Regresé! :D espero de ahora en adelante actualizar cada semana, aproximadamente xD

Y les traigo una sorpresa, justo cuando iba a la mitad de este capitulo se me ocurrio una genialosa idea, en fin, creo que el fic se alargara un poco mas :D

Muchas gracias por sus comentarios! 3 de verdad que me animan a que siga escribiendo esta rara historia xD

Ya no los molesto y los dejo disfrutar de la lectura n.n Los fantabulosos personajes de Shaman King no me pertenecen.


Si Yoh hubiera parpadeado se hubiera perdido de toda la acción, pues Pirika, al tiempo que Horo Horo abría la puerta, había echado carrerilla para derribarla, por lo que el peliazul cayó directamente al suelo debajo de su hermana.

Si no hubiera atacado a Horo Horo de esa manera, seguramente Pirika hubiera parecido una niña tierna que no mata ni a una mosca. Tenía el cabello azul, igual que su hermano, seguramente era un par de centímetros más bajita que su hermano, tenía los ojos de un color azul y vestía con una chamarra rosa deportiva y una falda negra igualmente deportiva.

La niña, inteligente, aprovechó que había caído sobre su hermano y sacó una red de pescador grande de su mochila, enredó con él a su primogénito y lo llevó a rastras de ahí. Yoh observaba la escena un tanto confundido, realmente esperaba que la chica fuera completamente diferente a como se mostraba ahora, debido a que tenía una cara inocente. Sacuió su cabeza varias veces y se dispuso a ayudar a Horo Horo.

—Hermano, ¿cómo esperas casarte con esos brazos de tamalero?— le reprochaba mientras pasaba la red por la puerta.

—Pirika, por favor, suéltame. Te prometo que comenzaré a hacer los ejercicios que me encargaste para la casa— la chica siguió tirando de la red—. De verdad, a Damuko no le importa mis brazos de tamalero, ¡dice que son sexys!— Pirika seguía tirando, cada vez con más fuerza.

—Etto... ¡Pirika!— la nombrada dirigió su vista al chico castaño.

—¿Quién eres tú?— en sus ojos hubo un ligero brillo.

—Soy Yoh Asakura, sé que necesitas pasar tiempo con tu hermano para entrenarlo, y bajarle esa panza de borracho, pero ahora lo necesito para una misión muy importante— su voz se volvió aguda al pronunciar la última frase. Por un momento pensó que la chica lo golpearía.

—¿Qué clase de misión?— preguntó interesada. Horo Horo soltaba ríos de lágrimas.

—Una misión de rescate— parecía que lo iba a dejar llevarse a Horo Horo. La chica cerró sus ojos y meditó un momento. Aún sostenía la red con fuerza.

—Está bien— Yoh iba a agradecerle, pero ella volvió a hablar— pero yo iré también. Ambos soltaron un:

—¿QUÉ?

Pronto se encontraban todos despiertos. Pirika ayudaba a Damuko a preparar el desayuno, mientras los chicos tenían una seria conversación en la sala.

—Ya somos los suficientes para esta investigación— decía Lyserg algo preocupado— no te ofendas, Horo Horo, pero creo que tu hermana podría atrasarnos...

—Sabes, en vez de discutir deberíamos de escabullirnos fuera y escapar— el peliazul señaló a la puerta.

—No me estás escuchando— una venita comenzó a marcarse en la frente de Lyserg.

—Claro que te estoy escuchando, dejemos a Pirika aquí con Damuko, seguro ella me perdonará cuando regrese— los chicos se quedaron pensativos— además, sé a donde se ha ido el chico al que buscan— se dio aires de superioridad.

—Claro que no, ayer esperabas a que Hao apareciera en el hotel— le recordó Lyserg. El peliazul puso cara de que su plan había fracasado.

—Lo que haremos será regresar a ese hotel y preguntar al recepcionista si ha visto a un chico igual a Yoh— indicó el peliverde— lo siento Horo Horo, tendrás que quedarte con Pirika a hacer tus sesiones diarias...— antes de que terminara la frase el peliazul ya se encontraba abrazado a sus piernas y le suplicaba con un río de lágrimas recorriéndole las mejillas.

—¡Por favor! No sabes el tipo de entrenamiento que me espera, me pondrá a hacer cien sentadillas, doscientas abdominales y mil lagartijas, y luego me hará darle veinte vueltas a todo Japón...— Lyserg se apiadó de sus lloriqueos.

—Bien, vamos.

Salieron sigilosos de la casa, no sin antes que el peliazul le dejara una nota a su prometida diciéndole que volvería en un par de días.

Damuko pareció comprender la situación, pero Pirika se puso como loca cuando vio que se habían ido sin ella. Inmediatamente cogió sus cosas, entre ellas la red de pescador, y se fue en busca de los cinco chicos.

Mientras tanto, ellos ya se encontraban frente al hotel. Ahora que era de día podían ver lo desgastada que estaba la pintura, el edificio tenía pinta de haber sido construido hace mucho y que no lo habían cuidado desde entonces.

Entraron a lobby y se encontraron con un muchacho moreno, de negro afro, tras la barra.

—Disculpe señor— comenzó Lyserg—, de casualidad no habrá visto a usted a un muchacho igual a éste— puso a Yoh enfrente suya.

El moreno dio la media vuelta y observó con detalle a Yoh. Abrió sus negros ojos de golpe y habló con un acento afroamericano.

—¡Eres el chico de hace tres días! He estado esperando a que me pagues la estancia, desgraciado— saltó la barra con el fin de arrojarse sobre Yoh, sin embargo éste logró esquivarlo con facilidad.

—Lamento no ser la persona que buscas...— se quedó pensativo un momento— de hecho no lo lamento, es una suerte no ser él— Chocolove lo observó con más detalle. Definitivamente no era él.

—Perdóname, amigo, ese chico ya me traía loco— se puso en pie y se sacudió el polvo—, él y la chica que traía consigo. La pobre no paraba de llorar y forcejear. Intenté llamar a la policía, pero el me amenazó, dijo que quemaría el lugar entero si siquiera pensaba en hacerlo.

—Ya sabemos que estuvo aquí... ¿No dijo nada de ir a Tokyo o a Izumo?— preguntó Lyserg.

—Mencionó algo de Izumo, sí, dijo algo de arreglar cuentas pendientes...

—Muchas gracias...— hizo una pausa.

—Chocolove, me llamos Chocolove McDonell pa' servirle.

Escucharon unos estruendosos pasos fuera del hotel. Horo Horo estaba seguro de que era Pirika. Inmediatamente se escondió detrás de la barra.

—Horo Horo, espera...— intentó detenerlo Manta, pero era demasiado pequeño para saltar la barra, apenas si con la punta de sus dedos alcanzaba el borde.

—Oye Chocolove, ¿podrías hacernos un último favor?— preguntó Yoh.

—Claro, ¿qué se les ofrece?

Pirika entró en el lobby y se dirigió al moreno que estaba detrás de la barra.

—¡Oye tú, el chico del afro!— Pirika se escuchaba furiosa—, ¿no has visto a un muchacho, cabello azul, con una ridícula banda en la cabezota?— Chocolove se volteó lentamente hacia ella.

—¿Tiene cara de idiota y estaba con otros cuatro chicos?— preguntó, a lo que la chica asintió— pue' no, no ha pasado nadie por aquí.

Pirika estaba por de irse del hotel. Yoh, Ren, Lyserg, Manta y Horo Horo estaban escondidos detrás de la barra. El peliazul estuvo a punto de golpear al moreno por decir que tenía cara de idiota. Ren lo sujetaba con fuerza, pero al peliazul se le ocurrió la idea de morder al chico de ojos dorados, que soltó un grito ahogado.

Pirika se dió la media vuelta. Se había dado cuenta. Chocolove estaba nervioso, gotas de sudor comenzaron a recorrer su frente.

—Espera un momento...— la peliazul se acercaba peligrosamente al moreno. Era el fin, seguro. Cuando estuvo frente a él un impulso casi lo obliga a contarle toda la verdad, casi— ¿alfombras azules con paredes amarillas y sofás rojos? qué mal gusto tienes— soltó un suspiro de alivio, pero luego se sintió ofendido—. Ten— la chica le había dejado un papelito con un número de teléfono— si quieres hacer una remodelación a este lugar no dudes en llamarme— por primera vez la chica sonrió y el moreno se sonrojó. Asintió y Pirika salió del hotel.

Los chicos se alzaron rápidamente para coger una gran bocanada de aire, al parecer la tensión los había obligado a aguantar la respiración.

—Muchas gracias, Chocolove— agradeció Lyserg. Horo Horo se abrazó a las piernas del moreno mientras lloraba un río de lágrimas.

—¡No sabes cuánto te lo agradezco!— tuvieron que apartar al peliazul casi a golpes.

—Cualquier cosa que necesiten, ya saben donde encontrarme.

Consiguieron boletos para viajar a Izumo. Yoh realmente no sabía qué esperar, estaba a pocos kilómetros de volver a ver a su hermano. Hubiera deseado que fuera en otra condición, pero no, tuvo que secuestrar a su novia. De cualquier forma, aún había preguntas rondándole en la cabeza, ¿desde cuándo conocía Hao a Anna? La razón por la que la secuestró parece obvia. ¿Sus padres estarán bien?... ¡Sus padres! ¡Cuentas pendientes! Oh no, esto era terrible. Hao planeaba vengarse de su padre, su madre, ¡su familia en sí!

Sus amigos estaban dormidos. Quería despertarlos para contarles de su descubrimiento, pero había sido un día muy agotador, en especial para Horo Horo.

En fin, aún quedaba una última interrogante... Ren dijo que Hao le había mostrado una cajita a Anna, si estaba en lo correcto, sólo podía significar una cosa...

—¡NO!


Buajajaja 3:D espero les haya gustado el capi, algo cortito y sin mucha acción, creo que sera el capitulo en que mas veamos a Hoto Hoto llorar:p pero buano, como siempre, los invito a arrojarme una ensalada en los reviews :D