Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de S.M. La historia si es mía.

Capítulo beteado por Sarai GN, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction


Capitulo 2

"Señor buenos días, su abuela estaba preocupada por usted, le dije que se había quedado a dormir con sus amigos, que habían tenido una pequeña reunión en la casa de ellos, me dijo que por favor no se le olvide llegar temprano para que le dé los detalles de la cena y los asuntos que tenían que hablar, hasta luego"

Iba a responderle que estaba perfecto lo que le había dicho a mi abuela, cuando la secretaria me dijo que debía pasar. No sé por qué Eleazar me había hecho venir puntual si me iba a atender 10 minutos después. Llegué hasta la oficina del fondo y toqué la puerta.

―Pasa Edward y cierra la puerta.

―Hola Eleazar, buenos… ―¡Carajo! Algo me podría ir peor, ¿qué mierda hacia ella aquí?


EDWARD POV

Traté de recobrarme de la sorpresa inmediatamente.

―Buenos días Eleazar, pensé que estabas solo. Si quieres regreso luego.

―¡Oh no! Pasa Edward, te presento a Tanya Denali, mi hija y futura abogada.

―Mucho gusto señorita Denali. Soy Edward Cullen.

―El gusto es mío, señor Cullen, no pensé que el socio de mi papá sería tan joven.

Solo me limité a sonreír. En ese momento un celular comenzó a vibrar, suponía que era de alguno de los dos, porque el mío estaba apagado.

―Si me disculpan, tengo que atender esta llamada.

Eleazar nos dejó solos en el despacho. Ninguno sabía qué hacer, solo nos observábamos, hasta que ella rompió el silencio.

―Entonces, te llamas Anthony y eres asesor financiero, mira que interesante, a mi papá le gustará saber eso.

―Así que te llamas Maggie y eres secretaria, mira que interesante, a tu padre le encantará saber que no estabas haciendo "un trabajo grupal", sino que estabas muy ocupada en una discoteca.

Ella comenzó a reírse. Felizmente… no había tenido sexo con ella, no podía creer que era la hija de Eleazar, ahora que la examinaba bien, le encontraba el parecido con Kate e Irina.

―Es broma Edward, no le diré nada a mi papá, si tú no lo haces tampoco. A él no le gusta que salga mucho, es un poco celoso con nosotras.

Iba a responderle que por mí estaba perfecto, ya que no era mi hija, pero en ese momento entró Eleazar.

―Disculpen la demora, estaba hablando con algunos proveedores. Bueno, pero para lo que viniste Edward. Tanya es futura abogada, solo le falta un mes más y se gradúa, así que ella estará presente para ver todo lo relacionado al papeleo. ¿No tienes ningún problema?

―Claro que no. Eleazar, de seguro te preguntarás, ¿por qué dejarías a tu anterior proveedor por la empresa de los Masen? Pues nosotros, aparte de puntualidad con las entregas, te ofreceremos modernidad al 100%, lo último en tecnología, y a diferencia de otras que te ofrecen medio año de garantía, nosotros te lo daremos por un año y cualquier fallo corre a nuestra cuenta. El contrato que te quiero hacer es por tres años, siempre a tu disposición, tú nos das los detalles del motor y nosotros lo hacemos posible. ¿Qué te parece? ―Esperaba haberlo convencido, quería salir de esto de una buena vez.

―¿Qué pasaría si queremos cancelar el contrato antes de tiempo? ¿Cuánto de indemnización tendríamos que darte? ―Vaya que Tanya no era nada tonta. Era firme y decidida en lo que hablaba.

―Señorita Denali, no pediríamos ninguna indemnización a cambio, solamente exigiríamos el pago de todos los motores vendidos hasta la fecha.

―Entonces, ¿podemos cancelarte el contrato mucho antes? ―Ésta chica quería ponerme en apuros, lo veía en sus ojos

―Le aseguro que tanto usted como su padre quedarán tan satisfechos, que en vez de cancelarlo, pedirán ampliarlo.

―Muy seguro de usted mismo, Señor Cullen. No veo ningún problema papá, he estado leyendo la copia que el señor trajo, y todo está en orden.

―Entonces Edward, no hay nada más que decir. ―En ese momento Eleazar agarró su lapicero y firmó sin ni siquiera leer, pero supongo que Tanya ya lo había hecho, ahora era mi turno…―. Vamos, firma muchacho.

Lo hice sintiéndome feliz conmigo mismo, y sabiendo que habíamos cerrado un trato con la empresa número uno en exportación de autos.

―Gracias Eleazar, eso ha sido todo. La semana que viene llega mi tío, así que supongo que tendremos una reunión, ya que los tratos los harás con él en adelante, ¿qué te parece si el día de mañana ultimamos detalles? En unas semanas regreso a Estados Unidos.

―¿Te vas? ―preguntó Tanya con verdadera sorpresa. Solo me limité a asentir.

―Es una pena Edward, espero que puedas seguir dirigiendo, aunque sea desde allá, entonces mañana me reuniré contigo y espero a Peter la otra semana. Solo dile que me llame y acordamos, tú también tienes que venir.

―No te preocupes que allí estaré, no los molesto más, hasta luego.

Luego de cerrar la puerta, solté un suspiro que no sabía que tenía contenido. Tanya ni siquiera se despidió, se quedó muy pensativa, seguro tenía miedo que en cualquier momento le dijera a su padre lo que sabía, pero no debía preocuparse, yo no abriría la boca, no quería ni imaginarme qué hubiera pasado si me hubiera acostado con ella, como dicen "Dios sabe por qué hace las cosas". Estaba esperando el ascensor, cuando se abrió y salió Kate agarrada de la mano con un hombre. Yo sabía quién era: Jared Toyota, hijo del dueño de la Toyota. La verdad que Kate era mucho para ese tipo.

―¡Oh! Hola Edward, qué gusto verte de nuevo, imagino que ya firmaste. ―No podía creer cómo Kate estaba con Jared solo por conveniencia, aparentaba ser tan sencilla. En cambio él me observaba como si fuera un bicho raro.

―Hola Kate, umm ¿Hola…? ―Se supone que yo no lo conocía.

―¡Oh! Discúlpenme, Jared él es Edward Cullen Masen.

La cara de Jared cambió totalmente.

―Eres de la General Motors, uno de los dueños, ¿cierto? Mucho gusto.

―El gusto es mío Jared ¿Toyota? ―Le pregunté como si no supiera.

―Sí, uno de los dueños de la Toyota. He oído hablar mucho de ti, que bueno poder conocerte y saber que has firmado un contrato nada más y nada menos que con Eleazar. Felicidades.

―Gracias, tengo que retirarme, un gusto conocerte, nos vemos Kate.

―Nos vemos Edward, cuídate mucho.

En ese momento se abrieron las puertas del ascensor, una vez que se cerraron pensé en las muchas cosas que tenía qué hacer y con un dolor de cabeza insoportable que no me dejaría, así que llamé a la oficina.

―Laurent ¿todo en orden por la oficina?

Sí señor, mañana llegan las piezas para los últimos motores que haremos.

―Ok, Laurent mantenme informado, hoy no iré ya que me siento un poco mal.

No se preocupe señor, descanse.

Así me duela la cabeza, sabía que no me iba a librar de la conversación que me tocaba con la abuela en casa.

.

.
―Buenos días, señor Edward.

―Hola Vicky ¿Cómo estás? ¿Qué tal está la abuela?

―Bien señor, las dos andamos bien, ya tomó todos sus medicamentos aunque un poco de mala gana.

―Eso no es raro Vicky, lo importante es que los tome. Puedes tomarte el día libre, me quedaré con mi abuela todo el día, mañana regresas temprano porque antes de ir a la oficina tengo que pasar por mi departamento.

―Gracias señor, usted siempre tan amable, pero no se preocupe, es un gusto quedarme con su abuela, aparte no tengo a quién visitar. Estaré en mi dormitorio, con permiso.

―Ok Vicky si así lo prefieres, luego no quiero que digan que soy un jefe explotador. ―Ella solo se río y desapareció por la puerta.

Yo tenía mi departamento, aunque casi nunca iba, solo cuando había una reunión muy temprano en la empresa o cuando quería llevar a algunas mujeres, porque obviamente no iba a tener sexo en la casa de mi abuela. Mañana tendría que pasarme por ahí antes de ir a la empresa, había dejado algunos papeles sobre la exportación de motores a Washington-Seattle, a una empresa que se dedicaba a la venta de motores y otros repuestos para carros.

Aún me costaba asimilar que Tanya era una Denali, esa chica tenía un cuerpo infartante, pero por más que la quisiera meter a mi cama no podía, no viviría para contarlo. Felizmente ya me iba en menos de un mes y medio, aún no podía creer que iba a regresar a donde toda mi mierda empezó. No sabía lo que me esperaba allá, pero hay veces donde sientes esa necesidad de hacer algo sin saber qué pasará, y aunque tenía mucho miedo, sabía que ésta era esa única oportunidad.

―Edward ¿puedes subir un momento? ―Mi abuela me sacó de mis pensamientos.

―Claro ya voy… ―toc toc toc―.¿Puedo pasar?

―Por supuesto hijo, ¿dime cómo te fue? Por la sonrisa que tienes supongo que firmó.

―Sí abuela, hemos firmado ese contrato después de tanto tiempo. ¡Lo logramos! Solo tengo que reunirme con él mañana a ultimar detalles.

―¡Oh Edward! No sabes cuán feliz me hace eso. Tenemos que hacer un almuerzo con los Denali para celebrar.

¡Dios mío! Mi abuela quería meter a un hombre que no tenía sexo hace mucho tiempo en una habitación con tres mujeres.

―No creo que sea buena idea, ellos siempre están ocupados. ―Traté de que descartara esa idea de inmediato.

―A mí me parece bien, podríamos hacerlo mañana y después se reúnen aquí en el despacho.

Mi abuela es como Alice, cuando se le mete algo en la cabeza no hay quién pueda sacárselo.

―Está bien, conversaré con Eleazar, aunque no te prometo nada. Querías hablar conmigo de la empresa ¿Qué es lo que quieres decirme?

―No sé por dónde empezar Edward, te voy extrañar mi vida, yo sé que eres mi nieto, pero tú has sido como un hijo para mí…

―Y para mí has sido como una madre, aunque muy pocas veces te lo haya demostrado, te tengo un gran cariño abuela.

―Lo sé hijo, has estado casi seis años aquí, te voy extrañar demasiado, pero te tengo que dejar partir, creo que es hora que enfrentes tus miedos, cuando me enteré que peleaste con tu…

―Abuela, sabes que no me gusta hablar de eso, aún esa herida no ha cicatrizado así que prefiero no…

―Déjame continuar Edward, nunca te he pedido que me escuches, siempre he dejado que me cortes, pero creo que es hora de que hablemos.

―Lo hablaremos, pero no hoy por favor, este fin de semana ha sido genial, no quiero arruinarlo con problemas del pasado, antes de irme te prometo que lo haremos, cuando falten días para mi partida, ahora solo quiero que me digas sobre la empresa.

―Edward…

―Por favor abuela, por favor. ―No quería tocar este tema solo nos provocaría más dolor.

Ella soltó un suspiro cansado.

―Está bien Edward, solo de la empresa.

―Gracias. Dejaré todos los papeles en orden, los ingresos y egresos. No tienes por qué preocuparte.

―Lo sé Edward, no lo hago en absoluto sobre las cuentas, sé que has sido un buen administrador, lo que te quería decir es que abriremos una sucursal en Forks…

Eso sí me había tomado por sorpresa.

―¿En Forks? Pero si nosotros cerraremos con la tienda de Seattle.

―Pero la empresa de Seattle no es de nosotros. En cambio la de Forks sí será nuestra propia sucursal.

―Qué bueno abuela, me alegra mucho que la empresa abra otras sucursales, pero, ¿quién lo controlará? Si mi tío apenas puede con las empresas de Europa.

―Tú ―dijo completamente decidida.

―¿YO?

―Sí, tú Edward, sé que estudiarás en Seattle medicina y eso queda cerca de Forks, sé que no te interesa más la administración, pero puedes ir a la empresa como el jefe solo de vez en cuando, ya que uno de los gerentes de Washington irá a manejarlo todo, pero necesito a alguien capaz que supervise todo y quién mejor que mi nieto.

―Pero abuela, tú sabes que no me gusta ser de esos jefes que se la pasan sin hacer nada solo yendo de vez en cuando a dar órdenes.

―Edward has demostrado ser el mejor, te pagaré como un empleado más, piensa que la carrera de medicina es cara y podrás seguir aumentando tus ahorros y poder pagar tu apartamento, darte lujos y demás.

―Abuela… ―No sabía qué hacer, quería desligarme de la empresa totalmente, no necesitaba dinero, pero uno nunca sabe qué puede pasar en el futuro, así que eso de aumentar ahorros sonaba bien pero de todas maneras tenía mis dudas.

―Solo hasta que empiecen las clases, tú llegas en enero, la empresa se inaugurará en febrero, solo la supervisas hasta abril que empiezan tus clases, si te desanimas lo dejas, y si no lo haces la sigues controlando desde Seattle. ¿Qué dices? ―Poniendo esa cara de cachorrito al igual que Alice, quién se podría negar.

―Está bien, acepto solo porque quiero verte feliz. ―Íbamos a probar, de repente y las cosas salían bien. Aparte, ya en Forks no sabía qué hacer, así que por lo menos me entretendría con algo.

Yupi… ―La celebración y la sonrisa de mi abuela valía la pena todo tipo de esfuerzo―. Abuela, a veces no pareces de 80 años.

―Jovencito, tengo la energía de una mujer de 30, son cosas de las mujeres Masen. Si no, mira a Alice cómo era desde pequeña.

―Mi hermana se excedió en heredar esa energía. Bueno te dejo descansar… cualquier cosa que necesites avísame.

―Edward ¿Por qué no adelantas tu vuelo? ―La miré sorprendido, no pensé que me pidiera esto, creí que le daba pena que me fuera y querría que me quedara más tiempo.

―No, no pienses lo que estás pensando, te voy extrañar mucho hijo, pero por qué no pasar año nuevo allá en Forks, iniciándolo junto a tu hermana.

―Quiero pasar todas las fechas importantes de este año contigo.

―¡Ay Edward! Todos los días han sido importantes a tu lado. Solo pensaba que ella estaría muy feliz con esa sorpresa, sabes que Alice todavía esperaría, pero...

La idea no sonaba mal, pero de seguro iba a pasarla en la casa de Carlisle y yo no quería ni verlo.

―No creo que sea buena idea, seguro la pasa en la casa de Carlisle y tú sabes cómo son las cosas con él.

―Por lo que sé, tu hermana pasa año nuevo en la casa de su amiga Bella, podrías llegar ahí como sorpresa.

―Pero yo no la conozco. ¿Qué le diría a la chica? Hola soy Edward Cullen Masen, busco a mi hermana Alice, sé que ella pasa año nuevo aquí, ¿le podrías decir que su hermano llegó como sorpresa? ―Imaginarme la situación me daba risa.

―Podría llamar a Bells y decirle que sea Alice quién abra la puerta.

―Espera, espera… ¿Bells? ¿Por qué tanta confianza, acaso la conoces?

―No en persona, obviamente, pero he hecho Skype con tu hermana y ella ha estado allí.

Definitivamente ésta noche me estaba llevando muchas sorpresas.

―¿Tú haces Skype con Alice y su amiga?

―Claro, ¿Crees que porque tengo 80 años no sé usar una computadora? Mi nieta no viene a verme hace 8 años, así que tuve que aprender de alguna u otra manera.

―Tú definitivamente eres una abuelita moderna, y ¿qué tal es Isabella? La enana me habla mucho de ella.

―Es un ángel, la conocí en Junio porque estaba cuando conversaba con tu hermana, y luego en septiembre me pasó su usuario, a veces hablamos solamente las dos.

―¿Te pasó su usuario? ¿Tú hablas con Isabella sin Alice presente? ―dije totalmente sorprendido.

―¡Bella! no le gusta que le digan Isabella, y ¿qué parte de que hablamos solamente las dos no entendiste? No hablamos mucho, solo dos veces al mes, se supone que hoy hablaríamos, pero creo que tuvo problemas con su novio y me mandó un mensaje diciendo que no podría, que la disculpe enormemente.

―Ah, tiene novio…

―Claro, si la mujer es hermosa, cuando la veas te quedarás impactado, he pensado que podrías salir con ella…

―¿No dices que tiene novio? Aparte, sabes que no estoy interesado en una relación formal por ahora.

―Tiene novio pero no van bien, él es el típico chico malo. En fin, piensa en mí proposición, iré a bañarme. ¿No iras a la empresa? Espero que no lo hagas, te mereces un día libre después de todo.

―No abuela, no iré, me duele un poco la cabeza, manejaré todo desde aquí. Cualquier cosa me llamas.

Salí del dormitorio dudando si la tal Bella era tan buena como decía la abuela, si era un ángel ella no tendría por qué estar con el chico malo, a veces las apariencias engañan, tampoco me gustaba mucho la idea de que Alice ande de amiga y ésta tenga por novio a un chico que fuma, toma y busca problemas, porque eso es lo que hace un chico malo.

La propuesta de irme antes no sonaba tan mal, un nuevo año, un nuevo lugar para empezar las cosas, la compañía de mi hermana. Todo sería absolutamente nuevo para mí, pero tenía miedo. Aunque creo que mi hermana me ha soportado mucho y hacerle esa sorpresa la haría muy feliz. Yo siempre he querido, quiero y querré la felicidad para Alice, por eso me fui de Forks, porque no podía contagiarle mi mierda, aunque ella demostró ser más fuerte que yo, aun así, siempre me culpaba por haberla dejado en un momento donde me necesitaba…

Buenos días,Aerolínea American Airlines. ¿En qué puedo servirle?

―Buenos días señorita, quisiera adelantar mi vuelo del 5 de enero al 31 de diciembre, siempre a la misma hora.

Disculpe señor, pero los vuelos están agotados para esas fechas...

A mí no me gustaba aprovecharme de mi apellido y del nivel socio económico al que pertenecíamos, pero quería cambiar el vuelo antes de que me arrepintiera.

―Señorita, esta hablando con Edward Cullen Masen, no creo que haya un vuelo agotado para mí.

Señor Cullen Masen discúlpeme, no sabía quién hablaba, tenemos un vuelo a las siete de la mañana, hay un asiento que esta reservado pero podemos llamar al señor y que lo cambie...

―No importa lo que tenga qué hacer señorita, un vuelo en primera clase a las siete de la mañana el día 31. Hasta luego y muchas gracias.

Hasta luego señor Cullen Masen, gracias por llamar y discúlpeme nuevamente.

En la vida, el que tiene más dinero siempre sale beneficiado, pero aun así a mi no me gustaba hacer alarde de eso, el dinero no lo es todo, porque yo no soy completamente feliz.

Ahora tenía que llamar a Eleazar y coordinar el almuerzo en la casa. Sin darme cuenta ya era mediodía, así que debe estar en hora de descanso.

Buenos días, empresa Volkswagen, ¿con quién tengo el gusto?

―Buen día, quisiera hablar con el señor Denali, soy Edward Cullen.

Un momento señor Cullen, le estoy transfiriendo la llamada.

Edward, muchacho. ¿Pasó algo?

―No Eleazar, mañana estamos siempre para ultimar detalles, pues como me tienes que dar las características del primer motor, mi abuela pensó que podríamos hacer un almuerzo con tu familia primero, aquí en mi casa.

Claro Edward, me encantaría, pero no permito que sea en tu casa, que sea en la mía y no acepto un no como respuesta. Mañana a la una, ¿qué te parece?

―Perfecto, entonces nos vemos mañana en tu casa a la una, hasta luego.

Hasta luego.

¡Listo! todo los problemas resueltos, aun no podía creer que me faltaban exactamente 41 días para irme a casa, tendría que ir sacando las cuentas de la empresa, alistar mis cosas y todo eso, pero aún había tiempo. Por el momento tendría que meterme al despacho para ver los últimos movimientos, ya que ni ganas de ir a la empresa tenía, me sentía cansado después de la noche de ayer.

.

.

.

No me había dado cuenta que me quedé dormido en el mueble del despacho hasta que sonó mi celular.

―Hola osito, ¿cómo estás?

¡Cállate! ¿Quieres dejar de burlarte de mi apodo? ¿Cómo estás? Te desapareciste temprano y llamé a tu oficina, me dijeron que no estabas. ¿Tanto esfuerzo con la rubia?

―Imbécil, la rubia era una Denali, menos mal que no me acosté con ella. Mintió sobre su nombre y todo.

Hermano, tú si tienes una suerte con la mujeres. Ni modo, Eddie junior seguirá en tus pantalones.

―Así parece. ¿Por qué me has llamado a esta hora? Son las cuatro de la tarde, te mandé un mensaje y no me respondiste, ya me estaba empezando a preocupar. ¿Cómo esta Jasper?

Es que recién se acaban de ir las chicas, nos levantamos y como no estabas seguimos tomando un poco más y disfrutando esas hermosuras y, tú sabes cómo es Jazz, tiene mala borrachera, así que va a estar encerrado en su dormitorio por un buen rato.

―Déjalo descansar. Más bien, te dejo, tengo que seguir haciendo cosas de la empresa, luego hablamos osito.

Pero es que quiero saber más sobre la Denali...

―Mañana almorzaré en casa de ellos, luego te cuento cómo me fue, saludos para Jazz.

Ok, ok nos vemos Eddie.

Me colgó, detestaba ese apodo. Mi abuela había salido a pasear en el parque con Vicky y yo me había quedado verificando las ganancias de éste mes que ya terminaba. Tenía ganas de llamar a mi hermana, ella salía de la prepa a las tres, así que ya debe estar en la casa o en la de su amiga.

―Alice...

Edward, ¡oh Dios! Edward me has llamado. ―La emoción se reflejaba en la voz de mi hermana, cómo no emocionarse si yo nunca lo hacía, ella era la que siempre me buscaba.

―Obviamente tarada, tenía ganas de llamarte. ¿Acaso no puedo hacerlo?

Claro que sí, pero pensé que a ésta hora estabas en la empresa.

―Debería, pero estaba con un horrible dolor de cabeza, tuve una larga noche, firmé el contrato ese que te conté que era muy importante, la abuela me ha ofrecido dirigir la sucursal de la empresa que abrirán en Forks.

Eso es bueno, así podrás distraerte ya que aquí las cosas no han cambiado mucho, para distraerme voy al cine y lo más importante de compras, pero a Bella no le gusta.

―Cierto Ali, la abuela me dijo que hablaba con Isabella por Skype. ¿Es verdad?

Sí, ella la considera mucho ya que sus abuelos fallecieron cuando ella ni nacía.

―¿Y cómo es Isabella?

Es un ángel, yo la considero como mi hermana, es muy buena persona amab...

―Y entonces, ¿por qué esta con el chico malo de la prepa?

Espera, ¿tú como sabes?... La abuela te lo dijo.

―Alice, no me gusta ese tipo de amistades para ti, si ella fuese del todo buena, no andaría con un mal tipo...

¡Para ahí! Yo no juzgo tus amistades, tú tampoco juzgues las mías.

―Es diferente. ―Qué terca era Alice. ¿Por qué no podía entender mi posición?

No, no lo es. Tus amigos se la pasan teniendo sexo todos los días, ¿acaso yo los juzgo? No lo hago, son mucho más inmaduros que Bella y aun así jamás te he hablado mal de ellos. No te metas con mis amistades Edward, cuando yo jamás me he metido con las tuyas.

Alice se había molestado, yo jamás llamo y cuando lo hago la cago. ¡CARAJO!

―No te molestes enana, lo siento, ¿está bien? Ya no te diré más de tu amiga Isabella.

Está bien hermanito, no quiero discutir tampoco... ―Escuché que sonaba el teléfono de la casa―. Espérame no me cuelgues...

Seguía con la oreja pegada al teléfono, ojalá la duende se apure...

¿Aló?... ¡Bella!... estaba hablando con Edward... no molestas dime, ¿qué paso?... ¿En serio?... ¡Oh! Está bien, agarro el coche y voy, te quiero.

¿Edward?

―Sigo aquí, creo que vas a salir. ¿Todo bien?

Sí, creo, tengo que ir a la casa de Bella urgente. Luego hablamos, ¿sí? Adiós Eddie, te quiero.

―¿Alice?...

Colgó. Debía ser urgente para que me cuelgue, en fin, ya no me metería en sus asuntos, casi me peleo con ella por la tal Isabella...

―Edward ya llegamos... ―Me había olvidado que estaba solo, pensé que la abuela ya había regresado. Salí del despacho en dirección a la sala.

―¿Por qué has regresado tan tarde abuela? ¿A dónde te está llevando Vicky? Cuidadito.

―¡Ay hijo! Solo nos demoramos porque fuimos a ver un poco de ropa para el almuerzo de mañana, Taylor nos llevó en el coche.

―Tú te ves hermosa con todo lo que te pones. No necesitas demorarte tanto, siempre regresas a las cuatro y son las seis.

―Muchacho, estoy mayorcita para cuidarme sola...

―Señor Edward. ―Me llamo la voz autoritaria de Taylor.

―Dime… ―Volteé a verlo y en su cara había cierta incomodidad por hablar delante de mi abuela―. Vamos al despacho. ―Me giré hacia mi abuela―. Después hablaremos seriamente. ―Ella sabía que se lo decía en broma, por eso sonreía...

Cerré la puerta del despacho.

―¿Qué pasó Taylor?

―Señor, me ha llamado Pablo, el portero de su departamento, diciendo que hace diez minutos llegó una señorita llorando y preguntando por usted. Él le dijo que no estaba y que se retire, pero ella no ha querido irse y está en la sala de espera del edificio.

¿Qué carajos? Y ahora qué mujer me estaba buscando y encima llorando.

―¿Ha dicho quién es?

―No señor, disculpe usted pero, ¿no será una de las chicas que acostumbra a llevar a su departamento?

―Imposible, hace mucho no llevo una Taylor, iré para allá.

―Yo lo acompaño señor. ―La voz de Taylor era decidida, lamentablemente quería ir solo a ver de quién se trataba.

―Voy solo, cuida a mi abuela y a Vicky. Cualquier cosa te llamo.

―Pero señor... ―Sabía que iba hacer difícil dejarlo, porque aparte de mi chofer era mi guardaespaldas.

―Taylor, es solo una mujer, no me hará daño…

―¿Vas a salir? ―preguntó mi abuela con demasiada curiosidad.

―Sí, voy a ver unos papeles al departamento. ―Miré a Taylor como advirtiéndole que no abra la boca.

―No demores Edward. ¿Por qué no te lleva Taylor?

―Porque son solo unos papeles y quiero manejar.

―Bueno, está bien, pero no demores.

Salí directo a la calle, había pedido que me tuvieran listo el carro mientras me cambiaba de ropa, me había puesto unos pantalones deportivos azules, una remera, encima una cazadora a juego con los pantalones y mis zapatillas. Me sentía tan cómodo así, odiaba el saco y la corbata...

―Cualquier cosa te llamo Taylor, no hace falta que te preocupes.

―Está bien señor, hasta luego.

Subí a mi hermoso Volvo. Mi departamento solo estaba a 20 minutos de la casa de la abuela y a 10 minutos del trabajo. Era un dormilón, así que agradecía el hecho de que estuviera cerca, el edificio donde vivía era de 20 pisos, yo por supuesto vivía en el último, me encantaba porque la vista era hermosa, los últimos pisos solo tenían un departamento por nivel, así que puedo decir que mi departamento era muy grande como para vivir solo, pero jamás se me había pasado por la cabeza llevar a otra persona y menos a una mujer a convivir conmigo. Gracias a Dios no hubo tráfico y llegué mucho más rápido. Dejé el carro en el estacionamiento y vi que me estaba esperando Pablo.

―Buenas noches Pablo.

―Buenas noches señor, sé que no debo dejar pasar a la señorita a la sala de espera, pero es que estaba llorando y me dio pena, no parecía peligrosa ni nada por el estilo.

―No te preocupes, gracias por manejar la situación. Voy a ver quién es.

Mientras subía a la sala de espera pensaba, ¿quién podría ser? Pero la verdad es que no tenía ni puta idea. Las mujeres que yo llevaba a mi departamento sabían que yo jamás buscaba algo serio, que solo era algo de una noche, por eso jamás llamaban o volvían a buscarme. Podrían decir que era un perro o mujeriego por hacer eso, pero la cuestión era que yo no quería hacerles sufrir con mi mierda, aparte, no había encontrado una chica que se respete y que me quiera por lo que soy, no por lo que tengo. Tampoco planeaba buscarla ni mucho menos encontrarla, así como estoy ahora está bien.

Al momento que llegué al último piso no sabía con quién me iba a encontrar. Solo observé una persona sentada en el sofá, de espaldas a mí y con la capucha puesta, así que no la distinguía bien.

―Hola, mmm… Me dijeron que me estabas buscando.

En el momento que ella volteó y nuestros ojos conectaron, corrió hacia a mí a abrazarme. ¡Mierda!...


Primero quería pedirles disculpas por no publicar el miércoles. Pero es que estoy en semana de finales y hasta hoy pude darme un tiempo. El miércoles ya acabo ¿Y saben que? Publicare miércoles y domingos. :)

Bueno aquí tienen un capitulo mas. Ya vieron que Tanya resulto una mentirosa veo que muchas ya empiezan a odiarla y no ha hecho mucho no quiero imaginar cuando haga de las suyas. ¿Quién fue ver a Edward? ¿Alguna idea?

Muchas gracias por sus reviews, follows y favs a todas en verdad me motivan a seguir con esta loca idea. Asi que espero sus reviews esta semana. No se olviden de agregar el grupo Fics de Yoko al facebook para saber un poco mas de la historia. Nos vemos el miércoles.