima!

Siempre me había parecido curiosa la forma en que podía entender a Jacob sin necesidad de traductor cuando él estaba en forma de lobo. Y siempre me sorprendía, no importaba cuantas veces interactuara con él de ese modo.

El lobo rojizo asintió levemente con la cabeza y se alejó trotando hasta esconderse tras unos árboles. Supe que iba a cambiar de forma.

Súbitamente y sin previo aviso, me asaltó la curiosidad.

Jacob y yo llevábamos juntos desde el mismo día de mi nacimiento. Durante mi corta infancia, él me había vestido y desvestido numerosas veces, lo cual era lo suficientemente vergonzante como para seguir haciéndome sonrojar cuando alguien me lo recordaba (lo que ocurría muy frecuentemente desde que Jacob y yo dimos el paso de amigos a pareja).
¿Qué clase de justicia era esa? Más aún, tras un año de estar juntos como pareja, él aún no había cambiado de fase delante de mí. ¿Cuál era la razón de tanta timidez si, al fin y al cabo, íbamos a estar juntos toda la eternidad?

Bueno, supuestamente lo había visto la noche de mi cumpleaños cuando esa vampira le mordió, pero en aquél momento estaba tan asustada por Jacob que pronto esos recuerdos se emborronaron hasta formar una nebulosa sin sentido. Sólo el rostro de Jake quedó clavado en mi memoria, y todavía me perseguía en mis pesadillas más oscuras.

El rostro de un moribundo.

Con un escalofrío, sacudí la cabeza hasta volver al presente y a mi asalto de curiosidad. Tampoco sería tan grave que echara una miradita… ¿verdad?

Sin poder creer lo que estaba haciendo, comencé trotar en silencio hacia el lugar por el que había desaparecido el gran lobo, haciendo el menor ruido posible. Con cuidado, me asomé por entre los árboles con expectación…

Pero había llegado tarde. Jacob se estaba atando las zapatillas (uno de los pares que mi tía Alice le había traído en uno de sus asaltos a las tiendas de Seattle), sus ágiles dedos entrelazando despreocupadamente los cordones.

El peso de mi decepción me asombró tanto que tuve que apoyarme en una de las ramas del árbol para aguantar el equilibrio. Lo malo fue que la rama no aguantó el suyo, y se rompió con un sordo chasquido, lanzándome al suelo en un mar de piernas y brazos.

Ugh… los genes torpes de mi madre se presentaban en los momentos menos oportunos.

Durante un par de segundos, el silencio reverberó en mis oídos. Malhumorada, levanté la vista esperando el ataque de risa que siempre seguía a mis arranques de torpeza. El rostro perplejo de Jacob y su postura congelada, todavía con los cordones entre los dedos, me provocaron el impulso de sonreír. Pero una milésima de segundo más tarde, Jacob estaba de espaldas en el suelo y su cuerpo se sacudía en violentas carcajadas. Eso ya no me hacía tanta gracia.

- Ugh… - gruñí mientras me sentaba en el suelo, arrancando una nueva oleada de carcajadas en el bruto de Jake ante la visión de una multitud de hojas secas asomando por mis rojizos bucles. Me los sacudí de forma fiera, y me crucé de brazos enfurruñada, esperando a que se le pasara. No tenía ni la más mínima gracia para mí que me hubiera pillado tratando de espiarle mientras cambiaba de forma. Menos cuando la obvia razón de mi espionaje era verle… bueno, desnudo.

Dios… cuanto más lo pensaba, más avergonzada me sentía, y menos me creía que hubiera tenido un impulso tan fuertemente humano… y mortificante. Sobretodo mortificante. ¿No se suponía que yo era más madura que eso? No pude evitar sonrojarme mientras trataba de imaginar lo que estaría pensando Jake de mí en esos momentos. No tuve que esperar mucho para averiguarlo.

- N-no te tenía p-por una m-mirona, Ness. – dijo, su voz ahogada y entrecortada por las carcajadas que pugnaban por salir de su garganta, mientras se incorporaba intentando recuperar el aliento.

- Oh, ¡cállate! – gruñí, mientras me levantaba enfadada y mortificada y empezaba a caminar a grandes zancadas en dirección a Forks. Estábamos más lejos del pueblo que de casa, pero no me apetecía volver, no hasta que estuviera segura de que iba a poder esconder éste incidente de mi entrometido padre. Prefería ir a ver a mi abuelo, a quien, además, hacía unos días que no veía.

Supe que Jacob me había seguido en cuanto sentí su presencia a mi espalda. Jake, al igual que el resto de los lobos, no hacía ni un mísero ruido al moverse. Pero nunca me habían hecho falta mis oídos para percatarme de su presencia. No cuando todos mis sentidos, todo mi mundo, se movía a su alrededor.

- Vamos, Ness… - dijo, en cuanto me alcanzó. – No te enfades.

- Ugh… - volví a gruñir, frunciendo aún más el entrecejo.

- Venga, Nessie… - rogó Jacob, poniéndose frente a mí y comenzando a caminar de espaldas. – Siento haberme reído, ¿vale? No te enfades, anda.

Me era muy difícil enfadarme con Jacob durante mucho rato. Mi mirada se suavizó un poco, pero seguí caminando a largos pasos. En el fondo, no era tanto enfado con Jake como enfado conmigo misma por haber sido tan inmadura como para espiarle. ¿Qué era yo, una adolescente hormonada a esas alturas de la vida?

Como siempre, Jacob parecía capaz de leerme el pensamiento, incluso mejor que mi propio padre.

- Es normal que sientas curiosidad, Nessie. – murmuró, acompasando su paso al mío.

Gruñí, volviéndome a enfurruñar.

- Oh, si, es muy normal tener el súbito impulso de espiar a alguien así. Ni que fuera una cría de diez años.

- Técnicamente, tienes ocho, Nessie. – rió Jacob entre dientes.

- Lo digo en serio, Jacob Black. – le avisé fieramente. Me molestaba cuando yo estaba hablando en serio y él se lo tomaba a broma. – Sabes perfectamente que técnicamente tengo unos 23 años, si los cálculos del abuelo Carlisle son correctos. Soy incluso mayor que tú, que paraste de crecer a los 16.

- Que el cuerpo no crezca no significa que la mente se quede como está. Sin contar con que mi apariencia es de unos 27 años, con lo que sigo siendo mayor que tú, y tal y como están las cosas lo seré siempre. – rió Jacob, sin darle importancia a mi enfado. – Y eso da igual. Lo que importa es que tú no has tenido tanto tiempo para acostumbrarte a tus impulsos, a tus deseos, a tus instintos, y a todas esas cosas. – razonó Jacob. – Son todavía algo nuevo para ti, y es normal que a veces puedan contigo. Lo entiendo, Nessie, créeme.

- Tú que vas a entender. – murmuré de malas maneras entre dientes. Sabía que estaba siendo injusta con Jacob, y que tenía razón en lo que estaba diciendo (quien iba a decir que el alocado Jake pudiera decir cosas tan sabias cuando se ponía serio…), pero no podía evitar sentirme mal conmigo misma. No estaba bien violar la intimidad de nadie, ni siquiera si se trataba de la intimidad de mi alma gemela.

- Yo también pasé por ahí, Nessie. – replicó Jacob, en un tono cortante que nunca había usado conmigo. – A veces pareces olvidar que soy humano, y que, aunque no cambie físicamente, no tengo cientos de años, como tu abuelo o tu padre. Mi adolescencia todavía me queda muy cerca.

- Lo siento... – murmuré, avergonzada.

Jacob guardó silencio y siguió caminando a mi lado, con los labios fruncidos ligeramente. Eso me sorprendió. Jake nunca se había molestado antes por algo que yo le hubiera dicho. Aunque yo tampoco le había hablado nunca así. Me sobrevino una oleada de arrepentimiento, tristeza y culpabilidad, pero fui lo bastante cobarde como para no decir nada. Sin embargo, tras varios minutos, el silencio se hizo insoportable, y extendí mi mano para tomar el brazo de Jacob con suavidad, frenando su marcha. Él se paró, pero siguió sin mirarme a la cara. Un fuerte sentimiento de miedo se apoderó de mí. ¿Tanto le había molestado?

- Jake… - murmuré.

El dolor, el miedo y el arrepentimiento de mi voz lo hicieron levantar la vista hacia mí, y sus penetrantes ojos se fijaron en los míos. Ahora había arrepentimiento en los suyos, y me enfadé más aún conmigo misma. Yo sabía que Jacob era incapaz de soportar el hacerme sentir mal de ninguna forma, y aún así, no había controlado el tono de mi voz. No importaba cuantas veces me dijera él lo contrario, pero cada vez que le hacía sentirse culpable de algo relacionado con mis sentimientos me sentía una manipuladora. Porque sabía que él iba a claudicar de inmediato. Y no era mi intención hacer eso, al menos no ahora, pues él tenía derecho a molestarse conmigo, y quitarle ese derecho era inhumano.

Jacob suspiró, y caí en la cuenta de que mi palma estaba apoyada contra su brazo, por lo que él acababa de presenciar todos mis pensamientos. Solté su brazo rápidamente, sonrojándome un poco. ¿Qué me pasaba hoy? Se suponía que debía controlar mi don, sobretodo cuando muchas veces tenía que lidiar con humanos, como con mi abuelo Charlie, Billy o Sue. No era propio de mí cometer tantas estupideces, una detrás de la otra.

Jacob frunció el ceño, comprendiendo de inmediato los motivos por los que había vuelto a enfurruñarme. Suavemente, me pasó un brazo por los hombros y me besó en la frente mientras comenzaba de nuevo a caminar, esta vez de una forma más pausada.

- ¿Sabes qué? Mejor olvidamos este último cuarto de hora. – dijo, cambiando el tono de la conversación a uno notablemente más ligero. - ¿Qué te parece?

Sonreí agradeciendo que hubiera vuelto a su habitual forma de ser alocada, alegre y despreocupada. Jake era capaz de ponerse serio en un instante, y se tomaba sus responsabilidades de una forma increíblemente madura, pero habitualmente le ganaba esa versión más joven e irresponsable de sí mismo, sobretodo cuando estaba conmigo o con mamá. Ella siempre decía que cuando Jake se comportaba de esa forma, era como si aquél chico que conoció en La Push y que se convirtió en su sol particular volviera de una especie de introversión en sí mismo.

- Vale. – contesté, asintiendo de forma vehemente.

- ¿Te dirigías a Forks por algo en especial? – preguntó Jacob de forma vaga. – Se está haciendo algo tarde.

- Pensaba ir a ver al abuelito. – contesté, sonriendo tiernamente ante el recuerdo de mi abuelo humano.

- Claro, claro. – murmuró Jacob, usando la coletilla que tanto me gustaba. – Ya hace días que no le hacemos una visita. Seguro que se alegra de vernos.

- Ahá. – contesté.

Un nuevo silencio, esta vez más cómodo, se instaló en el aire. Mi mente comenzó a divagar, y se posó en los lobos de La Push. Habíamos pasado el fin de semana con ellos, de fiesta en la playa, para despedir a Seth y Embry. Ambos se marchaban juntos a la universidad, y aunque era un duro golpe para sus hermanos, todos nos alegrábamos por ellos. Al fin y al cabo, en unos años estarían de vuelta, y tampoco se iban demasiado lejos. Seguro que los íbamos a ver más de lo que pensábamos. Yo sabía que a Jacob también le hubiera gustado asistir a la universidad. Soñaba con aprender ingeniería para aprender a diseñar sus propios coches, y a mejorarlos. Quizás algún día pudiéramos ir juntos…

Sonreí, ausente, al recordar el momento de la fiesta en el que Paul le había pedido a Rachel que se casara con él, de pronto y en medio de todo el jaleo. Había sido un momento muy emotivo para todos... hasta que el bebé de la pareja, de 10 meses, se echó a llorar enrabietado. Eso les cortó el rollo enseguida, aunque no pareció importarles mucho.

Recordar a Rachel me hizo acordarme de la charla que había mantenido hacía un tiempo con el resto de las imprimadas (excepto Claire, que todavía era demasiado pequeña como para ser incluida en las tertulias más serias). Una charla que me hizo darme cuenta de que la relación que teníamos Jacob y yo no iba al mismo paso que las de los demás. Muchas veces me preguntaba la razón por la que nuestra relación se desarrollaba de una forma tan lenta.

De reojo, mire a Jacob, y lo descubrí escrutándome atentamente con sus brillantes ojos negros.

- ¿Qué? – pregunté.

- Escúpelo. – demandó.

- ¿Qué quieres que…?

- Cuéntame qué es lo que te preocupa. – me interrumpió, parándome y obligándome a mirarle a los ojos.

- Nada… - protesté, y él intensificó su mirada sobre la mía.

No podía resistirme a esa mirada.

- Es una tontería, de verdad. – susurré, con voz entrecortada.

- Quiero saberlo. – insistió Jacob, tomándome el rostro entre sus manos. Su rostro estaba tan cerca que me quedé momentáneamente sin respiración.

- B-bueno… - comencé en cuanto me recuperé, maldiciendo su persuasión y comenzando a caminar de nuevo hacia Forks. – M-me preguntaba… me estaba preguntando la razón por la que nuestra relación va más lenta que la del resto de los imprimados. – guardé silencio un instante, y luego decidí quitarle hierro a lo que acababa de decir. - Nada importante, ya ves.

- Todo lo que te preocupe es importante para mí, Ness. – arguyó Jacob con seriedad.

Esperé en silencio, pues sabía por su expresión pensativa que me iba a contestar.

- Nuestra relación no tiene por qué ser calcada a la de los demás, Nessie. – afirmó tras unos segundos, con voz suave. – Los demás no tienen una eternidad ante ellos, al contrario que nosotros. Vamos exactamente al paso que necesitas. No hay prisa.

- ¿Al paso que necesito? – pregunté, incrédula y algo molesta, a pesar de que su razonamiento tenía sentido. – A mí me parece que podríamos ir un poco más…

- ¿Rápido? – me interrumpió Jacob, frenando nuestra marcha de nuevo con una sonrisa traviesa que inmediatamente me hizo sospechar que estaba tramando algo.

Sin embargo, nada me hubiera preparado para lo que vino a continuación.

Súbitamente, Jacob me volteó de forma un tanto brusca y me hizo retroceder hasta que mi espalda chocó suavemente contra el tronco de un árbol, su sonrisa traviesa volviéndose atrayente y enigmática. Sin darme tiempo para reaccionar, apoyó ambas manos en el tronco de forma que quedé atrapada entre su cuerpo y el árbol, sin posibilidad de escape.

- ¿Estás segura de eso? – susurró Jacob en un tono de voz tan seductor que mis pulmones se colapsaron y me quedé súbitamente sin aire.

Mis sentidos se volvieron locos. Sentía el calor del cuerpo de Jacob presionado contra el mío, el fuerte latido de su corazón envolviéndome en una manta de calidez, su aliento acariciando mi frente, sus fuertes brazos enjaulándome de forma protectora.

Tomé una bocanada de aire, y su increíble aroma penetró en mis pulmones. Me llegó tan fuerte que quedé aturdida, mi cuerpo respondiendo con mayor intensidad de la que nunca me hubiera imaginado. Mi respiración se volvió errática, y la de Jacob respondió de la misma forma. Supe que yo le provocaba el mismo potente efecto que él estaba provocando en mí, lo que incendió todavía con más fuerza mi cuerpo.

Nuestros labios se encontraron en un beso urgente, repleto de deseo. Nuestros alientos se entremezclaron, y nos fundimos en un fuerte abrazo, buscando ansiosamente sentirnos aún más cerca de lo que ya estábamos. No podía pensar, no podía ver nada, oír nada, oler nada, más que a él. Sus manos, sus labios, su calor, su olor y su sabor me estaban volviendo deliciosamente loca en un tiempo récord.

Y sin embargo, conforme el beso fue tornándose más y más salvaje, una extraña ansiedad comenzó a anidar en mi interior. Dicha ansiedad se tornó en miedo cuando tomé súbitamente consciencia de que, en algún momento de nuestro urgente intercambio, la camisa de Jacob había desaparecido, y de que mis manos se hallaban explorando con deseo cada uno de sus increíbles músculos. La mezcla de deseo y de miedo me confundió, y durante un momento mi mente se despejó. De pronto, comprendí que Jacob había tenido razón.

Todavía no estaba preparada.

Una milésima de segundo más tarde, Jacob tomó las riendas del beso y lo dulcificó, volviéndolo deliciosamente tierno. Comprendí que había estado más atento a mi reacción de lo que yo hubiera pensado, y que había notado el ligero cambio en mi estado de ánimo. Nuestro abrazo se aflojó ligeramente, y nuestros cuerpos se fueron relajando poco a poco hasta que, de forma dulce, nuestros labios se separaron y nuestras miradas se encontraron. No sé qué reflejaría la mía, pero la de Jacob reflejaba adoración y ternura, y me hizo sentir más querida de lo que jamás me había sentido. Eso era mucho decir, teniendo en cuenta el nivel de adoración que me había acompañado desde que nací por parte de toda mi familia y del muchacho al que amaba más que a nada en el mundo.

Nuestras respiraciones volvieron poco a poco a su ritmo normal, pero no rompimos nuestro tierno abrazo. Comencé a acariciar su espalda con lentitud, deleitándome ante su anchura y su suavidad. Tras unos segundos, Jacob me sonrió y asintió ligeramente con la cabeza.

- Exactamente al paso que necesitas. – afirmó.

Su voz sonó tan ronca que, a pesar de que él me hubiera ganado la batalla, no pude más que esbozar una sonrisa burlona. Él rodó los ojos mientras se aclaraba la garganta.

- Las cosas que me haces… - dijo en tono de queja aunque sonriente, separándose de mí y tomándome la mano. Me carcajeé, aún a sabiendas de que yo me sentía igual en esos momentos.

Jacob comenzó a mirar a su alrededor, buscando algo.

– Es tarde. Mejor te llevo a casa y dejamos lo de Charlie para mañana, ¿vale? – me dijo, sin parar de buscar.

- Vale. – asentí, sintiéndome súbitamente cansada.

Con gesto confundido, Jacob siguió recorriendo los alrededores con la mirada, frunciendo ligeramente el ceño. Abrí la boca para preguntarle qué era lo que buscaba, pero él se adelantó, dejando escapar un suspiro frustrado.

- ¿Se puede saber adónde has lanzado mi camisa, mujer? – preguntó, exasperado.

Mis carcajadas resonaron por el bosque, y pronto, las carcajadas de Jacob, mi Jacob, se unieron a las mías. Y así, juntos, entretejimos nuestra propia melodía, que superaba cualquier otro sonido que yo hubiera escuchado nunca. Una melodía que estaría sonando eternamente en nuestros corazones.

FIN


¿Os ha gustado? ¿Sí? ¿No? ¿Más o menos? ¿Cuánto más y cuánto menos?

Pues hala, contádmelo.

¡Un beso a todos, y gracias, muchas gracias por leerme!

Reviews anónimos:

Aiidaa: ¡Gracias por el review! Espero que te haya gustado el epílogo. ¡Un beso, y nos vemos en el próximo fic! Si te apetece, pásate por "Medianoche" y me cuentas qué te parece.

Wemmi: Me encanta cuando me decís que lloráis, porque entiendo que algo estaré transmitiendo, si no no lloraríais, ¿verdad? ;-) Gracias por escribir, ¡y nos vemos en el próximo fic! Pásate por "Medianoche" si te apetece.

Noe Black Cullen: Tengo que decir que el tuyo ha sido el review más gratificante que he tenido nunca. Tanto, que te has merecido la dedicatoria del epílogo. ¡Muchísimas gracias!
Tengo que decir que no suelo matar a mis personajes. No soy amante de la tragedia, aunque he leído algunos fics realmente buenos y muy trágicos. No mato a mis personajes si puedo evitarlo. Aunque últimamente estoy en plan malo, así que, quien sabe, quizás lo haga... o lo haya hecho ya. xD
¿Te ha gustado la historia? ¡Vaya, muchas gracias! Y gracias también por tus amables palabras, que me das un 10 y todo... Uf, no se si me merezco un 10, siempre hay márgen de mejora... y ya estoy intentando mejorar en "Medianoche", mi nuevo Jacob/Nessie. Espero verte por allí, y ya me dirás si te gusta o no. ;-)
Sí que aprecio mucho a Jacob. Me gusta mucho el personaje, por su sarcasmo, su autenticidad, su calidez, su afilada lengua en contraste con su infinita dulzura, su madurez a veces escondida bajo un halo de superioridad y prepotencia que en el fondo reflejan su inseguridad... No sé, me parece un personaje muy realista. Mucho más auténtico que Edward. Me encanta.
Como ya he dicho, he comenzado una nueva historia de esta parejita, algo más oscura, pero sobre ellos al fin y al cabo.
En cuanto a lo del tocho... me ha encantado. Ojalá llegaran más reviews como el tuyo. Realmente gratificante.
¡Espero verte pronto por "Medianoche"! Y por supuesto, por este epílogo.
¡Un beso muy grande!

Gracias a todos de nuevo. ¡Os quiero!

Lil_Evans